Autor: Cerebro

  • ¿De verdad se parecen López Obrador y Donald Trump?

    ¿De verdad se parecen López Obrador y Donald Trump?

    ¿De verdad se parecen López Obrador y Donald Trump?

    Últimamente, en mis redes sociales han aparecido diversos artículos, memes y opiniones sobre el parecido entre Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump. De igual forma, son cada vez más voces las que se han sumado para refutar esa comparación, reduciéndola a un meme. Hay quienes dicen que quienes hacen esta comparación la hacen de forma tramposa, unos llegan al extremo de decir que la guerra sucia ya ha comenzado. Otros insisten en que son iguales, que no hay nada diferente entre ellos dos.

    ¿AMLO y Trump se parecen?

    Decir que AMLO y Trump se parecen es como decir que Hitler y Stalin se parecen. Ciertamente Hitler y Stalin se encontraban en los extremos políticos opuestos, uno en la extrema derecha y otro en la extrema izquierda, ideológicamente tenían muchas diferencias. Pero ¿era más parecido Hitler a Stalin que Hitler a Churchill o Stalin a Churchill? La respuesta es que sí.

    Sería una exageración decir que Trump es Hitler (a pesar de sus manifestaciones que rayan en el fascismo) y más que López Obrador es Stalin, y por lo tanto, podemos concluir que los contemporáneos no se ubican en un lugar tan extremo ideológicamente como los primeros dos, pero lo cierto es que quienes se ubican muy a la derecha y muy a la izquierda suelen parecerse más entre ellos (aunque sean enemigos declarados) que con relación a quienes se encuentran en el centro, como lo muestra la teoría de la herradura:

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    Si comparamos la historia de vida de Donald Trump con la de López Obrador no encontraremos de ninguna manera a dos personajes similares. Donald Trump siempre vivió en la opulencia y heredó una inmensa fortuna, la cual invirtió y reinvirtió, construyó torres y hoteles, tal vez no con el éxito que tanto gusta de presumir. López Obrador, oriundo de Tabasco, no creció dentro de una familia opulencia y nunca tuvo una fortuna. Vivió siempre del erario público, fue Presidente del PRI en Tabasco, luego de la escisión llegó al PRD y fue presidente de ese partido, Jefe de Gobierno de la CDMX y candidato presidencial dos veces consecutivas (sin sumar la campaña de 2018).

    Sus programas de gobierno serían muy diferentes. López Obrador cree en la intervención del Estado en la economía (en ese rubro se parecería más a Barack Obama o a Sanders que a Trump) mientra que el millonario cree que se deben de reducir los impuestos al mínimo. Es un capitalista, aunque opta por la intervención del Estado en la economía y la sociedad de una manera distinta a la de AMLO, por ejemplo, pidiendo a las transnacionales que regresen los empleos a Estados Unidos, cerrando fronteras, construyendo muros y cancelando tratados multilaterales.

    Hay más diferencias, por ejemplo, es difícil advertir en López Obrador manifestaciones xenofóbicas como las de Donald Trump, y a pesar de que moralmente López Obrador es un persona que parece tender más hacia el conservadurismo, no manifiesta, como en el caso de Donald Trump, muestras de acoso a las minorías, tales como las mujeres o los discapacitados. En este sentido Donald Trump suele ser más agresivo y arrogante que su contraparte mexicana.

    Hitler y Stalin tenían muchas diferencias sobre cómo se debería de gobernar un país, pero a pesar de ellas, no era difícil observar también muchas similitudes. Por ejemplo, el papel del ejército en sus respectivas naciones, el férreo control social e ideológico sobre sus gobernados, la represión a quienes disienten, tenían un enemigo en común (los judíos en un caso, Occidente en el otro), el intenso uso de la propaganda política, el control total sobre los medios de comunicación, entre otros.

    AMLO y Trump

    Así también, podemos encontrar varias similitudes entre López Obrador y Donald Trump. Por ejemplo, ambos se presentan como outsiders de la política (lo cual no es necesariamente malo) y se oponen al status quo, al sistema o a la mafia en el poder. En ambos casos, la figura tiene mucho peso sobre sus seguidores y son capaces de mantener un considerable grupo de leales incondicionales quienes los apoyarán a pesar de todas las contradicciones evidentes.

    De la misma forma, debido a su personalismo, ambos creen estar por encima de las instituciones. Las razones pueden ser diferentes, en Donald Trump como producto de una megalomanía o un nacionalismo mal entendido, en López Obrador por ese sentimiento de que las instituciones en México no trabajan para todos. De esta forma los dos amagan con no reconocer el resultado de las elecciones antes de que éstas ocurran, y en caso de acusar un fraude electoral, en vez de utilizar los mecanismos institucionales para denunciarlas o promover reformas (cosa que López Obrador no hizo después de 2006), deciden entonces mandar al diablo a las instituciones. Aunque hasta el momento no conocemos la reacción de Donald Trump después de una derrota electoral, sí podemos utilizar como antecedente la victoria de Obama en 2012 donde el magnate invitó a desconocer los resultados y hasta amagó con hacer manifestaciones en Washington.

    El maniqueísmo es un rasgo muy presente en las dos figuras -estás conmigo o estás contra mí-. Los dos observan con recelo a quienes son críticos con ellos. Es muy parecido el trato que hace López Obrador -no sólo con los medios oficialistas, sino que aquellos que no siéndolo, son críticos con él- con el que hace Donald Trump después de recibir una crítica de The New York Times o The Washington Post. También ambos tienen enemigos en común que le dan fuerza a su figura, el status quo, los migrantes o China por el lado del magnate, y la mafia en el poder por el lado del tabasqueño. Ambos son la manifestación de problemas sociales y económicos que se manifiestan en ambos países: la tremenda desigualdad en México y la clase media sin educación en Estados Unidos que ve como sus empleos vuelan a otras naciones.

    Si ambos llegaran al poder, podríamos esperar programas de gobierno distintos, pero podríamos advertir similitudes en las formas para ejecutarlos. En ninguno de los dos casos podríamos hablar de gobiernos transparentes y tolerantes con quienes disienten con ellos, ambos encarnarían gobiernos que posiblemente no sean dictatoriales pero sí personalistas donde el nombre de Trump o López Obrador estarían por encima. Posiblemente ambos revisen tratados y acuerdos firmados, tanto dentro de la nación como por fuera del país. Un NAFTA podría correr el riesgo de sufrir, cuando menos, varias modificaciones considerables, en cualquiera de ambos casos.

    Quienes dicen que AMLO y Trump no son iguales tienen razón, existen muchas diferencias entre ambos personajes, sobre todo en su historia y programas de gobierno. Pero a la vez, también tienen razón quienes advierten muchas similitudes entre ambas figuras, sobre todo en la forma de conducirse.

  • El apocalipsis digital, o el día en que nos quedemos sin Internet para siempre

    El apocalipsis digital, o el día en que nos quedemos sin Internet para siempre

    El apocalipsis digital, o el día en que nos quedemos sin Internet para siempre
    Maurusone

    No estar en Facebook se ha vuelto algo muy extraño, típico de un outsider que decide «no estar en contacto con la sociedad». La red social se ha convertido, de hecho, en una extensión de los lazos sociales reales, y por lo tanto, en una extensión del individuo. Estar fuera de, podría ser interpretado por algunos como una conducta antisocial. Las otras redes sociales como Twitter o Youtube posiblemente no tenga la injerencia que Facebook tiene en los grupos primarios -con quienes mantenemos lazos de afecto-, pero también han moldeado las estructuras sociales.

    Si nos vamos con los grupos secundarios y aquellas formas de organización formales como lo son la escuela, el trabajo y demás organizaciones, podemos observar como el Internet también ha trastocado las estructuras. Plataformas como Google, el popular Slack, o hasta el Whatsapp son completamente indispensables para hacer bien nuestro trabajo, de tal forma que la productividad, y por ende, la economía, ya tienen una gran dependencia con los medios digitales.

    Algunas voces, sobre todo aquellas nostálgicas, afirman que si el Internet se apagara, volveríamos a esa vida de antes donde las relaciones importaban, donde los individuos pasaban el día en familia en vez de estar «pegados a sus aparatotes», donde las relaciones sociales tendrían más importancia tanto para nuestra vida como para nuestro trabajo.

    La expectativa que se hacen aquellos nostálgicos es completamente falsa. Si Internet se apagara, se crearía una hecatombe. ¿Por qué?

    Porque nuestras organizaciones ya se han transformado y ahora Internet tiene una relación directa con ellas. Nuestras estructuras sociales no son las de 1995, de hecho ya muchas cosas han cambiado.

    Por ejemplo, redes sociales como Facebook, Whatsapp o hasta Snapchat tienen ya una función en la vida de las personas. Gracias a esta red social los individuos pueden realizar actividades que antes tenían que realizar por otros medios. Los millennials ya no se la pasan horas hablando por teléfono porque ya hay otros medios de comunicación y se han a costumbrado a seguir lo que sus amigos hacen. Ellos encuentran en las redes sociales una forma de expresión que jamás antes habían tenido. Estas redes también permiten a los individuos estar más conectados, lo cual es muy útil cuando la distancia separa a una persona de sus seres queridos. Así también, estas son herramientas valiosas de información -otra cosa es que muchos individuos no usen filtros para hacer una buena selección-.

    Las redes sociales, como todas las tecnologías, tienen varios efectos colaterales, y cuando se usan en exceso, sí, pueden causar (o más bien ser síntoma de) problemas psicológicos, y ciertamente todavía no hemos terminado de crear «reglas de etiqueta» para reducir los efectos colaterales de las nuevas tecnologías, como ese vicio de utilizar los celulares en las reuniones. Pero en realidad, redes sociales como Facebook o Twitter han abonado a las relaciones humanas, no al contrario.

    De hecho, gracias a Facebook yo he cerrado negocios, he podido hacer más amigos y conservar a varios de los existentes. Gracias a las redes es más fácil enterarte de eventos que se van a llevar a cabo, y seguramente para un introvertido, Facebook puede ser una herramienta muy útil para saber qué está sucediendo allá afuera e involucrarse.

    Imaginemos que de un día para otro Internet se apaga. ¿Qué efecto podría tener esto en la vida de las personas? Que muchos de pronto ya no puedan estar en contacto con muchos de sus amigos porque -y me incluyo-, gracias a las redes sociales, no se pierde la comunicación y el contacto con varios de ellos. Imaginemos retornar al teléfono fijo como principal medio de contacto, imaginemos cómo es que nos organizaríamos o pondríamos de acuerdo ahora que no podemos utilizar las redes sociales para comunicarnos.

    Los nostálgicos afirmarán que hemos «acabado con una dependencia», pero la verdad es que los seres humanos somos dependientes de todas las tecnologías que creamos. Cuando inventamos la rueda, nos volvimos dependientes de ella para transportarnos, luego nos volvimos dependientes de las cartas por correo, luego del teléfono, y ahora de Internet. Si los nostálgicos quieren entender qué es acabar la dependencia de Internet, deberían preguntarse, ¿qué habría pasado en sus tiempos si de pronto el servicio telefónico hubiera desaparecido?

