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  • AMLO no es toda la izquierda

    AMLO no es toda la izquierda

    Espero, si las circunstancias lo permiten, tomar un poco de receso en torno a la política (a veces creo que no va a ser así). Mientras tanto continuaré con mi análisis y crítica cuando más se necesita. Más ahora que vivimos en un momento coyuntural.

    AMLO no es toda la izquierda

    No es sorpresa que AMLO decida hacer lo que siempre ha sabido hacer, organizar manifestaciones. No reconoció el fallo del TEPJF, pero eso no es algo reprobable, creo que es hasta coherente (aunque creo que debe de haber autocrítica al aceptar que varias de sus pruebas no estuvieron bien armadas). En el 2000, Al Gore estuvo en total desacuerdo con el fallo de los tribunales en Estados Unidos cuando le dieron el triunfo a Bush, aunque a diferencia de López Obrador,  aceptó las circunstancias y ya no volvió a alegar más. También es cierto que Estados Unidos es diferente a México, las instituciones son diferentes, todo es diferente.

    López Obrador me recuerda a mí de chico cuando iba en la primaria, que ante una injusticia (que existía, en efecto) hacía todo un berrinche y me hacía notar. Al hacerlo sentía dentro de mí que peleaba por lo justo, pero al final del día me daba cuenta que ser visceral no servía de mucho. Muchos dentro de su partido no están de acuerdo con el fallo y se han parado en la tribuna de San Lázaro (ahora que entró la nueva legislatura) a manifestar su posición en torno al fallo. Pero su posición también es seguir adelante y trabajar. El PRD habla de agendas y propone temas interesantes, y creo que ese es el camino a tomar, el tema es construir, buscar reformas, entre ellas, algunas que eviten que se vuelva a imponer a un presidente con la compra de votos, televisoras y encuestas.

    AMLO no es toda la izquierda, y a veces parece serlo. Ciertamente es un líder, es el líder más importante que tiene México a un punto que posiblemente termine siendo más importante en la historia que uno que otro Presidente de la República. Pero eso no quiere decir que deba representar el solo a toda una ideología política. AMLO quiere ser todo, dueño de las causas de los agraviados, dueño del enfado con las instituciones, quiere apropiarse de movimientos como #YoSoy132. Posiblemente esa posición no sea maquiavélica y puede ser en cierto punto honesta, pero en un país que pretende ser plural y democrático, se debe aceptar que hay otros actores, y que la izquierda no es él. López Obrador cree que con su altivez moral, con su trayectoria menos corrupta que el político medio, tiene la autoridad moral de «ponerse por encima».

    Algo de lo que le hace falta López Obrador es autocrítica. Su «gran moralidad» a veces lo transforma en un necio y arrogante. Es cierto que se percibe una actitud maniquea. Dentro de las elecciones nunca habló de error alguno. Ciertamente al estar en un constante in crescendo, podemos hablar de un bastante buen papel dentro del proceso. Pero podemos ver muchos errores atrás, antes de las elecciones, hace 3 años, hace 6 años, los bloqueos de Reforma, Juanito y el bochorno de Iztapalapa. Cierto también es que a veces sorprende y sabe negociar hasta con los mafiosos (ej, Carlos Slim). Lo vimos en el Gobierno del Distrito Federal. Pero es curioso porque mientras al estar en un puesto público puede ser hasta cierta medida pragmático (en el buen sentido de la palabra), fuera de él, pareciera ser lo contrario.

    López Obrador dice que no dejará de luchar hasta que la patria sea de todos y no solo de 30 potentados. ¿Cómo es que sería la patria de todos? ¿De todos, de él? ¿Qué pasará con esos potentados, se acabarán, o entrarán unos por otros?. También me pregunto de su constante afirmación de la existencia de una «mafia en el poder» (que falso no es), mientras tiene una relación cercano, con el potentado mayor, con el mafioso de mafiosos, con Carlos Slim. Como si un gobernante de Estados Unidos criticara y se opusiera a las mafias del alcohol, pero tuviera a la vez, una relación no mala con Al Capone. ¿Por qué el tiene que adueñarse de algo que muchos mexicanos percibimos? ¿Por qué si afirmo que las elecciones fueron sucias, o que Televisa hace esto, a fuerzas, tiene que entrar la relación con López Obrador?

    Entiendo lo que está pasando el país. Y está muy bien que decida colaborar desde su posición de líder social, pero no adueñarse de toda la causa. Su diagnóstico no es bueno, es muy bueno, es el único que ha dado en el clavo, y por eso precisamente mucha gente lo admire. Pero diagnosticar no es tan difícil, si muchos lo siguen es porque los demás también tuvieron el mismo diagnóstico. Y los otros políticos no lo tienen porque son parte del problema. Pero no por haber dado en el clavo entonces se es dueño de la causa. También es cierto que otros políticos no han sabido como tomarla, no han sabido ser líderes; tampoco se ven líderes ciudadanos. Ante la ausencia de liderazgos en el país, López Obrador tiene todo el terreno limpio.

    La izquierda depende de su liderazgo. Pero también la izquierda debe de buscar diversas opciones para mejorar al país. Y muchas veces no es actuar visceralmente. Es cierto  que existe un descontento generalizado, es cierto que no es tan disparatado creer que puedan existir estallidos sociales. Pero entonces las izquierdas deben también trabajar en el congreso, proponer leyes, reformas. Deben construir. Y no se trata de darle vuelta a la página, no debería dársele vuelta a la página de lo que sucedió en las elecciones. Pero hay dos opciones de abordar dicha página. Una es, desconocer al nuevo Presidente y hacer manifestaciones; y otra es buscar ser una real oposición que proponga y que logre ser una contención ante el autoritarismo antidemocrático. Si me preguntan a mí, me iría por la segunda opción.

    Por cierto hablando de falta de autocrítica, vi a Ernesto Cordero ser entrevistado por Javier Solórzano y lo primero que dije fue, AMLO, no te empataron, te dieron la vuelta. Se refirió a la presidencia de Calderón como lo mejor que le ha pasado a México en toda su historia, no hubo mención ya no de un error, sino de algo que se pudiera haber hecho mejor. Para terminarla de acabar, ya me estaba alabando a Peña Nieto. Dijo que esperaba una buena presidencia por lo que dijo Peña en campaña. ¡Díganle a Cordero que las campañas son demagogia!, porque al observarlo, veo que cree que la gente es tonta. Vaya que Cordero con toda la tez de un Mr Bean que no mata ni una mosca, también es demagogo, y cree que los ciudadanos se van a tragar cualquier cosa, y todo sea por defender a Calderón, la facción pro Peña del PAN. Yo me prefiero quedarme con la facción del PAN que da un poquito de atisbos (un poco solo) de lo que fue el PAN de antes.

  • El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    Por cierto, varias personas afines a Peña Nieto me han dicho que es inaudito pensar en que se compraron millones de votos, porque hablaríamos de miles de millones de pesos, cierto, es mucho. Pero la deuda de Moreira en Coahuila fue de 30 mil millones (como 20 veces más), luego fue presidente del PRI y así… entonces no es tan inaudito.

    El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    De verdad pensé que el tribunal iba a tener un comportamiento más decente. Yo creí que el TEPJF iba a dictaminar que hubieron «irregularidades», pero no las suficientes para anular la elección. Irregularidades que iban a implicar una multa para el PRI. De esta forma podía pensar que aunque las elecciones fueron tramposas, debido a los pericuetos legales y las inconsistencias de algunas de las pruebas del Movimiento Progresista, y así decir que aunque las elecciones fueron fraudulentas, no hay recurso legal para poder anular la elección. Ahora vemos que no es así, el tribunal fue cómplice de un fraude electoral. No sé si la compra de votos alcance esa cifra de tres millones como dice AMLO, pero si sé que la posición del tribunal nos deja ver que encubrió un cochinero.

    Yo creí que iba a terminar reclamando en mi mente a AMLO y al PRD el hecho de que no hayan sustentado bien algunas pruebas (que no significa que no hayan existido esas «irregularidades»), que hayan sido descuidados y que hayan hecho el circo de los animalitos que llevaron al Zócalo. Pero no, al ver el comportamiento del TEPJF a quien debería reclamarle es, precisamente a ese tribunal. Es inverosímil que afirmen que no hubo ninguna irregularidad cuando en estas elecciones los actos fraudulentos fueron bastante más evidentes que en el 2006 (ahí si hablaron de irregularidades en el proceso). Muchos fuimos testigos de la compra de votos, de la manipulación de las encuestas, de publicidad encubierta. ¡Esto último lo sabíamos desde hace 5 años!.

    Esto que está pasando es triste para muchos que creímos en la alternancia en el año 2000, que en ese año creíamos que gobiernos como los de Salinas ya no iban a pasar. Parece que hemos regresado a lo mismo. Llamaba la atención que la alternancia a la democracia en México había sido pacífica cuando en otros países dicha alternancia había costado sangre. Ahora ya nos preguntamos si la hubo, y dentro de esto me preocupa el ambiente de odio y encono que se está generando y que no sería extraño que se traduzca en un estallido social. La violencia es injustificable, pero si sucede algo así no deberíamos de sorprendernos más haciendo la relación «causa=efecto», porque bajo las leyes de la naturaleza, una causa como la que vivimos se podría traducir en un efecto sí, violento.

