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  • 10 razones por las cuales deberías de dejar de ver la tele

    10 razones por las cuales deberías de dejar de ver la tele

    Yo sé, te encanta sentarte frente al televisor.

    1.- Porque decir, «lo vi en la tele» ya no está de moda. Tomar a la televisión como referencia de algo no habla muy bien de ti. Pueden haber excepciones, como alguna película, alguna serie interesante, algún partido de futbol, o lo que viste en algún canal cultural; pero si quieres que te respeten, ¡por favor! que la tele no sea tu principal referencia.

    10 razones por las cuales deberías de dejar de ver la tele

    2.- Porque mientras estás sentado frente a la televisión, estás dejando de ejercitarte. No es que sea malo que en algún momento la veas, tal vez quieres ver ese partido de futbol o quieres ver una película en el HBO o Netflix. Pero no te hagas, bien que te gusta estar todo el rato frente a la caja idiota con tus chicharrones siendo que eres un persona joven, siendo que allá afuera hay canchas de futbol, pistas para trotar y calles por donde irte con tu bicicleta (sortear a los coches que te quieren atropellar te hará quemar unas calorías extra).

    Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro. Groucho Marx

    3.- Porque los spots electorales son estúpidos. Prende la televisión y ¿Qué hay? Spots electorales. Miles de spots del INE que hablan de democracia y más democracia (Goebbels haciendo su chamba), López Obrador en un spot con su guayabera López Portillo style. El PRI diciéndonos que sí aplauden a pesar de como han gobernado. El «a huevo» del Panal. ¿Te vas a chutar todo eso? ¿Vas a dejar que esos spots nublen tu mente? Apaga la tele. Los banners políticos que hay en Internet al menos son más inofensivos.

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    4.- Porque estar tirado frente a la caja idiota es algo así como dejar que otro tome decisiones por ti en tu mente. Tú no puedes interactuar, tú no puedes responder, lo único que puedes hacer es cambiar de canal y cambiar la configuración de la imagen para ver a Laura Bozzo en tonos más pastelosos. Al menos cuando estás en Internet tú puedes decidir lo que quieres ver (o leer), puedes comparar, puedes retroalimentarte, y hasta puedes informarte.

    Los dioses se han marchado, nos queda la televisión – Manuel Vázquez Montalbán

    5.- La ley de la oferta y la demanda hace que te traten como tonto. Mucha gente ya no ve televisión, y muchos que consumen productos televisivos han preferido migrar al cable (o Dish o Sky, o como se llame). Entonces el target de la televisión abierta apunta con mayor frecuencia a gente que tiene menos educación. Entiendo a una persona que no tuvo las posibilidades de estudiar universidad o preparatoria, entiendo a una persona que tiene que pensar en que comer al día siguiente. ¿Pero tú con tu título universitario viendo Sabadazo?

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    6.- Te vuelves más ignorante. Muy poco, muy poco de lo que ves en televisión abona a tu cultura. No digo que todas tus actividades diarias estén encaminadas a volverte un intelectual; entiendo que también necesitamos de lo mundano para relajarnos, pero no abuses. ¿Cuántos libros has dejado de leer por estar sentado todo el rato en la tele? La lectura no sólo te ayuda a adquirir más conocimiento; también ejercita tu cerebro, te da más criterio y te vuelve una persona más íntegra.

    Hoy no salir en televisión es un signo de elegancia. – Umberto Eco

    7.- Los noticieros. Las noticias de la televisión están creadas para un público de un nivel intelectual relativamente bajo. Independienente de que si Televisa apoya a Peña Nieto o tal medio apoya a X o Y, las noticias de la televisión te dan sólo una versión de los hechos y de una forma más superficial y convenenciera. En el Internet y la prensa al menos puedes comparar versiones y estos medios están dirigidos a un público con una intelectualidad «un poco menos mala».

    8.- Los chismes. Mucha gente ve la televisión por los chismes. ¿En que va a abonar en tu vida que Carmen Campuzano se casó, divorcío… Qué si Thalia le puso el cuerno, o que si se puso bubis. ¡Necesitas tener una vida propia! El cotilleo es una de las cosas más desagradables que hay y es una muestra de que la especie puede desviarse de su propósito evolutivo y de supervivencia.

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    9.- Temas de conversación. Si ves mucha tele y quieres encajar en sociedad ¿Vas a hablar del pedo de Lucerito? ¿Vas a hablar de los nuevos chismes que trae Paty Chapoy o del bailecito de Daniel Bisogno? Una persona que ve mucha televisión se vuelve menos interesante, a menos que conviva con pares igual a él.

    10.- Porque la verdad, vegetar frente al televisor. ¡Por favor!

  • Por qué la tele importa menos y el Internet cada vez más

    Por qué la tele importa menos y el Internet cada vez más

    -¿Por qué estás pegado siempre a la computadora y al celular? Súbeme un refresco y ven a rascarme los pies porque estoy viendo a Joaquín.

    Por qué la tele importa menos y el Internet cada vez más

    En México existen varias formas de informarse, tenemos medios visuales, medios auditivos, medios impresos y medios digitales; pero lo que me sorprende (para bien) es como la forma de informar e informarse ha cambiado en los últimos años. Internet existe desde hace más de hace 15 años, pero fue desde hace relativamente poco en que las cosas han empezado a cambiar.

    La información que disponíamos era limitada (ya veces no nos dábamos cuenta, o no queríamos darnos cuenta). Unos pocos medios visuales (en su mayoría afines al gobierno) se encargaban de darnos las noticias peladitas en la boca. No, no había de otra que chutarnos al somnífero llamado Jacobo Zabludowsky todas las noches. En mi ciudad (Guadalajara) Imevisión (posteriormente comprada y transformada en TV Azteca) no se veía muy bien y había que estar jugando con la antena para correr con suerte. Después llegó Javier Alatorre y en algún principio se respiraba aire fresco cuando TV Azteca era todavía más independiente y era el serio rival de Televisa. Luego nos enseñaron que rivalizar era malo, Salinas Pliego y Azcárraga Jean comenzaron a aparecer juntos y ahora tenemos un duopolio con transmisión lamentable.

    Conforme los medios tradicionales se terminaron de ir al caño, empezaron a surgir las alternativas en Internet. En los primeros años existían como una extensión del medio tradicional. A los diarios les importaba más el periódico impreso y los portales eran una extensión de éste, y así duraron un buen tiempo hasta que irrumpieron las redes sociales y la información digital comenzó a importar más.

    Ahora ya nadie se pregunta si vio el noticiero con Joaquín (al menos quienes tienen acceso a Internet), ahora la gente comparte links, los comentan, les otorgan un like de aprobación. Los canales de información que tenemos son muchos y pueden segmentarse de acuerdo a la afinidad ideológica del usuario (aunque en la práctica es común, por poner un ejemplo, ver al señor panista anti-socialista compartir un meme de Peña Nieto sin darse cuenta que la fuente es el diario Regeneración de López Obrador). La capacidad de informarse o desinformarse ya no depende tanto de la disponibilidad de información, sino del criterio de la gente.

    Me topé con una iniciativa creada por un amigo llamada Brieffy que es algo así como un recopilatorio en tiempo real de las noticias publicadas por los distintos medios en México, de tal forma que en lugar de tener que acceder a todos los diarios para buscar noticias accedo a su web o a su App en los distintos smartphones. Eso me hizo pensar como es que la forma en que consumismos contenidos va cambiando y evolucionando rápidamente. Ya nada es como antes, ni será como antes. La noticia de los ganadores de las licitaciones de las cadenas de televisión abierta pasó casi inadvertida, a todo mundo le valió. Esto simplemente porque ya casi no nos informamos por medio de la televisión. Ya casi no vemos El Canal de las Estrellas, preferimos ver Netflix, nos divertimos con los videos de Youtube o las listas de Buzfeed; consultamos medios alternativos como Sin Embargo o Animal Político en vez de esperar que nueva nos trae Javier Alatorre.

    Los gobiernos autoritarios están asustados, tienen mucho miedo: Porque Internet es considerado un derecho, y los intentos de censura son reprobados no sólo por la sociedad que se entera en minutos, sino por los organismos internacionales. Éstos le han tenido que apostar al hackeo de sitios web, a la creación de bots en Twitter para tratar de quitar relevancia a notas que puedan ser incómodas (y aunque lo hacen anónimamente, sabemos quienes son). También apuestan a la desinformación o a la saturación de información. En tiempos de elecciones o de conflictos, tanto las líneas oficiales como las de oposición buscan, a como dé lugar, modificar la percepción de los usuarios a su favor. A veces lo logran, pero no siempre, y a veces llegan a fracasar estrepitosamente en su empresa.

    La televisión ya no importa. O al menos, ya importa menos que antes.

  • ¡Ya no quiero ver TV!

    ¡Ya no quiero ver TV!

    ¡Ya no quiero ver TV!En unos pocos años mis hábitos cambiaron. La TV no solo dejó de ser referencia en mi vida, sino que al trabajar desde una computadora conectada a Internet este aparato me dejó de ser útil, sobre todo por la comunicación monodireccional que ejerce sobre quienes la ven. Después de adquirir el hábito de la lectura terminé de darme cuenta de que era un insulto a mi intelecto, y por eso decidí apagarla, pedí que quitaran el aparato del Sky que estaba en mi cuarto para no generar más gastos, y la TV que está en mi recámara tiene prácticamente un año sin ser encendida. Creo que no veo más de 4 horas de televisión al mes. Y lo poco que veo de «televisión» incluso lo hago en mi computadora, no sé, la final de la Eurocopa, las olimpiadas, el debate entre candidatos y así.

    Es que a mi parecer, en algún momento la televisión, tal y como la concebimos ahora, deberá de dejar de existir. La radio ha sobrevivido, pero este es un caso diferente porque podemos realizar todas nuestras actividades con la radio encendida; pero en el caso de la TV no es así, porque aquí tenemos que poner nuestros ojos en la caja idiota. Muchos dirán que muchos ven la televisión cuando hacen sus tareas o actividades, pero también se puede procastinar en Internet, más porque es la misma herramienta donde hacemos nuestras tareas o nuestros trabajos. La televisión en algún momento irá dejando de ser monodireccional, la gente poco a poco se acostumbrará a buscar las noticias en vez de que se las den peladitas y en la boca, ya no tendrá que esperar a que HBO pase la película que tanto quería ver porque la puede buscar en Netflix o en Apple TV.

    La televisión es cada vez menos vista, la gente la prende ya más bien para asuntos específicos y cada vez menos como un hábito. Esto ha influido en la programación de la TV abietra, ¿Por qué los programas cada vez son más malos y vulgares? porque el mercado cada vez se orienta más a las clases más bajas, aquellas que no tienen preparación para exigir calidad. Y al ver que los cotos de poder usan este medio para evitar que «la prole se rebele» entonces trata de distraerlos con programación mundana que cancele la reflexión y el pensamiento.

    Cada vez será menos el «Javier Alatorre dijo…» o el «López Dóriga dijo…», la gente al tener alternativas decide quien le parece mejor y evaden la imposición de quien debería ser mejor. Si la gente escucha a Carmen Aristegui o al pediodista ‘ora’ copeteado Pedro Ferriz, es porque ellos eligieron que dicho comunicador representa lo que creen. Ciertamente sus medios principales siguen siendo los tradicionales, pero las redes sociales juegan un papel importante, sobre todo en el caso de Aristegui. Esto es una muestra de que los comunicadores deberán generar por sí mismos una reputación para tener credibilidad, y no como antes, que los emisores la impusieran al público, tradición de la televisión que se encarga de crear cantantes, conductores, pseudointelectuales y hasta presidentes (que vaya, en este último caso, Giovanni Sartori tendría mucho material para hacer una segunda parte de su «Homo Videns».

    La gente cuando ve TV, cada vez elije con mayor facilidad lo que quiere ver, una serie, una película. Y los avances tecnológicos harán que en la TV no solo tengan una mayor facilidad de elegir contenidos, sino inclusive de generarlos. Como ocurre en Internet (y hay que recalcar que TV e Internet ya estarán muy ligados), el público podrá expresarse, podrán abrir sus espacios a pesar de la falta de recursos e infraestructura. La televisión normal y tradicional irá desapareciendo (como poco a poco lo hace) y podremos esperar un medio más democrático y menos impositivo, pero mientras eso no ocurra, ¡ya no quiero ver TV!

  • Los Simpsons y su posible fin.

    ¿Quién no creció viendo a Los Simpsons? El torpe pero suertudo Homero Simpson, la ama de casa y jefa de familia Marge Simpson, el travieso Bart Simpson, la intelectual Lisa Simpson y la bebé Maggie Simpson, entre otros muchos personajes que representaban la clase media estadounidense, y hacían una crítica a esta. A pesar de que esta serie no fue muy bien recibida por muchos padres de familia en un inicio (porque tal vez no era apta para menores de edad que no entendían lo que se planteaba en las caricaturas) siempre dejaba una moraleja, y al final de todo, siempre nos mostraba una familia unida, a pesar de sus conflictos y carencias.

    Parte del éxito de esta serie no solo eran las ocurrencias de Homero y las travesuras de Bart, sino que mucha gente se sentía reflejada con algunos de los personajes o situaciones. Y a pesar de que la serie estaba basada en la idiosincrasia estadounidense, gente de otros países también se vieron sumamente identificados (entre nosotros el nuestro) porque las cosas que mostraba la serie no eran tan diferentes a nuestras sociedades. Un jefe déspota, un policía con sobrepeso, un abuelo relegado de la sociedad, una persona con profundas convicciones religiosas, gente que siente envidia por otra gente. Eso era lo que hizo por muchos años exitosos a Los Simpsons.

    La temática de la serie estuvo planteada desde un punto de vista liberal progresista. Algo extraño, porque la cadena Fox, quien contrató la serie de Matt Groening, es abiertamente derechista y conservadora, pero los dividendos que le dejaba a dicha empresa hacía que pasaran por alto sus diferencias ideológicas. Los Simpsons durante 10 años mantuvieron la frescura y parodiaron a la sociedad estadounidense con gran efectividad, pero después algo pasó.