    El efecto (negativo, claro) de un apagón podría ser considerable; desaparecería una herramienta que ya ha penetrado las estructuras sociales. Seguramente ésto tendría un considerable impacto psicológico en muchas personas que de pronto se verían obligadas a modificar sus patrones de conducta de un día para otro, no es cualquier cosa.

    Pero ahora hay que hablar de lo que ocurriría en otros ámbitos, por ejemplo, en los negocios, en las telecomunicaciones, y en la forma en que la gente se comunica. Si las relaciones interpersonales se entienden cada vez menos sin Internet, las estructuras económicas y de gobierno son incluso más dependientes. En un mundo donde hasta ya nuestro dinero y parte de nuestros bienes son digitales y virtuales, si Internet se apagara, no sólo las empresas e instituciones tendrían que encontrar la forma de organizarse de un día para otro, lo cual implicaría rediseñar completamente procesos y cambiar hábitos, lo cual se antoja muy difícil, sino que tendríamos también que considerar el fuerte el impacto que tendría en la economía, porque las facilidades que Internet otorga se traducen a una mejor productividad, lo cual se traduce en una mucho mayor generación de riqueza. Posiblemente sin Internet, la crisis del 2008 sería un «juego de niños» comparado con lo que podría ocurrir. El colapso tanto económico como social no tendría precedentes.

    El apocalipsis digital, o el día en que nos quedemos sin Internet para siempre

    ¿Y qué hay de toda la industria digital que tiene su core business en el Internet? ¿Qué pasaría con los millones de empleos que generan? Básicamente desaparecerían.

    Y si desaparecen millones de empleos, el consumo se reduce afectando a casi todas las industrias, que a su vez generan otros millones de empleos.

    Pero me voy más allá, en lo que tiene que ver con la organización social y política. Internet ya ha permeado las estructuras políticas y de gobierno de las comunidades; la gente tiene más herramientas para informarse y ha hecho de Internet, su fuente primaria de información, y tanto ellos como los políticos y activistas, han encontrado en Internet una forma de tender puentes de comunicación. Los procesos políticos actuales no se pueden entender sin Internet, y con un apagón, estos procesos se podrían modificar sustancialmente. Sin Internet ocurriría una especie de «desglobalización» y un mayor aislamiento. Los medios tradicionales adquirirían más poder y monopolizarían la información de una forma considerable.

    En el terreno social y académico, gracias a Internet, mucha gente puede aprender y perfeccionar sus habilidades continuamente, sin olvidar lo que esta herramienta representa para las universidades. Sin Internet, una gran oportunidad de desarrollo profesional se desperdiciaría, lo cual podría incluso condicionar el futuro de muchas personas. Los estudiantes ya no tendrían acceso a mucha información valiosa que se encuentra en otros países.

    No hay que olvidar el caos que se generaría en nuestra vida diaria. Las ciudades dependen cada vez más de Internet, los servicios tanto gubernamentales como privados colapsarían porque dependen de éste. Desde la luz hasta parte del transporte público, sin olvidar los servicios como Uber que dependen completamente de Internet, las compras en línea, las millones de transacciones bancarias que se hacen por este medio, etcétera.

    Hablaríamos de un colapso total que afectaría fuertemente nuestro modo de vida.

    Y no hay que olvidar que todas estas variables están interconectadas. Cambios en las estructuras de los grupos primarios o afectivos generan cambios en los grupos secundarios (formales) los cuales afectan la economía, la sociedad y la política; y a la vez, éstas últimas generarían fuertes cambios en las primeras.

    Eso es lo que podría causar un ataque ciberterrorista. Tener la capacidad de colapsar Internet es casi como tener un arma de destrucción masiva en las manos. Por eso es que el tema, aunque irrelevante para muchos, es muy preocupante para muchos gobiernos y la comunidad internacional. Un apagón podría poner en jaque todo el orden mundial. Y créanme que hay interesados en que algo así suceda.

  • Proteger y cercenar a la comunidad

    Proteger y cercenar a la comunidad

    En las redes sociales circularon unas imágenes de unos presuntos delincuentes a quienes les cercenaron las manos. Sus brazos, o lo que quedaba de, estaban «protegidas» por una bolsa de plástico para que no se derramara la sangre. Había otra foto de las manos dentro también, de bolsas de plástico transparentes.

    Proteger y cercenar a la comunidad

    ¿Cuál fue la respuesta de la gente?

    -¡Qué bueno, eso se lo merecen por ladrones y por hijos de su puta madre!. -Luego todos nos enteramos que había sido un cártel de la droga quien perpetró semejante barbarie.

    Si un hombre estuviera atentando contra tu integridad de un ser querido tuyo y tú tuvieras la capacidad física de defenderlo ¿lo harías? La respuesta es obvia, sí. En ese entendido se entiende incluso que la gente se defienda como ocurre en varios videos que se han subido a las redes, donde pasajeros de un camión se ajustician a un delincuente. Y si bien, desde las vísceras, algún individuo puede llegar a sentir placer al ver como se «ajustician» a una persona que hasta hace poco era una amenaza, la realidad es que ésto es algo que no debería ocurrir.

    Todas estas expresiones de violencia tienen algo en común, la gran incapacidad del gobierno por protegernos.

    Si los pasajeros tienen que patear delincuentes para ver «si así aprenden» es un claro síntoma de que las autoridades e instituciones han fallado rotundamente ya no solo el monopolio de la violencia, sino en el cumplimiento de la ley para garantizar seguridad a su gobernados.

    Aplaudir actos de violencia propios de países realmente subdesarrollados o etapas de la historia que asumimos como superadas es algo preocupante. Pensar que ésta debe de ser la forma de hacer justicia es ignorar toda la evolución de la civilización que tanto trabajo ha costado, incluyendo muchas muertes.

