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  • La Trinchera Humana

    La trinchera humanaMirando al cielo nocturno, aquellos homínidos ancestrales, idearon dioses y mitos para calmar sus ansias de explicaciones; sobre aquellos destellos que parecían infinitos cada sociedad humana tejió historias que se convertirían en leyendas dignas de plasmarse en las antologías más insólitas. Mas de narraciones de sangre y pasiones no se nutre el conocimiento, muy al contrario, son los mitos, impuestos como verdades, los que obstruyen las revoluciones ideológicas y científicas; la Santa Inquisición, por ejemplo, defendió, a base de torturas y ejecuciones,  los intereses de una Iglesia corrupta, que abogaba por la ignorancia y retraso…

    La egocéntrica natural del humano, que lo hace sentirse superior a los demás seres vivos, se plasmó en las ideas de Ptolomeo, quien situó al planeta Tierra en el centro del Universo, esto en el siglo I de nuestra era. Fue hasta 1514 que, temeroso de las represalias de la Iglesia, Nicolás Copérnico propuso de forma anónima  el modelo heliocéntrico, en el que la Tierra era una esfera más girando alrededor del Sol. Hoy sabemos- redacta Stephen W. Hawking en “La Teoría del Todo. El Origen y el Destino del Universo”- que nuestra galaxia es sólo una entre las aproximadamente  100.000 millones de ellas que pueden verse utilizando  telescopios modernos, y cada galaxia contiene  unas 100.000 millones de estrellas. Vivimos en una galaxia que tiene unos 100.000 años luz de diámetro y está rotando lentamente; las estrellas de sus brazos de sus brazos espirales giran alrededor de su centro aproximadamente una vez cada 100 millones de años. Nuestro Sol es tan sólo una estrella ordinaria, amarilla y de tamaño medio, próxima al borde exterior de uno de los brazos espirales. Ciertamente- concluye el físico inglés- hemos recorrido un lago camino desde Aristóteles y Ptolomeo, cuando se creía que la Tierra era el centro del universo.”

    La mente humana es propensa a ceder a las tentaciones de la fantasía, es seducida por los cálidos brazos de la emoción que la aleja de la verdad. Es excitante especular, por ejemplo, sobre los hoyos negros, pensar en los llamados universos paralelos, creer que cada decisión o acción, por insignificante que parezca, tiene un efecto a largo plazo en nuestra realidad; los hoyos negros, cuenta la ciencia ficción, son la entrada a esas realidades alternas… Lamentablemente para el planeo de la imaginación el físico  Stephen Hawking continua: “La denominación <<agujero negro>> tiene un origen muy reciente. Fue acuñada en 1969 por el científico norteamericano  John Wheeler… En aquella época existían dos teorías sobre la luz. Una decía que la luz estaba compuesta de partículas; la otra,  que estaba hecha de ondas. Ahora sabemos que en realidad ambas teorías son correctas. Por la dualidad onda/partícula de la mecánica cuántica, la luz puede considerarse tanto en términos de ondas como de partículas. La teoría según la cual la luz estaba hecha de ondas no dejaba claro cómo respondería a la gravedad. Pero si la luz estuviera compuesta de partículas , cabría esperar que estas fueran afectadas por la  gravedad de la misma forma que los son las balas de cañón, los cohetes  y los planeta.

    Basándose en esta hipótesis, un profesor Cambridge, John Michell, escribió un artículo en 1783 en las Philosophical Transactions of the Royal Society of London. En dicho artículo señalaba que una estrella que fuera suficientemente masiva y compacta tendría  un campo gravitatorio tan intenso que la luz no podría escapar. Cualquier luz emitida desde la superficie de la estrella sería frenada por la atracción gravitatoria de la estrella antes de que pudiera llegar muy lejos. Michell sugería que podría haber muchas estrellas así. Aunque no pudiéramos verlas porque su luz no nos llegaría, seguiríamos sintiendo su atracción gravitatoria. Tales objetos son los que ahora llamamos agujeros negros, porque es eso lo que son: vacíos negros en el espacio”…  Estrellas, masivas y compactas, cuyo campo gravitacional es tan intenso que no deja escapar ni siquiera los fotones (las partículas de la luz) son la explicación para los emblemáticos hoyos negros; son, igualmente, la tumba de aquellas interesante tesis que planteaba  universos paralelos.

    Sólo son peligrosas las ideas que saltan sin restricciones en la mente del homo sapiens cuando se les da el carácter de verdad. Dicen algunos que nuestras creencias son  las trincheras desde donde peleamos contra el resto del mundo; no soportamos que alguien se acerque a nuestra zanja con actitudes ofensivas, pues, en ese caso habrá que responder con granadas; en una realidad donde cada persona defienda a muerte sus percepciones, nuestra especie esta condenada a la guerra y a la ignorancia.

  • El cielo no existe, es un cuento de hadas

    Recuerdo que estaba recostado en un camastro en la ciudad de Manzanillo ya hace algunos años (tenía unos 16 sin más no recuerdo) y me puse a reflexionar. ¿De verdad todo lo que me han enseñado sobre la religión, sobre Dios y sobre el cielo existe?. Yo recuerdo que desde esa vez empezaron mis dudas existenciales sobre la religión, dudas que no se han disipado y me tienen navegando en el agnosticismo. A pesar de eso siempre he tenido fé en que debe de haber algo superior, una entidad que haya creado todo sobre lo que estamos, y que debe existir un estado superior a la vida terrenal. Siempre he creído que estamos aquí por algo. Pero hay quienes dicen que no es así y nos invitan a disfrutar la vida al máximo, porque después de eso no hay nada.

    Stephen Hawking, científico británico, uno de los más reconocidos del mundo, se atrevió a afirmar que el cielo no existe, es un cuento de hadas. Naturalmente muchos grupos religiosos se ofendieron por el comentario que hizo dicho científico. Cito: «Yo veo al cerebro como una computadora que deja de funcionar cuando sus componentes fallan. No hay cielo ni vida después de la muerte para las computadoras rotas». Ese comentario me llamó mucho la atención porque a pesar de que se nos dice que tenemos un alma y un espíritu, nuestro actuar y nuestra forma de razonar depende de factores materiales. Por ejemplo, si una persona sufre un accidente que afecte su cerebro, la conducta de esta persona puede deteriorarse significativamente. ¿Seguirá siendo el mismo? ¿Esa misma alma? ¿Ese mismo espíritu?. ¿O mas bien la personalidad de dicha persona está determinada por la materia?. Si se apaga el cerebro, nos apagamos y terminamos siendo nada, simplemente desapareciendo. A mí en lo particular me daría tristeza que la vida fuera así.

    Sigo citando a Hawking: Ése es un cuento de hadas para la gente que le teme a la oscuridad. ¿El cielo existe? ¿O lo hemos inventado por que le tenemos miedo a la muerte?. El científico dice no temerle a la muerte, pero cree que muchas de las personas necesitan una explicación a ella y una necesidad de trascendencia que significaría el cielo. Su posición podría ser un tanto materialista como afirma Stephen Green de «Christian Voice», pero ¿como comprobar lo otro? ¿Como comprobar científicamente la existencia de un cielo?. Los católicos dicen que la religión y la ciencia son dos cosas aparte que no tienen por qué contradecirse. Pero no hay explicación de que el cielo exista más que la fe: La fe es, en general, la persuasión mental de que un determinado enunciado es verdadero.

    ¿Qué pasaría si en realidad solo fuéramos lo que percibimos y no hubiera un más allá?. Que en realidad si existiera ese mundo materialista que los críticos cristianos niegan. Tengo 29 años y creo que me sentiría más preocupado por estar cada vez más cerca de la muerte, me preocuparía más por lo que he hecho y por lo que voy a hacer, vaya, por lo terrenal, si es que es lo único que hay. Stephen Hawking es un sabio, eso nadie lo niega, pero yo espero que no esté en lo correcto

  • ¿Creó Dios el universo?

    A Stephen Hawking se le ocurrió decir una frase que creó mucha polémica en estos días, y es que el reconocido cientifico se atrevió a decir que Dios no creó el universo y que el «Big Bang» fue la consecuencia inevitable de las leyes de la física. Lo que afirma él no deja de ser una hipótesis dado que ni el ni nadie de nosotros existía en el momento en que se dió la gran explosión dentro del universo. En realidad nadie puede saber con certeza si este universo fué creado por Dios o salió de la nada. Los ateos esperan los avances científicos para comprobar su teoría y los religiosos se aferran a la fé para creer que si hay un Dios dentro de todo esto, pero en realidad nadie ha sido capaz de explicarlo.

    La mayoría de los humanos nos hemos aferrado a los dioses para explicarnos lo que sucede allá afuera. Esto ocurrió desde las primeras civilizaciones de los seres humanos, se adoraba al sol o a la luna, dado que eran los que proveían de energía y frutos para la subsistencia de los seres humanos. Los griegos tuvieron sus dioses, los árabes, los judíos, las culturas prehispánicas asentadas en lo que ahora es México. Todos han tenido esa necesidad de explicar de alguna forma lo que es inexplicable al ojo del ser humano. Todavía nuestros conocimientos son profundamente limitados para conocer no solo el universo, sino lo que sucede dentro de nuestro planeta, por lo cual estamos muy lejos de dar un veredicto científico de si existe o no un Dios. Como lo dije, todo se resume a hipótesis y conjeturas.

    Yo creo que si existe un Dios dentro de todo esto. Yo personalmente creo que un mundo tan complejo como el que vivimos tuvo que haber sido creado por un ente superior. Cuando veo las maravillas de la naturaleza, la complejidad de los seres vivos que no ha sido todavía capaz de ser imitada por los seres humanos, todo este sistema, llego a la creencia de que hay un ente superior. Muchas personas tal vez discrepen conmigo y están en su derecho, porque creo que todo el mundo estamos en nuestro derecho de interpretar al mundo como se nos venga en gana.

    No siento molestia alguna al ver como el Papa Benedicto XVI dice que hay una corriente laicista que pretende eliminar a Dios (publicación que hizo probablemente a raíz de la declaración de Hawking). Aunque tampoco creo que los laicistas estén infestados de Satanás como algunos religiosos radicales quieren creer. A mi parecer, son diferentes puntos de vista simplemente los que están en juego porque en realidad ninguna de las dos partes hemos llegado a ninguna conclusión contundente. Creo que también a veces algunos científicos ateos por su arrogancia tienen «fé» en encontrar que no existe un Dios, y que todo puede ser explicado científicamente sin la necesidad de Él, pero no deja de ser tampoco una mera hipótesis porque hasta la fecha tampoco han sido capaces de demostrar su no existencia.

    Lo que dice Hawking o Benedicto XVI está más basado en su sistema de creencias personales que en lo que está comprobado científicamente. Nosotros como seres humanos somos los que hemos decidido si existe Dios o no.