    No se sabe a ciencia cierta que fue, pero hubo algunos cambios en los escritores de la serie a partir de los inicios del siglo XXI. No se sabe si hubo presiones por parte de la cadena Fox, pero los Simpsons poco a poco se empezaron a convertir en una parodia de ellos mismos, del humor refinado y la sátira, pasó a ser una serie acartonada, con chistes fuera de lugar y con un Homero más tonto de lo que era antes, pero que ya no causaba risa. En lugar de escribir buenos libretos, los productores se dedicaron a buscar celebridades e invitarlos a participar en la serie. Lo más raro del caso es que a pesar del declive creativo, la serie ha durado más de 10 años más en ese estado. Ese declive se sintió en todo el mundo, pero en Latinoamérica estuvo también marcado por la salida de los actores que daban voz a los personajes debido a una huelga. Eso hizo que la gente se sintiera un tanto extrañada con las nuevas voces, ya no fue lo mismo. A pesar de que después la casa productora decidiera lanzar un largometraje que al menos fue rescatable en su contenido.

    Ahora la serie está en riesgo de terminar, ¿por qué?. Porque como la serie es cada vez menos rentable para la cadena Fox, esta decidió recortar los sueldos de las personas que hacen las voces en Estados Unidos. Actualmente cada actor gana alrededor de los 440 mil dólares por episodio, pero Fox desea reducir el sueldo a 250 mil dólares. Los actores aceptaron ganar 300 mil como mínimo. Pero hay otro problema, con la renovación, Fox solo estaría dispuesto a producir una temporada más, pero los actores pretenden que la cadena les garantice otros dos años más (con opción a cuatro) para de esta manera si Fox decide cancelar con antelación la serie, se les siga pagando hasta terminar su contrato.

    Tal vez sea el momento de dar fin a la serie. El hecho de que sigan creando temporadas con una calidad cuestionable mancha el nombre de esta. Sobre todo quienes acostumbrábamos ver Los Simpson ya sea en tv abierta o en FOX, ahora tenemos que correr con la suerte de si van a transmitir uno de los gloriosos antiguos capítulos o uno de los «nefastos» capítulos nuevos. Los Simpson ya hicieron historia. Es hora de apagar las luces e irse con la cabeza en alto.

  • El Bullying masivo contra Ninel Conde

    Las redes sociales, en especial Twitter, suelen ser un arma de doble filo. Muchas personalidades (gente del espectáculo, políticos, deportistas) utilizan el servicio de microblogging para acercarse a sus seguidores. De esta forma logran esa sensación de cercanía con ellos, lo cual muchas veces beneficia sobre todo a los políticos. La gente común y corriente siente un sentimiento de gratitud a la hora de que la celebridad o el político le responde un tweet. Pero también ese sentimiento de humanización provoca un efecto adverso. Si a mucha gente le gusta estar al pendiente de los chismes y tropiezos de las estrellas por medio de revistas como TVyNovelas, o programas como Ventaneando, ¿Cómo no va a ser atractivo ser partícipe de esos tropiezos?. Las redes sociales son el medio perfecto para canalizar esa necesidad de involucrarse en el cotilleo, y de cierta forma de bajar a las «estrellas» de esa nube en que las han puesto, hasta el suelo.

    Mucha gente, entre la que tiene la necesidad de reflejar su vida en la de las estrellas porque carece de una vida propia, o la gente que con presuntos dotes intelectuales denosta todo el mundo del espectáculo por considerarlo banal, corriente e ignorante, se ha dado a la tarea de crear una especie de bullying masivo contra Ninel Conde. Los tropiezos de la actriz y cantante se remontan al 2004 cuando cambió la palabra «tsunami» por «surimi» después de la tragedia que sufrieron Indonesia y otros países. Pero la actriz siguió cometiendo errores ortográficos y de redacción en su Twitter, lo cual hizo que muchos la tildaran de ignorante y comenzaran a inventar chistes donde ella era la protagonista principal.

    Las redes sociales, por su alcance, tienen la capacidad de destruír la reputación de alguna personalidad famosa. Porque el mensaje se viraliza, se multiplica y viaja por todo el mundo. Antes de las redes sociales el ser humano común no podía darse este lujo, o bien tardaba más tiempo en replicarse y necesitaba ayuda de los medios tradicionales. Un ejemplo puede ser la comparación de Carlos Salinas de Gortari con Felipe Calderón. Después del mandato de Salinas y la crisis del 94, muchos medios lo criticaron, la sociedad se enteró de sus atropellos gracias a los diarios sobre todo, empezaron a criticarlo y empezaron a crear máscaras alusivas a Salinas, chistes impresos en establecimientos, etc… Pero se necesitó de algunos medios masivos, y de una fuerte crisis económica para que la gente cayera en cuenta, demostrara su inconformidad y empezara a propagar los chistes e insultos a Salinas de boca en boca. Pasaron semanas entre que Salinas saliera del poder y México cayera en una crisis para que la gente empezara a insultarlo. Con Calderón fue muy diferente, primero Noroña publica una manta donde dice que el Presidente Calderón tiene problemas de alcohol, el rumor no se replica, se mantiene quieto, se rumora en las redes sociales el presunto alcoholismo pero el ruido es poco, todavía no se ha viralizado, luego Carmen Aristegui pregunta al Presidente si tiene problemas de alcohol, las cosas se mantienen igual. Pero cuando Aristegui es despedida, la inconformidad de la gente se dispara, en cuestión de minutos se crean los chistes sobre su alcoholismo lo cual se transforma en un Trend Topic a nivel mundial en Twitter. El rumor se disparó tanto que el gobierno se vió en la necesidad de emitir un comunicado y presuntamente de retirar cualquier presión a MVS para que Aristegui regresara a su puesto de trabajo y así las aguas se calmaron.

    Muchos de los anticalderonistas dieron por sentado que el Presidente era un alcohólico sin ninguna prueba. Nadie mostró pruebas contundentes, más que una carta de Castillo Peraza donde criticó a Calderón de irse de parranda (con lo cual no se puede dar por sentado que es un alcohólico), pero los chistes, las bromas, y sobre todo los insultos y las burlas de la gente que todavía se siente indignada por lo sucedido en el 2006 propagaron el rumor a nivel nacional.

    Es cierto, Ninel Conde no le ha hecho nada a nadie. Pero muchas personas presuntamente con dotes de intelectualidad superior la atacan por su ignorancia. Y es cierto, en el medio de los espectáculos el nivel de cultura es bajo, porque los artistas no requieren una gran preparación cultural y académica para ser actrices o conductoras de televisión. Más bien necesitan facilidad de palabra, saber actuar y un buen cuerpo para atraer al otro género.  Por eso no es raro ver que actrices como Paulina Rubio escriba en su twitter «va hacer niño» en lugar de «va a ser niño».

    Otra cosa, cierta gente se da cuenta de que los medios de comunicación ofrecen contenidos basura. Muchas personas «se la tragan» pero muchas otras son capaces de darse cuenta de que estos medios buscan transmitir contenido banal para mantener a la gente distraída de lo que importa y eso la indigna. Las personas que se «tragan» el contenido es la mayoría, así lo dicen los números de rating de las televisoras. Pero hay un vasto número de personas que se indigna ante los medios de comunicación y todo lo que conllevan. Muchos de ellos se dedican a atacar la presunta ignorancia de personalidades como Anahi, Dulce María, Belinda, Paulina Rubio, o la propia Ninel Conde. Inventan chistes para resaltar su ignorancia, pero a la vez sienten cierto tipo de placer al denigrar a una persona que está en una posición superior a ellos, como si hubiera escondido una especie rara de psicopatología erotomaniaca dentro de ellos. Si se fijan las mujeres criticadas son mujeres de buen ver, atractivas.

