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  • ¿Convertirá López Obrador a México en Venezuela?

    ¿Convertirá López Obrador a México en Venezuela?

    ¿Convertirá López Obrador a México en Venezuela?

    A la fecha no conozco una asociación de un político con un país que no es el suyo que sea más fuerte que la de López Obrador y Venezuela, posiblemente ni la de Chávez y Cuba. Desde la campaña del 2006 se ha hablado que AMLO convertiría a México en ese país; y ahora, ante la fuerte (y predecible) crisis que sufren nuestros hermanos venezolanos, la insistencia va in crescendo (aunque en ciertas ocasiones también cansa).

    Por eso me he dado a la tarea de contestar esta compleja pregunta. No me molestaré en dar una respuesta categórica, un sí o un no. La idea es que con las argumentaciones que haga, ustedes puedan terminar de contestar esta pregunta.

    Y no puedo dar una respuesta categórica porque juzgar cómo gobernará un mandatario es como juzgar el futuro que tendrá un joven tomando como referencia el desempeño escolar en la preparatoria: te puedes dar una idea, pero también te puedes llevar muchas sorpresas. No sin ignorar que es más complejo analizar a AMLO que a una boleta de calificaciones. 

    Existen paralelismos, sí, entre López Obrador y lo que representa y el régimen venezolano. No sólo por que ambos se presentaron como una izquierda nacionalista anclada en el pasado, sino porque algunos cercanos a López Obrador tales como la Secretaria General de MORENA Yeidckol Polevnsky, John Ackerman y Héctor Díaz Polanco han apoyado explícitamente al régimen venezolano. Tanto López Obrador como Hugo Chávez se presentaron como líderes carismáticos y redentores del pueblo oprimido. Ambos han sido capaces de polarizar a la sociedad, ambos han creado un enemigo en común, ambos pugnan por una mayor intervención estatal en la economía e insisten en la soberanía como condición necesaria para el desarrollo del país. 

    De la misma forma, ninguno de los dos han sido respetuosos de la institucionalidad y han jugado con las instituciones, bajo el argumento tramposo de la justicia y la bondad del pueblo (a diferencia de regímenes como el PRI que lo hacen de forma cínica), para lograr avanzar en su ambición de poder. No hace falta recordar el penoso bochorno de Juanito y Clara Brugada

    Pero también existen discrepancias. Por ejemplo, López Obrador (a diferencia del gobierno venezolano) propone reducir el gasto público (reduciendo la corrupción). Otros de sus cercanos (como Alfonso Romo, entre otros líderes y empresarios) son más bien promotores de una economía de mercado, o de un sistema económico al menos más parecido al que existe actualmente que al venezolano. También, como referencia, podemos tomar el paso de López Obrador por la Ciudad de México, que más bien tuvo poco de parecido con el régimen de Hugo Chávez (obviando las diferencias que implica gobernar la Ciudad de México y un país entero). 

    Es difícil decir si un presidente gobernará como aquel otro porque el contexto importa muchísimo.

    También, a diferencia de Chávez, quien vendió a Estados Unidos y al «imperialismo» como los enemigos de la patria, la crítica que ha hecho AMLO a Estados Unidos es más bien escueta, ni siquiera se ha terminado de pronunciar firmemente contra Trump e incluso ha visitado Estados Unidos (sin mucho éxito) como parte de una estrategia diplomática. El «enemigo» de AMLO no es externo sino interno (la mafia del poder), y si bien, AMLO y Chávez utilizan el término neoliberalismo de forma denostativa, el concepto que tienen de esa palabra no es necesariamente igual, en tanto AMLO lo entiende como los deficientes procesos de privatización que convirtieron monopolios públicos en monopolios privados

    Aunque todas fueran coincidencias, es difícil decir si un presidente gobernará como aquel otro porque el contexto importa muchísimo. Incluso si comparamos a Venezuela con sus aliados tales como Ecuador y Bolivia, podemos encontrar diferencias entre los distintos regímenes. 

    Y no sólo eso. Importan mucho las decisiones que se vayan tomando a lo largo del tiempo, y las cuales irán determinando el rumbo del país. Venezuela no sólo es producto de un régimen económico condenado al fracaso, sino también de la suma de muchas decisiones que se han tomado, de muchas eventualidades que han ocurrido, de entornos que tienen que ver hasta con la geopolítica que ubica a México y a Venezuela en contextos muy diferentes. 

    Los recursos naturales son, valga la redundancia, el recurso idóneo para sostener una dictadura. Dichos recursos están comenzando a escasear en México. 

