Mucha gente ha dado por sentado que las torres gemelas fueron derribadas por un grupo radical islamista llamado Al-Qaeda el cual estaba lidereado por Osama Bin Laden. Durante años la gente aceptó la versión oficial, pero al transcurrir el tiempo, han surgido dudas, inconsistencias, y han creado teorías conspirativas donde afirman que hubo un trabajo interno (inside job), es decir, que el propio gobierno en complicidad con la élite corporativa había provocado un autoatentado para justificar las invasiones a Afganistán e Iraq, y así sacar provecho económico, sobre todo en relación al petroleo y los gaseoductos que planteaban construír en Afganistán.
Algunas teorías conspirativas dejan algo que pensar, algunas otras caen ya en lo ridículo (como la que dice que los aviones que se estrellaron contra el WTC fueron un montaje). Pero a mi parecer tanto la versión oficial como la conspirativa tienen varias inconsistencias, lo cual hace que el humano común no pueda deducir con pruebas contundentes que fue lo que sucedió. Las teorías alternativas comenzaron a tener auge conforme el Internet y las redes sociales fueron creciendo (porque los medios de comunicación estadounidenses no les prestaron atención).
Las personas que dudan de la versión oficial dicen que las torres gemelas no pudieron caer de la forma en que cayeron si no era mediante el uso de explosivos. No dan crédito a que las torres hayan caído verticalmente (muy parecido a las demoliciones controladas) por el impacto de unos aviones. Tambien algunos dicen que el pentágono fue impactado por un misil y no por un avión (en el video proporcionado por el pentágono, no se alcanza a percibir el objeto que impacta contra él), y también hacen hincapié en la destrucción que dejó el impacto, que supuestamente no era posible por medio de un avión.
Pero el hecho que hace saltar dudas fue lo que ocurrió con el WTC7, un edificio que tenía incendios provocados por la caída de las dos torres gemelas y algunos daños estructurales en su parte posterior que cayó varias horas después, como si hubiera sido una explosión controlada. Nunca en la historia, un edificio de acero se había caído por un incendio. De hecho torres de concreto (menos resistente que el acero) como la torre Windsor de Madrid, que quedó severamente dañada por un incendio, soportaron el fuego casi 9 horas de pie y nunca se cayó. De hecho hay una entrevista con Silverstein (dueño y constructor del WTC) que afirma que mandó demoler esa torre (aquí pueden ver el video), aunque luego dijo que se expresó mal y no quiso decir eso.
Las personas escépticas de la versión oficial no solo son personas comunes y corrientes. Varios arquitectos e ingenieros reconocidos mundialmente se han unido al movimiento por la verdad del 9/11, donde ellos discrepan de la versión oficial, aunque tampoco afirman si fue un autoatentado. Más bien piden pruebas para que se sepa la verdad sobre lo que ocurrió en esa fecha. Dicha organización está conformada por 1,500 arquitectos, 250 pilotos, 400 profesores, 300 sobrevivientes al atentado, 200 artistas y 400 médicos. (aquí pueden ver el listado) Ellos al tener las puertas cerradas en los medios de comunicación convencionales, han tenido que difundir su versión por medio de Internet, mitines y otros medios. También sorprende que medios de comunicación como el Reforma hayan sacado un apartado especial en Internet donde se afirma que la administración Bush perpetró el atentado (ver minisitio).
Lamentablemente algunas de las pruebas ya no están. Necesitarían haber estado en el lugar de los hechos, donde ya todos los escombros fueron removidos, y enviados a otros lugares (más que para su estudio para deshacerse de ellos porque eran altamente contaminantes) como China. Las pruebas que tienen son las que todos hemos visto, los videos que tomaron los medios o aficionados y que ahora circulan por Internet. Según un estudio, uno de cada tres estadounidenses piensa que el gobierno sabía de los ataques del 9/11 y dejaron que ocurriera o bien, perpetraron un autoatentado.
También hay preguntas que ponen en tela de juicio a las teorías conspirativas, como por ejemplo. ¿Cómo se justifican los atentados posteriores en Madrid y Londres?, o también ¿Por qué un país rival de los Estados Unidos como los árabes nunca mencionaron nada?.
Las pruebas no son suficientes para dar por un hecho las teorías de la conspiración, pero la versión oficial tampoco es suficiente para tomarla como verdad. Yo particularmente no se que haya ocurrido y creo que nunca lo sabremos. Dicen que los ganadores son los que escriben la historia y en este caso es cierto, quien ganó con las invasiones a Afganistán e Iraq fue el gobierno de Estados Unidos y sus grandes corporaciones que de alguna forma lo controlan, los perdedores, además de los países invadidos, fueron los propios estadounidenses.
Ayer hizo 10 años que, mientras conducía mi auto al trabajo, escuché en la radio la narración de una de las peores tragedias que Estados Unidos ha sufrido desde el ataque de los japoneses a Pearl Harbor: dos aviones comerciales acababan de estrellarse contra las torres del World Trade Center. Apuré mi paso, y al llegar, observé por televisión cómo sucumbían aquellos íconos neoyorquinos, compartiendo la mirada atónita de mis compañeras y compañeros de trabajo. Las cámaras de televisión no perdonaron nada.
El asesinato de Osama Bin Laden está dando mucho de que hablar, por lo cual creo que es metirorio dedicarle otro artículo a este caso. Empezamos por el entierro que recibió Osama. En el artículo pasado comentaba que según la tradición islámica, a los muertos se les tenía que aventar al mar, pues resulta que no es así.
Para los estadounidenses, el terrorista Bin Laden ha sido algo así como la némesis de su nación. El se adjudicó los atentados del 11 de Septiembre del 2001 (aunque hay todavía varias teorías conspiratorias empecinadas en decirnos que los mismos estadounidenses se tiraron las torres) por lo cual era entendible ese odio de la población estadounidense contra este terrorista árabe. Ahora que Osama Bin Laden ha muerto, la mayoría de los estadounidenses han salido a festejar a las calles como una forma de catarsis para paliar el resentimiento que tenían después de la muerte de miles de estadounidenses en aquel atentado.