    ¿Cómo se tomará Ninel Conde esto?. La verdad no lo sé, he escuchado declaraciones cercana a ella de gente que hasta le da risa, pero en realidad no sabremos. No debería tomárselo personal, porque como una amiga me decía, no te están criticando a tí, estan criticando lo que representas. La mayoría de la gente que inventa esos chistes ni siquiera conoce la personalidad de la actriz. Es curioso pero me decían, gracias a Ninel han desaparecido Pepito y los Gallegos. Creo que el placer de criticar a una celebridad retribuye más a los egos de la gente común, es una forma de sentir que están a su nivel.

    Ya se han elaborado muchas cosas por medio de la gente que aprovecha las redes sociales, además de los chistes, una parodia de Hitler, y un supuesto anuncio de Librerías Ghandi (la cual fue desmentida por dicha librería). Seguramente el fenómeno algún día terminará. Pero parece que las situaciones mundanas nos tienen distraídos, bastante distraídos, el fua, el hada de Guadalajara, los chistes de Ninel ¿Y cuando comenzaremos a pensar en lo que importa?.

     

  • Orígenes de la radio y la televisión en México.

    “Esbozo histórico”

    Los años 20´s serían los testigos de un nuevo fenómeno que nacía en México, la radio comenzaba a emerger como un nuevo medio y pronto lograría posicionarse en el gusto de los mexicanos.

    Sin duda la efervescencia que se dio a la llegada de la radio, se puede notar ante las innumerables solicitudes de licencias para operar una radio en el mandato de Obregón. Poco a poco se fueron y  conformando las ligas de radiodifusores que existían a nivel nacional. Las cuales lucharon siempre por no ser consideradas de entrada radio de “servicio público”, lo que claramente definía y denostaba el hecho de que la gran mayoría de los que pertenecían a estas ligas eran pues empresarios que entraban el negocio de la radio como una extensión y oportunidad para seguir haciendo negocios.

    Cabe destacar que la prensa hasta entonces único medio que gozaba con la preferencia de la gran mayoría, tuvo pues que entrar a la radio, fue así como algunos periódicos tuvieron una extensión en sus propias radiodifusoras, en donde continuaban y de alguna manera recuperaban el dinero que era ahora invertido en la radio por los anunciantes, y claro está, ya no lectores sino escuchas.

    El Estado tuvo pues que regular el fenómeno radiofónico que se hacía día con día más grande, y que no convenía que se saliera de control. Fue así que en 1926 se decretó en el Diario Oficial de la Nación la primera “Ley de comunicaciones” expedida por Calles.

    Esta proliferación de estaciones radiofónicas logro que cadenas extranjeras invirtieran en muchas de ellas, en especial había dos que participaban activamente NBC y CBS, con lo cual muchas de las estaciones tuvieron estructuras similares e incluso iguales en cuanto a los contenidos que ofrecían y la dinámica dentro de la misma estación. Fue así que la XEW, una de las más fuertes hoy en día y perteneciente a Grupo Televisa actualmente, se ligaba a la NBC, lo que le había ofrecido una estructura que muchas estaciones no conocían entonces y que rápidamente reprodujeron ante la audiencia que XEW comenzó a ganar. La CBS logró posicionarse en otra radiodifusora grande la XEQ.

    Pero no fue sino hasta 1937, que surgió una radio no comercial en México, con la propia estación de la UNAM, cuyo contenido era más bien cultural y artístico. Ya que precisamente estas estructuras adoptadas por la mayoría de las radiodifusoras las convirtió en un negocio rentable y con una penetración proyectada a futuro que se veía de manera positiva.

    Un caso de esta penetración fue el surgimiento de repetidoras en las ciudades de provincia, las cuales comenzaban una competencia que mermaba a las estaciones locales ya establecidas, y que ante esto muchas desaparecieron al no poder competir con ellas, o fueron adquiridas. Esta penetración si bien fue rechazada, no prosperó y las repetidoras no tuvieron problema, lo que dejo en menos manos el espectro radiofónico.

    Pero la televisión llego pronto, y el nicho radiofónico tuvo otra competencia que terminaría por mandarlo al segundo lugar de las preferencias. Fue así que la radio se conformó con seguir las mismas estructuras y no repensar la manera de hacer radio, al final de cuentas el negocio era el mismo sin ya el mínimo esfuerzo por ofrecer otros contenidos.

    El 19 de enero de 1960 se dio pues la legitimación de lo que los dueños de las radiodifusoras buscaban: la radio no como un benefactor social sino como negocio para unos cuantos. Contenido en la Ley Federal de Radio y Televisión, y que actualmente sigue vigente dado el proteccionismo gubernamental que ha caracterizado a todos los medios en su historia dentro del país.

    De la irrupción de los sonidos a la explosión de las imágenes: la radio y la televisión 1920-1960.

    Guadalajara no sería la excepción del fenómeno radiofónico, y es así que para 1923 se da las primeras transmisiones en la ciudad.  Si bien hubo tiendas donde se podían adquirir los aparatos receptores, Buelna & Cox como la más importante y la primera en la ciudad, es claro que el precio de ellos estaba fuera del alcance de la mayoría de los tapatíos y sólo parte de la elite tapatía pudo adquirirlos.

    En Guadalajara esa efervescencia fue acompañada de periódicos que ayudaba  a entender mejor acerca de la radio y por supuesto de los aparatos con los que ya contaban. Esto dejaba de manifiesto las expectativas que los tapatíos tenían de la radio.

    Poco a poco comenzaron a surgir las radios locales en la ciudad, la primera a cargo del señor Wendel Cox que trasmitía sin horario fijo y más que todo como demostración para los clientes de su tienda de aparatos radiofónicos. Poco a poco los empresarios locales vieron con atención el fenómeno y comenzaron a crear sus estaciones de radio, en las cuales los anuncios publicitarios  eran una prioridad, fue la entrada de la radio comercial, lo que marcó el inicio y desarrollo como tal de la radio en el estado de Jalisco.

    En el estado las estaciones seguían siendo autosuficientes pero cada vez más resentían el peso de los costos de operación, a diferencia de las estaciones capitalinas que tenían y dependían de capitales más fuertes. Fue así que nació en la ciudad un frente unido de radiodifusores el cual buscaba que el gobierno los apoyara de alguna manera para poder seguir subsistiendo y buscar la mejora en cuanto a la relación con las radiodifusoras no locales, en términos comerciales y técnicos, sobretodo del centro del país.

    Esto derivo en la Asociación Mexicana de Estaciones Radiodifusoras Comerciales (AMERC), la cual a nivel nacional buscaría la defensa de los intereses de las radiodifusoras ante algún acontecimiento que los afectara.

    Pero hubo dos factores importantes para que la radio como tal creciera hasta lo que hoy en día significa dentro de los medios. Por una parte el nacimiento de las “cadenas” que apoyadas por las empresas extranjeras como NBC y CBS las buscaban posicionarse y ganar mercado a los productos estadounidenses en el país. Al tener mejores estructuras y contenidos de mejor calidad, los anunciantes optaban por estas cadenas que poco a poco gozaban de más publico. Y en segundo lugar la Ley de Vías Generales de Comunicación, la cual exentaba de impuestos a muchos de los insumos utilizados por las radiodifusoras y que les dio un margen de manejo amplio. Fue así que un amplio sector empresarial  entro a el negocio que resultaba en aquel entonces más que hoy en día la radio.

    Pero con este crecimiento, lo que locutores en un principio ejercían casi de manera gratuita dada las condiciones y la manera como surgieron las primeras estaciones, el reordenamiento y los cambios de las primeras radios a las que poco a poco se habían consolidado trajeron un problema entre los trabajadores y los dueños de la radio. Comenzaron muchos intentos de buscar mejoras salariales, en algunos casos los trabajadores de la radio lo lograron en otras fueron derrotados. Pero finalmente lograron crear un sindicato que velara por sus intereses contra las empresas radiofónicas, lo que sin duda ayudo en algunos casos a varias de las demandas que ellos buscaban.

    Las repetidoras en provincia sin duda fueron un punto de confrontación importante entre la capital y provincia. Estas repetidoras ponían en conflicto y en una competencia desigual a las radios locales. Por lo que hubo momentos de tensión entre estas por los mercados que representaban cada una de ellas. Esto termino por desgastar a algunas radios y optar por afiliarse o simplemente desaparecer.

    Llego la televisión y el panorama para la radio cambio. Aunque la historia de la televisión no dista mucho de la de la radio en México, de nuevo fueron unas pocas manos las que se repartirían el negocio del nuevo medio que emergía según nos cuenta Aceves, como una explosión de imágenes que deslumbraba a una sociedad en vías de desarrollo. Se fueron conformando televisoras que desde sus inicios amarraron ser por excelencia los únicos en el mercado. Tan es así, que ante los intentos de algunas televisoras por entrar en competencia, estas fueron boicoteadas y pronto compradas y afiliadas, ante la pasividad de un gobierno que parecía dar todas las facilidades para la consolidación de una sola cadena, lo cual en el fondo sería más fácil de manejar.

    En conclusión el surgimiento de la radio y la televisión marcan la dinámica de la sociedad, y marcan las pautas de lo que hoy en día es la radio y la televisión, y la manera en cómo han llegado hasta ser lo que son actualmente. La mercantilización de los medios es la prioridad empresarial en la que fueron concebidos y apropiados los medios. Sin duda las ofertas actuales no distan mucho de lo que fueron antes, las pugnas por los mercados subsisten y no hay una oferta real de programas que estén vinculados socialmente con los individuos.

    Fundadores: Televisa y Tv Azteca.

    Sin duda el nacimiento de la televisión mexicana ha traído consecuencias hasta nuestros días. El duopolio que ejercen actualmente Televisa y Tv Azteca sigue siendo fuerte. Y los contenidos televisivos han seguido una línea que no ha cambiado. La oferta de programas más allá de los comerciales, no son producidos y de alguna manera solo algunos esbozos que se entintan de cuestiones artísticas, pero que distan mucho de un contenido netamente cultural y de socialización de otras perspectivas.

    Televisa pues nace como un concepto mercantil, producto de la asociación de actores empresariales que buscaban en la televisión el auge de los medios como una fuente de ingresos que les daba dinero, más status y a la postre un poder inimaginable. Aun a pesar de que el Estado crea un canal en donde se vacían contenidos , estos distan mucho de ser lo suficientemente aptos y creados para una sociedad cada vez más grande y necesitada de buenos contenidos. Sino que se reprodujeron los patrones que hasta entonces eran usados.

    Poco después este canal llamado Imevisión seria vendido y se convertiría en lo que actualmente es Tv Azteca. La cual ha reproducido y hasta copiado formatos de programas, entrando en una disputa de rating que las ha caracterizado desde que fue obtenida por Salinas Pliego. Lo cual ha dejado como desde los inicios de la televisión, sepultada la idea de crear contenidos saludables y equilibrados para la sociedad, esto es la visión de una televisión cultural, educativa y porque no de entretenimiento, pero con contenidos inteligentes. Y ante las amenazas de canales como Canal 40, las presiones duopolicas echan toda la maquinaria, con la cual han podido derribar todos los obstáculos que han intentado transgredir y afectar sus intereses.

    Con el Priato la televisión fue de la mano a este, si bien se dieron discusiones muchas veces, los acuerdos en general se llevaban con cierta tranquilidad. Recordemos que Miguel Alemán estuvo muy metido e incluso siguió con participación en la televisión hasta no hace mucho.

    Pero con la entrada de la alternancia, y la llegada de la nueva televisora, la cual también surgió de una manera turbia, con una venta en la época de Carlos Salinas que dejo muchas dudas, la tensión entre la televisión y el Estado ha estado de manifiesto con diferentes acontecimientos que han sido utilizados para el bien de su hegemónico dominio. Recordemos el incidente de Vicente Fox y Fidel Castro, el cual retrata de manera perfecta esta política de “dejo de… a cambio de?”.

    Alguna vez Alejandro Jodorowsky, cineasta, poeta, actor y creador del movimiento pánico dijo que: la peor injusticia al pueblo de México por parte de Azcárraga era creer que los mexicanos sólo se podían concentrar tres minutos y después llenarlos de publicidad. Lo cual sin duda retrata aquellos y los actuales tiempos, en los que inclusive, dependiendo del programa los anuncios rebasan incluso al mismo contenido de los programas.

    Podemos tener una lectura pues de lo que actualmente acontece, la televisión mexicana como un instrumento que de alguna manera logra generar el consenso y la agenda del país, si bien es cierto que bajo el argumento de la libertad de expresión han surgido programas que se realzan por la sociedad como buenos socialmente, lo cierto es que la perspectiva de estos programas es pobre. La sociedad esta “Televisada” dicen los autores, yo agregaría que “Aztecatizada” también y también desvalorizada.

    La televisión si bien no se puede caer en esta idea de la teoría de la bala, si es un importante socializador de ideas, y también un instrumento gubernamental ante ciertas amenazas que se comparten por ambos actores.

    Sin duda son los pocos esfuerzos de televisiones culturales las que dan un pequeño mundo a los que buscan otro tipo de contenidos, lo cierto es que ante las avasalladoras campañas programáticas de contenidos comerciales, la televisión cultural no logra consolidarse como una opción real. Las grandes televisoras hacen todo lo posible por volver los ojos de los pocos que intentan dejar de verlos, y se emplean a fondo por tener la totalidad de la atención nacional. Las maneras de lograr esto han sido muchas a lo largo del tiempo.

    Se han incluso hecho uniones televisivas para algunas situaciones que los envuelven como televisoras y que de alguna manera han vendido, como esta unión ante la adversidad, sin duda momentos ficticios que el ciudadano común ha comprado y le permite seguir creyendo que las televisoras son un saber que lo informa y lo forma: nada más falso.

