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  • Si le escribo a Carlos Romero Deschamps

    Si le escribo a Carlos Romero Deschamps

    Un conocido hizo una lista de todas las cuentas de Twitter de todos los senadores, un amiga recopiló los correos de ellos. La intención. Presionarlos para que no se apruebe la reforma hacendaria propuesta por el ejecutivo por las razones que ya conocemos. Me sumé a esta última causa. Abrimos una petición vía Internet para que todos firmaran. Sí, tal vez los clasemedieros no somos tan dados a manifestarnos (claro, con la excepción del proceso electoral del año pasado) y buscamos generar masa crítica de formas más sutiles (antes ni eso pasaba). Pero había que hacer algo, porque el nivel de encono no dista tanto de aquellos que usan la calle como forma de presión, sólo basta con «darle una checadita al feis».

    Si le escribo a Carlos Romero Deschamps

    Se supondría que el diputado, el senador, debe de ser un conducto de las expresiones y necesidades del pueblo. Se supone, al menos en la teoría, que deberían de conocer a fondo dichas necesidades, llevarlas al congreso y subirlas al pleno. En México, cuando estas personas ganan la elección (salvo los plurinominales a quienes no se les vota), se olvidan de aquellos a quienes representan, en algunos casos ni siquiera regresan a su ciudad de origen. Y uno se acuerda de esto cuando se da cuenta que después de varios correos y varios tweets enviados, no ha recibido respuesta alguna, ni siquiera algún correo automatizado que te agradezca haberte puesto en contacto con el diputado. Cosa contraria a los tiempos electorales, donde no es tan raro ver que el político «responda personalmente» tus dudas.

    Por eso es que me sentí un tanto extraño cuando envié el correo a Carlos Romero Deschamps. ¿De qué forma un personaje como él, vividor de la política, succionador de la riqueza de Pemex, se va a preocupar en poner atención a los correos que se le envían? ¿A quién representa Carlos Romero Deschamps por favor? ¿Una persona que malgasta nuestros recursos, tendrá dentro de sí un alma caritativa para preocuparse por todos los mexicanos? Habría que ser muy ingenuo para pensar eso.

    A veces el problema es de dos cuando la gran mayoría de los ciudadanos ignoran quien es el diputado o senador que los representan. Apenas una minoría está generando conciencia en el papel real del significado, y tratan de buscar a los diputados (locales, o nacionales) o senadores para abordar un tema que les preocupa. Posiblemente tiene que ver con el hecho de que vivimos en un sistema simulado, en una dictadura donde el congreso servía como adorno para hacer creer a la gente que había una democracia, y donde la participación ciudadana era nula.

    Esos diputados, esos senadores, antítesis de la frugalidad, que ganan mucho, y que hacen poco, al menos en gran parte de los casos. Esos que aparecen dormidos en el canal del congreso, jugando al Candy Crush mientras se vota una reforma estructural. Esos son los que dicen representarnos, y en parte su apatía, su poca disposición al trabajo, tiene que ver con el hecho de que los ciudadanos no los hemos acostumbrado a exigir cuentas. Y en muchos de los casos, creen solo formar parte de una masa política que vota o sirve de contra peso en una votación de leyes que a veces ni se molestan en leer.

    Tal vez por eso, mi esfuerzo tenga algo de utilidad, aunque me conforme con el «al menos es mejor que no hacer nada». Que al menos vean su bandeja de entrada con más correos que los que tenían antes, que vean que allá afuera se les está pidiendo cuentas y que cumplan. Porque lo deben de saber, un diputado es un servidor público, es un empleado de todos los mexicanos, y nosotros debemos actuar como sus jefes, exigiendo resultados.

    Y claro, que si quieren mandar correos para invitar a los Senadores a no aprobar la Reforma Hacendaria, tienen todo lo que necesitan aquí: 

  • Fuera senado y fuera plurinominales.

    Una de las piedras en el camino que tiene México es su «gran» aparato gubernamental. Pero esa grandeza en realidad no sirve para mucho. Percibimos al gobierno corrupto, ineficiente, y muchas veces vemos que no trabajan para los que los pusieron ahí, el pueblo. Ya Pedro Ferriz de Con había hecho una propuesta interesante de quitar a los plurinominales. Que es cierto, en algún momento de nuestra triste historia, esa modalidad sirvió para que los partidos pequeños (porque en ese entonces todo lo que no era el PRI era un partido pequeño) tuvieran representantes en el congreso. Pero ahora que el pastel está dividido por tres partidos, los plurinominales terminan estorbando, más porque son diputados que nosotros no elegimos, sino que son puestos por «dedazo» por los partidos.

    En la finalmente «chafa» Reforma Política, perdonen por la expresión, se rechazó la eliminación de los plurinominales, al igual que otras propuestas interesantes como la consulta popular, y la segunda vuelta electoral. La única reforma interesante y necesaria que aprobaron fue el de la candidatura ciudadana. El congreso le cuesta mucho dinero a la nación porque los diputados tienen un sueldo de más de 70,000 pesos (después de impuestos), pero no solo eso, de su ingreso pueden ahorrar 12% para un fondo de retiro, aportándoles la misma Cámara otro 12 por ciento, y además hay que sumarles dos pagos mensuales de 28 mil 772 pesos de «ayuda ciudadana» (véase lo demagógicos que son los nombrecitos de los conceptos estos) y 45 mil 786 pesos más por asistencia legislativa. También tienen seguro de gastos médicos mayores, cupones de avion, ayuda terrestre de $10,000 pesos mensuales a los que viven en un radio menor a 300 kilómetros y una tarjeta IAVE (que sirve para no pagar en las casetas)

    200 de estos tipos son diputados plurinominales ¿Cuanto nos ahorraríamos si los elimináramos?, reduciendo de esta forma de 500 diputados totales a 300: Supongamos que el monto que gana al mes un diputado en promedio ya con todo y prestaciones, es de $100,000 pesos lo que equivale a $1,200,000 pesos anuales. ¿Y cuanto nos ahorraríamos quitando a los plurinominales?, tan solo $240,000,000 pesitos. Ese dinero podría utilizarse para cosas más útiles como la inversión en ciencia y tecnología que en México hace tanto falta, becas para aquellos estudiantes con escasos recursos y un sin fin de cosas que podrian ser más productivas que tener 200 parásitos que muchas veces ni siquiera asisten al congreso, como el caso de Jorge Kahwagi que solo asistió una vez al año y en estado de ebriedad.

    Por el otro lado tenemos al senado, ¿que tanto sirve tener un senado en México?, ¿de verdad es funcional?. Resulta que los países más desarrollados y avanzados no tienen senado. Noruega, Suecia y Dinamarca, esos pobres países donde sus pobres ciudadanos tienen un nivel de vida muchisimo más alto que la de nuestro país. Otros países si tienen, pero tienen pocos representantes, no pasan más de 100, como en Alemania y en Estados Unidos. En México tenemos 124, casi 4 senadores por estado ¿y que se dedican a hacer?. Si quitáramos al senado, nos ahorraríamos $3,500,000,000 de pesos al año. Pero en vez de reducir a la masa parasitoide de políticos, el gobierno les aprieta cada vez más a los ciudadanos «vía Hacienda, impuestos, cuotas, bla bla bla» para poder tener fondo.

    La propuesta de Pedro Ferriz de Con tuvo mucho eco, y el ahora propone tachar (anular) la boleta de los senadores en el 2012, lo cual yo estoy dispuesto hacer. Y yo lo se, yo he criticado a este personaje porque a veces se le deschabeta la cabeza o tiene celos profesionales como con la periodista Carmen Aristegui, quien tiene un mejor rating que él, a pesar de que este la despidió de Grupo Imagen. Pero lamentablemente una buena iniciativa de este comunicador, terminó tirado a la borda porque los «diputeados» no quieren perder sus intereses.

    Y sorry mi Pedro Ferriz de Con, yo se que cuando alguien busca tu nombre en Google, aparece en la primera página de resultados mi artículo donde te critiqué severamente. Pero reconozco que algunas de tus propuestas, en especial esta, era muy buena.

    Que quiten al senado y a los pluris. Y que solo se quede la gente indispensable para gobernar y legislar esta nación.