Autor: Cerebro

  • Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    De pronto solemos ser un poco (o un bastante) contradictorios. Alfonso Cuarón lanzó 10 preguntas a Enrique Peña Nieto con relación a la Reforma Energética, porque a su parecer, la forma en que se creó esta reforma no fue muy democrática, además de que esta le dejaba muchas dudas. Es un gran ejercicio que podría abonar a esta reforma, pero a veces las ideas preconcebidas de la gente le quitan peso.

    Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    Lo que hizo Alfonso Cuarón fue muy loable. Aprovecho su momento mediático para tratar de incidir en el tema. Algunos dirán ¿Por qué a Cuarón si lo oyen y a mí no? Lo correcto es que el gobierno escuchara a todos los mexicanos, pero la realidad es que para los intereses del gobierno, el que el ganador del Oscar a mejor director, emita esas preguntas, es mucho más importante, porque debido a su posición, tiene una gran capacidad de influir en los demás. De hecho Alfonso Cuarón así lo entendió, de lo contrario, no habría lanzado las preguntas.

    Pero vienen los prejuicios, las ideas preconcebidas. Resulta que Alfonso Cuarón no es un experto, no tiene estudios en temas energéticos, su opinión es la de un ciudadano más que se informa con lo que tiene a su alcance. Entonces hay que demeritar su opinión: -Es que no le sabe, es que no leyó las ciento y tantas páginas de la Reforma-. Entonces por eso su opinión no vale -quesque debería ponerse a criticar películas y cine que es lo que sabe hacer-.

    Todo mundo está esperando a que no responda Peña Nieto. Es más importante reforzar la idea de que es un «pelmazo cobarde» a que se logre hacer el ejercicio.

    Pero resulta que Peña Nieto sí responde (seguramente su equipo cercano armó las respuestas). Ciertamente las respuestas no nos dejaron del todo satisfechos, pero Cuarón logró lo que quería, que Peña respondiera a dichas preguntas. Entonces las críticas no se hicieron esperar. Como Peña no fue en esta ocasión el «pelmazo cobarde» entonces es un demagogo, es un acto populista. Naturalmente su proceder tiene tintes políticos, porque es político y se mueve dentro de un círculo de intereses. Pero esto fue más importante que el hecho de que Cuarón haya logrado su cometido, y sea cual sea el móvil, Peña Nieto hizo bien en contestar dichas preguntas.

    Pero Cuarón fue más allá, hizo una onceava pregunta «¿Por qué no debatir?». Esta petición dejará en entredicho al gobierno, seguramente se reunirán para saber que escenario es el mejor para sus intereses, si acceder a la petición o ignorarla. Al tiempo que escribo este artículo, no se sabe cual ha sido la decisión del gobierno.

    Cuarón ha hecho una lucha loable, y ha hecho más que muchos políticos para llevar la voz del ciudadano a las esferas del poder. Ni el «líder de las masas» López Obrador con sus marchas y mítines lo había logrado. Cuarón, a diferencia de los políticos (de derecha, centro e izquierda) es respetado por la población, pero varios ponen en cuestionamiento su autoridad moral porque «no es experto».

    En todo este camino recorrido, que si tiene éxito, podría incidir en la misma Reforma, vemos como varios espectadores que se esconden en el disfraz del buen ciudadano pero que no salen de las redes sociales, ponen piedras en el camino, inventan «peros», buscan detalles para cuestionar la legitimidad del reclamo. Cuarón, a diferencia de los férreos críticos opositores de la Reforma Energética, hace su planteamiento desde un punto de vista apolítico, alejado de ese nacionalismo dogmático, pero igualmente alejado de ese conformismo y apatía hacia temas importantes y trascendentales donde pequeñas decisiones pueden hacer la diferencia entre una apertura que traiga desarrollo al país, y otra que termine siendo un desfalco.

    Mientras tanto, muchos ya buscan el «pero» adecuado para cuestionar la travesía de Alfonso Cuarón. Posiblemente lo hagan porque cuando recibio su premio no dijo cosas como «Viva México Cabrones», «El Oscar es de todos los mexicanos» o no se aventó desde el techo del escenario desnudo con la bandera mexicana.

