Etiqueta: Racionalismo

  • No siempre ser positivo es bueno

    No siempre ser positivo es bueno

    Siempre en la vida nos enseñan que debemos tener una actitud positiva hacia las cosas, que debemos de pensar que siempre va a pensar lo mejor, que los planetas se van a alinear. Pero si el otro polo, la negatividad y el escepticismo existe en los seres humanos, por alguna razón es, posiblemente estas cualidades consideradas negativas tienen su función en la supervivencia del ser humano.

    No siempre ser positivo es bueno

    Sé positivo con aquello que puedas controlar, sé profundamente escéptico con aquello que esté afuera de tu alcance – Cerebro

    Voy a poner un ejemplo (tal vez un poco extremo, pero es para que se entienda). Yo me dedico a desarrollar sitios web y además hago estudios de mercado. Últimamente muchas personas me han hablado para pedirme mis servicios. Si tengo una actitud ingenuamente positiva diré -Claro que sí, seguro que todos los proyectos me van a caer, no hay que ser negativos-. A priori esta actitud se oye muy bien, pero en realidad los resultados podrían ser nefastos. Imagínense que me caso con esa idea, entonces si me la creo, voy a actuar como tal. Si creo que todo va a salir bien, puedo actuar confiado, puedo incluso gastar dinero de más confiando en que los proyectos van a salir, ¿Qué pasa si no salen?. Me veré en muchos problemas.

    Entonces es donde el escepticismo es útil. Como dije en mi memorable frase, es bueno ser positivo con lo que uno puede controlar, porque naturalmente una buena actitud incide en los resultados. Porque la autoconfianza puede determinar el éxito o el fracaso. Pero hay situaciones que no podemos controlar. A los clientes que me hablaron seguramente yo hice mi óptimo esfuerzo para convencerlos, pero normalmente este tipo de decisiones también dependen de la otra persona, es un 50% y otro 50%. En esas ocasiones lo mejor es ser escéptico. Porque no tenemos muchas posibilidades de cambiar las variables.

    En aquellas circunstancias no controlables, que dependen de terceros, es indispensable guardar una postura escéptica porque naturalmente tenemos que aceptar la posibilidad de que las cosas salgan mal. Es más, se vale ser negativo, se vale serlo cuando la posibilidad real de que la cosas salgan mal, sean mayores a las de éxito. Se vale porque al ser algo que no está a nuestro alcance, la postura no incide de ninguna forma. Así si sabemos que las posibilidades son bajas, entonces crearemos una estrategia tomando en cuenta esa realidad. Si creemos que un cliente no nos va a contratar porque no tienen dinero, entonces crearemos un plan para buscar otro cliente.

    Ser escéptico también es bueno para nuestra psique. Si toman una postura demasiado positiva ante un evento, ante un eventual resultado inesperado el descalabro será más doloroso. En cambio, si se tienen expectativas reales y racionales ante tal evento (alguno cuya posibilidad sea escasa por lo cual aplique una postura negativa) entonces habrá mucho que ganar y poco que perder. Si se pierde, se tomará una postura donde ya se sabía que eso podría pasar y se estaba preparado para ello. En cambio si el resultado es bueno, la postura será de sorpresa y más euforia.

    La vida es una estrategia, y la actitud forma parte de esta. Pensar que siempre debemos ser positivos es muy simplista, como si fuera una receta fácil que existe para todos. En cambio si sabemos manejar las emociones, si apelamos a la racionalidad (que es un trabajo más difícil), entonces tendremos mayores posibilidades de éxito.

  • Los Hermanos Karamazov – Fedor Dostoievski

    Calificación: 5 de 5.

    Cerebro está impactado. Hoy he aprovechado las dos horas sin luz en mi casa para terminar de leer este impactante libro del ilustre escritor Fedor Dostoievski. Y es que el título de este libro parece tan inofensivo cuando se le compara con la trama del texto, porque Los Hermanos Karamazov es un libro profundo, trágico, y no apto para todo tipo de público.

    Este libro habla de la degradación humana, encarnada en la familia Karamazov, donde el vehículo de la trama es el asesinato del padre de esta disfuncional familia Fedor Pavlovich, padre de unos hijos tan disimiles entre sí, como Dimitri, Ivan y Aloshia, y dos mujeres que participan en dos triángulos amorosos distintos como Katerina Ivanovna y Grushenka, que junto con el interés económico y el rencor padre-hijo desencadenan este trágico suceso.

    Con casi todos los personajes, el lector tendrá una posición ambivalente. Dostoievski los ha creado de tal forma que puedan ser amados y odiados al mismo tiempo, dado que el autor ha sabido profundizar tanto en las raíces humanas, tan es así el mismísimo Sigmund Freud tuvo la osadía de evaluar a los personajes según su teoría psicoanalítica. Lo cual nos dice que Dostoievski no ha improvisado y si ha sabido humanizar hasta donde sea posible a los personajes, lo cual hace que el lector pueda sentir empatía por todos ellos, aunque les desagrade.

    A pesar de que la historia nos habla mucho de la Rusia del siglo XIX y de las costumbres de la época, podemos decir que es una historia atemporal, porque los eventos y conflictos que se narran en la historia suceden en cualquier etapa de la historia de la humanidad. Esto hace al libro muy atractivo porque no solo se aprende sobre la cultura rusa, sino que se siente en carne propia los eventos como si sucedieran en la actualidad.

    El libro es muy profundo, porque debajo de la superficial trama, se esconde un debate entre ideologías, entre el cristianismo y el racionalismo, o el nihilismo. Es de notar el capítulo de «El Gran Inquisidor», un relato narrado por el personaje de Ivan, y también por otra parte las enseñanzas del Stàrets Zosima, y el personaje de Aliosha que son la contrapropuesta del pensamiento nihilista de Ivan.

    Simplemente puedo decir que es uno de los mejores libros de novela que he leído, y creo que este supera la otra gran obra de Dostoievski «Crimen y Castigo», que también es altamente recomendable.