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  • Jesucristo y el Superhombre

    Yo lo se, tal vez no soy lo suficientemente religioso para ponerme en el lugar de los que siguen los pasos de Jesús, pero necesitaba desahogar todos estos bagajes intelectuales que traía en mi mente, y es que quería ver si había una forma de conciliar a un seguidor de Jesucristo, con el Superhombre de Nietzsche, y creo haber encontrado la respuesta.

    Primero, empiezo diciendo, para los que no conozcan a Nietzsche ni a su concepto de superhombre. Primero, Nietzsche fué un filósofo aleman, nihilista, muy controversial, un poco loco (de hecho se volvió loco y eso se puede palpar en algunas de sus últimas obras) y que ha influído en muchos filósofos, y no solo eso, sino en muchas personas, tal y como Hitler, que lo malinterpretó.

    ¿Que es el concepto superhombre?, es importante que lo recuerden bien, y por eso lo voy a poner en negritas: el superhombre de nietzsche es seguro, independiente e individualista, y no se deja llevar por la multitud; al contrario de las personas débiles, que sólo se dejan llevar por las tradiciones y las reglas establecidas.

    Leyendo el libro de este autor llamado El Anticristo, uno se da cuenta de una cosa. Para Nietzsche, a pesar de haber «matado a Dios», Jesucristo era un modelo de superhombre. Porque Jesucristo se había impuesto y rebelado contra todas las ataduras sociales de la época, se rebeló frente a los romanos, se erigió como un mesías y se sacrificó para salvar al mundo. Esta versión de Jesucristo cuadraba muy bien con la del superhombre, pero Nietzsche se preguntaba una cosa: ¿Por qué ahora la Iglesia hace que sus súbditos se sometan a ella, se humillen ante el señor y tomen la actitud contraria a la del superhombre que fué Jesucristo? Es decir, que en lugar de ser independientes y libres, se comporten como personas débiles que deben de someterse a los designios.

    Nietzsche tenía razón, y el autor Raúl Gutiérrez Saenz (con claras tendencias religiosas), no solo no lo desprecia sino que lo entiende casi por completo. Raúl Gutiérrez Saenz decía esto:

    Respeto a la negación de la existencia de Dios, podemos comentar lo siguiente. Lo que se critica en los textos de Nietzsche es un dios antropormofizado, despótico, lleno de las debilidades humanas, dispuesto a castigar la menor falta, absolutamente carente de la bondad y la excelencia que hemos acentado más arriba. Esta negación del concepto de dios en boga durante el siglo XIX (y también, por supuesto, en algunos medios de la civilización actual) puede ser aceptada sin menoscabo de esa experiencia de intimidad religiosa que hemos descrito.

    Nietzsche vivió todavía una época donde la Iglesia era muy represiva, que seguía atorada en los prejuicios del medievo, donde se presentaba a Dios como el castigador, ante el cual la gente se debía humillar y sentirse nada. Un concepto bastante diferente del que nos tratan de presentar ahora con un Dios misericordioso, lleno de amor, que le da libre albedrío al ser humano y que le perdona al ser humano sus errores. Por eso Nietzsche no se equivocaba, porque mató a un dios distorsionado, utilizado para controlar a las masas y reprimirlas.

    Pero parece que el papel ha vuelto a cambiar. La religión católica, con todo y sus defectos y errores actuales que presenta se ha desprendido de esos prejuicios medievales y e incluso ha pedido perdón por ellos. El Papa Juan Pablo II pidió en nombre de la Iglesia perdón por la santísima inquisición, y a diferencia de muchas iglesias protestantes, han tenido menos problemas para aceptar las verdades contundentes de la ciencia como lo es el evolucionismo.

    Ahora parece ser que el que busca seguir a Jesucristo en su vida diaria se convierte en un superhombre, es decir, ya no se humilla ni se vuelve insignificante, sino que siguiéndolo logra romper las ataduras que le impone la sociedad moderna. El seguir a Jesucristo en la actualidad es vivir una vida equilibrada con un goze espiritual de paz, y no niega al hombre la oportunidad de tener sueños ni ambiciones, no lo limita. La dificultad estriba en lograr ser un hombre recto moralmente que logre amar a su prójimo, y para lograr eso, el hombre debe de luchar contra la corriente, debe de dejarse de llevar por las masas y por la multitud, por eso, el hombre que de verdad (no el que lo hace de dientes para afuera) busca seguir el ejemplo de Jesucristo, podría decir que también está logrando convertirse en parte en un superhombre, independiente, que no se deja de llevar por la inercia de la sociedad, y aquel que logra hacer un bien por su comunidad.

    Hay muchas formas de hacer el bien, no digo que «seguir a Jesucristo» sea la única. Se puede ser un ateo o un agnóstico y ser un hombre recto de bien. Pero aquí lo que traté de hacer fué conciliar esos dos conceptos que para muchos eran irreconciliables, espero haberlo logrado

  • ¿Por qué los sacerdotes no se pueden casar?

    Todos los que hemos sido educados bajo la fé católica, sabemos que los padres que pertenecen a la Iglesia no se pueden casar. Se dice que: «Todos los sacerdotes están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el reino de los cielos, y por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato (Código de derecho canónico c.277»).

    Se dice que los padres no se casan porque tienen que dedicar todo su amor a Dios, y a todo lo que esto rodea. Pero en realidad hubo 3 motivos por los cuales la Iglesia Católica decidió que los padres tenían que aceptar el celibato si es que querían ser tales, regla que se dictaminó en el Concilio de Trento.

    1. Las actividades sexuales del clero rallaban el escándalo público. se baraja la cantidad de 700 prostitutas para atender a los obispos participantes del Concilio de Constanza.
    2. Los hijos de los clérigos, al morir, reclamaban su herencia, la cual en muchos casos comprendían las propias parroquias.
    3. La Contrarreforma, ya que las iglesias protestantes permitían y favorecían el matrimonio de sus religiosos.

    Pero me pregunto, ¿es en realidad necesario que los padres no se casen?, ¿como afectaría al desempeño de los padres el tener una pareja sentimental y procrear una familia?, ¿los problemas que orillaron a la Iglesia a tomar tal decisión en esa época, aplican en la actualidad?. A mi parecer el celibato ha traído en consecuencia, «efectos secundarios» que han provocado escándalos en la cotidianeidad de la Iglesia.

    El hombre es un animal sexual, su naturaleza ha sido diseñada para reproducirse y procrear hijos. El sexo es tan necesario en el ser humano, que no solo ha creado una gran industria alrededor de él, sino que prácticamente nadie puede vivir sin él, ya sea dentro del matrimonio, o fuera de él. A fin de cuentas el sexo es una necesidad del ser humano que se debe de satisfacer.

    Por esta razón, deduzco que hemos escuchado casos de pederastía en los padres católicos. En Estados Unidos es donde han habido más escándalos, pero también en México han habido casos como los del padre Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, que llegó a abusar de seminaristas y a quien se le descubrió una hija. Y los casos no son pocos:

    Un conocido que por un tiempo fué padre , me contó que un gran porcentaje de los padres llegaban a tener parejas sentimentales y que no muchos podían quedarse con las ganas. También he escuchado por parte de psicólogos que la cantidad de padres que se masturban es alta, (según el libro “Pederastia en la Iglesia Católica. Delitos sexuales del clero contra menores, un drama silenciado y encubierto por los obispos” . Pepe Rodríguez. 2002. Ediciones B.S.A . más del 90% lo hace), lo que habla de la dificultad de suprimir las necesidades de afecto y sexualidad en los religiosos, porque a fin de cuenta, tienen las mismas necesidades que tienen los seres humanos comunes y corrientes.

    Creo que una de las formas de solucionar, al menos en parte, la pederastía, sería permitiendo que los padres puedan tener una vida sentimental en matrimonio. En mi opinión, no creo que se deje «de amar a Dios» por tener una pareja sentimental o una familia a la cual también se deba de atender. Simplemente es el aceptar que el humano tiene necesidades sentimentales y fisiológicas que tiene que satisfacer para estar en plenitud, y creo que el contrario, un hombre pleno estaría en mejores condiciones de entregar su vida a Dios. Porque a fin de cuentas es mejor que estemos hablando de padres con matrimonios, que de padres pederastas.

    ¿Que piensan ustedes?.

  • La mano de Dios

    Generalmente, en las etapas difíciles de mi vida, la mayoría de la gente me ha recomendado acercarme a Dios; y es que yo viví como la mayoría, dentro de un ambiente moderadamente religioso donde se me inculcó la religión católica, y con estas creencias crecí, tanto en el seno familiar como en la escuela.

    De hecho, un terapeuta conocido me decía: es importante que tengas una religión, la que sea, tu escógela. Esto porque generalmente yo siempre he estado muy apartado de las religiones, a pesar de que estoy convencido de que existe un Dios o un ser superior. (Yo no creo que el mundo exista nada más porque sí, pienso que tuvo que haber alguien que lo haya creado).

    Al escuchar platicar a las personas sobre como influye la religión en sus vidas, me doy cuenta que las religiones si tienen una función positiva en la vida de los practicantes, sobre todo en lo espiritual. ¿Como se alimenta el espíritu?, hay muchas formas, yo lo suelo alimentar mucho con los libros, pero para mucha gente, el rezar, y pedir a Dios es algo positivo, que los llena de paz y les da una escala de valores, y aquí es donde yo pienso, ¿que tiene de malo profesar alguna religión?.

    Es cierto que dentro de la historia, las religiones han cometido errores como la caza de brujas, y tal vez sigan cometiendo algunos otros actualmente. Las Iglesias están formadas por hombres que son iguales que los hombres comunes y corrientes, con virtudes y con defectos, pero no veo por qué oponerme a que la gente profese una religión, como ya había mencionado antes. Claro, exceptuando siempre todas aquellas corrientes fundamentalistas que interfieran negativamente con la vida de las personas no religiosas o con religiones diferentes.

    Ser católico, judío, metodista o musulman no tiene porque tener algo de malo. La gente es libre de acercarse a Dios de acuerdo a las creencias que le fueron inculcadas, y creo que así como lo hizo Juan Pablo II, tanto los religiosos como los no religiosos debemos de aprender a tolerar las creencias de los demás. Cada quien tiene su método para poder ejercer la espiritualidad como se le venga en gana.

    También es importante recalcar lo que algunos no religiosos no entienden sobre los que sí lo son sobre la espiritualidad, sin con esto buscar convencerlos de convertirse, sino simplemente invitar a comprender más su postura. La gran mayoría de los religiosos (sobre todo hablando del mundo cristiano) no lo son por temor a Dios, eso sería generalizar algo que solo se ve en posiciones extremas. La mayoría de las personas religiosas lo son, porque alimentan su necesidad de trascendencia y de espiritualidad, de creer que existe algo más allá. La religión tiene significado para la vida de las personas y de cierta forma se podría decir que es algo terapéutico, porque tienen en un Dios a un apoyo moral que les sirve sobre todo en los momentos más difíciles.

    Por eso a mi no me gusta renegar de las religiones. Renegaré de las cosas malas que hagan, pero no por su existencia misma. Por algo siempre han existido, y siguen existiendo; e incluso algunas han sabido adaptarse a las necesidades de la vida moderna. Y yo, a fin de cuentas, a pesar de no ser precisamente una persona religiosa, creo que existe un Dios allá arriba. ¿Y tu que piensas?.

  • El campamento de Jesús

    En el desarrollo de Estados Unidos como país, la religión ha sido muy importante. Los puritanos (entre otros religiosos), los cuales se caracterizaban por ser muy trabajadores e individualistas,  decidieron emigrar de Inglaterra a norteamérica, en búsqueda de libertad y prosperidad. La religión moldeó las instituciones que crearon los llamados padres fundadores, y legitimó las acciones que ha llevado a cabo los Estados Unidos tanto dentro como fuera de su país.

    Eso explica porque siempre en el inconsciente colectivo estadounidense se encuentra la lucha entre el bien y el mal. Donde el bien suelen ser, los propios estadounidenses (y los que están de su lado), y el mal, todos aquellos que representan una amenaza para el imperio estadounidense, como los comunistas, los terroristas, o los países que son parte del eje del mal, como lo son Iran, Corea del Norte, Siria y algunos otros. Pero también la religión les ha dado esa creencia de que deben realizar el bien en el mundo e implantar su forma de pensar en él. El Destino Manifiesto, y la Doctrina Monroe («América para los americanos»), pilares de la ideología intervencionista estadounidense están influenciados por las doctrinas religiosas protestantes.

    Pero así como la religión protestante ha moldeado la idiosincrasia estadounidense, también ha sido utilizada como pretexto para servir los intereses de unos pocos, de algunos gobernantes sin escrúpulos, convenciendo al pueblo de la supuesta misión que tienen en el mundo.

    El pensamiento neoconservador ha estado en boga en las últimas décadas. El cual profesa un libre mercado y un gobierno no intervencionista para estimular el crecimiento económico y la competitividad, mientras que en el moral profesa no solo el rechazo al matrimonio homosexual o al aborto, sino que van más alla y se atreven a negar el evolucionismo, el cual ya ha sido aceptado por otras religiones, como la Iglesia Católica.

    Lo preocupante es que dentro de ese pensamiento religioso conservador, existan algunos que se atreven a manipular la conciencia de la gente para alinearlos a los intereses, ya no de la nación, sino de unos pocos ultraconservadores estadounidenses. Y no hablamos de la conciencia de adultos, sino de niños, cuyas esponjosas mentes son más fáciles de moldear.

    En Jesus Camp se les enseña a los niños, no solo a creer que el evolucionismo es falso; sino también a adorar a George W. Bush como el salvador de américa, o a ver en Harry Potter al diablo, por el simple hecho de ser un personaje que tiene poderes mágicos. A traves de este documental llamado Jesus Camp (El Campamento de Jesús), ustedes podrán ver la manipulación a la que logran llegar algunos conservadores ultraderechistas de Estados Unidos. Tanto que después de verla van a llegar a la conclusión de que la Iglesia Católica es mucho más abierta y tolerante que este bodrio de ideas protestantes.

    Pueden ver la serie por medio de estos videos de Youtube (en orden). O descargarla aquí

  • Del odio a la religión

    La otra vez leía un artículo de la revista Letras Libres (en su versión web), un medio claramente liberal (su propio nombre lo dice) donde un autor, cuyo nombre no recuerdo, criticaba a gente como Richard Dawkins (el célebre científico evolucionista que escribiera «El Gen Egoísta) por su posición tan radical contra la religión, y comentaba que ese halo de desprecio ante los cultos era igual de fundamentalista que las propias religiones que se han caracterizado por el fundamentalismo.

    Yo nunca he sido precisamente una persona muy religiosa, y desde este punto quiero dar mi opinión sobre esa actitud a veces irracional que se tiene con las religiones.

    Una religión es la práctica un conjunto de creencias basadas en algo divino que va más allá de lo que los seres humanos podemos ver. Este conjunto de creencias crea un orden social para las personas que creen en esta divinidad (generalmente un ser supremo), mediante reglas, rituales, tradiciones, etc…

    El religioso debe apegarse a este orden social para poder trascender dentro de esta divinidad, cuya base es originada por el pensamiento de algún profeta, algún escrito, alguna revelación, o una derivación de las tres partes; para después ser interpretadas y así establecer las normas que se deben seguir para alcanzar la divinidad.

    Lógicamente, este orden social funciona solo para quien cree en la divinidad planteada por las religiones. Entonces para un católico no funciona la de un protestante, y para un ateo o agnóstico no funciona el orden social de religión alguna, aunque bien, se pudiera adaptar algún conjunto de normas por su eficacia y no por el fin trascendental que tiene.

    ¿Entonces por qué hay quienes odian las religiones, si simplemente al no ser parte de ellas no deben seguir sus normas?. Yo estoy de acuerdo en que es natural la crítica cuando vemos posiciones radicales como el islamismo, o bien, corrientes ortodoxas de ciertas religiones (el Opus Dei al catolicismo por ejemplo), porque están compuestas de creencias demasiado cerradas y son mas proclives a buscar controlar a los súbditos con un fín diferente a la divinidad, e incluso llegar a dañar a quienes no pertenecen a ella (terrorismo islámico). Pero creo que cuando se sataniza a una religión o a un practicante de cierta religión, se cae en el otro extremo. Muchos de esos críticos dicen llamarse liberales, pero uno de los principios del liberalismo es la libertad de culto y el respeto a las demás creencias.

