Ser

12 marzo 2014

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Todo individuo ha venido a este mundo a “algo”. Tu estancia en este mundo no es casual, si piensas que tirarte en el sillón a ver pornografía después de haber trabajando tus angustiantes 45 horas semanales es vida, entonces desconoces el concepto de vida. O tal vez la teoría evolutiva puedan explicar mejor tu situación. Jean-François Bouvet, biólogo francés, afirma que la humanidad está viviendo una retroevolución, donde hay cada vez más gorditos, precoces e individuos infértiles. Tal vez te consideres parte de ese curioso fenómeno. Pero está claro que si el hombre tiene la necesidad de autorrealizarse, es porque está llamado a ello. Algo tan sencillo como la pirámide de Maslow lo explica.

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 Viktor Frankl, aquel psiquiatra judío que sobrevivió al holocausto, ha basado su logoterapia en la búsqueda de la autorrealización, en el sentido de la vida. En su obra magistral cuenta como aquellos prisioneros que sentían que tenían algo por que vivir tenían mucho más posibilidades de supervivencia que quienes o habían perdido las esperanzas, o no nunca la tuvieron. No necesito quebrarme la cabeza, no tener por qué vivir termina convirtiendo al individuo en un sujeto vegetante. En un sujeto que se limita a ser autómata de la gran maquinaria llamada humanidad. Que sin importar su posición o clase social, tal cual enajenado, es arrastrado por la corriente, preocupándose solamente por su mera supervivencia.

Frankl afirmaba que el dolor (el cual generalmente es catalogado como un sentimiento negativo a evitar) a veces es necesario en esta búsqueda del sentido de la vida. Se muestra escéptico ante el “perfecto equilibrio del ser humano” debido a que las carencias o sentimientos negativos que puedan afectar al individuo de alguna manera pueden empujar a que éste individuo busque autorrealizarse. El problema es que se nos ha enseñado a vivir mediante una fórmula gastada y previsible. Estudia, consigue un empleo, cásate, jubílate y muere. Muchos no estudian lo que desean por presión social o inseguridad en sí mismos, consiguen un empleo para sobrevivir y no para sentirse plenos con éste, o se casan porque así lo manda la tradición. El problema es que el sentido de la vida es diferente para cada quien.

Es curioso que los adultos más fracasados y frustrados tienden a ser aquellos que siempre buscaron evadir el dolor. El dolor de alguna manera puede funcionar muy bien como una inversión a largo plazo. Antes estaba bastante gordito, decidí cambiar mi hábito de alimentación y hacer ejercicio. Eso implicó dolor. Acostumbrarme a madrugar para correr implicó sacrificio, saber que ya no iba a comer “todo eso” que me gustaba comer implicaba la supresión de un placer. 6 meses después, la inversión funcionó, obtuve más gozo que el que hubiera podido obtener tirándome en la cama o comiendo comida chatarra.

La gente fracasada trata de darse placeres que le retribuyan a corto plazo y que les implique poco esfuerzo. La gente fracasada basa su felicidad en el placer y no en la virtud. La gente fracasada no podrá entender el gozo de las personas realizadas, porque éstas para poder gozar, tuvieron que sufrir primero. Y no estoy sugiriendo alguna especie de masoquismo, sino por el contrario. El dolor y el sacrificio formará el carácter del hombre y lo hará virtuoso, en cambio el hombre débil que aspiró a evitar el dolor, terminará sumergido en el sufrimiento. El hombre virtuoso sabe que es lo que quiere en la vida, sabe cual es el sentido de su vida y se esfuerza por ello; el hombre mediocre no, es mediocre y ya.

Todos tenemos un objetivo en la vida, eso que le da sentido. Buscarlo implica mucho sacrificio, a veces implica pagar el precio, y es algo a lo que los espíritus débiles no están dispuestos a hacer. Por eso ellos vegetan esquivando el dolor. El hecho de que pareciera que hay ya un manual preestablecido de como vivir para todos y el que el sentido de la vida se diferente para cada persona, causa ya una disonancia, una de las tantas que el individuo aspirante a virtuoso tendrá que enfrentar.

Por eso, tú, que estás viendo pornografía después de una exhausta jornada en tu odioso trabajo tratando de evadir tu triste realidad, te digo, que eso que quieres evitar, el sufrimiento, lo tienes enfrente, es parte de ti, eres tú.

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