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  • ¿Por qué la sociedad se está degenerando? Y qué se puede hacer

    ¿Por qué la sociedad se está degenerando? Y qué se puede hacer

    Un usuario de Facebook subió un video donde presumía a su hijo bailando reaggeton con unas niñas. Como se acostumbra en este tipo de música, el niño rosaba sus genitales con el ano de la niña en cuestión, la abrazaba y la cargaba como si se tratara de un muñeca inflable comprada en una sex shop. Me alarmé, esa es la forma en que un niño se estaba introduciendo al mundo de la sexualidad. Y el padre muy orgulloso de su chamaco.

    ¿Por qué la sociedad se está degenerando? Y qué se puede hacer

    Algo está pasando en nuestra sociedad cuando los casos de violaciones, pederastas estimulando sexualmente a infantes, mujeres que huyen del país por ser víctimas de acoso sexual, u hombres que aprovechan el tumulto dentro del metro de la Ciudad de México (que les permite tener contacto con el cuerpo de una mujer sin ser señalados por ello) para después eyacular en el instante, son cada vez más visibles y constantes.

    Algo dentro de la sociedad mexicana se está pudriendo; no sólo tiene que ver con lo sexual, tiene que ver con una tremenda escasez de valores y principios dentro de nuestra sociedad. Esa misma escasez que permite que la gente pueda hacer lo que se le venga en gana, corromperse, abusar de los demás. Hemos aprendido a vivir para nosotros mismos, nos hemos vuelto egoístas:

    Tan egoístas nos hemos vuelto que nos importa más la tarifa dinámica de Uber que la contingencia ambiental que pone en riesgo la salud de muchos habitantes.

    Los padres de hoy parecen estar menos interesados en educar a sus niños. Para ellos les es más fácil y cómodo ser sus amigos, y entonces estos infantes terminan privados de un mentor o guía que los forme. Estos padres de hoy que reprochan a los maestros, y no al niño, por haberlo reprobado, o haberle puesto un reporte de disciplina. El niño llega llorando a la casa por ese cero en matemáticas, o ese día de suspensión. Los padres entonces van a la escuela a recriminarle al maestro. Entonces el niño aprende como chantajear a sus padres.

    Vaya que se trata de tener un poco de sentido común para entender las consecuencias que puede tener en el desarrollo de un niño que apenas ha pasado los 10 años, incitándolo a bailar frotando sus genitales con sus compañeras de clase. No se trata de tabúes ni prejuicios, se tratan de hechos moral y éticamente condenables. Primero, porque el niño está aprendiendo a ver a las mujeres como un objeto, las letras de reaggeton suelen ser misóginas y suelen colocar a la mujer como objeto sexual. No, no es algo que deba ser visto como aceptable, ni como parte del «color de la fiesta»:

    Ponme esa nalga que a ti te voy a inyectar, si te duele por detrás te doy por enfrente – Pipicilina, de Palomo & Daniel.

    Segundo, porque ese niño en corto tiempo, cuando sus órganos reproductores terminen de desarrollarse, empezará a excitarse sexualmente, y habrá aprendido que rosar su pene con una mujer es una muy buena idea. Él y la mujer, o mujeres en cuestión, estarán en la antesala de un embarazo adolescente; que ni siquiera es lo mismo un embarazo a los 17 años que a los 13, cuando la niña recién ha dejado de jugar con las muñecas. A esa edad el niño no ha recibido casi ninguna educación sexual (y menos con ese tipo de padres), no verá mala idea tener sexo, y ni siquiera se molestará en usar anticonceptivos para protegerse. Más improbable será que esté preparada para ser madre.

    Muchos padres de hoy se han vuelto permisivos, confundieron el «romper tabúes» con dejar de impartir educación. No, no se trata de que los padres sean autoritarios, ni que repriman a sus niños; pero tampoco se trata de que hagan todo lo contrario. En un hogar debe de haber reglas y disciplina, los padres están ahí para formar a los niños, no para ser sus amigos. Sí, los padres deberían de ser comprensivos con los hijos, deberían explicarles el por qué de las reglas; sí, deben enseñarles a tener criterio propio y no alienarlos con normas y tabúes que ni ellos mismos saben explicar. Pero el niño debe de ser formado; si lo que se desea es que el niño sea libre, necesita recibir formación para serlo.

    Una persona disciplinada, que tiene una mayor tolerancia a la frustración, y tiene autocontrol, podrá ser un individuo verdaderamente libre. Un individuo que «está en sus cabales» para que tome las mejores decisiones para su beneficio y de sus semejantes. Y para llegar a ser eso, la educación que recibamos en casa será muy importante.

    Una persona con autocontrol tiene una mayor capacidad de postergar sus impulsos y de entender las consecuencias de sus actos. Tiene una mayor capacidad de gobernarse a sí mismo.

    familia, principios y valores

    Cuando ese autocontrol no existe, entonces tenemos individuos que se vuelven nocivos para la sociedad. Individuos corrompidos que hacen lo que sea para obtener dinero, sexo, fama o poder. Individuos más proclives a asociarse con organizaciones delictivas (sin importar la clase social) tales como pandillas o el narcotráfico. Personas que se vuelven promiscuas sexualmente, que se vuelven violadores, que forman parte de redes de tratas de personas, pederastas, juniors que aprovechan un estado de impunidad (como el caso de los Porky’s) para abusar sexualmente de mujeres; usuarios de redes sociales a los cuales no les enseñaron a respetar a las mujeres y lanzan improperios misóginos -«Tú te lo buscaste por golfa, estás bien buena mi reina».

    El tejido social se comienza a construir desde casa, también desde la escuela con profesores que de verdad tengan vocación para ayudar a desarrollar a los niños. Y para eso se necesita esfuerzo: Si quieres educar a tus hijos bajo una religión está bien, si no lo quieres hacer así, también está bien. Pero tienes que aprender a formarlos, a educarlos y a orientarlos para que se vuelvan autónomos y felices, y no se vuelvan víctimas de sus propias pasiones.

    Imagen: http://www.laopinion.com/2015/06/08/la-violacion-matrimonial/ y https://www.emaze.com/@AIIIZTCO/Violencia-de-g%C3%A9nero

  • Si los partidos políticos ya no sirven…

    Si los partidos políticos ya no sirven…

    ¿Sabes que han dicho los partidos políticos sobre Ayotzinapa? ¿Qué han dicho el PRI, PAN, PRD, MORENA, y demás organizaciones que dicen representar a los ciudadanos? Pues dicen poco menos que nada. En mi ciudad Guadalajara, Movimiento «Ciudadano» ha fijado alguna postura al respecto (posiblemente por conveniencia política), pero a nivel federal las posturas han sido escuetas, endebles, y han mostrado poca indignación (y alguna que otra propuesta al aire, como en el caso del PAN) ante el crimen de estado más grave desde 1968. Basta con ver sus páginas web donde no hay referencia alguna a la masacre ocurrida en Iguala Guerrero. Ni un moño negro siquiera.

    Si los partidos políticos ya no sirven...

    Queda claro que los partidos ya no representan a los ciudadanos y viven ensimismados en un mundo paralelo donde buscan servirse a sí mismos. No es gratis que México sea primer país del mundo que más detesta a sus partidos políticos (91%) según el Global Corruption Barometer de Transparencia Internacional. Los partidos ya no sirven, ya no son capaces ni de representar sectores de la población ni de hacer contrapeso, lo cual naturalmente beneficia al partido en el gobierno.

    En el caso de Ayotzinapa vimos muchas voces, activistas, intelectuales e incluso empresarios. La sociedad en general está indignada. Es decir, hay una sociedad, una masa más allá de los partidos políticos tradicionales, gente de ideologías diversas que pueden fungir como contrapeso frente al gobierno y demás partidos que no sirven para nada. En el 68 los partidos políticos de entonces (incluido el PAN) tomaban posturas más firmes, ahora buscan jalar agua hacia su molino.

    ¿Tendríamos que formar nuevos partidos políticos?

    Enrique Krauze les recomendó a los del #YoSoy132 hace dos años que formaran su propio partido político. Ahora vemos nuevas organizaciones como Partido Humanista o MORENA, pero en muchos casos son «los de siempre» aglutinados en nuevas organizaciones. Los «partidos nuevos» tampoco toman una postura firme ante los hechos, lo cual es indicio que no son muy diferentes a los partidos tradicionales.

    Si la ahora mal llamada oposición no tiene la capacidad de ser eso, oposición, ¿Quién lo puede ser ahora? ¿Los ciudadanos podríamos aspirar a formar nuevos partidos que no terminen enviciándose como los partidos actuales? ¿Es una condición natural que cuando el ciudadano llegue al poder, se corrompa y sólo vele por sus intereses como ocurre con los integrantes de los partidos que están en el gobierno? Son preguntas interesantes y complicadas, pero que tienen que ser respondidas de forma inmediata, porque ante la falta de oposición, las formas autoritarias irán in crescendo.

    Masa ciudadana hay, y es que hablaríamos de una epidemia masoquista más mortal que el ébola si ante la forma en que nos están mal gobernando no nos indignáramos o dejáramos pasar las cosas así como así. El problema es que parece que tenemos que volver a arrancar desde cero porque los partidos que fungieron como oposición en décadas anteriores y que en algún momento lo hicieron bien, ya no sirven.

  • Cuando ya nada puede malir sal

    Cuando ya nada puede malir sal

    ¿El mundo está cada vez peor? No lo sé, pero eso sí, el mundo tiene muchos problemas, y tal vez ahora lo que faltan son ideales y convicciones. No sé si ya hemos transitado por muchas formas de organización y de gobierno, ya hemos tratado de analizarnos (es decir, analizar al ser humano) bajo varias perspectivas filosóficas, antropológicas, psicológicas o biológicas, y llegamos a la conclusión de que somos los mismos, que la paz mundial es una utopía y que sólo se puede sostener brevemente, por lapsos muy temporales, debido al equilibrio causado por los conflictos de varias partes.

    Cuando ya nada puede malir sal

    No es que los seres humanos seamos malos, simplemente el conflicto pareciera ser parte de nosotros y parte de nuestra supervivencia. Las guerras, la conquista, la necesidad de dominar al otros. Sería impensable el día en que todas las naciones vivan en paz porque se han convencido de que esa forma pueden coexistir.

    Ciertamente hemos aprendido a ser más civilizados, bueno, hasta cierto punto. Posiblemente ahora los seres humanos utilizamos métodos de dominación menos agresivos. Lo que antes se hacía en una guerra sangrienta, ahora se hace por medio de chantajes, de manipulación financiera y estrategias geopolíticas.

    Es muy difícil responder a la primera pregunta, porque es muy difícil medir los resultados, porque la percepción puede resultar muy engañosa y puede estar atada a muchos factores. Por ejemplo,  la información que nos llega por las redes sociales (a la cual no teníamos acceso antes) puede crearnos una percepción diferente. Un decir, que en Facebook te enteres de más corruptelas de políticos y más escándalos, y entonces, pienses que las cosas están peor. Tal vez para mí, de acuerdo a mi forma de pensamiento, el mundo esté peor y tú lo veas al revés. Para un economista que trata de responder en términos de ingreso per cápita, podrá pensar que las cosas van mejor, pero para otro que mida en términos de desigualdad podrá pensar lo contrario. Igual para un sacerdote que piensa que los valores se están perdiendo, o para un homosexual que ve cada vez más refrendados sus derechos.

    Independientemente de esto, sí creo que el mundo está pasando por un momento difícil, sobre todo por la falta de credibilidad que comienzan a tener las organizaciones que hacen que las cosas funcionen. Cada vez tenemos menos estadistas y cada vez más marionetas o figurines mediocres. La sociedad se siente cada vez menos representada por los partidos políticos de sus naciones, algunos incluso se abrazan ante corrientes extremas debido a la crisis que vive la democracia liberal. Tenemos a los rusos con su líder autoritario Vladimir Putin y si nos vamos más allá, a los terroristas islámicos que cada vez consiguen más adeptos.

    México es un microreflejo de lo que pasa en el mundo, y en algunos sectores la crisis puede ser más insultante. Por un lado hay una fuerte falta de identidad, y quienes sí la tienen, la cimientan bajo mitos históricos. La distancia entre ciudadano y gobierno es abismal. Peor aún, somos capaces de regresar al pasado y dejar que ello pase. Podemos volver a la época diazordacista y echeverrista de la guerra sucia a pesar de que «los tiempos han cambiado», podemos volver a hacer las cosas como antes sabiendo que en tiempos pasados no funcionaron y nos hicieron sufrir mucho.

    Posiblemente se trate de una transición. Posiblemente sea nuestra costumbre (al igual que la de Ortega y Gasset a principios del Siglo XX) de pensar que las cosas eran mejor antes. Pero sin duda parece haber una sociedad mundial con menos esperanza que antes. Posiblemente ante la falta de un enemigo visible (necesario según Umberto Eco) a cual combatir, tal como lo fue el fascismo o el comunismo (por eso es que luego a los americanos se les da mucho inventar enemigos para reforzar la identidad nacional).

    Por eso para muchos pareciera que la sociedad global ha tocado fondo, cuando ya nada puede malir sal… salir mal, perdón.

  • México no tiene líderes

    México no tiene líderes

    ¿Cómo está México hoy?

    -Cerebro, no seas negativo, tu ves el vaso medio vacío, pero si tuvieras una actitud positiva como yo la tengo, verías el vaso medio lleno ¡México se está moviendo! -¿Negativo? Pero si el vaso ni siquiera tiene agua, gíralo y verás que apenas le caen gotas.

    México no tiene líderes

    México está mal, eso es un hecho. «Hechos matan spots». Y México se está desintegrando. El claro ejemplo visto en Los Cabos donde la «solidaridad» estuvo ausente y donde los atracos y la rapiña abundaron. Sabes que México se desintegra cuando ves que un corresponsal de Televisa y otro de una agencia de noticias colaboran con la Tuta y le ayudan a lavar su imagen. Sabes que México se desintegra cuando en el Grito de Independencia ya no se escuchan los «vivas» y el Gobierno debe de mandar acarreados a la primera fila para que parezca que se apoya al Presidente.

    Y si se está desintegrando ¿Qué se debe de hacer? Muchos queremos que México cambie y mejore.

    Pero México ya no tiene líderes. Incluso la Tuta dentro de su comunidad es más líder que lo que lo es cualquier político para la sociedad en general. A México le hacen falta líderes que logren crear más líderes (y no seguidores).

    En la política antes los había, eran contados con los dedos de la mano, pero existían. No importaba si eran de derecha o izquierda, pero había quienes podían representar la voz de distintos sectores de la sociedad. ¿Quién del PRI es un líder para la sociedad? ¿Quién del PAN lo es? ¿Quién del PRD lo es? ¿Quién de los partidos chicos lo es? Me podrán mencionar a Andrés Manuel López Obrador, pero el tabasqueño ha perdido mucha lucidez y energía como para encabezar un liderazgo (otra cosa sería determinar qué tan buen líder es este personaje).

    Incluso los líderes de hace poco se han ido apagando, gente como Javier Sicilia que logró unir mucha gente a su causa está prácticamente desaparecido. Algunos otros como el Doctor Mireles están en prisión. Posiblemente el Gobierno actual le teme a los líderes y los busque inhibir porque por su naturaleza les representa una amenaza.

    Como no hay, entonces la sociedad se encuentra perdida. Y no hablo de un líder paternalista que se encargue de hacer el trabajo que los demás deberían de hacer, sino de un líder que contagie a los demás, que multiplique líderes, eso se está perdiendo en México y es muy grave. Porque un país sin líderes es muy proclive al autoritarismo.

    Nuestra sociedad tiene el síndrome de burnout, que es una consecuencia prolongada de estrés en el organismo ante los factores externos y que causa agotamiento. La sociedad está enojada pero la fatiga hace que no pueda canalizar su indignación, hace que se quede paralizada, que no pueda reaccionar. Y una sociedad paralizada y sin líderes es muy conveniente para el régimen, así tienen total libertad.

    Mientras, los narcotraficantes hacen lo que quieren, muchos se corrompen al por mayor, y ese Estado de Derecho al que aspirábamos para vivir dentro de un país civilizado en el cual pudiéramos confiar para llevar una vida apegada a las leyes que procurarían nuestro derecho es ya casi inexistente. Así de triste es.

    Pensar que el vaso de agua está «medio lleno» es iluso cuando menos. No se puede confundir la actitud positiva con la ingenuidad, y sólo un ingenuo pensaría que México está bien.

  • Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    La música en el Siglo XXI, a menos que se aspire a ser una figura mediatizada, o que logre ser un hit internacional (sea buena o no), es una carrera ingrata que conlleva mucha disciplina y muy pocos ingresos. La ley de la oferta y la demanda no se compadece de los músicos, y no necesariamente porque sea mala per sé, sino porque la sociedad tiende a demandar poco un espectáculo presidido por un virtuoso de la música.

    Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    Vivimos en un mundo donde hay una tendencia a embrutecer a la gente, donde las artes y la música son las primeras que aparecen en la lista de recortes, porque posiblemente no las consideran directamenente productivas en base a ecuaciones micro y macroeconómicas. Pero posiblemente en una sociedad con acceso a grandes canales de información, se puede pensar prudente embrutecer a la gente para que no tenga la capacidad de asimilar la información que le llega. No es lo mismo un internauta que busca artículos de divulgación científica en Internet, o se informa de la actualidad política, que uno que sube memés chuscos en Facebook y navega en páginas porno.

    Si viviéramos en un mundo donde la gente tuviera cierta cultura, donde estuviera preparada, una economía de mercado, por el contrario, retribuiría a los talentosos, en este supuesto donde la gente tiene la capacidad para elegir lo que considere de más calidad o talento. Pero no es así. En una sociedad embrutecida, las fórmulas sencillas donde la creatividad no está puesta en el producto, sino en la imagen, en el branding y en el empaque, son lo que funciona. Esto es así, porque para poder valorar ciertos talentos, es necesario estar preparado para ello, y conlleva un esfuerzo el generarse la capacidad de apreciar el arte. La gente embrutecida es incapaz de poder apreciar la belleza de muchas expresiones artísticas, y si lo hace, es de forma generalizada, sin poder apreciar los detalles que marcan la diferencia entre una obra majestuosa y otra común y corriente.

    Las personas que saben apreciar el arte, son personas que tienden a ser mucho más críticas, y tienden a cuestionarse más el entorno que los rodea. No sólo eso, suelen ser más creativas e incluso más productivas. Una persona talentosa y cultivada tiene más capacidad de generar cambios benéficos en la sociedad, ya sea un pensador, un empresario, un científico. La gente embrutecida sólo podrá estar limitada a ser parte del sistema tal cual engranaje.

    Un jugador de futbol cuesta bastante más y gana bastante más que un músico o toda una orquesta junta porque es más demandado y despierta más pasiones. Ciertamente al igual que el músico, el futbolista debe de esforzarse para llegar lejos, no es de ninguna forma culpable de este contraste. Pero el músico sólo tendrá en la tribuna a una minoría, cada vez más minoría, que aprecia su talento. La gente embrutecida se aburrirá, no entenderá lo que hace y sólo podrá apreciar el sonido de las cuerdas o del clarinete, sin entender bien a bien, que es lo que se quiere expresar, ni mucho menos podrá entender los detalles que le dan ese toque a la obra.

    Pero en una sociedad global cada vez más embrutecida, se entiende entonces, como los precios de las transacciones de los jugadores de futbol rompen record, mientras que los músicos talentosos deben de buscar una segunda opción para sobrevivir.

  • La cultura y la cohesión social

    La cultura y la cohesión social

    Peña Nieto propone un recorte de cuatro mil millones de pesos a la cultura, sólo un mes antes (en su informe), él mismo afirmaba que la cultura favorecía la cohesión social. ¡Paradójico!. Y es que desde una perspectiva política (más no social) parece convenirles, porque mucha gente ve la cultura como algo innecesario. Cuando muchas personas escuchan los términos “jazz”, “danza”, “letras”, “artes plásticas”, “literatura” (entre muchos otros más) sienten que no le entienden, que es algo ajeno a ellos, porque no se han dado a la tarea de aprender a apreciar las expresiones culturales del ser humano. Pero el mismo Peña Nieto lo dijo, la cultura favorece la cohesión social. Es de esas cosas cuyos beneficios no son tan tangibles a primera vista, pero no deja de ser un pilar importante en el desarrollo social. Máxime que casi todos los pueblos fuertes del mundo se han caracterizado por su cultura.

    La cultura y la cohesión social

    Parece que hay una tendencia (no sólo nacional) a despreciar todo lo cultural, todo aquello que tiene que ver con el intelecto. Y en esa transición algunos se preguntan por qué la delincuencia en las naciones aumentan y por qué tienen una sociedad más fracturada. La cultura además es lúdica, ¿No sería mejor que los jovencitos de hoy que se juntan a vagar por exceso de tiempo libre aprendan por un decir, un instrumento musical? ¿No sería mejor que en vez de armar una pandilla de delincuentes, un grupo de jóvenes conformen una banda musical aunque sea con instrumentos reciclados con la basura?

    Existen dos formas para combatir la delincuencia (que de ninguna manera son, o deben de ser excluyentes entre sí) los mecanismos preventivos, y los mecanismos correctivos. Estos últimos buscan corregir un problema que ya ha surgido. Por ejemplo, castigar con cárcel a un delincuente., o incluso tener que privar de la vida a un individuo en el momento que amenaza la vida de los demás. Por otro lado, están los mecanismos preventivos. Los cuales apuntan a las causas por las cuales los delincuentes surjan. Esto con el objetivo de que el número de los delincuentes sean los menos.

    Una parte esencial de la estrategia preventiva es la cohesión social, el saneamiento del tejido social. La cultura y el deporte son grandes aliados para esta tarea. Un joven que tenga un parque donde jugar futbol con sus amigos, tenga la posibilidad de aprender un instrumento o adquiera el hábito de la lectura, tendrá menos posibilidades de delinquir que un joven que no tenga estas facilidades. Para lo cual el gobierno busca o debería rescatar espacios públicos (lo cual a ojos de los desconocedores del tema, podría representar un derroche innecesario de dinero), aunque es algo que no sólo debería ser trabajo de nuestros gobernantes, también los demás sectores como la iniciativa privada y las organizaciones de la sociedad civil, deberían sumarse a la creación de espacios lúdicos.

    Por más cultura posea un persona, mejor formada estará, y será más útil a la sociedad. No sólo en el sentido productivo (a lo cual han querido reducir el papel del ser humano en los últimos tiempos) sino en el sentido social. La falta de cultura no sólo termina por afectar la identidad nacional, sino que tendremos a personas técnicas, como lo predijo Ortega y Gasset, individuos expertos en su área de especialización, pero ignorantes en todo lo demás, tendremos a personas fácilmente manipulables, con una menor capacidad para incidir en el quehacer público.

    Por eso es que la cultura no se debe de hacer a un lado. Su efecto a corto plazo no es tan notorio como el aumento de un nuevo impuesto o una prestación social nueva. Pero a largo plazo podría inclusive determinar la fortaleza de la sociedad.

    Publicado en México desde México.

  • El proceso de la construcción de ciudadanía

    El proceso de la construcción de ciudadanía

    Las sociedades están regidas por cierto equilibrio de poder, por varias relaciones de poder . Un ejemplo es la relación de poder entre gobernante y gobernado, en una familia donde el padre tiene cierto poder sobre los hijos, en el trabajo donde el jefe ostenta un poder sobre el empleado, y este último se organiza (desde una asociación de facto entre empleados o hasta un sindicato) como contrapeso, igualmente los partidos políticos. El intelectual ejerce cierto poder sobre sus lectores, el maestro también, el líder de opinión. El poder es la capacidad de influir en el comportamiento de las demás personas deliberadamente. Esta capacidad puede ser benéfica o perjudicial, y para que una ciudadanía funcione es necesario que existan contrapesos entre los diversos sectores de la sociedad, cosa que en México nos hace falta mucho camino por recorrer.

    El proceso de la construcción de ciudadanía

    Las sociedades más igualitarias y más justas son aquellas donde existen los suficientes contrapesos, y sobre todo donde dichos contrapesos sepan como ejercer dicho poder. Cuando hablamos de la construcción de ciudadanía, hablamos de ciudadanos gobernados, que también puedan ejercer cierto poder sobre quienes los gobiernan. Y me queda claro que para ejercer dicho poder, no es suficiente un «papel oficial» que hable de los derechos «que debería tener» el individuo. Sino que el ciudadano debe de tener la capacidad de ejercer el poder con el fin de preservar sus derechos y mejorar el entorno donde vive y convive.

    Para lograr un cambio se necesitan cuatro pasos (a mi consideración): La detección del problema, la manifestación y mediatización de dicho problema, la creación de una propuesta que busque resolver el problema, y la aplicación de dicha propuesta:

    «Quejarse de la situación» no es algo malo per sé,  en realidad es necesario, y es parte de este proceso. Si nadie se «quejara», si nadie alzara la voz, no se podría construir una propuesta, debido a que se desconocería dicho problema. El decir: -La situación de México está difícil. Estoy harto de la corrupción del gobierno- debería ser un primer paso. El problema es que no se logra trascender más allá, y no pasamos muchas veces del primer paso, de la detección del problema. Debido a que este primer paso es el que menos esfuerzo requiere, y menos voluntad.

    Se logra dar un segundo paso cuando llegamos a la manifestación y detección de dicho problema, se trata de poner el tema en el discurso. Y aquí ya implica cierto esfuerzo. Movimientos sociales como #YoSoy132, o el #OccupyWallStreet, son un ejemplo de ello (y que quedaron atorados en esta segunda etapa). Es la primera etapa en que la ciudadanía adquiere algo de poder debido a la generación de masa crítica. Mediante la manifestación (que no necesariamente tiene que ser callejera, puede ser también mediante redes sociales o aprovechando los medios de comunicación), se logra poner cierto tema en la mesa de debate, se logra generar conciencia en la sociedad sobre la problemática. El Sociólogo Manuel Castells afirma que en algún momento, los movimientos sociales son coptados o se diluyen con el tiempo, pero que lo que quedan son las ideas. Y en base a lo que nos comenta, diría que los temas deben de quedar lo suficientemente expuestos para que se de el tercer paso, que es el de la creación de una propuesta.

    Las manifestaciones suelen ser espontáneas, emocionales. Pero las propuestas tienden a ser más racionales y requieren trabajo (parte de ello explica por qué nos cuesta trabajo hacer esa transición), como lo sugiere la organización civil, Un Millón de Jóvenes por México en su sitio, con el slogan «De la protesta a la propuesta». Ya no sólo la impotencia o el coraje es el móvil, se necesita buscar gente experta en el tema (o estudiar mucho sobre ello), encerrarse, investigar, tal cual tarea de escuela, proponer, convencer. Al igual que en el segundo paso, las propuestas se deben socializar y se debe convencer a la sociedad, por qué es necesaria dicha propuesta. Cuando esta haya tomado forma, entonces se pasará a la cuarta y última etapa que es la búsqueda de la implementación de la propuesta.

    Se trata de incidir en las autoridades o en la sociedad para generar un cambio real. Las formas tendrán que ver con las circunstancias. En algunas ocasiones se podrá negociar con las autoridades, aprovechar épocas electorales para obligar a comprometer a los políticos, buscar aceptación en la sociedad, incluso habrán casos en que la presión volverá a ser útil. Por ejemplo, un grupo que tiene una propuesta para mejorar el transporte público, pero debido al caso omiso de las autoridades, deciden realizar una manifestación pacífica, sea en calle, en redes, presionando a los diputados, con la finalidad de lograr esa mejora.

    Este proceso de construcción social implica un esfuerzo grande. Los resultados no siempre están a la vuelta de la esquina, y es por eso que se han creado organizaciones civiles que buscan concluir el proceso en un mediano o largo plazo, o bien repetirlo. Pero se necesita de voluntad y un sentido de responsabilidad e independencia, por lo cual tenemos que tenemos que luchar con los fantasmas del paternalismo y la verticalidad. En un sistema autocrático y vertical como el ejército, una escuela primaria tradicional, una prisión (donde como menciona Foucault, una entidad ejerce poder total sobre los demás por medio de la vigilancia) o un gobierno totalitario será válida la creencia de que cumpliendo las normas se ha cumplido como ciudadano. Pero en un país aspirante a democrático, se debe colaborar, dar un esfuerzo extra para buscar incidir y usar ese poder implícito para buscar cambios reales.

  • Cuando el futbol es lo más importante de las cosas más importantes para el mexicano

    Cuando el futbol es lo más importante de las cosas más importantes para el mexicano

    Cuando el futbol es lo más importante de las cosas más importantes para el mexicanoDecía Valdano que el futbol es lo más importante de las cosas menos importantes en la vida.

    1.- Todo el mundo está preocupado por el accionar de la Selección Mexicana. Se hacen intensos análisis sobre qué es lo que está ocurriendo con la selección. Cuando se habla de política mucha gente se aburre, huye cuando oye palabras como “reforma” y “congreso” como si se fuera a hablar de un tema demasiado técnico, cuando en realidad no es necesario tener tantos conocimientos para tener una noción general de lo que sucede en nuestro país.

    2.- Todo el mundo la hace de técnico, le dice al Chepo de la Torre que alineación debe de utilizar, todos se creen expertos en la materia. Cuando se tocan temas como economía, educación, inversión, y demás temas relacionados con el país, entonces nadie sabe nada. Quesque la economía es para economistas, la educación para docentes.

    3.- Todo el mundo conoce la alineación de la Selección Mexicana, el número y la posición de cada uno de los jugadores. Conoce el historial de cada jugador, en que club juega, en que clubes ha jugado y dónde nació. Pero no saben quién es su diputado federal.

    4.- Todo el mundo sabe que es un 4-3-3, 5-4-1, el ataque total, el catenaccio. Pero muchos no conocen a ciencia cierta los conceptos de izquierda, derecha (y menos posiciones ideológicas más concretas).

    5.- Todo el mundo recuerda los últimos marcadores del México – Brasil. Cuantos goles lleva el Chicharito en la Selección Mexicana. Saben usar la fórmula matemática para sacar los coeficientes del descenso en la liga, calculan cuantos puntos necesita su equipo para entrar a la liguilla. Pero si les preguntas que es el PIB, el Coeficiente de Gini, o el IDH, creen que les estás hablando en otro idioma.

    6.- ¿Qué pasaría si la selección no califica al mundial? ¿Cómo afectaría nuestras vidas? Seguramente no pasa de una frustración momentánea al momento de la eliminación (a menos que de verdad seas un enajenado del futbol). ¿Qué pasa si esos numeritos “técnicos” que no entiendes (más bien no te molestas en entender) o esos conceptos no van bien? La economía se puede venir para abajo, puedes perder tu trabajo, tu casa, y hasta tu tele. Es decir, no vas a poder ver a la selección en el mundial, porque será prioritario encontrar comida para tus hijos.