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  • ¿Por qué la universidad no debe de ser para todos?

    ¿Por qué la universidad no debe de ser para todos?

    Últimamente he escuchado por ahí propuestas para eliminar exámenes de admisión en las universidades públicas para que cualquier persona pueda cursar una carrera y pueda aspirar a una mayor movilidad social, es decir, que pueda aspirar a una mejor posición social y un mejor ingreso. De esta forma, se dice, más estudiantes pueden entrar a la universidad y entonces más personas suben de posición social y ¡vualá! Este país se va directo al desarrollo.

    Suena fantástico, pero esta propuesta en realidad es muy engañosa, demagoga y contraproducente.

    ¿Por qué la universidad no debe de ser para todos?
    Thinkstock

    En realidad los filtros son necesarios. Quienes son más inteligentes, preparados, y quienes le echaron más ganas al estudio, deberían tener prioridad sobre los que hicieron de la preparatoria una extensión de los fines de parranda. Las universidades privadas utilizan estos filtros, generalmente aplican exámenes de admisión y también llevan a cabo una entrevista con el director de carrera afín. Las universidades públicas también manejan exámenes de admisión lo que está muy bien, pero dan pase automático a aquellos que estudiaron en sus preparatorias, sin importar el promedio o el desempeño, cerrando las puertas a quienes estudiaron en otra institución y se desempeñaron mejor.

    En todas las universidades de todos los países utilizan estos filtros. En Estados Unidos, un filtro importante es el GRE, el GMAT o el SAT, que es algo así como el Ceneval, pero más difícil. En el Reino Unido no hay examen de admisión como tal, pero debes tener un promedio mínimo de 8 o 9 en México para poder aplicar. En ambos casos, otro filtro es el statement, que es básicamente es la declaración de motivos por los qué quieres estudiar. En algunos casos ponderan tanto el examen, el promedio y el statement. Así garantizan que quienes estén ahí sean lo más preparados y aptos para estudiar esa carrera. En resumen, se evalúa lo siguiente:. 1.- El desempeño en grados anteriores, 2.- El nivel de inteligencia y razonamiento necesarios para estudiar determinada carrera, 3.- Que aquello que quieras estudiar vaya de acuerdo con tu proyecto de vida y estés motivado a hacerlo.

    Ahora, qué pasa si quitamos esos filtros. ¿Mayor justicia social? La respuesta es un rotundo no.

    Estamos hablando que quienes van a estudiar, son personas aptas para hacerlo y en teoría están motivados para estudiar y preparados intelectualmente. Los profesores que imparten las clases y los departamentos de carreras que diseñan su plan de estudios dan eso por sentado. Así el maestro prepara sus clases, y la universidad desarrolla sus planes.

    Examen de admisión
    Universidad de Guadalajara

    Bueno, ¿qué pasaría si al quitar los filtros, permito que varios estudiantes mediocres (en lo intelectual y/o la preparación) entren a las aulas?

    El maestro se dará cuenta que varios estudiantes tendrán problemas con el nivel académico y tendrá que «bajar el nivel». Si un maestro de ingeniería se percata que la mitad del salón no tiene la capacidad para entender las ecuaciones cuadráticas, entonces tendrá que optar por utilizar unas más simples. Eso significará que dentro de un salón donde la educación es grupal, los más preparados y aptos recibirán una educación de calidad inferior. De esta forma, estos grandes ingenieros en potencia, no estarán debidamente preparados cuando salgan al mundo laboral.

    Es decir, los estudiantes no preparados al entrar a la universidad podrán aspirar a una mayor movilidad social, pero ésta será menor a la que hasta ahora aspiran quienes están lo suficientemente preparados para ser admitidos.

    Y efectivamente, esto sucederá a costa de los que están preparados que ahora aspirarán a una menor movilidad social. Es decir, unos suben en detrimento de quienes merecerían subir más. Se privilegia al mediocre sobre el talentoso.

    Pero esta no acaba ahí. Tenemos que hablar de las oportunidades que los egresados tienen.

    Cuando un individuo sale de la universidad lo primero que hace es buscar trabajo. Incluso muchos de quienes aspiran a ser empresarios primero buscan un empleo para foguearse. Pero el tamaño del mercado es el mismo. El mercado no va a cambiar de tamaño por el número de estudiantes que egresaron, ni los institutos de investigación requerirán más científicos simplemente porque «egresaron más». Entonces, en un «mundo ideal» donde cualquiera puede entrar a la universidad, más personas quedarán imposibilitadas de encontrar un empleo que tenga relación con su carrera. Muchos terminarán haciendo trabajos para los cuales no se requería un grado.

    En resumen, esto es lo que pasaría:

    Estudiar en la universidad

    Tomando el modelo actual donde las universidades aplican un examen de admisión: dos personas egresan de una carrera universitaria, el mercado ofrece dos puestos para esas dos personas y les otorga un sueldo de $20,000 pesos.

    Si eliminamos los filtros en aras de una sociedad supuestamente más justa, ocurrirá lo siguiente: 5 personas egresan de una carrera universitaria, pero el mercado sigue ofreciendo solamente dos puestos, y los otros 3 egresados no podrán ejercer su carrera, por lo cual deberán realizar un trabajo que no les requería un título universitario: i.e. taxistas, vendedores, etc. Pero no sólo eso, como la calidad de la educación bajó para que esta fuera apta para todos los estudiantes y no sólo los más aptos, los egresados salieron con una menor preparación de la universidad, lo cual incidirá negativamente en el sueldo que el mercado ofrece, el cual, en este hipotético caso, será de $15,000 pesos.

    De hecho, en una sociedad donde el acceso a la educación está determinado meritocráticamente, quienes no fueron admitidos, recibirán un beneficio indirecto de este modelo porque quienes están en los puestos de mayor valor agregado tendrán la capacidad de aportar más, lo cual incidirá positivamente en la economía de un país. Por el contrario, si quienes están en esos mismos puestos son personas con poca preparación, toda la sociedad en su conjunto saldrá perjudicada.

    Para terminar, entiendo la necesidad educación gratuita, de hecho me parece muy bien que por medio de este modelo quienes no tienen recursos económicos tengan la posibilidad de estudiar para que de esta forma el acceso a la educación esté condicionado por el esfuerzo y el talento, y no tanto por el dinero. Pero pensar en que tenemos que abrir la universidad a todos es un contrasentido, porque va en contra de cualquier lógica y le quita el valor agregado que significa estudiar una carrera universitaria. Además, la sociedad seguirá necesitando de albañiles o de conductores de taxis, que son empleos que no requieren de tanta preparación, pero que son al final empleos dignos y necesarios para que nuestra sociedad funcione.

  • Las universidades como semilleros de posturas ideológicas

    Las universidades como semilleros de posturas ideológicas

    Existe la creencia, y no sólo a nivel nacional, de que el alma mater de un individuo puede condicionar su postura ideológica. El individuo al entrar a la universidad, ya tiene 18 años cumplidos, es mayor de edad, y su desarrollo tanto intelectual como espiritual está en proceso. Ya es una persona, se supone, en mayor parte independiente en el terreno intelectual, por lo cual empieza a consolidar su sistema de creencias (que ciertamente dicho proceso puede comenzar a gestarse años antes).

    Las universidades como semilleros de posturas ideológicas

    Veamos los estereotipos que abundan. El chairo de la UNAM, el tecnócrata neoliberal del ITESM / ITAM, el riquillo socialistoide de la IBERO / ITESO, el mocho conservador de la Universidad Panamericana. Y estos estereotipos se entienden como la consecuencia de la línea ideológica de la universidad. Lo aprendido en la escuela ayuda a formar el concepto que un individuo puede tener del mundo, el cual puede variar de una a otra institución. Por lo tanto los alumnos tendrán una tendencia a adoptar en cierta medida, la ideología de su alma mater.

    Pero eso no es siempre así. Porque el individuo puede no estar de acuerdo con algunas de las creencias que forman la postura de la institución en la que estudia, y también porque dicha postura en una institución no es necesariamente lineal, y dentro del profesorado pueden existir algunas «disidencias» que en muchos casos pueden ser toleradas por las instituciones en aras de la «pluralidad y la universalidad». Incluso una universidad puede tratar de mostrarle al alumnado algo de otras ideologías, también por medio de conferencias o invitados, para que tengan un criterio más amplio. Por eso no es de sorprender, por ejemplo, que en el ITAM estuviera Fernández Noroña dando una conferencia, o que en el ITESM de Monterrey AMLO fuera vitoreado por parte del alumnado.

    No es imposible ver a alumnos en la UNAM que no están de acuerdo con la visión socialista y nacionalista (no nacionalsocialismo, no malinterpreten) y que se conviertan en unos férreos defensores del libre mercado. Incluso pueden hablar de todos los defectos del modelo de la UNAM, tanto como la ausencia de profesores que no van a dar clase, como de la falta del papel del baño. Así de la misma manera, tampoco es raro toparse a un egresado del ITESM con una visión socialista, y con una dosis de fuerte crítica al neoliberalismo. Por cierto conozco gente que incluso son profesores en esa institución sin ningún problema.

    Los padres de familia tienden a meter a sus hijos en escuelas cuyo pensamiento corresponda con el de ellos, especialmente en escuela básica y media superior. En el caso de la universidad, los hijos muchas veces deciden donde estudiar, aunque los padres influyen mucho todavía. Tal vez les gustaría que estudien en donde ellos estudiaron, u optan por una universidad que se ajuste a su presupuesto económico. Al final podrá haber cierta tendencia a estudiar en la universidad que se ajuste a ciertos criterios ideológicos, pero en muchos casos no será así. Un alumno puede optar por estudiar en una universidad pública debido a la escasez de dinero, o por el contrario, debido a que dicha institución tiene un muy buen nivel en el área en que el alumno desea desarrollarse, poniendo a la tendencia ideológica de la institución en un segundo plano o descartándola por completo.

    La ideología política de un individuo se desarrolla de acuerdo a muchos factores. Incluso es algo en donde los genes pueden tener cierta influencia. El temperamento de la persona, su historia de vida, el conocimiento que adquiere, las personas con las que se relaciona, la forma en que fue educado. Variables son demasiadas. Existen estudios (si son fiables o no es otra cosa) que afirman que la gente de izquierda tiende a ser más inteligente, puesto que los individuos con bajo CI suelen ser más temerosos y por lo tanto suelen abrazar ideologías derechistas que les proporcionen seguridad. Otros dicen que las personas de derecha son más felices porque tienden a vivir más en familia y creen en un ente superior.

    Se ha tratado de explicar de muchas maneras las corrientes ideológicas. Y es que no existe sistema perfecto en la faz de la tierra, por lo cual algunos consideran que un equilibrio consecuencia de la oscilación entre ellas es lo que traerá prosperidad a una sociedad. Por parte de las universidades, a pesar de que el término «universidad» parecería implicar el abarcar un todo, tenemos que recordar que somos animales políticos con alguna postura política (que existirá aunque el individuo se encuentre en la ignorancia y no sepa como nombrar a los términos), por lo tanto, las instituciones educativas de alguna manera también la tendrán.

  • ¿Eres un adolescente indeciso que no sabe que quiere estudiar?

    ¿Eres un adolescente indeciso que no sabe que quiere estudiar?

    Seguramente eres un púber que quiere ver que va a hacer con su vida. Hace no mucho te diste cuenta de la aparición de pelos por todos lados, aprendiste a rasurarte (o a depilaste), a ponerte desodorante (que desgracia en que la misma etapa en que te gustan los miembros del otro sexo empieces a oler mal si sudas), empezaste a coquetear con tu sexo para después sentir una explosión inmensa que cambió tu vida para siempre. Pocos años después de eso, te topas una de las decisiones más importantes de tu vida ¿Qué fregados voy a estudiar? Esa decisión marcará un rumbo definitivo en tu vida, tal cual efecto mariposa, donde un pequeño acto cambia por completo el futuro.