    Sin duda la situación actual ante las demandas entre dos grandes monstruos monopólicos, Telefonía y Televisión tendrán que dejar un precedente de algún tipo. No podemos esperar del estado un arbitrio justo, sino más bien, quien ofrece más para quedarse con el pastel del otro. Triste es pues la realidad de los medios en México, salvo algunas excepciones y los intentos cibernéticos por un real acceso a la información y su difusión, el impacto y la importancia de los medios sigue siendo fuerte e indestructible. Veremos que le depara en este nuevo siglo.

    BIBLIOGRAFÍA.

    Romo, Cristina (1993). “Esbozo histórico”. En: Ondas, canales y mensajes. Un Perfil de la Radio en México. P. 13-23

    Aceves González, Francisco de Jesús (1997). De la irrupción del sonido a la explosión de las imágenes: la radio y la televisión”. En: Miscelánea Jalisciense  Pp. 93-113. Ed. El Colegio de Jalisco.

    Hernández Lomelí, Francisco (2007). Usos privados de la televisión en México. En: Televisiones en México: un recuento histórico. Pp. 23-74

  • Legislación de los medios y libertad de prensa.

    Después de leer la Ley Federal de Radio y Televisión, es indudable la deuda de los medios de comunicación y el Estado a la sociedad mexicana. Por parte de los medios al hacer caso omiso de muchos de los puntos que los obligan a tener un peso más social que comercial, lo cual ellos han logrado evadir para darle prioridad a los negocios que significan los medios; y el Estado que permite la violación flagrante de muchos de los puntos y que incluso canjea, cuando le es necesario, la aplicación de leyes a cambio de que no haya un golpeteo mediático a sus gobiernos.

    Es en el artículo cuarto y quinto de la Ley Federal de Radio y Televisión, donde se deja en claro que tanto la radio como la televisión son de interés público lo que las obliga a tener una función social importante, cosa que los medios no han llevado a cabo, mientras que han privilegiado la comercialización de todo lo que les es posible, inclusive la información.

    Hay artículos en los que se definen las acciones a seguir por parte de los medios para conformar contenidos que desde la infancia fomenten el crecimiento integral de los mexicanos, los cuales si bien hay programación para ellos, no cumplen todos con el cometido recalcado en la ley, y muchos de los programas carecen de estructuras educativas. Actualmente hay un poco más de oferta, pero siguen habiendo contenidos que no fomentan nada en los niños y adolescentes.

    Otro ejemplo es el artículo 59, en el cual el Estado deja manifiesto que los medios televisivos tienen la obligación de otorgar espacios a la programación cultural, artística, científica, etc. Y esto es validado en el artículo 61, así mismo el artículo 63 prohíbe muchos de los contenidos que hoy en día son algo cotidiano en los medios, sobre todo en la televisión. Otro claro ejemplo de que la ley es burlada por los medios, es el que respecta a la prohibición de infomerciales que ofrezcan productos que se alejan de toda verdad y que solo engañan al público y que está contenido en el artículo 67. Otros de gran importancia el articulo 68 y 69 en cuanto a la regulación de la transmisión de productos que fomentan el consumo de productos nocivos así como de productos de belleza etc., que no estén respaldados por la secretaria de salud, y en cuanto a las sanciones el artículo 101, que deja en claro lo que el estado debe de hacer cuando muchos de estos artículos no se cumplen, por omisión o simplemente por un desinterés de los concesionarios de los medios.

    En apartados siguientes se especifican algunos de los puntos que ya he tocado, y que reafirman esa responsabilidad social y del estado que ninguno de los dos ha querido tomar. La radio y la televisión no son un vehículo de integración nacional como lo estipula la ley, sino que se han volcado a la ganancia como un signo inequívoco de su nulo compromiso con sus audiencias.

    En este sentido, la llamada Ley Televisa aprobada en 2006 y revocada por la Suprema Corte de la Nación en 2007, buscaba deslindarse de una manera legal de muchos de los impedimentos que esta Ley Federal les ponía y que en la modernidad tecnológica que se desarrolla en el país desde principios de siglo, tener una mejor posición, en donde el estado dejará de regularlos de una manera, en que ellos pudieran tener el control de todo el espectro radioeléctrico y de contenido.

    En este sentido, muchos fueron los que alzaron la voz ante semejante retroceso que significaba la aplicación de la Ley Televisa. Para Jorge M. Viedas, es tal el impacto y la penetración de los medios, así como el lugar que ocupan en el país, que no hay casi nadie que no esté influenciado por sus contenidos. Jorge exigía entonces acceso libre a la información, pero no sólo en los medios sino también en los ámbitos políticos e institucionales. Por lo que instaba al estado a ofrecerlo a la ciudadanía, así como también criticaba a los medios por vender en base a mediatizar las opiniones públicas acerca de “Leyes mordaza” que perjudicaban la supuesta libertad que se tenía en el país, y en la cual sólo buscaban ser vistos como víctimas para no ver afectados sus intereses. Pronto vería Jorge que se crearía la Ley de Transparencia y Acceso a la Información, y que sería muy gris el devenir de esta institución.

    Ernesto Villanueva veía, pues con la entrada de un gobierno alterno, la oportunidad para replantearse la relación medios-gobierno que se venía dando en los últimos 71 años, como un matrimonio tangible. La necesidad de una reforma legal que pudiera dejar en claro la veracidad de la información  y que los medios no pudieran seguir moldeándola según sus intereses, sesgando la opinión pública y usando sus contenidos para presionar decisiones que los afectaran. En este sentido para Villanueva, es el estado el que debe de garantizar la información de cualesquier tipo, y que no sean los medios los que impongan sus agendas y sus prioridades respecto a los contenidos que deben ser tratados. Romper pues la norma de “si no está en los medios, no existe”. Y en este sentido Ernesto recurre a una teoría de opinión publica a cargo de Michelle Neumann llamada La espiral del silencio, que nos habla precisamente de las actitudes de muchos de los mexicanos que divergen con las opiniones impuestas pero que callan para no quedar aislados, y que acuden precisamente a los medios como mecanismo para reafirmar o desechar sus opiniones, lo que los sumerge en un espiral estrecho de silencio muchas de las veces.

    El poder delegado a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes está más que claro, cuando esta puede cancelar concesiones al no haber un cumplimiento de lo que la ley establece, pero los medios utilizan esto para hacer ver de una manera tergiversada bajo otro argumento, alegando que esto afecta la libertad que tanto se ha ido construyendo.

    Pero entonces surge la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la información en la era foxista. Se hablan maravillas de esta iniciativa que permite poder acceder como ciudadano a muchos de los documentos políticos, institucionales etc., que hasta antes de esa ley eran intocables y que muchos de los documentos importantes de acontecimientos del país eran propensos a desaparecer o a ser quemados. Si bien hubo restricciones hacia algunos documentos llamados de seguridad nacional, considero que el hecho de que, de una manera burda muchos de los documentos pudieran ser clasificados como de seguridad nacional, esto facilite incluso actualmente que no se tenga ese libre acceso, y que sólo dentro de 12 años, se acceda a estos documentos que en muchos casos ocultan las maniobras políticas e institucionales de muchos actores políticos, gobiernos estatales, etc. Por eso considero que nació muerta, que ha cambiado y ha ayudado en algunos momentos sí, pero que se ha quedado corta a la manera en cómo fue anunciada y que pudo ser un parteaguas en muchos niveles en la realidad mexicana.

