Etiqueta: Teoría de género

  • La dictadura de lo políticamente correcto

    La dictadura de lo políticamente correcto

    La dictadura de lo políticamente correcto
    The Federalist

    Vamos a poner esto en contexto. Las estructuras sociales son dinámicas, no son estáticas. Es decir, éstas van mutando con el tiempo: las instituciones, las familias, los roles que tienen las personas dentro de una sociedad van cambiando progresivamente. Por ejemplo, el papel de la mujer del siglo XXI no es el mismo que el del siglo XIX, y tampoco es el mismo el papel que desempeña en Occidente comparado con el que desempeña en Medio Oriente. Las familias, de la misma forma, han sufrido cambios y su estructura no es exactamente igual en todos los rincones del mundo.

    Una de las características más importantes de los últimos siglos, sobre todo de los dos últimos, es el papel cada vez más relevante de la mujer y algunos grupos minoritarios dentro de la sociedad. Muchos de estos cambios se deben en parte en su insistencia pero también en coyunturas como la Segunda Guerra Mundial y la participación de la mujer en la vida laboral. A la fecha, si bien la mujer tiene un papel más relevante en la sociedad, todavía no se ha logrado llegar a un estado donde ambos géneros se encuentren en igualdad de condiciones. Todavía podemos percibir algunas diferencias donde el hombre tiene ciertas ventajas y privilegios inherentes a su género.

    Entonces pienso, qué bueno que las mujeres están ganando más espacios dentro de la sociedad, qué bueno que los homosexuales de la misma forma estén cada vez más integrados a la sociedad y tengan el derecho de contraer matrimonio como las parejas heterosexuales, qué bueno que rompamos tabúes y dejemos de pensar que las estructuras sociales son monolíticas e inamovibles.

    Pero…

    Yo como persona que cree en la democracia y en la libertad de expresión, no estoy de acuerdo con esta «onda» de establecer que es lo políticamente correcto y qué no, sobre todo por las formas en que eso se hace.

    Con el afán de buscar esa igualdad y acabar con la discriminación hacia las minorías sexuales, se quiere implementar un dogma. Como si ese dogma fuera una verdad absoluta. Es el dogma de lo «políticamente correcto».

    Sin caer en la exageración de algunos grupos conservadores que afirman que «quieren imponer una dictadura totalitaria», esta nueva cultura de lo «políticamente correcto» más que ser demócrata o liberal, es dogmática y puede poner en entredicho la libertad de expresión.

    Y es paradójico, porque quienes nos definimos más bien como liberales, se supone, aspiramos a conducirnos por medio de la razón y no por medio del dogma.

    La teoría de género tiene, a mi parecer, algunos puntos válidos y otros que no lo son tanto y son muy discutibles. Entiendo que esta teoría tiene varias vertientes, y como teoría, es válida impulsarla o confrontarla.. Pero no es algo muy democrático querer imponer una visión como la verdad absoluta de las cosas, como algunos pretenden hacer.

    Los teóricos del género han ya catalogado algunas conductas que son discriminatorias en contra de las mujeres y las minorías sexuales. El problema es que para ello corren el riesgo de crear tabúes y normas morales muy rígidas, y en eso se parecen mucho a ese conservadurismo rancio que tanto denuncian.

    Hay un caso que me llamó mucho la atención, el de Nicolás Alvarado, quien tuvo que dejar la dirección de TV UNAM por hacer las siguientes declaraciones en un artículo suyo donde explicaba por qué a él no le gustaba Juan Gabriel:

    Mi rechazo al trabajo de Juan Gabriel es, pues, clasista: me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas.

    La «policía de lo políticamente correcto» determinó que Nicolás Alvarado había discriminado a los gays. Yo por más que quise, no encontré ninguna discriminación en ese artículo ni en esa frase.

    Hacer mofa de la condición de una persona no implica necesariamente un acto de discriminación. Si yo tengo sobrepeso y mis amigos me dicen «Quiubo panzón», ¿me están discriminando? No, en lo absoluto. Si yo voy constantemente al gimnasio, y mis compas me dicen -Miren quien llegó, el mameluco-, tampoco me están discriminando. De la misma forma, Nicolás Alvarado se mofó de su condición de la forma en que los propios gays llegan a hacerlo. Conozco gente homosexual que se hecha carrilla entre sí, usando frases como #NoEraPuñal -mofándose del célebre penal que nos dejó fuera del mundial- o algunos de ellos incluso gritaban el «puto» en el estadio -porque consideran que esa palabra no tiene necesariamente una connotación discriminatoria en contra de los gays-.

    ¿Pero qué pasa?

    Que la policía de lo políticamente correcto quiere prohibir y censurar ese tipo de expresiones, porque dicen, que redefiniendo el lenguaje vamos a acabar con la discriminación hacia las mujeres y las minorías. Dicen que hay expertos que han llegado a esa conclusión.

    Que no, no es informando o concientizando a la gente la forma para promover la equidad de género o los derechos de las minorías, sino prohibiendo y censurando.

    Teoría de género
    Foto: @redretro

    En realidad lo único que estamos haciendo es crear una nueva camada de tabúes morales. Es decir, queremos llegar a «la igualdad» aboliendo cualquier expresión que según algunos criterios que muchas veces no están sujetos a debate, promueven la desigualdad. ¿Te suena marxista? No, no es coincidencia, se trata en efecto de un marxismo cultural. Basta escarbar para encontrar las raíces de estas propuestas. Basta ver a los sociólogos expertos en teoría del conflicto -corriente netamente marxista- y a las corrientes feministas radicales cuya ideología reside en el marxismo.

    Y así como el marxismo en lo económico fracasó estrepitosamente la imponer un estado completamente igualitario que se resquebrajó por su contradicción con la naturaleza humana, no podemos esperar algo muy diferente al tratar de «imponer la igualdad». Porque aunque el gobierno junto con su «policía de lo políticamente correcto» prohíba usar algunos términos, eso no hará que la gente cambie de parecer. Y a esa disonancia entre lo que se piensa y lo que se dice se le llama hipocresía.

    Tan sólo lograremos «formar» individuos hipócritas y doblemoralinos que en el discurso se muestren como respetuosos y tolerantes con las minorías, pero que en lo privado hablen pestes; así como sucede con los conservadores de doble moral que van a misa todos los domingos y muestran al público una familia recta y de valores cuando en lo privado tienen amantes, son corruptos y golpean a su esposa.

    Las minorías entonces se encontrarán con personas que hacen como que los tratan bien, para que estas últimas no corran el riesgo de recibir una sanción informal o formal.

    Sigo…

    Si a mí, por ejemplo, no me gusta el lenguaje incluyente porque considero que distorsiona y le quita elegancia y practicidad al idioma -qué todxs nosotrxs escribamos así hace que me sangren los ojos- entonces ya soy etiquetado por la policía de lo políticamente correcto como machista cuando no lo soy. Si considero que el lenguaje incluyente puede más bien reforzar la idea de que hay una discriminación implícita en la frase «todos nosotros» con mujeres presentes, entonces es que no he salido de las cavernas. Es decir, no sólo se trata de desear la equidad de género, sino de desearla a su manera, con sus formas y signos, los cuales, para algunos, no pueden estar sujetos a debate.

    Este video es icónico, un grupo llamado Social Justice Warriors que dice defender las causas más nobles como el multiculturalismo, el feminismo y la libertad de expresión, criticó y censuró a un profesor porque no estaba de acuerdo en usar pronombres transgénero. Este movimiento incluso se mostró agresivo con los medios y quienes no pensaban como ellos:

    También basta voltear a la historia reciente. Todos los avances que se han dado en cuestión de derechos no se dieron por la implementación de una «policía de lo políticamente correcto», los negros no ganaron derechos al solicitar la prohibición de términos y expresiones, sino por el contrario lograron ganarse el respeto de muchos, lo cual derivó en la abolición de leyes que restringían varios de sus derechos y los segregaban de los blancos. Las mujeres dieron un salto cuántico en materia de derechos cuando los hombres fueron a pelear en la Segunda Guerra Mundial y ocuparon temporalmente los puestos de trabajo de los hombres, puestos que se negaron a abandonar cuando los soldados regresaron a su país.

    Además, pensar en prohibir o en sancionar expresiones o señalar a aquellos que no se adhieren a lo que consideran la «teoría definitiva» es un contrasentido total y en realidad va incluso en contra de las libertades que aseguran buscar, pongo un ejemplo claro: Algunos grupos feministas radicales -Ojo, hago énfasis en lo radical porque no todo el feminismo es así, de hecho hay corrientes que considero benévolas y necesarias- consideran que las mujeres ya no deben mostrarse como tiernas sino que deben «masculinizarse» porque esa «pose tierna» es un constructo social patriarcal. En realidad, más que liberar a la mujer, están reafirmando esa discriminación que ellas mismas denuncian.

    Muchos queremos una sociedad libre basada en la razón y el sentido común. Muchos creemos en las libertades y en los derechos de aquellos grupos que por su raza, preferencia sexual o religión han sido segregados. Yo como demócrata, deseo un mundo donde tanto religiosos, gays, negros, blancos, altos y chaparros, tengan el derecho de expresarse y a crear su proyecto de vida sin que alguien los restrinja. Si una madre quiere inscribir a sus hijos en una escuela religiosa, que pueda hacerlo; si esa madre prefiere mejor inscribir a su hijo en una escuela de género neutro como Egalia, escuela pionera en Suecia, que de la misma forma tenga el derecho de hacerlo. Lo que no estoy de acuerdo es que con el afán de «promover la igualdad» algunos pretendan prohibir o restringir la libertad de expresión. La peor forma de acabar con tabúes y paradigmas rancios, es mediante la conversión por otros, que aunque propios de una ideología diferente, comparten muchas caractarísticas similares.

  • Quiubole con la ideología de género

    Quiubole con la ideología de género

    El término «ideología de género» ha rondado por ahí, lo escuchamos mucho en las marchas del fin de semana pasado, y es común encontrarlo en el discurso conservador. El término muchas veces va acompañado de los términos «amenaza o imposición», y no es para menos. Ellos afirman que esta «ideología» busca atentar contra la familia, contra el orden social y sostienen que desde una perspectiva antropológica y filosófica no se puede sostener.

    Quiubole con la ideología de género

    Cuando se habla de «ideología de género», se está hablando en realidad de teoría del género o de perspectiva de género. Para los conservadores el término «ideología» tiene una connotación negativa en tanto implica una irrupción al orden natural -y divino- de las cosas. Para el conservador Kirk Russell, las ideologías son por definición antirreligiosas, y rompen con todo el conocimiento adquirido por el ser humano a través de la historia porque los seres humanos estamos sobre hombros de gigantes.

    Según el Frente Nacional por la Familia, una ideología es un sistema de creencias de un grupo social, que a través de un lenguaje busca manipular a la población, anular la libertad de expresión conduciendo al totalitarismo, como es el caso del nazismo.

    Esa definición es a todas luces falsa. El término «ideología» proviene del griego idea (apariencia y forma) y logia (estudio). Una ideología es un conjunto de ideas o creencias individuales, grupales o sociales. En ese sentido, podemos afirmar que la teoría de género es una ideología, y que hay ideologías totalitarias (el fascismo o el comunismo), pero de la misma forma, las religiones también son ideologías (catolicismo, judaísmo), así como las doctrinas económicas como el socialismo, el capitalismo y el neoliberalismo, y sociales como el feminismo, conservadurismo, etc.

    Entonces considero necesario que para explicar la teoría de género debemos de remover la palabra «ideología» y nombrarla tal como es, «teoría de género» o «perspectiva de género», para así poder hacer un mejor análisis y responder ¿Qué es lo que promueve la teoría de género?

    Mientras que la religión afirma que el hombre y la mujer son diferentes y que sus roles están dados por su sexo, la teoría de género afirma que las diferencias solo existen a nivel anatómico. Es decir, el macho tiene un pene y la hembra tiene una vagina, pero sus roles no están determinados por su sexo, sino por su género a la vez producto de constructos sociales. Para entender la teoría del género habrá que repetir la frase de una de sus antecesoras, Simone de Beauvoir: «no se nace mujer, se llega a serlo«.

    Para los teóricos del género las diferencias de personalidad entre los hombres y mujeres son constructos sociales. Esos constructos a su vez, dicen, son producto de una relación desigual entre ambos géneros donde la mujer se encuentra en desventaja ante el hombre. Entonces se piensa que desde esa «perspectiva de género» se puede acabar con la inequidad que existen entre ambos sexos así como con la discriminación hacia las personas con otra preferencia sexual. ¿Cómo? Eliminando o reduciendo aquellas diferencias o constructos entre los hombres y mujeres.

    Simone de Beauvoi

    Es decir, lo único inamovible es el sexo que determina las características anatómicas, se es macho o hembra. El género por el contrario no está determinado biológicamente. Esta distinción entre lo que es el sexo y el género apareció en el campo de las ciencias y la medicina entre los años 1950 y 1960 después de estudiar casos de niños intersexuales (quienes tienen una anomalía en su anatomía sexual, lo cual hace difícil determinarlos como hombre o mujer) y personas transexuales (quienes no se reconocen en su sexo anatómico). Así, tanto la medicina como la psicología determinaron que el género podía no coincidir con el sexo.

    Para los teóricos del género, el concepto va más allá de ser hombre y mujer:

    • Sexo: Se es macho o hembra, y sólo está determinado por la anatomía (pene, vagina, la mujer se puede embarazar y el hombre no).
    • Identidad de género: Está relacionada con la forma de percibir el género, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado.
    • La orientación sexual: La preferencia sexual del individuo, si es heterosexual, homosexual o bisexual.
    • La expresión de género: Se entiende como la forma en que se expresa el género a través del comportamiento, la vestimenta y los intereses.

    Por ejemplo, bajo este concepto un homosexual podrá tener una orientación sexual distinta, pero su identidad de género podrá corresponder con su sexo al seguir siendo masculino y no manifestar expresiones femeninas. De la misma forma, una persona amanerada (es decir, su expresión de género no es igual a la de su sexo) podrá ser heterosexual.

    La diferencia entre hombre y mujer se ha venido atenuando con el tiempo, no tanto producto de la implementación de la «ideologia de género» y sí más bien por muchos procesos históricos que no necesariamente coincidían entre sí. Por ejemplo, hasta hace algunas décadas estaba determinado socialmente (constructo) que el hombre era quien tenía que trabajar y sostener económicamente a la familia, mientras que la mujer tenía que cuidar a sus hijos. Cuando los hombres estadounidenses tuvieron que ir al campo de batalla en la Segunda Guerra Mundial, la mujer salió a trabajar para ocupar las vacantes dejadas por los hombres, y al regresar, se dieron cuenta de que la mujer había aprendido a trabajar y éstas empezaron a reclamar más espacios en la vida laboral.

    Feminismo

    Muchos «constructos» ente ambos géneros se han atenuado o han seguido desapareciendo. El argumento de los teóricos de género pareciera ser que si esta atenuación de esos constructos ha permitido a la mujer un rol más activo en la sociedad, entonces los constructos, no determinados por el sexo, son un problema tanto para las mujeres como para las minorías sexuales y por lo tanto hay que combatirlos. Pero habría que preguntarnos lo siguiente:

    • ¿Hasta qué grado las diferencias entre ambos géneros son producto de constructos y hasta que grado no lo son?
    • ¿Es necesario combatir estos «constructos», o se puede alcanzar la equidad de género asumiendo las diferencias psicológicas inherentes a cada sexo?
    • ¿Qué implicaciones tiene esta perspectiva para la sociedad, y cómo podría afectar, tanto de forma positiva como negativa, la forma de organización entre los seres humanos, comenzando por la familia?

    La teoría del género tiene sus raíces en varias corrientes feministas que datan desde la Ilustración y dentro de ésta hay varias raíces o divisiones. Algunas posturas suelen ser más moderadas que otras (que no todas las diferencias los géneros están determinados por constructos por ejemplo) y existen varias discrepancias, sobre todo en el concepto de qué es género. Una de las principales cabezas de la teoría o perspectiva de genero es la feminista estadounidense Judith Butler, quien construyó su teoría del sujeto basándose en el psicoanálisis, en el filósofo francés Michel Foucault y el psiquiatra-psicoanalista Jacques Lacan.

    Quienes defienden la teoría de género señalan varios logros que son producto de antecedentes históricos o doctrinas relacionadas, como los beneficios que han tenido la igualdad de género en la mujer y en la sociedad. Por ejemplo, según el Banco Mundial, el crecimiento del ingreso de las mujeres y su mayor participación en el mundo laboral ha significado una reducción de la pobreza extrema en el mundo en un 30%. La UNICEF por su parte, afirma que la perspectiva de género ha tenido beneficios (con base en pruebas empíricas) en la educación. Lo mismo ocurre con las minorías sexuales. Los promotores de la teoría de género afirman que los homosexuales aspiran a un menor sueldo y menores oportunidades de trabajo como consecuencia de la discriminación. De la misma forma, al sentirse discriminados, muchos homosexuales no expresan abiertamente su preferencia sexual, o tratan de disimularla, lo cual provoca un impacto negativo en su productividad. De esta forma concluyen que al reducir la discriminación, su productividad, que incide directamente en la productividad de una comunidad, aumentaría. Esta es una de las razones por las cuales muchas empresas multinacionales han tomado ideas de la perspectiva de género para lograr una mayor productividad por parte de sus empleados.

    Otro argumento a favor es que las minorías sexuales tienen una incidencia positiva en las economías creativas, muy necesarias en el desarrollo económico dentro de la economía de la información. El periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer narra en su libro Crear o Morir, como, gracias a la apertura que existe dentro de ese conglomerado, la comunidad gay ha tenido un papel muy importante en el desarrollo de Silicon Valley, lugar donde han surgido la mayor cantidad de innovaciones tecnológicas en las últimas décadas. Empresas como Google, Facebook o Apple son muy incluyentes cuando se trata de minorías sexuales y raciales, porque de esta forma son capaces de atraer más talento.

    Así mismo, la Universidad de Warwick en Inglaterra llevó a cabo un estudio donde llegó a la conclusión de que obligar a los niños a adherirse a roles de géneros rígidos puede traerles algunas consecuencias negativas para su salud y su psique.

    Pero así como existen bastantes argumentos a favor de la teoría de género, también existen un considerable número de críticas. Inés Riego de Moine, doctora de filosofía, desde una postura personalista afirma que la teoría de género, producto de un crisis de identidad, no se puede justificar desde una postura filosófica ni antropológica, y que por lo mismo no se puede considerar al individuo un ser neutro, sino sexuado. De la misma forma, la postura de la Iglesia Católica, con excepción de algunas corrientes progresistas, es determinante: la ideología o teoría de género contradice el plan de Dios.

    Por otro lado, el colegio americano de pediatras de corte conservador menciona que la teoría de género puede dañar a los niños al afirmar que la sexualidad del ser humano es un sistema binario objetivo (XX, XY) y que el género es un concepto sociológico y patológico, no un concepto biológico objetivo.

    También, la NRK, un medio de comunicación noruego, elaboró un reportaje llevado a cabo en Suecia, país pionero en cuestiones de teoría de género donde incluso existen escuelas «de género neutro», A pesar de la intensa promoción de esta teoría, expusieron que al final muchos hombres y mujeres seguían desempeñando sus mismos roles. Por ejemplo, la mayoría de los ingenieros seguían siendo hombres y la mayoría de las enfermeras seguían siendo mujeres. De esta forma argumentan que al final el género no sólo es una construcción, sino que el sexo sí tiene cierta incidencia sobre éste:

    https://www.youtube.com/watch?v=p5LRdW8xw70

    Por un lado, la crítica más severa de la Iglesia a la teoría de género, es que ésta inevitablemente destruirá a la familia. Por otro lado, los teóricos de género proponen reemplazar el término familia por familias. Es decir, en vez de la familia «natural» o «tradicional» de mamá, papá e hijo, también deberían considerarse familias no sólo aquellas homoparentales, sino también las monoparentales y aquellos donde los hijos viven con sus abuelos biológicos, entre otras:

    tipos de familias

    También debo agregar que algunos círculos, como el del Frente Nacional por la Familia, dicen que la teoría de género es promovido por la ONU con un propósito eugenésico malthusiano para reducir la población e implementar un régimen totalitario. Cierto que la ONU y similares promueven la teoría de género, cierto es que la ONU también promueve medidas para que las naciones controlen su población (porque básicamente ya somos demasiados en el mundo y los recursos son limitados). Pero basta entender un poco de relaciones internacionales o geopolítica para llegar a la conclusión de que este argumento es absurdo. Es prácticamente imposible diseñar desde la ONU un plan totalitario, dado que muchos de los miembros de la ONU son antagónicos y varios de los países miembros sostienen fuertos conflictos con los países occidentales quienes más han promovido esta teoría o ideología.

    En ocasiones, también se le da a esta teoría atribuciones que no tiene y que no tienen que ver con sus postulados.

    Las siguientes propuestas sí podrían considerarse derivadas de la teoría de género (no todas parte de la propuesta de ley de Peña Nieto):

    • Matrimonio igualitario y/o adopción.
    • Que en la escuela se enseñe que hay también familias homoparentales y de otro tipo.
    • Que se implementen baños unisex.
    • Que un individuo pueda cambiar el género con el que aparece en los documentos oficiales.
    • Utilizar lenguaje incluyente como «las y los» o «lxs».

    Las siguientes propuestas no tienen relación alguna con la teoría de género y suelen ser falsas:

    • Que los niños puedan tener relaciones sexuales con los adultos.
    • Que a los niños se les enseñe a autoestimularse en la escuela (masturbación, pornografía).

    Para finalizar, la teoría de género es polémica porque contrasta con la visión promovida por la Iglesia y demás instituciones con las cuales supone un quiebre con su doctrina, y porque a mi parecer tiene varios puntos endebles en su planteamiento. Que algunos de sus origenes residan en el psicoanálisis o en la lucha de clases marxista (propia de las corrientes feministas más extremas) hacen a muchos poner en tela de juicio la sustancia de esta propuesta. Muchas de las consecuencias, sean positivas o negativas, no podrán ser abordadas ni analizadas hasta después de un cambio generacional en aquellos países donde más se ha promovido.

    Pero como mencioné antes, también es cierto que no podemos reducir la discusión de la teoría del género a teorías de la conspiración absurdas que anulan el debate. Más que una «agenda oculta», los contenidos de esta teoría en varias de sus vertientes (moderadas o radicales) está disponibles y al alcance de cualquier persona. De la misma forma, en varias universidades se imparten estudios de género por lo cual es fácil consultar los temarios.

    La teoría de género debe estar bajo el escrutinio del rigor científico y no solamente bajo los ideales de algunas corrientes de pensamiento. Tenemos que pensar cuál es el camino necesario para llegar a un escenario donde la mujer y el hombre se encuentren en igualdad de condiciones.

    En caso de que se determinara la inviabilidad de la teoría de género, se encontraran las suficientes inconsistencias, o bien, se optara por adoptar una versión más moderada, podrían pensarse en alternativas para que esto suceda: como asumir que a pesar de los constructos sí existen algunos rasgos psicológicos propios del sexo, y hecho eso, que el género no sea motivo alguno de discriminación o falta de oportunidades. También, en el mismo supuesto, el tema del matrimonio igualitario y los derechos de las minorías deberían plantearse de la misma forma, que un homosexual no sea discriminado ni privado de ciertos derechos sin que eso implique adherirse a la teoría de género, la cual busca nivelar los géneros asumiendo que es única condición para combatir la discriminación.

    Se trata de tomar lo mejor y de poder diferenciar lo que funciona o no. Lamentablemente el debate entre ambas posturas (la «familia natural» e individuos sexuados de la Iglesia, contra «las familias» y los individuos determinados por constructos sociales) termina siendo un debate más ideológico que de sentido común, donde el bienestar muchas veces queda supeditado a la pérdida o ganancia de poder, o a la necesidad de tener la razón.

    Y como siempre concluyo, a ustedes les dejo las conclusiones.

  • La lenta desaparición del hombre y la mujer. Valemos lo mismo pero somos diferentes

    La lenta desaparición del hombre y la mujer. Valemos lo mismo pero somos diferentes

    Yo soy un convencido de que las mujeres deben de tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres, y que ellas no deben de ser discriminadas de ninguna forma por su sexo. Yo en mi vida he trabajado con muchas mujeres de las cuales he aprendido mucho, y crecí dando por sentado que las mujeres pueden trabajar y desempeñarse laboralmente igual que los hombres (a veces lo pueden llegar a hacer mejor), de hecho yo prefiero parejas con las que pueda compartir proyectos de vida, y no una que me espere en la casa para hacerme de cenar. Las nuevas generaciones nos hemos quitado muchos paradigmas y ataduras de la cabeza.

    Teoría de género, ideología de género, hombre, mujer, sexo

    Sin embargo, a veces creo que en algunos casos, las formas en que se cree que debe de acabar con este tipo de discriminación me parecen en lo personal, erróneas. Sobre todo con la teoría de género, también llamada despectivamente ideología de género por las instituciones religiosas y grupos conservadores para afirmar que se trata de un pensamiento cerrado (no es que las Iglesias presuman tampoco una mentalidad muy abierta), porque si bien la premisa de la que parten la considero acertada, es decir, que buscan que la mujer no sea discriminada, la forma en que creen combatir el problema, en lo particular a mí, me deja muchas dudas; sobre todo esa intención que tienen de borrar las diferencias reduciendo éstas solo a la anatomía del cuerpo.

    En la teoría de género se asume que las diferencias entre un hombre y una mujer son dadas por una cultura, es decir, son constructos sociales. Cierto que eso explica algunas de las diferencias, más no todas. Por ejemplo, pensar que la mujer se debe de quedar en casa a lavar se puede considerar un constructo social, que la mujer debe de ser una princesa (idea muy nociva, por común que parezca) y no pueda ser una científica también es un constructo social. Pero diferencias psicológicas entre hombres y mujeres sí las hay, nuestros cerebros no son iguales y las diferencias no se reducen a la posesión de un pene o una vagina.

    Para muestra, basta un botón. La cadena estadounidense Target decidió eliminar los letreros de sus tiendas basados en género, es decir, todos los letreros que remiten a hombres y a mujeres, asumiendo que ambos sexos tienen los mismos gustos y preferencias. En Argentina se permite que los niños puedan elegir el género que quieran, es decir, pueden elegir entre ser hombres y ser mujeres. Eso en lo particular considero esto un error porque el hombre es hombre, y la mujer es mujer, es algo determinado biológicamente.

    Si hiciera una analogía con el problema del racismo. La equidad de género sería promover la no discriminación y la igualdad de derechos entre éstas, y la igualdad de género más implicaría pintar la cara de todos los individuos de un color neutro para ocultar y negar las naturales diferencias entre dichas razas. Un hombre negro, no se puede auto considerar blanco, ni viceversa.

    El individuo crece y puede darse cuenta que es gay o una mujer llega a la conclusión de que es lesbiana. Está bien, se ha dado cuenta que tiene una preferencia sexual distinta. Pero el homosexual, a pesar de que, ya sea el entorno en el que se desarrolló, o factores biológicos hayan determinado su preferencia, sigue siendo un hombre, con preferencia sexual diferente, pero un hombre (incluso gran perte de su comportamiento sigue siendo condicionado por su sexo). Muchas lesbianas son feministas, con lo cual tácitamente dan por sentado que son mujeres, no defienden sus derechos como hombres ni como un género neutro sino como mujeres.

    Teoría de género, ideología de género, hombre, mujer, sexo

    Esta es la diferencia entre equidad de género e igualdad de género. Ambos géneros no son iguales, ni podemos forzarlos a que sean iguales. Tienen diferencias, y partiendo de la aceptación de dichas diferencias, entonces se debe buscar que se encuentren en igualdad de condiciones, que los dos tengan el mismo derecho a desarrollarse, a trabajar, o a cuidar a los niños. Pero no podemos forzar a la naturaleza a eliminar el sexo, esa diferencia presente desde los organismos celulares, inclusive los perros machos y hembras tienen diferencias en su comportamiento. No podemos pretender borrar la frontera entre un hombre y una mujer cuando dichas diferencias están dado en todas las especies y dichas diferencias tienen una función específica.

    Antes de pensar en tratar de borrar las fronteras entre un hombre y una mujer reduciendo sus diferencias a un nivel anatómico, deberíamos pensar en como las mujeres pueden tener más oportunidades, que puedan crecer en una empresa, abrir una, o involucrarse en la política sin ningún problema; deberíamos ayudar a quienes se sienten en un estado de indefensión cuando viven en un hogar violento liderado por un hombre golpeador, deberíamos también pensar en combatir los feminicidios que aquejan a países subdesarrollados como México, deberíamos combatir la trata de personas que afecta sobre todo a las mujeres, y más a las niñas. Esas deberían de ser prioridades mayores.

    Estoy totalmente de acuerdo en que el machismo desaparezca y que se llegue a un punto ideal donde el hombre y la mujer estén en igualdad de condiciones. Simplemente creo que estas teorías, si bien parten de una premisa válida, tratan de llegar a un estado de libertad contradictoria, donde prácticamente se niega la identidad natural del individuo. No, no creo que de esa forma se termine la discriminación entre ambos sexos, como si esa diferencia tuviera que implicar una discriminación per sé.

    Para terminar les comparto un muy buen video hecho en Suecia que ejemplifica lo que acabo de comentar: