Los sueños de las personas

2 junio 2011

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Cuando me refiero a los sueños de las personas, no me refiero a lo que soñamos al acostarnos en la cama. Si no a los sueños y anhelos que tenemos en vida. Paulo Coelho, que por cierto no es precisamente de mis escritores favoritos, dijo una frase que me gustó, dice así “Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.” Si, a eso que llamamos autorrealización. Eso que es el motor de nuestras vidas y muchas veces nos determinan, porque se percibe de una forma diferente al ser humano autorrealizado, que al ser frustrado. El primero sirve de ejemplo y al segundo no muchas personas se le acercan.

Cumplir un sueño es difícil, porque para que un sueño valga la pena, debe de tener cierto grado de dificultad, pero a la vez debe (o debería) ser alcanzable (digo debería, porque muchas personas se plantean sueños irrealizables o utópicos). Al principio uno está motivado por lograr su sueño, pero en el recorrido se va encontrando con piedras en el camino que muchas veces lo hacen desanimarse, aunque aquí hay una diferencia: Unos se rinden, pero otros deciden cambiar de estrategia, porque para lograr las metas es cierto que no existe un único camino, sino que la persona se debe de plantear alternativas para llegar a él.

Yo a mis 29 años tengo muchos sueños y anhelos, algunos van en el camino de ser, otros han quedado un poco estancados. También he buscado variar y tener varias alternativas. Esto de hacer algo y ser alguien en la vida es algo difícil. Uno tiene el anhelo de aportar algo a la sociedad y a uno mismo. No me quejo, tengo mi pequeño negocio, tengo mi blog, tengo mis proyectos, pero pues quisiera realmente que todo esto fructificara y se consolidara. Estoy en la búsqueda de la independencia personal y económica y vaya que es difícil lograrlo. Existen diferentes caminos, y parece que he escogido uno de los más difíciles.

Según Maslow, el punto culminante del ser humano es la autorrealización, es cuando el ser humano se reafirma como tal y pasa de ser algo a alguien. El que logra sus sueños logra reconocimiento, el que no, simplemente pasa a ser un don nadie, pasa a engrosar las estadísticas de la población. Yo me dí cuenta al comparar los sepelios de gente que había triunfado en sus vidas y de gente que no lo había hecho. En los dos casos iban siempre los seres queridos (familia nuclear, familia extensa, amigos cercanos), pero en el caso de la gente autorrealizada me dí cuenta de que el sepelio estaba lleno, porque aparte de los amigos y seres queridos, estaban aquellos que admiraban al fallecido, había mucha gente curiosa; en cambio en los sepelios de las personas que no lograban nada, todo se reducía a un pequeño círculo de seres queridos y amistades cercanas.

Las religiones dicen que la vida no culmina aquí, sino que es una etapa para llegar a un mundo superior. Yo difiero, independientemente de si exista o no ese mundo superior. La vida solo es una y culmina con la muerte, y creo que la persona es más grande cuando logra trascender en ella. Un defecto que yo le veo a algunas personas religiosas (digo algunas porque no son todas) es que en la vida se quedan esperando, no luchan dentro de ella, solo buscan la salvación divina, y para mí, ese es una forma muy mediocre de ver las cosas.

La vida está hecha de eso, de sueños y anhelos. De la búsqueda de la gloria personal y de la capacidad de compartirla con los demás. La vida no es ningún trámite, la vida es el fín del ser humano. Quien lo niegue pasará inadvertido por ella. Y para mí, ese tipo de gente no debería merecer la gloria eterna.

 

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