Autor: Cerebro

  • López Obrador, el promotor de Peña Nieto y el PRI

    López Obrador, el promotor de Peña Nieto y el PRI

    Seguramente me van a llover críticas por este artículo, no me importa, al revés, si esto sucede, es que he logrado ser concreto y claro. Y seguro ocurrirá porque para escribir esto, tengo que hacer un lado cualquier pretensión idealista. Y porque en el mundo real, no sólo bastan las buenas intenciones para lograr cosas buenas, más bien se trata de hacer un análisis meticuloso de esas buenas intenciones para determinar si son viables, si se deben modificar o adaptar al entorno. Eso que llaman pragmatismo. Y no es que el fin deba justificar los medios, pero tampoco lo opuesto, donde los medios son tan torpes que no pueden aspirar a un fin.

    López Obrador, el promotor de Peña Nieto y el PRI

    Algunos admiran a López Obrador, otros lo ven como un populista chabacano. Andrés Manuel es objeto de polarización. Andrés Manuel es el líder político más importante que tiene México, pero sin duda no es un buen estratega. Y es que su necedad no sólo no puede con Peña Nieto y esa «mafia en el poder», sino que logra lo contrario, refuerza a aquello que critica.

    Me explico. El PRI quiere acabar con la oposición, quiere regresar al poder como lo poseía en el siglo pasado, eso es algo que ya ha quedado muy claro, y debido a que vivimos en otros tiempos, se tienen que ir con más calma y tienen que ser más prudentes. Tal vez mucha gente «ni de loca» votará por el PRI, lo cual automáticamente le da poder a la oposición. Pero si el PRI no puede convencer a mucha gente que vote por ellos, si puede dividir y fracturar a la oposición (divide y vencerás). Todos estos escándalos que afectan a los opositores les convienen al PRI para desprestigiarlos (Oceanografía, los diputados del PAN, la línea 12 etc.), pero si no es suficiente, entonces hay que dividirlos, y aquí quien hace la tarea al PRI es López Obrador.

    Cierto que el PRD actual es poco menos que basura. Pero el principal factor para que las izquierdas estén fracturadas es el tabasqueño. Él quiere ir solo con su barco llamado Morena. Insisto en que AMLO es pésimo estratega porque con ese barco solamente no va a llegar a ningún lado. Él cree que recorriendo todos los municipios y haciendo mítines con templetes muy austeros de los cuales nadie se entera, va a obtener los votantes que necesita para 2018. Esa fórmula pareció casi funcionarle en el 2012, pero López Obrador tenía a toda la izquierda con él, y como sea, era un personaje vigente. Ahora con los priístas que son más inteligentes que el PAN y que con su control mayor sobre los medios puede quitarle mucha exposición mediática a López Obrador, se ve casi imposible como es que pueda llegar a hacer algo solo.

    Posiblemente muchos aseguren que el PRD y Andrés Manuel no se llevan bien ya y el partido amarillo ya no lo postularía, pero lo mismo se pensó en el sexenio pasado y el PRD de alguna manera, como esa vez, necesita a AMLO. La negativa de ir juntos en la consulta contra la Reforma Energética le beneficia al PRI, la negativa a ir juntos en las elecciones le beneficia al PRI. El ganador es el PRI.

    No es la primera vez que sucede. El triunfo de Eruviel Ávila en el Estado de México se debe técnicamente también a López Obrador quien logró que el PAN y el PRD no se aliaran en ese estado, con lo cual el PRI mantuvo su principal bastión, su centro de operaciones. ¿Qué hubiera sido del PRI sin el Estado de México?

    Y también si en las elecciones AMLO hubiera cedido a Marcelo Ebrard la candidatura y dándole su apoyo (y por lo tanto sus votos), posiblemente hubiera tenido la capacidad de vencer a Peña Nieto, porque Marcelo hubiera podido atraer más votos útiles.

