Etiqueta: violencia

  • ¿Cómo parar la violencia en México?

    México se está volviendo un país cada vez más violento. Es cierto, en Latinoamérica existen otras entidades más violentas. Según la BBC mientras en México hay 15 homicidos por cada 100,000 habitantes, en Brasil hay 21, en Colombia hay 34, y en Venezuela hay 57. El caso de Venezuela es extraño, porque si bien, se cree que la violencia aumenta con la desigualdad, según la CEPAL Venezuela ha logrado reducir la desigualdad y la pobreza en el mandato de Hugo Chávez, pero la violencia se ha disparado. Si comparamos a Estados Unidos (más desigual) con los países Europeos (más igualitarios), o bien países como Brasil con Cuba, la teoría de que la violencia aumenta con la desigualdad es cierta. Pero Venezuela es un caso excepcional, desde luego hay otras variantes, cómo un estado de derecho: La presencia de cierto número de policías, la educación, y otros factores, tal vez sea el caso de Venezela, no lo sabemos. Tampoco sé que certeras sean las cifras de CEPAL, las cuales son similares a las del gobierno venezolano. Pero hay que tomar en cuenta que CEPAL a pesar de ser una dependencia de la ONU, siempre ha tenido una marcada ideología socialista (un claro ejemplo es que Alejandro Encinas tuvo un buen puesto en dicha organización) y puede haber un sesgo a favor de el gobierno de Chávez, como igual lo puede haber en contra cuando hablamos del FMI o el Banco Mundial.

    Pero ahora vamos a lo que nos atañe. México. No, México no es el país más violento, pero ciertas características hacen que parezca que sea eso. En países como Venezuela o Brasil, los homicidios son más de «tipo común» (asaltos, pleitos entre pandillas), en cambio en México con el fenómeno del narcotráfico la estela que deja la violencia es más visible, porque hablamos de decapitados, descuartizados, balaceras afuera de los estadios, granadas, bombas, y eso desde luego provoca el pánico en la gente. A pesar de no ser el país más violento, la violencia continúa aumentando a pesar de los constantes esfuerzos que ha hecho el gobierno para acabar con los cárteles del narco.

    Tal vez ahí estaría un error, en que el gobierno se ha focalizado en acabar con los cárteles y no con la violencia que estos generan. No se trata de sentarse a negociar con los cárteles como algunos proponen, sería un tremendo error, más cuando tenemos el ejemplo de lo sucedido en Colombia. Cuando el ex-presidente Pastrana decidió negociar con ellos, los cárteles colombianos hicieron lo que quisieron y la violencia aumentó. Se trata mas bien de cambiar la estrategia con que se les combate orillándolos a que dejen el uso de la violencia y que no penetren dentro del aparato político. Lamentablemente la «desaparición» de los cárteles es una tarea casi imposible, porque mientras exista mercado potencial (que se encuentra en Estados Unidos) y existan condiciones socioeconómicas que orillen a la gente a enrolarse al narco, el problema no va a desaparecer. Se debe de ir al fondo del problema, desde las cuentas bancarias de los narcotraficantes, hasta la reconstrucción del tejido social, el trabajo será arduo y durará mucho tiempo. Porque México tiene que crecer económicamente y en base a ese crecimiento lograr un mejor reparto de riqueza para desincentivar que más personas se conviertan en narcotraficantes o delincuentes. Tiene haber mayor justicia social, más oportunidades de empleo y de crear riqueza por parte de la sociedad.

    Muchos hablan del éxito de Colombia donde el narcotráfico se ha debilitado. Pero hay que ponernos a analizar bien. Mientras las autoridades colombianas (con ayuda de Estados Unidos) acababan con líderes del narco como Pablo Escobar, en México comenzaron a surgir los Chapo Guzmán, los Beltrán Leyva. Es decir, el mercado meta (que se encuentra en Estados Unidos) no cambió, si no que los proveedores cambiaron de manos, Colombia le pasó «la bolita» a México, quien se convirtió en el principal proveedor de estupefacientes a los Estados Unidos. Para acabar con el narcotráfico ¿deberíamos pasarle la bolita a otro país?. No creo, más siendo México vecino de los Estados Unidos. Los norteamericanos naturalmente se van a cuidar para que el problema del narco no cruce la frontera, por eso a veces se hacen de la vista gorda.

    Lo que nos tiene que preocupar no es si existe narco o no. Si los cárteles de la droga se dedicaran solo a traficar droga a Estados Unidos, sin la necesidad de violentar a la sociedad, de matar, de descuartizar o de penetrar en las áreas del gobierno, no tendríamos que estar preocupados, porque si bien el fenómeno del narcotráfico se da aquí, los que lo padecen son los norteamericanos, que son los que consumen los estupefacientes. y ellos son los que deberían en este caso implementar medidas para que la droga no pase.

    Y reitero, no se trata de negociar con ellos, sino limitarlos, acabar con cualquier tipo de violencia que estos generen. Esta claro, que el narcotráfico debe de estar penalizado, pero no fue una decisión correcta la de llevar una guerra frontal en contra de ellos. Estamos pagando la mala decisión de Felipe Calderón, balaceras afuera de un estadio, granadazos en un casino, muertos civiles, daños colaterales. Muchos dicen que es el precio que se tiene que pagar. Pero me pregunto, ¿hay señales de que esta guerra, ya no que si se este ganando, que esté dando pasos al frente?.

