De los que adoran a Hitler y del pueblo judío

9 agosto 2009

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Por ahí dicen que los que ganan las guerras escriben la historia. Esta frase no está muy alejada de la realidad y por lo tanto sabemos que la historia está plagada de errores. Pero hay algunos que toman esta afirmación tan en serio para crear teorías de la conspiración donde afirman que los campos de concentración no existieron. Y es cierto que las potencias aliadas pudieron haber inflado los números y los hechos de lo que pasó en el asunto judío, pero creo que negar el holocausto se me hace una muestra de irresponsabilidad e ignorancia histórica.

Es cierto que a Hitler se le pueden admirar algunas cosas como sus dotes de estratega, su inteligencia, su habilidad. Pero el terreno humano opaca totalmente aquellas virtudes que poseía el dictador, y cuyos defectos lo llevaron a la derrota. Hitler fué un dictador, que al igual que Mao, o Stalin, provocó daños a la humanidad, y eso es algo que no se puede ni se debe de negar, porque borrarlo del inconsciente colectivo podría provocar su repetición: “el que no conoce la historia está condenado a repetirla”.

Yo he conocido dos personas que se declaran abiertamente admiradores de Hitler. Uno de los que conocí estudiaba en la Universidad Autónoma de Guadalajara, que durante algún tiempo albergó (y todavía lo hace, pero con menos fuerza) un grupo secreto afín al nacionalsocialismo (nazi) llamado TECOS, nombre que no fué adoptado por el buho que tiene como mascota a la UAG, sino que está compuesto por siglas con algún significado relacionado con este movimiento. De hecho también un conocido (que no simpatiza con el movimiento nazi) que estudió en la UAG me dijo que le habían recomendado que en el examen propedéutico para entrar a la universidad pusiera que Hitler era su heroe porque era un gran punto a favor para ser considerado. Entró.

Por lo que me contaba la primera persona sobre su participación en la universidad, y por lo que cuenta gente que estudió en la época de gloria de los TECOS, sé que esta persona aprendió a sentir una profunda simpatía por los nazis. En su biblioteca tiene el famoso Mein Kampf, y otros libros publicados los años 40’s y 50’s, que hablan de la conspiración judía y del movimiento nazi.

La otra persona, no cuenta con un historial tan “atractivo”, pero si es de notar que critica constantemente a los judíos, sabe que políticos o figuras públicas son masones y arremete contra ellos, además de que cuenta con libros que exhaltan el movimiento nazi. Una octrina, la cual, paradójicamente, hubiera eliminado de la faz de la tierra a estas dos personas porque no cuentan con los requisitos para formar la nueva raza que hubiera querido Hitler. Son blancos, pero no son arios, no son disciplinados ni trabajadores, “son bien mexicanotes”.

Estas dos personas, no se caracterizan por tener precisamente un estado emocional estable. Aunque los dos son de muy diferente edad, tienen rasgos personales parecidos. Los dos tienen una aversión fanática al comunismo y los movimientos de izquierda, sea radical o sea moderada. También tienden a ser muy religiosos (aunque sea de dientes pa’fuera).

Los judíos siempre han sido un pueblo perseguido a través de la historia. Fueron despojados de su tierra, para después recuperarla por medio de la ONU. Esta realidad que vivieron a través de los años, hizo que por medio de instinto de supervivencia, buscaran una fuerte cohesión basada en la cooperación y lo mas importante, la religión. Es por eso que los judíos suelen ser celosos de sus tradiciones (en diferentes grados) y suelen colaborar mutuamente. Además han tenido que destacar para poder sobrevivir: Eso es lo que ha hecho que los judíos sean muy trabajadores y destaquen en diferentes ramas, a tal grado que (quitando todo ese cuento conspiratorio del nuevo orden mundial) tienen una amplia influencia en el mundo y ejercen presión en el quehacer político mundial. De hecho el comunismo y el capitalismo actual, se debe en gran medida a los judíos: Personajes como Marx, Trotsky, Rotschild, Alan Greenspan han influído en la economía mundial. También en otras ramas podemos encontrar judíos importantes como los científicos Albert Einstein, Carl Sagan, Niels Bohr, el pintor Marc Chagall, el director de cine Woody Allen, o escritores como Noam Chomsky.

Los judíos, no están exentos de manchas de sangre en su historia. Como cualquier comunidad humana, también han cometido graves errores perjudiciales a la humanidad (como las noticias recientes en el conflicto con Palestina), y algunos no se han destacado precisamente por sus aportaciones a la humanidad, como Henry Kissinger, el cual ha sido muy criticado por el también judío Noam Chomsky. Pero creo que la persecusión que han sufrido, sobre todo por parte de los nazis, ha sido por la amenaza que representa un pueblo, que por su situación, ha tenido que aprender a destacar sobre los demás. En Alemania ellos tenían los mejores puestos y destacaban, y en eso Hitler fué donde vió un peligro, porque ¡eran mas chingones que los arios!.

Los nazis eran ordenados, disciplinados, pero no eran talentosos. No aportaron mucho culturalmente, no hay músicos nazis conocidos, la arquitectura nazi era “muy sosa”, no había escritores nazis (aunque si los había admiradores como Heiddeger), su intelectualidad se reducía a la “búsqueda de la supremacía de la raza aria”. Su ideología estaba basada en prejuicios, mas que en conceptos filosóficos. Es por eso que necesitaban acabar con los judíos que las llevaban de ganar en esas áreas.Y era tal la influencia judía en el mundo, que los nazis buscaban erradicarlos, porque vislumbraban (así como los seguidores nazis) una conspiración mundial. Se sabe, como ya mencioné, que los judíos influyeron en el socialismo y capitalismo actual, en las logias masónicas, en la ciencia, en el mundo empresarial y en muchas otras áreas.

Los nazis no dejaron legado positivo alguno en la humanidad, pero el negativo ahí sigue: Neo-nazis, Skinheads, organizaciones ultraderechistas y nacionalistas. La espiritualidad nazi es destructiva. Es el orden y la disciplina que desemboca en la destrucción. No hay espacio alguno para la tolerancia con otras ideologías: Los comunistas, los liberales, los judíos, los anarquistas, todos deben morir. No hay algún indicio de retroalimentación. El nazismo se pudre dentro de su ideología, porque no existe.

Mientras tanto, en México algunos todavía están tercos en repetir el Sieg Heil

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