Etiqueta: Ricardo Anaya

  • Ricardo Anaya, el candidato que mucho abarca… y poco aprieta

    Ricardo Anaya, el candidato que mucho abarca… y poco aprieta

    Ricardo Anaya, el candidato que mucho abarca... y poco aprieta
    Foto: El Universal

    Quien haya ido a Santa Fe, se habrá dado cuenta que su arquitectura y diseño no es inclusivo. Para cruzar a pie del Centro Comercial Santa Fe a Avenida Santa Fe, donde se encuentran los principales corporativos, es necesario sortear dos pasos peatonales muy altos y cuyos escalones se encuentran en mal estado. Eso dobla el tiempo de recorrido entre dos puntos que se encuentran a cien metros de distancia y lo vuelve bastante más cansado. El coche es casi obligatorio para moverse de una sección de Santa Fe a otra.

    Ahí fue donde Ricardo Anaya inició su campaña, y no faltan razones para que Jesús Silva-Herzog se lo recriminara. Alguien que quiere gobernar un país no puede comenzar su campaña en uno de los barrios más exclusivos dirigiéndose a un sector que ciertamente podrá situarse a la vanguardia en tanto las tecnologías de la información sigan cobrando mayor relevancia, pero que cuyas características no son las de la mayoría del país. Si bien el perfil de una persona que entiende el futuro, que habla como si estuviera en un Ted Talk puede ser una buena estrategia (sobre todo porque es elocuente), no es tan atinado apropiarse de eventos que tienen más bien un perfil cívico como un hackatón y convertirlo en un mitin político.

    Ricardo Anaya tiene dos grandes habilidades que en pocos años lo convirtieron de un candidato a diputado local frustrado (perdió) al candidato que se apropió del PAN y formó una coalición compuesta por propio el PAN, el PRD y MC para contender por la presidencia: el olfato político y la elocuencia. Ricardo Anaya sabe seducir, sabe ganarse la confianza de las personas clave, para utilizarlas y, una vez que las haya agotado, desecharlas y hacerlas a un lado para seguir con su camino. Desde su padrino Francisco Garrido, Felipe Calderón hasta Gustavo Madero, todos han visto en él a un talento, que brilló tanto que no les dejó ver sus intenciones y cuando menos se lo esperaron ya estaban fuera de la jugada. No es un secreto que Anaya tiene muchos enemigos y ha causado grandes resentimientos, tanto en el presidente Calderón (otro que sabe cómo apropiarse de partidos, como cuando lo hizo durante su presidencia), a quien le frustró la candidatura de su esposa, Margarita Zavala, hasta Javier Lozano, el infumable y nefasto panista que decidió brincar al PRI y apoyar a su amigo Pepe Meade para, desde ahí, intentar ponerle unos buenos catorrazos. 

    El aspecto físico de Ricardo Anaya es muy engañoso. Pareciera un niño nerd antipático, un tanto debilucho con un aspecto considerablemente juvenil para su edad que contrasta con el político de carrera. En realidad, a pesar de su antipatía, es una persona muy elocuente (de ahí a que muchos vieran en él a una persona muy talentosa a la que había que enrolar) que sabe pararse en el escenario, que sabe persuadir, que se sabe expresar muy bien, que sabe decir las palabras exactas. Es también una persona con un olfato muy fino, sabe con quién moverse, a qué hora y cuando, sabe cuando los demás le han dejado de ser útiles. Domina bien el arte de la política, tiene talento para ello, a pesar de que por su corta edad pueda faltarle experiencia, porque hasta pareciera que es de rápido aprendizaje. 

    Dicen que ha lavado dinero y que tiene bienes de dudosa procedencia (algo en lo que ha insistido el PRI con el uso faccioso de las instituciones como la PGR) mientras que habla del PRI corrupto que ya se va e insiste en la autonomía del Sistema Nacional Anticorrupción y la participación ciudadana. Anaya puede estar un toquín con Juan Zepeda o tocando el piano con sus hijos como buen padre de familia. A veces es el padre, a veces es el rockero, a veces juega a ser Steve Jobs y luego la puede hacer de Maquiavelo como si se tratara de un político multiusos que más que alguien muy hábil que puede «hacer de todo» pareciera alguien con falta de definición personal e ideológica ¿cuál de todos esos es el verdadero Ricardo Anaya? En sus propuestas se respira el mismo tufo: a veces quiere hacerla de progresista y habla de género (eso sí, sin llegar a tocar temas polémicos que lo puedan comprometer como los relacionados con posturas ante el matrimonio igualitario o el aborto), luego habla de economías de mercado y competitividad para preocuparse por la desigualdad sin terminar de definirse nunca y como queriendo abarcar todo. A veces es el candidato panista, a veces el perredista. ¿Es de derecha, es de izquierda, es conservador, es liberal?

    Y ese es el problema de Anaya, un candidato que debería preocuparse por construir una narrativa consistente y creíble: su falta de definición. Hasta la propia estrategia es inconsistente: intenta abarcar todo y quedar bien con todos, y al mismo tiempo inicia su campaña en Santa Fe con un hackatón como si la mayoría de los millennials fueran amantes de la tecnología: porque vaya, no es lo mismo un usuario que usa Facebook, Whatsapp y Tinder de forma periódica y cotidiana (la mayoría) que uno que es un apasionado por las Tics que sabe programar en Python, Javascript o es un experto en interfases de usuario (una gran minoría). 

    Presentarse como un Steve Jobs puede funcionar para atraer a cierto sector del electorado minoritario (que ciertamente no es despreciable y puede definir una elección en un contexto donde la diferencia con el otro candidato sea mínimo), pero nada más. También tiene que salir a la calle a persuadir con su elocuencia a aquellos que no saben mucho de tecnologías, a la señora o el señor que le pide a su hijo que le instale el «feis» en el celular porque no sabe como. Presentarse como alguien que piensa en el futuro tal vez pueda atraer a algunos geeks, algunos intelectuales o empresarios jóvenes, pero difícilmente lo hará con las mayorías, esas que tienen que salir diario a partirse el lomo. E incluso ellos no entienden bien quién es él y qué es lo que realmente quiere. 

    Creo que la candidatura de Ricardo Anaya tiene potencial para «algo más», y como he dicho en este espacio, es el único que, a mi parecer, podría competirle la presidencia a López Obrador. Pero esa falta de definición (incluso con relación a su probidad y su congruencia) parece convertirse en un lastre: ¿va a combatir la corrupción o va a ser un presidente corrupto? Porque las presidencias se ganan creando un perfil ganador que convenza a las mayorías, no pulsando el ícono de una App.

  • La imagen y las páginas web de los candidatos

    La imagen y las páginas web de los candidatos

    La imagen y las páginas web de los candidatos
    Imagen: diaadia.com.ar

    Hoy empiezan las campañas, y con ellas también los candidatos presentan su imagen y sus sitios web que fungirán como plataformas propagandísticas durante estos tres meses. En su página web los políticos concentran toda la información que quieren que el electorado sepa: desde aquellos contenidos que van dirigidos a las emociones, que tienen que ver más bien con slogans, frases o contenido multimedia reforzados por un trabajo de imagen, hasta aquellos que van dirigidos a la razón y que tienen que ver más con sus propuestas. En este sentido, la página web se vuelve un instrumento que revela de forma casi íntegra la esencia de lo que será su campaña (aunque la ejecución no fue siempre la mejor). 

    Algo que me llama la atención es que, con excepción de la página de López Obrador (que posiblemente ni sea la definitiva, como ocurrió en 2012), todas las páginas están muy en sintonía con aquello que quiere proyectar el candidato. No sólo es un sitio web informativo, los elementos de diseño y la experiencia de usuario tienen la finalidad de posicionar al candidato como una marca que transmite ciertas sensaciones o ideas. En este sentido los sitios web fueron pensados y trabajados, así también como el logotipo de campaña.

    Los logotipos son muy reveladores en este sentido: es curioso que el de Margarita Zavala sea el más panista de todos. A pesar de ser una candidata independiente, utiliza los colores del PAN (azul y naranja) e incluso guarda cierto parecido con el logotipo que utilizó Felipe Calderón en el 2006 con las letras itálicas y una especie de curvatura naranja. El de Anaya, que incluye los colores de los tres partidos que conforman el Frente, transmite modernidad y tiene un matiz tecnológico, muy ad hoc para un candidato que habla del futuro, de la tecnología y hasta de la robótica. El de José Antonio Meade muestra tres flechas hacia delante que, a diferencia del logotipo de Anaya, es un tanto más ambiguo y sujeto a interpretaciones ¿más adelante con respecto de qué? ¿Evoca alguna suerte de continuidad? 

    Tanto el logotipo como el sitio web de Meade reflejan algo que ha sido una constante en las candidaturas del PRI desde hace 6 años y esto es usar los colores verde, blanco y rojo, pero tratando de evocar lo más mínimo posible al partido (que el sitio no se vea muy priísta pues). Incluso la candidatura de Peña Nieto no los usó en su sitio web sino en los mítines y con las estructuras. Los colores verde, blanco y rojo, con algunas variaciones en su tonalidad (son más claros) tan sólo aparecen en el logotipo y apenas se repiten en una página que más bien juega con algunas tonalidades grises y púrpuras. Lo que no entiendo es que la tipografía y los tonos se parezcan mucho a los que se usaron en las candidaturas de 2012, lo cual creo que no ayude mucho, ya que son los gobiernos emanados de esas candidaturas los que se han convertido en un lastre para la campaña de José Antonio Meade.

    El que menos me gustó y al que menos trabajo le veo es al de López Obrador, me parece un logotipo muy simple que parece no tener un trabajo de diseño. De hecho me recuerda un poco al que usara Peña Nieto en 2012 con el nombre dentro de un cuadro rojo. Entiendo que López Obrador vaya en primer lugar y que, a diferencia de los otros dos candidatos, no se vea en la necesidad de construir una narrativa en torno a su persona ya que ya es muy conocido, pero podría usar su imagen para reducir un poco sus negativos o transmitir confianza dentro del voto útil, por poner un ejemplo. 

    Los logotipos no me convencieron del todo, pero las páginas web, sobre todo la de Anaya y la de Meade, me parecen bastante agradables. Quisiera comenzar con la de Margarita Zavala que, al igual que su logotipo, presenta una imagen muy panista. Es clara la decisión de aferrarse al calderonismo en vez de resaltar su «candidatura independiente». Pareciera que buscan transmitir la idea de que la candidata que representa al panismo (lo que esto signifique) es Margarita y no Ricardo Anaya. 

    Margarita Zavala

    Margarita Zavala

    Claramente, el sitio web es típico de una candidata conservadora, es muy sobrio, y fuera de eso creo que no están aprovechando las posibilidades que una plataforma como estas podría darle. Parece que se limitan a lo básico: hablar de sus propuestas, de su equipo, algunos textos (terrible que los botones de leer más estén en inglés). La página web es muy importante y creo que una campaña presidencial no debería escatimar en costos para hacer un sitio ganador (que rondará en cientos de miles de pesos cuando mucho). En cambio, revisando el código fuente, me pude percatar que su equipo readaptó una plantilla gratuita, así es, gratuita. Incluso la fuente de la página es la que viene por defecto en la plantilla. Ni siquiera se molestaron en comprar una que les diera más funcionalidades. 

    Los textos tienen poca personalización y se hace un tanto cansado leer las propuestas. Pareciera que hicieron copy paste de un documento interno y no está completamente pensado para que el público general lo lea.

    Su página pudo ser hecha sin problemas por un freelancer que no haya cobrado más de 10,000 pesos. 

    Sitio web de Margarita Zavala

    José Antonio Meade

    El sitio de Meade también usa WordPress como el de Margarita, nada más que en este caso la plantilla sí es construida y programada desde cero de acuerdo a las necesidades de la campaña. A diferencia del sitio de Margarita Zavala, aquí si vemos un trabajo muy profesional y muy bien pensado. El sitio web es mucho más interactivo, tiene contenido multimedia y los textos son más amigables. La redacción está mejor cuidada e intentan ser muy concretos en las propuestas. El equipo digital de José Antonio Meade está comandado por la misma persona que estuvo a cargo del de Enrique Peña Nieto: Alejandra Lagunes, que es, a mi parecer una buena comunicóloga pero que ha tenido la tarea poco afortunada de tratar de levantar la imagen de personajes que cargan con un gran lastre (como la presidencia de Peña Nieto y la candidatura de José Antonio Meade). Su presencia se nota inclusive en la disposición de los elementos de la página web y el énfasis en la actividad en redes sociales.  

    Si un problema le puedo achacar a esta página es el mismo que le achacaría a toda la campaña: que ha sido muy difícil definir una narrativa creíble para el candidato. Si bien, la página está bien construida, no logra ese cometido. 

    Sitio web de José Antonio Meade

    Ricardo Anaya

    El sitio web que más me ha agradado es el de Ricardo Anaya, sobre todo porque es el que refleja de mejor forma la esencia de su campaña. Tiene un diseño y una construcción atrevida (sobre todo por la forma de navegación horizontal) que intenta reflejar la idea de presentar a Anaya como alguien que mira hacia el futuro, como aquel candidato que habla de tecnologías y hace de un mitin un Ted Talk. El sitio tiene muchas animaciones en Javascript lo cual le da dinamismo al sitio, además de que tienen cierta personalización. Cuando se hace una propuesta arriesgada es imperativo que esto no termine afectando la usabilidad el sitio, cosa que, al parecer, lograron. No me agrada tanto la redacción de las propuestas como en el caso de José Antonio Meade pero aciertan al acompañar cada eje con una ilustración. De todos los sitios de los candidatos, este es el que tiene más trabajo de diseño y en el que mejor está cuidado. Mientras que el de Meade es atractivo por su sobriedad (sin dejar de verse moderno), el de Ricardo Anaya es atractivo por lograr lo contrario: un sitio web con muchos colores e ilustraciones pero que van donde deben de ir. 

    Sitio web de Ricardo Anaya

    Andrés Manuel López Obrador

    Me es difícil hacer un análisis del sitio web de López Obrador ya que no estoy seguro si su página www.lopezobrador.org.mx será la que utilice su campaña. En 2012 el sitio de la campaña (paralela a esta) se alojó bajo el dominio amlo.si y se trataba de una página bastante agradable y bien hecha para aquellos tiempos. Si tomáramos la página actual tendría muchas críticas: está desactualizada y no hay estrategia alguna. De hecho, el acomodo de los elementos de la página actual tiene que ver más bien con la etapa de precampaña, ya que en ella presume a su gabinete y la mayor parte del espacio se utiliza para presentar noticias. 

    Podemos tomar como referencia también el micrositio proyecto18.mx que consiste en su plataforma de propuestas, que tiene, a mi parecer un buen diseño, que es interactivo (puedes votarlas y compartirlas) pero que adolece de un problema que tiene que ver con la redacción de éstas, y que están plagadas de errores (incluso no se percataron de que pegaron una nota de observaciones). 

    Dicho esto, preferiría esperar a los siguientes días para ver si la campaña de López Obrador lanza un portal dedicado a la campaña o se conformará con lo que ya tiene en línea.

    A través de las páginas de los candidatos uno puede ver cómo es que ha evolucionado el mundo del desarrollo web en 6 años. Que los sitios se adaptaran a los dispositivos era todavía un lujo y una novedad (Sólo Peña Nieto y AMLO habían adaptado esa tecnología), ahora es algo que se debe de dar por sentado. Donde veo una mayor evolución (sobre todo en el sitio web de José Antonio Meade y Ricardo Anaya) es en la planeación que hay detrás de sus portales. Parece que sí entendieron que el sitio web es una gran herramienta para informar a los ciudadanos e intentar orientarlos al voto.

    Es posible que en los siguientes días o semanas hayan cambios en estos sitios web de acuerdo a los cambios de estrategia o eventos especiales, pero ya nos pudimos dar una idea sobre la forma en que van a utilizar este recurso dentro de la campaña, lo que su imagen y sus portales dicen de ellos. 

     

  • Los spots presidenciables, un análisis del arranque de campaña

    Los spots presidenciables, un análisis del arranque de campaña

    Los spots presidenciables, un análisis del arranque de campaña

    Los spots de arranque de campaña que circularán en los próximos días ya están disponibles en las redes sociales, y es importante analizarlos para entender cómo es que arrancará la campaña y qué estrategias utilizarán los cuartos de guerra de las campañas de los candidatos. Y por lo que muestran los anuncios, tal parece que las estrategias no diferirán mucho de lo que ya habíamos visto dentro de la precampaña y la intercampaña. 

    Empezaré analizando los spots de quien es el puntero en estos, momentos, Andrés Manuel López Obrador, quien ha cuidado su tono de voz y lenguaje corporal para transmitir más bien una postura ecuánime y conciliadora. 

    Andrés Manuel López Obrador

    A mi parecer, los spots están dirigidos a segmentos distintos: el spot del avión presidencial, que parece claramente una reedición del famoso «este avión no lo tiene ni Obama» parecería estar dirigido más bien a sus bases que son quienes le compran este discurso, pero está lo suficientemente cuidado para causar el menor ruido posible dentro de aquellos que se encuentran más al centro y podrían votar por él. Parece un anuncio sencillo pero está bien pensado, el escenario (el escritorio con la bandera de México) y la vestimenta de López Obrador lo hacen parecer más como presidente que como candidato, lo cual es interesante si tomamos en cuenta que López Obrador va en primer lugar de las encuestas y en las últimas semanas ha intentado vender la sensación de que ya será presidente y está preparando todo para su llegada a Los Pinos. Tampoco es coincidencia que a la izquierda aparezca una fotografía de Benito Juárez, uno de los «ídolos de la nación» en los que dice inspirarse. 

    https://www.youtube.com/watch?v=qJSmALLqml4

    El siguiente spot también trata de transmitir la idea de que AMLO ya va a ser presidente, por eso empieza diciendo «Estamos arriba en las encuestas para la Presidencia, pero necesitamos la mayoría en el Congreso», como diciendo, ya ganamos, ahora tenemos que enfocarnos en ganar más. El escenario es distinto al primero, un tanto más informal y más cálido que el primero. Si en el primero vimos al López Obrador Presidente, aquí vemos a un AMLO que pretende verse más cercano.

    https://www.youtube.com/watch?v=vfmJwkbLH20

    Y el último spot, muy parecido al anterior en cuanto al escenario, está dirigido al voto útil, sobre todo aquel que se la piensa dos veces en votar por López Obrador por la asociación de su persona con la de Chávez, Maduro o Trump. Termina diciendo «ten confianza, yo no te voy a fallar». El spot muestra una faceta muy ecuánime. Así, no sólo busca reducir la incertidumbre al distanciarse de Venezuela, sino al mostrarse como un individuo que está en control de sí mismo. Apela a los líderes nacionales pero sin caer en un nacionalismo rampante. Dicen que el lenguaje corporal es muy importante a la hora de transmitir un mensaje, y parece que se han molestado en cuidar ese detalle. 

    En resumen, López Obrador busca generar la percepción de que ya va a ganar la presidencia y busca reducir la incertidumbre que recae en su persona para así asegurar su primer lugar en las encuestas. Se muestra sereno y confiado (sin caer en excesos de confianza).

    Ricardo Anaya

    Los spots de Ricardo Anaya contrastan mucho con los de López Obrador, no sólo porque se encuentra en un escenario muy distinto, sino porque el personaje es muy distinto y sus ideas son muy distintas. En el primer spot Anaya busca reafirmarse en el inconsciente de la gente como aquel que será el candidato que pueda ganar a López Obrador. Sólo le dedica 4 segundos de los 30 que dura al spot al PRI al decir que ya se van para centrarse en López Obrador, como si se tratara de un tiro de gracia hacia el moribundo Meade en la que él sale vencedor sin problema alguno (o más bien, un ¡quítate ya y no estorbes!) para enfocarse en el candidato tabasqueño. Anaya intenta contrastar el cambio que él ofrece contra el que ofrece López Obrador, futuro contra pasado. El anuncio acierta a mi parecer ya que busca construir una narrativa para fortalecer su candidatura y no cayó en el cliché de alertar que López Obrador convertirá a México en Venezuela. Esto es importante porque si Anaya no construye una candidatura creíble, difícilmente aspirará a ganar la presidencia.

    El segundo spot es, a mi parecer, muy interesante ya que aparecen algunos políticos (varios de ellos presentables) apoyando la candidatura de Anaya. Esto tiene un propósito ya que la trayectoria reciente de Anaya se ha dado en medio de acusaciones de traición y es importante mostrar un mensaje de unión, de que hay una estructura que lo sostiene, de gente que confía en él. El inicio es muy contundente con el hijo de Colosio (el mito del PRI) asumiéndose como parte del Frente, ahí está el otro tiro de gracia a Meade. Lo hace de una forma muy contundente pero a la vez sutil porque darle mucha importancia al «tercer lugar» puede resultar contraproducente.

    En este spot varios políticos que tienen cierta aceptación como Xochitl Galvez o Enrique Alfaro, Chertorivski (su economista de cabecera), Jorge Castañeda e incluso Diego Fernández de Cevallos (su inclusión me parece un gran acierto), pero me hace algo de ruido que ahí aparezcan Miguel Angel Yunes (su padre no goza de la mejor reputación) y Miguel Ángel Mancera que si bien no es una persona vista como corrupta es percibido como incompetente por su gestión en la CDMX. El mensaje es claro: no estoy solo, no estoy abandonado a mi suerte, varios íconos del PAN, del PRD y hasta académicos están en mi campaña.

    En resumen, lo que busca Ricardo Anaya es presentarse como una alternativa de cambio viable y dirigida hacia el futuro y que no está sólo en su campaña (a pesar de su conflicto con el calderonismo), sino que tiene a varios elementos valiosos y reconocidos de su lado. 

    José Antonio Meade

    En este espacio he dicho que Meade es quien tiene el margen de maniobra más estrecho, ya que debe de ganarse a las bases de su partido (muchos cuestionan que lo haya hecho) y, al mismo tiempo, ganarse a la gente que no simpatiza con el PRI. Si en la precampaña apostó por lo primero, en la campaña, o al menos lo que dicen sus spots, apuntará a lo segundo. 

    En este primer video vemos cómo Meade intenta quitarse el lastre de la corrupción que recae sobre su candidatura por el hecho de ser abanderado del PRI. Dice que nunca ha vivido por encima de sus ingresos y que gracias a su trabajo en contra de la corrupción varios gobernadores hoy están en la cárcel. Lamentablemente ese mensaje es muy endeble no sólo porque muchos de los escándalos de Javier Duarte fueron develados gracias una investigación de Animal Político en conjunto con otras organizaciones civiles, sino porque como Secretario de Hacienda se mostró muy pasivo ante casos como la Estafa Maestra. No lo noto muy cómodo y no sé si el escenario y la musicalización sea lo más acertado. 

    En el spot también busca contrastar con Ricardo Anaya: Yo soy honesto, él no, él es lavador de dinero y tiene ranchos con dinero malhabido:

    https://www.youtube.com/watch?v=RwBZ2kjU5O8

    El segundo spot de Meade me parece bastante mejor que el primero, se le ve más cómodo y menos acartonado. Está dirigido evidentemente a los millennials con el fin de que voten por él y no por Anaya. No se nota tanto su falta de elocuencia y carisma y creo que logra conectar con los estudiantes, sonríe, los mira a los ojos e incluso establece contacto físico, como un profesor de esos que tanto quieren sus alumnos. De forma un tanto tímida intenta separarse de la figura de Peña Nieto: los estudiantes le preguntan si habla inglés y dice que lo habla muy bien, y cuando le preguntan por los tres libros que ha leído responde: «me encanta la lectura, muchos». Meade se burla de sí mismo al decir que no tiene ninguna mancha más que el vitiligo. 

    https://www.youtube.com/watch?v=g_CjFV9oc0k

    En resumen. Meade tiene dos propósitos, quitarse el lastre de la corrupción e intentar bajar a Anaya, lo cual dice que la batalla no ha terminado y que va para largo (lo cual provoca una gran sonrisa en la cara de López Obrador). En ninguno de los spots Meade se refiere al tabasqueño. Si Anaya, como segundo lugar, busca contrastar con López Obrador, Meade, como tercer lugar, busca hacer lo propio con Anaya. Lamentablemente, creo que en los anuncios no logra deshacerse de la percepción de que Meade está allá abajo, en tercer lugar. Por el contrario, parece reforzarla. 

    Así es como comienzan las campañas. Así arrancan tres meses que serán muy agitados: con un López Obrador que va arriba en las encuestas y que busca conservar (si no es que ampliar) su ventaja. Con un Anaya y Meade que se disputan el segundo lugar, pero donde Anaya se siente confiado de su posición mientras que se percibe que Meade es consciente de que está abajo. No hay nada definido aunque la distancia de López Obrador sí es considerable y el escenario juega a su favor. Veremos qué es lo que pasa en los siguientes meses. 

    *No hablo de los spots de Margarita Zavala, básicamente porque todavía no hay spots y porque falta oficializar su candidatura. 

     

  • Los candidatos y los banqueros

    Los candidatos y los banqueros

    Los candidatos y los banqueros

    La semana pasada, en esta etapa de intercampañas (que la verdad sea dicha, ya es parte de la campaña), los candidatos fueron a «desfilar» ante los banqueros. Ahí presntaron su visión de país y sus propuestas (en la medida de lo posible). El ejercicio resulta muy interesante para quienes estamos interesados en este proceso dado que fue un ejercicio interesante para poder contrastar a los tres candidatos principales. Todos ellos se presentaron, uno a uno, en las mismas condiciones, en el mismo escenario, ante las mismas personas, y esto fue lo que ocurrió:

    Primero, me atrevería a categorizar a los candidatos, de acuerdo a su ponencia de la siguiente forma: Ricardo Anaya representó al futuro, José Antonio Meade al presente y López Obrador al pasado. Me explico.

    Si me preguntaran quien fue el que dio el mejor discurso, diría, sin pensarlo dos veces, que el mejor fue Ricardo Anaya. Aquí, en estos escenarios (y en los debates) es donde el panista puede lucir más. Hizo del escenario un TED Talk, en el cual más que hablar de propuestas habló de su visión de país. Anaya habló de anticiparse al futuro ya que el mundo es muy cambiante, e incluso presentó un video en el cual él fue a la famosa tienda de autoservicio sin cajeros de Amazon. Intentó, creo con éxito, contrastar con el candidato de MORENA insistiendo en que él representa una visión de futuro y no una del pasado. Si bien no hizo muchas propuestas concretas y creo que no terminó de sonar convincente a la hora de defender su propuesta de Renta Básica Universal (UBI), Anaya parece estar armando un discurso que podría tener un impacto positivo dentro de los millennials, quienes serán clave en esta elección. Así, el candidato busca posicionarse como el «cambio» ante el régimen de corrupción actual, pero uno que apunte al futuro. Incluso al final habló de las demandas de corrupción en su contra por medio de una postura de «víctima del sistema» que, a mi parecer, no termina de aclarar mucho pero que puede funcionar como estrategia mediática. 

    José Antonio Meade fue el más aplaudido por los banqueros. Naturalmente, aquí se encuentra en terreno familiar (no como su discurso en el estadio de las Chivas donde resultó abucheado) ya que él ha tenido una relación estrecha con los banqueros, relación necesaria dados los puestos que ha ocupado en el servicio público. Meade se enfocó en el presente, en las necesidades del México actual, representando el continuismo del gobierno de Peña Nieto. Evidentemente su discurso entusiasma mucho más a los banqueros que a los demás. Su discurso pareció muy técnico, algo soso y redundante. Habló del combate a la corrupción y el fortalecimiento de las instituciones como candidato de un partido que representa lo opuesto. Pareciera que Meade se dirigió exclusivamente a los propios banqueros y olvidó que este discurso podría llegar a más gente (cosa que Anaya sí explotó). En este sentido, Meade desaprovechó una oportunidad, siendo que sería tratado como «en casa» y nos mostró más de lo mismo. Eso es muy malo para un candidato estancado en el tercer lugar. 

    El que tuvo el peor desempeño, a mi parecer, fue López Obrador. Empezó de forma acertada al establecer una relación amistosa y de diálogo con los banqueros: no sólo al afirmar que será para él un gusto trabajar con ellos, sino al garantizarles, de una u otra forma, que a grandes rasgos sus intereses no serán trastocados, que tendrá una relación cordial y productiva con la iniciativa privada. AMLO acertó en este sentido para reducir el temor que se tiene sobre su persona. El problema fue todo lo demás, que insiste en cancelar el nuevo aeropuerto, que asegura que no viajará en avión privado, que insiste en construir refinerías en un mundo cuyo futuro dependerá cada vez menos de la gasolina, que su propuesta anticorrupción es algo preocupante ya que para él basta que el presidente sea honesto para que todos los demás sean honestos e incluso piensa concentrar todos esos esfuerzos en el presidente y no en un fiscal independiente. 

    Entiendo que López Obrador tenga más años que los otros candidatos, pero, a diferencia de estos, que intentaron dominar el escenario (Anaya inclusive se ayudó de diapositivas y contenido multimedia), Obrador se quedó todo el tiempo refugiado en el atril, con un lenguaje corporal bastante pobre, un discurso lento y cuya monotonía solo rompió de forma muy esporádica al hacer algún chistorete que provocó la risa de los banqueros. Preocupa que Leonardo Curzio haya tenido que tratar a AMLO casi como alumno de secundaria para que explicara bien sus propuestas. Su cierre no fue bueno, sobre todo por el escenario en el que se encontraba, al afirmar que él no va a amarrar al tigre en caso de un fraude electoral.

    Este ejercicio debería ser tomado en cuenta por los cuartos de guerra de los candidatos, ya que al final el impacto que tienen este tipo de presentaciones es muy limitado dentro de las preferencias, pero de donde se pueden sacar muy buenas conclusiones y análisis de cara a los debates y a las ponencias que ya sean parte de la campaña oficial y que tendrán una mayor exposición (varios expertos analizaron este ejercicio). También me pareció muy buena iniciativa ya que, aunque la exposición sea muy limitada, es un buen ejercicio para conocer a fondo a los candidatos que estarán en la boleta. 

    Es claro que estos son los escenarios favorables a Anaya dada su elocuencia que se convierte en una ventaja natural, en tanto que los mítines y, tal vez, las redes sociales serán más favorables a Andrés Manuel. 

  • El PRI: cuando los corruptos fueron contra la corrupción

    El PRI: cuando los corruptos fueron contra la corrupción

    El PRI: cuando los corruptos fueron contra la corrupción

    ¿Son ciertas las acusaciones que caen sobre Ricardo Anaya? No lo sé, existen posibilidades de que así sea porque todo lo revelado pareciera reflejar, a mi parecer, algo turbio. En caso de que las acusaciones fueran verdaderas, a Anaya tendría que caerle el peso de la ley con todo lo que ello implica. 

    Pero en este artículo no quiero hacer crítica de Ricardo Anaya, ya habrá tiempo de hacerlo, sino del PRI:

    El PRI está desesperado porque su candidato parece no levantar y necesita a como dé lugar quitarle el segundo lugar al candidato del PAN para poder tener aspiraciones en esta contienda electoral. Algunos dirán que, como sea, qué bueno que se exhiban las supuestas tropelías del candidato queretano, pero la forma en que esto se hace incluso puede hablar más mal del PRI que de Ricardo Anaya. 

    ¿Por qué?

    Porque el PRI está utilizando a instituciones como la PGR con propósitos políticos. Al estar en el gobierno, ve fácil usar el aparato del Estado compuesto por instituciones débiles a su servicio. Básicamente, está corrompiendo a las instituciones en beneficio de sus intereses. Así de paradójico e incluso cínico suena:

    El PRI está corrompiendo para denunciar la supuesta corrupción de un opositor suyo.

    Pareciera, a simple vista, que ahora la PGR sí le está echando ganas, cosa que no sucedió ni con Odebrecht, ni con la casa blanca, ni con OHL, ni con la Estafa Maestra, ni con los desvíos en los que está involucrada Rosario Robles. Y es que en México las instituciones nunca tocan a los hombres de poder a menos que se trate de una venganza, un ataque, o la presencia de algún político muy corrupto que termine por afectar los intereses de los otros (como el caso de los ex gobernadores). 

    Nadie habla del uso despiadado que el PRI está haciendo de las instituciones, ni López Obrador, ya que sabe que le será mucho más cómodo tener a José Antonio Meade como rival que a Ricardo Anaya y por tanto le conviene hacer leña del árbol caído. Tampoco lo hace así el calderonismo (Margarita, Felipe Calderón y similares) quienes tienen una fuerte rencilla con el candidato panista. Si bien no es criticable que critiquen a Anaya (más si las acusaciones llegaran a ser ciertas), sí es muy criticable que «hagan mutis» con respecto a la corrupción de las instituciones con propósitos electorales. Aquí no hay discurso de fortalecimiento de las instituciones ni nada parecido ya que importan más los intereses políticos y de poder. 

    Estas semanas serán muy importantes y podrán definir el transcurso de la campaña electoral. Las siguientes preguntas vienen a la mente ¿Caerá Anaya en las encuestas? ¿Terminará fortaleciéndose más bien? Dependerá mucho, a mi parecer, de la estrategia que utilice el panista, ya que puede insistir en que el PRI es un partido tan corrupto que utiliza a las instituciones con fines políticos en vez de que estas se encarguen de combatir la corrupción, que por cierto, ha sido una constante en el gobierno de Peña Nieto.

    La estrategia del PRI es muy evidente: destruyamos a Ricardo Anaya con ayuda de las instituciones que están bajo nuestro control para después hacer lo propio con López Obrador. Aunque la verdad es que el tabasqueño será un hueso todavía más difícil de roer. En los careos que han hecho las encuestadoras, Meade se encuentra en franca desventaja contra AMLO, cosa que no ocurre en el careo de Ricardo Anaya contra AMLO, ya que si este último las lleva de ganar, Anaya se muestra competitivo. 

    Además, Anaya es un político que está buscando construir una narrativa, por lo cual los golpes a su persona pueden afectarle más; López Obrador no, ya que todo el mundo lo conoce y ya se hizo una idea de él. De hecho, ha logrado bajar un poco sus negativos gracias a la ira de la gente con el gobierno actual y también a que en esta campaña se ha mostrado menos beligerante.  

    Si López Obrador ya es el candidato favorito para ganar las elecciones, con un eventual descalabro de Anaya, las posibilidades de AMLO aumentarán todavía más; ya que parece ser que entre la ira de los mexicanos contra el PRI contra el miedo hacia López Obrador, terminará, muy probablemente, por imponerse la primera. 

    Además, si Anaya no utiliza este ataque en su favor mostrando al PRI como el partido corrupto que es, que utiliza a las instituciones para corromper y beneficiar sus intereses, AMLO bien podría hacerlo, ya que este tipo de ataques, donde algunos medios de comunicación están inmiscuidos, refuerzan su tesis de la mafia en el poder. 

    Como decía, estamos en uno de los puntos más álgidos de la campaña, ya que lo que pase en estos días configurará el escenario bajo el cual se desarrollará ahora sí la campaña oficial. Dependerá mucho del manejo que Ricardo Anaya le de a las acusaciones que se vierten en su contra.

    ¿Y las instituciones? Bien gracias. Trabajando para el beneficio de unos pocos, en vez de que trabajen en beneficio de todos los mexicanos.  

  • ¿Anaya o AMLO? He ahí el dilema de Margarita y su esposo

    ¿Anaya o AMLO? He ahí el dilema de Margarita y su esposo

    ¿Anaya o AMLO? He ahí el dilema de Margarita y su esposo

    La encuesta de Reforma confirma las tendencias electorales que habíamos visto estos últimos días: Anaya sube como la espuma, pero se encuentra todavía algo lejano a AMLO quien, si bien ya no sube mucho, sigue mostrando una tendencia a la alza (muestra de que la guerra sucia empleada contra él hasta el momento no le ha hecho ni lo que el viento a Juárez), en tanto que Meade se ha ido desfondando. La diferencia entre Anaya y AMLO es de 8 puntos (aunque sube a 10 si se hace el ejercicio sin los indecisos).

    AMLO va en primer lugar
    Fuente: Periódico Reforma

    Anaya parece estar captando el voto útil que los demás dejan a su paso, por ejemplo, el de José Antonio Meade (dada su caída) y el de Margarita (en gran medida porque no ha tenido la exposición mediática). Ricardo Anaya parece que ya no le podrá rascar mucho de ahí (el remanente de Meade con seguridad estará compuesto por su voto duro) y Margarita tiene ya muy pocos puntos porcentuales. Más bien tendrá que enfocar su mira a los indecisos que son el 22% (lo que no implica que todos ellos vayan a votar).

    López Obrador es el gran favorito pero todavía no tiene la victoria asegurada. 

    De acuerdo a los careos entre dos candidatos, Meade no tendría nada que hacer contra AMLO ya que el voto anti PRI es más grande que el voto anti AMLO: la diferencia es abismal, de 33 puntos, en tanto que entre Anaya y AMLO, la ventaja de este último es de 11 puntos, todavía muy considerable, pero para nada definitivo. La lectura que puedo hacer aquí es que sólo Anaya podría competirle a López Obrador y que Meade tendría que hacer un milagro para subirse a la contienda. 

    Fuente: Periódico Reforma

    Uno de los factores que podrían decidir la contienda se llama Margarita Zavala. Su porcentaje actualmente es pírrico, pero ha caído en gran medida porque casi no tiene presencia en medios (lo mismo ha ocurrido con el Bronco). La presencia de Margarita en la boleta no es una buena noticia para Anaya ya que podría llegar a rascarle algunos puntos y definir todo en favor de López Obrador.

    El problema también reside en el dilema que el calderonismo tiene y que podría ser definitorio. Evidentemente, el plan A de Calderón es Margarita Zavala; si no funciona, el plan B sería José Antonio Meade, quien ocupó varios cargos de alto nivel dentro de su gobierno. Pero es muy probable que Meade ya no vaya a despegar, entonces tendrían que decidir si inclinarse por Anaya o por López Obrador, lo cual suena inverosímil.

    Basta ver la cuenta de Twiter de Felipe Calderón y ver sus referencias hacia estos dos candidatos para entender que una alianza con cualquiera de ellos es algo impensable. ¿Apoyar al traidor, a quien operó para que mi señora esposa no fuera candidata, o apoyar al que me acusó de fraude y me llamó espurio? La presencia de Margarita en la boleta sólo podría llegar a beneficiarle a Anaya en el primer caso, pero será un lastre no sólo en el improbable segundo caso, sino en un escenario donde decidan no tomar postura alguna y mantener una postura neutra, ya que la simple presencia de Margarita en la boleta puede llegar a rebatarle algunos votos al candidato del PAN.

    A pesar de que sea algo improbable, Calderón tiene algunos incentivos para tomar cualquiera de las dos posturas: tiene una mayor afinidad ideológica con Ricardo Anaya en tanto que piensa que una eventual presidencia de AMLO puede ser nociva para el país, pero a la vez, si ganara AMLO, Calderón podría recuperar al PAN. 

    La presencia de Margarita en los debates también puede resultar un lastre para Ricardo Anaya ya que con toda seguridad le reclamará el hecho de haberse ungido como candidato de forma antidemocrática y pasando por encima de mucha gente. El conflicto entre Anaya y Calderón tomó tintes personales y ese encono puede que se manifieste dentro de los debates: Anaya podría verse privado de los votos de los más duros simpatizantes del calderonismo.

    Anaya parece estar logrando lo que necesitaba, desfondar a Meade para enfocar sus pilas en López Obrador. Lo más probable es que la distancia entre Anaya y AMLO se volverá más estrecha (y que no necesariamente obedece, como dicen algunos simpatizantes del tabasqueño, a generar la percepción de que AMLO es alcanzable para luego cometerle un fraude) como suele ocurrir en estos escenarios. Anaya podría llegar a replicar lo que Calderón hizo en el 2006 o lo que el PAN hizo con Peña en 2012, donde las cúpulas del PRI y el PAN pactanron en beneficio del principal contrincante de AMLO, El problema que tiene Anaya son las divisiones que ha causado dentro de su partido así como los enemigos que se ha ganado fuera de este ya que, como nos ha mostrado al experiencia, quien logra generar unidad hacia su figura, suele tener muchas posibilidades de ganar. Esa es la razón de las alianzas que ha tejido López Obrador y que muchos de nosotros podrían parecernos cuestionables ya que no todos los aliados son figuras presentables. 

    Es paradójico, pero es posible que se de el caso donde López Obrador gane con «ayuda» de Felipe Calderón si decide (cosa bastante probable) no apoyar a Ricardo Anaya por las rencillas entre ambos. 

  • Anaya, el candidato chavorruco

    Anaya, el candidato chavorruco

    Anaya, el candidato chavorruco

    Ricardo Anaya tiene un problema muy grave, parte del electorado lo percibe como un traidor.

    Eso es lo que me dice la gente con la que he platicado, que si pudo destruir al PAN para satisfacer sus ambiciones entonces puede destruir al país. Que poco se puede esperar de una persona que llegó a la presidencia después de haber pisado a los demás. 

    Esta percepción (no del todo errónea a mi parecer) se alimenta con la ayuda de los calderonistas (Calderón incluido) a quienes tiene en su contra. Ni su cara de niño bueno le ayuda a paliar la imagen de traicionero que muchos tienen de él. 

    ¿Cómo sería Ricardo Anaya como presidente? Me parece una incógnita, pero yo no veo que Ricardo Anaya enarbole algo parecido a un cambio de fondo como él promete, forma parte de la misma clase política que ha entrado en un proceso de putrefacción, y si se ha hecho enemigos de varios de ellos no es porque haya querido rebelarse, sino por su ambición de llegar a la presidencia.

    No cabe duda que detrás de ese «chavorruco» que toca el piano con sus hijos hay una mente muy astuta e inteligente (y tal vez un tanto perversa). Pareciera que Anaya busca mantener un perfil bajo en ese sentido, que parezca alguien incapaz de robar un dulce a un niño. En vez de ello, con el afán de desplazar a José Antonio Meade al tercer lugar (algo que parece estar ocurriendo), intenta mostrarse como un intelectual que sabe varios idiomas, pero a la vez también es un millennial que toca palomazos y anda en moto. El mensaje es un tanto confuso, y a esto tenemos que agregar que Anaya tiene más bien poco carisma.

    Cuando Anaya sube al estrado brilla porque es muy elocuente, pareciera estar en una charla TED. Pero cuando se baja a dialogar cara a cara con los jóvenes, es de notar que no conecta, pareciera que se molesta poco en escucharlos y mucho en que el spot salga bien. Ya ni por su imagen juvenil logra mimetizarse con ellos. 

    Ricardo Anaya dice que irá a combatir la corrupción del PRI, pero Álvaro Delgado exhibe triangulaciones que Anaya hizo con ayuda de su fundación. Anaya dijo que se trataba de acusaciones falsas parte de la «guerra sucia del PRI» pero Álvaro Delgado está muy lejos de ser priísta (aunque evidentemente ese «bombazo» le beneficia al partido tricolor). Anaya dice querer a México y que trabajará con todo por mejorar la educación, pero tenía a sus hijos estudiando en Atlanta.

    Sus propuesta  del Ingreso Básico Universal (UBI) tampoco parece haber caído muy bien, se percibe como una medida populista con todo y que ha intentado convencer al electorado con su elocuencia característica: que si se están haciendo pruebas piloto en países desarrollados, que si es una idea que fue apoyada por Milton Friedman (para calmar a los liberales) o que si Zuckerberg o Elon Musk lo recomendaron ahora que la inteligencia artificial comience a reemplazar puestos de trabajo. 

    Anaya se presume como el cambio, como la alternativa ante el continuismo del PRI y el cambio riesgoso de López Obrador. Pero no ofrece nada nuevo, no hay algo que diga que a ser algo diferente a los últimos gobiernos que México ha tenido. 

    Peor aún, Anaya, en su ambición, se hizo muchos enemigos, incluso dentro de su partido. Mientras que el PRI y López Obrador apuestan a fortalecer sus estructuras y a lograr la unidad, la estructura de Ricardo Anaya se ve resquebrajada. Y si Anaya está por encima de Meade es porque este último carga con el lastre que representa su partido, no tanto por méritos propios. Hasta Javier Corral, con su caravana, pareciera tener mayor presencia que él. Anaya difícilmente podrá contar, por ejemplo, con el voto útil de los calderonistas el cual se podrá ir por Meade o votará por Margarita Zavala aunque no tenga posibilidad alguna de ganar. 

    Anaya está forzado a buscar una fórmula que funcione. El diagnóstico que ha hecho es bueno: tiene que convencer a los jóvenes y al electorado indeciso. Pero la ejecución es más bien mala, en parte por las contradicciones del personaje.

    En el cuarto de guerra podrán estar muy felices de ir en el segundo lugar, pero ¿lograrán a convencer a los indecisos, muchos de los cuales perciben a Anaya como un traidor?  

  • Ricardo Anaya se columpiaba en el mitín de precampaña

    Ricardo Anaya se columpiaba en el mitín de precampaña

    Ricardo Anaya se columpiaba en el mitín de precampaña
    Foto: PAN

    Dentro de la «semifinal electoral», el propósito del PRI es crear la percepción de que Ricardo Anaya va abajo y que no tiene gas para que así sea Meade quien pase a la final y logre captar, una vez que se ha derrotado a Anaya, el voto útil del PAN. La realidad es que Ricardo Anaya no va tan abajo, y de hecho es quien tiene un mayor potencial para competirle a Andrés Manuel López Obrador. 

    La campaña de Anaya es como un columpio:  tiene mucho potencial, ya que puede hablar descalificar frontalmente la corrupción de este gobierno y puede hablar de cambio sin que ello se perciba como un riesgo, pero también tiene muchos enemigos en su contra (sobre todo dentro de su propio partido). De llegar Margarita Zavala a la boleta (cosa que es muy probable) Anaya tendrá otra piedra en el zapato con la cual lidiar. Ante la imposibilidad de que Margarita gane la presidencia, es muy probable que su tarea, junto con la ayuda de su esposo Calderón y los «rebeldes del PAN», sea descalificar a Anaya para que su voto útil se vaya a la campaña de José Antonio Meade. 

    Otra figura que operará contra Anaya será Javier Lozano, quien no tendrá piedad para señalar al panista como «pequeño dictador».  Pero Lozano cometió un error al salirse del PAN para unirse a la campaña de Meade, y es que dentro del PRI su palabra tendrá mucho menor peso. Difícil que un político que se haya pasado «al bando del enemigo» tenga autoridad moral para acusar a un candidato de traidor. La reputación que Lozano tiene es más bien bastante mala, basta ver las reacciones que en las redes genera, las peleas que ha tenido con líderes de la sociedad civil e incluso con figuras públicas como Gael García.  

    Con la personalidad ocurre algo parecido: Anaya tiene potencial pero tiene áreas en las que debe trabajar mucho. Por un lado, Anaya no es una persona muy empática, no es carismático y puede llegar a caer mal, pero también es una persona que tiene una gran elocuencia y un gran don de palabra, lo cual será muy útil a la hora de atacar a sus adversarios. Posiblemente Anaya gane los debates, en ese sentido tiene mucho más tablas que Meade y que López Obrador. 

    El planteamiento dentro de su campaña es, a mi parecer, la correcta: Anaya debe apuntar a los más jóvenes, a los que van a votar por primera vez, y hay que robarle el perfil académico a Meade (por eso sus spots donde habla en varios idiomas). Sin embargo, la ejecución de la estrategia no me parece la mejor. El palomazo con Zepeda no generó el impacto que se esperaba, la respuesta del público fue un tanto ambigua.

    https://www.youtube.com/watch?v=iq1mXezHAgo

    El carisma te permite hacer muchas cosas en campaña, por ello es que en el artículo pasado mencioné que a AMLO se le da muy bien mostrarse cantando con su esposa o comiendo con sus hijos. Anaya ha intentado una y otra vez mostrarse como «el padre de familia» cantando con sus hijos y presumiendo en sus redes que fue a recoger a su hijo Mateo a la escuela. Pero no le sale tan bien, se percibe un tanto falso, acartonado. Incluso no son pocas las personas que dicen que «está utilizando a su familia con propósitos electorales» ya que ha recurrido de forma constante a los videos y publicaciones donde aparece interactuando con sus hijos. 

    Otro flanco para derrotar a Meade en la semifinal es insistir en la corrupción del PRI. Ahí, creo yo, la estrategia ha funcionado mejor. La campaña de Anaya metió un gol tempranero (de esos que duelen) con el caso de Javier Corral quien, con justa razón, reclama al gobierno que no se haya detenido a César Duarte e insiste en el desvío de recursos públicos para campañas electorales. El PRI mordió el anzuelo, se lo tragó, Meade reaccionó mal y su campaña amenazó con censurar a Animal Político. Corral ni siquiera debería tener prisa por cerrar el asunto (que se procese a Duarte, por ejemplo), lo mejor para la campaña de Anaya debería ser darle largas al asunto, mantenerlo ahí presente y jugar con él para que tenga un efecto mayor durante toda la campaña. Funciona, porque además, aunque la estrategia tenga intereses electorales, el reclamo de Corral es completamente justo y válido. 

    Anaya acierta, a mi parecer, al no pronunciar palabra alguna sobre el asunto. Así, quien recibe los ataques de la maquinaria priísta para contrarrestar el escándalo es Corral y no Anaya. Primero, porque Corral es un hombre que se ha conducido de forma honesta en su carrera política; segundo, porque él no es el candidato a la presidencia; y tercero, porque de esa forma, la percepción de que se trata de una estrategia electoral es menor y le da mayor legitimidad a la causa. Ya llegará el momento en que sea propio hacer un pronunciamiento al respecto, cuando el daño infligido sea mayor.  

    https://www.youtube.com/watch?v=a0rrFxi9qE8

    Esta estrategia también acierta porque logró que gran parte de la opinión pública (círculo rojo) se sumara a la causa. Eso no implica de ninguna manera que se hayan sumado a la campaña de Anaya, sino que más bien le terminaron de dar la espalda a Meade. La opinión pública (con excepto de aquellos medios oficialistas) mantendrá una postura recelosa y hasta beligerante hacia la campaña de Meade, lo cual le quita al priísta mucho margen de maniobra y prácticamente destruye cualquier posibilidad de presentarse como ciudadano. El PRI se siente desesperado y está tratando de destruir la reputación de Corral, quienes a mi parecer uno de los políticos más respetables de México. Pero esta desesperación puede jugar en su contra, cosa que es muy común cuando se intenta desacreditar a quien tiene una buena reputación personal (independientemente de que el gobierno de Corral esté dejando algo que desear en materia de seguridad en su estado). 

    También creo que Anaya, una vez «calificado a la final», tiene más posibilidades de derrotar a López Obrador que Meade ya que no carga con los negativos del PRI, que pesan mucho más que cualquier discurso de traición que se le pueda achacar. La traición puede ser percibida también como astucia política (más cuando los afectados, los «rebeldes del PAN» no presumen una reputación para presumir) pero la corrupción no, la corrupción es corrupción. 

    Ricardo Anaya necesita crear un buena campaña y una buena narrativa sobre su persona (la ventaja y desventaja a la vez es que todavía no es muy conocido). Debería echar mano del equipo de comunicación de Movimiento Ciudadano y tienen a todos cantando su jingle de Movimiento Naranja, quienes a través de la propaganda lograron encumbrar a políticos como Enrique Alfaro. Anaya es el que más margen de maniobra tiene para crear una campaña fresca y creativa, y con esta tratar de aminorar las desventajas (como su poco carisma). Anaya también puede convertir algunas de sus desventajas en ventajas. Por ejemplo, su distanciamiento con Calderón podría ser una desventaja, pero también podría criticar algunos rasgos de su gestión (por ejemplo, la guerra contra el narco) para obtener algo de voto útil de aquella gente que no quedó muy conforme con el gobierno del michoacano. 

    ¿Lo logrará? Es una buena pregunta. Posiblemente las decisiones que tome ahorita pesen mucho dentro de la elección regular, como definir cuál será su equipo de comunicación y qué mensaje crearán.