    La estrategia se debe de cambiar, Colombia no solo bajó sus niveles de inseguridad por las acciones bélicas de Álvaro Uribe, también lo hizo porque en ciudades como Medellin, gente como Sergio Fajardo se dedicó a reconstruír el tejido social, a invertir en escuelas, en mejorar las colonias. Medellín antes era una ciudad a la que no se podía entrar, y ahora si bien tampoco podemos presumir que es la ciudad más segura de Latinoamérica, ya no se corren los riesgos que se corrían antes.

    Quien definirá si el narcotráfico sigue existiendo o no en México es Estados Unidos, ellos son los que han creado el mercado, y de hecho se encargaron de hacer crecer los cárteles del narcotráfico en México porque la CIA negoció con ellos a cambio de que llevaran armas ilegalmente a Nicaragua en el caso Iran-Contras. El gobierno estadounidense es responsable de si su sociedad se sigue drogando, los mexicanos no tenemos que pagar con muertos y degradación de nuestra sociedad por un problema que nosotros en parte no creamos.

    El día en que se focalicen los esfuerzos en acabar con la violencia que los narcos y delincuentes generen, comenzaremos a ver frutos, tal vez pasará algún tiempo y costará mucho esfuerzo. Pero es más redituable a combatir al narcotráfico mismo, que es como una especie de bestia al cual le salen más tentáculos cuando le mutilas uno.

  • Sociedad Podrida, ¿y los valores?

    Abriré este artículo con la historia de un conocido, del cual no voy a revelar su nombre por obvias razones, el era una persona muy controvertida, en el club deportivo que yo frecuentaba se corrían los rumores de que el, en su juventud (no debía tener ni 15 años) había tratado de violar a la sirvienta, también en dicho club deportivo había mostrado sus genitales a un grupo de mujeres para impresionarlas. No era cualquier persona, había algo malo dentro de él. Este hombre tenía posición muy cómoda, sus padres tenían solvencia económica, vivían en Colinas de San Javier en la ciudad de Guadalajara, una de las colonias de mayor nivel socioeconómico en Guadalajara, sus padres, según me describía un gerente del club, eran muy buenas personas, su hermano también, pero el no. No sabían porque.

    Después, al ver la conducta rebelde de esta persona, deciden enviarlo a Estados Unidos a un campamento militar para que corrigieran su conducta. Aparentemente regresó muy reformado, su corpulencia había cambiado, de ser un joven debilucho, terminó convirtiéndose todo un atleta con una gran musculatura. Cuando regresó se inscribió en la preparatoria donde yo cursaba y ahí coincidí con él. A pesar de que su actitud era dura, parecía que si había logrado un cambio. No estabamos en el mismo grado pero coincidíamos en las clases de inglés y ahí me contó su experiencia dentro del campamento militar. Me decía que la disciplina era tan estricta que muchos trataban de huír (lo cual era imposible) y que algunas personas terminaron suicidándose porque no aguantaban el ritmo de vida que le imponían los militares. Ese cambio parecía haber moldeado su caracter, pero nunca logró extirpar esa maldad que tenía dentro.

    Después de la preparatoria ya no lo ví. Supe de él hasta después de la universidad cuando yo trabajaba en una franquicia de cartuchos remanufacturables. Justo cuando fuí al club con el gerente para ofrecerle mis servicios, me contó todo lo que había sido de el. Había asaltado una tintorería (sin más no recuerdo) y terminó en la cárcel. Su papá, al tener mucho dinero, lo logró sacar de ahí. Me pregunté, ¿como una persona que vive bien, tiene recursos económicos y tuvo la posibilidad de ser educado en las mejores escuelas, decide irse por ese camino?. Pero ahí no acabó todo, junto con otra persona, secuestraron un joven y pidieron un rescate económico. Pero todos los planes salieron mal, las autoridades lo agarraron con las manos en la masa y lo volvieron a meter a la cárcel. Su padre ya no se quiso hacer responsable de el y actualmente está en los separos cumpliendo una condena.

    Seguramente el tenía algo mal dentro de su cabeza, tenía un ambiente propicio para desarrollarse bien y terminó lléndose por el lado equivocado, el es una persona que seguramente no podrá ser reformada, su naturaleza es destructiva, nociva. Ahora, cuando veo todo lo que está pasando en el país, me pregunto ¿cuanta gente será como él, que seguramente un mal congénito los hace comportarse de esa manera o cuantas personas se volvieron criminales por las circunstancias que los rodearon?. Leyendo sobre la historia de los grandes capos del narcotráfico veo ambas modalidades. Algunos empezaron en la siembra de mariguana, pero ni sus padres ni sus amigos eran violentos, no tenían mucho dinero pero tampoco vivían tan mal. Otros si tenían problemas familiares, sufrieron el divorcio de sus padres o maltrato.

    La sociedad mexicana está viviendo un proceso de putrefacción, de pérdida de valores. En solo una semana hubo dos sucesos que me llamaron en demasía la atención, primero fué el asalto a un pizzería en Nuevo Laredo, y luego la balacera ocurrida en las afueras del Territorio Santos Modelo mientras se jugaba el partido Santos vs Morelia. Cada vez más personas sucumben ante las tentaciones del narco, de la delincuencia, de la violencia. Todo esto podría si no erradicarse, al menos si aminorarse con la transmisión de valores humanistas que dignifiquen al ser humano. A muchos les vendrá la mente la religión. México es un país religioso, pero parece que la enseñanza de esta religión no es suficiente, o bien, algunos la tergiversan en su favor. Por alguna razón vemos algunos de los narcotraficantes tienen sus santos, asisten a misa, e incluso tienen compadrazgo con párrocos.

    Se necesita hacer un cambio más drástico. La guerra emprendida por Felipe Calderón es correctiva, pero no previene los brotes de violencia. De hecho provoca su aumento, porque esta guerra divide a los cárteles, provoca que se peleén entre ellos y generen más violencia. Por eso muchos culpan al mandatario por el aumento de violencia. No están equivocados, aunque cabe mencionar que los primeros responsables son los narcotraficantes mismos. La estrategia debe de ser replanteada y se debe apelar a los valores y a reconstruír el tejido social para evitar que emergan más ciudadanos violentos, aquí es donde ha fallado Felipe Calderón. Muchos le han reclamado, primero lo hicieron sus opositores con un toque de oportunismo, pero luego también lo hizo la gente común y corriente, gente que ha marchado en contra de la violencia como Javier Sicilia. Las encuestas no mienten, la popularidad de Calderón va en picada mientras la percepción de la violencia por parte de los ciudadanos va en aumento (consultar fuente aquí).

    Hace falta una revolución de las conciencias, cambiar la idiosincrasia del mexicano donde todo se vale y donde el que no tranza no avanza. México está podrido, las instituciones funcionan a medio gas, los partidos políticos velan por sus intereses saltándose sus preceptos ideológicos, la gente se pasa los altos y da mordidas. Tenemos que repensarnos como sociedad ¿qué es lo que nos está sucediendo?. Hay que buscar soluciones, en la Guerra ante el narcotráfico veo dos posturas, quienes se alinean a Felipe Calderón, como si estuvieran cerca de caer dentro de un precipicio y la mano que la sostiene empieza a perder fuerzas, y quienes quieren la retirada del ejército y el pacto de los carteles. Creo que los dos puntos son muy debatibles, más bien hay que compaginarlos y proponer una tercera vía, pero en esta como digo, se necesita la colaboración de la sociedad y la reconstrucción del tejido social, si no, estaremos perdidos.

  • Por los que no tienen apoyo familiar

    Muchos sabrán que colaboro con una asociación llamada Movimiento Propuesta Ciudadana (lo recalco para los que dicen que solo me dedico a criticar en este sitio), donde llevamos a cabo diferentes obras en beneficio de la ciudadanía (proyectos altruístas, verdes, ciudadanos etc…). Bueno, pues una amiga nuestra llamada Paulina nos habló sobre una casa hogar llamada Kamami (indigenismo que significa «el que cuida la siembra»), donde acogen a niñas que han sido maltratadas en sus hogares. Se les dá un techo, comida, pero no solo eso, también se les enseña a trabajar y a ganarse el pan diario. Nosotros como asociación decidimos abanderar la causa y ayudar de acuerdo a nuestras necesidades.

    Esto me puso a reflexionar, porque yo estaba pasando por momentos difíciles debido a un padecimiento orgánico que me provocaba «fuertes bajones» en mi estado anímico, por lo cual tengo que estar medicado. Yo mantenía el problema lejos de los demás hasta que un día ya no pude y tuve que pedir ayuda a mis familiares y amigos. Ellos cerraron filas y me ayudaron en lo que pudieron. Mis padres, hermanas (solo tengo hermanas), amigos, e incluso mis compañeros (amigos también) de la asociación me ayudaron, y me sentí muy bien, porque me daba cuenta de que no estaba solo en esto.

    No tuve oportunidad de conocer a las niñas de la casa Kamami, pero si supe de sus problemas por lo que nos contaron. Me sentí de cierta forma agradecido con la vida, porque yo siempre he tenido el apoyo de mis seres queridos más cercanos, con todas sus virtudes y sus defectos, y esas niñas contaron con lo contrario, con desprecio, maltrato, rechazo. A pesar de que fueron acogidas por la casa hogar, no tuvieron esa figura materna o paterna con la que yo y muchos de nosotros si hemos contado. A pesar de que reciben apoyo psicológico y espiritual, no es lo mismo que tener cerca, a tu lado a tus padres apoyándote y guiándote en el camino.

    Es curioso, escribo este artículo observando las olas del mar de frente, y es que mis padres me invitaron a la playa para alejarme un rato de los problemas cotidianos, para que me relajara y pudiera sobrellevar con más facilidad mi padecimiento. Lamentablemente muchos no se pueden dar ese lujo. A veces tener un padecimiento o un problema puede parecer una carga, pero si vemos el otro lado de la moneda, el saber que cuentas con gente que te apoya, te estima y te quiere es un gran alivio. Es algo para agradecer a la vida.

    ¿Qué pasó con lo de Kamami?. Resulta que en la asociación realizamos una subasta, de hecho también di aviso en este sitio, todo fue un éxito, sobre todo gracias a la coordinación de la presidenta de la asociación, Carmina, a quien le agradezco mucho todo su esfuerzo y dedicación y de todos los que formamos parte de ella, cada quien puso su granito de arena haciendo lo que mejor sabía hacer. Son muchos los nombres de las personas que estuvieron colaborando arduamente. Nunca habíamos realizado una subasta, éramos unos neófitos y sin embargo todo salió bien. Hubo algunos detalles a mejorar, pero en general el resultado fue muy bueno. Se subastaron obras de arte como pinturas hechas por Juan Manuel McGrath, el cartonista Falcón quien además de donarnos una obra, se encargó de llevar a cabo la subasta; se subastaron también camisas autografiadas por jugadores, se donaron artículos musicales, como un vinil de Pink Floyd y unas baquetas firmadas por Mike Portnoy, ex-baterista de Dream Theater y uno de los mejores del mundo.

    Los resultados fueron magníficos, no tengo la cifra exacta, pero se recaudaron alrededor de 30,000 pesos que serán entregados a la casa hogar. Pero sobre todo fue una gran experiencia, por que el esfuerzo que llevamos a cabo rindió frutos. Fue una oportunidad de colaborar con aquellas personas que no han sido tan afortunadas como nosotros, lo cual me llena de orgullo.

    Yo seguiré luchando, no solo por mí, sino por ayudar a los demás y de cierta forma retribuír lo que me fue dado al mundo. Este espacio es de crítica y debate, se habla mucho sobre lo que está mal, pero también es tiempo de hablar de buenas cosas, ¿no creen?.

    Si quieren saber más sobre la casa hogar Kamami, pueden escuchar el podcast en el sitio oficial de Movimiento Propuesta Ciudadana haciendo click aquí

  • El peligro de la costumbre

    Hace poco más de un año, una profesora de género me pasó un artículo que hablaba sobre el “planchado” de senos, práctica que me pareció aberrante, más aún por las razones por las cuales se ha instaurado.

    En África, más específicamente en Camerún, las madres “planchan” los senos de sus hijas para evitar que éstos se vuelvan voluptuosos y alejar así las posibilidades de acoso sexual o violación. La práctica consiste en calentar al fuego una piedra lisa y después presionar con ella o masajear los incipientes senos de sus hijas, a quienes comienzan a «plancharlas» desde edades tan tiernas como los 8 años.

    Las consecuencias de este hábito van desde el dolor mismo que produce, hasta abscesos, infecciones, cáncer de mama, e incluso la desaparición de uno o ambos senos; pero a pesar de esto, se mantiene como una forma para proteger a las mujeres de la región.

    El “planchado” de senos es considerada una forma de mutilación genital, que al igual que la ablación es ejecutada a las mujeres por las mismas féminas de su familia, mas la persistencia de esta costumbre se origina en una mentalidad machista que sanciona al cuerpo femenino, la cual no se constriñe a un sexo en específico, sino a la creencia diseminada de que son ellas las culpables de su propia victimización.

    Quizás en México veamos este tipo de usos como una aberración fuera de toda lógica, sin embargo, en ciertos lugares, la falta de leyes y de sensibilidad de género ha provocado que se comiencen a instaurar prácticas destinadas a esconder al cuerpo femenino para protegerlo de los depredadores sexuales. En estados como Chihuahua o Tamaulipas, las jóvenes comienzan cada vez más a salir a las calles vestidas con ropas sueltas, sin maquillaje, y con el cabello desarreglado, para alejar así las posibilidades de ser acosadas o violadas, e incluso para evitar convertirse en un número más de las muertas de Juárez.

    El incremento de la violencia, en cualquier país, tiende a exaltar los valores masculinos negativos, consistentes en la agresividad y la discriminación a lo femenino, que fuerza a las mujeres a vivir una situación de agresividad que merma su calidad de vida, quienes, ante la indiferencia de las autoridades, se ven obligadas a negar su propia feminidad con tal de protegerse.

    La guerra siempre ha sido más cruel con el género femenino que con el masculino en todo el mundo, pues ante cualquier situación violenta las mujeres tienen más posibilidades de ser abusadas sexualmente que los hombres, y aun cuando México no está oficialmente en guerra, el estado de emergencia que vivimos se asemeja a uno, y las féminas viven con más temor a ser violentadas.

    El hecho de que ya existan jovencitas que, para poder sentirse a salvo al caminar por las calles de las ciudades en las que viven, tengan que ocultar su sexualidad crea en su subconsciente la idea de que hay algo malo con su género, al grado que debe de ser escondido, negado, porque temen que alguien pueda dañarlas sólo por ser mujeres.

    La Real Academia Española de la Lengua define al terrorismo, en una de sus acepciones, como «dominación por el terror». ¿Qué puede ser más terrorífico que el vivir con un eterno miedo a sufrir violencia tan sólo por existir? ¿Qué no es evidente que en ciertos lugares del país ya se ejerce un fuerte control sobre las mujeres, al grado que tienen que invisibilizarse para poder caminar por las calles en relativa calma?

    El “planchado” de senos y la ablación son costumbres naturalizadas en algunos países de África parar poder ejercer un control sobre la sexualidad de las mujeres, sin importar si la «protección» que esto implica resulta aun más perjudicial para el cuerpo y la psique de quienes la sufren; mas el fenómeno que comenzamos a vivir en México atiende a los mismos principios que esas prácticas, y corremos el riesgo de acostumbrarnos a ellas y por lo tanto, a preservarlas, culpando después a las que no acaten estas reglas no escritas por su propia victimización.

  • El Poeta de la Paz

    Facundo Cabral

    “Casi todas las revoluciones comenzaron con los
    poetas, y algunas de ellas con algunos cantores,
    lo pagaron muy caro, pero valió la pena.”
    Facundo Cabral

    Son muchas veces en las que he pensado que, de haber un Dios, éste tiene un cierto humor negro, y da un poético sentido a nuestras vidas tejiendo ironías de las cuales somos víctimas ingenuas. No pude estar más de acuerdo con este pensamiento propio cuando, temprano por la mañana en el día de mi cumpleaños, escuché por la radio la noticia de la muerte de uno de mis cantautores favoritos, Facundo Cabral, a causa de un atentado absurdo.

    Tuvo que ser el día 9 en que este argentino de nacimiento llegara al final de su vida, después de haber cantado por última vez No soy de aquí, ni soy de allá, canción con la que comenzó su carrera como cantante. Tuvo que ser justamente el día en que en su país se celebraban 195 años de la declaración de Independencia del reino español, en un trágico recordatorio de su origen; y tuvo que ser violentamente.

    Rodolfo Enrique Facundo Cabral nació el 22 de mayo de 1937 en La Plata, provincia de Buenos Aires en Argentina, donde su vida estuvo vigilada de cerca por el sufrimiento y la desgracia, ingredientes que irónicamente lo motivaban a amar aún más la vida, pues consideraba que le había costado demasiado disfrutarla. En una entrevista en 2008 confesó: “Todos los días me siento en el sillón y doy gracias a la noche. Siempre le pregunto a Dios, ¿por qué a mí tanto me diste? Me diste miseria, hambre, felicidad, lucha, luces… Vi todo. Sé que hay cáncer, sífilis y primavera, y buñuelos de manzana”.

    Relataba que siendo un niño se vio forzado a realizar un recorrido de 3 mil kilómetros para conseguir trabajo para poder mantener a su madre y sus seis hermanos, después de que fueron abandonados por su padre. En este andar dijo haber conseguido entrevistarse con el presidente Juan Perón y su esposa Eva Duarte, a quienes pidió le ayudaran a trabajar, motivando que Evita dijera: “¡Por fin uno que pide trabajo y no limosna!”.

    Perdió a su esposa e hija de un año en un accidente aéreo en 1978, y a lo largo de su existencia padeció múltiples cánceres, e incluso perdió la vista. Mas siempre conservó el amor por la vida, hasta que también lo despojaron de ésta el sábado pasado, cuando unos sujetos aún no identificados balearon la SUV blanca en la que viajaba camino al aeropuerto de La Aurora en Guatemala, donde iba acompañado de su representante David Llanos, quien sufrió heridas graves, y el empresario artístico Henry Fariña, contra quien, al parecer, estaba dirigido el ataque. Cabe mencionar que la intención original de Cabral era la de tomar el transporte del hotel al aeropuerto, antes de que Fariña le ofreciera llevarlo.

    Guatemala es uno de los países centroamericanos que ha sufrido un incremento alarmante en la violencia, donde grupos criminales merman la seguridad, los derechos humanos y la calidad de vida de los guatemaltecos. En un esfuerzo por disminuirla se creó la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que declaró después del asesinato que se unió a la investigación para esclarecer el homicidio.

    Pero poco es lo que se puede decir y hacer para paliar el dolor que deja la pérdida de un hombre que hizo una poesía de todas las calamidades que sufrió en su caminar, que luchó por llegar al lugar que ocupó en los corazones de quienes amaban su música y se motivaban con sus frases cargadas de inteligencia y significado, que clamaba: “Yo no soy la libertad, pero sí el que la provoca”.

    ¿Qué pasará ahora, cuando la violencia se lleva a aquellos que nos infunden esperanza? Cabral no era más importante que todos los demás que han muerto en esta vorágine de violencia, pero sí uno de los que esperábamos que viviera por siempre, y que si llegaba a irse, lo hiciera con la tranquilidad y la paz que se le negó siempre, pero de la que fue vocero, al grado de ser nombrado por la UNESCO en 2006 Mensajero de la Paz.

    ¿Qué haremos los que quedamos con esta pérdida? ¿Nos sumiremos en la apatía y nos cubriremos con la cobija del miedo, o recapacitaremos y seguiremos su ejemplo, reflexionando y haciendo poesía de la tragedia? ¿Cómo honraremos su memoria? ¿Continuando con los vicios que perpetúan el ciclo de violencia que al final nos alcanza, o erradicándolos tras un compromiso personal con la honestidad?
    Descansa por fin en paz, Facundo Cabral.

  • Los 40 mil muertos de Calderón

    Javier Sicilia culpó a Felipe Calderón por haber provocado los 40 mil muertos, y de paso también culpó al PRI por haber creado la «mierda de sistema». Por esas declaraciones, algunos politólogos criticaron al poeta por ser «muy buen poeta y mal analista político», pero sinceramente yo creo que las declaraciones de Sicilia no están tan desatinadas. Tal vez no concuerde al 100% con las declaraciones de Sicilia pero si lo hago al 80% o al 90%. Los 40 muertos no son «culpa» de Calderón, el no los mató (aunque algunos si fueron ultimados por los daños colaterales provocados por el ejército) la culpabilidad se los debemos atribuir a los narcotraficantes. Pero Felipe Calderón si tiene responsabilidad directa en esos 40,000 muertos:

    La tiene porque decidió sacar el ejército a las calles, la tiene por haber decidido tomar la estrategia equivocada y estar empecinado en seguirla. Quiso llevar a cabo una guerra frontal contra el narcotráfico, pero no sólo les quitó influencia a los cárteles, sino más bien ocurrió todo lo contrario, su guerra frontral contra el narco hizo que los cárteles empezaran a pelear entre sí, lo cual derramó mucha sangre. Estos siguen vivos y tienen mucha influencia. Además los narcotraficantes también se han dedicado a otros giros que lastiman más a la sociedad. Antes los cárteles y la sociedad eran dos cosas distintas, ahora se han fusionado y los cárteles han formado parte de la misma sociedad, no sólo porque estén reclutando cada vez a más jóvenes a sus filas, sino porque ya han penetrado en puestos públicos y también porque cada vez son más los muertos inocentes provocados por los narcotraficantes y la guerra misma. Todo esto no ocurría antes de la famosa «guerra contra el narcotráfico».

    Los que defienden a Felipe Calderón dicen que él trata de emular el caso de Colombia el cual fue todo un éxito, pero en realidad son dos casos muy diferentes. En Colombia el problema más fuerte fué una guerrilla, (las FARC) donde hasta intervino el ejército de los Estados Unidos; la guerra contra el narcotráfico en las ciudades en ese país se resolvió de una forma muy diferente, con otras estrategias no violentas como sucedió con el ex-alcalde Sergio Fajardo. Más bien tendríamos que comparar la guerra de Calderón, contra la batalla de Ronald Reagan contra las drogas, la cual fué todo un fracaso.

    No es que se deba repudiar la batalla contra el narcotráfico; el narco es el que debe de ser repudiado por la sociedad. Pero la sociedad si está en su derecho (si no es que en su obligación) de exigir un replanteamiento en la lucha contra el narcotráfico cuando este está mostrando signos inequívocos de ineficacia y está afectando a la sociedad. Es cierto que existen varios que por su ideología política o por ser afines a un político opositor buscan la cabeza de Felipe Calderón, pero muchos otros le atribuyen la responsabilidad no porque sea algo personal, sino porque los resultados no cuadran, porque el sexenio del Presidente Calderón ha sido algo menos que gris.

    Yo desconozco la personalidad de Felipe Calderón, no sé si Calderón sea una buena persona, o esté corrompido. Lo que si sé es que está demasiado obsesionado con el tema del narcotráfico y parece ser que este tema no lo va a soltar. En algún tiempo le llegó a funcionar para el tema de la legitimidad, pero a los dos años del fin de su mandato su apuesta es electoral. Electoralmente no le conviene replegarse porque muchos lo verían como un cobarde (hay que pensar que todavía muchos lo apoyan) y ya después de declarar la guerra es difícil hecharse para atrás. Pareciera que está esperando la captura de un chivo expiatorio que lo hiciera ver como un heroe ante la sociedad (¿el Chapo Guzmán?), como sucedió con el caso de Obama y Osama Bin Laden, donde la captura y muerte del terrorista, le dió al Presidente de los Estados Unidos, una elevada de casi 10 puntos más de popularidad.

    Regresemos al tema de Javier Sicilia, ¿Quienes tienen la culpa?. Haremos un recuento de como empezó todo. Aquí en México el narcotráfico comenzó con unos pequeños grupos que sembraban mariguana. En las épocas de Echeverría y López Portillo lo preocupante eran los grupos guerrilleros y el comunismo. Estados Unidos estaba tan preocupado que tanto el Presidente como algunos funcionarios públicos fueron parte de una operación llamada Litempo, cada uno tenía una clave, por ejemplo, Luis Echeverría era Litempo-8. La preocupación era el comunismo, no el narcotráfico, el cual todavía era muy incipiente. Sucede que un poco después, en los años 80, surge el conflicto Iran-Contras, donde aparte de la venta de armamento al gobierno iraní (durante la guerra Iran-Irak) se buscaba acabar con la Revolución Sandinista, con lo cual se creó el movimiento «Contra» nicaraguense. Este movimiento estaba auspiciado por Ronald Reagan, entonces Presidente de los Estados Unidos, pero la mayoría del congreso era demócrata (Reagan era republicano) y ellos se oponían al movimiento. Al tener el rotundo «no» del senado, hicieron esta operación por lo oscurito, y por lo tanto requirireron de la ayuda de las bandas narcotraficantes mexicanas (que todavía no eran cárteles) ¿cual era el negocio?. Las bandas mexicanas exportarían armamento a Nicaragua a cambio de que las bandas pudieran importar droga a los Estados Unidos lo cual empezó a fortalecer al narco con armamento y entrenamiento (nótese la hipocresía de Ronald Reagan cuando él mismo había declarado una lucha frontal contra las drogas). Primer culpable, Estados Unidos (ese no lo mencionó Sicilia).

    Tras este convenio, las bandas de la droga en México se fueron fortaleciendo. En ese entonces no solo el gobierno no hacía nada, sino que era cómplice, lo cual fortaleció al narcotráfico. En épocas de La Madrid, el gobierno inclusive ayudaba en esas operaciones (en el traslado de la droga y armamento), aunque se mantenían como dos entidades aparte (es decir, el narco todavía no penetraba al gobierno). Todavía no habían los suficientes cárteles para que se pelearan entre ellos, todos eran amigos: Caro Quintero, Amado Carrillo, Los Arellano Felix, El Chapo Guzmán. El narco fué creciendo y fué penetrando al gobierno, ahí tenemos el caso de Raúl Salinas de Gortari. Pero no solo eso, también hubieron empresarios que de alguna forma ayudaron al narco, se habla de los Vazquez Raña y de Roberto Hernández. Se tejió una red de complicidades que fueron fortaleciendo al narco. Segundo culpable, el PRI y los empresarios. Llegó Fox, todos creímos en el cambio, pero más bien permitió que esta red creciera y se fortaleciera al grado que ahora sí penetrara al gobierno y hubieran suficientes cárteles para que hubieran disputas y pleitos entre ellos. Y no solo eso, con Fox liberaron al Chapo Guzmán, uno de los millonarios según Forbes y al cual no han logrado agarrar: Tercer Culpable, el PAN y Vicente Fox.

    El narcotráfico adquirió tal poder que había que hacer algo. Pero la guerra de Felipe Calderón no ha logrado acabar con esa red que opera impunemente al país. De hecho hay rumores que ponen entre dicho a esta batalla: el diputado Fernández Noroña se atrevió a afirmar que el ahora fallecido Juan Camilo Mouriño vendió plazas al narco, también hay rumores que pesan sobre Genaro García Luna, del cual Sicilia pidió su renuncia.

    Entonces, ¿a donde esta llendo al país con todo esto?. La violencia recrudece, el aumento de estupefacientes aumenta y no se ve por donde se pueda ganar esta guerra, más empero, cuando le falta al gobierno solo dos años y cuando lo más seguro es que la oposición va a tomar la silla de Los Pinos. Calderón ha dejado de un lado otros temas importantísimos (Educación, cultura, desarrollo del tejido social, ciencia y tecnología, empleos) y se ha obsesionado con el tema del narco. Si, se habla de los 40 mil muertos de Calderón, ¿no son también los muertos del narco, y de todos los cómplices a través de la historia?

     

  • Marcha por la Paz

    Llegué en un taxi a la Plaza Juárez en frente del Parque Agua Azul, no pensaba llevarme el carro porque sabía que encontrar estacionamiento iba a estar muy difícil. En dicha Plaza Juárez había una multitud vestida de blanco cargando globos blancos con helio que representaban la paz. Había gente con pancartas, carteles, y una especie de protesta creativa contra los «efectos colaterales» de la guerra del narcotráfico por parte de la FEU que consistía en unas siluetas con la descripción de los acaecidos en la guerra. No tarde en encontrar a mis amigos de Propuesta Ciudadana, la organización a la que pertenezco: Carmina, Laura, la madre de ellas dos y Peter. Ya todo estaba listo por la Marcha por la Paz, que se llevaba a cabo simultaneamente con la marcha en México D.F. convocada por Javier Sicilia.

    La marcha empezaría en el Parque Agua Azul y terminaría en la Plaza de Armas, a un costado de la Catedral. Un poco después de las 11 emprenderíamos la marcha.

    Es la primera vez que tengo el privilegio de participar en una marcha, y ya estaba pensando en escribir un artículo sobre ella porque estaba viviendo cosas nuevas. Laura me preguntaba sobre qué iba a escribir mi siguiente artículo y yo le dije que efectivamente iba a estar relacionado con la marcha. Ella me dió a notar cosas muy importantes: –Mira, la gente marcha por la paz, sin importar el credo, la ideología, el nivel sociocultural, todos están marchando por la paz. Efectivamente, era una marcha donde no importaba quien fueras, el unico requisito era que estuvieras a favor de la paz.

    Las exigencias eran variadas, querían reformas, cambios, que el ejército regresara a sus cuarteles, repudio al narcotráfico y a la violencia, honrar a los desaparecidos, participaban jóvenes, adultos, en su mayoría progresistas, que estaban en contra de la guerra contra el narcotráfico, no solo por parte del gobierno, sino por parte del narcotráfico mismo; algunos exigían la renuncia del Secretario de Seguridad Genaro García Luna, otros la del mismo presidente Calderón. Pero a pesar de todo esto, la marcha nunca estuvo politizada, no estuvo dominado por algún grupo político o o corriente ideológica, la marcha emanaba desde abajo, desde la sociedad.

     

    El evento en la Plaza de Armas fué conmovedor, había música, la gente estaba entusiasmada, una señora clamaba por el hijo perdido hace algunos meses, varias personas dieron su punto de vista sobre la violencia que estaba viviendo el país, pero el punto climax fué cuando la Maestra Érika Loyo y Marco Nuñez de la FEU dieron a conocer las 6 demandas ciudadanas sobre las cuales estaban sustentada la marcha, lo cual se me hace importantísimo porque yo siempre decía que a las marchas les hacía falta dar «ese paso» para que fructificaran y con estas propuestas lo dieron. Pusieron en la mesa exigencias muy valiosas para la sociedad, exigencias bien planteadas que generarían un cambio positivo en el país.

    También se colocó una placa en la Rotonda de los Hombres Ilustres en honor a los niños acaecidos por los efectos colaterales de la guerra contra el narcotráfico.

    A continuación les presento las 6 demandas ciudadanas, las cuales fueron el punto neurálgico de esta marcha, mientras yo vuelvo a decir, ahora por este medio, al gobierno, a los narcotraficantes, a los delincuentes: YA BASTA:

    1.  Demandamos la creación de un Registro Nacional de Víctimas, Desaparecidos y Personas privadas de su libertad.

    2. Demandamos a los Medios de Comunicación escritos, electrónicos y digitales, que no operen como “Ministerios Públicos”.

    3. Proponemos crear en los programas educativos de la educación primaria y media, un curriculum transversal que incluya: a) Educación cívica para la paz. b)  El respeto y protección de los Derechos Humanos. c) La gestión pacífica de las diferencias de todo tipo. d) La deliberación como instrumento de gestión del conflicto.

    4. Demandamos la recuperación de la convivencia social a través de la apropiación del espacio público, por lo que exigimos la creación de infraestructura pública que lo facilite (ciclovías, parques lineales, banquetas, centros deportivos y culturales).

    5. Celebramos la decisión de posponer la llamada Ley de Seguridad Nacional, Sin embargo, insistimos y demandamos que esas reformas incluyan, como principio fundamental, la seguridad de las personas y no sólo la del Estado.

    6. Como parte de la Reforma Política, exigimos que sea incluida la figura de Consulta Popular en los términos de la iniciativa aprobada ya por el Senado, y que uno de sus primeros usos sea la Consulta Popular sobre la Estrategia de Seguridad Ciudadana.

    En este sitio pueden ver la versión completa de las demandas que se están elaborando al gobierno, haz click aquí.

    Para firmar las propuestas, haz click aquí

  • Felipe Calderon, su lucha, y la lucha de la sociedad

    El poeta Javier Sicilia convocó una marcha que irá desde Morelos, hasta el D.F. La razón, se quiere llevar a cabo una marcha por la paz, y según los organizadores la exigencia principal es el esclarecimiento del asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia Ortega. Pero esa no es la única que habrá. En Guadalajara se llevará a cabo la marcha por la paz «Por un México sin violencia» que se llevará a cabo el 8 de mayo y que involucra a muchas asociaciones civiles que buscan terminar tajantemente con la violencia que nuestro país esta viviendo, venga de donde venga.

    Es por eso que el presidente Felipe Calderón se apresuró a dar un mensaje en cadena nacional para que la sociedad no se rinda ante la lucha ante el narcotráfico. Pero parece que la presidencia y la sociedad tienen prioridades diferentes a pesar de que las dos entidades están en contra de los narcotraficantes. Felipe Calderón busca (o hace como que busca) acabar con el narcotráfico en el país. A la sociedad no le importa tanto eso, la sociedad quiere paz, la sociedad quiere que ya no haya muertos ni ejecuciones, y he ahí la rispidez entre lo que quiere nuestro gobierno y lo que queremos nosotros.

    Todavía un sector importante de la población apoya al presidente en su lucha (la mitad), pero el otro sector ya esta cansado y cree que se deben de buscar alternativas. Muchos creen que la guerra ha sido necesaria dado que el narcotráfico ha crecido considerablemente en el país. Se dejó crecer gracias a la complicidad de muchos gobernantes, de empresarios que siguen impunes (véase Vazquez Raña y Roberto Hernández) y sobre todo por la CIA que utilizó estos cárteles para exportar armas a Nicaragua para el caso Irán-Contras mientras estos importaban enervantes. Pero ahora a pesar de la sangre que corre parece que en lugar de combatirlos directamente, se deja que combatan entre ellos para obtener las plazas.

    El combate ante el narcotráfico de Felipe Calderón es de por sí dudoso por el tipo de estrategia que ha planteado (sus detractores hablan de una legitimización), pero no solo eso, se ha acusado a Genaro García Luna de tener nexos con el narcotráfico y también se ha cuestionado la displicencia del gobierno federal para con el cártel de Sinaloa, donde se encuentran Mayo Zambada, Los Valencia, Coronel (al único que el gobierno ha tocado y cuya muerte deja muchas dudas) y el Chapo Guzmán, que después de la muerte de Osama Bin Laden, se ha convertido en el millonario más buscado de todo el mundo. También se dice que Camilo Mouriño pactó con el narco e incluso se entrevistó con el Chapo Guzmán.

    Pareciera que Calderón ha querido emular a Colombia en el combate contra el narcotráfico, pero son dos realidades muy diferentes. En Colombia el gobierno sacó al ejército de sus cuarteles para combatir a las FARC, pero esta organización es una guerrilla. Para hacer el comparativo con los colombianos, tendríamos que fijarnos más bien en lo que ha hecho Sergio Fajardo en Medellín. Lo cual discrepa bastante con las formas de Felipe Calderón Hinojosa.

    Un sector de la sociedad se ha dado cuenta de las incongruencias que hay en la lucha contra el narcotráfico y quiere que todo esto termine de una vez. Han capturado a algunos capos importantes como Beltran Leyva o La Barbie, pero han surgido otros y el problema se multiplica, las organizaciones se fragmentan y buscan captar más integrantes dentro de sus organizaciones, lo cual es muy fácil, dada las condiciones socioeconómicas del país. El narcotráfico ha crecido tanto que la lucha ya no es solo entre los cárteles, sino que compete también a la población civil cuya vida está en riesgo y por eso clama por la paz. El gobierno se ha visto insuficiente al tratar de satisfacer las necesidades de seguridad de la población, y me atrevo a decir que por el contrario, la ha acrecentado al meternos en esta lucha sin pies ni cabeza.

    No se cuantas marchas se necesiten, y ni siquiera se si sean de utilidad para acabar con el problema cuando el gobierno sigue empecinado en seguir con la misma estrategia de siempre. Yo en lo personal no creo que se deba de abandonar la lucha, pero si se debe de hacer un profundo replanteamiento, de buscar formas menos violentas y que incluyan a los servicios de inteligencia más que al ejército (en riesgo de corromperse) y a los policías (ya corrompidos), pero sobre todo, se debe hacer una lucha donde no haya favoritismos con cárteles como siempre ha sido con los últimos gobiernos.

    Aquí les muestro el video de Felipe Calderón, no dice nada nuevo, se muestra enérgico pero cada vez parece tener menos credibilidad: