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  • Chris Cornell y el fin del rock

    Chris Cornell y el fin del rock

    Chris Cornell y el fin del rock

    Hoy se fue uno de los más grandes íconos del grunge: Chris Cornell. El famoso vocalista de Soundgarden, quien sólo horas después de tocar en el que sería su último concierto, decidiera quitarse la vida al igual que lo hiciera Kurt Cobain. Ciertamente, a diferencia de Cobain (que era una estrella a la cual le faltaba mucho por brillar), Cornell se fue ya a los 52 años, cuando posiblemente ya había dado lo mejor de sí, aunque ciertamente conservaba esa gran y potente voz que siempre le caracterizó.

    Su partida es un golpe para quienes nos empapamos y crecimos con la música de los 90. Y es que después de eso ya nada volvería a ser igual dentro del mundo de la música.

    Cuando hablamos de rock, quienes fueron o fuimos parte de esas generaciones que transcurrieron desde los años 60 hasta los 90 (de los baby boomers a la generación X) coincidimos en que algo se perdió, que la música actual ya no tiene esa capacidad de marcar generaciones y darles una identidad como hasta los años 90 ocurría. No es necesariamente ese sentimiento fatalista al que el humano está tan acostumbrao donde percibe que el pasado siempre ha sido mejor. Esto es algo que va más allá. 

    Al menos yo no recuerdo casi ninguna banda actual de rock que haya tenido tal impacto cultural como lo pudieron tener los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin, Metallica, Nirvana o el propio Soundgarden. No es cuestión de falta de talento, talentos musicales allá afuera hay muchos e incluso muchos músicos que trabajan dentro de la industria musical componiendo esas «rolas pop» pegajosas pueden presumir que las dotes musicales les sobran. Se trata más bien del rol que la música juega en la vida del individuo y la sociedad.

    Me atrevería a decir que lo que hemos vivido es una progresiva pérdida de «espíritu musical». Trataré de explicar desde mi punto de vista cuales pudieron haber sido las razones para que esto sucediera. 

    El primer argumento que se me viene a la mente y del que hablan todos es la hipercomercialización de la música: La industria musical, especialmente en el rock, fungía como distribuidora del talento de otros para después tener un papel cada vez más activo y preponderante en el producto en sí. Anteriormente las bandas llevaban sus LP a las disqueras y éstas determinaban si valían la pena. Ahora parecen tratarse de involucrarse más en la música, les piden a las bandas, por más experimentales que sean, que compongan «una rola pegadora para la radio» (en el mejor de los casos). No son lo mismo las letras depresivas de Nirvana y Radiohead que obedecen más al estado de ánimo de los músicos, que las de grupos como Linkin Park y otras bandas cuyas letras parecen obedecer más a un «mercado de consumo». Pero ésta es tan sólo una respuesta parcial y ni siquiera es la más importante. La hipercomercialización de la música no lo termina de explicar todo.

    Mi segundo argumento que viene a la mente, y que a mi consideración tiene más peso que el primero, tiene que ver con la forma en que el individuo consume la música, así como el entorno en que se desenvuelve. Con el Internet y el Mp3, creímos ingenuamente que un gran abanico de posibilidades se abría, que la «opresión de la industria musical» había acabado, que todo el mundo tendría acceso a toda la música, y por lo tanto, aquellos más talentosos tendrían menos problemas para armarla y convertirse en rock stars, en los Freddie Mercury del nuevo milenio. Eso no ocurrió.

    En la actualidad hay muchos guitarristas cuyas manos vuelan más rápido que los de los guitar hero de los años 80 y 90, aprendieron a ser maestros de la guitarra gracias a infinidad de tutoriales y videos que se encontraron en Internet (algunos de ellos con un muy buen sentido musical). Los mejores, aquellos que hubieran sido la envidia de las bandas de los 80 tratando de reclutar nuevos guitarristas, no tocan conciertos; muchos de ellos ganan algo de dinero, sí, pero con la publicidad de Youtube:

    Muchos pensamos que se crearía una especie de meritocracia musical. Pocos años después incluso nos dimos cuenta que ya no había que pagar raudales de dinero en un estudio para grabar un disco, que bastaba con que cada integrante tuviera su equipo (su guitarra, el ampli, la batería), algún software no mucho más caro que el Microsoft Office y cascarón de huevo que aislara el sonido para poder grabar un disco cuya calidad no le pidiera mucho a los grabados en estudios profesionales. Por poco más de mil de pesos, el aficionado podía hacerse de simuladores de esos sintetizadores tan caros y que suenan casi igual de bien. Se supone que cualquier persona podría crear su grupo de rock desde su casa y de ahí saltar a los escenarios. No es que eso no haya pasado nunca, pero ciertamente no ocurrió como se esperaba.

    Paradójicamente, podríamos decir que hoy tenemos más músicos talentosos que nunca porque el costo para ser un buen músico es cada vez más bajo y el acceso al conocimiento para poder entrenarse es cada vez más accesible. Basta darse una vuelta por soundcloud.com para darnos cuenta que no es el talento el que falta. ¿Entonces, qué está pasando?

    Más bien parece que esa «nueva libertad» generó una suerte de fragmentación musical. Hay tanta música allá afuera que parece no haber por donde empezar. Los grupos de rock ya no son «los grupos de rock», más bien son uno entre tantos. El consumidor de música actual ya no compra «el disco», más bien crea playlists de las canciones que más le gustan. Esa ansiedad por conocer el nuevo disco de su banda favorita ha ido menguando y sólo se preocupa por ver qué dos o tres canciones le gustan para meterla en el bonche de canciones que escuchará en el automóvil o mientras trota. El placer de escuchar un disco desde el principio hasta el final ha desaparecido, los amigos ya no se juntan en alguna casa para escucharlo completo y dar sus opiniones al respecto. Por esto, los artistas se sienten forzados a sacar algún éxito que sobresalga de los demás en vez de preocuparse por terminar una obra que tenga coherencia entre sí, que en su conjunto logre transmitir algo. Un Dark Side of the Moon ya no es viable porque la mayoría de los consumidores no están acostumbrados a escuchar discos completos. 

    La sociedad contemporánea, acostumbrada a la inmediatez, a la novedad y a la excesiva experimentación, tampoco ayuda mucho. Las generaciones anteriores «se clavaban» con las bandas. Compraban el nuevo disco y lo escuchaban una y otra vez. Tener «el disco» era importante, no sólo era un conjunto de canciones, era toda una obra. Los más conocedores creaban sus colecciones de discos y atiborraban sus recámaras de ellos, se pegaban a la TV para ver los especiales de su banda favorita y para enterarse de la nueva gira. Antes, ver un especial de su banda en concierto era casi excusa para dejar lo que se estaba haciendo; ahora los usuarios pueden ver miles de conciertos y bootlegs en Youtube (varios de ellos con muy buena calidad) con tan sólo hacer un clic. 

    El acceso a la música es cada vez más fácil, pero eso también le ha quitado un poco de magia a la relación que el individuo tiene con los conjuntos musicales que más le gustan. 

    Un tercer argumento que puedo esbozar es la finitud de la música. ¿Qué quiero decir con ello? Básicamente, una escala musical se compone de 8 notas y 5 semitonos y cualquier canción (con excepción de la música microtonal que es muy difícil encontrar en la música de rock) está sujeta a dicha escala que tiene siempre a una de esas 8 notas como nota base o tónica. La combinación de estas notas sujeta a un ritmo (ritmo, melodía y armonía) compone las piezas musicales. El rock, a diferencia de la música clásica o el jazz, no suele ser muy complejo en la forma en que utiliza estos recursos (tal vez con excepción del rock progresivo), por lo tanto las limitaciones son todavía mucho mayores. Entendiendo esto, y entendiendo que el rock tiene más de 50 años con nosotros, podemos llegar a la conclusión de que cada vez es más complicado crear una pieza musical nueva o un estilo nuevo. Así, es cada vez más común que artistas se acusen de plagio sin que haya una intención explícita.

    En algún momento, las bandas se dejaron de preocupar por la armonía musical porque ya casi todo estaba hecho. Entonces se enfocaron en los arreglos, a ese círculo de acordes tan repetidos había que ponerle algo de delay, chorus o incluso shimmer (tan recurrente en bandas como U2) para que sonara a otra cosa. También ya eran muchos guitarristas cuyas manos en el diapasón volaban, parecía que todo estaba dicho en el shred y ya eran demasiados solos largos, entonces había que experimentar con sonidos raros y tecnificados elaborados con whammys y pedales modificados a propósito, algo que supo hacer muy bien Tom Morello, aquel guitarrista simpatizante del comunismo y del EZLN que acompañó a Chris Cornell en Audioslave.

    Cuando ya se ha experimentado casi todo, cuando las bandas actuales han tenido que recurrir insistentemente a la fusión e incorporación de otros estilos para tratar de encrontar algo, o cuando se han aferrado a las bases, es más difícil aspirar a crear un estilo propio y un arte que logre por sí mismo generar un impacto cultural.

    Otro argumento que me atrevo a plantear tiene que ver con el número creciente de alternativas culturales más allá del rock. El rock fungió como música de protesta y de rebeldía ante lo establecido, y para muchos era casi el único medio por el cual podían escapar de la «opresión». El rock era la vía para ser uno mismo y expresar sus sentimientos. Si algo abunda en el siglo XXI son los medios por los cuales el sujeto puede escapar de la realidad y expresar su inconformidad. Incluso la rebeldía ya no es algo que necesariamente esté prohibido sino es más bien algo que se empaqueta constantemente en productos de consumo. Hasta hemos aprendido a hipercomercializar la rebeldía.

    Los puntos álgidos de la música suelen, o más bien, solían coincidir coyunturas sociales o políticas. El rock de los años 60 y 70 y el movimiento hippie que se oponía a la guerra de Vietnam, o la música de fines de los 80 y el grunge de la generación X, de los jóvenes «sin futuro» en medio de drásticos reajustes económicos llevados a cabo por líderes como Ronald Reagan o Margaret Thatcher, donde los últimos años de la guerra fría marcaron el fin del idealismo. En este sentido, las convulsiones económicas y políticas que comenzaron en 2008 para arreciar con la amenaza de la ultraderecha xenófoba no trajeron consigo expresión alguna dentro del rock. 

    La realidad es que los festivales de rock como Glastonbury o Lollapalooza, tan de moda en los últimos años, suelen tener a la cabeza a grupos ya consolidados. Todas las bandas nuevas buscan hacerse un hueco entre los gustos de los aficionados a la música, pero las que destacan son las de antaño; ellas son las que encabezan dichos festivales, bandas que muy rara vez debutaron después de los años 90. Ahí tenemos con la letra más grande de los carteles a U2, Red Hot Chilli Pepers, Coldplay, Foo Fighters, Radiohead, Metallica, Blur, Oasis, The Rolling Stones, y en el mejor de los casos, bandas de principios de la década pasada como Arcade Fire.  

    Las canciones más épicas, las que son capaces de seguir vigentes, son aquellas que fueron compuestas entre los años 60 y 90. Incluso las nuevas generaciones, los millennials, las conocen. No son pocos los jóvenes que conocen Bohemian Rhapsody o Smells Like Teen Spirit. Seguramente, de entre la infinidad de músicos ciberconectados, hay piezas musicales que pudieron haberse convertido en un himno generacional si hubieran sido creadas 20 años antes, pero que están condenadas a vivir solamente en la nube con algunos miles de likes y comentarios de usuarios anónimos tales como «hey bro, tienes talento». 

    Es paradójica la coexistencia de la abundancia de talento con la escasez de música y de bandas que logran marcar generaciones, que logran ser parte de la historia social y cultural de una determinada sociedad. Esa paradoja se explica porque no es el talento el problema, el mundo actual les exige a los músicos talentosos saber de muchos otros temas (negocios o relaciones públicas) si quieren alcanzar el estrellato en medio de una sociedad y un mercado cada vez más complicado que prefiere navegar entre un mar de música en vez de concentrarse en el arte de una banda especial. El problema es que la mayoría de los músicos talentosos o no tienen tiempo para convertirse en hombres de negocios y con extraordinarias habilidades interpersonales, o no tienen o no han desarrollado dichas habilidades. 

    Los tiempos cambian y la sociedad cambia. El rock poco a poco parece quedar relegado en el pasado, la música de los 80 y los 90 están cada vez más cerca de considerarse «oldies». Muchos de quienes se juntan a rockear con sus guitarras con covers de Pearl Jam y Guns N’ Roses presumen una barba canosa y llevan a sus hijos al toquín: -Mira mijo, esto es lo que nosotros tocábamos en nuestros tiempos-, y entonces el padre pisa el pedal de la distorsión para hacer sonar ese famoso riff de Nirvana. Para mí, por ejemplo, causó un gran impacto ver en el concierto de Pearl Jam en México en 2011, a muchas personas que ya rebasaban los 30 o 40 años cuando en aquel del 2003 el público estaba compuesto por puros jóvenes enardecidos. 

    Con la muerte de Chris Cornell se va un cachito de ese espíritu musical ausente en este nuevo siglo, un cachito que nos marcó a muchos y que deja sólo a Eddie Vedder ya como el único heredero del grunge que se encuentra todavía entre nosotros. El líder de Pearl Jam ahora tiene la tarea de cargar con esa responsabilidad, sin la ayuda de nadie más. Extrañaremos la potente voz del vocalista de Soundgarden y Audioslave, aquel cuya voz pudo adaptar a varios estilos musicales, y que se arriesgó a hacer «covers prohibidos» como Billie Jean, de una manera excelsa

    QEPD. Chris Cornell.

     

     

  • Achtung Baby a 20 años.

    Este 2011 se celebra lo que al menos yo considero el mejor disco en la historia de U2 (inclusive por encima del Joshua Tree) por el hecho de que se arriesgaron a innovar y a cambiar radicalmente su sonido, lo cual fue completamente exitoso. Me pregunto, ¿que habrán pensado los fans de U2 en ese entonces acostumbrados a escuchar With or Without You o Pride, cuando esta banda sacó el primer sencillo «The Fly»? Tema que rompía con todos los esquemas sobre la forma de hacer música de U2. Y aunque mantuvieron algunas características de sus discos pasados, como el delay en las guitarras,  comenzaron a jugar con elementos electrónicos, a sobreprocesar las guitarras, las voces y crear ambientes atmosféricos (todo esto cn ayuda de Brian Eno y Flood).

    La elaboración del disco fue muy difícil, sobre todo por la tensión que había dentro del grupo, el cual estuvo cerca de separarse. De hecho esto se ve patente en los «Working Tapes» del disco, donde al principio no sabían definir su estilo y no sabían que tanto romper con su anterior estilo, pero al final se arriesgaron y la obra final tuvo mucho éxito. Primero se compusieron algunos temas de donde a la vez salieron otros. Por ejemplo, primero crearon un tema llamado Take You Down, que luego tendría varios arreglos y cambiaría al nombre de Lady with the Spinning Head, de esa canción se escindiría en dos temas que fueron los que se publicaron en el disco: Ultraviolet y The Fly, de hecho al escuchar estos temas (sobre todo Lady with the Spinning Head) uno se da cuenta sin trabajo que Ultraviolet y The Fly se basaron en este primer tema.

    A pesar de los 20 años que cumple el disco, pareciera que se hizo hace poco, la producción (de mano de Brian Eno) fue impecable, y los efectos de sonido y efectos electrónicos fueron fundamentales para influír a otros grupos más actuales. Eso explica el hecho de que el disco siga sonando «actual», cosa que no muchas bandas logran hacer.

    El Achtung Baby también fue importante porque con este disco empezó una de las giras más ambiciosas que marcarían época, el «Zoo Tv Tour«. Los integrantes de U2 vivían la caída del Muro de Berlín y el fin del comunismo en Alemania, de hecho en sus giras colgaban coches Trabant usados para iluminar en parte el escenario. Los Trabant eran los automóviles que se vendían en la Alemania Oriental comunista, y eran difíciles de conseguir por los propios alemanes, ya que a veces tenían que esperar hasta 10 años o conseguirlos en el mercado negro. También el Zoo TV Tour se caracterizó por mostrar imágenes y lemas aleatorios criticando la sobresaturación de los medios «en especial por la cobertura de la guerra en Irak» algunos lemas conocidos eran «Everything you know is Wrong» o «Watch More TV». También Bono creó personajes como The Fly (una parodia de Elvis Presley), The Mirror ball Man el cual era una parodia de los telepredicadores estadounidenses, y Mr. MacPhisto, una especie de versión corrupta de The Fly, el cual hacía llamadas telefónicas a personajes de importancia mundial en medio de los conciertos.

    AHK-toong BAY-bi Covered

    Para conmemorar los 20 años, junto con Q Mágazine, la banda relanzó el disco, pero esta vez «covereado» por distintas bandas de la escena del rock. Bandas como Nine Inch Nails, The Killers, Depeche Mode y Jack White participaron en dicho disco. El cual a mi gusto no fue tan bueno como esperaba, a expeción de algunas canciones, como la participación de Glasvegas, Depeche Mode, Jack White, y en menor medida The Killers. Las canciones ya están disponibles en Youtube y me molestaré en poner los links de las canciones en el mismo orden que tienen en el disco original:

  • 20 años de Nevermind

    Es curioso que una de las personas más famosas de las últimas décadas de la historia, rehuzara su propia fama, y no la pudiera soportar al grado de terminar con su vida. Kurt Cobain era una persona con problemas emocionales, que había sufrido mucho en su infancia, sus padres se divorciaron a temprana edad, luchaba contra una depresión crónica y padecía de un problema estomacal que nunca le fue diagnosticado. Tal vez el alto bajage emocional que rondaba por la cabeza de Cobain fue el mismo que le dió la habilidad de escribir tan originales canciones. Nirvana marcó un antes y un después en la música. Antes de Nirvana en la escena habían grupos de Glam Rock y Heavy Metal. Pero en Seattle exáctamente, Nirvana (con ayuda de otras bandas como Pearl Jam, Alice In Chains, Soundgarden y Mudhoney) se encargaron de darle un giro a la industria musical.

    El estilo de Nirvana tal vez no era completamente nuevo, bandas como R.E.M. y The Pixies fueron formando un nuevo estilo de música alternativo de los cuales el conjunto de Seattle se influenció, pero ellos se encargaron de consolidar esas tendencias musicales y elevarlas al mainstream sin querer (y digo sin querer, porque sobre todo Kurt Cobain rehusaba la fama). Nirvana tal vez no tenía a los mejores músicos técnicamente hablando (tal vez podríamos hacer una excepción con el baterista Dave Grohl quien si tenía ciertas habilidades con la batería). Las canciones estaban hechas en gran medida por «power chords» (traducido al español «Acordes de poder o quintillas» que son más fáciles de tocar que los acordes tradicionales), algunos riffs y solos interesantes, pero no difíciles de tocar. De hecho un guitarrista aficionado de nivel medio puede aprenderse las canciones de Nirvana. Tal vez adolecían de la técnica de los heavymetaleros de los 80 que tocaban riffs complejos y practicaban el shredding (solos de guitarra con un muy alto nivel de técnica) , pero con poco hicieron muchísimo. Las canciones de Nirvana son realmente creativas y originales, tenían una energía que muchos grupos nunca lograron transmitir. De hecho la «escasa» habilidad de Cobain con la guitarra hacía que la banda sonara más sucia y le diera ese toque característico.

    Aún así, guitarristas reconocidos mundialmente por su alto nivel de técnica y composición musical como Joe Satriani o Steve Vai han sentido admiración por el guitarrista de Nirvana. Decían que sus canciones podían ser simples, pero eran demasiado creativas.

    El Nevermind fue el que puso a Nirvana en la escena, Smells Like Teen Spirit fue su bandera. Esa canción, la cual está dominada en su mayoría por un riff compuesto por 4 acordes, influenciado por The Pixies (así lo aseguró Kurt Cobain) fue la canción de la generación X. Muchos se preguntaban, ¿cómo solo 3 personas pueden hacer tanto ruido?. De hecho el equipamiento ni siquiera era algo complejo o caro, bastaba una Fender Jaguar, un amplificador, un pedal de distorsión y un pedal de chorus que es utilizado en la parte «tranquila» de la canción y para el solo. Las letras del Nevermind en su mayor parte eran depresivas y mostraban un inconfirmismo con la sociedad. La generación X fue afectada por el bombardeo del consumismo (producto de las políticas neoliberales impulsadas por Reagan y Tatcher que desembocó en una feroz competencia empresarial), vivieron la caída del muro de berlín, también fueron testigos de despidos laborales masivos, un alto índice de divorcios entre los padres, y muchos factores mas que los definieron.

    Kurt Cobain por eso no pudo tolerar el exceso de fama y las presiones de la industria desde la época del Nevermind e In Utero (el cual también tuvo mucho éxito). Simplemente iba contra la ideología desenfadada y depresiva y «antisistema» de Kurt Cobain. En el Nevermind lo hizo patente. Quiso romper las reglas, tanto musical como socialmente, pero la presión lo terminó venciendo. Traía todos sus traumas de la niñez en los conciertos cuando destruía sus guitarras o cuando se lanzaba contra el público. Toda esa ira acumulada por la injusticia acarreada por la sociedad y el sistema, la externaba cuando grababa sus canciones y tocaba en vivo. También por eso Nirvana fué un éxito, porque mucha gente vivía en condiciones parecidas a la de él y se identificaron con la banda.

    El Nevermind es considerado uno de los mejores discos de la historia, y de los que ha tenido más influencia sobre la sociedad. No sabemos que hubiera pasado si Kurt Cobain siguiera vivo, tal vez pudo aportar más a la música, pero también es cierto que su muerte creo del Nevermind y de todo Nirvana un mito, uno de los mitos más importantes como Queen o John Lennon. Nirvana influenció también a otras bandas que crearon su estilo propio como Radiohead entre otras que abonaron frutos en la música.

    Lamentablemente con su muerte y la desintegración de Nirvana, todo el movimiento grunge se fue desvaneciendo poco a poco y este comenzó a ser absorbido por el mismo sistema como las bandas post-grunge, que todavía mostraron signos de creatividad a pesar de estar más controladas por las disqueras . Pearl Jam es la única banda puramente grunge que queda de esa generación, y la única que a pesar de que según algunos críticos ya no hacen la música de antes, siguen tomando una postura rebelde ante la sociedad, escriben la música que les venga en gana quitándose la presión de las disqueras, y toman posiciones políticas un tanto de izquierda que se vieron patentes cuando cuestionaron fuertemente a la administración Bush por su modelo económico y política esterior

    Pero de ahí en más queda muy poco y me atrevo a decir que no solo el grunge, sino el rock ha vivido una fuerte decadencia. Varios de los nuevos grupos simplemente terminaron siendo «refritos» de tendencias pasadas, como The Strokes, The Vines, The White Stripes o Franz Ferninand, los cuales basaron su música en corrientes del rock de los 70’s en su mayoría como Led Zeppelin. Han habido algunas otras bandas con cierto éxito y talento musical, como The Killers y Coldplay influenciadas por grupos como U2, y también bandas que han logrado crear un nuevo estilo de música al hacer combinaciones de estilos un poco extravagantes como Muse, que fueron inicialmente influenciados por el mismo Nirvana, pero a la vez también tomaron influencias de bandas como Depeche Mode, Rage Against the Machine, artistas como Jimmy Hendrix o Jeff Buckley (la voz del vocalista Matt Bellamy), y compositores clásicos como Chopin y Rachmaninov.

    Pero a pesar de todo Nirvana sigue presente. Mucha gente sigue comprando el Nevermind en las tiendas, o descargándolo de Internet. Su música nunca pasará de moda y nunca dejará de influenciar a otras bandas. El Nevermind marca un antes y un después, no solo en la música, sino en la sociedad. Los jóvenes novatos siguen intentando sacar los riffs de Smells Like Teen Spirit, Come As You Are, o In Bloom. Su música es recordada por muchas bandas que realizan covers, su música es puesta en varios establecimientos, y varias personas no dejan de hacerles tributo. Por eso es significativo el 20 aniversario de este disco, porque a muchos les cambió la vida.

    A continuación les dejo de recuerdo el video de Smells Like Teen Spirit, es una versión en vivo, porque creo que los conciertos dicen mucho de una banda:

  • U2, el declive de una banda

    U2 ha sido una de las bandas más populares a nivel mundial. Y no solo eso, su aportación a la música fué tal que muchos grupos actualmente le deben la existencia a esta banda (sino pregúntenle a Coldplay, The Killers o Keane). Yo debo confesar que mis primeras experiencias con U2 no fueron tan exitosas (lo primero que escuché fué el «Pop» y no se me pegó mucho), pero cuando conocí el Achtung Baby (y posteriormente el Joshua Tree), me enamoré de ellos.

    Lamentablemente, como todas las bandas que existen en el planeta, las cosas empiezan a caer. No basta ser una banda grande como para no permitir arrastrarse por el mainstream. Al contrario, creo que el ser una banda grande, si no se tiene mucho cuidado y mucha humildad, es proclive a hacerse algo comercial, a ser lo que anteriormente destestaban. Y a U2 le ocurrió. En el Zoo TV se burlaban de la fama y las superficialidades con las caracterizaciones de La Mosca y de McPhisto. Ahora se han convertido en ellos. Ahora ya se han acostumbrado a convivir con las pretenciones superfluas de la música y de la moda. Ahora Bono es una pasarela de la moda: Viste ropa de marca, y mira al público con sus lente Bvlgari de colección. Todavía sueña con salvar al mundo, pero no se logra salvar a si mismo de las tentaciones de la fama.

    Un ejemplo fué la incoherencia ideológica que mostró Bono: El, que presume ser de una izquierda progresista, decidió mover todas sus «oficinas» a Holanda, para pagar menos impuestos. También patrocinó con dinero suyo un videojuego donde los norteamericanos tenían que salvar a una Venezuela Bananera de su dictador autoritario, pero al mismo tiempo convivía con George W. Bush para obtener (por su puesto, sin éxito) ayuda para ayudar a Africa. Pero parece que no todos los miembros de U2 están de acuerdo con el comportamiento de Bono. The Edge nunca estuvo muy de acuerdo con las visitas a Bush, y Larry Mullen Jr.(el baterista) reclamaba a Bono por juntarse con Tony Blair, cuando segun el primero, el ex-primer ministro de Inglaterra era un magnicida.

    Si bien, U2 nunca mostró (como si lo han hecho otras bandas) una crítica directa al capitalismo, si criticó el consumismo desenfrenado de la sociedad occidental en las épocas de Zoo TV con temas como Even Better than the Real Thing, o con los «anuncios subliminales» que se mostraban mientras tocaban «The Fly». Ahora forman parte de este consumismo desenfrenado al lanzar junto con Steve Jobs un iPod edición especial de U2, o al lanzar con Bvlgarí, sus lentes de colección en tiendas de prestigio, o vender productos de la campaña «Red» en tiendas como Nordstrom o Macy’s en Estados Unidos.

    Y mientras U2 ya no toquetea al mundo superfluo, sino que hace el amor con él. También demuestra el declive y la arrogancia la cual va implícita en sus últimas obras. Es cierto que su musica siempre tenía algo de «pop», pero era honesto. Ahora vemos como hacen temas para agradar a la gente, y no tanto para hacer buena música. Ahí tenemos el ejemplo del tema de Vértigo, que pareciera que fué creado por las disqueras para obtener más utilidades, o tenemos el disco de No Line on the Horizon, que al principio no se me hizo malo; pero después de varias escuchas llegué a la conclusión de que era un frustrado intento de parecerse al Achtung Baby, pero preocupandose por el ¿que dirán?. Por ejemplo, el tema homónimo del disco No Line of the Horizon, pareciera ser una reinvención de «The Fly» diseñada por los directores de marketing de Lady Gaga, y mejor no hablamos de Get in your Boots, un tema meramente comercial y pegajoso.

    Pero parece que les están cobrando la factura a U2 de todas sus presunciones. Todavía llenan los estadios. Pero la gente va a ver para recordar lo que era U2 antes, y no lo que era ahora. Es de notar como el público se queda callado cuando tocan temas como No Line o Magnificent, pero revolotean de alegría cuando escuchan clásicos como Pride, o Ultraviolet. U2 ha empezado a envejecer y tal vez es hora de pensar en el retiro, si no quieren terminar siendo una banda dinosaurio como los Rolling Stones.

    Yo prefiero quedarme con el U2 de antaño. Con aquellos jóvenes que deslumbraban en el Live Aid. Con aquella mosca cantando The Fly o Mysterious Ways, o con aquel diablo cantando Lemon. El U2 de hoy parece ser una burla de aquella banda que hacía magia en el escenario. Lamentablemente como dije, se transformaron en eso que tanto miedo tenían de convertirse, en una banda comercial y «marketinera».

  • Cuando los grupos de rock envejecen

    Hoy Cerebro va a hablar de música. No les extrañe que últimamente no se haya hablado de política en este blog, pero la verdad es que después del 5 de Julio, todos queremos descansar un rato de los temas políticos, y por eso he decidido hablar de música, tema que estaba un poco abandonado.

    Bueno, el tema de hoy es «Cuando los grupos de rock envejecen». Y he decidido tocar este tema, porque veo como muchas personas suelen recriminar a sus bandas favoritas por ya no tener el empuje que tenían antes, como si esa magia creativa fuera a durar para siempre y como si fuera su culpa que eso sucediera:

    El rockero ya dió todo lo que tenía que dar.

    La creatividad a través de los años se podría graficar con una curva de campana, donde existe un inicio, una maduración, y un declive. La banda de rock en su primera etapa empieza a crear su propio sonido. Generalmente el primer disco no suele ser el mejor (digo de bandas de calidad, no de one hit wonders) de toda su carrera; porque al principio están experimentando con nuevas ideas y las mezclan con sus influencias musicales, las cuales son mas notorias que en cualquier disco.

    Gracias a la experiencia, a la capacidad creativa todavía fresca, la banda de rock logra consolidar su sonido propio, por el cual será reconocido por toda la comunidad, e incluso por el Beato Carlos ( -¿Eso que escuchas es Marilyn Manson verdad?, te condeno al infierno). Esta coyuntura es la que define el éxito que alcanzará el grupo en los anales de la historia musical.

    ¿Pero luego que pasa?. Al tener un sonido propio tienen que aferrarse a él, de pronto las ideas empiezan a ser escasas, ya están mas grandes, años encima, cervezas encima, porros encima, y groupies encima. Todavía pueden experimentar, pero todo mundo espera que no se separen de la esencia musical que los ha llevado a la cima. Al inicio del declive es también cuando disfrutan de los regalos que les ha traído el éxito, Sir Keith Richards, entrevistas, DVD’s, homenajes. Hay compromisos, no hay tanta libertad, tienen que complacer a todo el mundo, a los fans, a las disqueras. En esta etapa es donde solo los grandes pueden volver a tener otra «catarsis creativa».

    Al final los rockeros lo dieron todo. De creatividad ya solamente hay chispazos. Aquí pueden pasar muchas cosas, los no suficientemente grandes dejan de tener relevancia, y con las megabandas se puede esperar que sigan tocando, algunos inclusive lo siguen haciendo hasta que llegan a la tumba (como los Rolling Stones). El rockero está exhausto, vive de sus pasadas glorias, no lo podemos culpar por ese declive creativo, es un ser humano, un ser que ya lo dado todo.

    La personalidad del rockero.

    Un rockero de 20 años es diferente al de 40 años. Los rockeros (aunque no lo crean) también maduran, también van perdiendo energía. ¿Que diría un «Ruckero» cuando vea que las letras de sus primeros discos dice -La sociedad no me comprende, muera la autoridad?. El joven es mas enérgico, el adulto es mas ecuánime, y eso se refleja en la música.

    Hay quienes logran sacar provecho, bandas como Pearl Jam han elaborado discos mas íntimos, con canciones un poco mas tranquilas y letras mas maduras. Otras bandas tratan de seguir sonando igual, por mas que las circunstancias cambien. Pero las críticas vienen para ambos lados, si buscan sonar igual que antes se les reclama la falta de innovación, pero si tratan de agregar cosas nuevas, entonces se les compara con el pasado ¿por qué ya no suenas a Achtung Baby?. Si Bono se moviera como en el Zoo TV ya tendría fracura de tibia y 3 hernias, ¿que no ven que ya está mas ruco?.

    Los rockeros también viven cosas nuevas, e incluso algunos escriben sobre los cambios que han vivido a través de su vida, ¡pero cuidado si las letras dejan de ser rebeldes!. Si se esforzaran escribir lo mismo siempre, terminarían por sonar falsos y forzados. ¿Quien entiende a estos fans tan exigentes?.

    La gente exige demasiado de ellos, como si debieran de ser siervos de la fanaticada.

    Como en el mundillo de la farándula, siempre hay gente que está pendiente de lo que hacen los rockeros. Si Slash quiso salir en un video con Paulina Rubio, ¡miserable vendido!. Se piensa que el rockero debe de mostrar siempre una línea para con sus fans, como si estos últimos fueran los papás del rockero, los fanáticos sin vida propia los juzgan como si les debieran algo.

    Por eso cuando el rockero envejece se le critica. Si se quiere tirar a tres al mismo tiempo ¿que te importa?, si se pelea con un periodista que le critica su pésimo último disco ¿que te importa?, ¿que es tan aburrida tu vida como para ver que hacen los demás?. Pobres rockeros que no pueden cambiar de forma de ser, porque el fan ya lo estereotipó. ¿Acaso tu grupo favorito te reclama porque no fuiste al concierto?.

    Los rockeros tienen todo el derecho a decaer, a volverse viejos, es parte de la naturaleza, y es inevitable (a menos de que mueran en el climax de su carrera).

  • ¿El tipo de música que escuchamos habla de nuestra personalidad?

    Cerebro siempre se ha preguntado. ¿Habrá una diferencia entre aquel que disfruta de las improvisaciones jazzeras y una persona que aguante escuchar una de esas rolas de mas de 20 minutos de Dream Theater o Pink Floyd?, ¿Entre una persona que escuche a The Ramones o Pearl Jam y una persona que escuche RBD?. Yo siempre he dicho que si hay algo de eso, pero me puse a investigar un poco por Internet y parece que si existe alguna relación.

    En el sitio web de la BBC, hay un artículo sobre una investigación que hizo el profesor Adrian North de la Univesidad Heriot-Watt de Escocia, el cual dice que hay una similitud entre un fan del heavy metal y una persona que le guste la música clásica. Según este escocés los dos perfiles son creativos, relajados e introvertidos. Pero también menciona que las personas que escuchan rock, heavy metal o música independiente (underground) tienen la autoestima baja, mientras que los que escuchan pop, jazz, blues, ópera  o rap la tienen alta.

    Un metalero, un jazzista o un seguidor de la ópera son creativos, ¿y adivinen que?, las personas que les gusta el pop comercial no son creativos según este profe. Ya, ya se sabe, si estudiaste una carrera donde se necesite la creatividad como publicidad o diseño y tienes una entrevista de trabajo; borra tus rolas de Paulina Rubio, tus rolas de Rebelde, tus rolas de Lu, bórralas ya, porque si no, no te contratarán.

    El profe North también critica ese estereotipo que dice que los metaleros son unos suicidas, depresivos, peligrosos para la sociedad. No, resulta que no es así, los metaleros son introvertidos y dóciles. Son «realmente unas criaturas bien delicadas». Así que mami y papi, si su hijo escucha a Marilyn Mensón a todo volumen, no, no se va a suicidar, simplemente es una persona introvertida y fragil. ¡Sáquenlo del mundo que ha creado en su propia mente!.

    Pero sucede que este maestro dice que están usando este estudio en los departamentos de mercadotecnia. Maldita sea, si los mercadólogos somos las personas mas manipuladoras, con la carrera mas manipuladora de aquellas frágiles mentes que no saben lo que quieren, y de las que aprovechamos su autoestima para posicionar nuestra marca. ¿Que iremos hacer con la música?, la haremos todavía mas plástica. Metal plástico para el débil introvertido, pop mas plástico para el poco creativo. Si, música prefabricada para todas las personalidades, extensiones de marca con las mismas rolas plásticas interpretadas en diferentes géneros.

    Si, la música habla de nuestra personalidad. Yo también tengo una teoría que dice que cierto tipo de música es escuchada por gente conformista que busca ser parte de la masa social, y otro tipo de música es escuchada por gente exigente que no le gusta conformarse con lo primero que le cae, pero no les voy a decir cual es cual…