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  • Legislación de los medios y libertad de prensa.

    Después de leer la Ley Federal de Radio y Televisión, es indudable la deuda de los medios de comunicación y el Estado a la sociedad mexicana. Por parte de los medios al hacer caso omiso de muchos de los puntos que los obligan a tener un peso más social que comercial, lo cual ellos han logrado evadir para darle prioridad a los negocios que significan los medios; y el Estado que permite la violación flagrante de muchos de los puntos y que incluso canjea, cuando le es necesario, la aplicación de leyes a cambio de que no haya un golpeteo mediático a sus gobiernos.

    Es en el artículo cuarto y quinto de la Ley Federal de Radio y Televisión, donde se deja en claro que tanto la radio como la televisión son de interés público lo que las obliga a tener una función social importante, cosa que los medios no han llevado a cabo, mientras que han privilegiado la comercialización de todo lo que les es posible, inclusive la información.

    Hay artículos en los que se definen las acciones a seguir por parte de los medios para conformar contenidos que desde la infancia fomenten el crecimiento integral de los mexicanos, los cuales si bien hay programación para ellos, no cumplen todos con el cometido recalcado en la ley, y muchos de los programas carecen de estructuras educativas. Actualmente hay un poco más de oferta, pero siguen habiendo contenidos que no fomentan nada en los niños y adolescentes.

    Otro ejemplo es el artículo 59, en el cual el Estado deja manifiesto que los medios televisivos tienen la obligación de otorgar espacios a la programación cultural, artística, científica, etc. Y esto es validado en el artículo 61, así mismo el artículo 63 prohíbe muchos de los contenidos que hoy en día son algo cotidiano en los medios, sobre todo en la televisión. Otro claro ejemplo de que la ley es burlada por los medios, es el que respecta a la prohibición de infomerciales que ofrezcan productos que se alejan de toda verdad y que solo engañan al público y que está contenido en el artículo 67. Otros de gran importancia el articulo 68 y 69 en cuanto a la regulación de la transmisión de productos que fomentan el consumo de productos nocivos así como de productos de belleza etc., que no estén respaldados por la secretaria de salud, y en cuanto a las sanciones el artículo 101, que deja en claro lo que el estado debe de hacer cuando muchos de estos artículos no se cumplen, por omisión o simplemente por un desinterés de los concesionarios de los medios.

    En apartados siguientes se especifican algunos de los puntos que ya he tocado, y que reafirman esa responsabilidad social y del estado que ninguno de los dos ha querido tomar. La radio y la televisión no son un vehículo de integración nacional como lo estipula la ley, sino que se han volcado a la ganancia como un signo inequívoco de su nulo compromiso con sus audiencias.

    En este sentido, la llamada Ley Televisa aprobada en 2006 y revocada por la Suprema Corte de la Nación en 2007, buscaba deslindarse de una manera legal de muchos de los impedimentos que esta Ley Federal les ponía y que en la modernidad tecnológica que se desarrolla en el país desde principios de siglo, tener una mejor posición, en donde el estado dejará de regularlos de una manera, en que ellos pudieran tener el control de todo el espectro radioeléctrico y de contenido.

    En este sentido, muchos fueron los que alzaron la voz ante semejante retroceso que significaba la aplicación de la Ley Televisa. Para Jorge M. Viedas, es tal el impacto y la penetración de los medios, así como el lugar que ocupan en el país, que no hay casi nadie que no esté influenciado por sus contenidos. Jorge exigía entonces acceso libre a la información, pero no sólo en los medios sino también en los ámbitos políticos e institucionales. Por lo que instaba al estado a ofrecerlo a la ciudadanía, así como también criticaba a los medios por vender en base a mediatizar las opiniones públicas acerca de “Leyes mordaza” que perjudicaban la supuesta libertad que se tenía en el país, y en la cual sólo buscaban ser vistos como víctimas para no ver afectados sus intereses. Pronto vería Jorge que se crearía la Ley de Transparencia y Acceso a la Información, y que sería muy gris el devenir de esta institución.

    Ernesto Villanueva veía, pues con la entrada de un gobierno alterno, la oportunidad para replantearse la relación medios-gobierno que se venía dando en los últimos 71 años, como un matrimonio tangible. La necesidad de una reforma legal que pudiera dejar en claro la veracidad de la información  y que los medios no pudieran seguir moldeándola según sus intereses, sesgando la opinión pública y usando sus contenidos para presionar decisiones que los afectaran. En este sentido para Villanueva, es el estado el que debe de garantizar la información de cualesquier tipo, y que no sean los medios los que impongan sus agendas y sus prioridades respecto a los contenidos que deben ser tratados. Romper pues la norma de “si no está en los medios, no existe”. Y en este sentido Ernesto recurre a una teoría de opinión publica a cargo de Michelle Neumann llamada La espiral del silencio, que nos habla precisamente de las actitudes de muchos de los mexicanos que divergen con las opiniones impuestas pero que callan para no quedar aislados, y que acuden precisamente a los medios como mecanismo para reafirmar o desechar sus opiniones, lo que los sumerge en un espiral estrecho de silencio muchas de las veces.

    El poder delegado a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes está más que claro, cuando esta puede cancelar concesiones al no haber un cumplimiento de lo que la ley establece, pero los medios utilizan esto para hacer ver de una manera tergiversada bajo otro argumento, alegando que esto afecta la libertad que tanto se ha ido construyendo.

    Pero entonces surge la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la información en la era foxista. Se hablan maravillas de esta iniciativa que permite poder acceder como ciudadano a muchos de los documentos políticos, institucionales etc., que hasta antes de esa ley eran intocables y que muchos de los documentos importantes de acontecimientos del país eran propensos a desaparecer o a ser quemados. Si bien hubo restricciones hacia algunos documentos llamados de seguridad nacional, considero que el hecho de que, de una manera burda muchos de los documentos pudieran ser clasificados como de seguridad nacional, esto facilite incluso actualmente que no se tenga ese libre acceso, y que sólo dentro de 12 años, se acceda a estos documentos que en muchos casos ocultan las maniobras políticas e institucionales de muchos actores políticos, gobiernos estatales, etc. Por eso considero que nació muerta, que ha cambiado y ha ayudado en algunos momentos sí, pero que se ha quedado corta a la manera en cómo fue anunciada y que pudo ser un parteaguas en muchos niveles en la realidad mexicana.

