Etiqueta: violencia

  • El asunto Peña Nieto. De la indignación al encono y la agresión

    El asunto Peña Nieto. De la indignación al encono y la agresión

    Es válido indignarse, es válido manifestar la inconformidad ante el que llega, es válido hacer un juicio sobre el proceso electoral, es válido tener una postura escéptica ante el nuevo gobierno. Lo que ya no es tan válido es que bajo esta bandera se busque atacar la integridad de las personas nada más «por que sí».

    El asunto Peña Nieto. De la indignación al encono y la agresión

    Tengo yo una amiga que es funcionaria pública en el gobierno de mi ciudad el cual es presidido por el PRI, partido del cual ella forma parte. Ella tiene un perfil ciudadano (ha participado en Organizaciones de la Sociedad Civil) y por lo cual es respetada en este mundo (la gran mayoría inclusive respeta su filiación política). El día de la toma de posesión de Peña Nieto ella colocó en su Facebook una imagen de Peña Nieto con la banda presidencial. Algunos de los comentarios vertidos en esa fotografía por parte de algunos usuarios se me hicieron lamentables cuando menos. Un usuario le recriminó e incluso puso en tela de juicio toda su trayectoria ciudadana por el simple hecho de subir una fotografía de Peña Nieto. O sea, todo lo que ha hecho entonces ya no cuenta porque apoya a Peña Nieto. ¡caray, que excelso ejercicio de razonamiento!. Naturalmente invité a esta persona a que en lugar de emitir ese tipo de juicios, la evalúe por su trabajo en el ejercicio público, no sin cierto dejo de molestia de mi parte dado que esta amiga ha sido una persona muy entregada por las causas sociales.

    Lo repito, es válido indignarse, pero también hay que saber educar las emociones y no convertir un problema político en un partido de futbol. Esas posturas de algunas personas contradicen lo que supuestamente defienden. Porque si se indignan ante un PRI autoritario y ante una imposición, ellos de esta forma también están haciendo lo mismo. Ese tipo de conductas son las que promueven el autoritarismo y a la vez son el resultado también de ese autoritarismo que tanto se critica.

    Este tipo de actitudes no solo atañen a los declarados «anti-PRI», también a muchos que tienen una postura totalmente opuesta quienes igualmente denigran a las personas por su postura política y les lanzan calificativos sumamente insultantes tratando de hacer una relación directa entre los defectos del candidato-partido y el simpatizante, como si fueran una misma cosa. Todo aquello que se critica se termina convirtiendo en el «enemigo» donde pasa a un segundo plano el porvenir del país. Esto hasta el grado de que a algún «curioso» se le ocurre abrir una cuenta apócrifa de Paulina Peña (la hija del mandatario conocida por su calificación despectiva respecto a «la prole») para denigrar a esta persona porque pertenece al «lado oscuro de la fuerza». Uno paga impuestos para que el mandatario en turno gobierne bien, no para decirle como debe de educar a sus hijas.

    Este tipo de personas no son todas, incluso son una minoría en medio de una sociedad indignada ante la llegada de un presidente con antecedentes a discutir, bajo un partido también con antecedentes a discutir. Y viceversa, entre quienes apoyan al nuevo presidente. El problema es que hacen mucho ruido y eso hace que se descalifique por automático los argumentos de los demás, de los que muestran su indignación o postura siempre respetando las preferencias políticas del otro. Esto llega a un punto en que se transforma en un concurso de cual de las dos posturas es más autoritaria e intolerante. Estas personas usan Internet para agredir a quienes no piensan como ellas (inclusive si tienen una relación cercana) o simplemente se comportan como trolls en Internet, buscando agredir a quienes «no piensan como ellos».

    A fin de cuentas el conflicto personal es de ellos, pero lo que no se vale es que en ese conflicto se busque involucrar a las demás personas.

  • De Soriana a AMLO y luego a Atenco, violencia injustificable siempre

    De Soriana a AMLO y luego a Atenco, violencia injustificable siempre

    De Soriana a AMLO y luego a Atenco, violencia injustificable siempre

    En Monterrey hace algunos días algunos «vándalos» arrojaron bombas a Soriana, pudieron ser simpatizantes de AMLO enojados por la participación de esta cadena en la compra de votos, pudiéramos aventurarnos a pensar que fue un autosabotaje de los tricolores para decir que López Obrador está usando la violencia o para incriminar al #YoSoy132 y decir -ellos fueron, los estudiantes están manipulados, son violentos y quieren sangre-, Podemos hacer muchas teorías en tanto no existan pruebas contundentes (porque no las hay), pero algo es muy cierto, la violencia sea como sea es injustificable, y solo se justifica como un mecanismo de defensa cuando uno sufre una agresión, valga la redundancia, violenta. Lo que si sabemos es que en Chicoloapan, unos perredistas cerraron una tienda de Soriana por tres horas (los compradores no pudieron salir) porque Gerardo Cervantes argumentó fraude en su derrota contra el PRI. Ciertamente no hubo violencia física pero el que se les haya prohibido la libre circulación a 300 compradores no se puede justificar de ninguna manera.

