Etiqueta: San Valentín

  • El 14 de febrero, el amor y una daga en el pecho

    El 14 de febrero, el amor y una daga en el pecho

    A todos los enamorados, los desenamorados, los apáticos y los caídos en la friendzone:

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    No, nada divide más a la sociedad que el 14 de febrero. No hay fecha más polarizante. Nos dividimos en tres entes completamente diferentes y opuestos: A los que les llegó el amor, los que ven esa fecha como un episodio de amargura y un tercer ente minoritario que consiste en personas a las que realmente no les importa, o están pensando en como hacer negocio con la fecha. Un día creado por las corporaciones se convierte en una prueba donde el individuo se da cuenta si sus genes le alcanzan como para ser atractivo con el sexo opuesto.

    Todavía es invierno, aunque el 14 de febrero con tanta florecita y tantos detalles coloridos se antoja como un capricho de la primavera. La expectación aumenta, los memes alusivos comienzan a salir días o semanas antes. La gente empieza a recordar su situación actual, en especial los que no se sienten satisfechos. Algunos recordarán ese beso húmedo del año pasado con quien consideraban el amor de su vida; ahora está besándose con otra persona. -Maldito, me dejó por un imbécil-. Hay varios escenarios. Tal vez sí, no te valoró y se fue con un imbécil, tal vez en realidad ese imbécil es mejor que tú. Tal vez quien era una o un imbécil es esa persona a quien considerabas el amor de tu vida y todavía no te has dado cuenta que en realidad eres libre, ¿O tal vez el imbécil fuiste tú? El ex será el culpable de tu desgracia y del profundo malestar de tu corazón: -¡Vivo se lo llevaron, vivo lo quiero maldito gañán!

    El tráfico en las redes sociales aumenta. Los «enamorados» posiblemente indaguen en la cuenta de Facebook de su amor para saber que le van a regalar, analizarán la sección de «me gusta» como si fueran antropólogos o sociólogos egresados de una prestigiada universidad de Londres. Los otros, los que se sienten frustrados, se pondrán en un mood stalker para ver que está haciendo su ex. ¡Por favor, absténganse de stalkear el 14 de febrero! No les va a gustar lo que van a ver. -¡No mames, la mano allá atrás! ¡A mí nunca me dejó!. Por favor, no entren ese día a Facebook, vean una película, lean un libro (ninguna novela romántica ni bodrios como 50 Sombras de Grey, ¡por favor!).

    El 14 de febrero es el día del amor… y la amistad. Pongo los puntos suspensivos porque parece que las corporaciones también querían exprimir el dinero de los forever alone y decidieron que también se celebrara la amistad. ¡Pero casi nadie celebra la amistad! La gente sólo piensa en amor. Algunos ven la oportunidad de manifestarle el amor a su pareja, otros ingratos no desean que llegue ese día porque querían ver la tercera repetición del Super Bowl y ahora tendrán que salir a cenar con su pareja. Ese amor que tantos desean, al cual le han dedicado un sin fin de canciones, de pinturas, de poemas.

    La industria económica se activa, el ritmo del mercado interno hace armonía con el del corazón. Florerías, tiendas, pastelerías, negocios y cafés hipsters, moteles, tarjetas virtuales, publicidad de Facebook, venta de armas, sogas, veneno para ratas; suscripciones de Netflix para pensar que al menos faltan 15 días para que empiece House of Cards. Diversos sectores de la industria hacen promociones, suben el precio de sus productos para luego bajarlos al mismo precio y decir que están en descuento.

    Es el 14 de febrero y todos toman conciencia de su situación amorosa. Tal vez entre tus propósitos de año nuevo se encontraba buscar una pareja. Mes y medio tal vez es muy poco tiempo para pensar que has fracasado en tu intento. Tal vez tu corazón no está siendo compartido con nadie y así te sientes bien, tu dinero rinde más, el tiempo es tuyo, no tienes que quedar bien con nadie.

    Tal vez, por el contrario, en el caso de los hombres, te sientes tan frustrado que has considerado contratar a un pick up artist para que te convierta en el rey del ligue y así, te puedas follar a todas las mujeres que quieras como el nuevo «yo patán» que eres puedas encontrar al amor de tu vida. Te van a decir que lo más importante es que seas tu mismo, pero al mismo tiempo te dirán como vestirte, te recomendarán un look de acuerdo a los cánones de la moda, te dirán como caminar, como hablar, te harán actuar como un pendejo hasta que ese ridículo termine siendo parte de tu esencia y te conviertas en todo un gañán que cautivará a toda mujer ingenua con un cociente intelectual por debajo de la media.

    O puedes no estar sólo y torturarte ese mismo día. Tal vez tu novia te va a llevar con sus adorables papás quienes te van a cuestionar: -A ver muchacho, ojalá le esté yendo bien en el trabajo, porque en esta familia queremos que nuestra hija conserve su posición social y económica que tanto esfuerzo nos tocó darle, quítese esos aretes, lave ese bodrio de playera, deje de ser un vagales y deje de criticar a nuestro Presidente y que tanto le gusta a mi esposa. O tal vez es la novia quien te hará todos esos cuestionamientos, juzgará tu vida, tu forma de ser, tus gustos, te pedirá que quemes tus libros de Murakami y leas toda la obra de Kiyosaki para que te hagas un hombre de bien. Te pedirá que tires tus discos de Pearl Jam, que tanto, dice, les gusta a los porros desempleados rojillos subversivos sin futuro ni expectativa alguna. Te cambiará el look (lo que te costará mucho dinero), te observará fijamente para ver si no observas a otras mujeres -¡Ya te vi maldito, le estás viendo la chichi! Posiblemente juzgue a tus amigos e incluso a tus papás. ¡Y tú querías encerrarte en tu casa y que nadie te molestara!