    El asunto aquí no es López Obrador. Evaluar un proceso electoral en base a la simpatía o antipatía de un personaje es un error. El asunto es la democracia. El asunto es que queremos un país donde haya elecciones limpias, que la gente vote libremente e informada. Gente que tenga acceso a diferentes opiniones en los medios para hacer un juicio propio (parte de la población no lo puede hacer). Y está muy bien dudar de si por ejemplo, López Obrador podría otorgar eso, o también entraría en el mismo  juego. Pero el asunto no son los personajes, sino que queremos elecciones libres y limpias, y no a una élite que busca controlar lo que pasa en la nación. Queremos libertad, justicia social, que yo pueda emprender mi negocio y que aquel pobre pueda recibir apoyos para subsistir y para que pueda salir adelante.

    El repudio a Peña Nieto no es moda. Es una valida respuesta ante lo que esto representa. Es causa y efecto también. Recuerdo cuando le comentaba a un terapeuta familiar que no es que se odie a Peña Nieto sino a lo que representa, el me decía. No, es que si es contra Peña Nieto, ¿y sabes? se lo tiene bien merecido. Tampoco se puede juzgar este repudio desde un punto de vista psicológico, el repudio es genuino y no solo eso, es sano siempre y cuando se sepan canalizar las emociones. Preocupante sería que la sociedad fuera indiferente ante este tipo de personajes. Pero debido a esto, las instituciones deberían haber generado certeza en la población, al no ser así, y donde la gente se siente timada, traicionada, profundamente ofendida, existe el riesgo de que las cosas se salgan de control.

    Es triste la resolución de la TEPJF. Y es más triste pensar que debemos regresar atrás y volver a ver como le vamos a hacer para arreglar esto.

  • El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    Decían que Peña Nieto no usaba chicharito en los debates, pero aquí está practicando para cuando el TEPJF lo nombre Presidente de la República:

    El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    El fallo del tribunal con respecto a las elecciones se dará hoy jueves. Pero a pesar de las expectativas, ya sabemos cual será el fallo y no será ninguna sorpresa. Es evidente la postura de las «instituciones», más cuando dicen no haber visto ninguna irregularidad en torno a la publicidad encubierta de Televisa a Peña Nieto que «todos los mexicanos vimos». Todas las impugnaciones del PRD, y también algunas presentadas por el PAN han sido rechazadas por motivos, en algunos casos, realmente absurdos. Cierto es que a varias de las impugnaciones del «Movimiento Progresista» les hace falta sustento y son endebles (nada más ver el patético caso del zoológico de animales que montaron en el «expo-fraude»), pero es cierto que otras son más contundentes, y la postura de las instituciones electorales ha dejado mucho que desear. Los únicos casos que siguen supuestamente sobre la mesa, pero que son los más graves, son los que tienen que ver con Monex y Soriana (Que Peña Nieto dice que este último año es un montaje, pero vaya que ya algunos conocidos míos fueron testigo de esa compra de votos), y de los cuales no hemos sabido mucho, y esperamos que sea cual sea el fallo, el TEPJF nos explique claramente este asunto, y no vengan con que: «quesque tardaría meses en saberse».

    ¿Estallido Social?

    Jesús Zambrano, el Presidente del PRD hace unos pocos días advirtió al TEPJF que si no se anulaban las elecciones iba a haber un estallido social, por lo que veo, esto se interpretó como una amenaza por algunos, pero por lo que entiendo más bien fue una advertencia de lo que «podía pasar», aunque no dudo que en los sectores más duros de la izquierda (alguno del PT) no les caería tan mal esa opción. Lo que dice Jesús Zambrano (que por cierto, es de la corriente de los chuchos, y por ende, del ala más moderada del PRD) no es falso. La posibilidad existe, y solo falta dar un paso en falso para desencadenar un conflicto. En 1988 ante el fraude de Carlos Salinas, varios ciudadanos les dijeron a Cuauhtémoc Cárdenas: -Danos las armas, danos las armas. Cuauhtémoc tranquilizó a sus huestes. En un posible fraude en el 2006, López Obrador pidió luchar por la vía pacífica (claro, cerraron avenidas importantes, causaron mucho tráfico del que por sí ya sufre la Ciudad de México, pero eso sí, no rompieron ni un solo vidrio), ahora no sé si un sector de la población esté dispuesto a mantenerse en el pacifismo.

