La candidata Margarita, o por qué las cosas no son como antes

24 noviembre 2016

Las elecciones del 2018 no serán iguales. Ni la candidata Margarita ni los políticos parecen entender el mensaje que México y el mundo les están dando.

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En Twitter y algunos medios -principalmente de izquierda- me he topado con muchas comentarios que afirman que la nueva telenovela de Televisa llamada La Candidata es una estrategia para posicionar a Margarita Zavala de aquí al 2018.

La candidata Margarita, o por qué las cosas no son como antes

Esa novela, que parece una versión demasiado tropicalizada de House of Cards, tiene personaje principal es una senadora quien está casada con un gobernador.

Esa coincidencia -Margarita está casada con el expresidente Felipe Calderón- ha llamado mucho la atención de algunos. Yo no sé si se trate de una estrategia para posicionarla o sea tan solo la imaginación de algunos curiosos.

Si esos rumores fueran verdad, me preguntaría si a estas alturas de la vida una campaña encubierta de ese tipo va a funcionar. No sólo porque la influencia que tiene Televisa es mucho menor que hace 6 años, sino por el antecedente marcado por Peña Nieto. Dudo que tenga mucha eficacia, empezando porque la actriz de la novela muestra ser una mujer de cáracter, y Margarita se sigue viendo muy mojigata. Si es ese propósito, no sé si se logre hacer bien la relación.

Pero independientemente de que sea verdad, lo que percibo en esta carrera electoral que ya comenzó, es que los políticos están haciendo lo que siempre hacen, y creo que las elecciones van a ser un tanto diferentes.

Por ejemplo, candidatos como Graco Ramírez, Rafael Moreno Valle, o la misma Margarita Zavala, están utilizando medios de publicidad encubierta para saltarse la normatividad del INE y poder hacer campaña. Los primeros dos jugando a ser portada de revistas políticas o del corazón para simular que dichas revistas están haciendo publicidad por cuenta propia en los autobuses y espectaculares. La tercera ha colocado espectaculares para presentar su nuevo libro: -estoy vendiendo mi libro, no estoy haciendo campaña-.

La idea es que cuando lleguen a la elección -ya sea la primaria o la presidencial- sean conocidos por la mayor cantidad de personas, porque nadie te va a votar si no sabes quien eres.

Pero la percepción que generan en realidad es que son los mismos políticos de siempre, usando las mismas técnicas desgastadas: espectaculares, spots aburridos –que vaya, los de Ricardo Anaya son muy buenos somníferos-.

Es decir, creen estar en 2006 cuando las elecciones se van a llevar a cabo en 2018. En 2018 el voto va a ser en contra no sólo del PRI, sino del sistema.

Y eso no solamente obedece a lo que está ocurriendo en el mundo -cosa que desde luego hay que considerar-, sino a las particularidades de nuestro país.

La percepción que tiene el ciudadano de la clase política es pésima, no se siente representado, percibe que el país está cada vez peor, y a pesar de que coloca al gobierno de Peña Nieto como principal responsable, también logra percibir que la postura del PAN y el PRD es muy displicente, que son más complacientes que opositores.

Este escenario beneficia mucho a López Obrador, quien aunque en la práctica también es parte de esa clase política viciada, es percibido por muchos  como el que contrasta ante los demás, como un outsider, y recordemos que la percepción es lo que cuenta.

Revista Impacto

El ascenso de Donald Trump al poder complica las cosas para los políticos tradicionales. No sólo será la corrupción el tema ante el que gire las elecciones, sino la postura que tendrá México frente a un Estados Unidos más nacionalista y aislacionista.

Lo que menos querrá oír el público serán discursos “políticamente correctos” con una entonación blandengue que hablen de diálogos o acuerdos, sino una respuesta firme y contundente, alguien que lo represente.

Y ahí, una ventana se abre para López Obrador.

Margarita Zavala, en cambio, con su lenguaje demasiado bien cuidado y más tierno que determinado, podrá quedar en desventaja. Margarita despertará pasiones dentro de los panistas, pero no dentro del voto útil que definirá una vez más la elección. Ella es al final “la esposa de Calderón” -máxime en un país donde el machismo abunda- y a diferencia de Hillary Clinton, esa relación es muy evidente. Esas fotografías donde Margarita aparece en un yate con Calderón y los Mouriño sólo refuerzan la percepción de que ella es una de “los políticos de siempre”.

donde Margarita aparece en un yate con Calderón y los Mouriño

Algunos harán todo lo posible porque López Obrador no llegue a la presidencia. Por diferentes razones, algunos ya sea por miedo a perder sus intereses o bien, otros una preocupación genuina por la economía del país, podrán soltar a los perros en contra de AMLO.

Pero si esto sucede, el impacto será menor al del 2006, e incluso podría terminar fortaleciendo al tabasqueño; porque el emisor -sobre todo la propia clase política- ha perdido mucha legitimidad e inclusive autoridad moral como para tildar de “peligro para México” a su adversario.

AMLO se ha conducido correctamente desde un punto de vista estratégico. A pesar de que sus propuestas nos parecen contraproducentes y absurdas a algunos de nosotros, son las que muchos otros quisieran escuchar, y también es cierto que no ha mostrado tantas muestras de radicalización como en años anteriores.

Obrador no necesita convencer a todos, sino tan solo a “un poco más” de votantes que en 2012 y que los electores no se sientan muy motivados a votar por candidatos dentro del sistema -algo parecido a lo que sucedió en Estados Unidos, donde muchos que no simpatizaban con Trump, decidieron no votar tampoco por Hillary-. Ese escenario, vale decirlo, es muy factible.

Y mientras que el PRI quedará desdibujado gracias Peña Nieto  -sumado a unas bases que están envejeciendo, y por tanto, reduciéndose- y ni el PAN ni el PRD han logrado hacer contraste con el gobierno actual, el candidato ideal sea aquél que sí logre llevar a cabo ese contraste. Si no es AMLO, podrá ser un independiente que ataque duramente a la clase política y sea determinante con Trump. Jorge Castañeda, aspirante a una candidatura independiente, va en ese sentido.

La única opción que podrían tener “los tradicionales” es que el propio AMLO se boicoteé -escenario tampoco demasiado improbable-, lo cual le de el triunfo a otro de los “partidos de siempre”, posiblemente el PAN.

La clase política ha quedado tan ensimismada que parece no entender siquiera que el tablero de juego está cambiando. Recurren a las mismas fórmulas de siempre y se creen indispensables frente a una ciudadanía que conocen cada vez menos.

En dos años pueden pasar muchas cosas, pero a mi parecer, las cosas parecen dirigirse en ese sentido. Quienes esperen que en 2018 ocurra lo “mismo de siempre” se llevarán una gran sorpresa.

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