    Hoy en día los casos en que la información ha sido negada a los ciudadanos valiéndose de artimañas burocráticas son muchas. La realidad es que no ha podido ser un instrumento con un contrapeso fuerte para el ciudadano, y ha sido más bien un arma política muchas de las veces para el golpeteo en circunstancias de guerra partidista, tiempos electorales e inclusive para algunos artículos periodísticos. Pero para el ciudadano no ha funcionado de la manera en que se esperaba, así como tampoco fue socializada de una manera en la que muchos de los ciudadanos pudieran tener claro el camino para acceder a esta información, falto socializarla más y dejarla libre, lo que no ocurrió.

    Otto Granados nos habla de la urgencia también de una reforma en los medios que se necesita, ante la coyuntura que se presentaba con el alegato anterior a la Ley televisa, creía que desde los 70´s no se daba una oportunidad tan importante para debatir el tema. Y para él la importancia de los medios y su penetración en la sociedad deberían de ser una razón suficiente para mejorar su papel social. Es decir, el hecho de que haya más apertura a la información por parte de los medios que años atrás, no los hace ni más independientes, ni más profesionales o rigurosos. Además el papel social que juegan por mandato de la ley, con lo cual estos deberían de ser parte integral de la socialización de la cultura, etc., no han hecho más que educar a una sociedad de consumo y de contenidos superfluos a esta misma. Lo que nos deja entrever las pobres estructuras de los medios y que las mejoras no están a la vista.

    Granados considera que hay 5 puntos importantes para tratar de resarcir esto, primero, aplicar fuertes sanciones ante los medios que basan sus contenidos en afectación a terceros y calumnias, los cuales son utilizados como métodos de venta e inclusive de obstrucción de la información; segundo, saber quién es quién en los medios, tener el acceso a la información esencial de estos; tercero, que parte de la sociedad accionista sea pública, para que la sociedad sepa quiénes están en los medios y como van cambiando; cuarto, esto permitiría saber también los montos de ingresos en los medios y su divulgación, lo que nos permitiría saber si alguno de los medios actúa en base a lo que recibe por ciertos grupos o empresas y que se vería reflejado en su manejo de la información; y quinto, desvincular el interés comercial de la labor y ética periodística. Granados acepta que si bien los medios fueron parte de la transición democrática en el país, ellos deben pues comenzar la suya.

    Pero, ¿Qué es la Ley Televisa?

    Se aprueba en fast track la llamada Ley Televisa, se argumenta que ante la convergencia tecnológica, México no debe de quedar atrás y debe reformarse para no verse rebasado por este fenómeno. Pero sin duda esta ley les daba a los medios la libertad total para regularse ellos mismos, y para perpetuarse en el negocio de los medios masivos de comunicación. Esta ley respondió a el ataque de los medios al presidente Vicente Fox en aquel terrible acontecimiento con el presidente de Cuba Fidel Castro, en lo que se conoció como el “comes y te vas”, grabaciones que fueron filtradas por los medios en un claro ataque el presidente, lo que lo hizo dar rapidez a la minuta de esta ley.

    Las implicaciones de esta ley eran muy fuertes, muchos fueron los que visualizaban estas anomalías y el grave riesgo que significaba su aplicación. Aun así fue aprobada, los dueños de radio y televisión veían consumadas sus aspiraciones de lograr un control total sobre el espectro radioeléctrico del país. La resistencia social, política comenzó y encontró fruto en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

    En este mismo sentido, por ejemplo Denise Dresser, habla de esta falacia con la que se vendía la Ley Televisa, con la idea de hacer frente a la modernidad y buscar una competencia más abierta, lo que sin duda no se veía por ningún lado en la ley aprobada. Existía pues en la ley, muchos vacíos malintencionados como los refrendos automáticos de las concesiones lo que permitía tenerlas a perpetuidad, la posibilidad de hacer negocio con la ascendente conexión a internet, la telefonía móvil y de video, sin aportan un quinto o pagar por ello al estado. La ley pues les daba esa facultad de autorregularse, sin la intervención estatal, como decía, y que era un claro ejemplo de su idea de mercado que ocupaban los medios para sus dueños, lo que viola sin embargo el artículo 28 constitucional, al favorecer aún más la conformación de monopolios, y que ayudaba a compensar la reforma electoral que aprobada dejaba sin su principal entrada de dinero a los grandes medios de comunicación: los partidos políticos y su malgasto en los spots.

    La televisión tiene una deuda histórica con el país y ojala entienda que debe pagarla” dicen muchos de los que se oponen a las estructuras y acciones de los medios, y con lo cual Denise comulga. Los medios piensan que es un derecho hacer negocios multimillonarios con una concesión pública concentrada en pocas manos en detrimento de los consumidores. Nada más real que esta afirmación, que pone en relieve la línea que los medios han seguido desde su surgimiento, la “americanización” en sus estructuras y contenidos. Lo que en prensa, radio y televisión en México es más que claro y que no se ha podido hacer nada para frenarlo, aun a pesar de la resolución de la Suprema Corte. Denise maneja su crítica con la metáfora del niño que ve al rey pasar con una vestimenta elegantísima, pero que el niño logra ver que va desnudo, así define Denise la actitud de algunos pocos diputados, asociaciones civiles, intelectuales y gente de los medios, los cuales veían el peligro de esta ley que a casi un año después la corte echo abajó.