    ¿Eres un adolescente indeciso que no sabe que quiere estudiar?

    ¿Pero sabes que estudiar? ¿Sabes como tu carrera, con una persona indecisa, timorata y manipulable como tú, puede acabar destruyendo a la sociedad? Esta es una lista hecha deliberadamente para crearte todavía más confusión.

    Filosofía y Letras: Los filósofos llegaron a este mundo para crear problemas existenciales. Por más se lee fiosofía, la angustia aumenta, y tal cual droga candidata a ser legalizada por Fox, el filósofo necesita leer más, meditar, razonar más, pensando en saciar su vacío existencial, cuando ocurre lo contrario. Dependiendo la ideología, se encerrará en un monasterio para entender al Dios en el que cree, y dejará de disfrutar los placeres de la vida. O se convertirá posiblemente en un pseudorrevolucionario rojillo que después de haber leído cientos de libros que lo pusieron al borde del suicidio, llegará a la errónea conclusión de que el comunismo funciona.

    Psicología: Tiene algunos rasgos parecidos de los filósofos. Los filósofos rara vez encontrarán trabajo, pero el número de suicidios por crisis existenciales podrá equilibrar dicho conflicto. En cambio los psicólogos no. La mayoría de los estudiantes, mujeres «Mientras me caso» que aspiran a poner su consultorio y terminan trabajando en el departamento de recursos humanos de empresa de medio pelo si bien les va, logran sortear esa angustia. En ese mundo donde el «Yo» y el «Ello» de Freud, se combinan con los «Wey» «Hello», «quiut (Cute)», donde un postulado freudiano o de Jung que cause conflicto, podrá ser neutralizado con una visita consumistamente loca al centro comercial. Es cierto que estamos enfermos, pero no es lejano el día en que tengamos más psicólogos que no psicólogos en la sociedad, y los primeros se limitarán a «psicoanalizar» a sus padres, hermanos y amigos, para después irse a llorar por un profundo conflicto que no ha sido posible descifrar desde un punto de vista antropológico, sociológico, o valga la redundancia, psicológico: -Mi novio llegó 15 minutos tarde weey!-.

    Economía, Finanzas: Los economistas tienen una profunda distorsión de su autoconcepto. Creen que son superhéroes que vienen a salvar a la sociedad, cuando son artífices de gran parte de sus males. Gran parte de ellos (exceptuando los rebeldes marxistas) son una especie de juniors con porte tecnocrático, que buscan hacer un análisis del mundo y todos sus problemas por medio de fórmulas matemáticas. Son expertos en la economía del goteo, cuando no son capaces de cerrar bien la llave del lavabo. Todo lo analizan en función de balanzas comerciales, oferta y demanda, producto interno bruto. Tratan de hacer el trabajo de psicólogos, filósofos y sociológicos reduciendo todo a un interés monetario.

    Ingenierías: Es natural que los ingenieros sean bien pagados, debido a su capacidad intelectual de lograr transformar la materia en cosas que según nosotros, son útiles. Son una especie de intelectuales binarios, la gran mayoría no tienen relaciones sexuales hasta que comienza su éxito económico, y se molestan si uno les llama licenciado en vez de ingeniero. El problema viene en que son parte responsables de los daños que estamos causando los seres humanos en la tierra. Ellos crean un inocente aparatito maquetado en AutoCAD, un robot, un molde, cosas aparentemente pequeñas, pero que juntas te hacen entender por qué hay cada vez menos árboles, por qué el clima está cambiando. Eso sí. Tienen el karma de su lado, son la especie relegada en la universidad, pero al salir al quite, se las cobran.

    Programadores: Geeks y nerds antisociales se refugian en este mundo para llegar a ser alguien a pesar de sus limitaciones. Tetos como Bill Gates o Steve Wozniak son su esperanza para que a pesar de sus granos, sus frenos, y su sobrepeso, logren ser igual o más exitosos que los hombres comunes. Dominan un arte que sólo ellos entienden (corchetes, «if’s», while’s») y lo que para ellos es algo increíble, para el resto del mundo es algo así como «cómprate una vida» aunque toda la tecnología que usan estos últimos para farolear, son creados por esos programadores. Incluso la App que usan para burlarse de los nerds. Tendrán más posibilidades de crear una aplicación que piense por sí misma, que tener una relación sentimental con alguien que no se dedique a los mismo que ellos.

    Mercadotecnia: La definición correcta de mercadotecnia es la siguiente: -La actividad donde se busca acercar productos inútiles a los consumidores, los cuales son previamente enajenados por medio de mecanismos conductuales, precios bajos, y estrategias apelando a los sentimientos de la gente-. El mercadólogo se encarga de decirle a los demás que es lo que necesita pero que en realidad no necesita. Imaginemos una mesa coja de dos patas, la cual no se puede poner de pie ¡No sirve!. Bueno, un mercadólogo puede forrarla de diamante y se convierte en un producto de lujo cuyo mercado meta son las clases pudientes. Otro mercadólogo le pone una manzanita y le llama la iCoja, La gente hace filas enormes para comprarla porque la edición conmemorativa tendrá una de sus patas con la forma del falo de Steve Jobs. Otro de plano deja que la mesa se haga más vieja, donde la humedad debilite la madera y huela antiguo. Sí, la mesita ideal que todo hipster estaba esperando. Y por cierto, los primeros que caen en las garras de la mercadotencia, son, los mercadólogos.

    Arquitectura: No miente quien dice que el arquitecto es aquella persona que no tuvo cojones para ser ingeniero. Es una carrera apta para megalomaniacos snobs. Todos quieren ser Le Corbusier,  Gaudí, Pelli, Foster. Pero terminarán creando casas tipo Infonavit 4×4 o bien, haciendo ampliaciones en un baño para que el escusado quepa y el cliente pueda agarrar el papel del baño sin pararse. Los arquitectos se creen artistas, creen que van a forrar toda la ciudad de Art Deco, van a presentar una propuesta de un mingitorio portatil Art Nouveau, pero caerán en la realidad de que la gente quiere su casita, y no quiere que tenga goteras. Posiblemente logren entrar a su obra arquitectónica maestra, pero sólo viendo su render con unos lentes en 3D.

    Contador: Monótono, repetitivo, uno de los reductos de la cultura disciplinaria panóptica de hace dos siglos. Declaración- IVA – IETU, cuentas T – Activos – Pasivos. Tienen mucho trabajo muy mal pagado, y la poca creatividad que se les pide, es la necesaria para que sus clientes evadan impuestos. ¡El contador de Slim es un artista!. Ser un contador es como trabajar en el servicio público sin los beneficios de estar en el servicio público. Ir al SAT, hacer filas, lidiar con la burocracia, un error puede costar no sólo la pérdida de un cliente, sino el resarcir económicamente su error. El nombre lo dice todo, contador, contar, nada más.

    Diseño Gráfico: Aquí caen dos personas, gente que cree que el diseño es arte, y gente que no tuvo los suficientes arrestos para estudiar cualquier otra carrera. Son los mozos de los mercadólogos y los comunicólogos. Su conflicto consiste en tratar de hacer una expresión artística con la imagen corporativa de una empresa. Colores por aquí, colores por allá, un toque de Picasso, un toque de Dalí, para que el cliente diga -¡Qué es esta porquería!-. ¡Quiero diez propuestas nuevas para ayer!-. Su pirámide de necesidades de Maslow sería así: 1.- Necesidad de tener una Mac 2.- Necesidades fisiológicas 3.- Necesidades de seguridad 4.- Necesidades de afiliación 5.-. Necesidades de reconocimiento 6.- Autorrealización.

    Comunicación: Es curioso que muchos comunicólogos gusten de la onda hippie e incluso se consideran de izquierda, pero forman a ser la parte estrategica de comunicación del mainstream y la maquinaria boba. Terminan manejando las redes sociales de empresas propiedad de «pequeños cerdos capitalistas», hacen comerciales de  Coca Cola y si tienen éxito, spots de Televisa. En cierta medida, comparten la intención de los mercadólogos de enajenar a la gente, aunque el mercadólogo es el que habla de la necesidad de hacerlo, y el comunicólogo ejecuta la estrategia orwelliana alienante.

    Administracion de empresas: La gran mayoría entran aspirando a manejar su negocio y pocos lo logran. Como el nombre tiene la etiqueta de «mi negocio propio» o, «seré gerente de una empresa importante», terminamos con una de las carreras más saturadas, también por muchas «Mientras me caso». Al igual que los mercadólogos, llega el balde de agua fría cuando hay mucho trabajo en… telemarketing, cambaceo, servicio al cliente. Al salir se dan cuenta que para poner un negocio y poner sus conocimientos en práctica, más que su título,  necesitan «capital». Quienes no lo tienen, o bien, no lo saben obtener (porque también existen los créditos y los incentivos), terminarán condenándose a buscar empleos que sean aceptablemente remunerados aunque no les guste.

    Derecho: Yo lo llamaría licenciatura en chueco. Ese episodio de los Simpsons donde Lionel Hurtz se imagina a un mundo sin abogados representado por una imagen con varias personas cantando en círculo ejemplifica lo que es el derecho. Más que aspirar a ser empleados o emprendedores, la política es una gran opción para desenvolverse. El abogado más mañoso es el más bueno, un abogado «humilde» es un pobre abogado. Una carrera saturada, sí, pero con amplias áreas para desenvolverse. Si el diseñador es creativo, el contador minucioso, y el psicólogo empático, entonces el que estudia derecho debe de ser cabrón. Se forma un círculo vicioso porque si aparecen abogados «cabrones» entonces la otra parte deberá buscar otros más «cabrones», y más que aplicar la justicia, ganará quien encuentre más inconsistencias a la ley a su favor. Tanto si quiere ejercer de una forma honesta y comprometida como si quiere ser un corrupto. Por eso es que el derecho es la antesala de los políticos.

    Medicina: Otro de los oficios llamados liberales. Si no fuera por Superman, Gokú o el Peje, los médicos serían los héroes del mundo. Se encierran en los estudios más tiempo que los otros profesionistas, lo cual moldea su personalidad al grado que siempre sabes que el médico, es el médico (a veces esos pasillos de hospital dejan como un no sé qué en su psique que ha asimilado las tripas internas). Si no te gusta esforzarte, esta no es tu opción- Los médicos son de los profesionistas más valientes (aunque se creen de más) porque no sólo estudian una carrera difícil y demandante, sino porque es pan de cada día ver lo más repugnante de los seres humanos, desde un olor fétido por falta de aseo, hasta meter las manos dentro del cuerpo de un paciente sabiendo que la más pequeña falla puede destruir la reputación forjada por años. Los médicos llegan literalmente «más adentro» del ser humano que los filósofos, pero no se deprimen tanto. Se acostumbran.

    Nutrición: Algunos podrán asociarlo con la medicina porque los dos están centrados en la salud, pero es algo totalmente diferente. Primero, en nutrición siempre están las mujeres más guapas de la universidad (hombres no sé, porque no muchos estudian esta carrera). Segundo, no puedes ser gordito o gordita y estudiar nutrición. Adiós a los placeres del paladar a menos que tu metabolismo sea muy generoso contigo. Estas son de las carreras «Mientras me caso» pero con más perspectiva, porque las nutriólogas si logran hacer algo más de su carrera. El problema es que es una desventaja relacionarte íntimamente con gente gordita. Si tienes un novio, un hermano o un papá gordito, se asumirá que no tienes la capacidad de hacer que bajen de peso. El cliente común del nutriólogo es este. Llega a consulta los primeros días de enero, sigue febrero, marzo, abril, hasta un punto en que el nutriólogo se siente muy orgulloso de como su técnica ha despejado toda obesidad del individuo. Pero esta alegría se disipa cuando esa misma persona regresa en enero del siguiente año con todavía más sobrepeso.