    Entonces, de alguna manera, los priístas, y sobre todo Peña Nieto, estarán muy agradecidos con López Obrador, quien sin querer, les hizo el trabajo.

     

  • ¿Por qué hacer el #IceBucketChallenge puede ser tonto?

    ¿Por qué hacer el #IceBucketChallenge puede ser tonto?

    El Internet tiene la capacidad de viralizar un fenómeno en el globo entero, lo cual era impensable hasta hace algunos años. Cuando gente famosa participa en ese fenómeno, la viralización se multiplica exponencialmente y todos quieren ser parte de él. El individuo para sentirse «parte de», decide participar, quiere verse cool, quiere tener su video de Youtube aunque sólo sea visto 5 veces (su mamá, su papá, dos amigos y otro que se está riendo de él y no con él). Esto explica el ya famoso #IceBucketChallenge que inició con una intención loable (aunque un acto que no implicara tirar agua hubiera sido mejor), pero que se ha expandido de tal forma que su causa original puede caer a un segundo plano.

    ¿Por qué hacer el #IceBucketChallenge puede ser tonto?

    Uno puede ver a Bill Gates o a Mark Zuckerberg hablando sobre el tema de la esclerosis, donde aceptan arrojarse un balde de agua fría con hielos en vez de donar dinero a instituciones que tratan éste padecimiento (aunque muchos «famosos» donaron de todos modos) y estos a su vez nominan a otras personas para que hagan lo mismo (dinámica que ayuda mucho a la viralización, y sobre todo a traer a la mesa el tema de la Esclerosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad degenerativa que afecta fuertemente la vida de muchas personas). Se trató de una campaña original vista desde el punto de vista mercadológico, y con buenas intenciones. El problema es que el #IceBucketChallenge ha rebasado la causa y ha terminado siendo un fenómeno donde muchas personas se arrojan un balde para verse cool. Como si fuera un Harlem Shake con sentido social.

    Habría que preguntarles a muchos de los que se mojaron si de verdad están preocupados por el tema de la esclerosis, si pretenden donar dinero a una de las instituciones que la tratan para ayudar a los pacientes que luchan contra esta enfermedad, o al menos entraron al Internet para informarse sobre el tema. Parece ser que la causa original se ha vuelto secundaria y de lo que se habla es de los videos con los cubetazos más chuscos, o los videos donde todos se mojan en grupo porque es «in» hacerlo.

    El tema del agua podría entenderse en tanto el individuo que arroja el vital líquido lo hace con el fin de apoyar a la causa. La dinámica de aventarse un balde helado no es en vano, y es que se hizo así porque la sensación que provoca es muy parecida a la que provocan los síntomas de la esclerosis lateral amiotrofica. No se justifica cuando dicha agua se desperdicia con tal de hacerse ver cool y gracioso y simplemente aparecer en las redes sociales, esto se me hace una irresponsabilidad.

    Si alguien decide participar en la dinámica, al menos debería preocuparse por hablar de la causa como se había hecho originalmente para crear conciencia del tema. Incluso denota egoísmo querer subirse a ésta dinámica y hacer a un lado la causa para llamar la atención, y desperdiciar el vital líquido que es el agua. Digo, al menos en el Harlem Shake no se desperdiciaban tantos recursos.

    Y créeme, la esclerosis lateral amiotrófica no es ninguna broma… Hay una enorme diferencia entre ser solidario y ser borrego.

     

     

     

  • Peña Nieto y la venta de su logro

    Peña Nieto y la venta de su logro

    Todas las reformas se han aprobado. El gobierno de Peña Nieto logró hacer lo que ni Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón pudieron hacer juntos. En tan sólo poco más de dos años lograron pasar una avalancha de reformas. Y ese logro queda muy bien para el discurso, incluso para los debates posteriores a la Presidencia de Peña Nieto: -Yo creo que el gobierno de Peña fue malo porque… -Pero aprobó las reformas. -La corrupción y la inseguridad crecieron… -Pero aprobó las reformas.