    Los ánimos lamentablemente están muy caldeados. Y dentro de esto hay muchos factores que forman parte de esto. Yo pensaba antes de las elecciones que mucha gente ya no se iba a aguantar a usar el pacifismo (ni aunque se los dijera AMLO) en caso de que existieran serias dudas sobre el resultado o el proceso (que cabe mencionar que ahora no solo son los seguidores de AMLO quienes dudan de la legitimidad de Peña Nieto). Para mi sorpresa hasta la fecha no había ocurrido así, y es más, estos sucesos que mencioné (que no tenemos la capacidad de atribuirlos a alguien) han sido la excepción y no la regla. En otros países, posiblemente hubieran escalas de violencia mayores, pero en México no los ha habido, los manifestantes, sean afines a AMLO o no lo sean, hasta la fecha han mostrado prudencia, y sus actos catársicos solo se han limitado a gritar consignas en contra de Peña Nieto, llevar pancartas, hacer cercos, cuando en otros lados hubiera dado para más. De todos modos estos hechos aislados que mencioné al principio se deben de condenar y castigar, sean perredistas, inadaptados, priístas, lo que sea.

    Aunque sean falsas las acusaciones que se le imputen, López Obrador tiene la obligación de buscar en la medida de lo posible, que no se genere ningún acto de violencia. Creo que si bien Soriana sería de alguna manera cómplice en esta compra de votos, es poco prudente lanzarse directamente contra esta empresa, que a fin de cuentas ofreció un servicio que consistía en generar monederos electrónicos, pero ellos no se encargaron de comprar los votos. Tanto el papel de AMLO como el papel que Soriana ha tomado, han sido imprudentes, y más que calmar las aguas, podrían generar lo contrario.

    Yo en cierta forma vi peligrosa la asistencia de #YoSoy132 a la convención de Atenco. En lo particular, el SME no se me hace una organización pura, ajena a intereses, y dado que es un sindicato que fue creado en sus inicios para manejar intereses (así han sido todos los sindicatos nacientes en épocas del PRI) pienso que es riesgoso tener una alianza con ellos. También lo es con los agraviados de Atenco, en este caso no existe el problema del SME, pero estos en cualquier momento podrían actuar violentamente, porque digo, ¿Si tu mujer hubiera sido violada por los policías del Estado de México, o tu hijo hubiera sido asesinado, no te quedarías con las ganas de «darle en la madre» al presidente electo que fue cómplice cuando menos de lo sucecido? Afortunadamente a medias, #YoSoy132 no se suscribió a todos los actos, y en sus asambleas decidieron solo participar en aquellos actos donde hubiera una mayor civilidad (descartaron por ejemplo, los bloqueos a casetas). #YoSoy132 tiene que tener muchísimo cuidado, riesgos de infiltración o de que los usen para intereses ajenos hay muchos. Ellos mismos han afirmado varias veces que la Morena de AMLO se ha tratado de meter, o los han tratado de invitar a unir fuerzas (a lo que comentan que se han negado). Esta es la parte donde el idealismo de la juventud corre riesgos, y pienso, es necesario que otros agentes ajenos a intereses se unan (gente mayor con más experiencia, maestros, etc).

    Hasta ahora, en su generalidad, creo que los opositores a Peña Nieto han mostrado civilidad. Y ciertamente se puede perder la paciencia con un político responsable de las muertes y violaciones en Atenco.  Así deberán mantenerla, y no solo eso, creo que es hora de ir encausando sus emociones hacia actos más concretos, y por ende, más constructivos, elaborar un plan para una reforma educativa de fondo es un buen ejemplo, sobre todo porque muchos docentes apoyan a este movimiento, también el asunto de los medios de comunicación (aquí si han avanzado más). Es casi un hecho de que Peña Nieto tomará la presidencia y será imprescindible que cuiden su movimiento, para que desde una segunda oposición, se logren avances en diversas materias.

    Por cierto, muchas personas afines a Peña Nieto han mostrado su molestia por las «agresiones» que sufre el candidato (que ninguna de estas ha sido violenta), y afirman que en ningún país habían existido manifestaciones contra un candidato. Primero, los políticos y quienes están detrás de ellos son responsables de sus actos, si un político fue responsable de lo sucedido en Atenco, si hace x o y cosa, si representa esto u otro; es natural que la gente lo repudie, repudio que proviene del miedo que tiene un sector de la población a su llegada. Segundo, no es el primer caso en que la gente se manifiesta contra un candidato. En Perú hace un año ocurrió lo mismo con Keiko Fujimori (quien conozca al clan Fujimori, sabe el por qué de la existencias de las manifestaciones), y no nos vayamos más lejos, en 2004 los estadounidenses se manifestaron en contra de la reelección de George W Bush (aunque era presidente, era candidato a la vez), cierto no hubo tantas marchas (aunque sabemos que cuando George W Bush visitaba cualquier país de Europa o América Latina, habían maniestaciones multitudinarias en su contra), pero sí se hizo costumbre que la gente se burlara de él (vaya, algo no tan común en los EEUU) e incluso, artistas sacaron canciones o incluso discos en contra de George W Bush. Los que me vienen a la mente son Pearl Jam con la canción Bushleaguer, donde su cantante principal Eddie Vedder usaba una máscara de Bush en sus conciertos, la pateaba y le tiraba alcohol, o bien el grupo Green Day quien nombró a su honor, su album «American Idiot».

     

  • De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRI

    De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRI

    De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRICarlos Marín es un periodista literalmente vendido, todos conocemos de su posición reaccionaria combinada con una especie de polémica característica; es uno de los que muestra tener un estilo propio pero a la vez está completamente alineado con los intereses de Televisa, y vaya que le conviene alinearse cuando es presidente del Milenio; pero con todo esto, la agresión que sufrió por parte de seguidores de López Obrador es totalmente reprobable, ciertamente no recibió golpes, pero le escupieron dos veces al cuello. Dichos agresores en un intento de desquitarse por la manipulación de la información a favor de Peña Nieto por parte de Marín y de su séquito decidieron agredirlo, y con ello más que ayudar a su candidato (López Obrador), lo terminaron perjudicando. Este hecho fue altamente difundido en Milenio, se publicaron dos artículos y se escribieron dos columnas (del propio Marín y de Ciro Gómez Leyva), que vaya si ciertamente López Obrador con todos sus errores siempre ha reprobado la violencia, preocupa el que algunos de sus seguidores se enfanaticen tanto que lleguen a agredir a aquellos que no piensen como ellos.

    Pero lo que me llama la atención, es que tanto Milenio como Televisa hagan una amplia cobertura a este hecho (que digo, no está nada mal que la hicieran), pero nunca transmitieran los actos de violencia perpetrados por el PRI (aquí si, muchas veces si orquestadas por el partido e incluyen agresión física y golpes) en la televisión, y nos tengamos que dar cuenta de ellos porque Josefina lo dijo en el debate o porque lo vimos en Youtube. Pocos días antes el suegro de Aristóteles Sandoval, candidato a la gobernatura de Jalisco, agredió a un manifestante que tenía una pancarta en contra del PRI. El mismo día que ocurrió el incidente de Carlos Marín, también en Guadalajara, priístas rompieron material que tenían jóvenes del #YoSoy132 y posteriormente llegaron a las agresiones físicas (que no se alcanzan a percibir bien en el video) mientras la comitiva del PRI colocaba a jóvenes acarreados a gritar consignas a favor de su partido. Igual ha pasado con las agresiones en Saltillo, Aguascalientes, Veracruz o el Estadio Azteca que fueron más fuertes que la que recibió Carlos Marín, porque en algunos casos (por ejemplo, Veracruz) estamos hablando de sangre.

    Con esto naturalmente quieren hacer ver a los lopezobradoristas como los violentos y a los priístas como pacíficos, cuando estos últimos han llevado a cabo muchos más actos violentos que los primeros. También es reprobable que el PRI (como lo pueden ver en el segundo video) utilicen a jóvenes como paleros de quienes algunos de ellos ni son mayores de edad, para distraer a la gente de los actos violentos, y aquí me pregunto ¿Dónde está el IFE?

    Con esto vemos como los medios tergiversan y manipulan la información para crear una percepción errónea en los televidentes. Se maximiza un hecho, si reprobable, como el de los pejistas, donde la mayor agresión fueron escupitajos, y se esconde aquellos hechos donde priístas agreden físicamente a golpes a manifestantes, y donde se utilizan a menores de edad para desviar la atención, eso es totalmente reprobable porque no se trata de agresores que cometen actos por decisión propia (estos seguidores de AMLO) sino que son agresores que siguen órdenes de su partido. Es por eso que preocupa mucho la llegada del PRI, porque este partido con las fuerzas armadas y el ejército, es como darle a un niño una pistola cargada.

     

  • Intelectualoide Paranoide

    Intelectualoide Paranoide

    Es curioso pero es verdad, en un país donde siempre hemos estado acostumbrados a la mentira y al engaño, la gente cae en la paranoia. Empieza a imaginar cosas que no son o suponer cosas que no lo son tampoco, y a veces lo entiendo porque ya es muy difuso saber lo que es real o no, y esta posición paranoide ante las cosas es una especie de mecanismo de defensa, más cuando tenemos que escarbar y escarbar si queremos saber la verdad (y la llegamos a saber si nos va muy bien). Uno de los ejemplos es esa animadversión frente a todo lo que huela a corporativismo, televisoras, PRI, copetes; por parte de las clases medias y altas. Existe tanta manipulación de parte de estas entidades hacia la sociedad que ya nos es difícil o quizá imposible saber cuando algo es verdadero, ya no solo que tenga que ver con esas entidades, sino con algo que «pareciera oler» a ellas.

    Algo así me ocurrió a mí. al escribir un artículo sobre el desempeño de AMLO en el debate en un sitio donde colaboro. Al ser este sitio un blog ya relativamente conocido entre los internautas en México, aseguraron (y se lo creyeron de verdad) que este artículo estaba comprado por el equipo de Enrique Peña Nieto, e incluso avisaron a la administración del sitio que yo era un infiltrado del PRI y Televisa. Ni siquiera había «alabado» a Peña Nieto en dicho artículo como dijeron. Esta paranoia creo que termina por no construir, y también es parte de una pereza mental, porque la gente no se dedica a investigar, y si ve que algo es malo, lo generaliza. Por un ejemplo, uno ve a Peña, a Moreira, al Gober Precioso y dice, el PRI es un partido corrupto; pero luego (si usas tu propio criterio) te puedes dar cuenta que incluso dentro del PRI existe gente valiosa, tal vez con no tanto renombre, pero existe; pero debido a las generalizaciones, la gente ya la toma como si fueran personas corruptas también.

    A veces las posiciones que se toman ante un tema son un tanto radicales que terminan generando violencia (no necesariamente física aunque si existe el riesgo de), los priístas califican las manifestaciones ciudadanas de fascistas, pero a la vez muchos antipriístas incluso responsabilizan al PRI y al equipo de Peña Nieto de sus errores (un ejemplo, fue la violencia que se vivió en Querétaro, donde muchos dijeron que se trataron de infiltrados priístas y no es que no sea posible eso, conociendo las prácticas del partido, pero por lógica si hubiera sido así, el equipo de campaña de Peña Nieto le hubiera dado una gran difusión y no lo hicieron), como bien afirma León Krauze, hace falta autocrítica. El tema de las posiciones ideológicas no son equipos de futbol, son formas de buscar como sacar al país adelante; y creo que el aferrarse extremamente a una posición termina siendo nocivo.

    Es curioso que yo, teniendo una posición más tirada a la izquierda, haya recibido críticas (destructivas) e incluso agresiones por gente que dice ser de izquierda, porque pareciera que una persona no puede opinar libremente y hacer incluso autocrítica, sino que debe estar a fuerzas adherido y atado radicalmente a una posición ideológica. Eso me habla de una poca democratización de la sociedad, y si tenemos una democracia demasiado incipiente que a veces no le podemos llamar así, pues ahí tienen la respuesta de los por qués.

    Incluso a muchos les sorprendería el que vaya a votar por López Obrador en estas elecciones. Claramente no me parece de lejos lo que necesita México y defectos y errores tiene muchos. Pero naturalmente ante el hecho de que no quiero que llegue Peña al poder, el hecho de que el PAN se ha degradado a niveles inimaginables que no sabe ya que ofrecer y se dedique a criticar y a denigrar ante falta propuestas, y también para darle la oportunidad a una izquierda que no ha estado en el poder y que a pesar de que no concuerdo en muchas cosas con AMLO pienso que trae un muy buen gabinete, es que he tomado esa decisión. No creo que con Obrador México se catapulte al desarrollo, creo que el mejoramiento del país empieza por la sociedad y no por un político, y me preocupa que los manifestantes se echen a dormir si Obrador gana, cuando este despertar ciudadano debería ser «para siempre».

    Aún así, si hay cosas que no me parecen de AMLO igual aquí seguiré haciendo crítica. Si llegara a la presidencia y hace algo mal, igualmente lo mediré con la misma vara que mido a los demás. Porque no me quiero arrinconar y dejarme llevar por emociones que cancelan el uso del raciocinio, que ante un dejo autoritario del PRI la gente generaliza como si ya todo fuera malo, que «todos» los priistas son o ignorantes, acarreados, peñaliebers (las mujeres que votarán por Peña por ser un galán de telenovela), o que buscan hueso. Creo que hace falta más tolerancia, y esa falta de tolerancia es lo que nos hace caer en la paranoia, debido a que la gente se termina confiriendo un halo de superioridad intelectual y moral, viendo desde un falso pedestal a los ciudadanos que están abajo como si estos fueran menos o valieran menos.

    Yo manfestaré mis contrariedades hacia Enrique Peña Nieto y lo que representa, y si me parece un peligro lo diré. Pero no por eso buscaré violentar ni dividir a la sociedad. Si por eso, la gente quiere creer que soy un ectivista encubierto, que crean lo que quieran, yo seguiré mis convicciones, y si no les gusta, yo nada puedo hacer.

  • Violencia en México, símbolo de subdesarrollo

    Es aventurado decir que existen lugares del mundo donde la violencia ha sido totalmente erradicada. Pero lo cierto es que el nivel de violencia que se muestra en las naciones es un símbolo inequívoco del subdesarrollo ya no solo económico, sino cultural, que dichas naciones reflejan. Hace poco escuchamos sobre un asesino en serie en Noruega que hizo explotar una bomba y mató a varios jóvenes militantes de un partido socialdemócrata, pero en el caso de Noruega, es la excepción, mientras que en países como el nuestro, la violencia es la regla.

    Tan es así, que si este atentado hubiera ocurrido en México, posiblemente no hubiera tenido gran impacto en los medios internacionales, porque ya están acostumbrados a ver en México un país violento. Y es que no importa quien ejerza la violencia, el estado, los criminales, grupos guerrilleros, da lo mismo. Eso nos muestra el atraso que tenemos como nación. Un ejemplo lo podemos ver con los asesinatos perpetrados en el edificio de la FEG (Federación de Estudiantes de Guadalajara), y algunos analistas tirados hacia la derecha, podrán decir que es un problema inherente a las universidades públicas. Pero ¿entonces porque en las universidades públicas ya no de Noruega, Suecia o Dinamarca, sino de otros países como España no ocurre eso?. Simplemente porque en nuestro país tenemos una cultura atrasada donde se usa el ejercicio de la violencia para defender intereses, sean políticos o de cualquier índole. Y en un país poco acostumbrado al diálogo y al debate, y más al uso de medidas coercitivas para imponer ya no solo dogmas, sino intereses políticos y de poder, es entendible muchos ciudadanos vean en la violencia la solución.

    El problema de la violencia y su vínculo al subdesarrollo cultural, no solo se refleja en actos criminales donde se ultima la vida de terceros. También lo vemos dentro de las familias, donde persiste un alto grado de violencia intrafamiliar, y esto es debido a modelos de conducta arcaicos y machistas (en su mayoría) que no se han podido erradicar y extirpar de la psique mexicana. Naturalmente las condiciones socieoconómicas también la propician, y esto aunado a una falta de valores, donde las escuelas y familias no han logrado crear personas de bien y terminan tentados por el mal camino. Curiosamente México es un país mariano y católico, donde la Iglesia no ha sido capaz de influir en los jóvenes para que hagan a un lado los comportamienos violentos. Esto tomando en cuenta que muchas de las personas que cometen actos de violencia afirman profesar la religión católica.

    El hecho de que se utilice el ejercicio de la violencia, ya sea de una forma presumiblemente legítima (como la guerra contra el narco de Felipe Calderón) o ilegítima, nos habla del subdesarrollo en el que sigue inmerso el país. Y para erradicarla la solución no solo está en lograr un crecimiento económico que bien ayudaría, sino en detectar los focos de violencia, atacarlos de raiz y buscar un cambio en las estructuras mentales del mexicano que en muchos casos lo incitan a ser violento.

     

  • Humanidad, cruel humanidad

    He hablado ya mucho sobre el narcotráfico, pero ahora lo haré desde otra perspectiva, hoy no vengo a criticar la estrategia de Calderón ni nada por el estilo. Por el contrario, vengo a maldecir a aquellos seres humanos (si se les puede decir así) inadaptados que son no solo producto de la degradación social, sino que colaboran con dicha degradación. Estoy de acuerdo en que muchas personas se convierten en malas personas debido al entorno en el que viven, pero también hay algunos, la minoría tal vez, que nacen con el gen del mal. Hace un mes escribí sobre un conocido con ese «gen». Pero lo que acabo de ver hoy rebasó mis límites de tolerancia, de coraje y de asombro. No es que haya visto actos donde se ataca salvajemente a otros humanos, ya nos acostumbramos los mexicanos a verlos, pero esto ya le da la vuelta a la página.

    No voy a poner el link del video por naturales razones, nada más diré que lo encontré navegando en www.blogdelnarco.com (advertencia, porque el sitio tiene imágenes extremadamente fuertes, si quieren pueden encontrar el video ahí, pero será bajo su propia responsabilidad). El en video se pueden ver a dos narcotraficantes del Cártel de Sinaloa capturados por miembros de otro cártel, el cual desconocemos. Las personas capturadas fueron despojadas de su camisa y muestran señas de algun tipo de tortura según lo que revelan las imágenes, primero los hacen hablar ante la cámara donde «confiesan» lo que hacían, en resumen, operaban para el Chapo Guzmán, pero por lo que parece eran narcotraficantes de bajo nivel (o sea, no era gente importante), después de eso, uno de los plagiarios decapita con una sierra eléctrica a una de las víctimas y el otro de los plagiarios hace lo propio con la otra víctima, pero con un cuchillo. He visto videos de asesinatos, imágenes violentas, pero nunca había visto en mi vida como asesinan a gente con tanta crueldad, los plagiarios, ni se inmutaron al hacerlo, no mostraron ni una señal de resistencia ante lo que iban a hacer, parece que ya estaban acostumbrados a hacerlo.

    No entiendo como hay gente en la sociedad que puede «deshumanizarse» tan fácilmente. Simplemente no lo entiendo, gente que no tiene sensibilidad con sus semejantes. Hay personas que pueden readaptarse, pero estos criminales que vi ya no tienen posibilidad de adaptación, ya no hay remedio con ellos.

    Me llegó un correo enviado por un amigo (correos de cadena) donde una persona que visitó cárceles y analizó a los criminales, quedó convencida de que se debía aplicar la pena de muerte en México. Dijo que en países como Pakistán (donde esta persona estuvo) se sentía más segura que en el DF porque allá te cortan una mano o te decapitan si cometes un acto criminal. Yo difiero con ella, no es que no quiera que maten a esos sinverguenzas que ya no tienen remedio. Es que con el mismo sistema penal y de justicia corrompido que tenemos, el cual provoca que estos delincuentes salgan de las cárceles o sigan dirigiendo delitos desde ellas, provocaría que con la pena de muerte, se sentenciara a muchas personas inocentes. Una muestra de esto es el documental Presunto Culpable (pueden ver el filme aquí) donde una persona es sentenciada a varios años de prisión por un delito que no cometió, y que tuvo que consultar con abogados expertos para esquivar toda la burocracia y la corrupción que existe para poder salir de ahí. Además por alguna razón (excepto algunos estados de EEUU) la pena de muerte solo se aplica en países poco desarrollados, poco democráticos, con dictaduras o fundamentalismos religiosos. Aplicar la pena de muerte sería volver atrás en la evolución como humanidad, de alguna forma sería rebajarnos a lo que los delincuentes hacen. Además, estoy seguro que muchos de estos criminales preferirían morir a pasar una cadena perpetua en una cárcel hacinada y en condiciones insalubres.

    Pero independientemente de eso, la pena de muerte si la están aplicando los narcotraficantes, la aplican cuando alguien obstaculiza su modus vivendi o modus operandi o como se le quiera llamar. Son gente decadente (por eso me molesta cuando instituciones conservadoras muestran más preocupación por la homosexualidad que por estos temas), sin valores, ni principios. Hay que ver porque surgen, porque se descomponen y atacar el problema de raíz. Algunos nacieron con ese gen, lo comentaba pero son casos mínimos, que también se llegan a dar en países desarrollados porque no se hicieron malos por las circunstancias; pero muchos otros se desarrollan gracias al tejido social dañado de la sociedad mexicana, a la falta de valores, el poder por el poder, el exacerbado deseo aspiracional y el materialismo entre otras cosas.

    Duele ver que esto exista entre nosotros los seres humanos, me duele que en pleno siglo XXI sigan cometiéndose actos de barbarie como estos. Ojalá toda esta crueldad que estamos viviendo y que vemos, decapitados, torturados, cuerpos tirados en Veracruz, blogueras asesinadas por denunciar al narcotráfico entre otras cosas, twitteros amenazados se termine. Porque si, los narcos han visto un peligro en las redes sociales donde personas anónimas denuncian sus actos, pero algunos de ellos tienen la capacidad y el entrenamiento para dar con estas personas.

    La humanidad sigue siendo cruel, a pesar de todos los intentos y luchas por volver al ser humano un animal manso, incapaz de atacar a su prójimo. Lástima: Humanidad, cruel humanidad.

     

  • Feminicidio

    No todos los asesinatos de mujeres son feminicidios, pero el no observar los tintes de género implícitos en aquellos que sí lo son ayuda a invisibilizar un fenómeno cultural que pone en peligro a todas y cada una de las féminas de una entidad.

    La falta de información y poca difusión que existe sobre los estudios de género han provocado que mucha gente crea incluso injusto que se tipifique sobre el feminicidio, considerando que la existencia del homicidio es suficiente, sobre todo cuando se pretende la igualdad entre los sexos.

    Pero en esta ocasión no estamos hablando de un uso correcto del lenguaje, donde habría que distinguir entre el asesinato de un hombre o una mujer por su prefijo, sino de la inclusión de un delito que cuenta con una tipificación específica circunscrita en la categoría de crímenes de odio, término surgido a mitad de los años 80 en los Estados Unidos, que recientemente comienza a introducirse en México, tanto en el léxico común como en la letra de la ley.

    La distinción intentada por la definición de crímenes de odio es la de incrementar las penas y sanciones a los delitos cometidos en contra de minorías socialmente desfavorecidas, es decir, de aquéllos cuya motivación se encuentre en razones de raza, género, orientación sexual, religión, discapacidad física, nacionalidad, etcétera.

    Ahora bien, aun cuando el censo 2010 confirma que las mujeres somos mayoría en México, la desigualdad histórica, social y jurídica nos coloca en la categoría de minoría y, por lo tanto, en la de grupo vulnerable, es por eso que la igualdad a secas no nos favorece, pues la inequidad es tal que la igualdad o la neutralidad no equilibra la balanza. Además de que existe un odio invisible, engendrado y reproducido en prácticamente todos los sistemas educativos, desde la casa a la escuela, pasando por las instituciones públicas.

    ¿Cuántas veces le hemos dicho a un niño que no llore como niña?, ¿o lo hemos sacado de la cocina porque ése no es lugar para los hombres? ¿Cuántas ocasiones hemos instado a un joven para que muestre valentía diciéndole que “no sea vieja”? Incluso en sentido inverso, ¿cuántas veces hemos apremiado a un varón a que se comporte como “hombrecito”? Algo debe de estar mal con ser mujer entonces si existe tanto énfasis en que un hombre no se comporte como tal, si serlo significa ser cobarde, débil, sentimental e indiscreto, o si no, ¿por qué se emplea la palabra “hombría” para definir lo contrario? ¿Por qué las mejores cualidades se definen con el sexo masculino?

    Para muestra un botón: en una de las acepciones de “hombre” de la Real Academia Española, ésta lo define como: “Individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza”. Mientras que la misma acepción no pone ningún ejemplo de esos atributos en referencia directa a su contenido semántico cuando se busca el significado de “mujer”. ¿Será de verdad que no encontraron ninguna? Como dato curioso, existen cuatro ejemplos incluyendo “mujer del arte” que se refieren a prostituta.

    El resultado inevitable de esto ha sido el de poner al varón por encima de la fémina, donde se desvaloriza a ésta al grado de ubicarla en la categoría de objeto cuya existencia es prescindible, y cuyas transgresiones a esta jerarquía serán castigadas con violencia de género como una forma de conservar los privilegios patriarcales. El extremo de esa violencia es el feminicidio.

    No se puede considerar igual entonces un homicidio, donde se asesina a un hombre o a una mujer por cualquier cuestión, a un feminicidio, donde se mata a una mujer por el simple hecho de serlo; en el segundo todas las féminas estamos expuestas sin importar lo que hagamos.

    Aun cuando los asesinatos de mujeres a través de los tiempos han sido numerosos, no fue sino hasta el fenómeno que comenzó en Chihuahua con las Muertas de Juárez desde 1993, que éstos empezaron a tener popularidad en el terreno de las políticas públicas, con una tardía reacción por parte del legislativo. Parece casi increíble que hubieran tenido que pasar 18 años para que a las y los diputados colimenses se les ocurriera legislar al respecto, sobre todo cuando hablamos de que Colima es el segundo estado con mayor violencia sexual, de acuerdo a datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2006. Pero supongo que más vale tarde que nunca, después de todo, con este movimiento Colima se une a las siete entidades que ya han integrado este delito a sus códigos, entre las cuales, por cierto, no está Chihuahua, quien encabeza la lista en asesinatos de mujeres por cuestiones de género, según el INEGI.

    Como muestra de que cuando se dejan de lado los intereses personales o de grupo y se recuerda el compromiso adquirido con la ciudadanía se pueden lograr grandes avances, el Congreso del Estado de Colima aprobó la semana pasada una iniciativa presentada conjuntamente por las coordinadoras de las bancadas del PAN y del PRI, Patricia Lugo Barriga e Itzel Ríos de la Mora, para incorporar al feminicidio como una figura delictiva.

    Entre las adiciones más importantes está la que se le hizo al Código de Procedimientos Penales, donde se señala que se debe de “evitar incorporar en la investigación elementos de discriminación que pueden dar como resultado una descalificación de la credibilidad de la víctima y una asunción tácita de responsabilidad de ella por los hechos, ya sea por su forma de vestir, por su ocupación laboral, conducta sexual, relación o parentesco con el agresor”.

    También se considera en las reformas el hacer un banco de datos sobre delitos en contra de mujeres; hacer y aplicar protocolos con perspectiva de género para proceder a la búsqueda de mujeres y niñas desaparecidas, y capacitación de personal de la Procuraduría General de Justicia local sobre perspectiva de género en la aplicación de su labor en asuntos de violencia y feminicidio. La aprobación de esta propuesta es un gran avance en la protección de la integridad y derechos de las mujeres, sin embargo, falta llevar la teoría a la práctica.

    Quiso el destino que esta iniciativa pasara justo un día antes de que se encontrara el cuerpo sin vida de Andrea Rodríguez García, adolescente de 16 años que había desaparecido el sábado 20 de agosto, cuando se dirigía a un partido de futbol, como si hubiera querido darle un rostro a la monstruosidad de este tipo de crímenes y un sentimiento de indignación a las y los ciudadanos que se encargan de garantizar la justicia.

  • Felipe Calderón, a juicio.

    Yo recuerdo que uno de los motivos por los que no voté por López Obrador fue porque se me hacía una persona con una mentalidad cerrada, anacrónica y con una difícil adaptación a los cambios que siempre existen en el quehacer político. Tal vez no me equivoqué al elaborar mi juicio, de hecho se sigue comportando de la misma manera. Pero pareciera que Felipe Calderón está padeciendo del mismo mal ante el problema del narcotráfico. La estrategia de la guerra frente al narcotráfico sigue siendo la misma que hace unos años y los resultados son desastrosos. En solo una semana nos percatamos de la balacera en Torreón, y tristemente de la muerte de más de 60 personas en el Casino Royale en un ataque perpetrado por Los Zetas.

    Muchos dirán que se necesita mano dura, pero ya la ha habido, se sacó a los militares de sus bases para combatir al crimen y los resultados han sido nefastos. La violencia ha crecido, no porque sea sintomático de que el gobierno esté ganando la lucha. Claro ejemplo el del Casino Royale, no fue un atentado para amedrentar al gobierno, fue simplemente un ajuste de cuentas de Los Zetas que extorsionaban a los dueños del casino con $100,000 pesos semanales. La violencia ha crecido por la división de los cárteles, el crecimiento de estos, y porque las condiciones socioeconómicas en México (cuya falta de oportunidades y de valores ha provocado una disolución social) son como un germen que alimentan este mal. Esto aunado a que el principal consumidor (Estados Unidos) está «arribita» de nosotros. Lo peor es que los norteamericanos se hacen de la vista gorda cuando deberían participar más activamente dado que ellos en parte son responsables del crecimiento de los cárteles.

    Lo he repetido, mientras exista mercado y las actuales condiciones económicas, el problema seguirá existiendo. Eso no lo ha entendido Felipe Calderón, que curiosamente viene de la corriente «pragmática» del PAN y de lo que ha carecido, sobre todo en estos últimos años es de pragmatismo. No se ha dedicado a buscar alternativas ni a reconocer que la guerra estuvo mal planteada desde un inicio. Supongamos que los carteles pudieran ser exterminados por medio de un combate frontal (lo cual ya dije que es muy difícil dado las condiciones que mencioné). Lo prudente hubiera sido rastrear cuentas de bancos, combatir el lavado de dinero, tráfico de armas, todo esto sin que la sociedad lo supiera. De esta forma los cárteles estarían más debilitados a la hora de que comenzara la batalla. Calderón no lo hizo así, prefirió emprender la guerra desde el inicio y estamos llegando a un punto en que los mexicanos estamos empezando a conocer el terrorismo.

