Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

6 julio 2014

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Desde hace pocos años, al ir a cualquier centro comercial, o vaya, a un Starbucks, uno puede ver que hay dos tipos de botes de basura. Uno dice orgánico y generalmente está decorado con motivos verdes, y otro que dice inorgánico el cual tiene algún otro color, como el azul. Supongo que tú lector conoces la diferencia entre basura orgánica y basura inorgánica. Una cáscara de plátano, sobras de comida, madera, papel o cartón son basura orgánica (porque provienen de seres vivos). Las latas de aluminio, plástico, envolturas de dulces, vidrio y demás son inorgánicas porque son materiales que no provienen de seres vivos.

Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

Separar la basura de esta forma tiene muchos beneficios. Nuestro medio ambiente se contamina menos, se permite la renovación de la tierra (con la basura orgánica), evita la proliferación de enfermedades y un sin fin de beneficios más. Si se ha tratado de inculcar la cultura de la separación de la basura, es porque de esa forma se tiene un menor impacto al medio ambiente, tema muy repetido, pero cuya insistencia está justificada porque estamos condenando a las generaciones futuras al dejarles un planeta más contaminado.

En realidad el cambio de conducta es mínimo. Sólo se trata de saber donde se tiene que poner cada basura y poner cada una en su bote, es decir, no implica un gran esfuerzo para quien debe de tirar la basura.

Lo penoso, vergonzoso y humillante (porque habla muy mal de nuestra cultura) es que no tengamos la capacidad de tirar una mísera basura donde va. Ya sería demasiado pedir que se separara la basura en los hogares, pero me impresiona que no podamos hacer ese simple ejercicio. -Es que Pedro, maldito Peña Nieto, como se cuelga de los triunfos de la selección, es un mentiroso y corrupto que exprime el pueblo; espera, voy a tirar la basura, ahí donde sea, da lo mismo-.

Vaya a una plaza y a un centro comercial. No importa si se encuentra en un barrio bajo o en Las Lomas. Se dará cuenta que no hay diferencia entre el tipo de basura que hay en uno y otro lado. No necesita análisis filosóficos profundos ni analizar a Octavio Paz desde una perspectiva positivista para conocer la cultura mexicana, vea los dos botes y ahí está reflejado todo. No estamos lo suficientemente civilizados para separar la basura. Algo tan sencillo, y eso es una vergüenza.

Deje de hablar del progresismo europeo, del emprendimiento estadounidense. Primero ponga la basura donde va.

Si usted tira la basura “donde sea” o peor aún, en la calle, no se sienta orgulloso de eso. Es más, merecería que los demás lo señalen y lo critiquen. Por querer ahorrarse un segundo de su tiempo o por no querer hacer un simple racionamiento en su cerebro (si es que poseé uno), está colaborando en la destrucción de este planeta.

De este tamaño se la pongo, si separáramos la basura, produciríamos solamente el 17% de la basura que producimos, ya que al estar separada, ésta se puede reciclar más fácilmente. Es decir, por “hüeva” producimos 5 veces más basura. Y se puede empezar tirando la basura en el bote correcto. Tal vez ya que tengamos un nivel más decente de civilización podríamos hacer un esfuerzo por hacerlo en nuestras casas.

Y luego entenderá por qué México está como está. Si nos flojera hacer eso, imagínese todo nuestro sistema, las instituciones, como están.

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