    Peña Nieto y la venta de su logro

    Qué tan eficientes son las reformas, el tiempo lo dirá. A ojo de buen cubero, hay puntos que son acertados y hay otros que son preocupantes. Unas eran necesarias, otras mal instrumentadas, y existen otras como la Reforma Fiscal cuyos resultados ya conocemos, que ha sido un lastre para la economía. En el forma, ha sido un logro político del gobierno de Peña Nieto, el fondo está por verse, y el fondo es lo que deberá importar, no las formas.

    Pero las formas son las por el momento le sirven al gobierno para subirse al templete del éxito de una forma grandilocuente, por esto es que ahora se están dando a la tarea de presumir el logro y de convencer a los mexicanos por qué es un logro. Lo paradójico del caso es que lo están haciendo de una forma que causa fricción con ese supuesto espíritu liberador y progresista que se le ha tratado de dar a las reformas, y por eso, el primer acto fue aparecer en el programa «Hoy» con Andrea Legarreta y Raúl Araiza. Curiosamente en un programa de revista lleno de chismes, bailecitos insultos y demás contenido banal producido por una de las empresas que el Presidente Peña dijo combatir en la Reforma de las Telecomunicaciones. Había que convencer a ese auditorio que no conoce mucho del tema ni se interesa en él, pero que de alguna forma podrían correr la voz de que Peña es el héroe de las reformas.

    Naturalmente ni Raúl Araiza ni Andrea Legarreta son periodistas ni conocen del tema por lo que se limitaron a casi no hacer preguntas que les fueron dictadas. Incluso Araiza publicó un tweet que dice mucho de esa entrevista: «Gracias por su tiempo a todo el equipo de asesores de la Presidencia!»

    Pero naturalmente Peña tenía que dirigirse también a ese público que tiende a estar más informado que la gente que gusta de los programas de revista de las televisoras. Por eso es que el Fondo de Cultura Económica realizó en Palacio Nacional llamado «Conversaciones a Fondo» donde se invitó a varios periodistas para que entrevistaran al Presidente Peña Nieto ¿El problema? O que eran periodistas afines al gobierno, o personas que no son muy afines pero que no se caracterizan por ser muy duros (Leon Krauze, Denise Maerker). La idea era que el Presidente saliera bien parado, las críticas tuvieron que ver con algunas preguntas que todos los mexicanos se hacen «¿No se van a enriquecer algunos cuantos con Pemex? ¿De verdad nos beneficiará la Reforma Energética? Pero quedaron muchas otras, más controversiales, como las que tienen que ver con el «Pemexproa» o con el maiceo por medio de bonos a varios diputados para que votaran esta reforma. No se habló ni de Carlos Romero Deschamps, ni del Fracking. Parecio ser una puesta en escena para que el presidente tratara de «callar dudas».

    Pero ni siquiera en eso le fue bien. Peña Nieto fue muy ambiguo al tratar de responder los cuestionamientos de Krauze y Maerker. Cuando León Krauze le dijo que se comprometiera a que no se iban a enriquecer unos pocos con la Reforma Energética, Peña Nieto se trató de salirse por la tangente y redundó demasiado al hablar de «mecanismos» al equiparar la estructura de las reformas con el caso de Brasil y Noruega. Krauze incluso terminó exhibiendo la ignorancia del Presidente (que por cierto, fue notorio que hizo un gran esfuerzo para prepararse ante este evento) cuando debatieron sobre el problema de la corrupción en México.

    El problema es que a mí me dejó con más dudas, especialmente con la instrumentación de la Reforma. Lo que vimos fue una retórica ensalzada, adornada, muy ambigua, con el fin de que esa verborrea superficial no pareciera tan superficial. Al final nos quedamos con lo mismo. Ciertamente más del 60% está en contra de la reforma por dos razones, una que no es válida y es la que tiene que ver con el absurdo nacionalismo donde el petróleo no se puede tocar, y la otra que tiene que ver con la corrupción que ha rodeado a este proceso y que es no sólo totalmente válida, sino indispensable para tomar en cuenta y que no nos lograron aclarar.

