¿Quién es el “Piojo” Herrera?

19 junio 2015

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Estábamos en las vísperas del Mundial de Estados Unidos 94, y yo tenía mi álbum de estampas. En una había un jugador un poco regordete con una melena rubia que se desplazaba sobre un rostro no muy agraciado, era un hombre fornido; y le preguntaba a mi papá por qué ese hombre no había ido al Mundial. Mi padre me comentó que se había vuelto loco y fue separado del plantel porque había perdido la cabeza cuando jugaba con el Atlante:  El “Piojo” Herrera había agredido a un aficionado que lo estaba provocando.

¿Quién es el "piojo" Herrera?

Dicen que las primeras impresiones jamás se olvidan, y yo me quedé con esa impresión de él, de un jugador (ahora técnico) incapaz de controlar sus impulsos. La historia reciente me lo confirma.

Miguel Herrera puede parecer simpático, puede ser visto como luchón, como aguerrido, pero es un individuo desequilibrado. Basta ver sus festejos en el campeonato del América a quien dirigía, o los propios en el Mundial de Futbol donde tuvo un desempeño aceptable, pero cuyo mérito fue el haber logrado sacar a la Selección Mexicana del basurero.

Quienes se desempeñan como figuras públicas dentro del deporte tienen una responsabilidad para con quienes los admiran. Generalmente los deportistas, por su naturaleza, son quienes se erigen como héroes de forma constante. Por eso es que se espera que lleven vida más o menos íntegra y congruente. Son el “ejemplo” de muchos niños y nuevas generaciones que los ven en la televisión o en el estadio. Y más se espera que quien dirige a un equipo, quien es el cerebro, el estratega, el mentor, posea una honorabilidad ejemplar. Miguel Herrera no la tiene.

Una de sus cualidades es la de ser motivador, como estratega debe de tener algunas, pero como ejemplo a seguir tiene más bien pocas. No sé que tan buen ejemplo a seguir sea un entrenador que pierde los estribos, sea por euforia o sea por coraje. Un entrenador que no teme en hacer el ridículo abrazándose en el suelo con los entrenadores o gritando como un niño pequeño que festeja el gol del primer campeonato de su eterno equipo. Un entrenador satisfecho con los múltiples ingresos que le generan los varios comerciales que realiza, y no se diga del atropello contra las instituciones del cual formó parte, al apoyar ilegalmente al Partido Verde dentro de la veda electoral.

Las agencias de publicidad lo contratan en el supuesto de que se trata de un héroe nacional, el ejemplo a seguir, quien sacó a la Selección Mexicana del hoyo cuando los hombres de pantalón largo veían como los millonarios ingresos publicitarios estaban a punto de perderse ante la muy probable eliminación de la selección y por lo cual decidieron contratarlo. Los méritos no se le dejan de reconocer, pero una persona ejemplar no es, una persona que viola la vida institucional del país a cambio de una cantidad monetaria, como la que recibió para apoyar a los verdes no puede ser considerada ejemplar.

Dicen que en éste mundo se necesitan “locos”, gente que rompa paradigmas. Pero eso no implica ser un desequilibrado mental que agreda aficionados, que grite como niño, o viole la ley. No, eso no es un ejemplo a seguir.

Ahora le toca pagar los platos rotos. Con su fracaso en la Copa América (que cabe decir, la Federación Mexicana de Futbol, por intereses económicos decidió llevar a la selección B para disputar la Copa de Oro) le han recordado su “puntada” de apoyar al Partido Verde. Hasta el ex Presidente Felipe Calderón se ha subido al “tren del mame”.

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