  • ¿Mujeres interesadas? No siempre

    ¿Mujeres interesadas? No siempre

    Las mujeres interesadas existen, sobre todo aquellas que en pleno Siglo XXI creen que el hombre siempre debe de traer todo el sustento al hogar, mientras ellas despilfarran los gastos de los hombres en reuniones con sus amigas, viajes y demás actividades que reafirmen su posición social que se ganaron casándose con esa persona. Es cierto, a mí me caen mal ese tipo de mujeres, o más bien me cae mal ese tipo de actitud, porque ciertamente están supeditando la integridad de «su hombre» a su dinero.

    ¿Mujeres interesadas? No siempre

    Pero tampoco hay que confundirnos e irnos al otro extremo. Una mujer que busca a un hombre por su dinero puede ser reprobable, pero una mujer que busque a un hombre porque sus recursos obtenidos los hizo a base de esfuerzo y mucho trabajo, no sólo no es tan reprobable, sino que desde el punto de vista de la naturaleza podría ser deseable. Muchas veces las mujeres parecen buscar personas que tienen una buena posición social o solvencia económica, pero no necesariamente lo hacen por interés, sino porque ello habla de la capacidad que tienen los hombres. Porque vamos a ser sinceros, ¿quién prefiriría estar con un bueno para nada que con alguien que se esfuerce?

    Esa motivación implícita en una mujer no necesariamente implica que el hombre deba de ser rico, no. Se trata de que el hombre sea una persona fuerte y capaz, que como dicen los biólogos, tenga buenos genes. En este caso, un hombre desconfiado, que no tiene buenas perspectivas sobre su futuro, estará en desventaja.

    Ciertamente en las últimas décadas (gestándose incluso desde mucho tiempo atrás) hemos presenciado la emancipación de la mujer, una mujer que también es capaz de traer sus propios recursos, y de generarse su prosperidad sin esperar a que un hombre lo haga. Y eso de alguna forma es bueno, pero eso de ninguna forma es un alivio para el hombre mediocre. Por el contrario. Una mujer autosuficiente desearía estar con un hombre que también lo sea, y no un hombre que esté esperando que ella lo mantenga. Más bien quisiera un hombre que esté a su nivel con el que de alguna manera pueda hacer equipo y puedan intercambiar responsabilidades.

    El hombre no debería tratar de autorrealizarse ni adquirir confianza con el fin de lograr conquistar a una mujer. Más bien, el hombre debería de hacerlo por sí mismo, lo que en consecuencia hará que sea más atractivo frente a las mujeres. Si el hombre se esfuerza, tiene un objetivo claro de vida, se cuida y se estima, posiblemente pueda atraer a algunas mujeres interesadas, pero serán las menos frente a mujeres que puedan valer la pena y con quien puedan hacer equipo.

    Recordemos que en la naturaleza el más fuerte termina sobresaliendo y el débil termina sucumbiendo. Es importante para el hombre (y de igual forma para la mujer) ser fuerte, sobre todo desde dentro de sí, de espíritu, de confianza.

    Y las mujeres interesadas que buscan un marido ricachón que las mantenga. Pues a ellas les diría que tienen una alternativa para poder tener toda esa riqueza para malgastar. Podrían ponerse a trabajar.

     

  • El Mercado Corona, símbolo de la ineficiencia mexicana

    El Mercado Corona, símbolo de la ineficiencia mexicana

    Hoy es un triste día para los tapatíos. Un incendio está consumiendo el Mercado Corona, colapsó el segundo piso, y se asume que esto será una pérdida total. Para quienes no son de Guadalajara, déjenme explicarles que el Mercado Corona es (o era) un lugar de mucha tradición en nuestra ciudad. Ubicado en el Centro Histórico, a dos cuadras de la Catedral, ese lugar había cumplido ya más de 100 años de historia.

    El Mercado Corona, símbolo de la ineficiencia mexicana

    De pronto hay un incendio que lo derrumba, así como derrumbados están los locatarios, algunos en llanto y desesperación, no sabrán como llevar dinero a casa. Pero un incidente como este no debe de verse como algo aislado, sino más bien como algo representativo, como el efecto de una causa. Y es que si bien, ninguna obra construida por el hombre es perfecta y a lo largo de la historia nos hemos dado cuenta de ello, la forma en que se construyen o mantienen dichas obras las acercarán o las alejarán de la perfección.