    Naturalmente Peña tratará de vender su éxito, sobre todo por razones políticas. Necesita más aprobación y le ha apostado tanto a las Reformas como a la inversión pública para tratar de enderezar aunque sea un poco la malograda economía de nuestro país. Sabe que si esto no da resultados, él y su partido estarán de patitas en la calle y ni las tortas ni las tarjetas de Soriana serán suficientes para poder consolidarse en el poder, lo cual es su máximo anhelo.

  • Ciudadano en 20 malditos puntos

    Ciudadano en 20 malditos puntos

    Maldita sea. Pobre de mí, yo tan víctima. Yo tan bonachón que soy, nunca le hago nada a nadie. Porque yo sé que como en las películas de Hollywood, los buenos les vamos a ganar a los malos. Sólo es cuestión de sentarse y esperar…

    Ciudadano en 20 malditos puntos

    1.- La palabra «ciudadano» está de moda.

    2.- Incluso un partido político se llama «Movimiento Ciudadano».

    3.- Si uno escucha atentamente algún discurso de un político, escuchará repetidamente la palabra «ciudadano» o «ciudadanía».

    4.- Nuestros gobernantes dicen gobernar para los ciudadanos, de hecho es su obligación, las estructuras políticas, dicen, fueron diseñadas para ello.

    5.- Pero no es cierto.

    6.- Los políticos necesitan de los ciudadanos para llegar al poder, pero se sirven de ellos para mantenerse y obtener todos sus beneficios cuando ellos deberían de servir a los ciudadanos.

    7.- Se pueden contar millones de ciudadanos en México. A los 120 millones de habitantes, sólo hay que restarle a quienes no han cumplido la mayoría de edad.

    8.- Pero si somos estrictos con el término «ciudadano» entonces hay más bien pocos, son una minoría. No sé si privilegiada porque no se requieren palancas ni estar en una posición social acomodada, simplemente falta voluntad.

    9.- Los verdaderos ciudadanos son los que podrían forzar a los políticos a rendir cuentas, a trabajar.

    10.- Pero son pocos, lo suficientemente pocos para que los políticos tengan obstáculos que les impidan absorber al pueblo que los gobiernan, donde sólo buscan la mejoría de los gobernados si ésta va de la mano con la satisfacción de sus intereses.

    11.- En resumen, a la mayoría de los políticos no les importan los ciudadanos. Solamente para llegar a sus puestos. A la mayoría de los que dicen llamarse ciudadanos, tampoco les importan muchos sus políticos y no conocen los mecanismos (muy rudimentarios) para hacerlos rendir cuentas.

    12.- Entonces la palabra ciudadano es un adorno.

    13.- La nueva generación (ni en la política ni en la ciudadanía) parece no estar a la altura de las circunstancias. Personas apáticas, jóvenes políticos que su único ideal es el derroche.

    14.- ¿Qué tendría que pasar para que esto mejore?

    15.- ¿Qué nos echemos cubetazos de hielo y agua fría en la cabeza y enrolemos a más gente para convencerla de que se conviertan en buenos ciudadanos?

    16.- Tal vez lo que escribo está de más. La gente no se quiere preocupar con cosas complicadas, con asuntos políticos, con temas de sociedad, aunque todas estas cosas complicadas les afectan en su vida diaria aunque las evadan y hagan caso omiso de ello.

    17.- El ciudadano tiene más herramientas en la actualidad para ser ciudadano, pero no muchos las aprovechan. Muchos dicen sumarse, muchos creen medir su ciudadanía en función a los likes que les dan a las «causas» en Facebook.

    18.- Y mientras todo esto pasa, nuestro país se va abajo. Crece la desesperanza y el hastío.

