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  • Ya no eres religioso. ¿Y ahora qué?

    Ya no eres religioso. ¿Y ahora qué?

    Hoy acompañé a mis padres a hacer el Viacrucis al templo de Santa Rita. Hace bastantes meses que no me paraba en uno porque, aunque fui educado con los preceptos de la Iglesia Católica, no soy muy religioso, ni lo he sido desde ese momento en la adolescencia que mis padres me dejaron de obligar a ir a Misa.

    Ya no eres religioso. ¿Y ahora qué?

    Y como son muy escasas las veces que voy al templo a acompañar a mi familia (Semana Santa, Navidad, y creo que ya), posiblemente me sea más fácil ver los contrastes y los cambios demográficos. Uno me llamó mucho la atención fue la ausencia casi total de personas jóvenes (18 a 35 años) en esa festividad, apenas algunos que acompañaban a sus padres (como yo lo hacía); pero no pude ver, por ejemplo, una sola pareja de novios que fuera por propia cuenta a esa festividad. No es que eso me parezca bueno o malo, simplemente es una muestra del proceso de secularización que se vive en la sociedad. Posiblemente, cuando esta generación de jóvenes envejezca y tenga entre 50 y 70 años de edad, veremos templos vacíos como ocurre en Europa.

    Es cierto, en Navidad hay más jóvenes (aunque nunca son mayoría), porque generalmente la gente va a Misa en familia. Los padres van con los hijos, va la novia del hijo, o de la hija, y muchas veces van antes o después de haberse juntado con la familia (ya sea nuclear o extensa). De la misma forma que los jóvenes están cada vez más ausentes, cada vez menos gente ayuna en Viernes Santo, o se abstiene de comer carne. Estas prácticas que antes eran regla y norma en la sociedad mexicana, parecen tomar tintes más bien folclóricos.

    Aunque todavía sea una considerable mayoría, lo cierto es que cada vez la vida de menos personas gira ante la existencia de un Dios y la esperanza de llegar al cielo. Por tanto, su conjunto de normas, valores y principios está menos apegado a la religión. Que no me parece que sea necesariamente bueno o malo, no creo que la gente tenga que ser religiosa para llevar una vida recta y plena, ni tampoco que la «liberación de las garras de la religión» se traduzca en algo necesariamente en algo bueno para el individuo.

     

    Pero la pregunta queda en el aire. Si la gente está dejando de ser religiosa, ¿lo deja de ser a cambio de qué?

    La religión de alguna forma es buena para la psique. Quienes son religiosos, no sólo lo son porque crean en algo o alguien, sino que son parte de una comunidad y comparten una forma de pensar con sus semejantes. Aparte, la religión sirve como contención emocional ante los momentos difíciles de la vida. Por un decir, pensar que un Dios nos ayudará en el momento de la enfermedad, que la Virgen intercederá por nosotros cuando estamos desesperados por buscar trabajo.

    No practicar la religión no es algo fácil. Mucha gente, al abandonar la fe que profesaba (o que le inculcaron), cree haberse liberado de las garras del «dogma religioso» y que puede hacer lo que quiera. – Ya nadie me puede decir que debo de ser casto hasta el matrimonio, entonces voy a tener sexo con cuanta persona se me pare enfrente, y voy a cometer todos los pecados capitales una y otra vez; al cabo nadie me puede decir que son malos. 

    Porque básicamente dejar la religión, es como dejar un empleo para trabajar por propia cuenta. Ya no tienes horarios fijos ni normas que cumplir, pero entonces, tienes que aprender a ser muy auto-disciplinado y «auto-imponerte» tus propias normas, lo cual puede ser más difícil, y si no lo haces, puedes terminar en la perdición.

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    Pienso entonces, que si la gente deja de ser religiosa, y lo hace porque no concuerda con dogmas absolutistas, o bien, piensa que mucho de lo que ahí es falso, entonces debería de buscar un orden de valores y principios con los cuales pueda tener un modo de vida digno y armónico. Posiblemente el otrora religioso se deshaga de algunas normas morales, pero conserve otras que considere necesarias, porque ha percatado que son útiles.

    Así, podemos llegar a la conclusión, de que crearse un orden de valores no es una tarea sencilla. No se trata de adoptarlos a conveniencia (relativismo moral), por el contrario, se necesita mucha sabiduría y criterio para poder determinar bien cuales son y en que consisten. La religión funciona, en parte, porque dentro de ella el individuo no tiene la necesidad de hacer ese difícil ejercicio, sino que se tiene que limitar a obedecer las normas propias de la religión que profesa.

    Pero muchos de los «no católicos», o católicos (o quienes como yo, creemos en la existencia de un Dios, más no en la religión institucional como tal) que han decidido profesar la religión bajo «su propia onda», no hacen dicho ejercicio y creen que todo debe de estar permitido, que cualquier «auto-restricción» es una forma de coartar la libertad. También consideran «represivo» el educar a los niños y disciplinarlos. Creyeron que al darse cuenta que a los niños no había que pegarles, había que irse al otro extremo. Había que dejar de ser padres, para ser «amigos de los niños», infantes que crecieron sin referencia paterna o materna alguna, para que de esta forma terminen siendo más manipulables y maleables (desde los medios de comunicación, hasta el narcotráfico).