    El Mercado Corona es uno de tantos mercados mexicanos, y éste, comparte peculiaridades con muchos otros que se pueden encontrar en el país. Una de ellas es la improvisación. Dentro del Mercado Corona uno podía ver un montón de cables, diablitos para colgarse de la electricidad y demás expresiones de una profunda desorganización a lo largo de los locales. Eso es tan común que ya se percibe como folklórico. Los locales abarrotados de productos, letreros en muchos casos mal escritos con plumón, instalaciones en mal estado, una oda al desorden que se vuelve tan típico que llega a verse como atractivo turístico, que se confunde con el color y la amabilidad de los locatarios.

    El problema es que estas características reflejan la forma en que los mexicanos nos organizamos. ¿Protección civil?, -No los necesitamos, aquí nos cuidamos todos, tenemos nuestros métodos-. Los mexicanos tendemos a improvisar mucho, a poner parches donde se requieren estructuras nuevas, a esconder los defectos en lo oscurito, a hacer como que no pasa nada y a ser pasivos ante problemas que requieren soluciones. El Mercado Corona tiene (o tenía) mucho de lo mexicano, mucho colorido, pero también una tremenda desorganización.

    El Mercado Corona colapsó, probablemente por algún desperfecto o incidente aislado que se magnificó hasta tomar toda la instalación para destruirla, una pequeña coyuntura. Pero esa pequeña coyuntura muy posiblemente provocada por toda esa improvisación, un cable suelto, algo que se dejó abierto que ni siquiera debió haber estado ahí, una falla eléctrica.

    Esperaría que este lamentable incidente (que afortunadamente no se llevó ninguna vida) sirviera para reflexionar y buscar nuevas formas de hacer las cosas. Pero al parecer esto es difícil porque ya estamos cómodos haciendo las cosas como las hacemos, y si pasaron 100 años para que el Mercado Corona cayera, entonces no hay tanto de que preocuparse. Y con esto me viene a la mente el Mercado San Juan de Dios, que quedó afectado hace varios años por un temblor. Los locatarios presionaron para que este no se demoliera, y ahora es una bomba de tiempo… que podría terminar en una tragedia.

  • Ya no cabemos en el planeta, y tú sigues….

    Ya no cabemos en el planeta, y tú sigues….

    Rosario Robles dijo que los que tengan más de 3 hijos no podrían ser beneficiaros del Programa Oportunidades, su razonamiento es tonto, y es que según ella, la gente tenía más hijos para obtener más beneficios, como si se tratara de parir con el único fin de obtener un beneficio económico. Pero entre lo absurda de su premisa, me viene una cosa a la mente ¡Carajo, ya no cabemos en el planeta!

    Ya no cabemos en el planeta, y tú sigues...

    El Premio Nobel Mexicano Mario Molina, a quien tuve oportunidad de ver, es un férreo defensor del cambio climático y asegura que los estadounidenses miembros del Partido Republicano ignoran todas las evidencias científicas para descalificar la teoría del calentamiento global. En realidad no sé hasta que punto es provocado por el hombre y hasta que punto es parte de un ciclo natural del planeta tierra. Lo cierto es que nuestro entorno está resintiendo ya nuestro consumo como humanos, y lo primero que deberíamos pensar es en reducir el número de personas que vienen a la tierra.

    No es casualidad que entre nuestros abuelos se hablen de familias de ocho a diez hijos, entre los padres de tres a cuatro en promedio y ahora de hable de uno o dos. La realidad es que es cada vez más difícil mantener a varios hijos, y esto posiblemente tiene que ver con los recursos naturales disponibles. No quiero pensar el desastre que hubiéramos ocasionado en nuestra civilización si siguiéramos pareando al ritmo de los abuelos. Por eso alguna vez dije que las personas «solteronas» podrían ser deseables desde un punto de vista evolutivo.

    Otro inconveniente del exceso de la población, es que en la mayoría de los casos está relacionada con una mala distribución de la riqueza. En el ser humano siempre habrá cierta tendencia a que las élites o unos pocos acumulen la mayoría de la fortuna. Son pocos los países súperpoblados que tienen una clase media sólida. De los 20 países más poblados, sólo Estados Unidos, Japón y Alemania pueden presumir de una clase media extendida. En muchos casos se tratan de economías extractivas y poco igualitarias donde unos pocos disfrutan lo que muchos hacen.