    Una parte de la sociedad se siente agraviada, y creo que el coctel es más peligroso que en el 2006. Porque una cosa es el PAN y otra cosa es el PRI, partido que simboliza la corrupción, despilfarro y fraudes electorales. Muchos no pueden siquiera contemplar a un «presidente electo» que ha presentado un proyecto de nación salinista (ya saben por qué), que es responsable de los agravios de Atenco, y que está rodeado de las personas más corruptas del PRI. Menos tolerarán a un «presidente electo» promovido sin escrúpulos por parte de Televisa, con un nivel cultural vergonzoso, y que incluso en su vida personal muestra preocupantes rasgos de autoritarismo y una profunda escasez de valores morales y éticos. Yo no justifico de ninguna manera la violencia (a menos que sea en defensa propia), pero si ocurre algún conflicto fuerte, de ninguna manera serán responsables únicamente quienes lo hayan iniciado. Quienes han bebido de la ubre del país en beneficio de sus intereses por supuesto que tendrán también una gran responsabilidad si algo así llega a pasar.

    La legitimidad de Enrique Peña Nieto

    Otra cosa que me preocupa, y que tiene que ver de alguna forma con lo segundo y que acabo de comentar, es la poca legitimidad con la que llegará Enrique Peña Nieto al poder, y me preocupa, porque precisamente eso será un handicap a la hora de querer construír (o simular construir) un «Estado Eficaz». Algunos Presidentes han logrado sortear su legitimidad mostrando una personalidad fuerte, contundente, y claro, llevando a cabo el clásico «quinazo». El problema es que gran parte de la población, como ya lo comenté en otra ocasión, no lo bajan de pendejo.

    Se las voy a poner de este tamaño. La mayoría de los mexicanos cree que Enrique Peña Nieto hizo trampa en las elecciones (en español, hubo fraude). Ya hay un primer estudio de Covarrubias y Asociados (que por cierto, fue de las encuestadoras que acertó en el resultado de la elección). Este estudio curiosamente no fue abordado por casi ningún medio, pero está publicado en la página web de la casa encuestadora. Dice que el 47% de los mexicanos creen que Peña Nieto ganó con trampa, mientras que un 37% ganó limpiamente (mucho más alto que el 30% que afirmó en 2006 que Calderón ganó con trampa) y el 16% se abstuvo de opinar. La encuesta muestra una mayoría relativa de personas que creen que las elecciones fueron fraudulentas, pero si solo el 3.01% de los encuestados que no quisieron opinar, creen que Peña ganó con trampa (muy probable que así haya sido), entonces ya podemos decir que una mayoría absoluta considera que Peña Nieto hizo trampa para llegar a la Presidencia. Aunque es curioso que solo poco más del 30% pida que se anulen las elecciones.

    El problema para Enrique Peña Nieto es que no solo son los que votaron por AMLO quienes dudan de su legitimidad. AMLO ganó aproximadamente el 30% de los votos, mientras que los que creen en la ilegitimidad del triunfo de Enrique Peña Nieto son el 47%. Y hay que recalcar una cosa, el 30% de los votos de AMLO es en base a los electores que votaron, mientras que el estudio de Covarrubias, se levantó a personas adultas sin importar si votaron o están empadronados. De esta forma podemos llegar a la conclusión de que de ese 47%, más del 20% no votaron por López Obrador; incluso quizá la mitad.

    ¿Y los panistas?

    A los panistas no los entiendo. Parece que quieren dar una imagen de institucionalidad, pero ni entre ellos se ponen de acuerdo. Parece que algunos (los más apegados a Calderón) casi casi nos dicen que las elecciones fueron limpias, pero están aquellos otros, más cercanos a Madero o a Javier Corral, que hablan de irregularidades muy fuertes, e incluso están de acuerdo con el PRD en casi todas las impugnaciones (empezando con el asunto Monex). Luego, en lo informal, fuera de medios parece otra cosa. El Secretario General Adjunto del CEN del PAN, Tomás Trueba (caray, lo tenía ya meses en el Facebook y no sabía que tenía un puesto tan importante), al cual le mostré este estudio, me dice que efectivamente Enrique Peña Nieto ganó con trampa, y que estaba muy molesto porque el TEPJF exoneró a Peña Nieto y a Televisa por el asunto de la publicidad.