    Por eso, también para Javier Corral, no se podía permitir que una ley como la Ley Televisa se pusiera por encima de las leyes constitucionales del país, sobretodo en seis artículos. Pero lo más desolador para Javier es que en el mundo no haya otro país “democrático” como México, en donde sigan estando 95% del espectro radioeléctrico en manos de dos familias, y que el espacio de la radiodifusión sonora el 80% está en manos de 15 grupos. Por eso el propone un nuevo rumbo comunicacional, y le deja la última palabra a Calderón como presidente entrante en aquel 2007 para que comience con la aplicación de las resoluciones de la corte y reforme de una manera integral a los medios. Sin duda, una decisión que Felipe Calderón no tomo del todo, prefirió desde mi punto de vista, tener a los medios como aliados, aunque creo que la relación amor/odio que se profesan desde hace ya décadas sigue en gran medida intacta. Actualmente el conflicto Telmex-Televisa/Tv Azteca nos da un buen ejemplo de ello.

    Arredondo por su parte se pregunta ante la Ley Televisa y todo lo que se generó, ¿Qué hay detrás de esa nueva ley que era aprobada? Entonces para él, los medios han estado inmersos en los juegos de poder, lo que ha hecho que mediatice mucha de la información y sus contenidos, dependiendo de quién o quienes juegan con ellos.  En este sentido Castells, nos habla de que “… todo lo político tiene que pasar por los medios para influenciar la toma de decisiones.”, es así que los liderazgos políticos se ven forzados muchas de las veces a gobernar en función de las simpatías que ven reflejadas en los sondeos de opinión de los medios y por la imagen proyectada en pantalla.

    Como decía y concuerdo aquí con Arredondo, la “americanización” de la cultura impera en los medios desde hace mucho tiempo, desde sus inicios en los que los medios buscaban conformarse la idea de mercado estaba siempre inmersa en sus concepciones y eran los medios americanos una pauta a seguir, así como algunos de los intereses que estados unidos apoyo económicamente para que sus productos ingresaran al mercado mediante publicidad y apadrinamiento de muchos de los medios, mediante convenios que formaron: las llamadas cadenas. Y en otros casos las estructuras que siguieron los medios mexicanos sobretodo la radio y la televisión fueron totalmente estructuras de canales y estaciones ya establecidos en Norteamérica, lo que les dio una fortaleza insuperable por los medios más pequeños.

    Pero Pablo Arredondo, también percibe en la poca educación cultural, artística, cívica etc., de muchos en México dadas las condiciones de un país que no se ha interesado mucho en el bienestar social y que ha dejado en sus omisiones el progreso para otro tiempo, ha hecho que la televisión haya tenido más influencia en los hogares mexicanos, si bien no podemos decir que la teoría de la bala se da en todo el país si hay muchos ciudadanos que ven en los medios una manera de educarse.  Y es esta abrumadora presencia de los medios la que les ha permitido cooptar mucha de la opinión publica en el país.

    Sin duda es alarmante cada que un conteo del INEGI sale a la luz pública, la gran cantidad de televisores que existen en los hogares mexicanos, que inclusive superan a estos mismos que no tienen un refrigerador pero una televisión si, e inclusive que no tienen agua, pero si televisión. Lo que nos da un panorama de cuál es el impacto social de un medio como la televisión en el país.

    La esfera pública y la democracia necesariamente deben caminar de la mano, lo uno de sin lo otro carece de un peso que se contraponga ante las adversidades. Pero en México el aporte de los medios, señala Arredondo, ha sido: la degradación de la esfera pública. Y esto es algo tan vergonzoso que seguimos viendo como los medios utilizan la información según sus intereses y como pueden lograr muchas de las veces, aunque ahora haya otros medios de información más libres como internet, blogs, periódicos en línea alternativos etc., persuadir a la opinión publica en esas espirales del silencio de las que Neumann señala.

    El reto social que sigue es grande, se necesita pues exigir una reforma que deje de favorecer a unos y deje confinados a otros a la desaparición. Habremos pues de colaborar a ese cambio, con ideas que realmente aporten a una democracia plural e incluyente, no vertical sino horizontal.

    Bibliografía.

    *Dresser, Denise (pp 11-19),  *Corral (pp.41-49) y *Arredondo (pp.105-114). En: Corral Jurado, Javier y Arredondo Ramírez, Pablo (coords.). (2007). La Ley Televisa: balance y prospectiva. Universidad de Guadalajara /  Instituto de Investigaciones para la Innovación y la Gobernanza / Asociación Mexicana de Derecho a la Información.

    *Granados Roldán, Otto (2003). “La Reforma de los medios”. En: Revista Etcétera. Octubre

    *Ley Federal de Radio y Televisión. Texto vigente (2000). Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía. México.

    *Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental

    *Medina Viedas, Jorge (2001). “Legislar ¡ya! Y para todos. Descartar coartadas y simulaciones”. En: Revista Etcétera Núm. 9. Julio.

    *Revista Etcétera (Abril 2006) Momentos importantes hasta la aprobación del Senado.

    *Revista Etcétera (Diciembre 2005). Decreto que deroga diversas disposiciones de la Ley Federal de Telecomunicaciones y de la Ley Federal de Radio y Televisión.

    *Villanueva, Ernesto (2002). “Medios: la reforma legal pendiente ante el nuevo régimen en México”. En: Revista UdeG. Núm. 22. P. 66-74

  • El futbol y los dueños del poder

    El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes. Dijo una vez Jorge Valdano. Pero parece que en México no es así. Parece que para muchos mexicanos el futbol cruza la raya de lo «menos importante», y eso lo saben quienes se benefician de eso, los dueños del poder en México. En México hay muchos aficionados civilizados, que ven al balompie como un espectáculo; pero hay otros, si, muchos otros, que caen en el fanatismo donte irle a un equipo de futbol es «lo único». Un claro ejemplo está cuando casi al finalizar el partido de la semifinal Morelia – Cruz Azul (donde ganaron los primeros) un aficionado aprovechó los huecos de la seguridad del estadio para meterse al estadio indignado y burlarse de los jugadores del equipo de sus amores, el Cruz Azul, por la forma humillante en que el Morelia les había dado la voltereta en el marcador. Los jugadores del Cruz Azul (ya muy molestos por la derrota) se indignaron y un tal Chaco fué y agredió al aficionado. Se armó como se dice en el argot futbolístico, la cámara húngara, el portero del Cruz Azul propinó cabezazos entre otras cosas.

    Pero eso no es el punto en cuestión, La cuestión aquí es como los empresarios poderosos que controlan el balompié (que es el mismo oligopolio de siempre, Televisa, Tv Azteca bla bla) y hacen lo que quieren con él, dejando en segundo plano la calidad y la competitividad en el fútbol, en pocas palabras, «le ven la cara al aficionado». Me llamó la atención sobremanera como en los partidos de liguilla, en el segundo tiempo, se les dé un lapso a los jugadores para que se «rehidraten» justificando el calor que impera en el país, pero si son atletas, háganme el favor. Lo curioso aquí es que en ese «lapso» las televisoras metieron publicidad a más no poder. Yo entiendo que tienen que sacar las cuentas después de que Slim retirara sus anuncios de Televisa y TV Azteca, pero eso es una perversión al futbol.

    Y no solo eso, se ve la mano de los poderes fácticos en la planeación de las campañas del futbol. Decidieron cambiar el sistema de competición para así ganar más dinero en detrimento de la calidad y del espectáculo ¿como le hicieron?. El sistema de liguilla ahora se va a dividir en dos grupos (round robin), lo cual garantizará un mayor número de partidos, y adivinen, sí, más billete para las televisoras. Ingeniosa idea ¿no?. Todos los que están metidos en el futbol saben que las televisoras tienen «bien metidas» las manos. En muchos casos ellas controlan los horarios de los partidos, y ¿adivinen qué?: Tienen un pacto de sangre. Las televisoras, amistosamente se turnan las transmisiones del equipo que va a ascender, es decir, un año le toca a Televisa y otra a TV Azteca. Curiosamente el último año ascendió el Necaxa, propiedad de Televisa, y por común acuerdo, TV Azteca transmitió sus partidos. ¿Y la competencia apá?.

    También el futbol es un claro ejemplo de que las televisoras quieren alejar cualquier tipo de pensamiento crítico de la sociedad. En los últimos años se han encargado de banalizar sus programas deportivos. Un claro ejemplo fué el despido de José Ramón Fernández de TV Azteca (alegando que estaba enfermo). Ahora en TV Azteca las burlas, las bromas y el poco sentido crítico abunda. Con Televisa siempre ha sido lo mismo, los comentaristas alineados estrictamente con la posición de la televisora, análisis huecos y demás.

    Por cierto, la enajenación futbolera no se da sólo en nuestro país. Parece que en los países desarrollados la plaga del enajenamiento al futbol también llega, y para muestra basta un botón. Un aficionado inglés subió un video donde le canta al Chicharito (quien por cierto resultó ser el futbolista más votado por los fans del Manchester United) parodiando el mítico tema de los Beatles Let it Be (cambiado por Little Pea, Chicharito en inglés). Nada más vean el video:

     

  • Capitalismo de amiguetes (o ya no tan amiguetes). La burbuja oligopólica

    El Capitalismo de amiguetes fué una frase que le robó Denise Dresser a Joseph Stiglitz cuando este último se refería a que en ciertos paises en vías de desarrollo y cambio de una economía estatista a una economía de mercado iban surgiendo una élite de ricos (muchos de ellos amigos entre sí) que acaparaban todo mientras la mayoría de la población se quedaba en la desesperanza y en la pobreza. Ese fenómeno fué muy notorio en la extinta Unión Soviética (hoy Rusia) donde unos pocos aprovecharon los beneficios de la Perestroika para hacerse de billetes, sacarlos de la nación y dejar al país empobrecido. En México sucedió algo parecido, después de que De la Madrid y Carlos Salinas privatizaran todo lo que se debía de privatizar o restaba por privatizar, vendieron al mayor postor las acciones de las empresas estatales que eran ineficientes. Hasta ahí no hay ningún problema, el problema llegó al vender dichas empresas a un círculo de amigos que junto con las pocas empresas privadas ya existentes (véase Televisa) formaron un oligopolio donde pocas empresas concentraron la mayoría de la riqueza de la nación.

    Andrés Manuel López Obrador en su reciente libro explica como se dieron las ventas. Dos millonarios pujaban por una empresa, por un ejemplo: Carlos Slim y Roberto Hernández peleaban por Telmex, Slim ganaba y al perdedor se le otorgaba otra empresa más pequeña pero no menos importante, en este caso Roberto Hernández se quedó con Banamex, y así consecutivamente se iban otorgando las empresas a los nuevos millonarios. Así se formó el oligopolio que dirige ahora la riqueza en México.

    Pareciera que las empresas están decididas a pelear y a abrirse a la competencia, lo cual podría sonar como algo benéfico para el país y técnicamente pudiera serlo, pero ojo, es también algo engañoso. Porque esa competencia solo se está dando dentro de la burbuja oligopólica y se impide que entren nuevos actores al quite. Un claro ejemplo lo estamos viendo en el desarrollo de la batalla Carlos Slim vs Duopolio Televisivo. El primero quiso meter un sistema de paga del cual ya se apropió (Dish) y agregó a su servicio de paquete básico de Telmex para hacer batalla a las ofertas del duopolio televisivo. El pleito fué tan evidente que Carlos Slim retiró toda la publicidad relacionada con sus empresas de Televisa y TV Azteca y lanzó periodicazos donde demandaba los malos comportamientos de este duopolio, sus precios altos o su poca disponibilidad a competir (como si él no hiciera lo mismo, ¡por favor!).

    Slim y Televisa eran antes amigos, tanto así que Carlos Slim tenia participación accionaria dentro de la empresa televisiva, ahora ya no lo son y el no solo ha retirado todas sus acciones, sino que ha iniciado una campaña en su contra. Por su parte Televisa y TV Azteca anteriormente eran acérrimos enemigos, ahora ya no lo son, ya que han homogeneizado su barra de programación y han dejado de compartir parcialmente, y vaya que hablamos más de un duopolio cuando nos enteramos que Televisa acaba de comprar 50% de Iusacell, propiedad de Salinas Pliego ¡Dueño de TV Azteca!. Váyanme ustedes a hacer el favor. Las fichas se mueven, los mandos cambian de manos, pero todo sucede en el maravilloso y mágico chocomundo de la burbuja oligopólica. Es algo muy parecido a lo que pasa con nuestros partidos políticos que cambian de alianza a la menor conveniencia por hacerlo, se paran ahí donde hay mas captación de poder.

    Tal vez esta guerra sucia dentro de la burbuja oligopólica tenga algunos beneficios para la población. Seguramente Sky tendrá que bajar sus precios en sus paquetes básicos para poder adaptarse a los planes de Dish, lo cual representaría un beneficio en el bolsillo de los consumidores de TV de paga. Mientras tanto Televisa y TV Azteca le apostarán a la telefonía movil (y ¿por qué no? a la fija también). La lucha se lleva a cabo dentro del triple play (Televisión, teléfono, internet). Los precios podrían bajar y la población verse beneficiada, pero solo hasta el punto en que el oligopolio lo dicte, porque sería mucho más sano que entraran nuevos competidores y ahora sí, generaran una bajada de precios la cual terminaría por aumentar el poder adquisitivo de la población (sobre todo con eso a lo cual llaman economía de la sustitución). Pero mientras el capitalismo de amiguetes siga dominando la esfera económica del país, los beneficios para la población tan solo serán: Marginales.

  • Teresa vs Premios Oscar. Enajenación telenovelera.

    Teresa No quiero decir con esto que los premios Oscar sean lo más culto del mundo ni mucho menos. Es una simple premiación a las mejores películas por así decirlo, comerciales, del año. Pero vamos, ¿cual es una manera más productiva de perder el tiempo frente a la TV? ¿Ver cuales fueron las mejores películas, actores, actrices etc. del año? O ¿Ver el final de una telenovela que para lo único que sirve es para distraer a la gente de lo que importa por medio de guiones «churrescos» escritos para conmover lo más vano de los sentimientos de la gente?. A mí, sinceramente se me hace más productiva la primera. Pero para la gente fue la segunda opción, al menos así los dicen los indicadores de rating. Teresa tuvo 33 puntos de rating y los Premios Oscar no llegaron ni siquiera a los magros 6 puntos de rating.

    Personalmente no conozco la telenovela Teresa, ni se de lo que trata. Pero si se lo que son las telenovelas (como toda gente en el mundo, alguna vez en mi vida he visto alguna telenovela), y salvo honrosísimas excepciones, son historias repetidas hasta el hartazgo (con algunas pequeñas variantes en la forma pero iguales en el fondo) con poca creatividad en los guiones y en la historia, pero que busca apelar a los sentimientos de la gente a traves de recursos ya gastados y utilizados por años con éxito. Por alguna razón las telenovelas siguen teniendo un gran éxito en México y varios países de Latinoamérica.

    Las telenovelas a mi parecer tienen dos ingredientes que las hacen exitosas. Una es que logran que las personas comunes y corrientes se sientan identificadas con alguno de los personajes o sientan afinidad por uno de ellos (se apela al deseo aspiracional de los televidentes, porque generalmente los personajes son ricos y/o con atributos físicos) , y la otra es que es una sola historia dividida en varios capítulos lo cual hace que la gente tenga que estar siguiendo todos los capítulos para no perder el hilo de la historia de la telenovela, lo cual provoca una especie de adicción a esta. Pero en realidad no se necesitan de grandes guiones, es más, ni siquiera de grandes actores o actrices. Simplemente se necesitan situaciones que hagan sentir identificado al televidente, y claro, mujeres y hombres hermosos para dilatarse la pupila.

    Las telenovelas, a diferencia de las películas e incluso de las series estadounidenses, no dejan nada positivo al televidente que las observa. No existe esa chispa de creatividad como para poder admirar alguna actuación, manejos de cámara, originalidad en el guión, no, no hay nada. Son las mismas historias trilladas de siempre. Tomemos un puñado de telenovelas mexicanas y un puñado de series estadounidenses. En las dos hay una historia que se narra a través de diferentes capítulos, pero en las series estadounidenses vemos que las historias son muy diferentes entre cada serie, en cambio en las telenovelas mexicanas las historias son muy parecidas. Directores de películas y series estadounidenses hay muchos y de gran renombre. ¿Y de telenovelas mexicanas?. Yo casi no recuerdo a ninguno.

    Lo digo sin pelos en la lengua. Las telenovelas han sido creadas para distraer a la gente de lo que realmente importa. Es una forma de que la gente pueda desahogarse un poco (o un mucho) de sus infortunadas vidas, ya lo dijo Azcárraga Milmo: «Yo hago televisión para la gente jodida«. En casos extremos, los televidentes terminan imitando los papeles de sus actores favoritos en la vida real, eso lo he escuchado de boca de más de un psicólogo que ha tratado problemas de parejas y relaciones disfuncionales. ¿A quién le va a importar la subida de precios del tomate o de la polémica reforma aprobada si están más preocupados por saber que va a pasar con Teresa?.

    Los Premios Oscar al menos premian a los intentos de creatividad que hay en la industria cinematográfica, que sí, a veces parece que se quedan sin ideas, pero a cierto nivel siguen innovando y siguen presentando «propuestas» al público. Yo me hubiera quedado con muchas más ganas de saber si el Beautiful de Iñárritu lograba ganar por primera vez la estatuilla, a saber que fregados iba a pasar con Teresa. Pero parece que el «soma» del duopolio televisivo puede hacer lo que quiera con nuestras frágiles mentes.

    Por cierto ¿que pasó con Teresa?. Bueno, ni siquiera supe quien era.

  • ¿Pan y circo al pueblo?. Pues eso es lo que la gente quiere.

