Por qué Roger Waters desearía que Peña ya no estuviera aquí

29 septiembre 2016

¿Puede un músico extranjero opinar sobre política dentro de otro país? ¿Cometió Roger Waters un error al mostrar el slogan de la renuncia de Peña Nieto?

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Por qué Roger Waters desearía que Peña ya no estuviera aquí

Todos los que conocemos el trabajo de Roger Waters -y vaya, de Pink Floyd-, entendemos la carga política que tienen sus letras, sus composiciones y sus conciertos. Ni Waters ni Pink Floyd se pueden entender sin ello. Ir a un concierto de Roger Waters y esperar que no se hable de política es como ir a un mundial de natación y esperar que no haya alberca alguna. El proselitismo político de quien primero se consideró comunista para luego pasar a ser una suerte de liberal de izquierda, es uno de los sellos de este bajista que fuera miembro de una de las bandas más importantes de la historia de la música.

No tuve la oportunidad de ir a la CDMX a ver el espectáculo de Roger Waters y me tuve que conformar con el recuerdo de aquel 2007 cuando vino a Guadalajara. El cerdo volador, en ese entonces, tenía escritas frases como ¡Fuera Bush! El cual se paseó por todo el 3 de Marzo para caer en una casa contigua.

El proselitismo político de Roger Waters fue más intenso y más polémico en esta ocasión. Llamò pendejo a Trump, el cerdo ahora tenía inscripciones como “nos faltan 43” y “Fue el estado”. Más polémico aún, criticó duramente a Peña Nieto en un discurso, reclamándole por la violencia y por preocuparse por “sus amigos” antes que por los demás. Claro, no sin olvidar replicar la consigna #RenunciaYa en la pantalla gigante, lo cual a mi parecer no tuvo tanto que ver con una pedida explícita de renuncia a Peña Nieto, y sí más como una forma de replicar el hartazgo que se vive dentro del país.

Si nos atenemos estrictamente a derecho, a lo legal, Roger Waters pudo cometer una ilegalidad:

“Artículo 33 de la Constitución.- … Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país.

Naturalmente, la mayoría de los asistentes y la sociedad en general aplaudió el acto. -Roger Waters hizo lo que ni nosotros hacemos-. Algunos otros, simpatizantes del gobierno o del PRI manifestaron su inconformidad y molestia con el músico -Pinche chairo, lo sabía, se le notaba lo chairo desde el Dark Side of the Moon-.

Mi pregunta va en este sentido: ¿hasta donde se debería permitir o restringir la libertad de expresión a un extranjero en nuestro país? Cierto que somos mexicanos, pero cierto también es, que gracias a los nuevos medios de comunicación y tecnología que permiten el intercambio de información somos una sociedad más global. Por ejemplo, Ayotzinapa no es algo que solo duela a los mexicanos, también a muchos extranjeros (como Roger Waters) les duelen los 43. A muchos “nos duele” lo que está pasando en Venezuela por ejemplo. También nos duelen los atentados en Francia o la tragedia humanitaria que vive Siria.

Trump eres un pendejo

Entiendo que un país deba protegerse de ciertas amenazas que vienen del exterior. Pero no es lo mismo que ese reclamo lo haga un gobierno extranjero, o un grupo que tiene algún interés político o comercial, a un músico que quiso dar un concierto y solidarizarse con los mexicanos.

No es lo mismo tampoco que Roger Waters muestre estos mensajes, a que él mismo realice una revuelta en México para derrocar a Peña Nieto. Conociendo el proselitismo de Waters, es notorio que éste usó su libertad de expresión más para solidarizarse con un país cuya gran mayoría de miembros está indignada por lo que sucede actualmente con la violencia y la corrupción en el gobierno, que para organizar una revuelta o entrometerse activamente.

¿Qué no tampoco hemos hecho los mismo nosotros con Trump? ¿Qué no grupos como Maná han criticado duramente al magnate en suelo norteamericano? ¿Qué no Vicente Fernández dedicó una canción a Hillary Clinton, la cual fue replicada por la candidata? ¿Qué no, U2, cuyos miembros son británicos o irlandeses y no norteamericanos, hicieron proselitismo contra Trump en Las Vegas? ¿Qué no aseguraron algunos políticos en México, que tratarían de incidir en Estados Unidos para que no ganara Trump?

Cierto que en México aprendimos a ver a lo extranjero como una amenaza, muchos gobiernos nacionalistas junto con nuestro pasado victimista moldearon ese pensamiento que en pleno siglo XXI no se ha erradicado. Roger Waters no representa amenaza alguna, ni es un enviado del gobierno británico (al cual generalmente critica), simplemente es un individuo que quiso expresarse y compartir una postura política con la cual, por cierto, la mayoría de los mexicanos compartimos.

Que un extranjero se exprese o se preocupe por lo que pasa en este país debería de considerarse como libertad de expresión. No sólo porque una sociedad global como en la que vivimos no sólo esta lo suficientemente interconectada para que los actos que se cometan en un país pueda afectar a otro, sino porque ya no vivimos encerrados en un pedazo de territorio (son los fascistas los que insisten con los muros), cada vez tenemos más que ver con lo que pasa allá afuera, y cada vez nos importa más.

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