Autor: Cerebro

  • Combatir la violencia con violencia

    Combatir la violencia con violencia

    ¡El México bronco por fin ha despertado! Afirman algunos con júbilo.

    Mientras en las principales ciudades los manifestantes salen a las calles de forma pacífica (aquellas con un ingreso per cápita alto, aquellas que no están en la zona jodida de México), en otros lados, en sectores vulnerables, que se han quedado estancadas en el tiempo (igual que sus ideas y su madurez civil) vemos ese México bronco, ese México violento que es más parecido a ese de donde salieron los caciques revolucionarios. Los que se pueden presumir víctimas del Estado, pero también víctimas de ellos mismos, de sus impulsos, de sus ideas que perdieron vigencia desde antes de la caída de la URSS.

    1381950_877659915592190_7984830699003249971_n

    Los manifestantes violentos son una contradicción. Tratan de evidenciar al gobierno como inútil, pero no lo logran dejar patente por alzar la voz, sino por la permisividad que tienen para realizar sus actos. Los gobernantes o son displicentes (CNTE) o los reprimen (Atenco) pasándose las leyes por el arco del triunfo, pero nunca actúan conforme a derecho contra ellos. De las dos formas ayudan a que los vándalos ganen el discurso.

    Cuando quemaron la sede de Gobierno de Chimpalcingo, la sociedad no aplaudió el hecho, pero lo interpretó como entendible ante la rabia. Pero cuando los hechos se repiten una y otra vez, la conclusión es diferente. La violencia no se puede combatir con violencia, es una contradicción. Como así es una contradicción buscar atacar al Partido «Revolucionario» Institucional con una revolución, inspirada paradójicamente en la Revolución Mexicana.

    Que nos solidaricemos con los normalistas no implica que debamos compartir su forma de actuar. El que sean históricamente acosados por el Estado no les da derecho a bloquear carreteras, incendiar inmuebles, porque de esa manera muestran una retrogradez incluso más profunda que el Estado mismo. Su forma de conducirse no debe por ningún motivo relativizar la masacre ni mucho menos justificarla, pero a la vez tampoco lo segundo puede ser pretexto para justificar lo primero.

    La indignación puede ser justificada, pero la madurez de una sociedad está dada también por las formas en que buscan resolver dicha indignación. En tiempos recientes la creatividad ha sido básica para cambiar sistemas, la caída de Pinochet en Chile es un ejemplo claro. Cuando los individuos están atados a mecanismos clientelares (que son típicos de los gobiernos que repudian) y sus ideas son lo suficientemente cerradas como para no aceptar que son caducas, y cuando sus métodos de lucha son aquellos que muchos países ya dejaron en el pasado como parte de su natural evolución, entonces estarán condenados al fracaso.

    La quema de edificios, el bloqueo de carreteras y demás actos, son una muestra de la inoperancia de las autoridades, pero también de la de ellos. Mientras en las ciudades, el gobierno acude a infiltrados para desvirtuar las manifestaciones pacíficas, en los sectores vulnerables se ausenta, porque los mismos actos reprobables pueden, paradójiamente, beneficiarles a aquellos quienes dicen combatir. Mientras mayor es su rabia, más capital mediático ganan los gobernantes.

    No es con más rabia ni con más violencia, es con una mayor madurez, creatividad y capacidad crítica que se podrán lograr cambios. De lo contrario estamos condenados a repetir la misma historia.

  • Qué quede bien claro, Fue el estado

    Qué quede bien claro, Fue el estado

    Hoy la Selección Mexicana «se vengó» de Holanda y a casi nadie le importó. Se habló del golazo de Carlos Vela quien regresaba después de 3 años a la selección y del Chicharito. Pero no hubo esa catársis que muchos (algunos convenientemente) esperaban. Al menos en las redes sociales nadie trajo a colación el #NoEraPenal, ni se habló del que algún momento fue el enemigo nacional (Arjen Robben). Eso es sin duda una buena noticia, no porque esté mal que la gente siga el futbol, sino porque sabe que en estos momentos hay otras prioridades que buscar la «revancha» contra Holanda. Porque 43 muertos en una masacre son mucho más importantes que un penal que no fue (o eso dicen).

    Qué quede bien claro, Fue el estado

    Ahora muchas voces han salido a relativizar los hechos de Ayotzinapa. Y es que dentro de la natural indignación de la sociedad, hay también una batalla electoral. No miente el Padre Solalinde cuando afirma que el Gobierno ha manejado éste profundo problema con tintes políticos y electoreros. En realidad lo que podemos ver es una batalla entre PRI, PRD e incluso MORENA. El PRI creyó que Ayotzinapa iba a manchar al PRD. Por eso Peña Nieto, después de varios días cuando habló del tema, lo mencionó como «ese asunto que ocurrió solamente allá en Iguala». El PRD y López Obrador han señalado a Peña Nieto como el principal responsable «de esta tragedia», a pesar de que Abarca militaba en el PRD y a pesar de que AMLO apoyó la candidatura de Abarca, o al menos no hizo nada cuando le contaron de sus antecedentes.

    La realidad es que hay muchos responsables. La realidad es que sí «Fue el estado». Como menciona Juan Pablo Becerra-Acosta en su columna, el Diccionario de la Lengua Española lo define así: «Conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano«. Quien mató a los estudiantes fue el gobierno de Iguala que es parte del Estado.

    No se vale, como muchos hacen, relativizar la masacre apuntando a que fueron unos simples delincuentes o policías como si se hubiera tratado de un hecho aislado. No, el gobierno mató, el culpable aquí es el gobierno. El Gobierno de Iguala es una ínfima representación del estado, pero es parte del estado, y para encontrar una solución a este problema, tenemos que empezar por reconocer que quien mató a los estudiantes de Ayotzinapa fue el estado.

    Quienes tratan de relativizar la masacre, quieren crear la idea de que «un gran número de personas maquiavélicas o cuando menos ingenuas e ignorantes» piensan que Peña Nieto fue el asesino. Yo creo que esa idea la tiene más bien una ínfima minoría (muy gritona, sí). Esa aseveración la hacen en base a los reclamos de los manifestantes que piden que renuncie Peña. Si hubiera sido Peña Nieto el autor intelectual, no estarían pidiendo su renuncia, estarían pidiendo la cárcel y pedirían que fuera procesado por delitos de lesa humanidad en La Haya, esto no es así.

    Con todo y que algunos políticos y líderes quieran hacer creer interesadamente que con la renuncia de Peña se soluciona Ayotzinapa, la mayoría de quienes quieren que Peña Nieto se vaya, lo quieren por la ineptitud con la que ha manejado el conflicto, lo hacen porque desde su llegada la impunidad y la violencia ha aumentado, lo hacen porque un cúmulo de resentimientos explotaron: Las elecciones del 2012, la Reforma Fiscal, el intento frustrado de censura con la Reforma de Telecomunicaciones y un sin fin de molestias de los ciudadanos para con el gobierno. Podemos debatir si es prudente pedir su renuncia o no, pero los motivos que provocan dicho deseo son genuinos y razonables.

    Quienes intentan relativizar la masacre buscan encasillar para de esta forma desprestigiar. Dicen que quienes afirman que fue el estado y que desean que Peña renuncie, son necesariamente izquierdistas ligados a López Obrador. Ciertamente López Obrador busca, al igual que lo hace el PRI, usar la masacre para obtener la mayor rentabilidad política (o bien, para control de daños). Pero basta que cada uno revise sus redes sociales para constatar que quienes hacen esas afirmaciones, lo hacen desde distintas posturas ideológicas y no se trata de una consigna de un personaje.

    La gente está muy molesta, en el Amsterdam Arena donde jugó la selección se escuchó el grito de justicia. Ayotzinapa recorre el mundo, la indignación es total. Los medios internacionales son implacables con Peña Nieto (y quienes intentan relativizar la masacre no creo que puedan encasillar a The Financial Times, The New York Times o a El País en esa misma masa de izquierdistas pro AMLO). El gobierno debe de lidiar con una fuerte crisis de legitimidad (al que se suma el penoso asunto de la Casa Blanca de Angélica Rivera), el problema es que ya nadie cree en el gobierno, y los ciudadanos se sienten solos.

    Y algunos todavía tienen el empacho de afirmar que ese resentimiento con un gobierno que no trabaja para ellos tiene que ver con una campaña de odio, y con sentimientos negativos que deben de ser paliados con florecitas en Facebook.

     

  • Hackean sinembargo.mx

    Hackean sinembargo.mx

    Sin Embargo (www.sinembargo.mx) es uno de los medios independientes con mayor credibilidad en México. Junto con Animal Político (animalpolitico.com) son los dos medios digitales de política a nivel nacional que más visito.

    Hackean sinembargo.mx

    «Sin Embargo» es un proyecto creado por Jorge Zepeda Patterson y Alejandro Paez Varela. Zepeda tiene una amplia trayectoria en el periodismo. Fundador del diario Siglo XXI en Guadalajara (que fue el primer periódico realmente independiente) y luego de la revista Día Siete (además de su paso como director del Universal), creo este medio que le ha abierto puertas a muchos columnistas a la opinión pública.

    «Sin Embargo» tiende a la izquierda pero sin caer en el amarillismo de Proceso o La Jornada, por lo cual es un referente para personas de diferentes corrientes políticas. Este diario siempre ha sido incómodo para el gobierno, porque en este sitio generalmente se aglutinan voces críticas. Con Calderón no tuvieron problemas porque el panistas fue más tolerante y abierto a la libertad de expresión. Pero ahora la historia parece ser diferente.

    Por medio de un ataque DDOS, la página lleva inactiva varias horas. Naturalmente quienes hacen ese tipo de ataques es porque tienen un interés en específico o buscan la censura. Para realizar este tipo de ataques se necesitan muchas personas y muchas conexiones, por lo cual no puede ser obra de un curioso. Los ataques DDOS consiste en saturar el ancho de banda del servidor donde se encuentra alojado el sitio web para dejarlo inaccesible.

    Naturalmente hay quienes están en contra de la libertad de expresión en México (y creo que no es difícil concluir quienes son), quienes creen en el autoritarismo y en la opacidad.

    ¡Fuerza Sin Embargo!

  • Cuando la puerta de Palacio Nacional se quema

    Cuando la puerta de Palacio Nacional se quema

    Lo que vi ayer me dejó pasmado. No podía creer que la indignación llegara a tanto. Ver la puerta de Palacio Nacional en llamas, por el simbolismo que ello genera, es escalofriante, me deja en shock y habla de como este conflicto político ha escalado a niveles que en lo personal no recuerdo haber visto.

    Cuando la puerta se quema

    Lo peor de todo es que las imágenes subidas por varios usuarios parecen sugerir que se trató de infiltrados (es decir, vándalos pagados con tus y mis impuestos). En ellas vemos que hacen y deshacen con guardias de seguridad permitiéndoles hacer lo que sea, otro vándalo parece tener un micrófono y otro inclusive es protegido por los granaderos. Pero independientemente de que esto haya sido una infiltración, la rabia ante el Gobierno Federal va in crescendo. Ciertamente Peña Nieto no es el principal responsable de la matanza en Ayotzinapa, fue un alcalde del PRD, pero no deja de tener responsabilidad como Ejecutivo Federal, y es que el país se le está yendo de las manos. El actuar de su Gobierno ante la masacre mostró su completa ineptitud (tardaron 3 semanas en anunciar lo mismo que el Padre Solalinde) y eso acumulado a los agravios que siente la sociedad con el gobierno (Elecciones 2012, Reforma Fiscal y mucho más), está poniendo al país en un punto álgido.

    Ciertamente hay algunos líderes que buscan canalizar la indignación a su favor, como López Obrador y otras organizaciones. Pero el curso de estos dos años de Gobierno, y no sólo el de Peña Nieto sino todo en su conjunto (estatales y municipales) nos deja entrever que si seguimos haciendo las cosas igual, la olla de presión va a explotar. A Peña Nieto se le está saliendo todo de las manos, la inconformidad en varios sectores de la población (sean de derecha o de izquierda) sigue aumentando. Lo más razonable (aunque algo utópico pensando en que nadie va a soltar el poder sin más) sería que dejara el poder, se hicieran elecciones, o una coalición gobernara con el fin de resolver este conflicto político, porque la verdad es que el gobierno de Peña Nieto ya no puede.

    La quema de la puerta coloca el conflicto en una nueva etapa, más álgida, más preocupante. Peña Nieto se va (o huye) a China a la cumbre de la APEC, pero por el tamaño del conflicto debería quedarse en México a resolverlo. No lo hace, lo que deja entrever que en realidad no tenemos un Presidente. En este más de un mes de conflicto, la figura de Peña Nieto ha brillado por su ausencia, por su displicencia y por su ineptitud. Un gobierno débil no tiene la capacidad de manejar este conflicto, más bien el conflicto se dio, en parte, gracias a la presencia de un gobierno débil.

    El problema es que de ese México bronco de antaño todavía hay mucho. Muchos claman una revolución, y te invitan a leer la historia para «no repetirla», pero ellos mismos la ignoran, porque de revoluciones como las que anhelan, salió eso que ahora señalan como el enemigo: El Partido «Revolucionario» Institucional. El problema es que corremos el riesgo de repetir la historia, y es que muchos no han sabido canalizar correctamente su indignación.

    Es más difícil construir, y habrá que pensar cómo le podemos hacer para que a partir de esto que tenemos, muy poco, y muy deteriorado; podamos reconstruirnos como país, que México sea un país de leyes y no de corrupción. Es una tarea más difícil y menos catártica que buscar la revolución o la deposición del gobierno a como dé lugar, como si eso por sí mismo fuera a traer el tan deseado progreso del país. ¿Cómo podemos convertir una puerta quemada en un Estado de derecho? ¿Cómo podemos convertir la indignación en ciudadanos responsables? Son preguntas que nos tenemos que hacer, tenemos mucho que resolver: Pobreza, desigualdad, inseguridad, corrupción, impunidad. ¿Quiénes serán los nuevos líderes de México? Porque me queda claro que por el momento no hay, y menos en política.

    B1_5AuEIgAE0RRN B1_74BVCcAEPRvr B1-wH6qIcAAaxOf

     

  • #YaMeCansé

    #YaMeCansé

    Y es que Murillo Karam se había cansado de responder tantas preguntas.

    En este momento las cosas en mi vida van bien, aparentemente las cosas van por buen rumbo. Pero me pongo a pensar en la tristeza que me da ver que mi país no es parte de esa armonía, es más bien una incómoda disonancia que arruina mi magistral pieza musical. Adquirir nuevos clientes no sabe igual que perder compatriotas míos que fueron matados por el estado, no sabe igual confiar en mis proveedores cuando no puedo confiar en la policía ni en el gobierno. Me da tristeza.

    Y es que como Murillo Karam afirma, yo ya me cansé también, pero me cansé de verlo a él, al Presidente Peña Nieto y  a sus cercanos, verlos hablar, hablar y más hablar, sin notar alguna sensibilidad por la tragedia. Porque de la tragedia hacen política, porque el Padre Solalinde ya sabía lo que el gobierno nos viene a decir unas semanas después, según ellos después de un incansable trabajo. Lo cual pueden significar dos cosas (por separado o a la vez), que fueron profundamente incompetentes, o bien, que manejaron el problema para sacar la mayor rentabilidad política (y si fue así, lamento decirles que no lograron su cometido). También me canse de ver a otros personajes que se aprovechan del dolor de la gente, de los mexicanos y buscan canalizar ese coraje para su beneficio propio: ¿Nombres? López Obrador.

    Porque sí, a mí me gustaría que renunciara Peña Nieto porque ya ha demostrado que es un total inepto como Presidente y temo pensar que faltan 4 años más de su gobierno y el peligro que eso conlleva para México. Pero gente como el ahora líder de Morena ve en ese hecho la oportunidad para redimirse, para aparecer como el salvador, el justiciero, cuando no sólo ha hecho absolutamente nada, sino que tuvo el empacho de no hacer nada cuando le dijeron quien era Abarca (con quien se tomó la foto).

    Todo esto me da una gran profunda tristeza. Me incomoda llenar este espacio de artículos haciendo crítica de los gobernantes, muchas veces no me gusta hacerlo pero siento que tengo que. Lo que más me preocupa es que los gobernantes a la vez son ciudadanos, y de alguna forma son representantes del pueblo de México, no son entes ajenos ni extraterrestres que no tienen nada que ver con el mal llamado «pueblo noble y bueno», lo cual nos hace parte del problema. Hay mejores ciudadanos y peores ciudadanos, pero en promedio es algo como lo que tenemos allá arriba.

    Cuando tú das una mordida al tránsito tienes un poquito de Abarca en tu espíritu, cuando tratas de usar palancas para beneficiarte tienes un poquitín de Peña Nieto, de AMLO, de Javier Duarte, y de todos esos políticos que denostas. Todo lo que está pasando es la culminación de todo lo que hemos hecho mal como mexicanos, de la muestra de que no hemos podido organizarnos lo suficientemente bien como para tener un país fuerte.

