Dejen de quejarse, ternuritas

8 agosto 2012

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Dejen de quejarse, ternuritas

La palabra “ternuritas” ha sido utilizada muchas veces por las plumas priístas para criticar al movimiento #YoSoy132 y todos estos movimientos que no les gustan, porque sabemos de antemano que a muchos les interesa tener una sociedad sumisa, aletargada, conformista. Ricardo Alemán la utilizó, Sergio Sarmiento quien presume ser libertario, de repente se despoja de su ropaje libertariano para escribir en favor del régimen entrante (y es que no se puede ser libertario y priísta al mismo tiempo). Muchos se quejan de los movimientos sociales y los sentencian antes de que se definan siquiera. Estas personas quejumbrosas, que gritan -pónganse a trabajar-, por omisión están dejando de contribuir a la sociedad y están contribuyendo a no solo dejar las cosas como están, sino a la regresión. Que debe haber críticas a los movimientos, ¡por supuesto!, pero por eso mismo uno en lugar de quejarse debería ponerse a ayudar. Afirman algunos que están usando a los jóvenes, pero en caso de que fuera así, no dejan estos de creer que están buscando algo bueno por el país, hay una intención fidedigna en cambiar las cosas. Estas personas que se quejan, con mayor razón deberían ayudar a dichos jóvenes, su experiencia podría ayudar a refinar el movimiento y ayudarlos a llevarlo por un mejor cauce.

Estarse quejando de las cosas en la sobremesa es muy mexicano, y los motivos de las quejas son las mismas, quesque Salinas y sus crisis, quesque AMLO y sus berrinches, quesque Calderón y sus 60,000 muertos. Salir a la calle y buscar un cambio es loable, puede funcionar, puede que no, pero para que sea lo primero, si estos jóvenes que no solo arremeten contra Peña Nieto (con toda razón) sino que critican el monopolio de los medios entre otras cosas, son apoyados por más gente, gente con experiencia, el éxito será más seguro. ¿Qué Morena quiere meter mano, que el PRI, que X o Y? pues en lugar de quejarse y criticar mejor pónganse a colaborar caray, porque digo, si esto termina influyendo en la historia, preferiría saber que fui de los que trató ser parte de ella, y no de los que se estuvieron quejando. Yo aquí mismo he hecho alguna crítica constructiva a este movimiento, mostrando alguna discrepancia en la forma de concebir algunas cosas, pero mi intención no ha sido desvirtuarlo, sino totalmente lo contrario, buscar contribuir de alguna manera.

Estas ternuritas quejumbrosas no solo las vemos aquí. Hablando de las olimpiadas, veo que también hay muchas y me molestan, en serio me molestan. Un clavadista tiene una ejecución algo deficiente, no alcanza medalla y ahí van todos -Mediocre, por eso México está como está-, yo reto a estas ternuritas a que se suban a un trampolín y se echen un clavado de triple giro. Peor aún, he escuchado a algunas “ternuritas” criticar a varios deportistas por obtener la medalla de plata y no la de oro. Cierto que a veces la mentalidad juega y nos boicotea, pero al menos en los deportistas veo una firme intención de ir derribando poco a poco esos complejos. Caray, ver a los mexicanos competir de tú a tú con los chinos, deportistas que tienen que sufrir literalmente y a veces inhumanamente para llegar a las olimpiadas tal cual robot.

La gente siquiera se da cuenta que el problema de la falta de competitividad deportiva ni siquiera reside en los atletas, sino en todo el sistema, que por cierto, con todo y “directivos” han habido progresos en el deporte, basta ver las medallas que ganábamos en los años 80 y 90 comparadas con las que ganamos en el nuevo milenio; hasta los directivos lo hacen ya “un poco menos peor”. Pero para muchos ellos tienen la culpa de no traerse tantas medallas, si un atleta fracasa, entonces todos lo condenan. Pero eso sí, no toman en cuenta que también los atletas estadounidenses, chinos, surcoreanos, todos llegan a fracasar. Caray, estos deportistas creo que nos ponen un ejemplo de lo que deberíamos ser los mexicanos, y todavía un mexicano ternurita postrado en su sillón, con la cerveza en su panza y rascándose varias partes del cuerpo a la vez, sintoniza Televisa y se mofa de los atletas mexicanos porque no ganan tantas medallas como lo hacen los chinos ¡por favor!. No falta el ternurita que grite a los atletas (que ni lo escuchan porque los ve por la tele) -¡No gasten mis impuestos en las olimpiadas y mejor pónganse a trabajar!.

Ternuritas también los que se burlan de que Peña Nieto es un ignorante (la afirmación, falsa no es) dado que no sabe mencionar tres libros, y estos tampoco se molestan siquiera en leer un libro por año. No tienen autoridad moral para criticar. Creen que como él va a ser Presidente, tiene la obligación de prepararse, pero ellos no, ellos si pueden ser mediocres, echar la flojera y dejar de prepararse. Luego los que se quejan de AMLO por su acento y ellos ni siquiera saben hablar español, o los que critican a López Dóriga por su infame “Juay de Rito” pero eso sí, nunca han tomado un solo curso de inglés. ¡Dejen de quejarse, ternuritas!.

Dejen de quejarse, y si me quejo es porque tengo autoridad moral para hacerlo. Critiquen, pero hagan, colaboren, dejen de ponerle el pie a aquellos que sobresalen, dejen esa mentalidad mediocre y tonta. ¡Basta ternuritas!.

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