    ¿Sería bueno abordar el problema mediante políticas maltusianas? ¿Debería haber control natal? Hace algún tiempo, las relaciones sexuales fuera del matrimonio o dentro del matrimonio sin el fin de procrear (mediante el uso de anticonceptivos) estaba socialmente prohibido. Pero también es cierto que en ese entonces, las parejas tenían muchos hijos, lo cual nos dice que su actividad sexual no era limitada como sería con los mismos paradigmas dentro del contexto actual. A pesar del problema, el apetito sexual en el hombre es el mismo. ¿Qué quiere decir? Que tal vez habría pensar en buscar formas en que la gente pueda estar satisfecha sin que esto implique traer nuevos hijos.

    Prácticamente todos los países con una mayor tasa de crecimiento demográfico son pobres. La nación desarrollada con una mayor tasa de crecimiento demográfico es Israel y se encuentra en la posición 83 y le sigue Australia en la posición 89. Una gran población puede ser un arma para líderes autocráticos como China (que debido a sus políticas internas, una familia no puede tener más de un hijo), pero de ninguna manera lo es para países democráticos y con un alto nivel de vida. ¿Cuál es la diferencia? Que debido a la ignorancia y la falta de recursos, los habitantes de los países subdesarrollados traen hijos al mundo a la hora de satisfacer sus necesidades sexuales y los de los países desarrollados sólo lo hacen cuando realmente desean tener hijos. Los miembros de los países desarrollados son más conscientes de la labor que implica criar a un hijo.

    Cierto es que los habitantes de los países desarrollados consumen bastante más, por eso es deseable que los matrimonios tengan pocos hijos. Pero a fin de cuentas los individuos con escasos recursos económicos deben de consumir agua y comida para subsistir. Además dichas naciones pobres no tienen la capacidad para otorgarles un nivel de vida digno a los nuevos habitantes, sobre todo cuando son más.

    Se puede pensar en muchas alternativas, pero no se puede negar la realidad donde somos demasiados ya en este planeta y debemos aplicar políticas y medidas antes de que sea tarde.

  • Mejor ponte a trabajar

    Mejor ponte a trabajar

    Este artículo lo escribo en modo zombie. El primero de mayo es mi cumpleaños (es más coherente que la gente tome el día de asueto para honrarme y no a un día socialista que lanza a los sindicatos a las calles), me festejé un día antes y no dormí. Tal vez el estado que tenga a mis neuronas el día de hoy incida en la forma en que escriba el artículo del día de hoy.

    Mejor ponte a trabajar

    Trabajar, trabajar. En la constitución todos tenemos derecho al trabajo. Pero la constitución como lo comenté hace tiempo, es un decálogo de buenas intenciones. Por eso los defensores de las leyes secundarias de la Reforma de las Telecomunicaciones la citan para tratar de «contrariar» a los opositores -quesque la libertad de expresión está garantizada en la constitución-.

    Me dicen que es incoherente que no se trabaje el día del trabajo. Más bien no entienden muy bien lo que se celebra. No se celebra el trabajo por el trabajo, se celebran las reindivicaciones sociales y laborales de los trabajadores. Por eso en este día los sindicatos desfilan por las calles, muchos sacan sus banderitas comunistas rojas y amarillas compuestas por martillos, hoces y estrellitas, aunque esas reindivicaciones pues benefician a todos, ¿o no señor Godínez?. Esta fecha no se celebra en Estados Unidos y Canadá no se celebra porque en algún momento los norteamericanos temieron que la marea rojilla pudiera aprovechar la coyuntura para penetrar en el sistema estadounidense.

    Trabajar, trabajar. Esas reindivicaciones sociales se parecen cada vez más a la constitución en el punto en que en realidad la gente trabaja más de las horas que legalmente debería de trabajar. Razones hay muchas. La primera es desorganización y la segunda es la falsa creencia de que trabajar más horas es mejor en base a un argumento destrozado por la evidente realidad donde el humano baja su nivel de rendimiento por hora. Esto a diferencia de muchos países desarrollados donde trabajar más de las horas asignadas son un símbolo de incompetencia.

