Guía para universitarios y pubertos que quieren forjarse un destino.

13 mayo 2009

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Bueno, Cerebro ya tiene algo de experiencia en cuestiones laborales, y creo que es importante compartir un poco de las vivencias para aquellas personas que estudian en la universidad, o que van a entrar a estudiar una carrera. Porque como a mí me ocurrió, imaginaba que las cosas eran de una forma, cuando mas bien son mitos que se evidencian cuando uno entra a la verdad. Voy a listar los mitos y voy a decir porque no son ciertos (o al menos en parte).

1.- Tener mejores calificaciones me va a abrir las puertas en el mundo laboral.

A menos que quieras estudiar una beca en el extranjero, o bien que necesites un promedio para garantizar tu beca en la universidad; los diecesitos, o los nuevecitos no te van a servir de nada por si mismos. Yo puedo ser un machetero (y vaya que hay muchos), sacar dieces y en realidad no haber comprendido nada.

Lo importante es el conocimiento, porque es lo que va a ser determinante para que te vaya bien en la vida (junto con otras cosas). A mí nunca me han pedido mi boleta de calificaciones en alguna entrevista de trabajo, ni me han preguntado si me fuí a un extraordinario. Ellos prefieren evaluar tu cerebro por medio de psicométricos y entrevistas, y no por los numeritos que aparecen en las boletas.

2.- En la Universidad la gente copia exámenes y es muy desmadrosa, pero en el trabajo todo cambia porque ya es un ambiente profesional.

Yo mas bien me atrevo a decir que el ambiente laboral muchas veces es una extensión de lo que uno vive en la prepa o en la universidad. Es cierto que por la edad tal vez el “desmadre” es mas ligero; pero en el trabajo también existe la gente floja, la gente que hace que trabaja, la gente que platica y no trabaja en horarios de oficina. E incluso también existe el típico calenturiento urgido que persigue sin éxito a todas las mujeres.

Y de hecho en el trabajo, la única diferencia se llama “hipocresía”. En la universidad te dirán “eres un pendejo”, o “me caes mal”, pero al menos lo sabes, y entonces puedes decidir quienes son tus amigos o no. En el trabajo no te lo dirán en tu cara, y mas bien te dirán “Lic Juárez, muy buen día”.

3.- Es determinante la universidad en la que estudio.

Aunque de pronto te encuentras a los empleadores que discriminan a los candidatos por su universidad, la verdad es que el “alma mater” no es uno de los factores mas importantes a la hora de triunfar profesionalmente. En tu primer trabajo tal vez “lleguen a considerar” de que universidad vienes, pero conforme avances, lo que cuenta es tu desempeño laboral. Así que si quieres ser gerente en tu primer trabajo solo porque vienes del ITESM, te recomendaría dejar de hacerte chaquetas mentales y entrarle a los guamazos de la vida real, y no sería raro que tu primer jefe sea egresado de una Duckniversity (Universidad Patito).

4.- Si terminé mi carrera significa que ya estoy preparado para ser un profesionista exitoso.

Mmm, esta es una mentira que muchos se creen. Saliendo de la universidad, solo tendrás las bases minimas para que te puedan contratar. La experiencia, el esfuerzo y el aprendizaje continuo es lo que te dará herramientas para que triunfes; y por esto, la gran mayoría de la gente dice que aprendió mas afuera que en su universidad.

Lamentablemente los jefes quieren gente con experiencia, y muchas veces no la encuentran porque resulta que muchos no le han dado oportunidad a los inexpertos de ser experimentados.

Es cierto que acabar la universidad te abre muchas puertas de empleo, pero nada mas, de ahí depende de tí.

5.- Es importante tener el título para que me contraten.

Otra vez la gente que cree el éxito viene escrito en un papelito, por Dios. El título te puede servir para ponerlo en la pared y decir que has logrado dar un paso adelante, o lo puedes usar cuando se acabe el papel del baño.  Pero es muy, pero muy raro que en una empresa te pidan que estés titulado (se han llegado a dar casos, pero son muy remotos). Al empleador le interesa que hayas acabado la universidad (con la carta de pasante tienes) la experiencia, y que tengas ganas de trabajar. Y si te llegan a pedir el título, espero que no le hayas jalado al escusado.

6.- Quiero estudiar esta carrera, que aunque no me gusta del todo, deja mucho dinero.

Con respeto para los que piensen así, pero eso es una pendejada. La carrera te tiene que gustar, ¿por que razón?, porque la gente que gana mucho dinero en su área profesional, es gente que le gusta lo que hace. La motivación y el gusto juegan un papel primordial en el éxito profesional de una persona, y no tanto las estadísticas del ingreso promedio de los egresados en cada área.

Lo bueno es que si estudias algo que no te gusta, le vas a dar mas chamba a los que estudiaron psicología.

7.- No consigo trabajo, creo que voy a estudiar una maestría, porque así se me abrirán mas puertas.

Y lo peor de todo es que mucha gente lo cree. Pero sucede que a veces pasa lo contrario. A veces los empleadores se asustan con los candidatos que tienen maestría porque creen que van a exigir mas billete, o porque pueden cuestionar las formas y procedimientos de la empresa (ya ven que en muchas empresas mexicanas todavía el tipo pendejón pero matado es el perfil de candidato ideal). Una maestría es muy útil cuando uno ya está enfilado en un área, y quiere aprender mas de ella, o bien quiere aprender otra que se complemente.

Las maestrías se deben tomar con el fin de adquirir mas conocimiento que sirva para poder ser competente en el mundo laboral, sea en un puesto de trabajo, o para un negocio propio, no para esperar a que se vayan a abrir mas puertas porque “tienes un papelito mas”.

8.- No quiero que me pongan a hacer cosas que no son de mi carrera.

Típico de los pubertos que quieren exigir las cosas como les gustan solo por tener un título universitario. En los tiempos actuales es importante saber hacer de todo, y tienes que aprender a ser flexible, no solo para que tengas un buen desempeño, sino para poder abarcar mas (lo cual serán puntos buenos para tu currículum).

Quesque yo estudié comunicación y me traen acomodando los micrófonos del locutor. Pues guey, así muchos empezaron, se movieron y ahora son locutores. Es mas, muchos de ellos acomodan sus micrófonos antes de empezar la transmisión porque ya se la saben.

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