    19.- Y la gente se pregunta por qué pasa esto, se indigna, se molesta, se encabrona, se emputa.

    20.- Como igual se emputan cuando les dices que deberían ser buenos ciudadanos y no lo son.

     

     

  • Robin Williams y la vulnerabilidad de los seres humanos

    Robin Williams y la vulnerabilidad de los seres humanos

    La noticia me sorprendió. Al escuchar por primera vez de su muerte pensé que no era lo suficientemente grande para morir por causas naturales. Su muerte nos sorprendió porque se trataba del actor principal de muchas películas de nuestra infancia, y en la gran mayoría de los casos tenía el papel de un personaje bonachón, bienintencionado, con un gran corazón, que nos quería dejar siempre un mensaje positivo. No era de esos actores de relumbrón, que salieran en revistas, pasarelas, ni siquiera se trataba de alguien que le llamara la atención a las mujeres con su parecido. Pero de alguna forma, silenciosamente todos admiraron la obra de Robin Williams, al punto en que su muerte ha sido lamentada, ha sido reconocido por el Presidente Barack Obama y homenajeado por los usuarios de las redes sociales.

    Robin Williams y la vulnerabilidad de los seres humanos

    Sinceramente no conozco a fondo la vida personal del actor, pero en algunos momentos de su vida tuvo problemas con el alcohol y las drogas y en sus últimos tiempos vivió una depresión profunda que lo llevó al suicidio. Sus referencias biográficas dando un breve paseo por Internet nos dicen que tuvo una relación extramarital que le valió el divorcio y una denuncia, y que su segunda esposa se divorció de él por «diferencias irreconciliables». También fue muy amigo de Christopher Reeve (conocido por su papel de Superman) y después de que quedara cuadrapléjico por un accidente que tuvo cuando andaba a caballo, Williams hizo mucho por animarlo, incluso la hacía de un doctor excentrico ruso (usando sus dotes de actuación) para sacarle una sonrisa en esos momentos difíciles.

    Así también Robin Williams tenía una muy fuerte preocupación por las personas necesitadas y por eso creó la fundación Windmil y por medio de Amnistía Internacional, sumó su voz para la lucha contra la tortura. Con esto puedo llegar a la conclusión (tal vez errónea) de que se trataba de una buena persona, pero bastante inestable emocionalmente (que vaya no es algo poco común en los actores y artistas, porque en algunos casos incluso en esa estabilidad reside el origen de su genio).

    Robin Williams fue admirado por sus personajes que nos aleccionaban. En su última película intenta suicidarse, pero en la vida real lo logró. Y ya que no está en vida, todos recordamos lo importante que fue este actor en el mundo del cine, nos dolió porque el ser humano no logró tener un final feliz como lo tuvo la mayoría de sus personajes.

    Pero este hecho nos recuerda lo vulnerables y frágiles que somos los humanos. Las depresiones profundas o depresiones clínicas tienen que ver menos con la actitud y más con un problema químico del cerebro. Para las personas que no sufren esta enfermedad o no conocen bien de lo que se trata, es fácil decir -Es que tiene que cambiar tu actitud, -no entiendo como te la pasas tirado en la cama, -deberías hacer algo con tu vida y cambiar.

    En algunos casos la diferencia entre las personas estables emocionalmente y las que son inestables tiene que ver con eso, con la forma en que se comporta el organismo, en especial lo que tiene que ver con las sustancias químicas, los neurotransmisores y demás procesos que influyen en la personalidad del individuo. No siempre se trata solamente de la «actitud» o del «historial de vida o los traumas» de la persona. Tan es así que personas similares en eventos similares pueden comportarse de una forma muy diferente.

    Posiblemente Robin Williams lidiaba con algo así, tal vez su inestabilidad emocional fue la que lo orilló a crear esos personajes que muchos admiramos, tal vez eso le dio sus tan conocidas habilidades histriónicas. Pero lamentablemente esa inestabilidad fue lo que hizo que tomara la decisión de suicidarse. Por eso para el individuo común hasta extraño le parecerá que un individuo, después de acabar con su vida, termine siendo fuertemente reconocido.