    Hoy en día los casos en que la información ha sido negada a los ciudadanos valiéndose de artimañas burocráticas son muchas. La realidad es que no ha podido ser un instrumento con un contrapeso fuerte para el ciudadano, y ha sido más bien un arma política muchas de las veces para el golpeteo en circunstancias de guerra partidista, tiempos electorales e inclusive para algunos artículos periodísticos. Pero para el ciudadano no ha funcionado de la manera en que se esperaba, así como tampoco fue socializada de una manera en la que muchos de los ciudadanos pudieran tener claro el camino para acceder a esta información, falto socializarla más y dejarla libre, lo que no ocurrió.

    Otto Granados nos habla de la urgencia también de una reforma en los medios que se necesita, ante la coyuntura que se presentaba con el alegato anterior a la Ley televisa, creía que desde los 70´s no se daba una oportunidad tan importante para debatir el tema. Y para él la importancia de los medios y su penetración en la sociedad deberían de ser una razón suficiente para mejorar su papel social. Es decir, el hecho de que haya más apertura a la información por parte de los medios que años atrás, no los hace ni más independientes, ni más profesionales o rigurosos. Además el papel social que juegan por mandato de la ley, con lo cual estos deberían de ser parte integral de la socialización de la cultura, etc., no han hecho más que educar a una sociedad de consumo y de contenidos superfluos a esta misma. Lo que nos deja entrever las pobres estructuras de los medios y que las mejoras no están a la vista.

    Granados considera que hay 5 puntos importantes para tratar de resarcir esto, primero, aplicar fuertes sanciones ante los medios que basan sus contenidos en afectación a terceros y calumnias, los cuales son utilizados como métodos de venta e inclusive de obstrucción de la información; segundo, saber quién es quién en los medios, tener el acceso a la información esencial de estos; tercero, que parte de la sociedad accionista sea pública, para que la sociedad sepa quiénes están en los medios y como van cambiando; cuarto, esto permitiría saber también los montos de ingresos en los medios y su divulgación, lo que nos permitiría saber si alguno de los medios actúa en base a lo que recibe por ciertos grupos o empresas y que se vería reflejado en su manejo de la información; y quinto, desvincular el interés comercial de la labor y ética periodística. Granados acepta que si bien los medios fueron parte de la transición democrática en el país, ellos deben pues comenzar la suya.

    Pero, ¿Qué es la Ley Televisa?

    Se aprueba en fast track la llamada Ley Televisa, se argumenta que ante la convergencia tecnológica, México no debe de quedar atrás y debe reformarse para no verse rebasado por este fenómeno. Pero sin duda esta ley les daba a los medios la libertad total para regularse ellos mismos, y para perpetuarse en el negocio de los medios masivos de comunicación. Esta ley respondió a el ataque de los medios al presidente Vicente Fox en aquel terrible acontecimiento con el presidente de Cuba Fidel Castro, en lo que se conoció como el “comes y te vas”, grabaciones que fueron filtradas por los medios en un claro ataque el presidente, lo que lo hizo dar rapidez a la minuta de esta ley.

    Las implicaciones de esta ley eran muy fuertes, muchos fueron los que visualizaban estas anomalías y el grave riesgo que significaba su aplicación. Aun así fue aprobada, los dueños de radio y televisión veían consumadas sus aspiraciones de lograr un control total sobre el espectro radioeléctrico del país. La resistencia social, política comenzó y encontró fruto en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

    En este mismo sentido, por ejemplo Denise Dresser, habla de esta falacia con la que se vendía la Ley Televisa, con la idea de hacer frente a la modernidad y buscar una competencia más abierta, lo que sin duda no se veía por ningún lado en la ley aprobada. Existía pues en la ley, muchos vacíos malintencionados como los refrendos automáticos de las concesiones lo que permitía tenerlas a perpetuidad, la posibilidad de hacer negocio con la ascendente conexión a internet, la telefonía móvil y de video, sin aportan un quinto o pagar por ello al estado. La ley pues les daba esa facultad de autorregularse, sin la intervención estatal, como decía, y que era un claro ejemplo de su idea de mercado que ocupaban los medios para sus dueños, lo que viola sin embargo el artículo 28 constitucional, al favorecer aún más la conformación de monopolios, y que ayudaba a compensar la reforma electoral que aprobada dejaba sin su principal entrada de dinero a los grandes medios de comunicación: los partidos políticos y su malgasto en los spots.

    La televisión tiene una deuda histórica con el país y ojala entienda que debe pagarla” dicen muchos de los que se oponen a las estructuras y acciones de los medios, y con lo cual Denise comulga. Los medios piensan que es un derecho hacer negocios multimillonarios con una concesión pública concentrada en pocas manos en detrimento de los consumidores. Nada más real que esta afirmación, que pone en relieve la línea que los medios han seguido desde su surgimiento, la “americanización” en sus estructuras y contenidos. Lo que en prensa, radio y televisión en México es más que claro y que no se ha podido hacer nada para frenarlo, aun a pesar de la resolución de la Suprema Corte. Denise maneja su crítica con la metáfora del niño que ve al rey pasar con una vestimenta elegantísima, pero que el niño logra ver que va desnudo, así define Denise la actitud de algunos pocos diputados, asociaciones civiles, intelectuales y gente de los medios, los cuales veían el peligro de esta ley que a casi un año después la corte echo abajó.

    Por eso, también para Javier Corral, no se podía permitir que una ley como la Ley Televisa se pusiera por encima de las leyes constitucionales del país, sobretodo en seis artículos. Pero lo más desolador para Javier es que en el mundo no haya otro país “democrático” como México, en donde sigan estando 95% del espectro radioeléctrico en manos de dos familias, y que el espacio de la radiodifusión sonora el 80% está en manos de 15 grupos. Por eso el propone un nuevo rumbo comunicacional, y le deja la última palabra a Calderón como presidente entrante en aquel 2007 para que comience con la aplicación de las resoluciones de la corte y reforme de una manera integral a los medios. Sin duda, una decisión que Felipe Calderón no tomo del todo, prefirió desde mi punto de vista, tener a los medios como aliados, aunque creo que la relación amor/odio que se profesan desde hace ya décadas sigue en gran medida intacta. Actualmente el conflicto Telmex-Televisa/Tv Azteca nos da un buen ejemplo de ello.

    Arredondo por su parte se pregunta ante la Ley Televisa y todo lo que se generó, ¿Qué hay detrás de esa nueva ley que era aprobada? Entonces para él, los medios han estado inmersos en los juegos de poder, lo que ha hecho que mediatice mucha de la información y sus contenidos, dependiendo de quién o quienes juegan con ellos.  En este sentido Castells, nos habla de que “… todo lo político tiene que pasar por los medios para influenciar la toma de decisiones.”, es así que los liderazgos políticos se ven forzados muchas de las veces a gobernar en función de las simpatías que ven reflejadas en los sondeos de opinión de los medios y por la imagen proyectada en pantalla.

    Como decía y concuerdo aquí con Arredondo, la “americanización” de la cultura impera en los medios desde hace mucho tiempo, desde sus inicios en los que los medios buscaban conformarse la idea de mercado estaba siempre inmersa en sus concepciones y eran los medios americanos una pauta a seguir, así como algunos de los intereses que estados unidos apoyo económicamente para que sus productos ingresaran al mercado mediante publicidad y apadrinamiento de muchos de los medios, mediante convenios que formaron: las llamadas cadenas. Y en otros casos las estructuras que siguieron los medios mexicanos sobretodo la radio y la televisión fueron totalmente estructuras de canales y estaciones ya establecidos en Norteamérica, lo que les dio una fortaleza insuperable por los medios más pequeños.