    A veces, cuando de telebasura o noticias irrelevantes se trata, buscamos culpables en la televisión, en la deficiente calidad educativa en México, en el gobierno, etc… Pero estimado lector, ¿sabe usted una cosa?, me he dado cuenta que ellos no son los únicos culpables (tampoco es que haya de dejar de atribuírles su correspondiente responsabilidad), sino que en muchos casos la sociedad misma es la que pide ese tipo de contenidos. Muchos desearíamos que la gente buscara cultivar más la cultura, buscara leer, ver programas culturales en televisión, o ya de pérdida ver los capítulos de History Channel en el cable. Pero ¿saben algo?. El acercarse a ese tipo de contenidos más fructíferos requiere un esfuerzo mental, requiere disciplinar a la mente pare encontrarle el sentido. En cambio para ver un talk show, una telenovela, o ver un escándalo mediático como el de Kalimba, o el de JJ, no se necesita hacer ningún esfuerzo mental para poder saborear los contenidos. Es como si comparáramos la comida chatarra con las verduras. Las primera sabe en un principio sabe más deliciosa y para saborear las verduras uno se tiene que acostumbrar, pero el que logra apreciar el sabor de las verduras no solo las termina disfrutando, sino que se nutre más que el que consume la comida chatarra.

    ¿Que pasaría si Televisa y TV Azteca acordaran cambiar todo su programación televisiva por contenidos culturales, mesas de debate y reflexión y noticieros más serios estilo la BBC?. Seguramente su rating se desplomaría porque a la gente le dejaría de interesar la programación que ahí están presentando. De hecho eso lo puedo constatar al comparar el rating que Televisa y TV Azteca tienen con el rating del canal 11 y el canal 22 que presentan contenido de más calidad. Televisa y TV Azteca se llevan de calle a los canales estatales, y esto no es solo por el presupuesto que tienen, sino porque las televisoras le dan el contenido que la gente quiere.

    Un ejemplo más. El Reforma muchas veces es criticado por ser amarillista y sensacionalista (no por nada el diario El Metro es de ellos). Publican en primera plana muchas veces noticias irrelevantes como la liberación de Kalimba o la detención del JJ, o la fotografía de un acribillado en una calle de la Ciudad de México, pero aún así no dejan del lado noticias que si son importantes como la megamanifestacion que esta ocurriendo en Egipto donde buscan derrocar a Mubarak, dictador de aquel país, o la cobertura de las elecciones en Guerrero. Para mi sorpresa, al ver la pestaña de «lo más leído» en el sitio web del Reforma, lo más visto siempre son las noticias sensacionalistas. La gente prefiere enterarse de que le ocurrió al ex-cantante de OV7 o como estuvo el pleito de Laura Bozzo con TV Azteca, y no se fija tanto en lo que está ocurriendo en Guerrero o Egipto. A la gente le gusta el morbo. ¿Pan y circo al pueblo?. Pues eso es lo que la gente quiere.

    Muchos dirán que este fenómeno es parte de la deficiente educación. Puede influír en parte, pero no es el principal problema. Otra vez saco a colación a Reforma. Los lectores de la versión en línea de este periódico tienen Internet en su casa y no solo eso, tienen la capacidad económica para pagar la suscripción anual que mínimo te dá acceso a los contenidos de portal de Internet. Así que no estamos hablando de gente de escasos recursos que tiene que asistir a las deficientes escuelas de gobierno. Muchos de ellos asistieron a escuelas privadas y tienen estudios universitarios. Entonces, ¿por qué aún así siguen «pidiendo» contenidos chatarra, contenidos que generan morbo y no llevan a nada?. Porque no tienen la «cultura de la cultura». Porque en el seno de las familias no hemos hecho ningún esfuerzo para inculcar ese hábito en los hijos.

    Un caso muy extremo de esta degeneración cultural son los Talk Shows (les recomiendo leer el artículo de Álvaro Cueva). Este formato pegó en la década de los 90’s con programas como Hasta en las Mejores Familias conducido por Carmen Salinas y Cosas de la Vida, de Sánchez Azuara. Tuvieron un rotundo éxito pero luego se descubrió que era pura actuación, los anunciantes se quejaron y las televisoras dejaron de producirlos. Uno creería que después del engaño este tipo de formatos ya no iba a tener éxito en la televisión mexicana. Pues sorpresa que TV Azteca contrata a Laura Bozzo (quien se iría posteriormente a Televisa) y el fenómeno de los talk shows vuelve a tener el éxito y el rating de antaño, a pesar de que la gente supuestamente sabe que son programas actuados.

    No es que las televisoras impongan ese tipo de contenidos y forcen a la gente a verlos. Más bien saben que ese tipo de contenidos es lo que le gusta al televidente común mexicano y saben que es lo que les va a generar más dinero. El pueblo quiere pan y circo, el pueblo quiere que lo distraigan de sus problemas cotidianos y existenciales, por eso es que es más rentable ofrecerle contenido chatarra para que en este alivie sus frustraciones. La gente quiere olvidarse de los problemas laborales y económicos viendo el partido de futbol, quiere olvidar sus problemas matrimoniales viendo telenovelas donde se siente identificado porque otros sufren lo mismo, prefiere ver talk shows. Y no se interesa por cosas menos superfluas y con más contenido porque le representa un esfuerzo digerirlas.

    Creo que el cambio en la cultura del mexicano no solo está en la responsabilidad social que deberían tener las televisoras y los medios de comunicación. El cambio también está en el mexicano mismo que también es el que pide ese tipo de contenidos. Y mientras el mexicano no deje de ser conformista intelectualmente, las cosas no van a cambiar. En el país existen muchos museos, ferias de libro, obras de arte, y demás espacios para cultivar la cultura, así que no es un pretexto el decir que los únicos culpables de este rezago son los medios de comunicación.

  • ¿Donar al Teletón?. Hé ahí un dilema.

    Cada año, Televisa, en conjunto con otras empresas, realizan, como ya todos conocen, el Teletón. Un show mediático encaminado a ayudar a niños discapacitados (o como le decimos para que no se escuche tan feo, con capacidades diferentes) solicitando a la sociedad que aporte una cantidad de dinero para que esta sea utilizada para construír inmuebles destinados a ayudar a estos niños (llamados CRIT) o bien, para la manutención de estos. El Teletón es el organismo filantrópico más grande de México por las grandes cantidades de dinero que recauda año con año.

    Teletón, al contrario de lo que muchos piensan, no fué idea de Televisa. Más bien fué idea de Fernando Landeros, quien ha realizado otras actividades filantrópicas (como Gente Nueva, y Un Kilo de Ayuda), y el fué quien propuso a la televisora la idea de hacer un Teletón para ayudar a los niños discapacitados. Seguramente la causa de Fernando Landeros fué genuina, y sostengo que todas las ideas que el ha propuesto han sido de buena fé. Pero la pregunta aquí es. ¿Televisa y las demás empresas están realmente interesadas en hacer un bien por la comunidad, o ven esta oportunidad como un negocio y una forma de legitimarse ante la sociedad?.

    En México y muchos otros países, la filantropía es deducible de impuestos. En Estados Unidos, esta es una práctica muy común porque en ese país se desconfía mucho del estado y se cree que en manos privadas las cosas pueden funcionar mejor. No se si en la práctica sea así. Con este tipo de filantropía, el estado deja de recibir impuestos y ese dinero va destinado a asociaciones civiles elegidas por los donantes quienes en lugar de pagar el dinero a Hacienda, se lo entregan a dichas asociaciones. Hasta aquí no hay nada malo, de hecho yo estoy de acuerdo con que esa práctica se permita en el país, dado que mucha gente desconfía del estado y prefiere donar «sus impuestos» a las organizaciones civiles.

    El único problema que acarrea la filantropía es la doble moral. Porque entonces muchas empresas donarán dinero en efectivo y en especie deducible de impuestos a asociaciones civiles, cosa que en realidad no representa ningún esfuerzo económico para ellas, pero si les ayuda a legitimarse ante la población como empresas caritativas que tratan de hacer algo por la sociedad. Este creo que es el caso de Televisa y el Teletón.

    Que Teletón beneficia a muchos niños y jóvenes discapacitados es una realidad, eso no lo debemos de quitar de nuestra cabeza. Pero también es cierto que Televisa se ahorra mucho dinero en impuestos con el dinero que aporta la gente a la fundación, dado que la gente no sabe que puede hacer deducible de impuestos sus aportaciones. Supongo que por las críticas que ha recibido la organización, en la página hay un apartado donde la gente puede obtener un recibo deducible de impuestos por sus donaciones, pero en varios de los apartados el trámite es engorroso (por ejemplo, si donaste en un cajero, debes de saber el número de este), y en algunos casos como en el boteo no se puede solicitar dicho recibo. Entre la dificultad y la ignorancia de la gente, Televisa y las demás empresas se encargan de deducir impuestos de dinero que no solo aporta la Televisora, sino del dinero que aporta la gente (por eso es tanta la presión en el show de romper la millonaria meta del año pasado).

    Al contrario de lo que también piensan muchas personas, lo que hace Televisa es perfectamente legal, no está quebrantando ninguna ley; pero si hacemos un juicio moral sobre lo que hacen las empresas que se benefician del Teletón, entonces ahí estamos hablando de otra cosa. El Teletón resulta ser un negocio redondo para dichas empresas, y si bien es cierto que muchas personas discapacitadas se van a beneficiar, también lo van a hacer las primeras, porque están deduciendo de impuestos dinero que originalmente no era suyo (sino que fué aportado por un sector de la sociedad mexicana), es decir, están haciendo negocio al no tener que pagar tantos impuestos, y a la vez están utilizando el evento como una campaña de mercadotecnia para legitimarse ante la sociedad.

    No hay nada ilegal dentro de Teletón, pero sí me queda claro que si hay una gran contradicción y una doble moral. Poner a actores a llorar en televisión para que la gente done cuando en realidad Televisa no aporta ningún «esfuerzo económico» se me hace de lo más patético. Entiendo la ayuda que estarán recibiendo los niños, pero creo que el Teletón no es la única asociación civil a la que se le pueda donar dinero. De hecho yo me abstendría de donarles a ellos sabiendo que ya van a recibir raudales de dinero para seguir construyendo sus CRIT. Yo preferiría donar a aquellas asociaciones civiles que no tienen los recursos económicos ni mediáticos para sacar sus proyectos adelante.

    El Teletón es un gran proyecto concebido desde sus orígenes: Es una muy buena idea, no lo voy a negar. Pero Televisa y las demás empresas lo han prostituído y lo han convertido en un gran negocio y en una gran campaña publicitaria. No es que prefiera que ese dinero le llegue al estado, pero preferiría donar el dinero a asociaciones donde no abunde tanto la doble moral.

    P.D. Alguna vez yo doné al Teletón, y creo que fueron dos veces, pero ya jamás lo vuelvo a hacer, prometido.

  • El Final de Iniciativa México

    Es cierto que pasan cosas malas o que hay gente mala, pero también es cierto que somos más y somos muchísimas más las gentes que sirven a los demás, que son los mexicanos que presentaron esos proyectos

    Seguiré reiterando que Iniciativa México fué una campaña meramente mediática donde las televisoras (el duopolio televisivo) junto con otros medios de comunicación buscaban reafirmarse frente a la sociedad mexicana, y no solo eso, sino que también querían, valga la redundancia, reafirmarse como el 4to poder en el país. Ya había escrito anteriormente una crítica a esta campaña lanzada por Televisa y TV Azteca, y también había refutado las palabras de Loret de Mola, donde el decía que había una supuesta conspiración por parte de algunos sectores del gobierno que tienen miedo a que la ciudadanía reaccione.

    Ya habíamos dicho que las televisoras habían aprovechado la coyuntura de los festejos del Bicentenario para llamar a los mexicanos a que participaran. Las televisoras lograron su objetivo, muchos se quedaron con la idea de que estas si están preocupadas por el país (aunque algunos otros siguen pensando que esto está relacionado con el Teletón y la supuesta evasión de impuestos de Televisa). Pero a pesar de que los intereses de los medios sobre esta iniciativa sea más que beneficiar a la sociedad, beneficiarse a ellos mismos, estoy seguro que se le puede encontrar algo positivo a todo esto.

