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  • Sergio Sarmiento, un pseudolibertario

    Sergio Sarmiento, un pseudolibertario

    Entiendo que haya columnistas que tengan su línea, se vale ser derechistas, izquierdistas, priístas, panistas, perredistas, y hasta morenistas (con eso de que AMLO quiere engrosar la partidocracia con partidos innecesarios). Lo que yo repruebo es cuando una «pluma» se vende, deja de un lado sus ideas y se convierte en alguien quien hace el trabajo sucio. Sergio Sarmiento es uno de los casos:

    Sergio Sarmiento, un vendido pseudolibertario

    Hasta hace un tiempo, yo le tenía respeto a este columnista. No concordaba con todas sus ideas porque yo no soy precisamente un libertario, pero me gustaban sus artículos de «Jaque Mate» en el Reforma. A Sergio Sarmiento lo creía un tipo inteligente (y lo es), preparado, que sabía lo que decía, pero en algún momento sus patrones lo usaron como carne de cañón. Posiblemente muchos «pejistas» sean críticos de este periodista, pero curiosamente AMLO me viene a la mente cuando empecé a ver el «profesionalismo» de Sergio Sarmiento. Sucede que hace ya algunos años, en el 2007, los partidos políticos pasarían una reforma electoral que limitaría el margen de maniobra de las televisoras. Claro que estas hablaron de que les estaban coartando la libertad de expresión porque las televisoras querían que el gobierno no les impusieran espacios en su transmisión para los partidos políticos (recordemos que la señal de las televisoras es concesionada). De la otra forma, los partidos políticos entonces tendrían que comprar espacios en televisión para anunciarse.

    Sergio Sarmiento dijo que no fue en representación de ninguno de sus empleadores, pero queda claro que fue como carne de cañón (ya en otros eventos ha aparecido junto a Salinas Pliego y Emilio Azcárraga) y dio su discurso como si hablara desde una posición libertaria (recordemos que a los libertarios no les gustan en realidad los duopolios que han crecido con anuencia del gobierno). No solo eso. TV Azteca para chantajear al PAN, empezó a darle más exposición a AMLO y a todas sus críticas en cadena nacional. Curiosamente al siguiente día, Sergio Sarmiento publica una nota en su columna Jaque Mate donde habla muy bien de AMLO (siendo que ha sido muy crítico), donde dice que si bien no está de acuerdo con algunas de sus propuestas, es un gran líder social; una columna que si le cambiara de nombre posiblemente creería que fue publicada en La Jornada.

    También Sergio Sarmiento hace un tiempo habló muy bien de Carlos Slim (cuando se llevaba bien con las televisoras). No es que sea malo hablar bien de Carlos Slim, sino es que desde su posición política supuestamente libertaria, Carlos Slim es muy criticado en los más altos círculos del libertarismo como CATO, donde lo tachan de monopolista y quienes afirman que el monopolio de Telmex frena la competencia en esta nación.

    En sus últimos artículos se ha notado muy afín a Enrique Peña Nieto. Es cierto que TV Azteca no ha apoyado tan descaradamente a Peña Nieto como lo ha hecho Televisa, pero también es cierto que el delfín de TV Azteca también fue Peña Nieto. Ahora dice que en Atenco no sucedió nada, que Peña Nieto todo hizo bien. Cierto que Atenco es un mal menor comparado con el 68, pero ese suceso nos habla de los tintes autoritarios de Peña Nieto. Parece que Sergio Sarmiento no está bien enterado de lo sucedido. Incluso conozco información relevante (y muy fuerte) de lo sucedido ahí, que no he comentado aquí, porque tal vez para mí la versión de mi amigo es muy valiosa, pero para ustedes, eso del «amigo del amigo» no es muy fiable.

    Sergio Sarmiento presume de ser muy estudiado, influenciado por la escuela austriaca y por personajes como Friedrich Hayek, Karl Popper, Ayn Rand, y por supuesto, Milton Friedman. Pero algunos de los artículos que escribe, son meritorios para que estos personajes se revuelquen en sus tumbas.

    En México existen muy pocos libertarios. Los muy pocos que se dicen libertarios son Sergio Sarmiento (un pseudo) y el ex candidato Gabriel Quadri (que por el amor de Dios, no puedes ser libertario y a la vez que Elba Esther Gordillo sea tu mami), pero pareciera ser que descubrieron que su ideología no se apega a la realidad mexicana y por lo tanto solo aparentan serlo.

    Lástima de periodista.

  • Escasez de intelectuales

    En México, en tan solo un año, se nos han ido 3 figuras intelectuales que marcaron época en la sociedad. Carlos Monsivais, Germán Dehesa y ahora Miguel Angel Granados Chapa. 3 figuras a las cuales muchos estaban acostumbrados a leer. Al primero, en el diario El Universal, a los otros dos, en el Reforma. Gran parte de estos personajes contribuyeron a la construcción de lo que podemos llamar «democracia» en México. Ellos vivieron las etapas más dolorosas de la represión autoritaria del PRI. En algún momento fueron silenciados y amenazados por el entonces Gobierno Federal. Estas 3 personas que menciono fueron partícipes en alguna forma del movimiento del 68 y conocieron las entrañas de un país que hasta le fecha no termina de «cuajar».

    Ellos ya se fueron, pero la pregunta es ¿quién ha llegado para suplirlos?. Es una pregunta difícil de contestar. Existen otras personas más jóvenes nacidas en la década de los 60’s como Denise Dresser, Carmen Aristegui (esta última más que intelectual es una periodista) o el libertario Sergio Sarmiento, pero en realidad no se ven intelectuales que suplan a la vieja ola que está por irse, en la juventud mexicana no vemos quienes estén dispuestos a tomar ese papel.

    La doctrina neoliberal (que paradójicamente está sustentada en las ideas de intelectuales como Ayn Rand, Friedrich Hayek o Ludwig von Mises) ha provocado que en la educación se priorice la técnica sobre las humanidades. Para muchos economistas y políticos de derecha, la filosofía y las ciencias sociales son una pérdida de tiempo, porque afirman que no producen valor agregado a la economía, como si esta fuera la única que determinara el desarrollo de un país. Entonces en un ambiente así, los espacios para los filósofos, sociólogos y estudiosos de las ciencias sociales se reducen. Es cierto, hay muchos mexicanos que optan estas carreras, y de hecho son muchos (si no es que demasiados), pero en un ambiente económico puramente mercantilista no encuentran un lugar donde expresar sus ideas.

    México ha sido un país rico en ciencias sociales (sobre todo por la influencia europea), pero esa riqueza parece diluírse. El problema que debe preocupar en México sobre la pérdida de la intelectualidad no tiene que ver tanto con el desarrollo económico, sino con la procuración de la democracia y la justicia. Ellos se encargan de analizar el panorama social y político de México y a su vez lo hacen accesible al público. Ellos no producen riqueza per sé, pero si son capaces de analizar el sistema social y económico desde su punto de vista, mostrarnos sus virtudes y sus defectos, logran desmenuzar la problemática del país y generar conciencia en los ciudadanos.

    No solo eso, también ellos son capaces de relatarnos nuestra historia (como bien lo hace Enrique Krauze) y de hacernos conscientes sobre las bases en la que está cimentada nuestra sociedad. Y ahí es donde fallan los tecnócratas que se empecinan en ignorar a los intelectuales, puesto que ellos aplican recetas económicas sin analizar sobre la base social y la idiosincrasia de la nación, como si meras fórmulas y tecnicismos económicos fueran a traer el progreso de una nación. Los intelectuales son capaces de mostrar esa base, y si los tecnócratas o economistas no fueran cerrados ante el análisis de los primeros, podrían aplicar sus teorías económicas adaptadas a la realidad de la nación.

    Las naciones más prósperas son aquellas que saben utilizar un correcto balance entre la correcta aplicación de políticas económicas y fomento del emprendurismo, y el fomento a las ciencias humanísticas y sociales. Por eso países como Noruega, Suecia, Dinamarca, Suiza, entre otros, gozan de un gran nivel de vida. La economía de mercado y la tecnocracia no debería ser un sustituto del intelectualismo, más bien deberían de complementarse y retroalimentarse. Pero el día en que desaparezcan los intelectuales en pro de una economía consumista y mercantilista, estaremos serios problemas.

  • El Bicentenario de la Independencia. O el Centenario de la Revolución, ¡Una mentada de madre!.

    Me cuesta trabajo creer que este 2010 se vaya a celebrar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Me cuesta trabajo creer que nos ha tocado vivir en una fecha histórica para la nación. ¿Por qué?. Porque la verdad si de festejar fechas memorables se trata, estamos haciendo el ridículo. No solo por el poco contagio sobre la importancia de estas fiestas a la población, sino por lo inocuo, banal, y superficial que está resultando todo esto. Creo que en los festejos del Bicentenario, está quedando más que patente que al gobierno le conviene mantener al pueblo ignorante.

    Los pocos intelectuales que quedan en el país como Enrique Krauze o Sergio Sarmiento, se quejan de esto. El propio Krauze le achaca el problema al partido que está en el poder en este sexenio. Pero creo que este problema va mucho más lejos. Lo poco que se ha presentado sobre el Bicententenario hasta la fecha se ha montado como un show mediático. Lo más que el mexicano promedio ha visto es el «Torneo Bicentenario de Futbol» (que es lo mismo que la liga de apertura pero renombrado), el partido México vs España (aburridísimo), y para acabarla de contar, «La Academia Bicentenario. Si eso no es ridículo ¿entonces que es?». ¿Donde quedó la discusión sobre la historia de nuestro país, sobre los supuestos heroes o los que no lo fueron tanto?.

    Parece que ni la mercadotecnia se ha encargado de hacer su labor. Me doy una paseada por el Sanborns o por la Ghandi y veo muy, pero muy pocas obras nuevas relacionadas con estos festejos, y algunas de muy poca calidad, y muy oficialistas. De hecho muchas de estas ya habían sido publicado con antelación y ninguno fué publicado con motivo de las fiestas patrias, como la Trilogía de Enrique Krauze, los libros de Catón sobre Hidalgo o Juárez, o bien, los libros de Francisco Martín Moreno, que son me atrevo a decir uno de los máximos referentes de estos sucesos si de autores contemporaneos se trata.

    Dicen que Televisa va a sacar una telenovela próximamente relacionado con la Independencia (por Dios, como nos vamos a cultivar con eso), que el presidente Calderón y sus compinches gastaron 690 millonsotes de pesos para hacer un show pirotécnico lleno de algarabía, y pa’l colmo del PAN, lo van a hacer todo con un toque de malinchismo, como menciona Sergio Sarmiento en su columna de hoy. El show pirotécnico estará a cargo de Ric Birch (australiano), y hasta van a traer al multimedallísta mariguano olímpico Michael Phelps quien va a hacer una breve aparición. Nada más falta que traigan a Dick Sucker de stripper disfrazado de Benito Juárez con tanga para que les baile a las mexicanas, ¡Háganme el favor!.

    ¿Pero quien va a reflexionar sobre los que lucharon por nuestro país?, ¿dentro de todo esto, donde queda Hidalgo, Morelos, Iturbide, Benito Juárez, Miramón, Maximiliano, Porfirio Díaz, Madero, Obregón, Carranza, Zapata, Villa?. ¿Donde queda las reflexiones de los intelectuales como Lucas Alamán o Cosío Villegas, de Carlos Fuentes o de Octavio Paz?. ¿Donde queda aquella reflexión histórica que deberíamos ejercer para no repetir los mismos errores y renovarnos como mexicanos?. Todas esas reflexiones han quedado en la basura.

    Krauze destaca algunos pocos intentos que se han hecho para traer estos temas a la discusión, como Discutamos México u Orgullo Municipal. Pero es muy poco lo que se está haciendo. Hasta el tema oficial del bicentenario a cargo de Alex Syntek fue duramente criticado por mucha gente. No se que tenía en la cabeza Alfonso Lujambio, titular de la SEP, cuando le encomendaron esta ardua tarea de realizar los festejos del Bicentenario.

    Lamentablemente el gobierno desea un pueblo sin memoria histórica. Puesto que un pueblo ignorante es un pueblo más fácil de manipular. Que triste.