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  • De la Solidaridad a Los Cabos

    De la Solidaridad a Los Cabos

    Hace ya unos ayeres, el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, mandó a hacer una cancioncita pegajosa para que fuera cantada por actores y estrellas de Televisa con el fin de unir a todo México en su nuevo programa social:

    De la Solidaridad a Los Cabos

    Solidaridad, venceremos,
    desde hoy en adelante
    llevaremos tu ejemplo,
    cantaremos a una voz
    el esfuerzo de unión
    formando así una gran nación.

    Siempre se ha querido hacer creer que «Mexicano» y «Solidaridad» son casi lo mismo, como si fueran sinónimos. Eventos como el terremoto de 1985 donde la gente se unió para salvarse a si misma ante un gobierno displicente o gente enviando víveres para que estos sean llevados a los lugares de la tragedia. Pero siento decirles que esto no siempre es así, la solidaridad no es necesariamente intrínseca a los mexicanos, ni a cualquier nación del mundo. Las buenas intenciones no son suficientes y se necesita un estado de derecho para que no ocurra lo que ha ocurrido en Los Cabos.

    ¡Qué vergüenza, qué desfachatez! Qué en lugar de que la gente se ayude, en Los Cabos (ciudad que terminó severamente afectada por el Huracán Odile), se dediquen a saquear e ir a las casas a asaltar aprovechando la tragedia, incluso los vecinos se han tenido que armar para defenderse.

    Podría pensar que en una tragedia de esa magnitud la gente necesita víveres, pero estamos hablando también de pantallas planas, computadoras, cerveza. Además la gente se podría organizar para repartir víveres a quienes no tienen. Esta vez no, esta vez no hubo organización, esta vez la gente actuó como por instinto animal (y no sé si llamarle así porque los animales tienen la capacidad de colaborar entre ellos mismos), esta vez no hubo solidaridad, esta vez se demostró que «Solidaridad» no es sinónimo de «Mexicano».

    ¿Y como pensar en resolver esto civilizadamente cuando no hay un Estado de Derecho, cuando las autoridades llegan tarde, y cuando ya ocurrida la tragedia llega el Presidente con todo el aparato mediático a mostrar como funciona eso de su nueva gerdarmería? Cuando la gente no cree en sus autoridades es más probable que ocurran estos actos o que ocurran de una forma más abrupta como en Los Cabos.

    Vivimos en una sociedad que pierde su identidad para con su nación. Y si bien yo no soy muy adepto al nacionalismo (y menos al que siempre se nos ha tratado de inculcar) si debe de haber cierto cariño por la nación, pero hasta los mandatarios como Peña Nieto se burlan o son displicentes con los símbolos patrios (nada más vea usted el grito con casi nadie gritando viva y con 5 acarreadas enfocadas con la cámara). Por eso una persona puede ir a ver a Miley Cyrus y festejar que se limpie su trasero con la bandera de México para luego salir y regañarte porque no defendiste el «petróleo».

    Así es como se está desbaratando México, antes al menos podíamos sentirnos orgullosos de que el gobierno era, o trataba de ser eficiente cuando una catástrofe natural se acercaba. Ahora no, ahora, incluso la simulación es parte de los desastres. Las autoridades no hacen nada y cuando la indignación crece van y se toman la foto, mientras las televisoras oficialistas hablan 3 minutos del desastre, y 15 minutos de como el Presidente está salvando por sí mismo a la región afectada (por si no tuviéramos suficiente con Laura Bozzo).

  • Ni estado ni mercado, empresas sociales una buena alternativa

    Empresas SocialesLo hemos visto, la economía neoliberal no ha cumplido con sus promesas, hablaron de libre competencia y crecimiento económico, y ahora vemos una concentración de poder en unas cuantas empresas que por medio de lobbying (o cabildeo) tienen la posibilidad de coaccionar a los gobiernos para implementar agendas que obedecen a sus intereses y no a los de toda la sociedad; en cuanto al crecimiento económico desde la aplicación de las medidas neoliberales este ha bajado, incluso nos decían que sin la intervención estatal en la economía las crisis económicas simplemente no existirían, en los últimos años hemos llegado a la conclusión de que esto es una falacia.

    Por otro lado podríamos pensar en el estado como una respuesta, quienes se encargarían de redistribuir la riqueza y encargarse de la «justicia social», pero el estado al ser un organismo altamente centralizado, con una alta concentración de poder, muchas veces se presta para fomentar la corrupción dentro de sus dependencias, y la asistencia social o mecanismos distributivos que buscan implementar, en ocasiones están condicionadas a generar una dependencia entre el individuo y el estado. Claro que esto es más notable en algunos países que en otros donde existe una cultura política más avanzada (como el estado de bienestar de los países nórdicos que logran cumplir con su función).

    Entonces ante un mercado que responde a las necesidades de las corporaciones,  donde los ciudadanos obtienen una ínfima ganancia por medio de lo que los mismos neoliberales llaman «el goteo» y ante un estado altamente burocratizado donde en muchas ocasiones se inhibe la productividad y los mecanismos distributivos más que paliar la pobreza generan una dependencia donde los ciudadanos en situaciones más vulnerables (y haciendo énfasis en los que están en una edad productiva) donde estos dependen del gobierno para sobrevivir, por lo cual se convierten en capital político para los partidos, quienes son utilizados como acarreados, se debe de pensar en una alternativa, ¿cuál es?

    Si existe, y estas son las empresass sociales, entidades relativamente nuevas que cumplen tanto con las funciones del mercado que son generar riqueza, empleos; y también cumplen con lo que el estado debería hacer, que es distribuir la riqueza. Estas empresas forman parte del mercado, es cierto, porque para su subsistencia deben de entrar en la dinámica del mercado; pero su finalidad no es solo «generar ganancias para sus accionistas» como dijera el monetario Milton Friedman, sino que una de las razones de su existencia es el apoyo a diversos sectores de la sociedad.

    Muchos dirán que ya existen las «empresas socialmente responsables», pero independientemente de que su filantropía ayude realmente o no a la sociedad no es lo que los mueve a ser empresas; más bien es una forma de legitimarse ante una sociedad que percibe con más frecuencia a las corporacione como máquinas de hacer dinero e incitar al consumo; es más bien una estrategia mercadológica para dar un rostro «más humano» a las empresas; pero su móvil no es la filantropía, es la obtención de máximas ganancias para los accionistas. En cambio las empresas sociales tienen como uno de sus fundamentos el tener una causa social, sin ella no tendrían razón de ser, porque si bien los accionistas obtendrán ganancias, también parte de estas irán destinadas a causas sociales. A diferencia de las empresas comerciales, esta modalidad sí representa un sacrificio real en lo económico porque mientras toda la filantropía de las primeras es deducible de impuestos, las empresas sociales destinan ganancias reales a causas sociales.

    Ahora haciendo la comparación con el papel del estado. La ventaja de las empresas sociales es que son organismos descentralizados, y que no se alimentan de los impuestos de los ciudadanos que en muchas ocasiones se malversan y van a parar a otros rubros que no tienen que ver con la mejora de la sociedad (pagos onerosos a funcionarios públicos, campañas electorales). Los recursos se obtendrán por medio de la innovación y el esfuerzo de los que integran este tipo de empresas, y estas se encargarán de buscar sectores a los cuales se puedan apoyar. Es decir, estas empresas reunen lo mejor tanto del sector privado como del público. Porque no fomentan la concentración del poder de capitales como ocurre en el sistema neoliberal, y además están obligados a obtener los recursos por medio del esfuerzo y el emprendurismo, y no de los impuestos del los ciudadanos.

    En Zapopan, por medio del gobierno se está fomentando este tipo de proyectos por medio de la campaña Incuba, donde a las personas que están dispuestas a emprender una empresa social son capacitadas para que puedan hacerlo. Cabe mencionar que estas empresas no adquieren de ninguna manera algún compromiso con el gobierno, y al arrancar se convierten en empresas totalmente independientes.

    Esta puede ser una muy buena solución para los activistas que además de buscar un cambio por la sociedad, también pueden tener generar ingresos propios o incluso financiar las actividades de las organizaciones civiles en caso de que este tipo de empresas sea creada por una OSC.

  • Porque los ciudadanos mexicanos si podemos. Fuerza Japón

    Hace algunas semanas, Japón sufrió un devastador terremoto (aunado a un tsunami) que prácticamente acabó con barrios enteros, puso en riesgo sus plantas nucleares y acabó con el patrimonio de varios japoneses que lo habían dado todo en la vida para hacerse de un hogar, de un auto, de darle todo a la familia y a sus hijos. Es cierto que las condiciones socioeconómicas que vive México son inferiores a las japonesas: Tenemos índices de pobreza mayores, marginación, corrupción. Motivo tal vez para que muchos no se preocuparan por lo que estaba ocurriendo en aquel país, «al cabo tienen los recursos para recuperarse en un santiamen».

    Me dio gusto ver que en México no todos los ciudadanos se quedaron con los brazos cruzados y decidieron hacer algo para ayudar a los desafortunados japoneses que lo perdieron todo, ya sea con una ayuda simbólica o con lo que fuera, fueron varias personas las que colaboraron en la campaña Fuerza Japón que tuvo como propósito, recaudar fondos para ayudar a los japoneses. Yo personalmente no tuve la oportunidad de participar porque estaba en San Luis Potosí dicho día, pero mis amigos de Movimiento Propuesta Ciudadana, organización a la que pertenezco, me contaron el éxito del evento. Fueron más de 800 personas las que participaron en la colecta, la organización fué inmejorable, hubo eventos relacionados con la cultura japonesa, asistieron japoneses al evento, hubo bailes, comida japonesa y muchas cosas más lo cual hizo que este evento fuera magnífico. (aquí puedes ver las fotos, si no puedes verlas, haste miembro del grupo de Propuesta Ciudadana aquí)

    Quiero felicitar personalmente a todos los miembros del movimiento Propuesta Ciudadana, al Instituto Arnulfo Villaseñor Saavedra por facilitarnos las instalaciones, pero sobre todo, a las 800 personas que asistieron al evento y colaboraron con la colecta para ayudar a los japoneses. Personas que demostraron que ante las tragedias y los problemas nacionales no hay que quedarse cruzados de manos. Esta es una muestra de que los mexicanos podemos acabar con las ataduras de la idiosincrasia que nos condiciona para ayudarnos tanto a nosotros mismos como a la demás gente, de que no debemos depender siempre del gobierno ni las grandes empresas privadas para hacer a los ciudadanos partícipes de una causa.

    Esta es una muestra de que ya no es suficiente estarnos simplemente quejando por nuestra realidad. Sino que tenemos que hacer algo, participar, ser proactivos, para buscar el mejoramiento de nuestra sociedad y nuestros semejantes. Basta de buscar las soluciones en políticos que nos prometen demagogia pura, basta de esperar que un tercero nos diga que hacer. Si los ciudadanos no nos movemos ¿quien lo hará por nosotros?.

    Los dejo con un video de Denise Dresser que dice mucho, es un video corto que dura apenas unos segundos pero que lo dice todo sobre el papel que debemos de tener los ciudadanos dentro de nuestra sociedad, espero que les guste.