    La forma de participación no me quedó del todo claro. Había que repartir corazones en el sitio web a las propuestas más atractivas. Luego a los finalistas los dividieron en grupos de colores (vota por el grupo rosa, por el grupo naranja etc…), y al final todo tenía que desembocar en un gran show mediático llevado a cabo en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, donde no solo estuvieron presentes Azcárraga Jean y Salinas Pliego, sino que asistió el presidente Felipe Calderón, donde el mismo felicitó las iniciativas y donde mencionó que México no solo eran sus problemas.

    Creo que dentro de toda esta artimaña mediática existe algo positivo, y es la participación de la sociedad. Las televisoras ofrecieron migajas de poder a los ciudadanos a cambio de legitimación, pero estos las aprovecharon muy bien y plantearon proyectos valiosos. Sinceramente yo creí que las propuestas ganadoras iban a ser inocuas, pero ensalzadas de tal forma que iban a hacer «llorar de alegría» al televidente, como suele suceder con las campañas mediáticas, pero al menos esta vez no fué así.

    El proyecto ganador fué uno llamado «Agua para Siempre» de Raúl Hernández quien ganó 10 millones de pesos (más otros 10 millones que Felipe Calderón se comprometió a dar, en una clara intención de demostrar que al gobierno no se le puede minimizar ni hacer a un lado), y quien con su proyecto ya ha logrado beneficiar con agua a más de 160,000 personas a todo el país. El segundo lugar fué para el proyecto «Llamadas que cambian vidas» de Mariana Baños, la cual creó una red en contra de la violencia en todo el país. El tercer lugar fué Hector González con el proyecto «fuente de proteína», que buscará mejorar la producción de pan en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Algo en lo que coinciden estas propuestas es que no están en el tintero, sino que ya tienen tiempo de haber estado rindiendo frutos. Cabe decir que los finalistas recibirán el dinero en especie y no en efectivo, lo que podrá evitar su mal uso.

    Está claro que Iniciativa México no cambiará por sí sola la actitud de la ciudadanía, porque no está hecho para eso, lo repito, lo primero que importa aquí es la legitimidad de las empresas televisivas, (y al final del gobierno que se comprometió a donar también). Pero al menos sirvió como un canal para que aquellos ciudadanos dispuestos a hacer algo por su comunidad lo hicieran.

    Ojalá algún día, las empresas hicieran iniciativas más honestas y con menos intencionalidades por debajo del agua, para que los ciudadanos tengan herramientas con las cuales puedan ayudar a hacer de este país, un México mejor.

  • Consulta Mitofsky y López Obrador. ¿Crónicas de una encuesta amañada?.

    No soy partidario de López Obrador como ya muchos de ustedes saben. La mayoría de los artículos escritos aquí han criticado a López Obrador y su movimiento. Ahora no es que me quiera poner de su lado, pero si regresamos en el tiempo al 2006 podemos ver de una forma tajante, como si hubo alguna manipulación de la información para hacer creer a la población que López Obrador no solo estaba perdiendo la amplia ventaja que llevaba ante Felipe Calderón, sino que este último le había revertido la ventaja.

    Consulta Mitofsky es una empresa de mucho prestigio no solo a nivel nacional, sino a nivel internacional. Pero parece que aquella vez o habían cometido un gravísimo error en el muestreo (que sería motivo suficiente para reprobar a un estudiante de mercadotecnia universitario), o colaboraron con Televisa para hacer creer a la gente que López Obrador había perdido ventaja. Yo no se el caso de otras encuestas amañadas como afirma AMLO, pero lo que si sé es que conociendo el prestigio y la capacidad de los integrantes Consulta Mitosfky, lo más probable es que no se trató de un error sino de un engaño.

    Sabemos que Consulta Mifosky, cuando hay elecciones importantes, lanza un estudio cada mes para medir la popularidad de cada candidato frente a dichas elecciones. Para que estos estudios tengan validez (y lo sé porque yo soy mercadólogo), la forma en que se toma la muestra y se elabora la metodología debe de ser exactamente igual en todos los estudios que se levantan, de lo contrario se estaría manipulando y tergiversando la información. Es decir, se deben de levantar el mismo número de encuestas bajo el mismo nivel de confianza, margen de error y bajo la misma distribución en los niveles socioeconómicos. Pero en el 2006 Consulta Mitofsky pasó esto por alto.

    La información actualmente ya no está disponible en la página de Mitofsly (aunque en el 2006 estaba disponible y yo tuve la oportunidad de corroborar lo que mencionaba López Obrador en el noticiario con López Dóriga). Lo cierto es que el muestreo no fué igual entre dos encuestas que levantaron ellos:

    En el primer estudio, dividieron el número de encuestas asumiendo que el 61.3 de la población mexicana era de nivel bajo y 38.7 era de nivel medio y alto. Lo cual en base a la AMAI que es la asociación encargada de determinar dichos niveles socioeconómicos para realizar estudios cuantitativos, parecía que estaban en lo correcto. Ese porcentaje reflejaba la distribución real de los niveles socioeconómicos de México y en base a este porcentaje López Obrador tenía el 38% de ventaja y Felipe Calderón tenía el 31%. Hasta aquí todo va bien.

    El problema fué que en la siguiente encuesta no utilizaron la misma metodología. Gravísimo error. Porque ahora lo que hicieron fué dividir el estudio entre los dos niveles socioeconómicos. Es decir, el 49% de la muestra era de clase media y alta y el 51% era baja. Bajo este nuevo muestreo ya no concordaba con la distribución real de los niveles socioeconómicos de México y normalmente el resultado iba a tener un sesgo marcado a favor de las preferencias de las clases media y alta. Así fué y bajo este nuevo muestreo AMLO tenía el 34% de la ventaja y Felipe Calderón tenía el 35% de la ventaja. Este tipo de muestreo podría ser válido para conocer las preferencias de la clase alta y baja por separado, pero jamás para conocer la opinión de una población por completo, cuando en México la clase baja es más numerosa que la clase alta.

    No creo que haya podido haber un error, porque hasta un estudiante de mercadotecnia a mitad de su carrera sabe que este es un error garrafal. Más bien creo que se quiso generar la percepción de que López Obrador estaba perdiendo la ventaja. A continuación les dejo el video donde López Obrador habla sobre este error con López Dóriga: