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  • El virus de la paranoia I

    Hoy nuestro México está muy asustado. Nuestra sociedad está viviendo un momento sin precedentes, donde la rutina ha sido detenida a un grado que no lo ha podido hacer ni la inseguridad o las crisis económicas. La gente pareciera estar tomando medidas precautorias, pero es que viendo a la gente en la calle, parece que están mas movidos por la paranoia que por el simple hecho de tomar medidas precautorias. Un ejemplo lo vemos con las personas que llevan el cubrebocas en el automóvil, siendo que ahí no se corre algún riesgo, dado que el virus se trasmite por contacto con otras personas, saliva o mocos, y no puede sobrevivir mucho tiempo en el aire (muere en cuestión de décima de segundos).

    La información es muy confusa. Tal vez lo único que es claro son las indicaciones a seguir para evitar este virus como evitar aglomeraciones, no saludar de beso y llevar cubrebocas en lugares concurridos, pero es claro porque la forma de evitar este virus es exáctamente la misma que con la gripe común. Aunque aún así, se magnifican incluso las indicaciones, creyendo, como mencioné, que no hay que salir de casa por ningún motivo, o que hay que usar el cubrebocas en la noche para dormir.

    También es confusa la información que aparece sobre el origen de este virus y sus consecuencias. Se dice que la epidemia originó en California, que se originó en Perote, Veracruz, o que en Oaxaca fué donde mutó este virus, y que María Gutiérrez Cruz tiene el «honor» de haber sido la primera persona que fué contagiada por este virus. También dicen que la mayoría de las víctimas son jóvenes, probablemente porque los grupos vulnerables el año pasado habían recibido sus vacunas, pero luego también dicen que no existe ninguna vacuna y que el N1H1 es totalmente resistente a ellas.

    Además, llama la atención que en Estados Unidos haya 40 casos confirmados, los cuales solo han sufrido pequeños malestares, y en México estamos hablando de varias muertes. También se debe tomar en cuenta, que en el mundo, mueren 500,000 personas por la gripe común, y si hacemos una regla de tres, de acuerdo a la población de nuestro país, tendríamos unas 8000 muertes al año por la gripe común. Con esta cifra, los números de muertos por influenza porcina ya no se ven tan alarmantes como se quieren mostrar.

    También en la cuestión de la cifra de las víctimas, hay muchas inconsistencias. Algunos afirman que el gobierno no quiere decir el número real de muertos, y que en los hospitales hay mas infectados y decesos de los que se dicen, pero también a veces parece que este problema se maximiza. De las víctimas, en la mayoría de los casos se hablan de «posibles muertos», o «posibles infectados»; sin saber a ciencia cierta si se trata de la virus de la influenza porcina, o bien, se trató de una gripe común no tratada.

    Todo esto genera mucha incertidumbre, y es mayor si agregamos que solemos desconfiar de la información oficial y del gobierno, sobre todo por malas experiencias pasadas. La gente no sabe si estan minimizando el problema o lo están exagerando (yo creo que es el segundo), y entonces no sabe como reaccionar ante el problema. Los noticieros y los medios de comunicación, al menos en su mayoría  (como siempre) parecen utilizar mucho los recursos emocionales, los casos de los infectados de influenza con música melancólica de fondo y un narrador con la voz consternada, caras tristes, imágenes de cientos de personas con cubrebocas.

    Es normal y es correcto que se tomen medidas para erradicar esta epidemia, pero tampoco es el fin del mundo. Es mas, en caso de infección, llendo al doctor, la enfermedad ni es mortal.

  • El negocio de los antivirus.

    Todo mundo, alguna vez ha tenido un pinche virus en su computadora. Hace unos días me entró uno, que si bien no era destructivo, si era muy molesto (Trojan Qhost), dado que estaba tan bien hecho que modificó el registro de una forma que no podía abrir ningún antivirus, antispyware, ni  el regedit, no podía restaurar el sistema; es mas, modificó el registro para que no pudiera entrar a Windows en modo de fallos. Tuve que utilizar como 3 programas para poderlo borrar: 1.- un sistema que hace que la carpeta hosts cambie a «solo lectura», con el cual se neutraliza, luego arrancar Windows y en el primer instante abrir el spyware, aplicarlo; y ya con el virus totalmente neutralizado, entonces modificar el registro para poder restaurar el sistema. Antes de restaurar el sistema tuve que eliminar todos los archivos temporales, y ya habiendo hecho eso, ahora si, restauré el sistema, le pasé el spyware y el Nod32 por si las dudas y el virus se había ido.

    Después de esta compleja experiencia, empecé a filosofar sobre los virus. La primera vez que los conocí, fue a principios de los noventa, cuando una computadora se me infectó por tratar de instalar varias veces un videojuego (en ese entonces las empresas de software utilizaban los virus para proteger los productos con licencia). El virus no me permitió volver a entrar al sistema operativo nunca más, y se tuvo que formatear el disco.

    En ese entonces, la industria de los antivirus no estaba muy extendida, y la variedad de virus que existía no era nada a comparación de la que existe ahorita. Yo recuerdo que la mayoría de los virus en las épocas de Windows 3.1 eran letales, como el famoso virus «natas» donde muchas veces no había otra alternativa mas que volver a formatear el disco duro.

    Conforme aparecieron las compañías antivirus, el número de virus se fué multiplicando. Pero curiosamente, la mayoría de estos no son tan letales como los primeros virus que vimos. De hecho, la gran mayoría se pueden eliminar o por medio de antivirus, o bien, por métodos manuales como el que describí yo; estos virus no son destructivos, pero si molestan al usuario haciendo lenta la computadora, mostrándote ventana de emergencia, o mostrando pop-ups en Internet Explorer, donde un sitio te invite a que bajes su antivirus, porque «han detectado sin tu permiso que tu computadora esté contaminada».

    El crecimiento del número de virus, y de las compañías que las fabrican es similarmente exponencial. Hay tantos virus y es tan fácil adquirir uno, que los programas antivirus ven un gran negocio. Los software antivirus (cuando son buenos) te hacen sentir protegido, porque al menos en la mayoría de los casos, elimina al virus que quiere atacar; pero si no pagas por la actualización del software, entonces vienen los problemas.

    También es de llamar la atención que casi siempre que existe un virus, la «vacuna» aparece casi inmediatamente. Cosa rara, dado que descifrar el código no es algo que se haría de la noche a la mañana, al menos en la mayoría de los casos. Sobre todo si hablamos de programadores muy habilidosos que han creado dichos virus.

    Entonces es donde viene la duda: ¿Los que diseñan la mayoría de los virus, son las mismas empresas que venden los antivirus?, y si la respuesta es sí,  ¿lo hacen todos o solo lo hacen algunos?. Porque el problema de los virus son un negociazo para las compañías que fabrican software antivirus, y ese negociazo solo se garantiza mientras siga existiendo virus, al igual con los virus humanos, que significan un «negociazo» para las compañías farmaceuticas.