    También el presidente olvidó que se requería de una lucha integral que no solo incluyeran las «acciones violentas», era necesario resanar el tejido social y crear en la sociedad una escala de valores, para evitar que el narco se siguiera alimentando de ella (el entregar la educación a Elba Esther Gordillo lo cual empeoró la educación produjo el efecto opuesto al que se requería). Tan no se ha hecho nada que el narco ha penetrado dicha escala, tanto en su versión religiosa como en su versión laica. Calderón no solo se volvió un presidente cerrado al debate o a la autocrítica, sino que parece haberle dado la espalda a esos valores humanistas que presume el PAN.

    Muchos dicen que el narco quiere ver a un México dividido, que orille al gobierno a replegarse. No lo creo tan así. Más bien los narcotraficantes se encontraron con un México que ya estaba dividido desde el 2006. Es curioso que si bien no todos, la mayoría de los que apoyan o rechazan la lucha de Calderón son los mismos que estaban a favor o en contra de él después de lo acontecido en las elecciones del 2006. Aquí Calderón también se equivocó, si no hubiera existido el presunto fraude electoral. Si hubiera aceptado el recuento voto por voto, casilla por casilla y este demostrara su triunfo, más mexicanos seguramente lo hubieran legitimado y el país no estuviera tan dividido ante esta causa (recordemos que el 49% de la población cree que hubo fraude electoral en el 2006). Claro, muchos criticarían su lucha contra el crimen por razones prácticas y pragmáticas, y no por razones ideológicas o partidistas. Las redes sociales son un claro ejemplo de esto, muchos muestran su total apoyo al Presidente y pide que se combata enérgicamente y con todas las de la ley al crimen, otros no solo no lo apoyan, sino que llegan al punto de desear su muerte, lo cual se me hace realmente patético.

    Calderón no es el principal responsable del acto terrorista, a los primeros que hay que señalar son a los criminales, y son con los que nos debemos de sentir indignados. A Calderón le podemos reprochar que la barbarie está relacionada con una estrategia mal planteada, la cual el diseño en conjunto con su gabinete y le podemos exigir un cambio de estrategia como sociedad, pero sería demasiado culparlo directamente, el no fue el que prendió el fuego ni quien aventó los granadazos. Hay quienes lo quieren ver fuera de la silla presidencial de una vez, pero a la vez Calderón tampoco se quiere abrir al debate (la única vez que lo hizo y a medias, fue cuando recibió a Sicilia en el Castillo de Chapultepec). No hay alguna convicción democrática por ambas partes. El Presidente nunca ha querido crear un foro de debate como si se realizó con la reforma energética donde acudieron especialistas de todas ideologías. Parece que Calderón ha caído en el autoritarismo, como si eso fuera a mostrar a los narcos la dureza con la que va a actuar. Porque una cosa diferente es titubear y otra cosa es adaptarse a los cambios, y recomponer la ruta cuando las cosas se están saliendo de control, y Calderón no ha querido reconocer sus errores.

    Ya a estas alturas sería contraproducente meter al ejército a los cuarteles o pactar con el narco (como sugiere Vicente Fox), el problema ya se salió de control y hay que tomar otras medidas. Empezar también en reforzar el tejido social, empezar a combatir a los carteles también por vías no violentas (cuentas bancarias, evitar el tráfico de armas) para debilitarlos. ¿O por qué no, traer ayuda a la policía israelí, francesa o alemana como sugirió Carlos Fuentes?, e inclusive que Estados Unidos interviniera, máxime cuando son en gran parte responsables del crecimiento del narcotráfico en México, se hablará mucho de la soberanía, pero creo que lo más importante es regresar la paz al país y yo no vería con malos ojos la ayuda internacional.

    También está la posibilidad de la legalización de las drogas (tanto en México como en Estados Unidos), que si, terminarían debilitando enormemente la violencia que genera el narcotráfico al incluírlos en la economía nacional, se les podría poner un alto gravamen y usar ese dinero para desincentivar su consumo y a la vez aumentar la recaudación fiscal, pero también tendríamos que ver que repercusiones sociales tendría en la sociedad y si puede ser contraproducente. Es cierto, en Amsterdam funcionó, pero aquella ciudad vive un escenario socioeconómico muy diferente (superior) al nuestro; y también se puede mencionar la legalización del alcohol que acabó con los capos en Estados Unidos, nada más que la mayoría de las drogas son más fuertes y dañiñas que el alcohol.

    El Mandato de Felipe Calderón está a juicio. Su nombre resuena en la mente de todos los mexicanos cuando se habla de temas relacionados con el narcotráfico. Seguramente será recordado a través de la historia por la guerra que emprendió con los carteles, parece que el balance es malo, así lo sugieren las estadísticas. Tendrá un año para recapacitar y al menos enderezar la nave un poco para que la historia no sea tan cruel con él.