    Los que trabajamos por nuestra cuenta no sabemos mucho de reindivicaciones sociales porque trabajamos en función del trabajo que tenemos. A veces nos puede sobrar tiempo libre, y a veces podemos trabajar voluntariamente como esclavos a destajo para «sacar» los proyectos que debemos de terminar. Pero somos nuestros jefes, somos señores feudales, reyes y campesinos al mismo tiempo.

    Trabajar, trabajar. ¿Cómo sería un mundo sin trabajo? Pues el humano no haría nada, se aburriría, se desesperaría, lo cual se traduciría en violencia y podría acabar con su propia existencia. Por eso debes valorar lo que el trabajo hace por la raza humana cuando te levantas quejándote y de mal humor dirigiéndote a la oficina.

    En la vida hay ganadores y perdedores. Los ganadores obtienen el trabajo que les gusta hacer, los perdedores odian su trabajo y lo ven como mera actividad de supervivencia.

    Trabajar, trabajar

     

  • ¿Y ahora quien defenderá a Peña Nieto?

    ¿Y ahora quien defenderá a Peña Nieto?

    Presidentes impopulares abundan por doquier. El problema viene cuando nadie se atreve a defenderte, cuando nadie da la cara por ti, el problema viene cuando te has quedado sólo, incluso cuando muchos de tus cercanos defienden tu gobierno por tener intereses depositados en él y no necesariamente porque crean en ti. En septiembre del año pasado hablé sobre como Peña había dado uno de los gritos de Independencia más desolados de la historia contemporánea de México, y prácticamente 8 meses después no sólo no ha logrado mejorar aunque no sea un poco su imagen, sino que la ha empeorado. Peña Nieto debe y debería estar preocupado, y mucho.

    ¿Y ahora quien defenderá a Peña Nieto?

    Es peligroso que un mandatario posea estos niveles de impopularidad, al punto en que esto se ha convertido en una suerte de batalla de todo México (o casi todo) contra Peña Nieto. Me levanto con la nota de que el cineasta Alfonso Cuarón (a ese que algunos criticaron por no decir ¡Viva México cabrones! o haberse aventado con la bandera de México en la entrega del Oscar) le escribió a Peña Nieto diez preguntas, diez dudas que tenía sobre la Reforma Energética. Otros colegas suyos como Diego Luna, Guillermo del Toro y Giménez Cacho le apaudieron por su arrojo, algo así como «tuvo los… para enfrentarse al Presidente». Lo cual habla de su impopularidad.

    Este lunes me habían invitado a presenciar un debate entre dos personas que tenían una postura a favor sobre la Reforma de las Telecomunicaciones y otros dos en contra. Me llamó la atención que los que tenían la postura a favor terminaron limitándose a contener los embates del otro más que promover los «éxitos» del Presidente. Y esa ha sido la constante entre quienes se supone están del lado del Presidente: -Dejen de criticar-, -La oposición no se informa bien-, -Los opositores están manipulados-, pero tienen una gran dificultad en explicar por qué Peña Nieto es un muy buen Presidente. La fuerza de los opositores es mucho más fuerte que la de sus simpatizantes.

    Tal vez por esto su gobierno quiera censurar Internet. Se está dando cuenta que el tema de las redes se le ha salido totalmente de control. Sabe que tener a medios alineados como Televisa y muchos otros a su servicio ya no es suficiente. Ciertamente todavía la mayoría de los mexicanos no tiene acceso a Internet, pero también es muy cierto que históricamente los cambios políticos se han gestado desde la clase media, esa clase que lo repudia, que lo cuestiona duramente, sabe Peña Nieto que corre un riesgo, que inclusive su Presidencia no está garantizada. Sabe que nunca va a poder tener capacidad de convencimiento en tanto no muestre resultados contundentes (habrá que preguntarse si en su gobierno, tan siquiera un índice, un numerito, es positivo).

    El nivel de impopularidad de Peña Nieto se puede percibir hasta el punto en que tanto los simpatizantes de izquierda, como de derecha, antes antagónicos y polarizados, han adoptado un discurso demasiado similar relativo a la postura frente al gobierno. Cada vez se pueden ver más la cara, pueden manifestarse juntos y formar cadenas humanas. Ahora un calderonista y un lopezobradorista que antes pudieron haber llegado a los golpes, se toman una cerveza, y concuerdan en sus frustraciones, hablan de la corrupción, de la censura, del presidencialismo. Por fin se han dado cuenta que tienen algo en común.

    La impopularidad es una de las principales razones (más bien la que más) para que un gobierno pierda estabilidad. Lo más grave del caso (visto con la propuesta de las leyes secundarias, independientemente de si fue censura real, o una cortina de humo o como lo quieran llamar) es que de pronto los cálculos políticos no son buenos. Con esto lograron hacer resurgir, aunque sea a medias, al movimiento #YoSoy132, y a los opositores de distintas facciones políticas. Deben saber que una metida de pata podría implicar un riesgo para su gobierno.

    El problema más grave de todos es que la solución es sencilla pero no están dispuestos a tomarla, porque implicaría mucho desapego a los intereses por los cuales están gobernando. La solución es, ponerse a gobernar para los ciudadanos, así de simple.

  • Normcore o el afán de etiquetar todo, absolutamente todo

    Normcore o el afán de etiquetar todo, absolutamente todo

    Las modas y las tendencias son inherentes al ser humano. El biólogo Richard Dawkins hablaba de ellas como un ejemplo de lo que él bautizó como «meme» (de ahí el término que se utiliza tanto en Internet), que es una idea que se comporta tal como si fuera un gen, la cual por más fuerte es, más rápido se propaga y dura más tiempo. Pero me queda claro que hay de modas a modas, y de tendencias a tendencias. Y esta nueva «modita» que en los próximos días, meses, años, escucharás hasta el hastío, esta nueva tendencia del «Normcore» es una muestra de como a los seres humanos nos gusta etiquetarlo todo.

    Normcore o el afán de etiquetar todo, absolutamente todo

    ¿Qué es «Normcore? Pues ser común y corriente. Imagínate que te levantas de la cama, te bañas, es sábado, te pones la primer vestimenta que encuentres, fodonga, sin «gusto alguno» y sales al Oxxo por un café Andatti (¡Guac!). Ya eres un «Normcore». Así de absurdo. Las revistas de moda ponen a Jerry Seinfield como el claro ejemplo a seguir para ser un «Normcore». ¿Dónde está el ingenio?

    Al menos dentro de la moda «hipster» se podía alegar que esta tribu tenía algunos rasgos positivos como la lectura, cierto interés en la cultura y algunos temas que de alguna manera eran parte de una contracultura que hacía frente a los defectos de los influjos de la inercia mundial. Pero al convertirse en moda, lo «hipster» de alguna manera se contradijo, el principal argumento es aquel que se usó para hacer mofa de ellos. El hipster odia el mainstream, pero se había convertido en mainstream. Trataban de ser «diferentes a…» pero terminaban siendo «iguales a…».

    Con los normcore ni siquiera se trata de una moda, se trata de un modo de consumo que siempre ha existido. Más bien podría tratarse de meter a esta tendencia al mundo de consumo, hacer «cool» a los que no tienen el más mínimo interés en ser «cool». De esta forma, las empresas especializadas en ropa podrán aprovechar esta tendencia y vender.

    «¿Tiene exceso de ropa en su tienda? ¿Tiene mucha ropa que ya no usa? Le doy una noticia. Usted está a punto de volverse totalmente rico. Sí, venda esos pants guangos a $1,000 dólares, esa camisa sin chiste a $700 dólares.

    Posiblemente marcas de prestigio empezarán a invertir en esta moda. Tal vez no bajo el nombre de su marca principal, pero crearán tal vez marcas alternativas con un aspecto desenfadado, pero eso sí, muy caro. ¡Que se vea que esta camisa con hoyos es Aeropostale! ¿Es tu camisa de siempre que usas desde que ibamos en la prepa? -¡No, lo compré en el Fashion Mall de San Francisco en U$600! Viene con todo, hoyos y aroma a humedad.

    Una amiga alguna vez me expresó su molestia porque cuando emergió la cultura hipster, se sintió expuesta. Ella tenía una forma de comportarse parecida debido a que así era su personalidad y eso la hacía sentirse única, sentimiento que perdió a la hora de que lo «hipster» se volviera de moda. ¿Ahora la gente no podrá pasar desapercibida con su vestimenta completamente desenfadada? De pronto el mundo de la moda tiende a ser absurdo, y cuando falla la creatividad, sólo se trata de tomar algo que ya existe (o existió) y ponerlo dentro del mundo de la moda.

    Estos son los normcore, gente desenfadada, que quiere pasar desapercibida. Pero que paradójicamente estará a la moda.

  • La mediocridad de las élites mexicanas

    La mediocridad de las élites mexicanas

    En una sociedad siempre hay élites. No importa que la distribución de la riqueza sea muy buena, es más, hasta en los países comunistas (todos los habidos y por haber) hay élites. Es algo natural en el ser humano, y por lo tanto no debería ser indeseable que estas existan. Lo que sí se puede criticar es el modo en que son élites. Y es que estas al estar arriba del escalafón social, tienen mucha influencia sobre los que están abajo. Por eso una sociedad con mejores élites tenderá a ser mejor que una que no lo es.

    La mediocridad de las élites mexicanas

    ¡Y las élites en México son mediocres!

    Una cosa es tener dinero, vivir muy bien, tener recursos de sobra, y otra cosa es la arrogancia y falta de humildad. El comportamiento de las élites mexicanas refleja en cierta medida la forma en que están organizadas las estructuras sociales y económicas. No se puede generalizar, cierto. Pero la forma en que muchas de estas élites generan su riqueza (lejana al precepto de libre mercado y libre competencia) explica un poco por qué las élites en México tienden a ser como son. Pareciera que las élites en México no están bien educadas. Estudian en las «mejores escuelas» pero muchos de ellos no leen. En muchos de los casos, los padres en vez de enseñar a los hijos la cultura del trabajo, permiten que vivan como juniors, con los mejores coches, las mejores botellas de vino.

    El Mirreynato

    El video del Instituto Cumbres, una de las escuelas más caras del país, es una muestra de la forma en que las élites se ven. Donde el exceso del derroche es totalmente visible, mientras que el trabajo y el esfuerzo quedan a un lado. El desdén por las otras clases sociales, el racismo y el clasismo, tienden a ser común denominador. En realidad no están tan bien educados, en muchos casos no leen, y están más preocupados por el derroche que por prepararse y estudiar para poder ser emprendedores en un futuro. Muchos de ellos critican a los pobres por vivir en la ignorancia, pero muchos no saben mencionar cuales son los 3 libros que más han influenciado su vida (esto un ejercicio que se hizo en la IBERO alusivo al tropezón del Presidente).

    Ser rico no es malo, lo malo es ser mediocre a pesar de tener todos los recursos a la mano para no serlo.

    No se les puede criticar por ser ricos, sobre todo si sus padres han obtenido sus recursos honestamente a base de esfuerzo (que no siempre es el caso), pero sí se podría esperar que debido a su posición social, tengan una buena educación, deseen emprender, y hacer algo por mejorar el país. No importa que manejen su Porsche, o que vivan en una gran residencia, pero que se les enseñe a ser productivos y no sean parásitos de los recursos de sus padres (que en algunos casos provienen, sí, de los recursos públicos que nosotros financiamos).

    Aquí no se encierran en el garage para inventar cosas, aquí derrochan lo que estas primeras personas han inventado.

    Al estar en una posición privilegiada, tienen mayor posibilidad de hacer un cambio por el país. Algunos (los menos) aprovechan esa posición para hacer buenas cosas por la sociedad, muchos otros no lo hacen. El problema es que su mediocridad termina influyendo. Aquellos que viven en la élite terminan siendo no tan admirados como Bill Gates o Steve Jobs que hicieron su fortuna a base de esfuerzo e inventiva, y más bien son conocidos por su forma extravagante y derrochadora de comportarse, donde le dan más importancia al apellido que al esfuerzo.

    No, no son todos. Hay muchos «ricachones» en México que son un ejemplo, pero son los menos, no son muchos. El mirreynato es también producto del México vertical en el que hemos vivido, en donde muchos de ellos viven en una burbuja tan grande que no han visitado el centro de su ciudad (conozco casos en la Ciudad de México, y vaya que su centro es muy bonito). Si los de clase media debemos considerarnos «muy privilegiados» porque estamos en el 10% de la personas con más riquezas en el mundo, las élites al menos deberían ser conscientes de su posición.