    Que en paz descanse.

  • Sin tetas no hay Reforma Energética

    Sin tetas no hay Reforma Energética

    El PAN, el partido humanista, subsidiario, solidario, y quien sabe cuantos más adjetivos. El PAN, el partido que nos iba a traer la democracia. El PAN, que era la oposición del PRI, del partidazo. El PAN, ese partido moralista, que se opone a todo lo que no vaya de acuerdo con los preceptos de la Iglesia Católica. Pero en el PAN, en el de hoy, sin tetas no hay Reforma Energética, y hay que celebrar a cargo del erario -Güey, nos vamos a Barra de Navidad, contratamos a unas putas y nos las cogemos, les hacemos fracking ¿Cómo ve compa?-.

    Sin tetas no hay Reforma Energética

    El PAN representa esa doble moral, esa fricción entre el rancio conservadurismo y la modernidad. El liberalismo, o más bien el libertinaje adaptado al conservadurismo. Me opongo al aborto, me opongo al matrimonio entre homosexuales porque va contra esa institución sagrada que se llama familia. Pero sí que me puedo ir a acostar con unas teiboleras para festejar la reforma, -¿Y si se entera mi esposa?, baaah, no pasa nada ¡Que entienda que tengo necesidades sexuales! ¡Que la Carmencita entienda que quedé muy agitado por toda la presión de la Reforma Energética! -Me sentí muy amenazado porque los de Haliburton me decían: -¿Cómo vamos mi diputado? ¿Si va a pasar la Reforma tal como habíamos acordado verdad?-. -Entonces que mi señora esposa me entienda, de pronto me tengo que soltar.

    El problema es que el PAN siempre se dice defensor de los «valores morales». El problema es que los defiende sólo cuando les importa, o en muchos casos, no importa tanto cuando se trata del «hombre hombre». Porque en nuestro país es tradición: -No puedes ser gay, la señora se debe de quedar al cuidado del hogar, debes tener moral limpia, debes ir todos los domingos a la Iglesia. Pero el macho, el que manda en la casa, no, no tiene tanto problema en agarrar busto ajeno, se le permite.

    Pero cada caricia, cada nalguita agarrada, cada copulación, cada piropo, cada arrimón, todo eso, lo pagamos tú y yo con nuestros impuestos. Esa fiesta nos costó a los contribuyentes, un millón y medio de pesos. 

    Y el PAN se va a quemar más, y esto es una joya para los priistas, y es que como el PRI no tiene ideología, no pasa nada si ellos contratan a sus prostitutas, pero el padre de familia conservador no verá con buenos ojos que sus representantes hagan esto, y que lo hagan con el dinero de sus impuestos. Y estos son los que nos representan, aquellos que tienen esposas e hijos esperándolos en su casa: -Mi amor ¿Cómo te fue con la Reforma Energética?, estaba tan preocupada viendo el Canal del Congreso que hasta tu hijo Enriquito no quería ir a la escuela para ver que se aprobara-.

    No es que esto sea muy raro ni nuevo, más bien es que ahora se hizo público. El problema es que esto es sintomático del resquebrajamiento del PAN, de la pérdida de los principios con los que fue fundado. Esta es un ladrillo más para su ataúd.

    Y posiblemente en algunos años, muchos de estos diputados (que seguramente ya no lo serán, a menos de que brinquen como chapulines como su colega Javier Lozano) ya no podrán chupar del erario para hacer sus fiestas. Tal vez igual fue buena idea antes de que se cierre la llave del presupuesto público.

  • Ser primera dama en México

    Ser primera dama en México

    Siempre se habla de los presidentes que ha tenido la nación. Ese mito llamado Lázaro Cárdenas, el represor Díaz Ordaz, los presidentes que «fregaron» al pueblo (aquí muchos podrían poner a todos), los emperadores, los laicos, los tontos. La percepción del la figura presidencial es algo paradójica. Cada que vienen elecciones se finca la esperanza en un cambio, como si el simple cambio de mandatario nos pudiera traer progreso. Se cree todavía que el presidente es ese poder supremo que lo puede todo, al que se debe de recurrir en caso de cualquier problema. Pero a la vez la población padece al presidente, se burla de él, lo critica, y si le preguntamos a la gente común cuales han sido presidentes ejemplares, podrán mencionar a muy pocos, o a ninguno.

    Ser primera dama en México

    A la primera dama se le ve como algo secundario, como un accesorio (amén del país machista que somos), o bien puede tener la iniciativa y alentada por la corrupción o falta de carácter de su marido Presidente, alimentar su ego, hacer y deshacer. Tal como lo muestra el libro de Sara Sefchovich en su libro «La Suerte de la Consorte«, una obra que todo mexicano debería de leer y que sería algo así como la versión femenina de la trilogía de Enrique Krauze (esta última a mi gusto, la mejor referencia histórica para que el mexicano conozca su historia).

    Y la verdad, si buscar un buen presidente en México es muy difícil, también es difícil hacerlo con las primeras damas. Algunos pensarían que son un pan de Dios, porque según nuestra idiosincrasia, deben se ser mujeres sensibles, que se preocupan por los niños, por el marido. Pero la verdad es que a través de la historia de México han habido dos tipos de primera dama. El primer tipo es el más común y repetido, y es la dama sumisa al marido presidente en sus diferentes presentaciones (desde las que se quedaban en el hogar y nada más, hasta las que se limitaban a acompañarlos en sus giras). El segundo es aquella dama con iniciativa, pero despilfarradora y alimentada por la corrupción o permisividad del presidente en turno. Así lo fueron Carmen Romano de López Portillo, María Esther Zuno de Echeverría, Eva Sámano de López y por supuesto, la inolvidable Marta Sahagún.

    A mi juicio, la que más se ha acercado a ser una buena primera dama es Margarita Zavala, quien ha tenido más iniciativa sin llegar a la megalomanía de las anteriormente mencionadas (posiblemente debido a que es la única que ha estado dentro de la política) y aún así hay temas que se le pueden cuestionar como el tema de la Guardería ABC, entre otros.

    La verdad es que el trabajo de la primera dama a través de la historia en México no ha servido de mucho. Han llevado a cabo diversas campañas asistencialistas, dado donativos, dirigido al DIF, y su trabajo no se ha traducido en resultados palpables, y lo más que han hecho es contener temporalmente un problema que se tiene que resolver de raíz. Las primeras damas están lejos de ser el ejemplo del gran talento de la mujer y de su capacidad para influir positivamente en la sociedad. Y es que en esa figura, que ni siquiera está institucionalizada, quedan muy patente dos males: Uno que aqueja a las mujeres que es el machismo y la falsa creencia histórica de que la mujer debe de encargarse del hogar y no de las actividades «de los hombres», y el otro que aqueja a todos por igual, y es la corrupción.

    Yo estoy de acuerdo con Sara Sefchovich en que se debe de institucionalizar la figura de la primera dama, la cual, como el Presidente, sea una servidora pública que goce de sueldo y que los mexicanos puedan exigirle resultados. Las primeras damas (término creado por los estadounidenses quienes les han dado más importancia a esta figura) posiblemente existen como recurso para mostrar ese lado amable y familiar del Presidente, pero su trabajo no debe limitarse al hogar, incluso se les debería exigir tener preparación para tomar ese puesto. Porque la historia nos ha enseñado que muchas campañas creadas por ellas han sido producto de la improvisación y de las ocurrencias.

