Lo bueno y lo malo de los Juegos Olímpicos de Rio 2016

21 agosto 2016

Los Juegos Olímpicos han llegado a su fin. Los vamos a recordar por las competencias y los héroes, pero también por los desperfectos y nuestro mediocre papel.

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Los Juegos Olímpicos están llegando a su fin, sólo falta que se lleve a cabo la ceremonia de clausura en el Maracaná para que este evento, considerado hasta hace pocos días por algunos medios como The New York Times como apocalíptico y fracaso anunciado, llegue a su fin.

Como generalmente pasa en estos eventos (recuerdo este discurso desde Beijing 2008) conforme se acerca el día, se respira un ambiente de pesimismo y de escenarios no deseados. Los críticos se preguntan si la sede (ya sea que se trate de unos Juegos Olímpicos o una Copa del Mundo) será capaz de organizar el evento. Que si la ciudad está contaminada (como ocurrió en Beijing), que si el Zika, que si la inestabilidad política.

Pero por alguna razón, todo ese ambiente desaparece cuando se enciende el pebetero y sólo reaparece en algunas ocasiones unos años después (como ocurrió en Atenas) cuando el impacto negativo que tuvo la realización de los juegos en la economía del país anfitrión se hace evidente.

Brasil logró organizar los Juegos Olímpicos de una forma más que decorosa. Claro que hubo algunos desperfectos que quedaron a la vista, como la alberca verde o la gran cantidad de asientos vacíos (nunca ví el Estadio Olímpico completamente lleno, ni con Usain Bolt), y que en varias ocasiones se notó que éstos estaban organizados por un país no desarrollado (noté cierto contraste con Londres 2012). Pero los juegos funcionaron, nos pudimos concentrar en lo que realmente importa, las competencia, las medallas, los records, y la fiesta olímpica. Brasil, un país tan lastimado por todos los flancos en los últimos años, salió avante. Su medalla de oro en el futbol lo dice todo. El llanto de los jugadores producto de la liberación del estrés acumulado por una cadena de fracasos en los últimos años, es equivalente al espíritu olímpico que se vivió donde días antes todo era negro, inestabilidad política y una economía en declive.

Para terminar con el tema de los Juegos Olímpicos, que en mi caso se había concentrado en una crítica más orientada a lo político y social (porque no soy ni de lejos un experto en lo deportivo), voy a hablar de aquello que me pareció bueno y destacado de los juegos, así como lo que me pareció malo y hasta penoso. Lo haré de forma general y no sólo tocaré lo que tiene que ver con su organización, sino todo lo que le rodea, y el papel de nuestro país (no sólo en resultados, sino el papel que tuvo la afición, e incluso la parte comercial y de medios). Empezamos.

Lo bueno:

1.- Las actividades deportivas

Mo Farah

Sports Illustrated

En general, creo que tuvimos unos juegos muy emocionantes y competitivos. A pesar de que no se rompieron muchos records, muchas competencias nos mantuvieron agarrados del sillón. Competencias donde se dieron muchas sorpresas, donde algunos campeones mundiales fracasaron y muchos caballos negros surgieron. Muchas competiciones fueron impredecibles, lo cual es muy bueno porque ver ganar a quienes sabes que van a ganar (A menos que se trate de Phelps o Bolt) puede terminar siendo algo tedioso. En cambio vimos hazañas como aquella carrera donde Mo Farah se cayó, se incorporó a la pista, y aún así ganó. No podemos olvidar las finales de Tenis, ni mucho menos el caso del joven admirador de Phelps que le arrebató a éste en mariposa, y así muchas anécdotas más que quedarán para la historia.

2.- Michael Phelps y Usain Bolt

Michale Phelps

Sporting News

Ver a estos genios del deporte es un privilegio. En el mundo actual donde clamamos por la falta de ídolos y ejemplos a seguir, en el que repetimos una y otra vez que ya todo está visto y hecho, estos atletas que sin problema los podemos colocar en el top 5 de los mejores deportistas de la historia llegan y hacen lo increíble. No hay nada más que decir.

3.- Claro Sports y ESPN en lugar de Televisa y TV Azteca

Claro Sports ESPN

Claro Sports

Me gustó mucho la transmisión de los Juegos Olímpicos. Por fin volvió el profesionalismo a la cobertura de los eventos. En lugar de chicas voluptuosas, compayitos y bromas gastadas, tuvimos de nuevo programas que se concentraban en lo que se deben de concentrar: el deporte; dejando a la comedia como un elemento extra (aunque claro, todos extrañamos a Ponchito con José Ramón Fernández).

