Sorteo lotería del jueves.

  1. Btc Casino Bono Sin Depósito 50 Giros Gratis 2025: Este método de juego de party casino usa no se combina bien con la variante anterior que recompensa los barridos, porque tener cartas huérfanas en la mesa evita los barridos.
  2. Juegos De Casino Gratis Sin Descargar Ni Registrarse - Prueba la tragamonedas Incredible Hulk de Playtech con 50 líneas de pago, 5 carretes y 3 filas.
  3. Jugar Casinos Online: Los casinos físicos pagan en efectivo después de que decida dejar de apostar y retirar dinero.

Carta poker j.

Juegos De Casinos Gratis Sin Descargar Maquinas Nuevas
O bien, compre con sus socios de Dinero encontrado e invertirán automáticamente en su cuenta Acorns Core.
Spinyoo Casino Codigo Promocional Y Bonus Code 2025
Para obtener una licencia de una jurisdicción confiable, un casino debe soportar controles muy estrictos.
Una vez que una mujer sabe que está en buenas manos con su hombre, todo lo que posee se convierte en un juego gratuito.

Crupier casino.

Primer Casino En Mexico
FanDuel y DraftKings operan en aproximadamente el 80 por ciento de los EE.
Ruleta Del 1 Al 7
Consulte la sección atención al cliente y contactos para obtener más información.
Casinos Online Que Aceptan Eth

Hugo Chávez, con los ojos en México

Para muchos la noticia no es nueva, para otros se confirma lo que ya sospechaban, pero resulta que Hugo Chávez tiene los ojos bien puestos en México, al parecer nuestro país le interesa mucho y está llevando a cabo operaciones y estrategias para influír en nuestro país. Así lo revelan cables de Wikileaks que han surgido en estos últimos días. ¿Por qué Chávez está interesado en México?. No lo sé, tal vez nuestro país sea territorio clave para esparcir su ideología bolivariana, somos el patio trasero de Estados Unidos y que mejor que sembrar el anti-imperialismo cerca de su enemigo principal, los Estados Unidos.

Pero, ¿qué está haciendo Hugo Chávez y su aparato bolivariano en nuestro país y en toda América Latina?. El primer juego de Chávez se llama Misión Milagro (vaya nombrecito), donde el gobierno chavista recoge a personas con bajos recursos de diferentes países (por supuesto, entre ellos México) para operarlos de los ojos, ¿pero cual es la razón por la cual hace eso?. Sencillo, a las personas pobres no las opera de a gratis, sino que reciben adoctrinamiento anti-imperialista para que en su regreso al país, lo esparsan por la comunidad.

«Bernal hizo una discreta referencia a la preocupación de México sobre el componente ideológico del programa, y dijo que cuando menos los pacientes estaban volviendo a México con el mensaje de que el Gobierno de Venezuela les proporcionaba un servicio que su propio Gobierno no quería o no podía».

Obviamente todas esas operaciones están financiadas con el petroleo de Venezuela. Mientras en el país bolivariano carecen de recursos, Hugo Chávez aprovecha los avances médicos que ha adquirido gracias, sobre todo, a Fidel Castro para «ayudar» a los más necesitados de otros países como México a cambio de que difundan la propaganda bolivariana en sus respectivos países. Si nada es gratis en la vida mis estimados.

Según el CISEN (que es como la CIA Mexicana) hasta fines del 2008 habían detectados unos 500 activistas bolivarianos de nacionalidad mexicana. Las celulas chavistas están infiltradas en nuestro país, utilizan instituciones como la UNAM y partidos de izquierda como el PT para difundir sus patrañas. Según los cables de Wikileaks, el gobierno bolivariano tuvo mucho contacto con la fracción del PRD «Nueva Izquierda», en especial con Ruth Zavaleta (aunque ella lo niega, asegurando que ni siquiera está de acuerdo con las formas populistas de hacer gobierno de Chávez) con el PT y con el partido de Elba Esther Gordillo (Partido Nueva Alianza).

Después de estas afirmaciones no se me haría nada raro enterarme que Chávez financió o ayudó de cierta forma a López Obrador en las elecciones del 2006, sabiendo que el aparato chavista tiene nexos con los partidos que ahora cobijan a AMLO, entre los que se encuentran el PT y un sector del PT.

Yo le diría a Chávez que deje de estar metiendo sus narices en donde no le importa y parafraseándolo: No se meta con mi país caballero, porque sale espinao.

Comentarios

4 respuestas a «Hugo Chávez, con los ojos en México»

  1. Avatar de heriberto
    heriberto

    yo creo q cada quien tiene su ideología y su forma de pensar y esta en todo su derecho de expresarse y difundir sus ideas yo ademas de que no obliga a nadie a pensar como el ( al menos fuera de ( venezuela ) y su ayuda a las personas que bueno ademas le vendría muy bien una diferente forma de pensar a los mexicano ya que por por razones comerciales y de mas todos los políticos están al servicio de EEUU ( por así decirlo )

    por ultimo yo creo que es muy respetable la manera de pensar de cada individuo y es decisión del mismo estar de acuerdo o no con las ideas y pensamientos de otros

  2. Avatar de AKA Dj Lenner.

    Que se joda éste y Peña Nieto.

  3. Avatar de que te importa
    que te importa

    Tanto alboroto por influencias chavistas, que aun ni se concretan, pero no dices nada que EUA nos presione con planes como la Iniciativa Merida o el Plan Puebla Panama que ya estan confirmadas, para mi, esas si son intromisiones en el pais permitidas por gobiernos priistas y claro por el PAN que ya tiene una decada en el poder ejecutivo.
    A parte todo eso de Wikiliks ya es bastante sospechoso

  4. Avatar de ing.Paulino Díaz Medina

    La verdad os hará libres… José Martí

    Sociedad y Justicia Cultura Espectáculos Deportes Fotografía Cartones

    Noticias de hoyEspecialesMultimediaServiciosOtros sitiosContacto

    482

    293

    130

    Otras notas de Opinión

    Boaventura de Sousa Santos *: Chávez, el legado y los desafíos
    Marcos Roitman Rosenmann: Hugo Chávez desde lo personal
    Enrique Galván Ochoa: Dinero
    Gloria Muñoz Ramírez: Los de abajo
    Miguel Concha: El derecho al territorio y la Suprema Corte
    Arturo Alcalde Justiniani: Carta al doctor Enrique Dussel, rector de la UACM

    Noticias de Hoy
    23:46Vence Tigres 2-1 a San Luis, que se acerca al descenso.
    23:38Noquea Édgar Sosa en segundo round a «Archie» Solís.
    22:59Religen a nobel Suu Kyi presidenta de partido birmano LND.
    22:27Osorio Chong lamenta muerte de Jesús Gallegos.
    22:14Bronca ensombrece triunfo de Canadá 10-3 sobre México.

    Usted está aquí:Inicio/Opinión/Chávez, el legado y los desafíos/
    ◄Anterior
    Siguiente►

    Venezuela: Las exequias
    Chávez, el legado y los desafíos
    Boaventura de Sousa Santos *

    Ejecución de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar durante el funeral de Estado del presidente Hugo Chávez. Dirige Gustavo DudamelFoto Xinhua
    M

    urió el líder político democrático más carismático de las últimas décadas. Cuando esto sucede en democracia, el carisma crea entre gobernantes y gobernados una relación particularmente movilizadora, porque reúne la legitimidad democrática con una identidad de pertenencia y un conjunto de objetivos compartidos que van mucho más allá de la representación política.

    Las clases populares, habituadas a ser golpeadas por un poder lejano y represor (las democracias de baja intensidad alimentan ese poder), viven momentos en los que la distancia entre representantes y representados casi se desvanece. Los opositores hablan de populismo y autoritarismo, pero raramente logran convencer a los votantes. Es que, en democracia, el carisma permite niveles de educación cívica difícilmente alcanzables en otras condiciones. La compleja química entre carisma y democracia profundiza ambos procesos, sobre todo cuando se traduce en medidas de redistribución social de la riqueza. El problema del carisma es que termina con el líder. Para continuar sin él, la democracia necesita ser reforzada con dos ingredientes cuya química es igualmente compleja, sobre todo en un inmediato periodo poscarismático: la institucionalidad y la participación popular.

    Al gritar en las calles de Caracas “¡todos somos Chávez!”, el pueblo es lúcidamente consciente de que Chávez hubo uno solo y que la revolución bolivariana tendrá enemigos internos y externos lo suficientemente fuertes como para poner en cuestión la intensa experiencia democrática de los últimos 14 años. En Brasil, el presidente Lula fue también un líder carismático. Después de él, la presidenta Dilma aprovechó la fuerte institucionalidad del Estado y de la democracia brasileñas, pero ha tenido dificultades para complementarla con la participación popular. En Venezuela, la fortaleza de las instituciones es mucho menor, mientras que el impulso de la participación popular es mucho mayor. Es en este contexto que debemos analizar el legado de Chávez y los desafíos en el horizonte.