    Se puede no creer en un Dios, y quien no crea, puede tener razones válidas y respetables para no creer, y por lo tanto decidir no practicar ninguna religión. Pero también las personas creyentes tienen razones válidas y respetables para creer. Buscar comprobar la existencia o no existencia de Dios para decirle al otro que está equivocado, es una pérdida del tiempo. Porque mientas un ateo tiene razones racionales para no creer, un religioso tiene razones espirituales para sí creer; y el problema es que la razón y la espiritualidad son dos cosas totalmente diferentes. No se sustituyen entre sí, más bien se complementan.

    Por ej, la religión católica ha logrado aceptar la teoría evolutiva con cada vez mas facilidad, porque han descubierto que la razón (la teoría de Darwin) y la espiritualidad (basada en la creencia de que un Dios creó el universo) no chocan, como se creía antes, sino que al estar basados en dos fundamentos totalmente diferentes, no tienen que repelerse, sino que se pueden complementar, y las dos creencias pueden coexistir. Cosa que no ha pasado con algunas iglesias protestantes, las cuales siguen creyendo en el creacionismo, porque no han sabido hacer la distinción entre la razón y la espiritualidad.

    Es cierto, también sería una mentira decir que un ateo o un agnóstico, al no ser religioso, no tiene eso llamado espiritualidad. Simplemente ellos la encuentran en otra parte, puede ser en los libros, en las investigaciones, en los debates, etc… Pero no se puede debatir con el espíritu algo racional, ni algo espiritual con la razón.

    Es por esto, que así como es totalmente válido y respetable, optar por una religión o por la abstención a practicar alguna. También es un deber respetar la elección de los demás, y el fundamentalismo es romper con esa línea de respeto. Por eso pueden existir tanto fundamentalistas musulmanes o católico, como fundamentalistas ateos.

    Es correcto señalar a las religiones cuando caigan en un acto de doble moral, cometan un error, o algún daño. Pero no hay ninguna razón por la cual odiar a las religiones. Más bien las dos partes debemos aprender a respetarnos mutuamente, y así tanto los religiosos, como los ateos, seremos más coherentes con lo que creemos.

    Por que a fin de cuentas, todos somos seres humanos, y los seres humanos valemos por lo que somos, no por lo que creemos.

  • La Iglesia – Tan humanos como los humanos

    Si bien no soy ateo y creo que existe un Dios, no soy una persona religiosa, en cuanto a que mi vida no gira en torno a los preceptos de una religión, ni a rezar padresnuestros o rosarios, ni soy de los que rezan a un dios para que algo bueno suceda; de hecho siempre me he sentido muy ajeno a aquellos que van y rezan a los santos, o piden para que les vaya bien en su vida. Y ese sentimiento de no pertenencia, no se da en parte porque crea que son personas que se encomiendan a Dios porque no tienen el control de su vida o tengan una baja autoestima (si que los hay, pero si que hay muchas personas que son dueños de sus acciones y de todos modos rezan), sino porque en mi experiencia he visto que el destino es una combinación de actitud propia en conjunto de circunstancias externas dentro de la naturaleza.

    Pero por otro lado, tampoco soy de los que cree que la Iglesia es un instituto creado únicamente para manipular conciencias y para utilizarlas como carne de cañón como muchas personas suelen afirmar (aunque algunos dentro de ella si lo hayan hecho, o que la Iglesia en alguna etapa de la historia haya tomado esa postura), descalificando automáticamente su opinión en cualquier ámbito. Y es cierto, existen muchas cosas negativas de la Iglesia, tanto históricas (como la Inquisición y Cacería de Brujas) o actuales (los casos de pederastía), pero también existen acciones positivas que no se toman en cuenta, como las misiones para apoyar a los menos afortunados, y el esfuerzo por mantener viva la institución llamada familia.

    La Iglesia creo que es una institución necesaria en el equilibrio humano, así como también es necesaria su contraparte. Si bien es indeseable para la mayoría una sociedad teocrática y rígida; también su ausencia total provocaría la ruptura de un equilibrio que podría terminar en una decadencia. La Iglesia y su contraparte, son tan necesarias, como es la alternancia de la derecha e izquierda política en el ámbito democrático.

    El problema con la Iglesia, es que al ser una institución «santificada», se espera la perfección de ella. Y es por eso que cuando la sociedad se entera de los casos de pederastía por poner un ejemplo, se generaliza y se califica a la Iglesia Católica como «pederasta»; o cuando vemos algun comentario radical de algún obispo (como esos que dicen que Harry Potter es satánico), entonces se considera que la institución en su conjunto es radical y demasiado rígida. Pero creo que lo que no parecen aceptar las dos partes, es que la Iglesia es una institución conformada por humanos que se equivocan, que tienen intereses y ambiciones.

    Un ejemplo de la imperfección es el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, que manda a desalojar a los alumnos del Cervantes Colomos porque los terrenos son de la arquidiócesis (donados por esta escuela), sin haber esperado que terminara el ciclo escolar como habían pactado (gracias a lo cual los alumnos perderían un año escolar); que dice que ser rico es pecado; que viaja en primera clase en avión (mientras sus subordinados no lo hacen), o bien, que en las confirmaciones no quiere que los confirmados pasen por el centro al inicio de la misa, para que el pueda lucirse con su cara de arrogancia. Sin duda este cardenal, junto con la gente que lo apoya, como el gobernador Emilio González Márquez, ha desprestigiado mucho a la Iglesia Católica en la ciudad, al igual que lo ha hecho en la capital el cardenal Norberto Rivera al encubrir casos de pederastía, y el creador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel quien llevaba mucho más que una «doble vida».

    Estos sucesos, en realidad no son nuevos. Siempre, en la historia de la Iglesia Católica han existido este tipo de casos, los cuales dicha institución ha evitado a toda costa que salgan a la luz (como notable excepción, el caso del padre Marcial Maciel). Pero así como existen historias trágicas, también existen aportaciones a la humanidad, no solo como las mencionadas anteriormente, sino aquellas artísticas y culturales (la arquitectura de las iglesias como catedrales o conventoso son dignas de admirarse) e históricas.

    La Iglesia tiene un poder muy grande, y es la fé de todos los creyentes. Es por eso que también no es deseable que esta sea el centro de los quehaceres del estado, porque siempre las concentraciones de poder son perjudiciales, al igual que el comunismo que tanto descalifica. La Iglesia, como cualquier institución, puede y debe tener libertad de expresión como cualquier organización; pero debe de estar separada del estado. Puede construír sus templos, monasterios y escuelas donde imparta sus creencias así como lo hace cualquier organización o religión, y no deberá ser reprimida por el estado.

    La Iglesia a fín de cuentas es constituída por humanos que se pueden equivocar. No es una institución perfecta y sin errores, pero tampoco significa que se deba extirpar de la vida humana lo antes posible. Y creo que si la vemos a partir de eso, es mas probable que se pueda conocer su influencia con mayor objetividad, siendo o no creyentes.

  • Religión y Fe (Parte 1)

    Hace unos días me encontré con algunos videos de Jorge Loring, un padre católico jesuita que ha escrito varios libros, sobre todo es famoso por el libro «Para Salvarte». En estos videos, como en todo lo que tiene que ver con religión, se desata la polémica entre la Ciencia y la Fe, entre si existe o no Dios.

    Yo desde hace varios años me he considerado agnóstico (no confirmo fielmente la existencia de un Dios, pero si estoy abierto a la posibilidad), pero no me gusta ser una persona que decida ser atea o religiosa por medio de la ignorancia y por eso he decidido empezar a estudiar los pilares de la religión católica (que es la que a mí me enseñaron). Entre mis primeros contactos con estos pilares está un libro de introducción a la filosofía (humanista) de Raúl Gutiérrez Sáenz, y el libro «Para Salvarte» de Jorge Loring.

    Este último libro me costó trabajo terminarlo, sobre todo por que, con todo respeto a este señor, mas que acercarme, me confirma a la Iglesia como un ente represor. En su libro se comentan consejos, como por ejemplo, si haces esto, tienes que ir tres veces a misa arrepentido; o que si haces esto te vas a ir al infierno; que mas que una muestra de amor, pareciera una terapia de choque conductual.

    Algo que me interesó mucho del libro es el intento por justificar la existencia de dios con la ciencia. Yo pienso que estas dos cosas van aparte, porque depende mucho de la «fe»; es decir, en sus argumentos se habla de la relación los fenómenos científicos y de la fe en Dios, pero falta ese eslabon que los logre conectar, esa pieza que se necesita con la cual se pueda justificar la existencia de Dios, vamos a poner un ejemplo utilizando la Lógica.

    Dios creó el universo de la nada.

    El universo surgió de la nada por medio del Big Bang.

    Entonces Dios creó el universo.

    Este argumento no puede tener validez, porque la primera premisa no es comprobable por medio de la razón, y la segunda premisa es una teoría y no un postulado. Es como si yo dijera:

    Yo escribí el libro «1984» con los ojos cerrados

    Existe la creencia de que «1984» fue escrito con los ojos cerrados

    Por lo tanto, yo escribí 1984.

    De esta forma el libro nos presenta argumentos para relacionar los fenómenos científicos con la existencia de Dios.

    Insisto en que ciencia y fe van separadas puesto que la ciencia nunca va a poder comprobar que «no existe Dios» dado que se nos presenta a Dios como algo superior a todo lo natural, pero a la vez, la ciencia no puede comprobar «la existencia de Dios» por la misma razón. El hecho de que haya fenómenos que actualmente la ciencia no pueda explicar no se debe necesariamente a la existencia de Dios, sino a la incapacidad (tecnológica, cognoscitiva o como se llame) del hombre para descubrir los porqués de esos fenómenos (los cuales podrán ser descubiertos en un futuro). Como por ejemplo, cuando no se sabía por qué existia el fuego, se le dotaba de argumentos divinos.

    Es por esto que siempre va a existir un posible argumento sobre el cual intuír que existe un Dios, porque nosotros como seres humanos: 1.- Nunca dejaremos de aprender y nunca dejaremos de tener dudas, y 2.- a Dios se nos presenta como algo sobrenatural.

    Dentro de todo esto entra la Fe. Porque un mismo argumento puede ser «posible prueba» de la no existencia de Dios para un ateo, y una «posible prueba» de la existencia de Dios para un religioso. Porque la Fe o la no fe, es la que llena esos huecos que faltan en las razones lógicas.

    Se pueden decir muchas cosas: ¿Quien hizo este mundo tan perfecto?, ¿Si Dios existe, porque no he visto un fenómeno sobrenatural?, ¿Por que un enfermo que en un momento estuvo a punto de fallecer vió una luz?, ¿Por que hay tanta injusticia en el mundo a pesar de la existencia de Dios?. Algunos se resolverán con el tiempo, pero otros no; pero vamos a tomar la última pregunta para ver como la Fe puede cambiar totalmente el sentido a un argumento:

    ¿Por que hay tanta injusticia en el mundo a pesar de la existencia de Dios?:

    Respuesta del ateo: Es la prueba mas veráz de que Dios no existe. Si Dios quiere a sus semejantes, ¿por que deja que existan tantas injusticias en el mundo, y que sufra de pobreza y hambre la gente que reza diariamente, es honesta y va a misa?.

    Respuesta del religioso. Por que es una prueba que nos ha puesto Dios a todos los seres humanos, porque las personas pobres y víctimas pero que rezan y luchan van a ir al cielo y serán recompensados.

    Simplemente es cuestión de Fe, tener la fe en que existe, o tener la «no fe» en su existencia. La gente puede ver una casualidad en un milagro que percibe otra. Simplemente, si tienes fe en Dios, todo te va a sonar que si existe, y si no tienes no vas a creer.

    Continuará…