    Pero antes de desear eso, me gustaría ver en México a una presidenta mujer ¿Será que alguien actualmente tiene la capacidad para ello y quiera lanzarse al ruedo?

  • Made in Chismo

    Made in Chismo

    Recuerdo cuando era niño, se lanzó una campaña para alentar la compra de productos nacionales. Hace poco me acordé de ella, y es que eso ocurrió hace 20 años. Traté de buscar en Internet y sólo encontré un extracto de un libro que hace alusión a esta campaña. Y era una campaña curiosa, porque apelaba al ya tradicional nacionalismo que todavía tenemos en nuestras venas gracias al adoctrinamiento oficial. Y es que no es difícil de deducir que el «Chismo» hace referencia posiblemente a «Made in China» pero también a «malinchismo» y es que ese término nos lo inculcaron para odiar lo extranjero, para verlo como una traición.

    Made in Chismo

    Lo curioso es que esta campaña fue lanzada hacia el final de sexenio de Carlos Salinas de Gortari, poco antes del levantamiento del EZLN. Sí, por ese Carlos Salinas, arquetipo del neoliberalismo mal orquestado, de las privatizaciones, y del fin del proteccionismo. Pero me pregunto, ¿Es saludable escoger productos nada más porque son mexicanos? ¿O deberíamos de comprar los productos que nos satisfagan nuestras necesidades?

    Naturalmente consumimos muchos productos mexicanos, ya que forman parte de nuestra cultura (como nuestra deliciosa, picante y en ocasiones, engordante comida), o bien, porque nos enfrentamos a una condición monopólica (como algunos servicios) y en el más positivo de los casos, porque esos productos tienen muy buena calidad, o son los óptimos en la cuestión calidad-precio.

    Pero, si veo un producto gringo de mejor calidad que el mexicano que aparece al lado, o que satisface mejor mis necesidades. ¿Atento contra México si lo compro? ¿Soy un antipatriota? ¿Un mal agradecido con la nación?

    Algunos me dirán que sí, algunos izquierdistas, algunos priístas que viven del pasado, e incluso hasta algún panista perdido. Pero yo creo que no, es más, por el contrario, a la larga se le hace un gran favor a la industria mexicana.

    ¿Qué pasaría si compráramos si discrimináramos a los productos extranjeros con el fin de beneficiar a «nuestros compatriotas? Fácil, desincentivaríamos el desarrollo de las empresas mexicanas. Haríamos que fueran menos competitivas porque no tendrían motivos para innovar y ponerse al tú por tú con las empresas extranjeras, y se limitarían a competir sólo con las empresas nacionales.

    Lo peor para los nacionalistas, es que es prácticamente imposible que una sociedad sacrifique calidad o precio por comprar un producto mexicano. Incluso cuando la esquizofrenia nacionalista temporal nos invade, cuando se decide hacer un boicot por un día para «darle en la madre a los gringos», -Pos hoy no hay que comprar Coca ni ir al McDonalds- termina compensando en los días anteriores o siguientes. En lugar de comprar una Coca, compro dos, para así no comprar el día del boicot -¡Qué inteligentes somos!-.

    Creo que mejor cariño por la nación se puede mostrar alentando a los empresarios a innovar más, a sentirse orgulloso de aquellos que tienen la capacidad de competir fuera, aquellos que se quitan los paradigmas de que el mexicano es de segunda, aquellos que no necesitan que «papá gobierno» defienda sus intereses y los ayude a ser millonarios porque al menos «son mexicanos» (ejem, Televisa, ejem Slim).

    Defender al mexicano para que continúe siendo débil y mediocre es una absoluta contradicción. Entiendo ese chip, ese nacionalismo derrotista que nos metieron con los libros de historia. Porque nuestra historia es tan fea, que se levantan estatuas para erigir a «héroes míticos» que ganaron una batalla, pero que perdieron la guerra. Y es que nuestra historia puede ser mejor, sólo si empezamos a construir una nueva, y no si malcontamos la historia del pasado.