Relato sobre las personas feas.

30 junio 2010

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Estaba tan feo que en lugar de darle pecho le dieron la espalda. Anónimo.

Dicen que el humano tiene el potencial de poder cambiarlo todo. Dicen que el ser humano puede obtener lo que sea si se lo propone. Pero hay una cosa que algunos seres humanos nunca podrán cambiar, y es su fealdad. A veces pareciera que Dios nos muestra que no es tan perfecto como nos dicen que es, o más bien ¿lo hará deliberadamente?, pero es que en el mundo a veces uno se topa con personas tan feas, que la primera reacción ante ellas es de repugnancia o de rechazo. Parece ser que en algunos casos los genes no se complementaron debidamente o más bien algunos se juntaron con los que nunca se deberían haber juntado para terminar generando como resultado, algo mounstroso, y en algunos casos horripilante.

Mi amiga me decía la otra vez. –No manches, la otra vez fuí a una fiesta y me encontré con un tipo de lo más horripilante, tenía unas cosas raras en la piel y parecía que tenía dos cuernos en la cara, estaba horrible. Me dijo que le había caído bien, pero yo dije ¡guácala!. Me enseñó la fotografía, y efectivamente el muchacho en cuestión no era muy agraciado que digamos, de hecho concordaba con ella. Se me vinieron sentimientos encontrados, ¿cuanta gente no lo habrá criticado en su vida, cuando el tipo no tuvo la culpa de ser así?. Él, posiblemente ya esté en desventaja en varios ámbitos de su vida, no solo con las mujeres, sino que tal vez varios círculos sociales no lo acepten por su fealdad, tal vez se pierda de algunas oportunidades de empleo donde exista algún reclutador que lo juzgue por su desafortunada apariencia física.

Las personas feas tienden a tener la autoestima baja, precisamente por el rechazo que sufren por parte de la sociedad, pero hay tambien aquellos feos que logran sortear todos esos obstáculos y logran obtener más cosas que los que no lo somos. Lamentablemente de los últimos no hay muchos, y precisamente la actitud derrotista de la mayoría termina provocando más rechazo que su propia fealdad. Recuerdo que caminando hacia mi casa, había una mujer a la cual su exceso de pecas en su cara (que llegaba a confundir la tonalidad de su cara) hacía que fuera una mujer poco agraciada físicamente. Observé a la mujer y ella se volteó para que no viera su rostro, y se siguió de largo caminando para que la gente no la viera, como si su fealdad fuera algo de lo que se debía de que avergonzar. Naturalmente mi reacción (sobre todo a su actitud) fue de rechazo.

Las personas feas también tienden a ser víctimas de la burla de los demás, y muchas veces pueden quedar marcados de por vida. Un compañero nunca pudo quitarse el apodo de “birote” por su feo aspecto y por ser torpe. Todo mundo lo recuerda como el “birote”. .

Pero como lo decía, la actitud tiene que ver mucho. Algunos, a pesar de su desventaja física, logran fortalecer su autoestima y hacerse valer, de esta forma su fealdad parece pasar desapercibida a pesar de que es totalmente evidente. Recuerdo un compañero de la universidad el cual era muy poco agraciado, y tenía una profunda halitosis (le olía la boca). A pesar de todo eso, sin ser siquiera de mucho dinero, tenía relativo éxito con las mujeres. Esta persona se dió el lujo de grabar una cinta pornográfica de un acto sexual que tuvo con una mujer muy agraciada. Un amigo mío que la vió me decía –No manches, hasta su pene estaba bien feo, estaba chiquito y parecía que estaba podrido.

Yo puedo estar agradecido con la vida porque afortunadamente no soy desagraciado físicamente. Porque la fealdad es algo que yo no le desearía a nadie. Creo que la fealdad es uno de los “handicaps” más difíciles de sortear. Lamentablemente para el feo, ya existe un punto en desventaja a la hora de tratar de causar una buena impresión. Lamentablemente, aunque los humanos tratemos de ser comprensivos, realmente nuestros instintos básicos generan una actitud de rechazo hacia las personas feas. Para aceptarlos tenemos que hacer un esfuerzo para sortear aquella fealdad para pasar a evaluar a la persona por dentro. Tenemos que encontrar dentro de ellos, características valiosas (que de seguro las tienen), pero también es responsabilidad de ellos tener una buena actitud ante la vida para que podamos darnos cuenta de aquellas virtudes que ellos tienen. Los feos que viven acomplejados lo único que hacen es decirle a todo el mundo con su actitud que estan bastante feos. Los feos que tienen una actitud más positiva te dicen con su lenguaje interno –Si, estoy feo, pero no te fijes en eso, no importa, mejor fíjate en lo que llevo dentro.

Creo yo que aquel desagraciado físicamente, a pesar de su desventaja, puede lograr sortearla con una actitud positiva. No es raro ver a mujeres que andan con hombres feos, pero que demuestran mucha seguridad, que saben platicar, o para no hacernos tontos, porque tienen mucho dinero. Pero sortear esa desventaja si cuesta trabajo, cuesta mucho esfuerzo interior, cuesta mucho decirse, -soy feo pero me quiero. Creo que está en ellos poder tener una vida placentera a pesar de sus notables defectos físicos.

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