Etiqueta: televisa

  • Pejevisa

    Pejevisa

    Pejevisa

    Desde antes del inicio de la campaña había notado que la postura de las televisoras hacia López Obrador distaba de ser muy beligerante, lo que interpreté en su momento como un esfuerzo de la televisora por aparentar ser neutral y así ganar credibilidad. 

    Cuando se habla de poder todo se vale y todo es posible y, por tanto, un análisis sobre éste va mucho más allá sobre la dicotomía de buenos y malos donde Televisa era visto como uno de los enemigos a vencer: la televisora que «pone presidentes». En realidad se trata de algo más complejo y los grupos de poder están dispuestos a realinearse si ello es necesario para sus intereses.  

    Por eso el programa de Tercer Grado donde entrevistaron a López Obrador me ha hecho sospechar que más que procurar cierta neutralidad pareciera una suerte de realineamiento con el que será casi seguramente el nuevo Presidente de la República, o mínimo están protegiendo sus intereses. Lo que vimos ayer fue algo más bien parecido a las entrevistas a modo que Televisa le hacía al entonces candidato Enrique Peña Nieto en 2012. ¿Lo cuestionaron? Sí. Pero lo hicieron de tal forma que lo dejaron lucirse y quedara bien. Casi no lo interrumpieron, dejaban que hablara el tiempo necesario para que pudiera expresar aquello que quería expresar.

    Es cierto, se vio a un López Obrador relativamente más preparado donde se explicó un poco mejor, pero los comentaristas abonaron a que así fuera. No vi a la Denise Maerker incisiva, López Dóriga ni metió las manos, Leo Zuckermann ahí cuando tenía una oportunidad planteaba alguna duda y poco más, Carlos Loret de Mola era prudente en exceso. López Obrador hablaba de Ayotzinapa y a nadie se le ocurría cuestionarlo por el hecho de haber promovido a José Luis Abarca en su momento, y así ocurrió con muchos temas donde los entrevistadores (tal vez de forma deliberada) dejaron pasar oportunidades importantes para cuestionar a AMLO. 

    AMLO venía de un día difícil por los encontronazos que se dio con algunos grupos de empresarios que, al parecer, no quieren ver a AMLO en la silla presidencial. Parecía que volvía el López Obrador de siempre, pero su aparición en Tercer Grado fungió como una suerte de control de daños donde se mostró mesurado, bromeaba, y los «televisos» lo trataban como «el presidenciable». El propio Raymundo Riva Palacio (que fue uno de los entrevistadores) dijo que AMLO se vio más como socialdemócrata que como caudillo.  

    López Obrador tuvo una de sus mejores entrevistas cuando más lo necesitaba. Televisa le dio la oportunidad y le dio el espacio para enmendar los errores que se habrían podido cometer los últimos días. Ya no se habla tanto del pleito con los empresarios, sino del López Obrador moderado que se paró en la otrora enemiga televisora. El mismo candidato presumió la entrevista en las redes sociales y dijo «fueron críticos, pero me dejaron hablar». La entrevista generó indignación en algunos de sus opositores, como su enemigo histórico Felipe Calderón quien calificó la entrevista como una pena y alertó sobre el trato que ahí recibió. 

    Pareciera que Televisa tiene intenciones de alinearse, de alguna u otra forma, con el que sería el próximo régimen lopezobradorista para mantener sus intereses e incluso sus privilegios intactos. Tal vez no sea casualidad que el suegro de Emilio Azcárraga esté en el gabinete de AMLO así como Esteban Moctezuma de Fundación Azteca. 

    Posiblemente esta sea una señal de que el ascenso de López Obrador a la presidencia se esté volviendo algo casi inevitable. 

  • La nueva cara noticiosa de Televisa

    La nueva cara noticiosa de Televisa

    La nueva cara de Televisa
    Foto: Noticieros Televisa

    Hasta el año 2012, Televisa se había convertido en una suerte de «promotor comercial» de Enrique Peña Nieto, lo cual seguramente era producto de un acuerdo económico entre la campaña del ahora presidente y la televisora. Bastaba ver las noticias para ver la promoción que el candidato recibía: el candidato de Televisa, lo llamaban en ese entonces, y aunque yo argumento que no fue tanto una imposición de Televisa sino que el PRI se hizo de «los servicios» de la televisora para darle promoción al candidato, el mote tenía algo de cierto. Esa parcialidad de la televisora no gustó a muchos e incluso prendió la chispa para el surgimiento del movimiento #YoSoy132.

    Posteriormente,  los números de Televisa se empezaron a ir abajo. La convergencia tecnológica explica mucho de lo que ha ocurrido, pero el desgaste de la imagen de la televisora por dicha parcialidad también jugó su papel. La televisora no ha logrado recuperar los números que en ese entonces presumía y posiblemente no los vuelva a recuperar.

    El papel que juega Televisa en estas elecciones es diametralmente diferente. Tal vez, a raíz del desprestigio sufrido en el último sexenio, esté buscando recuperar algo de credibilidad; pero lo cierto es que la programación de Televisa con respecto a estas elecciones es destacable, plural y debe reconocerse.

