Cuando un robot te quite tu chamba

16 octubre 2016

En 30 años, la mitad de los empleos actuales serán sustituidos por robots. ¿Qué pasará con los desempleados del futuro? Las ciencias exactas y el pensamiento crítico tienen la respuesta.

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Cuando un robot te quite tu chamba

Fuente: Honda

Este fin de semana posiblemente tuviste un encuentro con un cajero automático, te viste cara a cara con la computadora que dispensa dinero de tu cuenta y le pediste cierta cantidad económica requerida para poder pagar tus gastos y salidas. Posiblemente pensarás que el cajero es tu amigo, te facilita la tarea de darte el dinero, te ahorra interminables filas. Pero el cajero, ese amigo tuyo, fue responsable de la pérdida de 500,000 empleos en Estados Unidos entre 1980 y 1995. ¿Qué pasó? Resulta que tu amigo tenía la habilidad de realizar el trabajo que estos 500,000 empleados bancarios podían hacer, y de una forma más eficiente.

Desde los albores de la Revolución Industrial, la sociedad no ha parado de avanzar. El mundo avanza muy rápido y bastó menos de un siglo para movernos de aquella sociedad industrial weberiana a la sociedad de las tecnologías de la información. Los cambios económicos traen consigo cambios estructurales dentro de la sociedad. Los puestos de trabajo cambian, se transforman o desaparecen.

Y los primeros en desaparecer serán todos esos trabajos rutinarios y repetitivos, que no requieren, en su mayoría, de grandes capacidades para ser ejecutados y pueden ser suplidos por la tecnología, de esos trabajos que en México hay tantos. Personas que recogen la basura, servicio al cliente, agentes de viaje, oficinistas, secretarias, carteros, taxistas, contadores, reporteros, empleados de call center, trabajos relacionados con la imprenta, relojeros y un montón más.

Por un ejemplo, los taxistas -y sí, también estoy contando a los choferes de Uber- desaparecerán con el advenimiento de los automóviles autónomos. Los agentes de viaje están desapareciendo gracias a la especialización de los portales donde la gente reserva y compra sus boletos. Las secretarias con cada vez menos útiles en un mundo de teléfonos móviles y aplicaciones de software, los empleados de call centers y servicio al cliente verán en riesgo sus puestos al ser sustituidos por el dinamismo de las redes sociales. Posiblemente no trabajes en uno de estos puestos, pero estarás de acuerdo conmigo que estos puestos en conjunto representan millones de bocas que alimentar en nuestro país.

¿Y a donde se van a ir estos puestos de trabajo? ¿Cuáles suplirán a los que se perderán?

Simple, los relacionados con la tecnología.

Y cuando hablo de tecnología hablo de informática, de programación, de ingenierías, de matemáticas. Sí, de matemáticas.

Es decir, en un futuro, todos aquellos que antes aspiraban a trabajo poco cualificados y con una remuneración aceptable, como los empleos que acabo de mencionar, tendrán que tener conocimientos en matemáticas y programación si quieren sobrevivir.

Pero eso no es todo, porque estamos hablando de que los empleos más rutinarios son los más proclives a ser “automatizados”. Los empleos del futuro no solo requerirán que tengan conocimientos en ciencias exactas, sino que tendrán que tener habilidades en solución de problemas, creatividad, pensamiento crítico, iniciativa o curiosidad.

www.weforum.org

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Imaginemos un empleo relacionado con big data, fenómeno que creará muchos empleos en el futuro próximo -y que ya está creando-, y que será una herramienta muy importante para que las empresas puedan tomar decisiones efectivas dentro de un mundo digital e interconectado como el nuestro. Un analista digital no sólo deberá saber programación, matemáticas o estadística -al menos una de estas habilidades es requerida dependiendo del perfil-, sino que deberá tener la suficiente capacidad de pensamiento crítico para poder interpretar los datos.  ¿Verdad que no se parece mucho a ese empleo rutinario de 9 a 6 donde siempre tienes que hacer lo mismo?

Es decir, esos empleos donde no necesitabas tener iniciativa alguna, donde sólo bastaba tu título sin importar si aprendiste algo siquiera, y donde sólo tenías que obedecer órdenes y seguir procesos van a desaparecer.

Y ante un cambio estructural que ya está a la vuelta de la esquina, ¿estamos preparados?

La respuesta es no.

Los nuevos puestos de trabajo demandan habilidades en ciencias exactas y pensamiento crítico. Mientras, en nuestras escuelas, se sigue enseñando a memorizar, repetir y aprender capitales.

¿Sabes por qué demagogos como Donald Trump se han podido erigir en países como Estados Unidos? En parte porque los trabajadores poco cualificados vieron como sus empleos se fueron a otros países o fueron reemplazados por máquinas. Esas personas frustradas porque su perfil laboral ya no da para conseguir un buen empleo votarán por Donald Trump. El discurso del muro para evitar que los mexicanos les quiten sus trabajos y el de las empresas que externalizan sus actividades en otros países funciona muy bien por esa misma razón.

Y ojo, estamos hablando de Estados Unidos, un país con muchos defectos, pero mucho mejor preparado que nosotros para enfrentar este cambio producto de los avances tecnológicos.

Es cierto, no todos tienen que saber ciencias exactas. Profesiones relacionadas con las ciencias sociales o las profesiones liberales siempre serán indispensables. Carreras como psicología, comunicación, medicina o relaciones internacionales ahí siempre estarán acompañándonos. Pero estamos hablando de que los nuevos empleos, aquellos que sustituirán a los empleos tradicionales, se caracterizarán por requerir habilidades matemáticas y pensamiento crítico.

Robot empleo

Fuente: airbus.com

Y en vez de preparar a las nuevas generaciones para que desarrollen un mayor gusto por las ciencias exactas, siguen siendo educados para aprenderse los nombres de las capitales. La educación en México, por el contrario, anula cualquier expresión de espíritu crítico. Repetir y copiar, las chicharras, los horarios estrictos y todo ese ambiente weberiano propio de la sociedad industrial son parte de la educación actual.

Es decir, la educación mexicana está creando autómatas que ya no podrán ser empleados porque sus funciones serán ejecutados por robots e inteligencia artificial.

Menudo problema, porque entonces tiene que haber una revolución educativa en nuestro país si no queremos que nos cargue el payaso -o, más bien, nos cargue un robot-.

Y también es necesario un cambio de cultura. Afortunadamente en ciudades como Guadalajara ya existe una cultura incipiente relacionada con las tecnologías de la información que tiene como antecedente el establecimiento de empresas tecnológicas como HP, IBM y similares en la ciudad. No es coincidencia que Elon Musk haya venido a esta ciudad para presentar su modelo de negocio para colonizar Marte. No, no fueron las tortas ahogadas, ni las Chivas, sino la cultura que se está creando y la decisión del Gobierno del Estado de crear la primera Secretaría de Innovación en el país lo que hizo que Musk se decantara por la perla tapatía. Pero hablamos de que se trata todavía de una cultura incipiente y que con excepción del Gobierno del Estado de Jalisco, y en menos medida, de los gobiernos locales de la ciudad (que han auspiciado eventos como Campus Party), las políticas gubernamentales están muy lejos todavía de entender el cambio tecnológico, social y estructural que se está gestando en el mundo.

No, no es tu colega, es un robot, un paquete de software o un conjunto de datos el que te amenaza con dejarte desempleado. Bastará media década para ver un cambio significativo en el mercado laboral, muchos puestos desaparecerán y se crearán otros. El problema es que no estamos preparados para el cambio.

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