    Entonces, ¿Ya sabes qué quieres estudiar?

  • ¿Es la universidad para todos?

    ¿Es la universidad para todos?

    En una sociedad se necesitan científicos, pedagogos, doctores, pintores, albañiles, intelectuales, actrices, empresarios, economistas entre muchos otros. Los perfiles son diferentes, unos requieren título universitario, otros requieren una carrera técnica, y otros la preparatoria terminada e incluso menos. ¿Qué pasaría si garantizáramos la universidad a todos los ciudadanos del país? ¿Si todos estudiaran para ser doctores o empresarios, dónde quedarían los albañiles o los pintores? El garantizar la universidad a todos no garantiza de ninguna forma que tengamos millones de empresarios o millones de intelectuales. Simplemente los más capaces terminarán tomando este papel y los menos, con todo y título universitario, tendrán que buscar puestos de albañiles y pintores. ¿Es la universidad para todos?

    ¿Es la universidad para todos?

    Lamentablemente nuestra economía no da para garantizar la universidad para todos. Y creo que tampoco todos los ciudadanos están preparados para cursar la universidad, aunque sí, en parte, el gobierno tiene responsabilidad sobre esto último. De hecho, conforme se permite entrar a personas no aptas, la reputación de la carrera universitaria, e incluso la de la universidad, podrá deteriorarse. Las personas más preparadas serían las más afectadas en una clase donde el profesor está preocupado porque todos los alumnos aprendan.

    Es cierto, en países como Corea del Sur o Finlandia, la gran mayoría de los estudiantes tiene acceso a la universidad. Pero pasan dos cosas: La educación elemental de estos países es lo suficientemente buena como para que sus habitantes tengan la capacidad de estudiar una carrera universitaria adecuadamente, y la economía (tanto del país como de los habitantes) es también lo suficientemente buena. El caso de Cuba que aparece como el primer lugar es un poco diferente. Los cubanos tienen una buena calidad educativa (con su dosis de adoctrinamiento), entonces de alguna manera tienen aptitudes para entrar a la universidad. La economía de Cuba será muy diferente a la de Corea o Venezuela, pero al ser una economía controlada por el gobierno y totalmente planificada, entonces se invierten muchísimos recursos en los estudios en detrimento de otras áreas. Pero México ni tiene una economía sólida, ni tiene una economía planificada, y tampoco tiene a parte de su población lo suficientemente preparada.

    Entonces tenemos que la universidad no es para todos. La UNAM y la U de G, aplican exámenes para determinar quienes son los más aptos (de acuerdo a su capacidad de recibir alumnado) para ingresar a estudiar a sus instalaciones (que los mecanismos de admisión sean mejorables es otra cosa). Y en realidad las universidades son las menos culpables, y tendríamos que apuntar a la educación básica e intermedia que deja mal preparados a los alumnos.

    En México existen universidades como el ITAM que tiene una cuota de ingreso y mensualidades muy altas. Pero para entrar ahí no es suficiente, también se debe de pasar un examen y acceder a una entrevista con el director de la carrera. De esta forma garantizan que los que entren sean personas capaces de brillar en la carrera, así como personas que se comprometan con sus estudios. Esto también se ven en muchas universidades de países desarrollados como Estados Unidos, Reino Unido, y Alemania.

    De ninguna manera es una falta a los derechos humanos de las personas. Es como si habláramos de un equipo de fútbol profesional. Van a invitar a jugar a los más aptos y no a cualquier persona que quiera inscribirse. La responsabilidad que conlleva el número de alumnos rechazados no se encuentra en la universidad, se encuentra en la educación elemental que genera personas no suficientemente preparadas, y no se exenta de esta a los alumnos que no han querido esforzarse.

    La universidad será para todos cuando «todos» estemos preparados para cursar una carrera y por eso se debe de replantear la educación de México desde abajo: Les dejo un video sin ningún afán de discriminación de un candidato que se unió a la CCH porque fue constantemente rechazado en el proceso de admisión, y pregúntense si esta persona tiene las tablas para poder cursar una carrera eficientemente. Esta persona antes que criticar a la universidad, debió haber ido a las escuelas donde estudió y con sus maestros para recriminarle la educación de baja calidad que recibió:

     

  • Malas calificaciones

    Malas calificaciones

    ¿Las calificaciones que obtiene uno en la escuela son proporcionales al éxito que uno tenga en el ámbito laboral o empresarial? Yo creo que no mucho. No quiero abordar el tema desde un punto de vista pedagógico porque no tengo la facultad para hacerlo. Pero sí trataré de abordar el tema desde un punto de vista un poco más mundano, más basado en la experiencia diaria y en la percepción que en algún estudio. Pero quisiera darles el beneficio del a duda a aquellos que sacaron malas calificaciones.

    Malas calificaciones

    Cuando éramos niños, tanto en la familia como en la escuela nos enseñaron de forma explícita o tácita, que al obtener mejores calificaciones, tendríamos un mejor futuro. Al salir de la escuela me di cuenta que no es «tan así» en realidad. Esto lo puedo constatar al ver a mis ex compañeros de clase, y es que debo empezar diciendo que la calificación no siempre refleja lo realmente aprendido por el estudiante. Si se trata de adquirir información y hacer una evaluación para determinar que tanta de esa información que se dio permanece en la cabeza del estudiante, posiblemente las calificaciones si den un dato muy aproximado. Pero intervienen otros factores como el hecho de ¿qué se hace con la información que se adquiere?. Dicha información se debe procesar, se debe reflexionar y se debe entender, algo que generalmente (al menos cuando yo estudiaba, hace 10 a 15 años) no se medía bien en la escuela.