    ¿Qué es lo que están haciendo bien? Primero, que no se ve alguna tendencia favorable hacia candidato alguno (a diferencia de programas de las elecciones pasadas como Tercer Grado donde los candidatos no recibían el mismo trato). Segundo, las mesas de debate que han organizado y a las cuales asisten los representantes o coordinadores de campaña de todos los candidatos. Tercero, las barras de opinión como La Hora de Opinar donde invitan a personajes de todas las posturas políticas como el propio Gerardo Esquivel, quien es asesor económico de López Obrador. 

    Ciertamente que algunas de las mesas de debate dejan algo que desear, pero no es culpa del formato sino de los propios estrategas de campaña que mantienen un nivel discursivo que en muchos casos raya en lo infantil. De hecho, los formatos me parecen buenos, tanto el del programa de la mañana de Loret de Mola como el del programa «Si Me Dicen No Vengo» de Joaquín López-Dóriga. 

    La Hora de Opinar que conduce Leo Zuckermann también me parece un buen ejercicio. Es cierto que el formato principal donde participan Jorge Castañeda o Aguilar Camín tiene una tendencia liberal (que tiene poco que ver con la izquierda nacionalista de López Obrador) pero aún así no se percibe un sesgo hacia el régimen (vaya que han sido críticos con el sexenio de Peña) o algún candidato en específico. Los otros formatos que incluyen invitados son todavía más interesantes ya que incluyen actores de todas las corrientes políticas. Todos tienen voz. 

    ¿Qué fue lo que pasó para que Televisa mostrara una cara más plural? Intuyo que tiene que ver más con una estrategia de supervivencia, además de los cambios directivos que ha habido en estos últimos años. La presencia de Denisse Maerker en el noticiero principal fue un paso en este sentido, en reconocer que su postura excesivamente parcial y sesgada le había hecho mucho daño a la marca. Y si bien el noticiero puede tener algunas cosas criticables, la mera presencia de Denisse (quien a mi parecer es una buena conductora, al punto que era casi la única que contrastaba en ese bodrio llamado Tercer Grado) ha aminorado, cuando menos, esa faceta de Televisa como televisora oficialista. 

    Televisa nunca va a volver a ser lo que fue antes, los cambios generacionales y tecnológicos la han condenado a convertirse en un actor menos importante del escenario político y de la comunicación en el país. Tal vez eso era lo que necesitaba, que no detentara tanto poder y que se quedara orillada a crear mejores contenidos.  

  • Loret. Despierta con López Obrador en Los Pinos

    Loret. Despierta con López Obrador en Los Pinos

    Ayer tuve la oportunidad de ver completa la entrevista de Loret de Mola y su equipo con López Obrador. Y al verla, me convencí una vez más por qué López Obrador es el favorito para convertirse en el próximo presidente de este país, y de por qué Televisa (además del efecto de la irrupción de las nuevas tecnologías digitales) se encuentra en una dura crisis económica.

    Loret. Despierta con López Obrador en Los Pinos

    La dinámica de la entrevista fue bastante parecida a algunas que se llevaron a cabo en el 2006, con una postura de los «periodistas» de Televisa muy parcial yéndose a la yugular del eterno candidato. Pero 2006 no es 2016. La legitimidad de todos los actores que alguna vez acusaron a AMLO de peligro para México brilla por su ausencia. Televisa y la clase política, que seguramente hará campaña en su contra, se encuentran entre dichos actores.

    Pero lo peor para la televisora, que puede terminar sin querer haciendo campaña para López Obrador, es que las críticas que le hicieron sus conductores fueron muy superficiales y hasta banales, y son esas críticas y señalamientos que ya han repetido una y otra vez. Le preguntaron que si va a meter a la cárcel a Peña Nieto, que si su gobierno va a ser una nueva Cuba, que por qué lleva tanto tiempo haciendo campaña, que si va a debatir con Ochoa Reza (Presidente del PRI), que si Fidel Castro, hasta se burlaron de su inglés cuando no supo pronunciar «feis». 

    ¿Qué pasa con esto? Que esta entrevista no le va a sumar más negativos a López Obrador, porque básicamente lo cuestionaron de lo que todo el mundo sabe. Es más, hasta se salió con la suya un par de veces, afirmando que si se trata de los migrantes estaría dispuesto a colaborar con Peña Nieto. Las debilidades que Loret y su equipo trataron de exhibir son esas que ya todos conocemos y que se han repetido una y otra vez hasta el cansancio. 

    Pero a quien sí le va a sumar negativos es a Televisa. No necesito simpatizar con el tabasqueño para darme cuenta de lo parcial que fue la entrevista. La actitud de Loret y sus acompañantes fue muy burlona y hasta déspota. El comunicólogo Alvaro Cueva no se equivoca al equiparar al comunicador con el bochorno que fue su entrevista con Kalimba. Los comunicadores parecían lobos hambrientos tratando de destrozar a AMLO ante la primer distracción. El tabasqueño ni siquiera se despeinó y en ocasiones parecía que se la pasaba bomba dándoles por su lado. 

    Televisa sólo va a reforzar la idea de que encarnan al sistema y que harán lo posible para acabar con quien se oponga a éste. Y como el voto antisistema podrá ser determinante en las elecciones del 2018, entonces podemos entender su postura terminará beneficiando a AMLO.

    Por algo se le notó tan cómodo a López Obrador. 

    El problema para Televisa no es solamente que vaya a fortalecer a AMLO (quien se mostró muy mesurado y no cayó en corajes), sino que la televisora se encuentra en una crisis económica provocada, sí, por la convergencia tecnológica, pero también por su falta de credibilidad por lo ocurrido en los últimos años. En estos momentos es cuando menos pueden darse el lujo de tomar una postura tan parcial, en este momento en que tratan de lavarse la cara para recuperar un poco lo que ya han perdido.

    Y el lavado de cara les salió tan mal, que ya cancelaron los programas de Adela Micha, Joaquín López-Doriga y Brozo. 

    En la entrevista yo vi a un López Obrador que por momentos hasta parecía padecer de sus facultades mentales -lo cual también es notorio en varios de sus videoblogs que sube a Facebook-. Y por eso me sorprende que haya salido avante. Me pregunto por qué ni Loret ni su equipo lo criticaron donde más podrían hacerle daño, como por ejemplo, los fundamentos de sus propuestas de campaña -que son las mismas de siempre, y que siempre han carecido de bases sólidas-. Que AMLO diga que va a acabar con la corrupción con buenas intenciones y su mera presencia es un barbaridad. ¿Por qué no insistieron en sus estrategias y políticas públicas para llevar a cabo su cometido? 

    Pero esa percepción de López Obrador es mía, no la de muchos otros. Y estoy seguro que muchos preferirán a un hombre con estas características en vez de votar por alguien del sistema. López Obrador quiere presentarse como el candidato anti sistema, y ayer se esforzaron en darle la razón. 

    Que luego no se te haga raro que se diga que ahora Televisa puso López Obrador en Los Pinos, aunque esta vez haya sido «sin querer». 

    https://www.youtube.com/watch?v=iymz1sToO-A

  • Cuando las estrellas dejaron de ser la onda

    Cuando las estrellas dejaron de ser la onda

    Piensa en aquella persona, ya mayor, que trata de encajar con los jóvenes. Ese padre que trata de «integrarse» con la bola de amigos de su hijo cuando hace una fiesta en su casa. Él intenta contar chistes, los amigos de su hijo puberto-millennial se ríen por compromiso. El hijo no se inmuta cuando sus amigos hablan de los malos chistes de su padre, porque lo sabe, sabe que son malos. Después, en privado, el hijo le pide a su padre que no trate de «encajar» con sus amigos, porque su generación ya trae «otra onda» y siente que lo pone en vergüenza. Al final, el padre regresa frustrado a la sala del televisor.

    Cuando las estrellas dejaron de ser la onda

    Algo así pasa cuando aquellos que representan las viejas formas tratan de encajar con las nuevas generaciones. Por más intentan hacerlo, no pueden, no les sale. Pero a diferencia del padre quien no está obligado a agradar a los amigos de su hijo, tanto Peña Nieto como Televisa necesitan del apoyo de la gente para poder realizar eficazmente el trabajo que están llamados a hacer.

    Poner a Peña Nieto y a Televisa juntos en un argumento es algo que puede hasta parecer predecible. No creo que «imposición» sea el mejor término, pero de alguna manera Televisa promovió a Peña para que éste se pudiera hacer con el poder. Encontramos una estrecha relación entre la televisora y el partido de este último, y las «formas» también son parecidas, son parte de una misma cultura, que en algún momento funcionó muy bien.

    Lo digo por la nueva programación de Televisa, lo digo por el intento de Peña Nieto de acercarse a los jóvenes al tratar romper moldes con el nuevo informe donde habrán jóvenes y no políticos, empresarios o representantes del clero. Peña quiere verse cool con la chaviza.

    Ambos, Peña y Televisa saben que se tienen que acercar a ellos si quieren sobrevivir, el primero por unos puntitos más en los índices de popularidad para ganar legitimidad y más margen de maniobra; el otro, por el rating. Pero no saben cómo.

    ¿Saben? Yo tengo cierta fe en este cambio generacional. Creo que cuando esta generación termine por establecerse, vamos a vislumbrar muchos cambios en este México que parece sombrío y pesimista. La incapacidad de las viejas formas de generar una relación con los jóvenes lo deja patente. Los viejos actores no saben como adaptarse, por más radicales que sean los cambios, terminan siendo cosméticos. Televisa cambió toda su programación, decidió dejar de enfocarse en el «pueblo», en los «jodidos» para enfocarse en los millennials que prefieren las series. Puso en su noticiero principal a Denise Maerker, la periodista con mayor credibilidad en toda la televisora, para arrinconarla y marcarle línea.

    https://www.youtube.com/watch?v=5QDYc6ih-Rg

    Carmen Aristegui lanzó la bomba con el reportaje del plagio de la tesis de Peña Nieto. El objetivo no era solamente el presidente, sino Televisa. Carmen colocó la bomba en el lugar exacto, ahí en ese momento donde Televisa cambiaba su programación y le daba un enfoque más cool-hipster-millennial. Carmen los exhibió, no se atrevieron a hablar de la nota, y por el contrario, Maerker comenzó con una nota donde Peña Nieto y Aurelio Nuño hablaban frente a los niños de la Reforma Educativa. En lugar de encontrarme con un noticiero más abierto y juvenil, el comienzo tuvo un tufo muy oficialista, mucho para una Maerker que lograba romper esquemas y rebelarse dentro de esa televisora.

    Los cambios de Televisa fueron cosméticos, en el fondo, sigue siendo esa empresa anacrónica de siempre acostumbrada a las viejas formas. De hecho, por el contrario, el cambio podría ser contraproducente porque con el afán de llegar a los jóvenes clasemedieros, ignoraron a ese público cautivo que siempre han tenido pegado frente al televisor.

    Peña, quien arrastra su legitimidad por los suelos, también intenta acercarse a ellos. Lo hizo dentro del día de Internet invitando a los principales youtubers e influencers del país. Pero el resultado no fue óptimo. Testimonios como el de Sofía Niño de Rivera lo dejaron muy en claro. La comediante lo percibió como un hombre acartonado. Y es que entre la poca capacidad de nuestro presidente para improvisar, junto con las viejas formas que se han vuelto parte de su personalidad, tenemos a un individuo que parece más bien alienado y así no puede generar rapport con nadie. Vaya, hasta cuando está con niños se percibe ese acartonamiento tan peculiar de él:

    https://www.youtube.com/watch?v=SWdt6_1WZE4

    Ambos luchan, frustrados intentan acercarse a esas nuevas generaciones que cada vez tienen más peso y que en un momento no muy lejano los relevarán, pero como el padre que ya no está en onda, no tienen las suficientes herramientas para generar empatía porque ellos están «en otra onda». Nada más que esto trata de poder, y la «onda», esa a la que no entienden y a la que ya no pueden acceder, es la moneda de cambio.

    Y los datos son claros, las pérdidas económicas de la televisora, así como la constante pérdida de voto duro del partido que encumbró a Peña Nieto al poder, muestran que esa generación, que había aspirado a quedarse para siempre, será relevada por aquellos que tienen la oportunidad histórica de dirigir a México a otros rumbos. La pregunta es si lo harán.

     

  • Chivas fuera de Televisa y lo que significa para México

    Chivas fuera de Televisa y lo que significa para México

    Chivas es el equipo más importante del futbol mexicano, es el equipo de más tradición, y el que más representa a México. Chivas, a la vez, encarna ese «nacionalismo defensivo», del rechazo a lo que es extranjero y que junto con sus glorias, ha creado una gran base de aficionados en todo el país.

    A pesar de que en los últimos tiempos no ha presumido muchos triunfos, además que las decisiones de sus directivos han dejado mucho que desear, es un club que siempre será representativo (sí, más que el América) de nuestro futbol.

    Chivas fuera de Televisa y lo que significa para México

    Chivas tomó una decisión trascendental. Rompió con Televisa.

    Es una decisión trascendental no sólo por lo que significa Televisa en el futbol mexicano, sino por lo que significa para México.

    El duopolio televisivo se ha ostentado como dueño del futbol del país. Basta recordar que «El Piojo» Herrera fue colocado como director técnico por medio del dedazo de Emilio Azcárraga, después de que la selección quedara muy cerca de quedar eliminada del mundial. Cierto que Herrera cumplió, clasificó e hizo un mundial decoroso (#SíEraPenal). Pero la forma (básicamente una imposición del dueño de una televisora) dejó entrever como se maneja el futbol mexicano, que a pesar de ser el deporte favorito del país por mucho, siempre ha mostrado un nivel mediocre.

    Sí, Televisa. Una televisora que controló el futbol de una forma tan dictatorial, que llegó a meter a la cárcel a quienes amenazaran con afectar sus intereses.

    Chivas, al romper con Televisa, no sólo lesiona los intereses de Televisa en el futbol, sino en todo el país.

    Esto se da en un contexto donde Televisa pierde mucha influencia, y sobre todo, recursos económicos. En la cartera de Televisa hay un boquete por donde se escurre el dinero. Perdieron la transmisión de los Juegos Olímpicos, están perdiendo muchos televidentes porque prefieren ver series en Netflix (no, Blim no es una opción), perdieron credibilidad por impulsar a Peña Nieto en el 2012, y a pesar de que nuestro mandatario trató de regresarles el favor en el marco de la Reforma de Telecomunicaciones, la reacción del mercado fue implacable y no sirvió de mucho, los jóvenes de hoy ya no quieren ver Televisa, la televisora es obsoleta.

    Televisa se metió en un problema donde parece que ya no hay forma de retornar. Porque a sus garrafales errores, se le unieron los cambios de hábitos de consumo.

    Es decir, estamos hablando del principio del fin de Televisa. No significa que vaya a desaparecer, pero su poder seguirá menguando hasta volverse irrelevante.

    Esto quiere decir que el «monopolio» de la información seguirá fragmentándose. Y así como este rompimiento seguramente le quitará fuera a Televisa cuando hablamos de manejar el futbol mexicano y donde se ha comportado de una manera despótica, también le quitará fuerza (por ingresos y capacidad de influencia) como empresa y como músculo político.

    Y lo hará porque esta decisión muy seguramente generará una reacción en cadena, es decir, que más equipos del futbol mexicano decidan romper con el duopolio para irse a la televisión restringida o crear su propio medio, como lo pretende hacer Chivas, a quien por cierto, Televisa maltrató los últimos años, mientras beneficiaba a su retoño, las Águilas del Ámerica, incluido el apoyo del jugador número 12 (el árbitro), y que representa el modus operandi de Televisa y del antiguo régimen de corrupción y trampas (títulos arreglados, árbitros a modo).

    Habrá un momento en que el duopolio pierda el gran negocio del futbol mexicano, de la misma forma en que pierde influencia y poder político dentro del país.

    Azcárraga Televisa

    Sectores que estaban a atados a intereses privados creados bajo la tutela del Gobierno quedan expuestos al libre mercado, que ciertamente no es perfecto, pero es mucho mejor a ese corporativismo tipo «Televisa-PRI» al cual tanto nos acostumbramos y que le hizo daño tanto a México, «aunque fuera un día soleado».

    Paradójico es que bajo una presidencia caracterizada por los conflictos de intereses, tráfico de influencias y favoritismos, se de este quiebre tan necesario para México: esta desconcentración de los medios de comunicación que tanto se necesitaba. De la misma forma, Carlos Slim (esto sí se puede considerar un acierto del gobierno) también pierde fuerza como monopolio en la telefonía. Por muchas razones, gracias al gobierno, o a pesar del gobierno, el mercado, o los hábitos de consumo, México está dando un paso importante en materia de telecomunicaciones. Y todo ese poder tan abrumante que se convertía en poder político, se cae a pedazos.

    Y por eso el rompimiento de Chivas es importante. Sobre todo por lo que representa. Lo más mexicano de nuestro futbol rompe con uno de los «mayores vicios» creados por el sistema rígido que nos gobernó durante tantos años. Así como México como tal, empieza a romper en ese sentido con ese régimen monolítico que rigió por muchos años los medios de información en el país.

    Los aficionados de las Chivas, a pesar de que perdieron en la liguilla con su rival de la televisora, el América, con esta decisión se pueden ir contentos y exclamar una y otra vez que ch.. a su m… el América.

    Felicidades a Chivas por esa gran decisión.

  • Blim. Televisa y su pésima propuesta que no podrá lavarte el cerebro

    Blim. Televisa y su pésima propuesta que no podrá lavarte el cerebro

    A Televisa le dijeron que su audiencia estaba bajando porque ya nadie veía la televisión abierta y todos preferían entonces, ver series en Internet. El comportamiento del consumidor, les dijeron, había cambiado. Y no, no se equivocaban, con la abundancia de laptops, tablets y smartphones, la televisión ha dejado de tener el monopolio del entretenimiento.

    Blim. Televisa y su pésima propuesta que no podrá lavarte el cerebro

    Lo que parece que a Televisa no le dijeron, es que la gente también está dejando de verla porque sus contenidos son, digamos, «chafitas». Todo el mundo veía Televisa porque ésta tenía el monopolio del entretenimiento en el país, no tenía mucha competencia en cuanto a contenidos se refiere. ¿Quién ve Sabadazo, y Hoy?, o ¿Quién ve Telenovelas hoy en día? Estas últimas suelen ser personas mayores de edad que crecieron con ellas. Televisa está dejando de ser referencia para las nuevas generaciones.

    Televisa entendió lo primero, no lo segundo. Y entonces creó Blim, una plataforma digital para competirle a Netflix, Claro Video y demás aplicaciones digitales donde el usuario puede consumir contenido en línea.

    Pero se trajo toda su «basura». Bastó con usar la promoción de los 30 días gratis para probar su nueva propuesta llamada Blim y navegar en ella para percatarme de eso. ¿Qué es Blim? Es básicamente Televisa, tal y como la conocemos, pero digitalizada.

    Primero, trae un repertorio muy limitado de películas y series, pareciera que estuviéramos hablando de un «Canal 5 digital» (aunque aquí no tienes por qué conformarte con esos horribles doblajes al español), trae su repertorio de telenovelas (limitado también): Muchachitas, Rosa Salvaje, Clase 406 (pfftt), María Mercedes. Vaya, ni Rebelde aparece ahí. Además también te ofrece programas por si te perdiste Acción el domingo pasado, o La Jugada. Sí, esto cuesta lo mismo que el Netflix.

    Cierto, Netflix casi no te ofrece telenovelas, ni puedes ver Acción para ver los goles de Oribe Peralta. Pero ¿A quién le importa ver Acción en línea? ¿Para qué ver Acción si puedes ver los goles en Youtube poco después del fin del partido? Seguramente en Televisa pensaron que eso era una gran idea, que la gente iba a ver la repetición de los programas deportivos para ahí informarse, cuando la información vuela, cuando cualquier diario digital comprime los videos de los goles en Vine y junto a estos redactan la nota del partido.

    La gente está harta de Televisa porque sus contenidos, en la mayor parte de los casos, son una basura. Cuando la televisión abierta se molesta en crear algún contenido de calidad decente, como Master Chef de TV Azteca, la gente se molesta en verlo.

    Televisa nació cerrada, como una industria protegida  y aliada al Gobierno en una época donde las importaciones estaban restringidas. Después de la apertura, Televisa no terminó de «agarrar la onda» y trató de adaptarse a las «nuevas formas» mediante las «viejas formas»; aunque a pesar de eso tuvo algunas chispas de creatividad. Ahora ni siquiera ocurre eso. Televisa cree que sigue siendo respetada por el público, y que basta trasladar sus contenidos a donde el público está para que vuelva a ser vista.

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    Y siento decir que esa plataforma malograda llamada Blim, solo servirá para aquellos nostálgicos que quieren ver esas novelas que marcaron su juventud.

    Su interfaz naturalmente es una copia un tanto malograda de la que despliega Netflix, Y sé que se entiende que la empresa estadounidense puede disponer de los mejores programadores y UX designers del mundo y Televisa no tanto (aunque hablamos de una de los medios de comunicación más grandes de América Latina, no de una startup creada por dos jóvenes). Pero ni siquiera pretendieron hacer innovación alguna en la interfaz, simplemente la copiaron. Y se ve mal, porque basta con navegar un poco para darse cuenta de la escasez de opciones, como si se tratara de una copia un iPhone por una marca de bajo costo (por no decir pirata).

    Peor aún, tiene errores en su interfaz, aunque esto podemos atribuirlo a que se trata de una nueva plataforma que está tratando de arreglar sus últimas imperfecciones (bugs). En Google Chrome, si quiero ver, por un decir, Muchachitas, el video se congela después de unos cuantos segundos. En cualquier navegador, pasados unos segundos, la calidad del video se vuelve muy mala, para después ya desplegar una calidad HD y después volverse a caer. En resumen, noto mucha improvisación en su plataforma.

    Esta propuesta no ha sido bien recibida en las redes sociales. Sí, quienes más consumen Internet son millennials que no suelen ver televisión, a los cuales no les gusta mucho las novelas, y nunca ven Televisa. ¿Para qué les traes lo que no quieren ver?

    Si Televisa quiere que Blim pegue, tiene que crear contenidos independientes. Netflix es exitoso no sólo por su gran variedad de contenidos, lo es más por sus contenidos propios. Incluso en México lanzaron la serie Club de Cuervos, que digamos, estuvo decente.

    Televisa necesita salir de la cerrazón y entender que le tiene que dar oportunidad a personas creativas y talentosas que no forman parte de su cerrado y arcaico grupo de productores y artistas con quienes ha trabajado de la misma forma desde hace años. Televisa tiene que entender que su fórmula «de siempre» le pudo funcionar en la televisión abierta, pero que ya no le funciona siquiera ahí, y que lo peor que puede hacerlo es trasladarlo a los formatos digitales. Netflix tiene éxito porque puede producir series que no están sujetas a restricciones, por eso puede crear una serie House of Cards. En Televisa en cambio pretenden hacerlo (si es que lo hacen) con su misma fórmula, con los mismos productores y actrices del CEA.

    Televisa tiene que parecerse más a Netflix (en la generación de contenidos, no en la copia del layout de la página web) y menos a ella misma promocionando candidatos a la presidencia. Televisa tiene que dejar de ser «Televisa en línea». No, no está mal que suban sus contenidos como telenovelas o programas que ellos han producido, pero no pueden pretender que eso sea su ventaja competitiva y tienen que empezar a hacer cosas nuevas, a innovar y romper esquemas.

    Para su fortuna, este tipo de plataformas puede mejorarse con el tiempo, pueda que en algún futuro nos sorprendan. Pero la resistencia al cambio es una hueso duro de roer, y tanto Emilio Azcárrraga como Pepe Bastón y Bernardo Gómez tendrán que empezar a «salir de la caja» si es que no quieren que esta propuesta termine condenada al fracaso.

  • El Bronco y Televisa – La gente nunca cambia

    El Bronco y Televisa – La gente nunca cambia

    Televisa pretende lavarse la cara. Televisa pretende dejar atrás a todos aquellos iconos que la representaron durante el régimen septuagenario (o los que se mancharon las manos con el actual) del cual tomaron un papel activo. Se deshicieron de Chabelo, de López Dóriga, se dice que tiene sus días contados, a Laura Bozzo le retiraron su programa, otros «se fueron» voluntariamente como Chespirito que descansa en paz, al igual que Jacobo Zabludowsky. Rumores o hechos, lo cierto es que Televisa pretende lavarse la cara, porque el rating está cayendo, y muchas empresas ya no ven tan buenos ojos anunciarse dentro de la televisión abierta.

    El Bronco y Televisa - La gente nunca cambia

    Pero cuando vemos como han tratado la información con respecto a la masacre en el Penal de Topo Chico, entendemos que la gente nunca cambia, que el cambio que quiere hacer Televisa es sólo un cambio de fachada.

    El actuar de Jaime Rodríguez «El Bronco» en torno a dicha masacre es claramente criticable (aunque ni siquiera se puede considerar responsable de la masacre en el penal); el mandatario neoleonés tardó más de 7 horas en informar a la población y demostró poco oficio ante una tragedia de tal magnitud. Pero la forma en que Televisa (que supuestamente no recibe un sólo peso del gobierno actual) trató la información parece tener la intención de minar la imagen del Gobernador quien es aspirante a la silla presidencial en 2018:

    Cuando no le pagas a Televisa...Queridas Televisa y comparsas: Entiendo que tengan que vivir de algo, pero si eligen que su negocio sea extorsionar gobiernos, les recomiendo ser menos obvias.Dejo aquí evidencia de cómo trataron un tema similar en un gobierno priista y otro que no lo es. ¡Agradezco su share!

    Posted by Glen V. Zambrano on Saturday, February 13, 2016

    Lo que me pregunto es, sí a esta altura de la vida, los reportajes difamatorios sobre pedido, tendrán la misma eficacia que tenían en años anteriores. La reputación de la televisora ha venido a pique, en gran parte, por la información sesgada a favor o en contra de algún político; la herida de "hicieron a Peña Nieto Presidente" sigue abierta.

    Posiblemente el Bronco pueda encontrar la manera de victimizarse y convertir este ataque en su contra en una fortaleza. Podría presentarse como el Bronco que ataca de frente "a los poderes fácticos que velan por su interés". De hecho, el Gobernador ha tratado de narrar su versión de los hechos por medio de capsulas que muestran al penal donde hace poco murieron casi 49 reclusos como si fuera un penal de fantasía. A pesar de ser independiente y no estar bajo la bandera de partido alguno, su larga estancia en el PRI, le ha dado al Bronco el oficio y colmillo necesario para jugar con los ataques de los medios de comunicación, aunque su respuesta llegue a ser igual de falaz:

    Reportaje Penal del Topo ChicoBuen dia Raza, quiero compartirles este reportaje que se realizó dentro del penal del topo chico un par de días después de la situación tan lamentable que se dio. Hoy este gobierno tiene el control total del penal, se trasladaron 233 internos a otros penales de la república, se disminuyó la sobrepoblación y los internos que estan aquí tienen ya mejores condiciones. haremos que el penal funcione como debe de ser. a jalar que se ocupa.

    Posted by Jaime Rodriguez Calderon on Sunday, February 14, 2016

    Pero a pesar de su pasado priísta y partidista, el Bronco por su naturaleza de ahora independiente, tiene en su contra a los medios de comunicación abrazados al oficialismo. No se puede esperar que Televisa cambie cuando la misma televisora nació y fue concebida para ser parte de un régimen gubernamental, y no para competir en un esquema de libre mercado.

    Seguramente la cara de Televisa en las próximas elecciones será esta, una televisora que le de más cobertura a ciertos candidatos sobre otros. Naturalmente un "Bronco" que pretenda desde la presidencia llevar la misma línea de no usar los medios de comunicación tradicionales (aunque siendo Presidente tendría que recurrir a ellos en cierta medida) podría ser un mal negocio para la televisora que no sólo sesga la información para malinformar a sus televidentes sobre los acontecimientos políticos, sino que tiene gente que trabaja para ellos (telebancada) desde el congreso.

    No se engañen, Televisa sigue siendo la misma hasta que la televisión abierta deje de ser negocio (algo que eventualmente ocurrirá).

  • El Teletón, los niños, y las teorías de la conspiración

    El Teletón, los niños, y las teorías de la conspiración

    Exageraciones, ataques ad hominem, y demás formas de falacias argumentativas son lo que escucho cada vez que algún personaje o medio pide no donar o recrimina a los que sí lo hacen.

    El Teletón, los niños, y las teorías de la conspiración

    Nadie tiene la obligación moral de ir a donar al Teletón. Puedes ayudar de otras formas, puedes acudir a otras instituciones, puedes crear la tuya propia, puedes ayudar a los migrantes (decidí donar dinero a los migrantes y no al Teletón este año), Eres libre de decidir a quien donar.

    El problema viene cuando se invita a la gente a no hacerlo (y en algunos casos se les recrimina). Mi crítica no va dirigida a aquellos que simplemente creen que el Teletón es una «mentira y manipulación», a quienes sólo trataré de convencer de que su concepción es falsa; sino a quienes quieren convencer a la gente de ello.

    Cuando prendes la televisión y observas a las empresas que patrocinan al Teletón, te das cuenta que participan emporios de todo tipo, desde aquellos que se desarrollaron gracias al esfuerzo y a su capacidad de innovar, hasta aquellos que gracias a su relación (histórica o actual) con el gobierno, gozan de un puesto privilegiado en el comercio de productos o servicios.

    ¿Por qué las empresas están ahí donando?

    Por una sencilla razón: Relaciones públicas. Las empresas te quieren convencer de que son un alma de la caridad donando dinero (algunas podrán una intención ingenua, otros una más interesada). Y no les cuesta nada porque lo que donan lo deducen de sus impuestos. Eso es completamente legal y de hecho si tú estás dado de alta puedes deducir tu donativo por medio de la página web. El único «negocio» es ese, las empresas donan dinero que no les cuesta porque lo van a deducir, y se venden a los consumidores como empresas responsables.

    Es decir, en lugar de dárselo al gobierno (sabemos a donde van a parar muchos de nuestros impuestos) se lo dan a esta institución. Al menos puedes saber que ese dinero será mejor usado que estando en manos de políticos.

    En esto pueden haber puntos cuestionables, que la congruencia de algunas empresas, que éste es un papel que debería de hacer el gobierno; son argumentos que pueden ser válidos. Pero a partir de aquí vienen las falacias y la desinformación.

    Por ejemplo. se invita a no donar al Teletón porque «es de Televisa».

    Y sí, creo que Televisa se ha encargado de lavar el cerebro de los televidentes, con su apoyo incondicional al gobierno, y con los programas que insultan la inteligencia de los mexicanos.

    Pero el Teletón no es de Televisa. La gente ha hecho esa asociación porque la televisora se encarga de transmitir los eventos año con año.

    Teletón Televisa

    Teletón es una organización civil constituida de tal forma ante la ley, y por eso es imposible que el dinero que se done en la calle, o en los boteos, «se lo clave Televisa». Para deducir impuestos, tú, como empresa tienes que emitir un donativo para que el beneficiario te entregue un comprobante que funciona como deducible. Es decir, no existe mecanismo para que «Televisa se clave el dinero del Teletón«.

    Voy más allá. Si Teletón fuera de Televisa. ¿Qué hacen las empresas de Carlos Slim, competidor acérrimo de la televisora y enemigo casi declarado, donando dinero? El magnate que en varias ocasiones ha sido el más rico del mundo, quien por cierto, apoyó por debajo del agua a López Obrador en el 2006 para intentar que se anulara la elección que llevó a Felipe Calderón a la silla presidencial, retiró la publicidad por varios años del duopolio televisivo en un acto que fue algo así como una declaración de guerra; sobre todo al verse perjudicado por de la Reforma de Telecomunicaciones donde Televisa, su rival, se vio beneficiada (muy probablemente por su cercanía con el gobierno actual).

    Hay cosas que no me gustan del Teletón, no me gusta que se apele a la lástima (aunque el año pasado lo dejaron de hacer, lo cual se agradece), que las «estrellas» lloren para invitarte a donar. El año pasado, ante la convocatoria menguante, la reacción de quienes condujeron la transmisión fue más que lamentable reprendiendo a quienes no decidieron donar.

    Pero a pesar de esto, se olvida lo más importante. Y es que Teletón le ha cambiado la vida a muchos niños.

    A veces parece que las preferencias ideológicas o las modas importan más que la oportunidad que reciben los niños con discapacidad, quienes habían sido casi olvidados por las instituciones públicas.

    Y vienen más generalizaciones:

    Que hay que satanizar a Teletón porque Fernando Landeros se formó con los Legionarios de Cristo, que no hay que donar porque Peña Nieto apareció en la televisión donando.

    Al final los más afectados por esta división son los niños, no los empresarios ni los políticos corruptos.

    Un video me llamó la atención. Gerardo Fernández Noroña, el ex diputado por el PT, muy cercano a López Obrador, fue a visitar un CRIT, y estas fueron sus conclusiones:

    Sí, éste ferviente opositor al gobierno y a las élites del poder acostumbrado a linchar a quien no esté de acuerdo con él, llegó a la conclusión de que el Teletón sí ayuda a los niños.

    Lo que es un hecho es que gracias a esta iniciativa, muchos niños con alguna discapacidad tienen un nivel de vida que de otra forma nunca hubieran tenido. Los CRIT ahí están construidos en varias partes del país, e incluso hay uno en Estados Unidos. Sí, en el mismo país donde el Estado de derecho es lo suficientemente sólido para evitar esas «trucuñuelas» que se le adjudican al Teletón.

    En lo particular se me hace irresponsable que algunos «líderes de opinión» traten de desprestigiar a esta iniciativa por razones políticas o ideológicas con base en juicios a priori y un sinnúmero de falacias sin presentar pruebas contundentes de sus acusaciones. ¡No se vale!

    Se me hace incluso increíble e inconcebible como los seres humanos podemos negarnos solidaridad por razones políticas o ideológicas disfrazadas de buenas intenciones. – No te solidarices con los franceses, no dones al Teletón.

    Y cada año tengo que estar escribiendo sobre el tema.

    Y no, no me pagó el Teletón, ni Peña Nieto, ni el PRI, ni Televisa. Simplemente uso mi libertad de expresión y mi razón para emitir mi opinión.