    No sé que busca el PAN. Parece que algún día quiere estar de un lado y luego de otro; y creo que eso no va a ser bueno. Que por cierto, cuando hablamos de las «reformas estructurales que México necesita» existe el PRIAN. Pero cuando hablamos de asuntos de democracia «se arrejuntan con el PRD», y es que yo en lo personal noto, una seria preocupación de los panistas por una eventual regresión al autoritarismo. Gustavo Madero en su cuenta de Facebook se muestra preocupado porque los «medios» ya no dicen nada del problema de los homicidios en el Estado de México.

    Por cierto, los ciudadanos «más de derecha» se identifican más con el PRI que con el PAN. Si se toma en cuenta ese término en base a la preservación del «Status Quo» por supuesto que el PRI sería más derechista que el PAN.

     

     

  • Un calzón manchado de fraude electoral

    A veces creo que nuestras autoridades no tienen abuela, y tal vez si AMLO mandó al diablo a las instituciones fue porque estas en realidad eran muy endebles (y al parecer lo siguen siendo). Pero es que la verdad, los criterios que utiliza la TEPJF para anular elecciones a veces son ridículos y hacen sospechar muchas cosas. Sucede que este tribunal decidió anular las elecciones en Morelia por irregularidades encontradas en el proceso electoral (cuando se anula una elección se da por entendido que hubo algún tipo de fraude). Una de esas «irregularidades» fue el uso del logotipo del PRI en el calzoncillo del boxeador Juan Manuel Márquez cuando perdió de una forma bastante dudosa contra el filipino Manny Pacquiao.

    Esta nulidad es bastante extraña, sobre todo porque si comparamos esto con lo que ocurrió en el 2006 los criterios no coinciden para nada. En este 2011 un calzón anuló unas elecciones. En el 2006 ni el grito de miles de personas que querían el recuento total de los votos (no así la nulidad de la elección) logró su cometido y el TEPJF solo contabilizó el 10% de las casillas, que mostraron una tendencia más favorable a López Obrador. Me pregunto ¿Por qué un calzoncillo es más importante que la intromisión de Vicente Fox en la contienda? ¿Por qué es más importante que el hecho de que Hildebrando, la empresa del pariente de Felipe Calderón tuviera toda la base de datos del electorado mexicano? ¿Por qué es más importante un mugre calzón que todas las irregularidades que se mostraron en las casillas?.

    La nulidad de la elección, sea válida o no, tendrá un cargo al erario, porque implica imprimir nuevas boletas y crear de nuevo toda la logística. Pero recuerdo en el 2006 uno de los argumentos que utilizaban los quesqueanalistas de Televisa y otros «veleta», que decía que no era conveniente el recuento de los votos por capricho de López Obrador, porque las elecciones mexicanas son de las más caras del mundo y tendríamos que pagar ese reconteo con nuestros impuestos. En esto último tienen razón, pero hay que preguntarse por qué son caras. En México una elección es cara, porque el IFE tiene que emitir credenciales para votar, que si bien sirven para otras cosas (como identificación oficial), dichas emisiones corren a cargo del IFE; mientras que en otros países se vota con una credencial de identidad única que no es emitida por el organismo elector de dichas naciones. También es cara por la impresión de las boletas electorales. Pero entonces ¿Por qué nos iba a costar el recuento en el 2006?. Para hacer el recuento no se necesitaban fabricar más credenciales, ni imprimir más boletas. De hecho, habría muchos voluntarios dispuestos a colaborar en el reconteo de todos los partidos y colores.

    Los resultados de no haberlo hecho ahí están. Un presidente que es considerado ilegítimo por la mitad de la población, que dada su ilegitimidad, no ha recibido el suficiente apoyo para el combate contra el narcotráfico. Tenemos una sociedad polarizada (aunque creo que poco a poco eso ha ido sanando), y un López Obrador declarado Presidente Legítimo que siempre buscó poner piedras al presidente (oficial, de facto, como le quieran llamar) solo por venganza y no por buscar el mejoramiento del país, y que en algunas ocasiones lo logró (véase reforma energética). Todo ese circo nos lo hubiéramos ahorrado con el recuento.

    Y esto lo saco a colación no porque quiera comprobar el supuesto fraude del 2006 (y menos tiene caso hacerlo cuando a Felipe Calderón le falta menos de un año), sino porque vienen otras elecciones presidenciales, y con estos criterios tan «mafufos», hay que tener cuidado. Por que si alguien sabe de fraudes electorales, es el partido del candidato que ahorita es puntero en las encuestas, y si ni Televisa ni Salinas logran mejorar esa imagen que va en picada, podría existir algo así como el «Plan B»