    Si bien, la realidad actual de México se parece a la de Venezuela antes de Hugo Chávez (en medio de un gobierno muy corrupto y desacreditado), también es cierto que el gobierno chavista gozó de una gran abundancia de recursos naturales para sostener su régimen populista, y también es cierto que Chávez, a diferencia de López Obrador, fue un militar que llevó a cabo un golpe de Estado frustrado y por el cual fue encarcelado. Los recursos naturales son, valga la redundancia, el recurso idóneo para sostener una dictadura. Cuando un régimen obtiene recursos por este medio y no por medio de los impuestos, tiene menos incentivos para sostener un régimen democrático que rinda cuentas. 

    Mientras que Venezuela encontró en el oro negro una buena fuente para sostener un régimen autoritario, en México se busca, ante la escasez de petróleo, buscar otras alternativas de ingreso como aumentar los impuestos y ampliar la cobertura (no es que hayan querido ser buena onda con nosotros al hacer mucho más fácil el pago de los impuestos en los últimos años), lo cual deja patente, como ocurre en Cantarell, que los recursos petroleros de México se están agotando y que es necesaria la inversión privada para extraer el petróleo desde aguas someras. 

    Quitarle la autonomía al Banco Central es una condición necesaria para implementar un «gobierno chavista». El problema es que si López Obrador quisiera aspirar a eso (en dado caso que tuviera la intención, lo cual ignoramos), se encontraría con que no tiene los suficientes votos en el congreso. AMLO tendría que ostentar un nivel de aprobación al cual ningún presidente se ha acercado desde hace más de 30 años para arrasar en las elecciones intermedias y que así su partido gane las curules suficientes. 

    AMLO se expresa bien de Fidel Castro, pero también lo hace de Franklin Roosevelt, a quien menciona constantemente en sus discursos.

    El discurso de AMLO suele ser muy ambiguo. Mientras que los opositores más férreos están muy preocupados por lo que podría ser la «venezolización de México», muchos de los más radicales titubean al considerar que López Obrador se está «haciendo muy a la derecha» al aliarse con hombres de negocios, algunos de los cuales han sido cercanos a Carlos Salinas.

    López Obrador no apoya públicamente al régimen de Venezuela ni tampoco lo condena, aunque dice que sí se han h echo algunas cosas bien al tiempo que ha criticado que Maduro se haga de prisioneros políticos y considera que Leopoldo López debe ser liberado. AMLO se expresa bien de Fidel Castro, pero también lo hace de Franklin Roosevelt, a quien menciona constantemente en sus discursos. Habla del socialista Cárdenas, pero también del demócrata (frustrado) Francisco I Madero. Lo mismo ocurre con su propuesta de desarrollo, mientras que en algunos ámbitos aspira a la intervención estatal, también habla de la participación de la iniciativa privada.

    Cuando veo en una misma mesa a López Obrador sentado junto con empresarios junto con simpatizantes venezolanos, lo que recuerdo más bien son esas puestas en escena de los regímenes priístas en un alarde de pragmatismo intentando amalgamar a todos los sectores para ganar legitimidad y mantenerse como partido hegemónico. Más que ver a Chávez, veo a un López Obrador más parecido al PRI de entre los años 50 y principios de los  80 con la diferencia del carisma del líder que sostiene un discurso populista, y unas instituciones (como referí al Banco de México) que no le permitirían establecer del todo un régimen como el de aquellos años.

    Yo, como muchos, tengo mucho escepticismo por este líder que mueve a las masas y algunas propuestas suyas me parecen muy preocupantes; también veo con mucho recelo su mesianismo e intolerancia. Que pueda no parecerse a Chávez no significa que no puedan existir riesgos (los cuales también son difíciles de predecir), ni que pueda a meter al país en un serio problema sin haberse parecido nunca a Venezuela. Pero creo que aventurarse a comparar a su eventual gobierno con el de Chávez y Maduro es una aseveración muy precipitada, y en muchos casos, emitida desde la parcialidad. Es válido alertar sobre las similitudes (el mesianismo, el nacionalismo), pero también hay que hablar de diferencias y contextos. 

    Los humanos somos muy complejos para hacer pronósticos sobre nosotros mismos. Más complejo es hacerlos tomando en cuenta la ambigüedad de un discurso ambiguo dentro de contextos externos y  relaciones de poder en las cuales se sostiene este tan interesante pero odiado arte de hacer política.

  • ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?

    ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?

    Me da tristeza Venezuela, basta ver Caracas para entender lo que pasa ahí. Una ciudad que en algún momento transmitía progreso, rascacielos que se quedaron atrapados en los años 80, una ciudad donde en algún momento el tiempo se detuvo y donde la delincuencia (rebatiendo esa creencia irrebatible de que a menos desigualdad más pobreza) aumentó a niveles inusitados.

    ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?
    Venezuela’s interim President Nicolas Maduro gestures while interacting with supporters during a campaign rally in Valencia. Venezuela, Thursday, April 4, 2013.

    Ayer asistí a un díalogo en el cual hablaron Gerardo Esquivel (quien realizó el ya popular estudio de la desigualdad para Oxfam) y Gonzálo Hdez Licona, Secretario Ejecutivo del Coneval quienes hablaron sobre el problema de la desigualdad en México. A Gonzalo Licona no había tenido oportunidad de escucharlo pero me pareció una persona muy preparada en el tema.

    No lo dijeron por su nombre, es más, creo que no lo sugirieron, pero con la descripción que hacen de México, parecemos ser caldo de cultivo para aspirar a una futura realidad como la que Venezuela vive en su presente.

    México es un país cada vez más desigual, el estado tradicionalmente corrupto y vertical (y no necesariamente el libre mercado por cuenta propia), así como nuestros vicios culturales, han propiciado este problema. Tal vez yo, que estoy sentado frente a una computadora, puedo pensar que no me afecta porque vivo en una clase relativamente acomodada (aunque sin gozar de los privilegios de los ganadores en un país inequitativo), pero sí que me afecta, porque un país donde el poder y la riqueza están concentradas y convenidas, un emprendedor tiene un escenario más difícil y menos competitivo para desempeñarse, porque menos empresas pueden surgir para crear más empleos; esa condición afecta a mi ingreso y a la calidad de mi vida.

    Slim, Larrea, Bailleres y Salinas Pliego, concentran el 9% del PIB – Gerardo Esquivel

    Pero mis reclamos son muy menores a comparación de los que pueden tener los que viven en el «mexicote». La gente pobre no tiene acceso prácticamente a nada, tiene muy pocas posibilidades de movilización social, de moverse de un decil a otro. La educación que reciben parece estar hecha para mantenerse en su condición. Esta realidad es la que convierte a México en un caldo de cultivo para la irrupción de un gobierno autoritario y populista (y para muestra basta el botón del gobierno actual, que con ciertas dosis de ello puede mantenerse en el poder).

    Se me hace cínico e hipócrita cuando algunos políticos y empresarios advierten sobre el «advenimiento del populismo» cuando ellos son quienes han propiciado las condiciones para que eso pudiera suceder. Es como quien come alguna sustancia podrida deliberadamente y luego se pregunta por qué se encuentra muy mal de salud. Muchos de los que hacen esta advertencia tienen un papel importante en la generación de estas condiciones.

    Pero los culpables no sólo son ellos, es un problema de sistema, multidimensional, y nosotros como ciudadanos tenemos cierta responsabilidad. El hecho de que no tengamos la suficiente empatía para que los migrantes puedan aspirar a dormir en un albergue «porque son sucios e incomodan», que discriminemos a los demás por su posición social, porque no es de «buen tipo», porque es «naquito», porque anda en camión (por consecuencia, en nuestro país el transporte público es para jodidos, lo cual ha colapsado las avenidas de coches que apenas se pueden pagar), todo eso alimenta este sistema excluyente donde unos pocos tienen muchos, y muchos tienen poco.

    Este sistema no sólo es propicio, es más bien una bomba de tiempo. Los que se quejan de los regímenes demagogos como el de Venezuela, generalmente no hablan de lo que tuvo que suceder para que eso ocurriera, no hablan de la concentración de poder y la riqueza en manos de unos pocos. Esto hace que los demagogos narren una historia maniquea y tramposa donde crean una dualidad entre los buenos (ellos) y los malos (quienes detentan el poder, incluso culpan a otras naciones (el imperialismo) como las causantes del mal, o bien a un sistema económico, aunque la realidad sea más bien compleja.

    La desigualdad también es generada por un sistema de justicia que premia a los ricos que tienen palancas y dinero, y castiga a los pobres. Un político corrupto puede permanecer en el poder, mientras un estudiante o fotógrafo puede ser asesinado impunemente.

    Lamento mucho que en Venezuela hayan encarcelado a Leopoldo López cuyo pecado fue convocar a una protesta, lamento mucho en lo que se ha convertido ese país y los gobiernos que lo han echado prácticamente a perder. Pero muchos de los que reclaman y se preguntan por qué es que está sucediendo esto, deberían de recordar lo que hicieron o dejaron de hacer cuando ellos estuvieron en el poder para que eso sucediera o para que se crearan las condiciones para que eso pudiera llegar a suceder en el país.

    Ahora Maduro, a través de políticas clientelares, populacheras, demagogia y cierta dosis de autoritarismo, se puede mantener tranquilamente en el poder. Se ha encargado de lavar cerebros lo suficiente como para que me llamen fascista por criticarlo. En México ya están hablando de hacer campañas para que esto no suceda aquí, spots, declaraciones; pero nadie está preocupado por atacar la raíz del asunto, porque eso significa despojarse de intereses, contratos, prebendas y privilegios; y por ello prefieren aplicar un remedio casero a un problema insostenible y que requiere urgente cirugía.

