En México ya es normal

19 abril 2015

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Me horroricé. Vi el video publicado por la página web de Carmen Aristegui (que recibió un ataque DDoS) de la Masacre de Apatzingán el 6 de enero y a primera vista lo percibí como algo cotidiano, eso me causó terror. También percibí como algo cotidiano que se sugiera que los que perpetraron la masacre fueran los federales (con Calderón al menos se mataban entre los malos) como si eso fuera algo que en mi país pudiera pasar y fuera normal que pasara. El video es explícito, no se trata de un película de terror gore, se trata de la realidad de mi país. Una familia ultimada que se abrazaba con los padres a los extremos para proteger a sus hijos. Un jóven que todavía podía mover sus brazos al lado de sus ya difuntos compañeros pidiendo ayuda, la cual se le negaba (hablaré más a fondo al tema cuando sepa más de éste). En cualquier país del mundo se le llama crimen de lesa humanidad, aquí parece algo, normal.

En México ya es normal

Me pareció normal y me asusté por ello. De verlo como cotidiano, de pensar que en el siglo XXI ya son normales cosas que debíamos de entender como superadas y se repiten una y otra vez. En la psicología se dice que los humanos podemos evolucionar con el tiempo y de pronto tener algunas regresiones espontaneas relativas a la conducta que habíamos superado; pero esto no es una regresión espontanea, y menos espontanea es cuando la volvemos a percibir como normal. Veo Ayotzinapa o veo ésta masacre y lo podría interpretar como un adolescente que con mucho trabajo entró a la Universidad, consiguió su empleo, y ya hecho todo un adulto, vuelve a mojar la cama cuando se duerme.

La cínica corrupción ya nos vuelve a parecer normal. Nos indigna, sí; pero a la vez la asumimos como una condición de nuestra sociedad. Que mal que el político robe: -Pero así es, todos los políticos son rateros. Ver como el INE se pasa por el arco del triunfo las flagrantes violaciones del Partido Verde, ver como el PAN acusa al PRI de corrupto, para que éste último sin mucho esfuerzo pueda hacer un spot igual demandando a los azules ¿A poco no?. Y nos parece normal.

Y todo se correlaciona, no se pueden entender grupos con ideologías comunistas trasnochadas, no se pueden entender las autodefensas, sin un país envuelto dentro de tanta corrupción, de tanta injusticia, un país que no puede ser capaz de construir un Estado de derecho. Y toda esta probredumbre es normal, es tan normal que asumimos que tenemos que ser parte de ella para sobrevivir en este país. En Estados Unidos los automóviles respetan las líneas peatonales y nosotros los de a pie respetamos el semáforo peatonal siempre cruzando por las esquinas construidas desde un principio de tal forma que los discapacitados puedan transitar. En México tengo que mirar a ambos lados cuando me toca avanzar porque las luces del semáforo no son garantía de nada, la rampa para discapacitados si es que la hay, está puesta a fuerzas y con un logotipo calcado sobre el pavimento para que la gente entienda que por ahí van los discapacitados. Pero todo esto lo asumimos como normal, nos acostumbramos a todo ello.

Y parte de esta pobredumbre que vive el país tiene que ver con la normalización de eventos que deberían ser deleznables. Nos podemos molestar con ellos pero no pasa nada. Todos los actos de corrupción los recordamos, pero siguen impunes (y posiblemente seguirán) porque por más “fea esté la cosa” al fín del día “así es”.

Y es normal que la crítica de la mayoría de los mexicanos queden en memes (sobre todo del Presidente) burlas e insultos en Twitter, en reírse de la tragedia pero sin siquiera analizarla concienzudamente y menos proponer algo, o hacer algo para que cambie. Si yo fuera un gobernante maquiavélico hasta satisfecho estaría de la situación.

Y por eso creo que la situación actual no sólo es culpa del gobierno. Nosotros los ciudadanos tenemos cierta responsabilidad, nuestro “pecado” es de omisión (en el mejor de los casos).

Nota al pie: Peña Nieto dice que tendríamos que ver también las cosas buenas que se hacen en su gobierno. Si nos ponemos a escarbarle sí vamos a encontrar algunos aciertos de su administración, el problema es que languidecen frente al gran cúmulo de errores (muchos de ellos graves, y algunos involucrados con la honorabilidad del mandatario) y el promedio lamentablemente, es sumamente reprobatorio. Algo peor que esta criticonería burda que abunda, sería aplaudir y chiflar.

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