    Pongo un ejemplo. Imaginen que en el examen de economía te lanzan esta pregunta: -¿Quién creó el concepto de la «mano invisible del mercado»? Las respuestas son: a)Karl Marx, b)Adam Smith c)Luis Videgaray. Un estudiante podrá aprenderse que fue Adam Smith quien acuñó ese concepto, lo cual es correcto. En una siguiente pregunta se pregunta que es eso de la mano invisible, y la respuesta correcta es: «la representación de la capacidad autorreguladora del mercado». El estudiante que se aprenda («de machete» como se suele usar en el argot estudiantil) la pura información solo sabrá que un tal Adam Smith acuño la frase de la mano invisible que representa la capacidad autorreguladora del mercado. Pero posiblemente no habrá una reflexión sobre que implica ese concepto. Tal vez  porque el estudiante no está interesado en adquirir conocimientos, sino en obtener una buena nota para ser complacido por sus padres o por aparecer en el cuadro de honor. Este estudiante posiblemente olvide el concepto y años después cuando vea en la TV una discusión sobre economía, no podrá utilizar dicho dato para interpretar lo que dicen quienes discuten. Cosa que sí podrán hacer aquellos que han asimilado la información que se les ha enseñado.

    Cierto es, que el estudiante que esté más dispuesto a adquirir conocimientos, tenderá a obtener mejores calificaciones, pero no necesariamente sucede a la inversa por lo que acabo de explicar. Conozco casos de personas que estuvieron en el cuadro de honor, y de verdad, parece que en la escuela aprendieron poco.

    Yo siempre fui un estudiante regular, y solo obtuve calificaciones buenas hasta llegar a la universidad. ¿Qué pasaba conmigo? Simplemente estudiaba lo que me interesaba, y no es algo que se deba recomendar hacer, por supuesto que no, sobre todo por aquellas asignaturas que si bien pueden no tener parecido con lo que un estudiante quiera ser en un futuro, le pueda desarrollar habilidades. En mi caso, cuando se trataban temas de sociología, filosofía, economía, psicología o historia, casi siempre había una muy buena calificación asegurada, en cambio cuando las asignaturas eran física o química, la aspiración era no irme a examen extraordinario. Aún siendo un alumno regular hasta la preparatoria, ahora soy una persona a la que le gusta adquirir conocimiento constantemente, me gusta leer, informarme y seguirme preparando en mi especialidad. Y a lo que quiero llegar es que muchos estudiantes a veces optan por estudiar (ya en facultad) aquello que les gusta y que tiene como raíz aquellas asignaturas en las que destacaban más antes de entrar a la universidad. Entonces la brecha entre estos estudiantes «promedio» y los matados, se cerraba.

    Aún con todo lo que se ha comentado, hay otros «peros». La calificación evalúa tu nivel de conocimientos, pero generalmente no la habilidad de ponerlos en la práctica. En un trabajo, el diploma y el cardex premiado no son garantía, más porque entra el juego de las relaciones personales y la inteligencia emocional que son fundamentales para destacarse en un empleo o empresa. Un matado «antisocial» al salir a trabajar vivirá las complicaciones que le generará esa «actitud antisocial» a menos de que su trabajo exija muy pocas habilidades sociales.

    También sucede otra cosa extraña que yo he visto en algunos casos. Existe gente que es muy floja para estudiar, pero cuando se trata de trabajar o de hacer negocios, la actitud es totalmente diferente. Aunque bien la falta de conocimientos pueda llegar a afectar a este tipo de gente, esa enjundia y esas ganas por trabajar puede colocar en un nivel más alto a este tipo de personas que a otras personas que fueron brillantes en las notas.

    En general, a los únicos que he visto «condenados» son a los que de verdad tuvieron un pésimo desempeño, fueron expulsados del colegio una o varias veces. Pero he visto como incluso alumnos mediocres de alguna forma, ya en el ámbito profesional, han tenido posibilidades de salir adelante. Con esto no quiero fomentar la mediocridad en lo absoluto, sino decir que el solo obtener buenas notas no es garantía de éxito, se necesita algo más.

    Esto fue un aprendizaje interesante para mí. Nos enseñaron a buscar la mejor nota, más que el adquirir conocimiento y peor aún, las instituciones no vieron tan necesario el incentivo para mejorar la inteligencia emocional y capacidad de relacionarse del estudiantado.

  • El Peje, estudiante mediocre, ¿político mediocre?.

    Con lo que se encuentra uno en Twitter. Si vemos todo ese recorrido estudiantil que tuvieron reconocidos políticos, podemos ver que estudiaron no solo licenciaturas, sino que se aventaron a estudiar maestrías en el extranjero o en universidades reconocidas. La gran mayoría de ellos estudiaron en la UNAM (aunque el ITAM ha estado en boga en los políticos más recientes), y complementaron sus estudios con alguna maestría y algún doctorado en otra universidad. Es cierto, la preparación académica no te hace un buen o mal político, pero si te da las herramientas para poder desempeñarte más eficientemente en el cargo. Un ejemplo es Salinas de Gortari, habrá sido un político muy corrupto o lo que sea, pero era un político muy capaz e inteligente, tenía mucha sabiduría y estaba muy bien preparado, se notaba en su gestión. El estudió en la UNAM (economía) y luego fue a estudiar una maestría en administración pública en Harvard. De Zedillo no hablemos, muy bien preparado también, el levantó con sus amplios conocimientos en la materia al país.

    Pero, ¿qué podemos pensar de un político como López Obrador que tuvo un promedio de 7.7 en la Universidad?. Esos promedios, los teníamos muchos en la prepa, porque pues no sabíamos lo que queríamos en nuestras vidas. Pero en la universidad muchos nos aplicamos y al menos yo recuerdo que casi todos teníamos un promedio por encima del 8. Yo personalmente salí con 8.6 (el cual no se me hace un promedio muy alto, para presumir). Esto era dado porque ya estabamos estudiando lo que queríamos, nos interesaban más las materias y por lo tanto le poníamos más empeño. Por ejemplo en la prepa, a un mercadólogo como yo, ¿que me importaban las clases de física o química?, la verdad solo estudiaba para pasar con el mínimo y por eso mis promedios, como los de muchos de mis compañeros no fueron muy buenos. Pero en la universidad todo cambió, las materias me interesaban y eso hizo que mi promedio se elevara bastante.

    Pero digo, que un aspirante a político como López Obrador, que estudió Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM, haya  salido con un promedio de 7.7, la verdad está para llorar. ¿Dónde está su interes por el conocimiento?. Yo conozco a personas jóvenes que aspiran a cargos públicos que salieron con reconocimientos de la Universidad y están pensando en como costearse la maestría, quieren seguir aprendiendo, empaparse de conocimiento, y parece que a López Obrador nunca le interesó. Ya vemos por qué sus propuestas de un «país alternativo» no tienen sustento, porque no tiene una base sólida,  y esa la debió adquirir en la universidad, leyendo libros, empapándose de conocimiento.

    Hay otra cosa que también me brinca, y es que no duró 4 o 5 años estudiando su carrera. La cursó desde 1973 hasta 1987, es decir, tardó 15 años en terminarla, lo que lo hace ser parte de los míticos «fósiles de la UNAM«. De hecho cuando terminó su carrera ya era político. ¿Increíble, no?. La verdad no se cómo este tipo de gente con una mentalidad mediocre puede aspirar a la presidencia de la república. Muchos lo compararán con Lula da Silva el cual no tuvo un título universitario, y aún así hizo crecer a su país. Pero hay una diferencia clara, Lula da Silva no estudió dadas sus limitaciones económicas y tenía que trabajar, su carrera política se formó en el sindicalismo y de ahí se lanzó a la política. Pero López Obrador si tuvo la oportunidad de estudiar, y lo hizo de la forma más mediocre, con un promedio mediocre y durante un buen tiempo. Nunca pensó en estudiar una maestría o seguirse preparando. Lula da Silva compensó sus carencias académicas con su gran inteligencia, López Obrador no, más bien su mediocridad la ha extrapolado a la política.

    Siento herir las susceptibilidades de los seguidores de López Obrador, pero yo jamás votaría por un político mediocre. Y con esto es cierto, no puedo negar que hizo algunas cosas buenas cuando estuvo en la Ciudad de México, pero también mostró su falta de conocimientos, los cuales pudo adquirir si hubiera tenido más disciplina y voluntad. Se puede tener un ideal en la vida, pero esta debe de estar sustentada, y la escuela es quien te proporciona este sustento. López Obrador no lo quiso tomar, ahí están los resultados. La gente lo quiso porque se erigió como un lider mesiánico que aprovechó los abusos de la oligarquía para presentarse como el que iba a rescatar a los pobres del injusto sistema que predomina en México, pero no lo quisieron porque fuera una persona especialmente preparada.

    Y papelito habla, aquí está la constancia de que López Obrador fue un estudiante mediocre. No hay photoshopazos ni nada por el estilo, es el documento original:

  • Empresas que buscan estudiantes güevones.

    Me llamó la atención un cartel que encontré en Internet, el cual ofrece elaborar trabajos desde secundaria hasta universidad. En el cartel dicen que se hacen ensayos, investigaciones, maquetas, mapas conceptuales, planeaciones de clase y revisiones de tesis. Todo lo necesario para que el estudiante deje de cumplir con sus obligaciones. Afirman que son trabajos auténticos y no copias de Internet. Cuando ví ese letrero dije !no manchen! estos sí que lucran con la «güeva» de los estudiantes.

    Es cierto que todos cuando fuimos estudiantes nos daba algo de tedio y flojera hacer las tareas, de hecho muchos les pedíamos a los cerebritos que nos la pasaran. O de plano no las hacíamos lo que repercutía en el promedio final que obteníamos en las materias. Recuerdo muy bien cuando el «profe» anotaba en el pizarrón como se componían las calificaciones de su materia, ej: «examen 60% tareas 20% proyectos 20%» y en base a eso decidíamos que tan importante era hacer las tareas. Muchas veces era un aliciente para tener un colchón en caso de que no fuéramos muy buenos para estudiar, pero lo cierto es que gran parte de la enseñanza que obtuvimos fue gracias a las tareas.

    Es por esto que este tipo de «empresitas» me causan indignación, porque promueven la flojera y el conformismo en el estudiante. Es casi como pagarle a un maestro para que lo pasen. Si de por sí la eduación en México es mala (sobre todo en el sector público) este tipo de establecimientos vienen a agravar la situación educativa en la que se encuentra el país. Y no solo eso, hay que recordar los establecimientos que te «venden» los títulos sin haber siquiera estudiado o haber pasado un curso fácil.

    Pienso yo que las autoridades deberían hacer algo con este tipo de negocios, los deberían de clausurar. Me da coraje que haya gente que se gane el sustento diario haciendo las tareas y deberes de los demás. Ahora resulta que estos oportunistas no solo van a ganar dinero, sino que van a ganar el conocimiento que debería de obtener el estudiante. Este último solo recibirá la calificación que obtuvo gracias al trabajo de un tercero.

    Es simplemente la cultura del mexicano de hacer todo fácil, buscar resultados con el mínimo esfuerzo. Tanto que estos «changarreros» ya encontraron un nicho de mercado a explotar. ¿Target? Estudiantes güevones los cuales quieren pasar el curso sin ningún esfuerzo y sin ningún contratiempo. Yo creo que Elba Esther Gordillo debería estar feliz, ya no se me haría raro que el SNTE termine certificando a estos changarros, porque aparte hacen planeaciones de clase, para que el profesor no se tenga que martirizar y llegue al salón con los temas ya totalmente diseñados por estas empresas (así les dá más tiempo de marchar y de votar por el PANAL o por el PAN).

    Qué lástima que exista esto, pero bueno, es el reflejo de nuestra cultura conformista.

     

  • Guía para universitarios y pubertos que quieren forjarse un destino.

    Bueno, Cerebro ya tiene algo de experiencia en cuestiones laborales, y creo que es importante compartir un poco de las vivencias para aquellas personas que estudian en la universidad, o que van a entrar a estudiar una carrera. Porque como a mí me ocurrió, imaginaba que las cosas eran de una forma, cuando mas bien son mitos que se evidencian cuando uno entra a la verdad. Voy a listar los mitos y voy a decir porque no son ciertos (o al menos en parte).

    1.- Tener mejores calificaciones me va a abrir las puertas en el mundo laboral.

    A menos que quieras estudiar una beca en el extranjero, o bien que necesites un promedio para garantizar tu beca en la universidad; los diecesitos, o los nuevecitos no te van a servir de nada por si mismos. Yo puedo ser un machetero (y vaya que hay muchos), sacar dieces y en realidad no haber comprendido nada.

    Lo importante es el conocimiento, porque es lo que va a ser determinante para que te vaya bien en la vida (junto con otras cosas). A mí nunca me han pedido mi boleta de calificaciones en alguna entrevista de trabajo, ni me han preguntado si me fuí a un extraordinario. Ellos prefieren evaluar tu cerebro por medio de psicométricos y entrevistas, y no por los numeritos que aparecen en las boletas.

    2.- En la Universidad la gente copia exámenes y es muy desmadrosa, pero en el trabajo todo cambia porque ya es un ambiente profesional.

    Yo mas bien me atrevo a decir que el ambiente laboral muchas veces es una extensión de lo que uno vive en la prepa o en la universidad. Es cierto que por la edad tal vez el «desmadre» es mas ligero; pero en el trabajo también existe la gente floja, la gente que hace que trabaja, la gente que platica y no trabaja en horarios de oficina. E incluso también existe el típico calenturiento urgido que persigue sin éxito a todas las mujeres.

    Y de hecho en el trabajo, la única diferencia se llama «hipocresía». En la universidad te dirán «eres un pendejo», o «me caes mal», pero al menos lo sabes, y entonces puedes decidir quienes son tus amigos o no. En el trabajo no te lo dirán en tu cara, y mas bien te dirán «Lic Juárez, muy buen día».

    3.- Es determinante la universidad en la que estudio.

    Aunque de pronto te encuentras a los empleadores que discriminan a los candidatos por su universidad, la verdad es que el «alma mater» no es uno de los factores mas importantes a la hora de triunfar profesionalmente. En tu primer trabajo tal vez «lleguen a considerar» de que universidad vienes, pero conforme avances, lo que cuenta es tu desempeño laboral. Así que si quieres ser gerente en tu primer trabajo solo porque vienes del ITESM, te recomendaría dejar de hacerte chaquetas mentales y entrarle a los guamazos de la vida real, y no sería raro que tu primer jefe sea egresado de una Duckniversity (Universidad Patito).

    4.- Si terminé mi carrera significa que ya estoy preparado para ser un profesionista exitoso.

    Mmm, esta es una mentira que muchos se creen. Saliendo de la universidad, solo tendrás las bases minimas para que te puedan contratar. La experiencia, el esfuerzo y el aprendizaje continuo es lo que te dará herramientas para que triunfes; y por esto, la gran mayoría de la gente dice que aprendió mas afuera que en su universidad.

    Lamentablemente los jefes quieren gente con experiencia, y muchas veces no la encuentran porque resulta que muchos no le han dado oportunidad a los inexpertos de ser experimentados.

    Es cierto que acabar la universidad te abre muchas puertas de empleo, pero nada mas, de ahí depende de tí.

    5.- Es importante tener el título para que me contraten.

    Otra vez la gente que cree el éxito viene escrito en un papelito, por Dios. El título te puede servir para ponerlo en la pared y decir que has logrado dar un paso adelante, o lo puedes usar cuando se acabe el papel del baño.  Pero es muy, pero muy raro que en una empresa te pidan que estés titulado (se han llegado a dar casos, pero son muy remotos). Al empleador le interesa que hayas acabado la universidad (con la carta de pasante tienes) la experiencia, y que tengas ganas de trabajar. Y si te llegan a pedir el título, espero que no le hayas jalado al escusado.

    6.- Quiero estudiar esta carrera, que aunque no me gusta del todo, deja mucho dinero.

    Con respeto para los que piensen así, pero eso es una pendejada. La carrera te tiene que gustar, ¿por que razón?, porque la gente que gana mucho dinero en su área profesional, es gente que le gusta lo que hace. La motivación y el gusto juegan un papel primordial en el éxito profesional de una persona, y no tanto las estadísticas del ingreso promedio de los egresados en cada área.

    Lo bueno es que si estudias algo que no te gusta, le vas a dar mas chamba a los que estudiaron psicología.

    7.- No consigo trabajo, creo que voy a estudiar una maestría, porque así se me abrirán mas puertas.

    Y lo peor de todo es que mucha gente lo cree. Pero sucede que a veces pasa lo contrario. A veces los empleadores se asustan con los candidatos que tienen maestría porque creen que van a exigir mas billete, o porque pueden cuestionar las formas y procedimientos de la empresa (ya ven que en muchas empresas mexicanas todavía el tipo pendejón pero matado es el perfil de candidato ideal). Una maestría es muy útil cuando uno ya está enfilado en un área, y quiere aprender mas de ella, o bien quiere aprender otra que se complemente.

    Las maestrías se deben tomar con el fin de adquirir mas conocimiento que sirva para poder ser competente en el mundo laboral, sea en un puesto de trabajo, o para un negocio propio, no para esperar a que se vayan a abrir mas puertas porque «tienes un papelito mas».

    8.- No quiero que me pongan a hacer cosas que no son de mi carrera.

    Típico de los pubertos que quieren exigir las cosas como les gustan solo por tener un título universitario. En los tiempos actuales es importante saber hacer de todo, y tienes que aprender a ser flexible, no solo para que tengas un buen desempeño, sino para poder abarcar mas (lo cual serán puntos buenos para tu currículum).

    Quesque yo estudié comunicación y me traen acomodando los micrófonos del locutor. Pues guey, así muchos empezaron, se movieron y ahora son locutores. Es mas, muchos de ellos acomodan sus micrófonos antes de empezar la transmisión porque ya se la saben.