  • Lamento venezolano

    Lamento venezolano

    El comunismo no sirve, no funciona, es inhumano, y cuando la Venezuela de Maduro trata de ir un paso más hacia allá, más se complican las cosas, y la naturaleza se encarga de inestabilizar la sociedad. Para mantener un régimen comunista se debe de tener al pueblo adoctrinado, como en Corea del Norte o la URSS. Si la propaganda y las estrategias de reingeniería social no funcionan, entonces el régimen está condenado a la muerte.

    Lamento venezolano

    Corea del Norte «funciona» porque se ha aislado del mundo occidental. Venezuela no, la transición a lo que ellos llaman comunismo, se da en medio de una sociedad inmersa y de cierta forma abierta a una realidad global. Los venezolanos conocen tanto de iPads, de ropa de marca, de comparar precios para comprar el mejor producto, y difícilmente estarán dispuestos a vivir en un mundo donde tienen que racionar todo. También fracasa porque ya no tiene a un líder carismático, Hugo Chávez, que con su carisma lograba atenuar los grandes problemas causados por su gobierno, la inflación, la inseguridad (Venezuela rompe con esa creencia que dice que entre más igualitario es un país, menos violento es). Nicolás Maduro no es carismático, y trató de sostener su gobierno en base al recuerdo de Chávez y a la nostalgia, pero el impulso se ha agotado.

    Algunos dirán que las protestas son armadas, que es una estrategia del imperialismo, que hay alguien detrás. Posiblemente pueda haber alguna influencia o injerencia, pero es totalmente natural que la gente se manifieste de la forma que lo ha hecho debido a la situación actual de Venezuela, donde los productos escasean y la inseguridad crece. Naturalmente el gobierno venezolano trata de deslegitimar las protestas asegurando que hay intereses detrás ¿les suena?, también envían porros pagados para el mismo efecto ¿les suena?. Los venezolanos se manifiestan legítimamente ante un gobierno que ha destruido a su país.

    Muchos pro gobierno bolivariano e izquierdistas «vintage» dirán que el «neoliberalismo» quiere imponerse en Venezuela. No es que sea defensor de la doctrina neoliberal, pero casi cualquier cosa es mejor que lo que se vive en ese país estancado en el pasado, donde sí, hay más igualdad, pero con tendencia a la pobreza y no a la riqueza. El bolivarianismo ha fracasado, el gobierno de Maduro improvisa, trata de acallar a los medios de comunicación y llamar fascistas a toda la oposición (técnicamente el significado literal de fascismo se parece más bien a.. . Maduro).

    El líder opositor Leopoldo López se entrega al gobierno no sin antes dar un mensaje de aliento a todos sus seguidores que han abarrotado las principales ciudades de Venezuela. En las manifestaciones ya han habido muertos, Maduro asegura que para manifestarse se necesitará un permiso, contrariando incluso lo que dijo su antecesor que ahora se le aparece en forma de pajarito, quien afirmaba que los venezolanos eran libres de manifestarse. Parece que Maduro no sabe que hacer, la presión es cada vez más fuerte y no parece que haya solución o política que pueda acabar con el descontento generalizado.

    Esto podría ser el inicio del fin de un régimen que llegó tras los fracasados y corruptos regímenes de Caldera y Pérez, pero que trajo otro bastante peor. El problema en Venezuela es que la oposición tampoco tiene mucha legitimidad, y también le ha hecho daño mucho al país. Pero lo que es real es que este régimen «bolivariano» debe de terminar, este régimen bolivariano que está conduciendo a Venezuela al precipicio.

    El derecho a manifestarse es universal y no debe de estar supeditado a cualquier ideología o creencia.

    No sé que tanta difusión le estén dando en los medios mexicanos como Televisa, pero parece que los mexicanos nos estamos enterando lo que pasa más bien por las redes sociales. No vaya a ser que nos contagiemos de la enjundia de los venezolanos y…

  • La muerte de Hugo Chávez

    La muerte de Hugo Chávez

    El 2013 nos ha traído muchos cambios, papas, líderes magisteriales, presidentes. Pero creo que esa última, la muerte de Hugo Chávez, es la de más relevancia, por todas las implicaciones que trae dicho fallecimiento. Porque se va indudablemente, el principal líder político de América Latina (y me atrevo a decir que algo más que eso), se van 14 años de una especie de dictadura (aunque no tan férrea como en otras latitudes), de una forma de vivir de Venezuela, y posiblemente de un acomodo geopolítico en Latinoamérica.

