El Tinder y su relación con la psique humana

13 septiembre 2015

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Cuando entré al Tinder por primera vez (hace un día), pensé que me encontraría a muchas mujeres denotando poca suerte en el amor, la apariencia las delataría a pesar de las fotos retocadas y las poses ensayadas repetitivamente hasta encontrar alguna que se acerque aunque sea un poco al concepto de mujer atractiva (sería buena idea sacar una cuenta de “mujer” para poder analizar también a los hombres que se “ofertan” en esa red social). En realidad no fue así, muchas de las mujeres que aparecen en esa red social son atractivas, y algunas amigas que conozco y que considero atractivas o que al menos no catalogo como “ineptas en el amor” aparecen ahí mostrando algunas fotos y una breve descripción de quienes son.

El Tinder y su relación con la psique humana

Muchos asumen que quienes usan este tipo de aplicaciones para buscar pareja son personas que pueden estar frustradas sentimentalmente, y ante su ineptitud para socializar o conquistar a mujeres de sus círculos cercanos, buscan hacerlo en el exterior. Pero Tinder (o al menos dentro de esta red social) nos ha enseñado que de alguna manera esa proposición es falsa.

En realidad hay muchas razones por las que una persona usaría la aplicación. Posiblemente una mujer quiere conocer un hombre fuera de los círculos que frecuenta, posiblemente un hombre atractivo no ha conocido mujeres últimamente por diversas razones (ha tenido mucho trabajo, frecuenta a los amigos de siempre), puede ser que el usuario perciba esta aplicación como una aventura (quiere conocer alguna mujer extravagante), o puede ser que un hombre quiera tener sexo casual con una persona lejana a sus círculos de influencia; o bien, se puede tratar de una persona que es nueva en la ciudad que quiere conocer gente.

Pero no sólo podemos juzgar por las fotografías. Si bien por selección natural; por más atractiva, inteligente o socialmente apta sea una persona, más posibilidades tendrá de estar sentimentalmente satisfecha, no implica que una persona de tales características deba tener éxito en las relaciones sentimentales en absolutamente todos los casos.

La dinámica del Tinder me hizo pensar en que a veces tenemos ideas preconcebidas sobre las demás personas. Los seres humanos tendemos a dar más importancia a las disposiciones personales del individuo a la hora de explicar un comportamiento que a los motivos externos, o el entorno en el que el individuo se encuentra. Si conocemos a una persona amable a la cual llamaremos Carlos, diremos que “Carlos es una persona amable”. Pero después la hermana de Carlos nos dirá que lo último que tiene su hermano es amabilidad. En realidad no hay contradicción alguna, simplemente Carlos se comporta de tal forma dependiendo del entorno en el que se encuentra; pero los humanos tenemos esta disposición (llamada Error Fundamental de Atribución) y la tenemos por una razón, y es que sería muy desgastante para nuestro cerebro tener que describir a la gente de formas diferentes según el contexto (decir: “Carlos es amable conmigo, pero es agresivo con su familia e indiferente con sus colegas”, en vez de decir solamente que Carlos es amable).

Es natural que en el Tinder, la tendencia sea que los usuarios muestren las fotos más favorables para así crear una percepción favorablemente sesgada donde se resaltan los atributos al tiempo en que se minimizan los defectos. Basta ver el orden de las fotografías, la fotografía de portada (que es la que aparece cuando comienzas a barajear candidatas) casi siempre es la más favorable, incluso ésta puede llegar a contrastar con las demás. Los usuarios (asumiendo inconscientemente el EFA) tratarán de crear una narrativa (mediante fotos y textos) que genere atracción en las demás personas. Si el usuario no tiene éxito es por una de dos cosas (o las dos cosas al mismo tiempo): La primera, que la estrategia no es la adecuada, y la segunda que no eres una persona físicamente atractiva (el Tinder por su naturaleza prioriza las cualidades físicas sobre las intelectuales, así que si tu sabiduría o la labia te hace atractivo ante las mujeres, no te frustres si no obtienes los mismos resultados que la vida real).

Las redes sociales han cambiado la forma en que interactuamos, no es un avance que sea intrínsecamente bueno o necesariamente malo (como arguyen algunos escépticos), más bien implica cierto cambio en el contexto en el que el ser humano se desenvuelve; pero por la naturaleza de estas tecnologías los usuarios tratan de mostrar (a menos que estén lo suficientemente deprimidos como para explayarse en sus redes sociales) su mejor cara, sus viajes, sus momentos felices (por eso es que a veces redes como Facebook pueden generar cierta depresión en algunas personas porque asumen que la vida de los demás es mejor que la suya, aunque no sea necesariamente cierto), aunque naturalmente en algunos momentos nos acostumbraremos a esa realidad y por consecuencia asumiremos que las personas tenderán a ser un tanto menos felices de lo que aparentan en redes sociales.

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