Todos estamos conmocionados por los sucedido en Francia. Un atentado así duele hasta el alma; cuando me enteré que murieron 100 en Le Bataclan sentí nauseas. Pero algunos creen que sentirnos mal por lo sucedido no tiene justificación, o bien si la llegara a tener, buscan algún argumento para hacernos sentir culpables. Muchas de estas personas, o bien, están desinformadas, o bien, sólo quieren dividir y quieren aprovechar este tipo de eventos con fines políticos o para sacar lo peor de sí.
Aunque Francia está lejos de nuestro país (al otro lado del charco como se dice popularmente), tenemos muchas cosas en común con dicha nación; en especial muchos de nuestros valores, porque tanto nosotros los mexicanos como los franceses, somo occidentales. Pero bueno, vamos a desmentir algunos de estos argumentos:
1.- Pero… Si nomás son creyentes, devotos, defendiendo la única religión verdadera… ¿O no?
Este comentario lo hizo Luis González de Alba, el ex estudiante del 68 que después fue excluido por la izquierda. Muchas personas han encontrado en los lamentables atentados un pretexto para responsabilizar directamente a las religiones y las creencias de las personas. Pero estas personas están desinformadas, no le piensan bien, o bien, tienen algún problema muy personal con las religiones (una cosa es no ser religioso y otra es no respetar el derecho a los demás a profesar su religión, así como le hace el Estado Islámico).
La culpa no es de la religión, sino de los individuos que la profesan y deciden matar en nombre de Dios. Quienes hacen esto, tergiversan el credo de su religión a su conveniencia. En realidad la gran mayoría de los musulmanes son gente pacífica y de igual forma repudian los ataques que sufrieron los franceses. Tristemente ellos son los que sufren más con los ataques por las posteriores persecuciones de las cuales puedan ser objeto.
Seguramente estas personas buscarán «hacer quedar mal» a aquellos que rezan o hacen cadenas de oración por los franceses (que independiente de si se crea o no, se agradece sus intenciones) y tratarán de hacerlos sentir culpables. Pero la verdad es que no entienden mucho cómo va esto.
2.- Desde hace más de una década, decenas de miles han muerto en la capital iraquí por el terrorismo, pero un par de centenas muere en París y…
Les pregunto a quienes hacen este tipo de afirmaciones por qué entonces nunca (como sucede generalmente) han mostrado su indignación en las redes sociales, porque yo nunca los he visto. Regreso al inicio de este artículo. Este ataque no sólo es contra un pueblo, va también contra gran parte de nuestros valores. Es un atentado de unos dogmáticos contra nuestros valores liberales que nos sostienen y que hemos construido con mucho trabajo durante siglos: Nuestro valores democráticos, de libertad política y económica, de tener derecho a profesar nuestra religión sin ser molestados. Liberté, égalité, fraternité.
Y tampoco es que seamos insensibles ante lo que sucede en Oriente. Por el contrario, ante el éxodo de sirios, muchos los recibieron en sus países con los brazos abiertos.
3.- Occidente también ha cometido muchas atrocidades, nos generamos los ataques.
Ciertamente algunos gobiernos occidentales han cometido atrocidades. Pero Occidente no son «algunos gobiernos», somos todos los que crecimos en una región y compartimos una escala de valores. Y la gran diferencia estriba en que Occidente como pueblo, hemos repudiado a los gobernadores que han cometido dichas atrocidades. Sólo hay que recordar las fuertes críticas que vertimos sobre George W Bush y su gobierno a la hora que intervinieron en Irak. Incluso quienes en algún momento apoyaron al Presidente, nunca festejaron la muerte de civiles iraquíes (el gobierno estadounidense se esforzó para que sus gobernados no vieran dichas imágenes). En cambio quienes pertenecen al Estado Islámico festejan el asesinato de inocentes civiles.
Como región tenemos contradicciones, sí, somo seres humanos. Pero nosotros no nos alegramos al ver como inocentes sufren ni celebramos en torno a ello. Así que ni puede haber punto de comparación.
4.- Por más que les irrite a algunos es profundamente hipócrita conmocionarse con la masacre en París y hacerse pendejos con las de México.
Este finísimo comentario lo hizo Gerardo Fernández Noroña, quien me borró de Twitter después de haberme insultado y a quien se le olvidó la memoria porque me ha citado varias veces. Bueno, este es uno de los argumentos más tontos y que representan una contradicción explícita:
¿Ayotzinapa? ¿Qué pasó en Ayotzinapa? Yo recuerdo que prácticamente todos nos indignamos, muchos salimos a marchar a las calles. Todo México se indignó, personas de varias clases sociales y creencias ideológicas. Los mexicanos como pueblo «no nos hicimos pendejos».
De hecho, Ayotzinapa (porque dicen algunos que si lo de París hubiera sucedido en México, no habría aparecido en ningún diario) recorrió todo el mundo. Gran parte de Occidente se indignó con la muerte de los estudiantes. Y si un pueblo mostró su solidaridad con nosotros fue Francia, no hay que olvidarlo.
5.- Los ataques de Francia son una conspiración de la OTAN en conjunto con el narcogobierno de México y el PRIAN para que no te enteres del gasolinazo porque cuando manipularon el clima para crear el huracán Patricia no funcionó y bla bla bla…
Los más cómicos suelen ser los que ven en este tipo de eventos teorías de la conspiración que tienen como base alguna película de ciencia ficción de bajo presupuesto o la letra de alguna canción de Muse. No hay conspiración, no hay manipulación deliberada. Es simplemente el Estado Islámico con su dogma en contra de Occidente quien no se apega a sus creencias radicales. Que si en algún momento gobiernos occidentales pusieron su grano de arena para aumentar el odio que se tradujo en este tipo de grupos es una cosa, pero insisto. Occidente no es «algunos gobiernos», Occidente somos todos. Occidente es Francia, es México, es Europa, y es América.
Conclusión:
¿Que hubieras pensado si todos nuestros pueblos hermanos hubiesen buscado algún pretexto para no apoyarnos cuando mataron a los 43 estudiantes de Ayotzinapa? – No hay que apoyar a los mexicanos, porque la otra vez hubo un tiroteo en Marsella y ni nos dimos cuenta. Seguramente no nos hubiéramos sentido bien, posiblemente nos hubiésemos sentido solos e ignorados por el mundo. ¿Qué tal si los mismos franceses no nos hubieran apoyado porque Le Pen o algún otro político hubiera tratado de politizar el tema para alebrestar a sus huestes?. No nos hubiera gustado ¿Verdad?
Desde aquí, un abrazo a todos nuestros hermanos franceses. Cuentan con nosotros.











Mucha gente ha dado por sentado que las torres gemelas fueron derribadas por un grupo radical islamista llamado Al-Qaeda el cual estaba lidereado por Osama Bin Laden. Durante años la gente aceptó la versión oficial, pero al transcurrir el tiempo, han surgido dudas, inconsistencias, y han creado teorías conspirativas donde afirman que hubo un trabajo interno (inside job), es decir, que el propio gobierno en complicidad con la élite corporativa había provocado un autoatentado para justificar las invasiones a Afganistán e Iraq, y así sacar provecho económico, sobre todo en relación al petroleo y los gaseoductos que planteaban construír en Afganistán.
Ayer hizo 10 años que, mientras conducía mi auto al trabajo, escuché en la radio la narración de una de las peores tragedias que Estados Unidos ha sufrido desde el ataque de los japoneses a Pearl Harbor: dos aviones comerciales acababan de estrellarse contra las torres del World Trade Center. Apuré mi paso, y al llegar, observé por televisión cómo sucumbían aquellos íconos neoyorquinos, compartiendo la mirada atónita de mis compañeras y compañeros de trabajo. Las cámaras de televisión no perdonaron nada.
El asesinato de Osama Bin Laden está dando mucho de que hablar, por lo cual creo que es metirorio dedicarle otro artículo a este caso. Empezamos por el entierro que recibió Osama. En el artículo pasado comentaba que según la tradición islámica, a los muertos se les tenía que aventar al mar, pues resulta que no es así.
Para los estadounidenses, el terrorista Bin Laden ha sido algo así como la némesis de su nación. El se adjudicó los atentados del 11 de Septiembre del 2001 (aunque hay todavía varias teorías conspiratorias empecinadas en decirnos que los mismos estadounidenses se tiraron las torres) por lo cual era entendible ese odio de la población estadounidense contra este terrorista árabe. Ahora que Osama Bin Laden ha muerto, la mayoría de los estadounidenses han salido a festejar a las calles como una forma de catarsis para paliar el resentimiento que tenían después de la muerte de miles de estadounidenses en aquel atentado.