    Y para terminar, habrá alguno que otro, que después de un arranque de coraje producto de un intensivo estalkeo a su ex en redes sociales al ver fotos comprometedoras con un hombre exitoso y musculoso, agarre la soga y el veneno para ratas, no sin antes publicar en Facebook (sin ningún like a cambio) que… se metió una rata a su casa, la envenenó, y usó la soga para sacarla porque le daba cus cus tocarla. Pobre rata, sufrió, la arrastró, la pisoteó, y todavía tuvo el descaro de tomarle una foto, subirla a Instagram y ponerle el filtro «Lo-Fi» para que las tripas resaltaran con el contraste, y para no sentir tanto rendimiento y convertirse en un luchador social, le puso el texto «¡miren, así deberían de acabar nuestros políticos!». Y luego se pregunta por qué está solo.

  • Día del amor, amistad, y de la manipulación social

    Día del amor, amistad, y de la manipulación social

    Hoy los mercadólogos nos hemos puesto a prueba. Nuestro trabajo es crear necesidades «no necesarias» con el fin de enriquecernos, o bien enriquecer a la persona con la que trabajamos (naturalmente a cambio de un mejor sueldo o un mejor puesto). Conocemos el comportamiento de los seres humanos, no solo estudiamos a Kotler o a Chetochine, estudiamos a Goebbels y a Molotov. Aplicamos técnicas de manipulación de masas que se han aplicado en los régimenes más sanguinarios, pero de una forma muy sutil con el fin de que dicha técnica pase desapercibida.

    Día del amor, amistad, y de la manipulación social

    Unos de los días clave para nosotros es el día de San Valentín, que por cierto, nosotros inventamos. El día del amor y la amistad. Las emociones y sentimientos son un arma de doble filo, porque gracias a ellos nosotros tenemos acceso a la mente de las personas. No podemos convencer por medio de la razón a la gente para que se deje manipular y malgaste su dinero, si lo hiciéramos así, lo primero que recibiríamos sería un golpe en la cara. Pero no, apelamos a sus sentimientos,  a su subconsciente, para que se «abran» y nos dejen «insertar información en su memoria cerebral» en nuestro beneficio.

    No solo recurrimos a los sentimientos positivos como puede ser el amor, el sentimiento de filiación. Sino también a esos negativos como la frustración y la ansiedad. Es decir, hemos condicionado al sujeto para que todos los 14 de febrero le compre algún regalo a su novia. Esa compra es un sentimiento positivo en cuanto a que el sentirá cierto placer  emocional al darle un presente a su querida (y si bien le va, hasta físico), pero a la vez es un sentimiento negativo porque si no le compra nada, su novia se va a enojar, y va a poner en tela de juicio lo que él siente por ella. Es decir, para satisfacer sus necesidades emocionales, el novio (y en muchos casos la novia) tiene que depositar su dinero en nuestras arcas.

    Pero el dinero está garantizado, tal vez no para las mismas empresas, pero algún capitalista se beneficiará. Empresas que fabrican tarjetas, chocolates, salas de cine, restaurantes y moteles se benefician enormemente con el ser humano alienado que busca satisfacer a su pareja. En dado caso que no lo decida así posiblemente la perderá, pero debido a su soledad consecuente (en especial la frustración de pasar solo el siguiente San Valentín) se van a ver beneficiadas esas empresas de casa de citas virtuales, neverías, fabricantes de Nutella, iPhones (el Siri será muy solicitado), alquiler de películas Blockbuster o Netflix, la industria pornográfica, cremita para la piel, y hasta consoladores para que el sujeto alienado forever alone sopese su soledad. Sea como sea, haremos que el individuo gaste su dinero.

    En San Valentín, nuestras técnicas de manipulación son más sutiles, que por ejemplo en navidad o las ventas nocturnas. En estas últimas logramos que el hombre se convierta en masa, concidionamos su conducta al punto que cientos de alienados corran en las tiendas por la misma TV de LCD e incluso se agarren a golpes. Ahora no, el individuo tiene todo el tiempo para escoger el regalo, para hacer la reservación, para comprar de esos «globos pa la fiesta» que venden en los Oxxo.

    Los mercadólogos somos poderosos, tenemos más poder inclusive que los políticos, los cuales compran ciertas marcas de lujo porque nosotros les dijimos que las tenían que comprar. Nosotros le dijimos a Peña Nieto que Bijan en Beverly Hills era una tienda de caché, le dijimos a Elba Esther Gordillo que con los bolsos de mano de Christian Dior se le iba a quitar lo fea (todos sabemos que no es así, pero las sigue comprando), hicimos que el Peje se comprara su Tjuru incluso. No se metan con nosotros, de verdad, somos anónimos, podemos hacer de sus ideas y talento un producto frívolo mainstream, donde ponemos a los hipsters a nivel de Justin Bieber. 

    Advertidos quedaron.