    El Estado tiene una razón de peso para ejercer el monopolio de la violencia. Cuando grupos de ciudadanos lo hacen, y se organizan autónomamente para hacerlo, la posibilidad de que se desvirtúen es casi inminente. Como lo comenté en mi artículo sobre la propuesta de un senador de armar a los ciudadanos, la historia nos ha enseñado, con ejemplos claros como la mafia italiana o la guerrilla de países como Colombia, cual es el paradero de estos grupos que en un principio buscan legítimamente defenderse ante la incapacidad del Estado.

    Y es sencillo, porque el Estado está llamado a rendir cuentas. Las organizaciones «autónomas» no.

    Actuar con las vísceras es muy fácil, construir es muy difícil. Si queremos un Estado eficaz que pueda garantizar un entorno seguro a sus ciudadanos, habrá que poner de nuestra parte para tener instituciones más sólidas. Instituciones que no son respetadas por los ciudadanos ni por sus miembros, nunca tendrán la posibilidad de proteger a los ciudadanos. Una institución corrupta generará cuerpos de seguridad corruptos, los cuales pueden entonces, ser infiltrados por los criminales o los cárteles ¿te suena?

    Si no pagas impuestos, si das mordidas o te aprovechas de las instituciones del país para tu propio beneficio, entonces luego no te preguntes por qué México es tan inseguro.

    La tarea es mucho más compleja. Pensar que cortando manos y portando armas vamos a garantizar nuestra seguridad y las de los nuestros es estar en un error, por el contrario, lo único que crearemos es una sociedad más violenta donde al final, todo se vale.

  • Donald Trump, el bad hombre (round 3 y final)

    Donald Trump, el bad hombre (round 3 y final)

    Donald Trump, el bad hombre (round 3 y final)
    Getty Images

    Algunas voces dicen que la intención de Trump no era llegar a la Casa Blanca, sino ser capaz de recoger la indignación arrinconada en la derecha política para que con esa masa creara un canal o medio de comunicación que rivalizara con Fox News. ¿Les digo lo que pienso? Que una teoría así no suena tan descabellada después de lo que ha sucedido en las últimas semanas, y sobre todo, lo que ocurrió en el último debate. Donald Trump cometió errores tan infantiles a los cuales no puedo dar crédito.

    Desde hace algunas semanas la campaña de Donald Trump ha dejado de tener sentido alguno. Tendría que ocurrir un auténtico milagro para que un eventual triunfo de Trump ocurriera, algo de proporciones históricas.

    Cierto que las encuestas fallan y que hemos sido testigos de varias «sorpresas», pero la diferencia ya es muy grande. Es casi un hecho de que Hillary Clinton ganará las elecciones. Ahora la pregunta no es si perderá Trump, sino más bien si será aplastado, lo cual es bueno porque una derrota estrepitosa podría afectar negativamente a su liderazgo, haciendo más difícil que vuelva a contender en algunas elecciones venideras o pretenda ser alguna especie de líder que pretenda influir en la política y la sociedad estadounidense desde fuera del poder.

    La mayoría de los estadounidenses ya definió su voto, y lo que está en juego es aquella porción, cada vez más pequeña por naturaleza conforme se acerca el día de las elecciones, de ciudadanos indecisos.

    Frases como «Bad hombre» o «Such a nasty woman» quedarán para la posteridad.  Con ellas, parece que Trump terminó de sepultar su campaña política porque el electorado femenino tiene un tamaño considerable dentro de esa masa indecisa. Trump, en el menos peor de los casos, apeló a su base, a sus simpatizantes más fervientes, a aquellos que incluso han sugerido quitarle el derecho a voto a la mujer, quienes ya tienen su voto definido por él, mientras que sólo habrá conseguido ahuyentar más a quienes no han decidido su voto.

    Pero lo más preocupante es que Donald Trump amague con desconocer los resultados de las elecciones. Si algo conocemos muy bien los mexicanos son las consecuencias de un conflicto post-electoral de esas proporciones, sobre todo por la tremenda polarización (como si la división que ya hay en el país norteamericano no fuera suficiente)-

    De hecho no es la primera vez que lo hace. Hace 4 años, desconoció la victoria de Obama sobre Mitt Romney, y amagó con organizar una marcha hacia Washington.

    Un conflicto post-electoral podría tener consecuencias graves para un país cuyos ideales democráticos sirven para ejercer influencia sobre otros países, gran parte del poder blando (soft power) de Estados Unidos, además de la gran influencia cultural en todo occidente y gran parte del oriente, está moldeado por el discurso de los valores democráticos.

    No es la primera vez que esto ocurre: en el año 2000 George W Bush ganó a Al Gore de forma polémica, sobre todo por lo ocurrido en el recuento de los votos en el Estado de Florida donde su hermano, Jeff Bush, era gobernador. Pero en ese entonces, Al Gore, a pesar de no estar de acuerdo con el resultado, lo aceptó. Eso no ocurrirá si Trump desconoce el resultado.

    Varios psicólogos afirman que el poder no corrompe al individuo, sino que más bien magnifica los rasgos de su personalidad. Aquella persona deshonesta o corrupta lo será mucho más en un ámbito de poder. En este mismo sentido, Trump ha sido capaz de acosar sexualmente a mujeres o discriminar a minorías, como mujeres y discapacitados, porque es parte de su torcida personalidad: una que le ha traído un considerable número de seguidores. Por esto es que el riesgo llamado Donald Trump no acabará con las elecciones, y por esto es que es deseable que el resultado sea lo más estrepitoso, porque su carácter autocrático y egocéntrico podría poner en juego la credibilidad de su país desconociendo el resultado y actuando en consecuencia, si no es que ya lo ha hecho.

    Habrá que preguntarse qué es lo que pasa en la sociedad estadounidense como para permitirse candidatos demagogos que no sólo amenazan e insultan a las minorías o a los migrantes, sino al propio pueblo de Estados Unidos. Eso es algo que nuestros vecinos tendrán que reflexionar a fondo, porque es síntoma claro de que las cosas no andan muy bien por allá.

    Y Hillary Clinton, cautelosa, sin despeinarse demasiado, emocionalmente inteligente, y a pesar de no tener un carisma sobresaliente, hizo lo necesario para sobrellevar el debate y así seguir su camino a la Casa Blanca. Aunque cuando llegue tendrá que lidiar con esos altos negativos que la candidata tiene, no sólo por el escándalo de los correos, sino también porque… es mujer.

    https://www.youtube.com/watch?v=VLdmEDOAA4A

  • Una indígena en Los Pinos

    Una indígena en Los Pinos

    Una indígena en Los Pinos
    Foto: Moyses Zuniga Santiago.

    En las últimas elecciones, siempre ha contendido una candidata o candidato que intelectualmente destaca sobre los demás y se gana la simpatía de muchos (que generalmente no se convierte en votos) por ser el nuevo, el que parece ser más inteligente y hasta el que parece mostrar un proyecto de gobierno más congruente, pero que no tienen posibilidad alguna de ganar porque fueron nombrado por algún partido pequeño sin estructura alguna. De hecho, ese perfil intelectual tiene una estrecha relación con sus nulas posibilidades de ganar la contienda. Al saber que su trabajo se limita a conservar el registro del partido pequeño al que representa, en vez de convencer a las masas, buscarán promover un programa o poner sobre la mesa una corriente de pensamiento. Ahí está la progresista Patricia Mercado, o el libertario Gabriel Quadri.

    El EZLN ha decidido nominar a una indígena para que contienda como candidata independiente por la Presidencia de la República. ¿Va a ganar? A menos que pase algo demasiado extraño y de proporciones históricas, no lo va a hacer.

    Pero seguramente esta indígena, arropada claro está, por el EZLN,  jugará un papel similar al que han jugado Quadri o Patricia Mercado. ¿Y saben? Esa es una muy buena noticia para México.

    ¿Por qué?

    Según el INEGI, más de 7 millones de mexicanos hablan una lengua indígena, pero su papel dentro de la política mexicana es casi inexistente. El simple hecho de tener una candidata indígena, dará visibilidad a las comunidades que han quedado rezagadas por muchos y utilizadas por el gobierno como accesorio en spots para presumir el país.

    Se pondrá el tema de los indígenas, sus derechos, sus comunidades, y sus problemas sobre la mesa. Ahora sí estarán representados.

    En un país de simulación, lo políticamente correcto es decir que el racismo no existe. La realidad es que México es un país muy racista. No nos vayamos tan lejos, cuando en el 2006 López Obrador contendió por la presidencia, se oyeron frases hirientes como «los nacos al poder» o «7 de cada 10 gatos prefieren Whiskas». López Obrador, así como gran parte de sus seguidores, son mestizos, no indígenas.

    En realidad, los indígenas son quienes más sufren, y son quienes han sido mayormente rezagados.

    Una indígena como candidata podrá dar voz a quienes no la tienen, a quienes han quedado en lo oscurito, a ese México que nos representa mucho pero que hemos «escondido» en aras de un México supuestamente más moderno y cosmopolita -término muy irónico-. Ella dará voz a unas comunidades que después del levantamiento zapatista, se encuentran en peores condiciones.

    No se trata de simpatizar con el EZLN -no comulgo con el marxismo que ellos pregonan-, sino de darnos cuenta que ésta puede ser una gran oportunidad para la clase social más rezagada y olvidada desde la colonia.

    A pesar de ser una «minoría muy numerosa», los indígenas no tienen representación en el Gobierno ni en el Congreso. Los partidos que presumen de dientes pa fuera mayor «preocupación» por estas minorías en el discurso como Morena o hasta el PRI, solamente lucran con su pobreza para ganar votos, para que una vez que lleguen al poder, desplacen a sus comunidades para construir un nuevo «proyectote», una nueva inversión -alguna minera canadiense-, o una obra para presumirla con un bombardeo de spots en televisión.

    Naturalmente, el más indignado con esta elección es López Obrador. Sabe que los votos (aunque sean pocos) que ella obtenga, los ganará, posiblemente, a costa de López Obrador. AMLO, al sentirse dueño de la izquierda mexicana, ya ha salido a decir que esto se trata de una estrategia del PRI y la «mafia del poder». Si pensabas que el Peje era quien defendería las causas de los indígenas, aquí te presento al verdadero López Obrador:

    Decir que el PRI está detrás del EZLN es insultar la inteligencia de muchos. Él mismo, desde el 2006, se ganó la antipatía del Subcomandante Marcos, por no representar tanto a una izquierda verdadera y más bien a un pequeño burgués emanado del PRI. López Obrador se ha dado cuenta que la izquierda no es suya, y que desde ese espectro ideológico, también tiene competencia.

    La candidata independiente no ganará la elección, pero seguramente será un gran triunfo y sentará un gran precedente. Más mexicanos, a través de su voz, podrán conocer más a estas comunidades y el rezago que sufren. Espero que esta sea el primer paso para que los indígenas tengan mayor representación en la política. Si los indígenas constituyen una considerable porción de nuestra población, también deberían tener acceso libre a desempeñarse en política para construir un mejor país, donde estén incluidos como ciudadanos y no como accesorios turísticos.

    Una candidata indígena y mujer, es un gran reto para romper paradigmas y tabúes en México.

  • Cuando un robot te quite tu chamba

    Cuando un robot te quite tu chamba

    Cuando un robot te quite tu chamba
    Fuente: Honda

    Este fin de semana posiblemente tuviste un encuentro con un cajero automático, te viste cara a cara con la computadora que dispensa dinero de tu cuenta y le pediste cierta cantidad económica requerida para poder pagar tus gastos y salidas. Posiblemente pensarás que el cajero es tu amigo, te facilita la tarea de darte el dinero, te ahorra interminables filas. Pero el cajero, ese amigo tuyo, fue responsable de la pérdida de 500,000 empleos en Estados Unidos entre 1980 y 1995. ¿Qué pasó? Resulta que tu amigo tenía la habilidad de realizar el trabajo que estos 500,000 empleados bancarios podían hacer, y de una forma más eficiente.

    Desde los albores de la Revolución Industrial, la sociedad no ha parado de avanzar. El mundo avanza muy rápido y bastó menos de un siglo para movernos de aquella sociedad industrial weberiana a la sociedad de las tecnologías de la información. Los cambios económicos traen consigo cambios estructurales dentro de la sociedad. Los puestos de trabajo cambian, se transforman o desaparecen.

    Y los primeros en desaparecer serán todos esos trabajos rutinarios y repetitivos, que no requieren, en su mayoría, de grandes capacidades para ser ejecutados y pueden ser suplidos por la tecnología, de esos trabajos que en México hay tantos. Personas que recogen la basura, servicio al cliente, agentes de viaje, oficinistas, secretarias, carteros, taxistas, contadores, reporteros, empleados de call center, trabajos relacionados con la imprenta, relojeros y un montón más.

    Por un ejemplo, los taxistas -y sí, también estoy contando a los choferes de Uber- desaparecerán con el advenimiento de los automóviles autónomos. Los agentes de viaje están desapareciendo gracias a la especialización de los portales donde la gente reserva y compra sus boletos. Las secretarias con cada vez menos útiles en un mundo de teléfonos móviles y aplicaciones de software, los empleados de call centers y servicio al cliente verán en riesgo sus puestos al ser sustituidos por el dinamismo de las redes sociales. Posiblemente no trabajes en uno de estos puestos, pero estarás de acuerdo conmigo que estos puestos en conjunto representan millones de bocas que alimentar en nuestro país.

    ¿Y a donde se van a ir estos puestos de trabajo? ¿Cuáles suplirán a los que se perderán?

    Simple, los relacionados con la tecnología.

    Y cuando hablo de tecnología hablo de informática, de programación, de ingenierías, de matemáticas. Sí, de matemáticas.

    Es decir, en un futuro, todos aquellos que antes aspiraban a trabajo poco cualificados y con una remuneración aceptable, como los empleos que acabo de mencionar, tendrán que tener conocimientos en matemáticas y programación si quieren sobrevivir.

    Pero eso no es todo, porque estamos hablando de que los empleos más rutinarios son los más proclives a ser «automatizados». Los empleos del futuro no solo requerirán que tengan conocimientos en ciencias exactas, sino que tendrán que tener habilidades en solución de problemas, creatividad, pensamiento crítico, iniciativa o curiosidad.

    www.weforum.org
    www.weforum.org

    Imaginemos un empleo relacionado con big data, fenómeno que creará muchos empleos en el futuro próximo -y que ya está creando-, y que será una herramienta muy importante para que las empresas puedan tomar decisiones efectivas dentro de un mundo digital e interconectado como el nuestro. Un analista digital no sólo deberá saber programación, matemáticas o estadística -al menos una de estas habilidades es requerida dependiendo del perfil-, sino que deberá tener la suficiente capacidad de pensamiento crítico para poder interpretar los datos.  ¿Verdad que no se parece mucho a ese empleo rutinario de 9 a 6 donde siempre tienes que hacer lo mismo?

    Es decir, esos empleos donde no necesitabas tener iniciativa alguna, donde sólo bastaba tu título sin importar si aprendiste algo siquiera, y donde sólo tenías que obedecer órdenes y seguir procesos van a desaparecer.

    Y ante un cambio estructural que ya está a la vuelta de la esquina, ¿estamos preparados?

    La respuesta es no.

    Los nuevos puestos de trabajo demandan habilidades en ciencias exactas y pensamiento crítico. Mientras, en nuestras escuelas, se sigue enseñando a memorizar, repetir y aprender capitales.

    ¿Sabes por qué demagogos como Donald Trump se han podido erigir en países como Estados Unidos? En parte porque los trabajadores poco cualificados vieron como sus empleos se fueron a otros países o fueron reemplazados por máquinas. Esas personas frustradas porque su perfil laboral ya no da para conseguir un buen empleo votarán por Donald Trump. El discurso del muro para evitar que los mexicanos les quiten sus trabajos y el de las empresas que externalizan sus actividades en otros países funciona muy bien por esa misma razón.

    Y ojo, estamos hablando de Estados Unidos, un país con muchos defectos, pero mucho mejor preparado que nosotros para enfrentar este cambio producto de los avances tecnológicos.

    Es cierto, no todos tienen que saber ciencias exactas. Profesiones relacionadas con las ciencias sociales o las profesiones liberales siempre serán indispensables. Carreras como psicología, comunicación, medicina o relaciones internacionales ahí siempre estarán acompañándonos. Pero estamos hablando de que los nuevos empleos, aquellos que sustituirán a los empleos tradicionales, se caracterizarán por requerir habilidades matemáticas y pensamiento crítico.

    Robot empleo
    Fuente: airbus.com

    Y en vez de preparar a las nuevas generaciones para que desarrollen un mayor gusto por las ciencias exactas, siguen siendo educados para aprenderse los nombres de las capitales. La educación en México, por el contrario, anula cualquier expresión de espíritu crítico. Repetir y copiar, las chicharras, los horarios estrictos y todo ese ambiente weberiano propio de la sociedad industrial son parte de la educación actual.

    Es decir, la educación mexicana está creando autómatas que ya no podrán ser empleados porque sus funciones serán ejecutados por robots e inteligencia artificial.

    Menudo problema, porque entonces tiene que haber una revolución educativa en nuestro país si no queremos que nos cargue el payaso -o, más bien, nos cargue un robot-.

    Y también es necesario un cambio de cultura. Afortunadamente en ciudades como Guadalajara ya existe una cultura incipiente relacionada con las tecnologías de la información que tiene como antecedente el establecimiento de empresas tecnológicas como HP, IBM y similares en la ciudad. No es coincidencia que Elon Musk haya venido a esta ciudad para presentar su modelo de negocio para colonizar Marte. No, no fueron las tortas ahogadas, ni las Chivas, sino la cultura que se está creando y la decisión del Gobierno del Estado de crear la primera Secretaría de Innovación en el país lo que hizo que Musk se decantara por la perla tapatía. Pero hablamos de que se trata todavía de una cultura incipiente y que con excepción del Gobierno del Estado de Jalisco, y en menos medida, de los gobiernos locales de la ciudad (que han auspiciado eventos como Campus Party), las políticas gubernamentales están muy lejos todavía de entender el cambio tecnológico, social y estructural que se está gestando en el mundo.

    No, no es tu colega, es un robot, un paquete de software o un conjunto de datos el que te amenaza con dejarte desempleado. Bastará media década para ver un cambio significativo en el mercado laboral, muchos puestos desaparecerán y se crearán otros. El problema es que no estamos preparados para el cambio.

  • El PRI se renueva, el PRI ya cambió

    El PRI se renueva, el PRI ya cambió

    El PRI se renueva, el PRI ya cambió
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    Hace algunos años como candidato, Enrique Peña Nieto explicaba como el PRI era un partido renovado lleno de jóvenes que contrastaban con ese «viejo PRI». Ahí, en el programa Tercer Grado, mencionó nombres como Javier Duarte, César Duarte y Roberto Borge. El nombre de Javier Duarte en esa lista de la «camada de priístas jóvenes» no era gratuito. El veracruzano tuvo un papel importante en el triunfo electoral de Peña Nieto, no sólo porque Duarte fue quien destapó a Peña, como comenta Raymundo Riva Palacio en una de sus columnas, sino por las carretadas de dinero que Javier Duarte «transfirió» a la campaña de Peña Nieto.

    Hoy, Javier Duarte, junto con alguno que otro gobernador ejemplo de juventud para Peña Nieto, es candidato a pisar la cárcel.

    En el PRI parece que se dieron cuenta de la escasez de legitimidad que su partido y el Presidente de la República emanado de éste tienen, saben que el 2018 está cerca, y por lo tanto saben que tendrán que hacer algunos sacrificios (sacrificar a algunos de los suyos) para poder recobrar cierta legitimidad.

    Están ansiosos de que cuando aparezcan los encabezados de «Javier Duarte en prisión» en las primeras planas, gocen una eventual subida en las encuestas y mediciones de popularidad.

    Tener al frente del PRI a un miembro joven como Enrique Ochoa Reza no es casualidad, había que inspirar frescura en un partido tan opaco. Una persona que hable directo y de frente, que se muestre jovial y dinámico -aunque el movimiento de manos no deja de recordar a la clásica oratoria priísta-. Con él al frente, quieren mostrar que son un partido renovado.

    Por eso, es que con Enrique Ochoa Reza, se habían decidido a liderar el combate en contra de la corrupción invitando a los demás partidos a hacer lo mismo con sus propias «fichitas». Ciertamente, todos los partidos, el PRI, PAN, Morena, Movimiento Ciudadano o PRD tienen gente impresentable dentro de sus filas, y cierto es que la postura de los partidos con respecto a ellos no es firme, sino más bien complaciente.

    El PRI condicionó a los demás partidos, lo cual desde un punto de vista pragmático es algo bueno. Los otros partidos tendrían que hacer lo propio si quieren desligarse de la imagen corrupta que gran parte de la sociedad tiene del PRI y de ellos. Si el PAN no hace lo propio con el Gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, por poner un ejemplo, y lo cual implica desafiliarlo del partido, el mensaje que le darán a la sociedad es uno muy malo: -Hasta el PRI nos rebasó en materia de corrupción-, eso no es cualquier cosa.

    https://www.youtube.com/watch?v=NdsStc-BWf0

    Pero el problema es el siguiente y trata de una falta de autoridad moral. ¿Qué tanto se le puede creer al PRI cuando el propio Presidente de la República está envuelto en casos de corrupción y conflictos de interés? ¿Qué tanto se puede creer que dejar caer la justicia sobre Javier Duarte es símbolo inequívoco de la renovación del PRI cuando éste desvió dinero del Estado de Veracruz para apoyar a Enrique Peña Nieto?. El mismo Ochoa Reza había negado su simpatía y afiliación priísta cuando quiso pertenecer al consejo general del IFE, siendo que estaba afiliado a este partido desde 1991.

    Naturalmente no son pocos quienes esperan ver con muchas ansias a Javier Duarte en prisión, ni son pocos los que quieren que se haga justicia. Pero no hay que engañarnos, esto no se trata de una renovación del PRI sino de una estrategia con motivos electorales. De hecho, es selectiva, porque toca a Javier Duarte por ejemplo, pero no hace lo mismo con Humberto Moreira. Es la justicia quien debe de castigar a quienes infringen la ley y no el PRI, su presidente o Peña Nieto, porque caerían en los mismos arrebatos autoritarios de Donald Trump.

    En realidad el PRI sigue siendo el mismo de siempre, y el arte de la simulación es una de las cosas que más caracterizan a este partido. Estamos pues, en otra puesta en escena, de esas que tanto gusta ejecutar al partido triculor.

  • Tengo un trastorno mental

    Tengo un trastorno mental

    http://www.ellitoral.com.ar/387603/Como-detectar-si-sufro-un-trastorno-de-ansiedad
    El Litoral

    Les voy a contar una cosa, tal vez se los llegué a platicar hace tiempo, no lo recuerdo, pero lo haré. Voy a salir del closet como Juanga: tengo un trastorno de ansiedad.

    Es decir, padezco un trastorno donde una situación que una persona puede abordar normalmente puedo llevarla al extremo al punto de sentir que el mundo se está acabando. Y créanme, ese es un sentimiento que no le deseo a nadie.

    El trastorno de ansiedad no es un problema grave si lo comparamos con la esquizofrenia y algunas otras neurosis o psicosis que no permiten al individuo desarrollar su vida normal. Yo sí puedo hacerlo, puedo trabajar, puedo divertirme y puedo desarrollar mi proyecto de vida, pero soy consciente de que con el trastorno de ansiedad, la calidad de vida no es la misma.

    Durante algún tiempo estuve medicado, fueron algunos años, algunos medicamentos medio funcionaban o funcionaban por un tiempo. El tratamiento suele ser caro, los neurólogos o psiquiatras no cobran cualquier cosa. A eso agrega el costo de las medicinas. Un tratamiento completo podía llegar a costarme hasta cuatro mil pesos al mes. Por eso, y porque no encontraba la «receta ideal», decidí dejar el medicamento. En vez de eso me puse a hacer ejercicio y bajar de peso.

    Eso redujo un poco el número de trastornos o crisis, al menos al punto de hacer mi vida más tolerable. He tratado de hacer otras cosas que me han funcionado como dormir bien (si van a trabajar de noche en la computadora, les recomiendo una aplicación tanto para Windows como Mac llamada f.lux, me lo agradecerán).

    Entonces decidí a tolerar mi padecimiento y a entender que es parte de mi vida. Eso, aceptar que existe, me ha ayudado mucho a abordarlo de mejor manera. De hecho, soy una persona mentalmente fuerte y con una buena inteligencia emocional gracias a ello.

    En general el trastorno no me ha causado mayores problemas en mi vida más que en dos ocasiones. Primero, una «amiga» de la CDMX que me llegó a gustar por no se cual razón me trató de una forma humillante al pasar por una crisis. Luego, me despidieron de un trabajo (del cual de todos modos ya pensaba renunciar) porque me dio un ataque y no entendían de que se trataba. Recursos humanos decidió «cortarme la cabeza» para «no meterse en problemas». En los dos eventos, la ignorancia fue la constante, y como pueden ver, no es que haya perdido de mucho.

    Y es a lo que quiero ir. Hay gente cercana a mí que entiende el padecimiento, pero de acuerdo a mi experiencia, en México hay una ignorancia tremenda cuando se trata de trastornos mentales.

    Trastorno de ansiedad
    Getty images

    Sí, si se que ya pasó el día mundial de la salud mental, pero eso es lo de menos.

    Y hablo de ignorancia porque a pesar de que 1 de cada 4 personas padece un trastorno mental en su vida, parece tratarse como si fuera algo tan ajeno y desconocido.

    Uno de los mayores errores ocurre cuando la gente piensa que se trata de «mejorar la actitud». Creen que si tienes ansiedad eres un dramático que quiere llamar la atención, o que si tienes un cuadro de depresión es porque eres pesimista y «no le quieres echar ganas a la vida». Entiendo un poco esa postura porque a veces el comportamiento relativo a un problema de conducta y el relativo a un trastorno mental suelen tener características un tanto parecidas, pero no son iguales. En realidad, en el fondo, son muy diferentes, y basta un poco de sentido común para darse cuenta de la diferencia, pero también falta información.

    De la misma forma, muchas personas tienen algún trastorno mental y no lo saben, creen también que es un problema de actitud aunque se enfrenten al problema para no llegar a ningún lado. Incluso, en un mundo tan ajetreado y dinámico como el actual, los trastornos mentales han aumentado, pero parece que ni así aprendimos a conocerlos.

    Un trastorno mental ignorado o no diagnosticado puede convertirse en un problema mayor, en un suicidio por ejemplo. Quienes padecemos trastornos mentales sabemos que ser conscientes de ello hace que controlemos de mucho mejor manera los síntomas del trastorno. Quien lo padece y no lo conoce no lo puede controlar, y ante el desconocimiento y la desesperación, puede tomar una decisión fatal.

    Si tú crees padecer un trastorno mental busca ayuda. No le hagas «al vergas» ni trates de enfrentarlo tú solo. Busca un doctor que te ayude con el tratamiento, o de menos, un buen psicólogo para que te ayude a hacer más llevadero el padecimiento. De la misma forma ayuda a tu amigo o familiar que padece un trastorno mental, dile que busque ayuda, darle consejos de «échale ganas» o «está en ti» no sirve de mucho. La voluntad sí importa para poder combatir el trastorno, pero el individuo no puede solo y necesita ayuda externa, y la causa del trastorno no es la voluntad ni la actitud.

    Por eso, ahora pasado el día mundial de la salud mental, te invito a ser consciente de este problema que afecta a cada vez más personas.

    Y ah, es cierto, Juanga nunca salió del closet.