Ayotzinapa será una herida histórica más

1 febrero 2015

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Más que una verdad histórica, Ayotzinapa será una herida histórica más. Los adeptos de la terapia Gestalt nos dicen que tenemos que cerrar círculos para tener una vida plena; y si les hacemos caso a ellos, entonces entendemos por qué nuestro México está tan lastimado. Su historia está llena de conflictos sin resolver, de círculos sin cerrar, de heridas que quedaron expuestas y que sólo fueron tapadas con una venda. Porque el inconsciente mexicano siempre preguntará por los 43.

Ayotzinapa será una herida histórica más

No es que sea necesariamente falsa la versión de Murillo Karam, a la que llama “Verdad Histórica” donde supuestamente “El Cepillo” o “El Terco” fue quien mató a los estudiantes (a 15, los demás habrían muerto por asfixia) debido a una confusión entre los grupos mafiosos. Es que la poca credibilidad que ya tiene el Gobierno, aunada a las formas en que han llevado el tema, hace que no mucha gente les crea. El Gobierno parece empecinado en cerrar el tema, tratan de mostrar pruebas que todavía no son lo suficientemente redondas o contundentes como “verdades históricas”. Peña Nieto insiste en dar vuelta a la página, primero dice que lo superemos, y después al haberse dado cuenta de la molestia que causó su frase, utilizó frases más amigables para decir prácticamente lo mismo.

En los últimos días empezaron a surgir dudas, teorías de que el ejército tuvo una importante relación con los hechos, versiones que ponían en duda las versiones oficiales, otras tal vez más tramposas y con un fin deliberado. La cuestión es que la verdad histórica más bien serán muchas, aquellas que interpreten los ciudadanos en base a especulaciones, teorías, sustentadas o no, o incluso chismes. Al igual que el caso de Colosio, al igual que el caso del Cardenal Posadas Ocampo, al igual que el Error de Diciembre, al igual que las elecciones de 1988 (aunque en este caso ya hay un consenso). El mexicano se sentirá de nuevo estafado…

El ruido sobre Ayotzinapa se ha debilitado en la mayoría de la población pero sigue creciendo en Guerrero. El Gobierno parecería haber ganado una batalla debido a que la gente de a pie ya no habla tanto del tema, ya no sale tanto a las calles y ha regresado a la rutina; pero tampoco olvida. Y el Gobierno no debería de respirar tan tranquilo. La indignación no ha desaparecido, más bien se encuentra en stand by, sólo necesita un pequeño impulso para volverse a reanudar.

En 2012, decían que #YoSoy132 sería algo temporal y se difuminaría. En parte fue así (debido en cierta forma a que los más radicales se apoderaron del nombre después de las elecciones) pero la indignación quedó latente, y resurgíó ante la tentativa de pasar leyes censoras y represivas con la Reforma de las Telecomunicaciones, y surgió una vez más con Ayotzinapa y los conflictos de interés con las propiedades vinculadas a Grupo Higa.

El problema es que con todo eso, Ayotzinapa corre el riesgo de ser parte de una de tantas heridas históricas, de historias de agravios, de conflictos no resueltos, sumada a la Masacre del 68, Acteal, Aguas Blancas, la caída del sistema, la Guardería ABC, Tatlaya y muchos otros más. Eso no es bueno para la psique mexicana quien se seguirá sintiendo incompleta y agraviada. Esas heridas son las que incluso permiten la existencia de ideologías que deberian haber ya sido superadas, son las que mantienen en vida a los grupos de izquierda radical, e incluso a la misma normal de Ayotzinapa con su comunismo duro (paradójicamente).

La herida está hecha…

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