    Y es que caray, duele, que el estado les prive de su vida a 43 estudiantes. No importa si recibían teoría marxista o los usaban, seguramente querían una sociedad mejor, querían ser maestros, querían tener un futuro, querían enseñar en sus pueblos. Y el estado les privó de su vida. Ver a Abarca y a su narco esposa detenidos no es suficiente, no sana las heridas.

    ¿Y cómo confiar en el estado cuando una parte de él fue el asesino? No fue Peña Nieto ni el Gobierno Federal, pero sí fue un gobierno producido en parte, por las políticas federales a través de muchos años, por la cultura de la corrupción establecida.

    Esto no es solo culpa del «Regreso del viejo PRI» es todo un sistema que no funciona. Pediría por sus oraciones, pero no sé si eso sea de utilidad en un país tan católico y descompuesto a la vez, un país que debe de dejar de pedir y se debe de empezar a poner «a hacer».

    México cae bajo, muy bajo, pero estos son los momentos en que ya no podemos evadir nuestra realidad, debemos de reconocerla por más dura que sea. Y así como yo y muchos de ustedes como personas pensamos en que ya no íbamos a salir adelante y lo logramos, creo, sí creo, que tenemos la capacidad de superar esto, y que de alguna forma, sea el parteagüas para lograr de éste país, un México mejor, el cual podamos ofrecer y dedicar a nuestros estudiantes, los que se han ido, los que dejamos que el estado matara. Porque a pesar de todo, yo creo que México si tiene futuro.

    Porque no vale cansarse, duele mucho, demasiado, pero hay que mirar hacia adelante.

  • En tu cara, Peña Nieto

    En tu cara, Peña Nieto

    Lo que hizo el padre del normalista no fue entrar a Facebook y hacer un meme burlándose de la inteligencia de Peña Nieto, lo que hizo el padre del normalista no fue mentarle la madre en las redes sociales ni en la comida de su casa (aunque posiblemente por el coraje, esto último sí lo haga constantemente), lo que hizo el padre del normalista, fue lo que hubiéramos querido hacer millones de mexicanos y de alguna forma la voz del padre del normalista se convirtió por un momento en todas nuestras voces.

    En tu cara, Peña Nieto

    Es cierto que ni Peña Nieto ni el Gobierno Federal fueron los autores intelectuales de la masacre de Ayotzinapa, al menos no tenemos pruebas para pensar eso. Pero sí que el Gobierno Federal tiene responsabilidad sobre todo lo que está ocurriendo en el país y la realidad es que la inseguridad con la llegada del Presidente se ha disparado, y también se han disparado los atentados a los derechos humanos.

    El padre le sugirió la renuncia a Peña Nieto no porque fuera el «asesino», sino porque como todos nosotros, él percibe un gobierno totalmente incapaz y displicente ante una masacre de tan grandes proporciones que su único antecedente más grande es la matanza del 68. El padre le puso al Presidente un plazo de 2 a 3 días para encontrar a los estudiantes (lo cual evidentemente no cumplió). El padre del normalista no trató al Presidente como un dios o una figura intocable, como siempre han pretendido ser los de ese partido, lo trató como un servidor público, el padre se asumió como uno de los más 100 millones de jefes que tiene el Presidente que debería de trabajar como empleado de todos ellos.

    “Creo yo que si usted no tiene la capacidad para darnos la respuesta ya, también debe estar pensando lo mismo que el Gobernador de Guerrero, porque también tiene responsabilidad, ¿a los cuántos días el gobierno federal toma el caso? Hoy estamos aquí con la intención de decirle a usted que le ponemos un plazo no mayor de dos, tres días para tener resultados concretos”

    El padre normalista no es un «fanatiquillo rojillo chairo que está en contra del gobierno», es un padre indignado porque el Estado (sea el de Iguala, el de Guerrero o el de México, «Fue el Estado») atentó contra su hijo (el cual tuvo la fortuna de salir vivo) y contra muchos hijos de otros padres que ahora están muertos o desaparecidos. Él, como muchos padres, carga con una enorme frustración y dolor. A Peña no parece importarle, porque parece importarle más el efecto negativo que pueda tener en su imagen la filtración de este video que sirve de alguna forma de catarsis para millones de mexicanos que están indignados con su gobierno.

    ¿Debería renunciar Peña Nieto? Sé que con un cambio de mandatario no es como que se vayan a solucionar las cosas, porque toda la problemática que arrastra el país es mucho más profunda que un solo presidente o equipo de gobierno. Pero yo creo que sí sería muy conveniente que Peña Nieto (junto con todo su gobierno) dejara el poder y se convocara a nuevas elecciones para que al menos estuviera en el poder un gobierno con al menos un mayor margen de credibilidad y confianza para tener mayores condiciones donde los mexicanos (incluyendo tú, que estás leyendo este artículo) nos pongamos a trabajar para solucionar todo este problema en el que estamos metidos.

    Y te lo dijeron en tu cara Peña Nieto, lo mismo que muchos millones de mexicanos hemos querido decirte y a quienes ignoras olímpicamente.

  • No, si eres de Televisa

    No, si eres de Televisa

    -Como cres [sic] es estrategia del Teletón eso es para que muchos crean que le importa un país en el que Yano [sic y más sic] vive. -Es estúpido y sumamente ingenuo (casi como su nombre) que una persona como él que ha sido un mantenido de este sistema venga a criticar algo que le ha dado de comer toda su mísera vida, puro distractor. –Que se calle ese guey despues de tantas cosas que pasan en mexico asta ahora se queja. –El lacayo de Televisa criticando a EPNdejo??? Qué no son del mismo bando ??. –Todo es parte de su plan , si fuera cierto este seudo actor ya estaría fuera de televisa, ademas ni como creerle a un estupido que siempre lleva agua para su molino.

    No, si eres de Televisa

    Estos son comentarios vertidos en las redes sociales después de que Eugenio Derbez arremetiera contra el gobierno de Peña Nieto. A mí en lo particular me había dado mucho gusto, porque un actor que tiene trabajo en una televisora oficialista tuvo las agallas para decir lo que piensa, lo cual podría comprometerlo. Eugenio Derbez es un comediante con cierto talento (aunque a veces me desespera su estilo de comedia y su película fue un fiasco) que trabaja para Televisa. Trabajando en la televisora ha ganado parte del dinero de su sustento. ¿Tiene algo malo de eso? Por supuesto que no.

    Es cierto que en Televisa se promueven muchos pseudo artistas que lo último que tienen es talento, actores que tienen un cuerpazo pero que no saben pararse en el escenario y logran obtener papeles gracias a «sentonazos» con el productor. Pero no lo son todos, dentro de la televisora han pasado talentos respetables, cuyo respeto no se pierde por haber trabajado ahí.

    Muchas personas, sobre todo aquellos que creen que por ser de izquierda y estar en contra de todo ya son intelectuales, creen que cualquier persona que haya tenido relación con Televisa ya es parte de una confabulación para mantener a la gente en la ignorancia. Ese argumento es simplista, tonto y falso. Es como si a mi me acusaran de ser ratero por trabajar de cajero en un banco donde se descubrió que los principales accionistas lavaron dinero.

    Generalmente algunos emiten comentarios desde ese sector como si el hecho de estar permanentemente en contra de algo les diera una superioridad moral frente a los demás ¿A quién me recuerda eso? Mientras que quienes no piensan como ellos, o quienes creen que no piensan como ellos están vendidos, son rateros, son corruptos. En realidad su capacidad de análisis político es muy pobre y su nivel cultural no es mucho más alto que quien alimenta su intelecto viendo la programación de Televisa. Igualmente tenemos el caso de Chumel Torres, quien fue linchado severamente por participar en unas cápsulas, aunque su línea no haya cambiado en lo absoluto y cada semana se burle del Presidente.

    La realidad nos muestra lo contrario. Muchos actores que han desfilado por Televisa se han vuelto críticos del sistema, personajes como Kate del Castillo quien participó en la cinta Colosio y arremetió con el ahora Presidente de la República. Basta ver el elenco de La Dictadura Perfecta, donde muchos de los actores pertenecen o pertenecieron a Televisa.

    Varios de quienes trabajan en la televisora no necesariamente piensan lo mismo que sus patrones y no necesariamente están de acuerdo con Emilio Azcárraga, y se entiende que se abstengan de emitir comentarios que puedan comprometer su trabajo con la televisora. Pero peor aún, algunos creen que todos esos actores les deben algo porque «el pueblo» los mantiene nada más porque ven la programación de Televisa. Eso es un absurdo.

    Es una postura fácil y comodina estar en contra de todo por estarlo y repetir las mismas frases que todos repiten, sin ni siquiera ponerse a pensar o razonar (y aún así subestimar el intelecto de quienes no piensan como ellos. Pero no, como Eugenio Derbez es de Televisa, no tiene derecho a criticar al gobierno, ni tampoco a lo contrario, no, no tiene derecho a nada -lacayo, partícipe de la «inposisión», peón de la cortina de humo neoliberal, fascista.

  • Los taxis 2.0

    Los taxis 2.0

    Un ejemplo de esos casos donde la innovación del individuo pone a temblar los intereses de aquellos que se niegan a cambiar.

    Los servicios de taxi que he usado constantemente son los de Guadalajara (mi cuidad) y los de México D.F. Los he tomado en otras ciudades muy esporádicamente y el servicio en general es igual. Hay algunas ligeras variaciones, por ejemplo, en Guadalajara los taxis son un poco más caros que en la Ciudad de México. Pero coinciden en que los gremios son una mafia y están sostenidos por intereses clientelares (no es de sorprender que muchos voten por el partido que gobierna la ciudad o el estado).

    Taxi 2.0

    El servicio entre cada taxista puede ser muy diferente, los hay honrados, existen quienes buscan sacarle el mayor dinero posible al cliente, los que son serios, los que tienen un mayor expertise en política que en manejar automóviles, los hay cafres, los hay habilidosos al volante. Algunos agregan aroma al automóvil (lo cual no siempre es agradable) a otros les puede oler la boca lo que se soluciona parcialmente al abrir la ventana, los hay de todo tipo; pero haciendo un promedio, el servicio no es muy bueno, aunque eso sí, en muchos casos son eficientes para trasladarte a tu destino en el menor tiempo. El modelo de servicio no ha cambiado en lo absoluto desde que nací, lo único que cambian son las flotillas.

    Luego llegan los nuevos modelos de transporte privados que vienen a tratar de revolucionar éste tipo de transporte. Mi amiga Fernanda me había pasado un código de promoción de Uber, un servicio ya extendido en varias ciudades del mundo, y me dispuse a usarlo. Agarre mi smartphone para solicitar el servicio y en 5 minutos el automóvil ya estaba en mi casa (así de rápido), el automóvil era más lujoso y estaba mejor cuidado que el de los taxistas comunes y corrientes. Me ofreció una botella de agua (incluida en el servicio) y me preguntó si quería que se prendiera el aire acondicionado o bajáramos las ventanas. Además el taxista sabía gracias a la aplicación, el destino al que quería llegar.

    La experiencia fue totalmente diferente, aunque el chofer no tenía la habilidad al volante que tienen los taxistas (lo cual no es necesariamente malo porque dicha habilidad muchas veces la adquieren y la aplican rompiendo las reglas viales)  y también me dio la sensación de que se le dificultaba orientarse un poco más. A pocos kilómetros de llegar al destino tomó mal una avenida lo cual alargó el trayecto (si no fuera por mi código de promoción, se hubiera visto reflejado en el costo), pero a pesar de ello, siempre fue muy amable y me pidió desde el celular que evaluara el servicio (le di 4 de 5 estrellas).

    Me sentí mucho más en confianza que en un taxi tradicional, el viaje fue mucho más cómodo y sabía de antemano que el precio iba a ser justo, porque este está determinado por la distancia medida vía GPS, y no por los caprichos del taxista o el taxímetro que puede ser manipulado. Debido a que usé un cupón el viaje fue gratuito. El costo es ligeramente superior a los taxis tradicionales (excepto cuando estos últimos te quieren ver la cara) pero si tomamos en cuenta la diferencia de calidad en el servicio, pareciera ser inclusive barato para lo que se ofrece. Por ejemplo, un taxi normal generalmente me cobra $120 pesos para llevarme desde mi casa a la Central Camionera, mientras en Uber, el costo oscila entre los $125 y $157 pesos (dependiendo del tráfico y otros factores). La diferencia no es mucha.

    Los taxis son una de las industrias más reguladas en el mundo, prácticamente no tienen (o tenían) competencia. Por eso no es de sorprender que se manifiesten para que el Gobierno del Distrito Federal prohiba el servicio (caso que se ha repetido en otras ciudades como Londres). El problema es que los taxistas tan poco se preocuparon por mejorar su servicio, que ahora que ya tienen competencia se ven en serios aprietos. No sé hasta que punto el servicio privado de taxis les quitará clientela a los tradicionales, pero con el paso del tiempo, éstos últimos tendrán que acostumbrarse a ofrecer un mejor servicio.