    La muerte de Hugo Chávez

    Veo lamentables esas aseveraciones que hicieron ayer algunos «columnistas» como nuestro querido Carlos Mota quien escribió hoy una columna en Milenio titulada, que bueno que ya murió, como si redujera el humanismo a meros indicadores financieros.  Creo que hay que separar dos cosas, a Hugo Chávez como Jefe de Estado, y a Hugo Chávez como ser humano. Como este primero era deseable que Hugo Chávez dejara el poder, pero su muerte fue dolorosa, y eso no se le desea a nadie. Con sus miles de defectos al final era un simple mortal, y yo creo que congratularse de la muerte de alguien, es «no tener madre». Yo esperaba que dejara el poder, pero no de esa forma.

    Hugo Chávez logro sí, reducir a la mitad la pobreza, defendió a su país de los intereses estadounidenses y también logró erradicar el analfabetismo. Pero también estancó el desarrollo económico de Venezuela, la inseguridad aumentó considerablemente, creo una dependencia de su gente para con el gobierno, una relación paternalista. Claro que es cierto que varios medios alineados sobre todo a Estados Unidos hablaron deliberadamente mal de Chávez, pero es cuestión de conocer a gente que radica en Venezuela para ver que estaba muy lejos de ser un santo y que este país tenía muchos problemas con el recién fallecido mandatario.

    La sociedad venezolana está polarizada, el día de su muerte varios chavistas agredieron físicamente a una reportera «de oposición» hasta dejarla sangrando. Los 14 años de Chávez dividieron considerablemente a Venezuela, se perdió la unidad nacional que alguna vez existió. Aquella Venezuela tajantemente opositora a Chávez y aquellos que lo apoyaban incondicionalmente, quienes estarán viviendo una especie de trance debido a que su líder ha fallecido, y tendrán esa sensación de vacío, de algo que ya no está, como si un ser querido hubiera muerto.

    Vienen momentos muy difíciles, la sola partida de Hugo Chávez reconfigurará el ambiente político en Venezuela, habrán jaloneos, el ambiente se pondrá tenso en aras de obtener ese poder dejado por el mandatario, y no solo eso. Hugo Chávez dejó una economía deteriorada, y quien sea el próximo Presidente (Maduro lo será por 30 días solamente, cuando se convoque a elecciones) deberá afrontar ese deterioro económico. Ambos escenarios son difíciles. Si en 30 días gana el partido de Chávez (lo más probable es que se postule el mismo Maduro, o si no, Diosdado Cabello), el nuevo mandatario no tendrá ni de lejos el carisma de Chávez, por lo cual le será difícil mantener esa cohesión que este primero había logrado. Se verá que tan eficientes son sin el líder, si tratarán de emularlo, o bien, buscarán hacer cambios. Si gana la oposición (Capriles por ejemplo), no solo se enfrentarán a una crisis económica, sino que tendrán la muy difícil tarea de remover el aparato corporativo dejado por Chávez. Si desean quitar la dependencia petrolera con el bienestar artificial de la nación creada por Chávez, implicará sí o sí, un aumento de la pobreza. Y tendrán que calcular bien porque en realidad no sé como podrían hacer esto en tiempos de crisis.

    También viene la duda de qué pasará con Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, y en cierta medida, Argentina. ¿Cómo cambiará el mapa geopolítico? ¿Los estadounidenses podrán saquear invertir en Venezuela? Se vienen momentos de cambio, pero habrá que preguntarse que tanto para bien y que tanto para mal. Espero que con la ausencia de Chávez, Venezuela pueda mejorar su economía y salir de su estancamiento. Sin duda, el país venezolano pasará por un momento de trance, tendrán que estar preparados, sobre todo para que el cambio sea positivo y no los conduzca a un estado más detestable.

    Qué en paz descanse Hugo Chávez, nunca compartí con él varias de sus ideas, ni su forma de hacer política o gobernar. Pero no me queda duda que fue uno de los líderes más importantes del mundo en este todavía nuevo siglo XXI.

     

  • ¡Uh Ah, Chávez no se va!

    ¡Uh Ah, Chávez no se va!

    Penoso es saber que las elecciones venezolanas que hasta pareciera que fueron más limpias que las mexicanas (corrijo porque no lo puedo asegurar y quisiera esperar tiempo para ver si sale información, pero eso me parece hasta ahora). Habrían razones fuertes para pensar en irregularidades mayores allá en Venezuela. Un monigote que controla la mayor parte del poder, o bien, una oposición que podría ser respaldada por organizaciones internacionales. Pero no fue así, ganó el que ganó. Yo en lo personal esperaba que ganara Capriles, pero por alguna razón volvieron a elegir a Chávez.

    ¡Uh Ah, Chávez no se va!

    ¡Uh, Ah, Chávez no se va!.  Estas elecciones han sido las más cerradas que ha vivido Hugo Chávez. La oposición nunca había podido ganarle porque siempre fue débil, desorganizada, y porque habían gobernado muy mal antes de que llegara Chávez. Me llama la atención que a pesar de vivir en un sistema híbrido (que tiene algunos rasgos de democracia pero también de autoritarismo), hayan podido organizar unas elecciones decentes, esto a pesar de que Chávez sin problemas pudo haber intervenido en el proceso electoral.

    Hugo Chávez ganó con el 54%, pero lo cierto es que cada vez gana con un margen más estrecho. Capriles, quien hizo una muy buena campaña (y quien debería considerar volver a contender en un futuro) se quedó con el 44%. A excepción de Zulia, Hugo Chávez obtuvo menos porcentaje de votos en todas las regiones de Venezuela a comparación del 2007, con lo cual creo que en un futuro la oposición podrá llegar a Venezuela. Lo cierto es que con Chávez, Venezuela no avanza. La ciudad de Caracas parece haberse estacionado en los años ochenta. Aunque también ex presidentes como Rafael Caldera no hicieron mucho en los años noventa.

    Naturalmente entre los opositores hay tristeza porque por primera vez tantearon la posibilidad de que Chávez se fuera. Capriles hizo un muy buen esfuerzo desde la plataforma de una izquierda moderada. Esa posición era estratégica porque para los antichavistas significaba una moderación de la política, pero para los chavistas no significaba entonces la pérdida de los programas sociales, a los cuales, Capriles se comprometió a continuar.

    Lo cierto es que por alguna razón los venezolanos lo reeligieron. Su carácter populista, su incitación al odio, su retórica antiimperialista, en conjunto con algunos de sus aciertos (que son menos frente a sus errores) posiblemente es lo que lo tiene ahí. Chávez ha sabido moverse dentro de las circunstancias, incluso aprovechar coyunturas a su favor como su enfermedad del cáncer. Esa enfermedad es lo único que podría poner en riesgo sus próximos 6 años de gobierno. Él dice que ya lo superó. yo francamente lo dudo.

    Para nosotros los mexicanos, debería ser preocupante que un país con serios problemas como Venezuela tiene elecciones mejor hechas, y con una gran participación ciudadana que rebasó el 80%. Un país donde el presidente si quiere, puede meter mano en las elecciones. Aún así hubo una gran participación y los venezolanos pensaron que podrían respetar el resultado. No son muchos los que dudan de la victoria de Chávez (así lo he visto en los sitios web donde opinan los opositores), pero más que una derrota, creo que deberían pensar que en un futuro puede haber una posibilidad.

    Una muestra más de que la democracia es mucho más que emitir un voto.

  • ¡Qué se vaya Chávez ya!

    ¡Qué se vaya Chávez ya!


    ¡Qué se vaya Chávez ya!
    Nunca he entendido por qué Hugo Chávez ha sido soportado tanto tiempo en Venezuela, la verdad es que el país está muy mal y al ver fotografías de Caracas se confirma lo que una amiga me dijo cuando visitó aquella ciudad, Caracas se quedó atrapada en el tiempo. Prácticamente todos los rascacielos de la ciudad se construyeron en el siglo pasado y viendo fotografías veo uno que otro que se cae a pedazos o quedó construido a la mitad o abandonado. En el siglo pasado las torres gemelas de Parque Central en esta ciudad eran las más altas de Latinoamérica, y no solo ya no lo son (la Torre Mayor de la Ciudad de México les quitó el título), sino que una de las dos sufrió un incendio por lo cual la torre quedó abandonada y a pesar de que han habido labores de reconstrucción, desde el 2004 (cuando se incendió) hasta el 2012, no se ha entregado la obra terminada.

    No solo eso, muchos venezolanos afirman que su país está en decadencia, que su sociedad lo está. La gente no se tolera, te pueden matar por cualquier cosa porque «todo se vale». Este problema no se adjudica solamente a Hugo Chávez (que claro, se agudizó con él) sino que se hace referencia a gobiernos anteriores. El «socialismo» de Chávez no ha logrado reconstruir el tejido social, todo lo contrario, los índices de violencia se han elevado muchísimo en Venezuela, y son mucho más altos que en México (con todo y guerra del narco), a diferencia de la izquierda progresista del Distrito Federal en los últimos años encabezado por Marcelo Ebrard, la izquierda bananera ha deteriorado más el tejido social, y ni los programas sociales han ayudado a disipar esta realidad, por el contrario.

    Por los comentarios que he escuchado de los venezolanos, pareciera ser que la figura de Hugo Chávez como «dictador» está sobrevalorada; es decir, que no es tan dictador como afuera de Venezuela se afirma. Pero lo que si comentan es que Venezuela vive en la anarquía total, que el país nada más no avanza, y están a la espera de que Hugo Chávez pierda las elecciones que se realizarán en octubre donde el mandatario venezolano competirá contra el político centrista Henrique Capriles, aunque sabemos que por la enfermedad que padece, no es totalmente seguro que llegue con vida para esas fechas (aunque el afirma, como siempre, que ya ha vencido al cáncer). Aún así las libertades en Venezuela son limitadas, sobre todo cuando hablamos del cambio de las monedas, donde es prácticamente imposible recibir dólares o enviarlos hacia Estados Unidos.

    Hugo Chávez se ha reelegido varias veces, de una forma técnicamente democrática, sí (recordemos que países como España también contemplan la reelección por cualquier número de veces), pero lo ha hecho gracias al voto duro que tiene en Venezuela y también dicen, por la compra de votos (aunque en Caracas no existen los Soriana). Su régimen pareciera más bien sostenerse, como en México se ha sostenido el PRI. La gente sigue votando por él, a pesar de que varios países le están comiendo el mandado a Venezuela y a pesar de que el crecimiento económico que ha tenido la Venezuela de Chávez durante varios años, no se tradujo en desarrollo palpable, por lo contrario.

    Esperamos que Capriles logre arrebatarle la silla a Chávez, y también esperamos que logre hacer un muy buen gobierno, porque Venezuela no solo está jodida por Chávez, sino también por sus antecesores, como Rafael Caldera, quien en su primer mandato quiso poner un alto al exitoso régimen de Rómulo Betancourt, y en el segudo dejó a Venezuela en condiciones tan decadentes, que permitió la insurrección de Hugo Chávez.

  • Hugo Chávez, un capitalista burgués.

    Hugo Chávez es de esos políticos populistas que se ha dedicado a despilfarrar dinero para ayudar a los pobres, sus políticas han sido más bien asistencialistas en lugar de utilizar ese dinero para que progresen y se vuelvan independientes económicamente. Pero eso no cabe en la cabeza de Hugo Chávez, para el cual, «ser rico es malo». Pero Hugo Chávez se contradice, no solo al gozar de sus inmensas riquezas (que seguramente vienen de los impuestos de la población y de los excedentes petroleros que genera PDVSA). Resulta que la primera familia de Chávez, de cuya esposa se divorció, cuyos miembros viven como burgueses, contradicen la filosofía de Hugo Chávez, y basta con ver el modo de vida que llevan los hijos de Hugo Chávez, si así vive su primera familia ¿cómo no vivirá la segunda?.

    Y es que en las fotos se muestra a una familia que tiene todos los beneficios de la clase alta, y para su modus vivendi, adquieren productos fabricados por el país «imperialista» y no solo eso, sino que visitan dicho país, como se puede constatar en las fotografías. También realizan albercadas y otras actividades típicas de las clases altas. No quiero imaginar como vive Hugo Chávez, pero está claro que se aprovecha del propio sistema «socialista banabolivariano» que ha creado para tener fortuna y vivir cómodamente. No es que le pidamos a Hugo Chávez que viva en una fabela, pero al parecer muchos de sus hijos viven mucho mejor que la vida que llevan algunos de los hijos de otros expresidentes de otros países, los cuales no llevan el falso tatuaje de «primero los pobres».

    Veamos las fotos y juzguen ustedes (recuerden, son de su primera familia):

  • ¿Cuando se va Hugo Chávez?

    Para entender la llegada de Hugo Chávez al poder, deberíamos de estudiar los malos manejos de los gobernantes anteriores. Chávez había dado un golpe de estado en 1992 y terminó en la cárcel, al salir de ella aprovechó el descontento generalizado de la gente para con los partidos y empezó a hechar a andar camino. Toda la izquierda se alineó con él al ver el potencial que este hombre tenía y con el 56% de los votos, ganó democráticamente las elecciones que lo llevaron al poder. Todo esto se dió por el descontento de la gente con las políticas neoliberales que se habían impuesto en Venezuela las cuales habían sido un fracaso. Pero el pueblo venezolano no se dió cuenta que el remedio podría ser más nocivo que el problema que estaban enfrentando.

    Hugo Chávez prometió terminar su mandato y aseguró que iba a entregar el poder, que no iba a nacionalizar empresas, y hasta aseguró que Fidel Castro era un dictador (como lo pueden ver en este video), pero ha hecho todo lo contrario. Es cierto, las elecciones las ha ganado «democráticamente» (lo suscribo entre comillas porque las gana así como en México gana el PRI las elecciones, con el voto duro, acarreados, etc…), pero también ha hecho reformas en la constitución para perpetuarse en el poder. Su discurso fué cambiando, primero hablaba de un capitalismo con rostro humano, pero luego terminó condenando al capitalismo per sé. Ha nacionalizado empresas, ha creado programas sociales para ayudar a los que menos tienen (misiones) y se ha vuelto el lider indiscutible de Venezuela. El 41% de los venezolanos están con él, el 55% lo rechaza y se dice que solo el 32% de los electores volvería votar por Chávez en el 2012.

    No conozco personalmente Venezuela pero si conozco la versión de algunos testigos de lo que sucede allá. Un venezolano una vez me contó que México era una maravilla (con todo y nuestros defectos) y que estaba más desarrollado que Venezuela donde estaban sufriendo muchos problemas y que el «comunismo» no estaba funcionando. Otra amiga que fué a un concurso me dijo que Caracas parecía una ciudad atrapada en los 80’s, que alguna vez fue próspera, pero que su desarrollo se había detenido.

    Venezuela se sostiene por su bonanza petrolera, pero Chávez no hace más que desparramarla en su beneficio, a diferencia de los países árabes como Emiratos Árabes Unidos donde mediante el petroleo crean empresas, hoteles, y rascacielos para que así sean autosustentables cuando el «oro negro» se acabe. En Venezuela no pasa eso, la utiliza para sus programas sociales y para mantener contenta a la población, la cual le dará votos en las siguientes elecciones, pero cuando el petroleo se acabe Venezuela se verá en serios aprietos. Por la excesiva intervención del estado en la economía y las nacionalizaciones, la competitividad está por los suelos.

    Es cierto que el neoliberalismo no ha mostrado ser el sistema más eficiente, y terminó por mermar la economía de varios países de sudamérica. Países como Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador y otros más sufrieron después de las políticas aplicadas. Pero Chávez (junto con otros mandatarios como Evo Morales o Correa) se ha ido al otro extremo, exceso de intervención del estado, nacionalizaciones y un mesianismo que atrae a unos y aleja a otros. El socialismo bolivariano no ha hecho crecer a Venezuela, de hecho su crecimiento en el PIB (que ha sido muy desigual e incipiente) se debe a la bonanza petrolera.

    Chávez habla del antiimperalismo y critica fuerte a Estados Unidos y sus países aliados, y es cierto, no siempre se equivoca en sus reclamos. Pero mientras otros mandatarios izquierdistas (más moderados) como Lula da Silva utilizan esos intereses a su favor para hacer progresar a sus países, Venezuela no juega con ellos, los niega. Aunque también hipócritamente le vende petroleo a los estadounidenses e incluso es accionista de una empresa petrolera del país norteamericano (también usa los servicios de empresas norteamericanas como Twitter y RIM (Blackberry) para comunicarse a través de usuario @chavezcandanga). Venezuela se ha convertido en una economía cerrada, ensimismada, dependiente de su petroleo y nada más.

    A pesar de todo esto, Chávez tiene muchos admiradores, no solo en su país, sino en todo el mundo. De hecho personajes célebres como el cineasta Oliver Stone, el ex-futbolista Diego Armando Maradona o la escritora Elena Poniatowska han mostrado su admiración. Mucho de esto se debe a que Estados Unidos ha sido muy agresivo con los países sudamericanos (América para los americanos) y lo ven como un justo reclamo a dichas agresiones. Pero esto termina siendo peligroso, más cuando Chávez se ha aliado con países como Iran o Rusia (que no se caracterizan precisamente por ser democráticos), este último país le ha suministrado armamento militar.

    La duda que todos tenemos es ¿Cuando se irá Hugo Chávez?, ¿Cuando la población venezolana reaccionará ante los caprichos de su dictador?. Actualmente el presidente venezolano está enfermo, le detectaron cancer (un tumor canceroso en la región pélvica) y para sus detractores, su muerte podría ser la oportunidad de acabar con este régimen. Hugo Chávez (desconfiando de la medicina venezolana) decidió irse a tratar a Cuba, donde el sistema de salud es muy eficiente. También la presidenta brasileña Dilma Rousseff le ofreció apoyo, dado que ella fué curada del mismo mal en una clinica especializada de Brasil.

    Yo no le deseo la muerte a Chávez, como no se la deseo a ningún ser humano, pero si me gustaría que entregara el poder y cumpliera con sus promesas de campaña antes de llegar al mandato. Chávez tiene que entender que su política no funciona (para muestra basta ver lo que vivimos en México con Echeverría y López Portillo) y que es hora de que se vaya. Esperando que el presidente en turno que venga, reestructure todo lo que Chávez dejó mal, y también ¿por qué no?, mantenga los aciertos que Chávez tuvo en su país.