La cobertura interactiva de Claro Sports fue casi excelsa. El único defecto que vi fue la forma en que introducían los comerciales cortando de tajo la transmisión de las competencias, mostrando una falta de coordinación. Pero dejando eso de lado, la calidad de la transmisión fue muy buena, rarísima vez se cortaba (cosa que ocurría de forma más frecuente con Terra en 2012), y podía sintonizar las competencias de los mexicanos mientras trabajaba en mi computadora.

Los narradores, tanto de Claro Sports y ESPN fueron bastante buenos. También sendos ambos programas de la noche, con Javier Solórzano en Claro Sports y José Ramón Fernández en ESPN, regresaron la seriedad que se había ido perdiendo en los últimos años. Aunque por otro lado, debo señalar que la cobertura realizada por los canales del Estado (al menos los que pude ver) no estuvo al nivel al ser conducida por conductores inexpertos y con pocos conocimientos del deporte. Lástima, porque ésta es la única señal que pudieron ver quienes no Internet o recursos para contratar cable.

4.- Los atletas mexicanos

Atletas mexicanos

Excepto unas muy pocas excepciones, me gustó mucho la actitud de los atletas, sobre todo aquellos que a pesar de todas las trabas y el poco apoyo lograron colgarse una medalla. Otros, quienes eran completamente desconocidos y sólo iban a foguearse, lograron superar por mucho las expectativas. Ahí está el caso del regiomontano Diego del Real, primer mexicano en llegar a la final de lanzamiento de martillo para lograr el cuarto lugar, o la marchista María Guadalupe González, que no era favorita, y ganó la plata. Los resultados no fueron muy buenos, pero eso tuvo que ver muy poco con los atletas y mucho con todo el sistema deportivo.

 

Lo malo:

1.- Desperfectos en la organización

Alberca verde

Getty Images

Comentaba que Brasil salió avante a la hora de organizar los Juegos Olímpicos, pero tampoco podemos dejar de señalar aquellos desperfectos que llamaron lo suficientemente la atención. Primero fue esa alberca verde que adquirió la tonalidad de esa alberca de la casa de campo de tu familia a la que no han ido desde hace 5 años. Segundo, y creo que más grave que el primero, fue la evidencia de un sinnúmero de asientos vacíos en los estadios. Es cierto, en varias olimpiadas a veces se ven huecos en la tribuna, a Londres le reprocharon eso hace 4 años. Pero este problema en Brasil adquirió nuevos niveles. El Estadio Olímpico nunca estuvo lleno en su totalidad, y algunas competencias importantes estuvieron bastante desangeladas.

2.- El resultado de la delegación y la grilla entre los responsables

sinembargo.mx

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Gracias este “sábado de gloria” el resultado no fue tan catastrófico. Incluso se habló de que nos regresaríamos sin medalla. Pero 2 platas y 3 bronces siguen siendo un resultado muy mediocre para el tamaño de nuestro país, reflejo del pésimo estado de las instituciones deportivas, tanto la CONADE, el Comité Olímpico Mexicano, y las federaciones.

Peor fue ver que los responsables se tiraban la bolita y le dieron con todo a la grilla en un acto que por momentos llegó a ser infantil. Alfredo Castillo se eximía al responsabilizar a las federaciones. Éstas respondían criticando al propio Castillo, quien llevó a su novia mientras algunos deportistas tuvieron que dormir en la calle, o se vieron imposibilitados para poder llevar médicos.

3.- Un sector de los mexicanos en las redes sociales

moreno

Fue muy penoso ver la actitud de muchos tuiteros y “críticos de las redes sociales” con los atletas, lo cual deja patente esa creencia de que es costumbre dar un puntapié a quien está avanzando en vez de apoyarlo. Mentadas de madre, críticas, amenazas, reclamos sin sentido y burlas, aludiendo a una supuesta mediocridad hacia quienes apoyaban a los atletas. No está de más mencionar las burlas que llegaron a convertirse en actos de racismo, misoginia y discriminación, como las que recibió la gimnasta Alexa Moreno por su complexión, quien se sintió afectada por la gran cantidad de burlas recibidas y memes creados en torno a su complexión y a un supuesto sobrepeso que no existe.

Los juegos han llegado a su fin,  se ha escrito una página más en la historia olímpica. En México tenemos muchísimo por hacer, y espero que este sábado de medallas no sea una razón para olvidar que tenemos que hacer cambios radicales y estructurales en las instituciones y la sociedad si queremos poder representar a nuestro país dignamente en unos Juegos Olímpicos.

 

 

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