    El legado

    La redistribución de la riqueza. Chávez, al igual que otros líderes latinoamericanos, aprovechó el boom de los recursos naturales (en especial el petróleo) para realizar un programa sin precedentes de políticas sociales, sobre todo en las áreas de educación, salud, vivienda e infraestructura, que mejoraron sustancialmente la vida de la inmensa mayoría de la población. La Venezuela saudita dio lugar a la Venezuela bolivariana.

    La integración regional. Chávez fue artífice incansable de la integración del subcontinente latinoamericano. No se trató de un cálculo mezquino de supervivencia o hegemonía. Chávez creía como nadie en la idea de la Patria Grande de Simón Bolívar. Las diferencias políticas sustantivas entre los países de la región eran vistas por él como discusiones dentro de una gran familia. Cuando tuvo la oportunidad, procuró restaurar los lazos con el miembro de la familia más reticente y más pro estadunidense: Colombia. Procuró que las relaciones entre los países latinoamericanos fueran mucho más allá de los intercambios comerciales y que éstos se pautasen por una lógica de complementariedad y reciprocidad, no por una lógica capitalista. Su solidaridad con Cuba es bien conocida, pero fue igualmente decisiva con la Argentina durante la crisis de 2001-2002 y con los pequeños países del Caribe.

    Fue un entusiasta de todas las formas de integración regional que ayudaran al continente a dejar de ser el patio trasero de Estados Unidos. Encabezó el Alba (Alternativa Bolivariana para las Américas), luego Alba-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos); también quiso ser miembro del Mercosur. La Celac (Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe) y la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) son otras de las instituciones de integración a las que Chávez dio su impulso.

    Antimperialismo. En los momentos más críticos de su gobierno (incluyendo la resistencia al golpe de Estado de que fue víctima en 2002), Chávez se enfrentó con el unilateralismo estadunidense más agresivo (George W. Bush), que llegó a su punto más destructivo con la invasión de Irak. Chávez tenía la convicción de que lo que estaba pasando en Medio Oriente pasaría un día en América Latina si la región no se preparaba para esa eventualidad. De ahí su interés por la integración regional. Pero también estaba convencido de que la única manera de frenar a Estados Unidos era alimentar el multilateralismo, fortaleciendo lo que quedaba de la Guerra Fría. De ahí su acercamiento a Rusia, China e Irán. Sabía que Estados Unidos (con el apoyo de la Unión Europea) continuaría “liberando” a todos los países que pudieran desafiar a Israel o ser una amenaza para el acceso al petróleo. De ahí, la “liberación” de Libia, seguida por la de Siria y, en un futuro próximo, Irán. De ahí, también, el desinterés de Washington y la Unión Europea por “liberar” la nación gobernada por la dictadura más retrógrada: Arabia Saudita.

    El socialismo del siglo XXI. Chávez no consiguió construir el socialismo del siglo XXI, al que llamó socialismo bolivariano. ¿Cuál sería su modelo de socialismo, teniendo en cuenta que siempre mostró reverencia por la experiencia cubana, que muchos consideraron excesiva? Me consuela saber que en varias ocasiones Chávez se refirió con aprobación a mi definición de socialismo: “El socialismo es la democracia sin fin”. Es cierto que eran discursos y que la práctica sería sin duda mucho más difícil y compleja. Quiso que el socialismo bolivariano fuera pacífico, pero armado para que no le ocurriera lo mismo que a Salvador Allende. Nacionalizó empresas, lo que causó la ira de los inversores extranjeros, que se vengaron con una impresionante campaña de demonización en su contra, tanto en Europa (especialmente en España) como en Estados Unidos. Desarticuló el capitalismo que existía, pero no lo sustituyó. De ahí, las crisis de abastecimiento e inversión, la inflación y la creciente dependencia de los ingresos petroleros. Polarizó la lucha de clases y puso en guardia a las viejas y a las nuevas clases capitalistas, que habían tenido durante mucho tiempo un monopolio casi total de la comunicación social y que siempre mantuvieron el control del capital financiero. La polarización llegó a la calle y muchos consideraron que el gran aumento de la delincuencia era su producto (¿dirán lo mismo del aumento del delito en San Pablo o Johannesburgo?).

    El Estado comunal. Chávez sabía que la máquina estatal construida por las oligarquías que siempre habían dominado el país haría todo lo posible para bloquear el nuevo proceso revolucionario que, a diferencia de los anteriores, nacía con la democracia y se alimentaba de ella. Buscó, por eso, crear estructuras paralelas. Primero fueron las misiones y las grandes misiones, un amplio programa de políticas públicas en diferentes sectores, cada una con un nombre sugestivo (por ejemplo, la Misión Barrio Adentro, para ofrecer servicios de salud a las clases populares), con participación social y ayuda de Cuba. Después fue la institucionalización del poder popular, un ordenamiento territorial paralelo al existente (estados y municipios), con la comuna como célula básica, la propiedad social como principio y la construcción del socialismo como objetivo principal. A diferencia de otras experiencias latinoamericanas que trataron de articular la democracia representativa con la democracia participativa (el caso del presupuesto participativo y los consejos populares sectoriales), el Estado comunal asume una relación de confrontación entre esas dos formas de la democracia. Tal vez ésa sea su gran debilidad.

    Los desafíos. La unión cívico-militar. Chávez asentó su poder sobre dos bases: la adhesión democrática de las clases populares y la unión política entre el poder civil y las fuerzas armadas. Esta unión siempre ha sido problemática en el continente y, cuando existió, casi siempre tuvo orientación conservadora e, incluso, dictatorial. Chávez, él mismo un militar, consiguió una unión de sentido progresista que le dio estabilidad al régimen. Pero para eso tuvo que dar poder económico a los militares, lo que, además de ser una fuente de corrupción, mañana puede volverse en contra de la revolución bolivariana o, lo que es lo mismo, subvertir su espíritu transformador y democrático.

    El extractivismo. La revolución bolivariana profundizó la dependencia del petróleo y los recursos naturales en general, fenómeno que, lejos de ser específico de Venezuela, está hoy presente en otras naciones administradas por gobiernos que consideramos progresistas, como Brasil, Argentina, Ecuador o Bolivia. La dependencia excesiva de los recursos naturales bloquea la diversificación de la economía, destruye el medioambiente y, sobre todo, constituye una agresión constante a las poblaciones indígenas y campesinas, en cuyos territorios se encuentran esos recursos, contaminando sus aguas, desconociendo sus derechos ancestrales, violando el derecho internacional que exige la consulta a las poblaciones, expulsándolas de sus tierras, asesinando a sus líderes comunitarios. Hace apenas unos días asesinaron a un gran dirigente indígena de la sierra de Perijá (Venezuela), Sabino Romero, referente de una lucha con la que me solidarizo desde hace años. ¿Sabrán los sucesores de Chávez enfrentar este problema?

    El régimen político. Aun cuando es votado democráticamente, un régimen político hecho a medida de un líder carismático tiende a ser un problema para sus sucesores. Los desafíos son enormes en el caso de Venezuela. Por un lado, la debilidad general de las instituciones; por otro, una institucionalidad paralela, el Estado comunal, dominado por el partido creado por Chávez, el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela). Si se instaura el vértigo del partido único, será el fin de la revolución bolivariana. El PSUV es un agregado de diversas tendencias y la convivencia entre ellas ha sido difícil. Desaparecida la figura aglutinante de Chávez, es necesario encontrar maneras de expresar la diversidad interna. Sólo un intenso ejercicio de democracia interna permitirá al PSUV ser una de las expresiones nacionales de profundización democrática que bloqueen el avance de las fuerzas políticas interesadas en destruir, punto por punto, todo lo que fue conquistado por las clases populares en estos años. Si la corrupción no es controlada y si las diferencias internas son reprimidas por declaraciones de que todos son chavistas y que cada uno es más chavista que el otro, se abrirá el camino para los enemigos de la revolución. Una cosa es cierta: si hay que seguir el ejemplo de Chávez, es crucial que no se repriman las críticas. Es necesario abandonar el autoritarismo que ha caracterizado a grandes sectores de la izquierda latinoamericana.

    El gran desafío para las fuerzas progresistas del continente es saber distinguir entre el estilo polemizante de Chávez, ciertamente controvertido, y el sentido político sustantivo de su gobierno, inequívocamente a favor de las clases populares y de una integración solidaria de América Latina. Las fuerzas conservadoras harán todo lo posible para confundirlos. Chávez contribuyó en forma decisiva a consolidar la democracia en el imaginario social. La consolidó donde es más difícil que sea traicionada: en el corazón de las clases populares. Y donde también la traición es más peligrosa. ¿Alguien imagina a las clases populares de tantos otros países derramando ante la muerte de un líder político democrático las lágrimas amargas con que los venezolanos inundan las pantallas de televisión del mundo? Este es un patrimonio precioso, tanto para los venezolanos como para todos los latinoamericanos. Sería un crimen desperdiciarlo.

    * Doctor en sociología del derecho, profesor de las universidades de Coimbra, Portugal, y Wisconsin, Estados Unidos

    • Traducción para Página12: Javier Lorca

Responder a heriberto Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *