Etiqueta: Revolución Mexicana

  • Revolución Mexicana: La Revolución que no fue

    Revolución Mexicana: La Revolución que no fue

    Los revolucionarios buscan romper con el estado de las cosas para establecer uno nuevo. Mientras que una evolución implica una transformación gradual de un proceso y una involución es el retroceso de éste (lo contrario que lo primero), una revolución, consistiría entonces, en romper un proceso para sustituirlo por otro. En este entendido, una revolución solo se podría justificar cuando el proceso anterior (el que se quiere romper) está lo suficientemente viciado como para que éste ya no tenga posibilidades de mejorarse en el trayecto. Es decir, cuando cierto estado de las cosas ya no puede ser mejorado sobre la marcha.

    En este sentido, Zapata era un revolucionario, también el  «Che» Güevara. Pero también a los integrantes del Estado Islámico se les podría considerar revolucionarios, en tanto buscan romper un proceso para iniciar otro.

    El México pre-revolucionario no era perfecto. Nuestro país tenía un dictador llamado Porfirio Díaz, quien logró transformar económicamente a un país sumido en la miseria debido a un sin fin de conflictos. Aunque esta figura fue condenada al ostracismo de la Historia Mexicana (escrito precisamente por la familia revolucionaria) muchas de sus obras perduran hasta la fecha. Los pecados de Porfirio Díaz básicamente fueron dos, ser un dictador (que vaya, tampoco esperes en esa época la existencia de mandatarios democráticos sujetos a mecanismos de transparencia) y que el crecimiento económico que logró se distribuyó en unos pocos, manteniendo a gran parte de la población en la miseria, en condiciones infrahumanas y sin derechos.

    Porfirio Díaz

    Que las épocas también se entienden. Lo que hoy es inconcebible, antes era más tolerado.

    Es decir, el estado de las cosas de esa época tenía defectos; pero era perfectible, no estaba condenado al fracaso. Una apertura democrática (en términos de principios del siglo XX) y una mejor distribución de la riqueza que ya existía habrían podido cambiar la historia de nuestro país. De hecho, a principios de siglo, ésta a nivel mundial estaba muy mal distribuida; no era una condición exclusiva de nuestro país; en la belle epoque, unos cuantos poseían la mayoría de toda la riqueza y la mayoría vivían en la pobreza. Las guerras mundiales, al destruir las grandes posesiones y haciendas de los ricos, junto con el ascenso de políticas redistributivas (en algunos casos creadas para alejar a las poblaciones de la tentación del comunismo) crearon una sociedad más igualitaria.

    Las guerras mundiales destruyeron a Europa, en tanto los revolucionarios destruyeron gran parte de las riquezas que existían en México. La diferencia estriba en que las naciones fueron destruidas por sus adversarios. En cambio, México fue destruido por quienes después ascendieron al poder.

    Revolución Mexicana: La Revolución que no fue

    Y ese es el problema de la Revolución Mexicana, no corrigió los problemas del México de Porfirio Díaz, sino que destruyó todo lo que había, fuera bueno o malo. De hecho, con la Revolución surgió una dictadura disfrazada de democracia simulada que duró 70 años.

    El Monumento a la Revolución es para mí, uno de los monumentos más representativos en cuanto a su significado. Porfirio Díaz mandó a construir un palacio legislativo que tendría dimensiones mayores a las del Capitolio de Washington D.C. y que albergaría a las cámaras de senadores y diputados. Porfirio Díaz puso la primera piedra, después Madero intentó continuar el proyecto, pero éste se frustró gracias a la Revolución. Al final, sólo se aprovechó una parte de la obra que sirvió para erigir el monumento actual: Una obra mocha e incompleta.

    Es peculiar que un dictador haya propuesto crear un parlamento, mientras que los revolucionarios nos trajeron la dictadura.

    Monumento a la Revolución

    En ese sentido, la Revolución Mexicana fue algo mocho, incompleto. No trajo la democracia al país, destruyó gran parte de la riqueza que Díaz se guardó para unos pocos, en lugar de distribuirla mejor. Si bien ciertos sectores de la población vieron beneficios y la educación pública (inexistente en tiempos de Don Porfirio) se desarrolló (el cual es prácticamente es el único derecho social que nuestro país obtuvo gracias a este evento); los revolucionarios al institucionalizarse, crearon organizaciones que más que promover la igualdad. promovieron la dependencia del individuo con el aparato gubernamental. Varias de estas instituciones siguen funcionando después de medio siglo (ejemplo, la CTM, la CROC o el SNTE).

    En realidad, la igualdad era sólo para quienes estaban dentro de la familia revolucionaria. Los más beneficiados eran quienes pertenecían a algunas de estas organizaciones:

    No vivir del presupuesto es vivir en el error: César Garizurieta Erenzweig «El Tlacuache».

    La familia revolucionaria creó lo que Mario Vargas Llosa llamó la dictadura perfecta. Nuestro país fue uno de los últimos de América Latina en transitar a una democracia, porque se nos hacía creer (y también al mundo) que éramos una democracia. Posiblemente ese sea uno de sus más grandes legados, y no es algo que podamos presumir.

    La familia revolucionaria

    Los beneficios de la Revolución Mexicana son cuestionables. Pero a pesar de eso, en pleno siglo XXI se sigue celebrando, y el Presidente Peña Nieto, militante del partido creado por la familia revolucionaria, realiza una ceremonia pomposa en el Campo Marte para conmemorar su aniversario.

    El PRI, a pesar de llevar tatuado en su nombre a la Revolución Mexicana (Revolucionario Institucional es un contrasentido por sí mísmo, de hecho es casi un oximorón) ha sido cuestionado por las izquierdas quienes se consideran los auténticos revolucionarios; y cuyos miembros salieron del PRI, porque dicen, éstos traicionaron sus valores para venderse a lo que llaman «el neoliberalismo». El PRD y López Obrador pelean por ser los herederos legítimos de una revolución fallida, que no creó riqueza, trajo autoritarismo, monopolios públicos (Pemex y un sin fin de empresas que fueron torpemente privatizadas hace pocas décadas) y privados (Televisa, la televisión de la familia revolucionaria). Dichos monopolios, hederedos (de forma directa o muy indirecta) de la Revolución Mexicana, son los que ahora tienen a un país sumamente desigual donde el 50% de la población es pobre.

    Esa es la paradoja de la Revolución Mexicana, trajo todo eso que habían prometido combatir.

    Y lo más paradójico es que la sigamos celebrando.

    P.D. Por cierto, creo que casi no mencioné a ningún personaje de la familia revolucionaria. No hubo necesidad.

  • La verdadera Revolución Mexicana, no mamadas

    La verdadera Revolución Mexicana, no mamadas

    Mi madre me preguntó cuando fui a comer con ella por qué no estaba vestido de negro (me sorprendía que se volviera activa políticamente). Mi padre llegaba con un encono tremendo a decirme barbaridades de Enrique Peña Nieto. Nunca los había visto tan molestos, era signo de algo, y no formaban parte de una estrategia para desestabilizar al país. De último momento decidí asistir a la marcha. Eso de las marchas no es lo mío, pero la indignación hizo que esta vez cambiara de decisión. Además prometía ser un día histórico, y así fue.

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    Creo que esta es la manifestación más importante desde 1968, porque se trató de una manifestación global, marchas en todo mundo pidiendo justicia por los normalistas de Ayotzinapa y pidiendo la renuncia de Peña Nieto. Yo asistí a la de Guadalajara, no tan multitudinaria como la de la Ciudad de México, pero muy concurrida siendo una ciudad no tan acostumbrada a salir a las calles. La marcha fue muy heterogenea, los socialistas son los que se hacen notar más, pero eramos de diversas ideologias, de diversas clases sociales con una misma preocupación en común. Éramos de izquierda o de derecha, éramos jóvenes, padres, estudiantes, orábamos, éramos diferentes pero estábamos ahí por una causa en común.

    Queda claro que no se trata de una «estrategia» bien planificada para desestabilizar al gobierno. El gobierno de Peña Nieto se ha desestabilizado solo, y por eso la gente está en las calles, por eso la gente quema al muñeco de Peña gigante en medio del Zócalo capitalino, porque está molesta, porque se siente muy frustrada. Porque la gente caray, quisiera un México más estable, más justo, y no esto que tenemos ahora. Ahora muchos de esos que antes gritaban -mejor ponte a trabajar- se solidarizaron, ahora no sólo le gritan a Peña Nieto y a su gobierno que se pongan a trabajar, ahora piden su renuncia.

    A diferencia de 1910 donde se tomaron las armas y donde los revolucionarios se comportaban como caciques, la gente salió a las calles pacíficamente a manifestar su inconformidad. En Guadalajara las reglas entre los manifestantes estaban claras, la violencia estaba estrictamente prohibida, nadie podía llevar cubierta la cara o se le separaba de la manifestación. La policía brilló por su ausencia, pero no se necesitó, quienes asistimos pudimos regularnos solos. No había algún indicio de que fuéramos a «desestabilizar el país».

    En México algunos cayeron en actos violentos, pero fueron muy pocos, algunos posiblemente infiltrados o inducidos por ese gobierno al cual le conviene mostrar que se trató de un acto violento cuando no fue así. Porque el gobierno ya no sabe que hacer, está acorralado. La hija de Angélica Rivera, Sofía Castro, es increpada en Las Vegas cuando fue a recibir un premio mientras en la misma ciudad, Calle 13 recuerda a Ayotzinapa en el Grammy Latino, y mientras el Chicharito Hernández se solidariza con las manifestaciones (seguramente el Chicharito quiere desestabilizar al gran proyecto de gobierno desde la banca).

    El gobierno inepto vive en una burbuja, no es sensible ante lo que ocurre en el país cuando ellos deberían de ser los primeros en sensibilizarse porque para eso se les paga. En vez de eso pretenden regañarnos e inventan «teorías del compló» (igual que su símil intelectual de las izquierdas) para desacreditar a la gran mayoría de mexicanos que estamos en contra de lo que representan, no por querer estarlo sin sentido, sino porque ellos representan la corrupción, la impunidad, y todo aquello que ya no queremos.

    Y no les importa, ellos siguen haciendo lo mismo. Todo parece indicar que los Vázquez Raña ganarán la licitación para las nuevas cadenas de televisión abierta, siguen haciendo negocios con sus amigos, no les importa, quieren seguir enriqueciendo a sus cercanos. Por eso los mexicanos estamos hasta el queque, por eso los mexicanos estamos encabronados, porque estamos hartos de que los gobernantes quieran saquear los recursos que nosotros creamos con el sudor de nuestra frente, porque para nosotros son poco menos que delincuentes en el poder, porque no se vale, porque están moviendo a Méxicco al precipicio.

    Pero los mexicanos estamos despertando… Y el Gobierno debe de saber que ya no se encuentran ante la sociedad sumisa y agachada de mediados del Siglo XX. Porque no se trata de una revolución violenta compuesta por revolucionarios que violaban a las mujeres que encontraban a su paso y después se «institucionalizaron», porque se trata de personas que buscan revolucionar conciencias. Esos somos los mexicanos.

    Por último les comparto fotografías que tomé de la manifestación en Guadalajara:

  • ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?

    ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?

    Los gobiernos de los países cuentan a sus ciudadanos su historia de tal forma que estos se puedan sentir orgullosos de sus raíces. Sucede en todos lados, pero en México es de notar ese maniqueísmo inherente donde se separa a los personajes en héroes y villanos, algo que inhibe la crítica y la reflexión de nuestra historia.

    ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?

    Después de una centuria, la pregunta sigue en el aire ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?. Un amigo mío me comentaba que a excepción de Carranza (por desgracia, dice), no veía a ninguno de los «héroes» con el mínimo perfil de estadista y le creo. Madero, el iniciador, fue el más moderado, el liberal, pero con una gran ineptitud. Zapata un hombre con una visión utópica. Los demás eran simplemente caudillos en cuyo torrente sanguíneo no fluía la democracia. La Revolución Mexicana nos sacó de una dictadura para meternos en otra, lo peor del caso es que la primera (la de Porfirio Díaz) era una dictadura que aceptaba su condición y en cierto momento afirmó que si bien, creía en la democracia, México no estaba preparada para ella:  Puedo con toda sinceridad decir que el servicio no ha corrompido mis ideales políticos y que creo que la democracia es el único justo principio del gobierno, aun cuado llevarla al terreno de la práctica sea posible sólo en pueblos altamente desarrollados.

    Cierto que con Porfirio Díaz existía suma represión y una desigualdad brutal. Pero también es cierto que en el sentido económico el país avanzaba por un muy buen camino y su futuro era prometedor como él afirmaba. La revolución no solo no logró traer de una forma eficaz una mayor igualdad y menos la libertad, sino que destruyó el progreso económico que se vivía con Porfirio Díaz. Es por eso que una transición más cautelosa en mi punto de vista, hubiera sido más benéfica para el país, una transición como la descrita por Gene Sharp en su libro «De la Dictadura a la Democracia». Cierto que con la Revolución los ciudadanos adquirieron más derechos, pero también es cierto que esto fue a cambio de una dependencia de la ciudadanía para con el gobierno. La Revolución Mexicana terminó reafirmando el traspaso de la cultura rígida y paternal de la Iglesia Católica, pero ahora dentro del Gobierno y el estado laico. Antes eran los Virreyes, La Virgen de Guadalupe. Luego fueron «los héroes que nos dieron patria».

    Sigo insistiendo en la cuestión de la dictadura. La gestión de Porfirio Díaz era una que aceptaba su condición, pero la gestada después de la Revolución Mexicana, fue una simulación, la Dictadura Perfecta le llamó Mario Vargas Llosa. Y esa no solo tardó en ser removida por más de 7 décadas, sino que el aparato corporativo sobre la que se enquistó sigue vivo, a pesar de que ya existe una división de poderes por medio de los partidos políticos.

    El gobierno de Porfirio Díaz discriminaba a los indígenas y a las clases pobres, corrían del Zócalo a aquellos que no tenían zapatos (que en esa época vaya que eran muchos). Ahora es una simulación, porque se dice que en México no hay racismo y discriminación cuando la hay a montones. Una transición gradual del régimen porfirista a uno nuevo donde fueran reduciéndose los niveles de desigualdad y gestando una apertura democrática sin lesionar el progreso económico nos hubiera situado en otro estadio. La Revolución sólo se encargó de tirar ese régimen para establecer otro. Posiblemente Madero, si hubiera sido menos inepto, hubiera podido aspirar a lograr eso. No los demás porque no tenían la convicción.

    Pensar que a un siglo de distancia no podemos decir bien a bien cuales fueron los beneficios, hace que tengamos que dudar severamente de los resultados que trajo la Revolución Mexicana. Pero para hacer ese ejercicio es necesario bajar a los «héroes» de su pedestal heroico. El Gobierno sigue vendiéndolos como «lo mejor que le ha pasado al país y a quienes debemos admirar», pero si no pueden contemplar en la actualidad a un caudillo llamado López Obrador, quisiera ver la posición que tomarían quienes mandan el país y venden la historia heroica, frente a unos caudillos de armas tomar, capaz de destrozar, sí, ellos sí, la economía y la estabilidad (o lo que existe de estabilidad) de nuestro país. Posiblemente en el siglo XXII, los héroes que nos dieron patria sean el «Chapo» Guzmán, el Lazca, o los Beltrán Leyva.

  • Estados Unidos: La Mano Invisible en la Revolución

    ESTADOS UNIDOS: LA MANO INVISIBLE EN LA REVOLUCIÓN Las riquezas minerales y petroleras, así como la fertilidad de sus tierras convierten a México en un paraíso para los inversionistas extranjeros, más aun con la poca industrialización nacional y la ignorancia de la población en general; Porfirio Díaz se dio cuenta de eso y, después de haber defendido fervientemente la soberanía de su nación durante la segunda intervención francesa, ofreció al país en bandeja de plata a los intereses privados, llegando al punto de arrasar con los indígenas que se atreviesen a defender lo que alguna vez fueron sus tierras.

    En 1883 el gobierno de Manuel González-operado en todo momento por  los hilos porfiristas- reformó la ley y permitió que los extranjeros explotaran los combustibles minerales. En 1892 Porfirio Díaz expidió una ley que le otorgó al propietario de la tierra el permiso de sacar las riquezas del subsuelo… Mas, con el pasar de los años, Díaz se dio cuenta del poderío que habían adquirido los Estados Unidos sobre las riquezas del suelo y subsuelo  mexicano; temeroso de una invasión, el eterno general mexicano entregó a los inversionistas ingleses lo que quedaba, de esta manera, para 1900 la tercera parte del territorio nacional era propiedad extranjera…

    “…Madero había prometido a los capitalistas extranjeros concesiones y privilegios de diversa índole  a cambio de la ayuda financiera  que le proporcionaban. Era evidente que el gobierno de Washington apoyaba a Madero y a sus adictos y que  ciertos círculos de negocios de los Estados Unidos venían prestándoles ayuda material directa.

    Wilson- un ex embajador estadunidense- menciona tajantemente que en el Depto. de Justicia de los USA existen documentos que prueban los nexos que Madero mantenía, por medio de su hermano Gustavo, con las compañías petroleras Estándar Oil y Waters Pierce, así como con representantes de una fábrica de armamento con sede en Washington…”

    – “La Revolución Mexicana en 1910 y la política de los Estados Unidos”, Moiseĭ Samuilovich Alʹperovich

    Tanto Benito Juárez como Francisco I. Madero, ambos consagrados como héroes nacionales, hicieron pactos con el diablo; canjeando ayuda por soberanía e independencia económica consiguieron la ayuda de los Estados Unidos…

    Los autoproclamados americanos nunca han sido partidarios de compartir; “todo o nada” siempre ha sido su consigna…  de manera que ayudaron a Madero a organizar su movimiento; pudo moverse, el revolucionario mexicano, por los Estados Unidos comprando armas, organizando abiertamente grupos armados y llamando a la revuelta armada… mas sus ideales no fueron acatados por la izquierda intelectual:

    “Sabedlo de una vez; derramar sangre para llevar al Poder a otro bandido que oprima al pueblo, es un crimen, y eso será lo que sucederá si tomáis las armas sin más objeto que derribar a Díaz para poner en su lugar a un nuevo gobernante.

    Y ya que la revolución tiene que estallar, bueno es, obreros, que saquéis de ese gran movimiento popular todas la ventajas que trae en su seno y que serían para la burguesía si, inconscientes de vuestros derechos COMO CLASE PRODUCTORA DE LA RIQUEZA SOCIAL, figuráis en la contienda simplemente como máquinas de matar y de destruir, pero sin llevar en vuestros cerebros la idea clara y precisa de vuestra emancipación y engrandecimientos sociales… Si no sois consientes de vuestros derechos  como clase productora, la burguesía se aprovechará de vuestra sangre y vuestro sacrificio…”

    -REGENERACIÓN/ 3 de septiembre de 1910

    REGENERACIÓN, hay que decir, era un periódico de izquierda en el que figuraban los hermanos Flores Magón como colaboradores; ellos, y su grupo de liberales, sabían que Madero no velaba por una libertad económica, sino por una libertad política:

    “Madero no es la revolución. La revolución del partido liberal no es una revolución política, sino una verdadera revolución económica”.

    -Enrique Flores Magón.

    El levantamiento armado del partido liberal, los verdaderos revolucionarios ideológicos del momento, fue extinto en Tijuana sin mayor problema; los liberales rebeldes se refugiaron nuevamente en Estados Unidos, sin embargo los magonistas fueron acusados por Madero de querer establecer una república socialista independiente en Baja California…

    Fue moderado el impacto de los disturbios maderistas en el país, mayores fueron las sorpresas cuando el general Díaz pidió acordar con los rebeldes cuando estos tomaron algunas ciudades, no muy importantes,  en el norte de México…  Los tratados de Cd. Juárez fueron la sentencia de muerte de Francisco I. Madero, pues si bien Díaz renunció a la presidencia y salió del país, en el gobierno quedaron, gracias a lo acordado, muchos funcionarios porfiristas que, con el tiempo,  lograron someter a las corrientes maderistas:

    • La presencia de elementos del antiguo régimen y el incumplimiento de las promesas maderistas sobre la repartición de tierras reavivaron la llama de la guerrilla zapatista; mediante el Plan de Ayala Madero era desconocido como presidente…
    • El país, después de las insurrecciones contra Don Porfirio, estaba en bancarrota, así que una de las primeras acciones que tomó el antireeleccionista fue ponerle un pequeño impuesto al petróleo, como resultado las compañías petroleras estadounidenses se sintieron traicionadas por el que les había  prometido el paraíso completo… No es una característica de los imperios sanguinarios perdonar, de manera que el embajador yanqui, Herny Lane Wilson, promovió el golpe de estado de Victoriano Huerta contra el gobierno maderista,  ya sin aliados y traicionado por sus generales, la vida del revolucionario acabó… la decena trágica desencadenó la parte más sangrienta de la Revolución Mexicana…
    • Los hermanos Flores Magón tenían razón; sin ideas propias, Madero tuvo que ceder la iniciativa de su gobierno a los elementos porfiristas que lo presionaban; la revolución maderista se había venido abajo, Madero había errado al pactar con Díaz; pagó sus errores con la vida…

    Madero y su revolución lograron que México retornara a la eterna lucha por la silla presidencial, con más pasión que ideas el resultado era esperado: Los esfuerzos del Partido Liberal, liderado por los hermanos Flores Magón, por plantar en la mente de los mexicanos ideas más profundas que las del simple poder político fueron asfixiados por la dictadura porfirista y la cerrazón del movimiento maderista; nuevamente la carencia de ideas político-económicas en un movimiento (revolucionario)  permitió a los Estados Unidos intervenir en los asuntos internos de un gobierno…

    Libertad económica demandaban los Flores Magón, expropiar las tierras exigía Zapata y por libertad política luchó Madero… mas Estados Unidos pidió a México… y lo obtuvo…

     LAS ARMAS OPRIMEN, LAS IDEAS LIBERAN.

  • Pemex, un caso de prejuicio revolucionario

    Petrobras es una empresa petrolera que pertenece mayoritariamente al estado brasileño (un 64%), el resto es parte de capitales privados. Naturalmente con ese porcentaje, el gobierno brasileño es el que tiene el control sobre la petrolera en materia de decisiones, pero la IP gana un porcentaje de las ganancias que ofrece el negocio. La empresa fue privatizada parcialmente, sin que esta dejara de ser controlada por el estado, pero de esa forma obtuvo grandes beneficios, gracias a la inversión de capitales privados, porque se pudo extraer más crudo del que se hubiera podido hacer sin la ayuda de estos capitales. Petrobras ha tenido mucho éxito y ha emitido títulos por 71,000 millones de dólares, mientras Pemex ha perdido 43% de reservas y la PDVSA de Hugo Chávez arrastra 24,000 millones de deuda.

    Los críticos aquí en México de esta privatización parcial ven esta medida neoliberal. Pero curiosamente en Brasil fue llevada a cabo por un gobierno socialista de izquierda (Lula da Silva) [Fe de Erratas, fue, Enrique Cardoso, socialdemócrata]. También alegan que estarían rompiendo el sacrosanto primer mandamiento revolucionario: -No privatizaras petroleo ni refinerías. Porque el petroleo es de «todos los mexicanos», ¿en verdad es de todos si de la extracción del crudo sale el financiamiento de las patéticas campañas electorales?. Y no es que deba quitar mérito a la expropiación petrolera que llevó a cabo Lázaro Cárdenas que fue una muy buena decisión, pero lo que los críticos no te dicen es que antes de dicha expropiación, las petroleras eran controladas «totalmente» por empresas extranjeras y el estado no veía casi un céntimo de las ganancias. En cambio lo que se ha querido hacer no es regresar ni remotamente a ese modelo (y estoy hablando de la opción más privatizadora de todas las que se han propuesto), sino que como en Petrobras la privatización sería parcial y el estado seguiría teniendo el control.

    En español (nótese el acento demagógico): Pemex seguiría siendo de todos los mexicanos y todos nosotros controlaríamos a nuestra empresa, nada más que les venderíamos una parte de nuestra empresa a capitales extranjeros que no podrán decirnos a «todos nosotros» que hacer con nuestra paraestatal, pero que gracias a su capital, podremos extraer más petroleo, con lo cual a la larga, todos los mexicanos ganaremos más dinero.

    Los que se oponen ya no a la privatización parcial, si no a la concesiones privadas son los de la izquierda y algunos tipos del PRI. El problema con la izquierda mexicana, que como una vez alguien me dijo, es el basurero del PRI, es que sigue añorando los preceptos de la Revolución Mexicana. Cuando dicha revolución se institucionalizó formando el «partido único» desde que Cárdenas abandonó el poder se traicionó vilmente a la fallida revolución y la izquierda se siente la heredera de dichos preceptos revolucionaron. Pero my friend, la revolución inició hace 101 años, eran otras épocas, todo era diferente, el mundo era otro completamente distinto. Es como extrañar a la novia que hace 30 años uno tuvo, la cual ahora está casada, tiene 3 hijos y tiene arrugas, ya no aplica.

    La izquierda mexicana debería enfocarse en disminuír la desigualdad social y aumentar las oportunidades para todos, más que apegarse a un dogma obsoleto. Lula da Silva logró disminuír la desigualdad social y sacar a millones de brasileños de la pobreza, y parte de ese éxito se debe a la buena gestión de Petrobras. Puede ser cierto que varias empresas gringas sin escrúpulos tengan la mira apuntando a Pemex (Haliburton por ejemplo), pero el estado bien puede decidir con quien vale la pena hacer negocios. y decidir abrir a Pemex a la inversión privada por iniciativa del estado mexicano y no por presión de algunas corporaciones extranjeras, curiosamente Lula da Silva propuso a Pemex crear una sociedad entre Pemex y Petrobras.

  • El Despojo – Roberto Madrazo

    Calificación: 2 de 5

    Como que está de moda que políticos de reputación dudosa estén escribiendo libros para contarnos su peculiar versión de lo que esta sucediendo en nuestro país, y es más, algunos como Roberto Madrazo se atreven a jugar al demócrata como lo hace en su libro, El Despojo. Un libro donde el ex-candidato priísta para las elecciones del 2006 explica su versión sobre lo que ha venido sucediendo en nuestro país desde la Revolución Mexicana hasta el día de hoy.

    Roberto Madrazo asegura que México siempre ha estado en crisis, a excepción de los años 20 a mediados de los 40 cuando la Revolución se institucionalizó en épocas de Calles y dió sus frutos con el gobierno de Lázaro Cárdenas. Según Madrazo la Revolución empezó a decaer cuando llegó Miguel Alemán dado que este comenzó a manejar su gobierno como si fuera una empresa. A partír de ahí a pesar del crecimiento económico, los ideales de la Revolución Mexicana se empezaron a perder y todo se empezó a convertir en una simulación. En el libro abarca mucho la época de los 60’s cuando el sistema empieza a resquebrajarse, la oportunidad perdida del 65, donde su padre, Carlos Alberto Madrazo intentó infructuosamente luchar por democratizar al PRI, y los sucesos de Tlatelolco.

    Después habla del populismo de los 70’s y del neoliberalismo de los 80’s y 90’s que según el propio Madrazo le han hecho tanto daño a México. Porque a pesar de los cambios estructurales siempre dejaron el sistema vivo, inclusive con Fox y Calderón. Roberto Madrazo afirma constantemente en su libro «México muere mientras el sistema vive«. Las críticas contra el PAN, contra los gobiernos de Fox y de Felipe Calderón son constantes en todo el libro, inclusive compara sus gestiones con las de Miguel Alemán, Echeverría y López Portillo.

    En este libro, Roberto Madrazo es muy crítico con Ernesto Zedillo a quien acusó de operar desde el poder para tratar de quitarlo después del fraude electoral que cometiera Madrazo (quien lo niega rotundamente) en contra de Andrés Manuel López Obrador, y tambien de operar desde ese mismo poder para hacer que Vicente Fox llegara a la presidencia y López Obrador llegara a ser Jefe de Gobierno del Distrito Federal, quienes según Madrazo hicieron un pésimo desempeño en sus respectivos puestos.

    Lo más interesante de este libro está en que uno puede ver como ha operado y opera el SNTE de Elba Esther Gordillo. Como primero fué una herramienta del PRI para ganar votos y a la hora del quiebre, tanto Fox y Calderón lo utilizaron para la misma razón, sobre todo este último quien ganó las elecciones del 2006 gracias al SNTE.

    El libro es una mezcla de la historia de México, donde la Revolución es ensalsada tanto como en la historia oficial. Madrazo se basó en los historiadores como Enrique Krauze para hablar de la historia posrevolucionaria, pero también entra mucho subjetivismo, mentiras y medias verdades por parte de Madrazo. Es claro el rencor que le tiene Roberto Madrazo a Ernesto Zedillo y a AMLO, culpa a Zedillo directamente de la crisis del 94 y a su vez presenta a Carlos Salinas de Gortari como un gran reformador al crear el IFE pero que fué débil a la hora de tratar de tirar el sistema, o la nomenklatura, como le llamaba el mismo Salinas. Según Madrazo, Ernesto Zedillo inició una campaña de desprestigio en contra de Carlos Salinas de Gortari y toda la población se la creyó.

    Al principio del libro, si uno no supiera que está escrito por Roberto Madrazo, creería que tal vez el autor es un demócrata comprometido con el país, pero cuando uno avanza por las páginas de esta obra, las incongruencias y las subjetividades marcadas empiezan a aparecer, al grado de que el texto empieza a marear y algunas cosas empiezan a no cuadrar.

    Roberto Madrazo quiso jugar al demócrata en este libro al ser un crítico del establishment, pero todos sabemos que siempre ha sido parte de él y ha sido uno de los que más han mentido para sacarle el mayor provecho, lo tenemos cuando cometió fraude en las elecciones de Tabasco y cuando hizo trampa en el maratón de Berlín. Y ni que decir, cuando fueron las elecciones del 2006 fué el primero en aceptar la victoria de Calderón y ahora afirma no solo que el panista ganó gracias al SNTE, sino que sugiere indirectamente que se desviaron votos de Madrazo hacia Felipe Calderón, lo que confirmaría un fraude electoral.

    Como dice el dicho, «¿tu le crees a Madrazo?, yo tampoco». Para finalizar los dejo con un video de la opinión de Denisse Dresser, quien aparece citada varias veces en el libro «El Despojo». Dresser más que agradecerle las citas, le dijo en el video de Reporte Índigo, todas sus verdades:

  • Sobre la Revolución Mexicana.

    No se me hace nada anormal que el gobierno panista actual quiera minimizar el Centenario de la Revolución Mexicana, dado que este suceso fué abanderado por el Partido Revolucionario Institucional y ahora también por el Partido Revolucionario Democrático. Los dos partidos ven (o dizque ven) en la Revolución la raíz de su ser. El PRI se hizo de la famosa frase: «La Revolución les hizo justicia» que podemos ver en documentos e inclusive en varias películas mexicanas que criticaban el priísmo revolucionario. Y a pesar de que el PRI actual no tiene mucho que ver con el PRI que nació después de la revolución, se siguen vanagloriando por los logros que trajo dicha revolución a nuestro país.

    No se si al gobierno del PAN no le guste que recordemos este evento histórico que fué ajeno a él. Por eso sus referencias a la revolución en los festejos son muy inverosimíles. No se veía muy convencido Felipe Calderón cuando gritaba el 16 de Septiembre «Viva la el Centenario de la Revolución Mexicana». Y tal vez por eso ahora hayan recorrido el puente ¡6 días!, háganme el favor. No entiendo porque se tiene que dar asueto el lunes 15 de Noviembre, cuando realmente la Revolución Mexicana dió inicio el 20 de Noviembre. De esta forma parece que están evitando que la gente reflexione sobre lo que ocurrió en la segunda década del siglo XX.

    Es muy cierto, la revolución no fué perfecta, de hecho solo fué democrática en sus primeros años cuando esta fué lidereada por Francisco I. Madero e iniciada por medio del Plan de San Luis Pero a partir de la llegada de Victoriano Huerta, su derrocamiento, y la llegada de caudillos como Villa, Zapata, Carranza o Alvaro Obregón, la revolución fué todo menos democrática. Con la llegada del PRI al poder y con la institucionalización de la revolución, hubo todo menos democracia. Esta llegó hasta 1997 y como afirma el historiador Enrique Krauze en una columna, nos quedamos en la adolescencia institucional. No me extiendo porque ya he hablado más extensamente de este tema en ocasiones anteriores.

    Aún con la imperfección inherente a la Revolución Mexicana, este un evento el cual se debería celebrar casi con la misma importancia que se le dá a la Independencia, por el giro drástico que generó en nuestro país. Queda claro que sin la Revolución, nuestro país actualmente sería otro (no se si para bien o para mal). La revolución trajo algunos beneficios, pero también trajo varios vicios que en la actualidad no hemos podido erradicar, sobre todo uno que dice «papá gobierno», y del cual siguen aprovechando algunos partidos políticos en la actualidad.

  • El Bicentenario de la Independencia. O el Centenario de la Revolución, ¡Una mentada de madre!.

    Me cuesta trabajo creer que este 2010 se vaya a celebrar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Me cuesta trabajo creer que nos ha tocado vivir en una fecha histórica para la nación. ¿Por qué?. Porque la verdad si de festejar fechas memorables se trata, estamos haciendo el ridículo. No solo por el poco contagio sobre la importancia de estas fiestas a la población, sino por lo inocuo, banal, y superficial que está resultando todo esto. Creo que en los festejos del Bicentenario, está quedando más que patente que al gobierno le conviene mantener al pueblo ignorante.

    Los pocos intelectuales que quedan en el país como Enrique Krauze o Sergio Sarmiento, se quejan de esto. El propio Krauze le achaca el problema al partido que está en el poder en este sexenio. Pero creo que este problema va mucho más lejos. Lo poco que se ha presentado sobre el Bicententenario hasta la fecha se ha montado como un show mediático. Lo más que el mexicano promedio ha visto es el «Torneo Bicentenario de Futbol» (que es lo mismo que la liga de apertura pero renombrado), el partido México vs España (aburridísimo), y para acabarla de contar, «La Academia Bicentenario. Si eso no es ridículo ¿entonces que es?». ¿Donde quedó la discusión sobre la historia de nuestro país, sobre los supuestos heroes o los que no lo fueron tanto?.

    Parece que ni la mercadotecnia se ha encargado de hacer su labor. Me doy una paseada por el Sanborns o por la Ghandi y veo muy, pero muy pocas obras nuevas relacionadas con estos festejos, y algunas de muy poca calidad, y muy oficialistas. De hecho muchas de estas ya habían sido publicado con antelación y ninguno fué publicado con motivo de las fiestas patrias, como la Trilogía de Enrique Krauze, los libros de Catón sobre Hidalgo o Juárez, o bien, los libros de Francisco Martín Moreno, que son me atrevo a decir uno de los máximos referentes de estos sucesos si de autores contemporaneos se trata.

    Dicen que Televisa va a sacar una telenovela próximamente relacionado con la Independencia (por Dios, como nos vamos a cultivar con eso), que el presidente Calderón y sus compinches gastaron 690 millonsotes de pesos para hacer un show pirotécnico lleno de algarabía, y pa’l colmo del PAN, lo van a hacer todo con un toque de malinchismo, como menciona Sergio Sarmiento en su columna de hoy. El show pirotécnico estará a cargo de Ric Birch (australiano), y hasta van a traer al multimedallísta mariguano olímpico Michael Phelps quien va a hacer una breve aparición. Nada más falta que traigan a Dick Sucker de stripper disfrazado de Benito Juárez con tanga para que les baile a las mexicanas, ¡Háganme el favor!.

    ¿Pero quien va a reflexionar sobre los que lucharon por nuestro país?, ¿dentro de todo esto, donde queda Hidalgo, Morelos, Iturbide, Benito Juárez, Miramón, Maximiliano, Porfirio Díaz, Madero, Obregón, Carranza, Zapata, Villa?. ¿Donde queda las reflexiones de los intelectuales como Lucas Alamán o Cosío Villegas, de Carlos Fuentes o de Octavio Paz?. ¿Donde queda aquella reflexión histórica que deberíamos ejercer para no repetir los mismos errores y renovarnos como mexicanos?. Todas esas reflexiones han quedado en la basura.

    Krauze destaca algunos pocos intentos que se han hecho para traer estos temas a la discusión, como Discutamos México u Orgullo Municipal. Pero es muy poco lo que se está haciendo. Hasta el tema oficial del bicentenario a cargo de Alex Syntek fue duramente criticado por mucha gente. No se que tenía en la cabeza Alfonso Lujambio, titular de la SEP, cuando le encomendaron esta ardua tarea de realizar los festejos del Bicentenario.

    Lamentablemente el gobierno desea un pueblo sin memoria histórica. Puesto que un pueblo ignorante es un pueblo más fácil de manipular. Que triste.