    Pero Pablo Arredondo, también percibe en la poca educación cultural, artística, cívica etc., de muchos en México dadas las condiciones de un país que no se ha interesado mucho en el bienestar social y que ha dejado en sus omisiones el progreso para otro tiempo, ha hecho que la televisión haya tenido más influencia en los hogares mexicanos, si bien no podemos decir que la teoría de la bala se da en todo el país si hay muchos ciudadanos que ven en los medios una manera de educarse.  Y es esta abrumadora presencia de los medios la que les ha permitido cooptar mucha de la opinión publica en el país.

    Sin duda es alarmante cada que un conteo del INEGI sale a la luz pública, la gran cantidad de televisores que existen en los hogares mexicanos, que inclusive superan a estos mismos que no tienen un refrigerador pero una televisión si, e inclusive que no tienen agua, pero si televisión. Lo que nos da un panorama de cuál es el impacto social de un medio como la televisión en el país.

    La esfera pública y la democracia necesariamente deben caminar de la mano, lo uno de sin lo otro carece de un peso que se contraponga ante las adversidades. Pero en México el aporte de los medios, señala Arredondo, ha sido: la degradación de la esfera pública. Y esto es algo tan vergonzoso que seguimos viendo como los medios utilizan la información según sus intereses y como pueden lograr muchas de las veces, aunque ahora haya otros medios de información más libres como internet, blogs, periódicos en línea alternativos etc., persuadir a la opinión publica en esas espirales del silencio de las que Neumann señala.

    El reto social que sigue es grande, se necesita pues exigir una reforma que deje de favorecer a unos y deje confinados a otros a la desaparición. Habremos pues de colaborar a ese cambio, con ideas que realmente aporten a una democracia plural e incluyente, no vertical sino horizontal.

    Bibliografía.

    *Dresser, Denise (pp 11-19),  *Corral (pp.41-49) y *Arredondo (pp.105-114). En: Corral Jurado, Javier y Arredondo Ramírez, Pablo (coords.). (2007). La Ley Televisa: balance y prospectiva. Universidad de Guadalajara /  Instituto de Investigaciones para la Innovación y la Gobernanza / Asociación Mexicana de Derecho a la Información.

    *Granados Roldán, Otto (2003). “La Reforma de los medios”. En: Revista Etcétera. Octubre

    *Ley Federal de Radio y Televisión. Texto vigente (2000). Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía. México.

    *Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental

    *Medina Viedas, Jorge (2001). “Legislar ¡ya! Y para todos. Descartar coartadas y simulaciones”. En: Revista Etcétera Núm. 9. Julio.

    *Revista Etcétera (Abril 2006) Momentos importantes hasta la aprobación del Senado.

    *Revista Etcétera (Diciembre 2005). Decreto que deroga diversas disposiciones de la Ley Federal de Telecomunicaciones y de la Ley Federal de Radio y Televisión.

    *Villanueva, Ernesto (2002). “Medios: la reforma legal pendiente ante el nuevo régimen en México”. En: Revista UdeG. Núm. 22. P. 66-74

  • Horas / Pantalla

    ¿Cuántas horas al día pasamos frente a una pantalla? ¿Cuántas horas al día somos audiencia?

    Si definimos ser audiencia como estar “mediados” por una pantalla para participar en un proceso de comunicación (esto incluye televisión, celulares, smartphones, computadoras, Ipads, etc.), podría decir que más de la mitad del tiempo que estoy despierto, interactúo con algún aparato de estos. Y eso que no estoy contando medios como el cine y la radio (periódicos sí, por Internet). En promedio, soy audiencia nueve horas al día. Hagan el ejercicio antes de seguir leyendo y verán que es un tiempo considerable. Guillermo Orozco, un reconocido investigador del área de Comunicación, nos mencionaba esto en un curso la semana pasada: “Ser audiencias es el rol distintivo de los sujetos sociales en el siglo XXI”.

    ¿Qué implicaciones tiene esto? ¿Es algo negativo pasar tanto tiempo “conectado” a estos dispositivos y “desconectado” de la realidad? Sí y no.
    En primer lugar, cada pantalla fue diseñada para algún tipo de audiencia. Y aunque todos tuviéramos las mismas pantallas; cada aplicación que usamos, cada programa que vemos y cada contenido que consumimos en ellas, fue planeado por alguien, para alguien, y con un propósito. ¿Cómo nos conciben en cada uno de estos casos? O como preguntaría Orozco: ¿Cómo nos están (estamos) “haciendo” audiencia y cómo podemos incidir de manera efectiva y creativa en esta hechura?

    Como nunca antes en la historia, tenemos la posibilidad de ser productores y no sólo receptores de contenidos y mensajes. Pero no lo estamos logrando porque estamos acostumbrados a ser audiencias pasivas. Lo único que logramos con esto, es perpetuar la lógica de producción de conocimiento orientada al consumo. Dicha lógica se encuentra en la mayoría de los medios. Y pasar la mayoría del tiempo frente a las pantallas de forma pasiva no tiene muchos beneficios.

    Todos los medios comerciales nos conciben como consumidores antes de concebirnos como ciudadanos. Esto es claro en la Televisión y en otros medios tradicionales, que son más autoritarios. Pero en Internet, que se supone es el lugar donde podemos ser libres y crear, ¿en realidad estamos haciendo algo diferente? ¿Qué tipo de audiencia somos en Facebook, Twitter, Blogs, etc.? ¿Producimos algo o sólo consumimos? Me parece que hay más pasividad que producción. Y si hubiera más producción, ¿significaría que estamos haciendo buenos contenidos?

    Independientemente de ser audiencias pasivas o activas (o hiperactivas, como Orozco también identifica), hay que ser audiencias críticas. Y para esto no sólo necesitamos entendernos y asumirnos como audiencia. También como productores de mensajes. El reto para tener buenos productores es promover “alfabetismos comunicacionales”. Así llama Orozco al hecho de generar capacidades para producir mensajes que vayan más allá de solamente “estar presentes” (no es lo mismo darle “like” a todo lo que vemos en Facebook, que convocar a una manifestación e ir a la manifestación). Fomentar estos alfabetismos es un reto para los maestros. Pero también para nosotros. La ubicuidad del aprendizaje nos permite formarnos en varios sentidos. No necesitamos que un profesor nos enseñe (aunque ayudaría bastante) a ser audiencias críticas.

    No estamos condenados a ser audiencia como nos han hecho los medios hegemónicos. Podemos educarnos (y educar) como audiencias críticas y activas. No sólo hay que leer, también hay que escribir. Ya que urge multiplicar habilidades para identificar agendas ocultas. Y para pensar, en general. Y si nuestra búsqueda e interacción con los medios es sólo para encontrar gratificaciones, al menos estaremos buscando mejores contenidos.
    PD: Si les interesa leer más al respecto pueden contactarme y les paso la bibliografía del excelente curso que nos dio el Dr. Orozco.