Respuesta a los comentarios de “Los Emos”

7 enero 2009

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Hace un tiempo escribí un post titulado “Los Emos“, donde yo mostré mi rechazo a tal movimiento, por lo cual mucha gente (perteneciente a esta tribu urbana en su mayoría) criticó mi postura ante dicho movimiento.

En la actualidad se habla mucho de la tolerancia, pero creo que a veces este término se malentiende un poco. Podemos llamar intolerantes a aquellos grupos de chavos que golpearon a los emos en Querétaro o aquellos que los insultan, o aquellos que les niegan derechos básicos por ser simplemente emos, dado que nosotros no tenemos ningún derecho sobre sus vidas mientras no hagan daño a nadie.

Otra cosa es que yo, en un mundo de libre expresión, tengo derecho a rechazar o criticar lo que yo quiera, porque simplemente es lo que siento; eso no me hace una persona intolerante. Si yo voy en el autobus y el pasajero del lado huele mal porque no se hechó desodorante, tengo derecho a sentir rechazo y taparme la nariz. Si un político es de izquierdas, y yo soy de derechas (o viceversa), tengo derecho a hacer crítica y a oponerme de una forma pacífica a las políticas del candidato opositor. Habrá a quien no le moleste lo anterior, o tal vez a mí no me molestarán otras cosas que a otros si les molestan.

De igual manera yo siento rechazo por los emos, porque en la mayoría de los casos, estas personas quieren denotar lástima o compasión. Una cosa es tener un temperamento melancólico, o ser una persona sensible; pero otra cosa es mostrar a gritos un sentimiento de derrotismo interior. Una cosa es que exista gente sensible que escribe canciones tristes o escriba películas melancólicas o depresivas, porque a fin de cuentas está construyendo una expresión con su forma de ser; pero en el caso de los emos, el mensaje es -compadécete de mí.

Pongo otro ejemplo, imagina que a un hombre de caracter sensible lo cortó su novia, lo cual lo deprime y va a llorar con su amigo porque le duele mucho. Eso es algo natural o incluso positivo para la persona y su salud, porque está sacando sus sentimientos y se está desahogando. Otra cosa es que esa persona, al ser cortado, grite en público a los 7 vientos que es una basura porque su novia lo cortó y quiere que todos se compadezcan de el. ¿Entienden?.

Los hombres nos podemos caer, no somos de hierro ni somos como el estereotipo anticuado donde el “hombre se aguanta” que tantos años de esperanza de vida nos ha quitado. Los hombres nos podemos caer, pero para esas caídas tenemos amigos cercanos, parientes o psicólogos “a los cuales nosotros les vamos a pedir ayuda para que nos podamos levantar, pero sabiendo que dependemos de nosotros mismos”, en cambio, los emos quieren hacer de las caídas un estilo de vida, y gritarlo a los 4 vientos.

Con esto no quiero decir que apruebo todas las salvajadas que han sufrido por parte de otros grupos; estoy totalmente en contra, y los emos a fin de cuentas tienen el derecho de serlo. Pero yo también tengo el derecho de criticarlos.

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