    El ser humano necesita armonía y equilibrio para vivir una vida plena. El exceso de lujuria, de ocio, la falta de disciplina y respeto a los semejantes, rompen con dicho equilibrio. Pongo un ejemplo. Llegas a la conclusión de que las relaciones sexuales extra-maritales no deben de ser prohibidas por x o y razón. Entonces, o decides tener relaciones sexuales con tu novia, asumiendo que en el acto tienes una responsabilidad (tienes que protegerte, y en caso de que la llegaras a embarazar, tienes que responder), o bien, el sexo se vuelve para ti un problema, buscas constantemente mujeres con las cuales acostarte (exponiéndote a enfermedades de transmisión venérea).

    Otro ejemplo. imagina que estás a favor de la adopción por parejas gays, o clamas que todos puedan adoptar sin importar el contexto porque es un derecho, o bien, crees que deben ser psicológicamente aptos para poder educar a un niño (cosa que de igual forma debería aplicar con heterosexuales que quieran adoptar) Son dos formas muy diferentes de abordar una situación que ya no está supeditada a un orden moral religioso, pero en cambio necesitarás mucha disciplina y sabiduría. Distintas personas pueden llegar a diversas conclusiones (alguno dirá que cree que los gays no pueden adoptar, otros que sí) y esos debates deberían ayudarte mucho para que logres ser crítico y pongas a juicio tus propios principios. ¿O acaso no estábamos hablando de dejar de seguir dogmas?

    Es decir, cada «libertad ganada» conlleva una responsabilidad. Ponte a pensar, si esas normas morales rígidas han existido por mucho tiempo (aunque ahora puedan ser arcaicas y obsoletas, o con el tiempo se comprobó que eran erróneas), estuvieron ahí por alguna razón.

    Por otro lado, no ser religioso implica que ese mismo criterio con el que has criticado los dogmas religiosos, debería ser usado también con cualquier corriente de pensamiento. Hay quienes critican el «dogma religioso» por ser dogma, pero a la vez aceptan sin chistar, por un ejemplo, la opinión de «los expertos de la ONU». Si los especialistas en la teoría de género dicen que hay que escribir «txdxs» en vez de «todos» para no ser misógino, entonces debo de hacerlo «porque es lo que se usa», sin siquiera molestarme en buscar cómo es que llegaron a esa conclusión. O por ejemplo, estar a favor del aborto (algo a lo que en lo personal, me opongo, mientras no se criminalice a la mujer) porque es la onda, y porque algún «experto» consideró que el bebé es parte del cuerpo de la mujer y es «un derecho» sin antes cuestionar por qué.

    Es decir, el no religioso debe de aprender a colocar todas «esas nuevas ondas» bajo el mismo escrutinio, para posteriormente aceptarlas o rechazarlas después de haberlas razonado. El no religioso tiene que ser crítico consigo mismo, y analizar si su escala de valores realmente funciona. Como el no religioso no tiene ni una tabla con los diez mandamientos ni una lista de pecados capitales, entonces debe de cultivarse, y ser muy crítico. No serlo es más bien muy complicado, necesitas tener más entereza mental porque eres más proclive a caer en crisis existenciales (sobre todo al principio), como ya dije, necesitas buscar toda esa sabiduría que no te está dada, y necesitas sobre todo, auto-disciplina, aprender moderar tus impulsos y a postergar los deseos instintivos.

  • El Papa Francisco y los indignados

    El Papa Francisco y los indignados

    No faltan los «críticos», quienes están molestos por la venida del Papa Francisco a nuestro país. Es cierto, hay algunas cuestiones que pueden ser muy criticables, pero estas tienen que ver más bien con actores que tratan de sacar cierto provecho de la visita del Papa, como algunos sectores del Gobierno (que Angélica Rivera o Anahí realicen canciones al Papa es, o debería de ser, un insulto para los creyentes) o empresas privadas que buscan lucrar con la venida de Mario Bergoglio. Pero que este personaje, quien además es la cabeza del Vaticano, llegue a nuestro país, no tendría por qué causar indignación. Mucho menos debe indignar que creyentes vayan a admirarlo.

    El Papa Francisco

    No, no soy practicante, aunque ciertamente le tengo cierta simpatía al Papa Francisco. Pero aunque así no fuese, no debería tener razón alguna para «indignarme».

    82.7% de los mexicanos son católicos (cierto, son cada vez menos), y en una nación libre, cualquier persona debería de poder profesar las creencias que le plazca. Si un individuo decide ser católico, protestante, testigo de Jehová, musulmán, o pastor de Gokú, debería poder serlo sin ser molestado ni criticado. Cada persona tiene derecho de hacer su vida mientras ésta no afecte a los demás.

    Muchas personas que se autodenominan liberales, han comenzado a criticar a los creyentes, los llaman borregos, o publican memes apócrifos como el siguiente (dudo mucho que sean lectores voraces):

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    Y afirmo que se autodenominan así, porque un liberal, por antonomasia, respeta las creencias de los demás. Un liberal, por poner un ejemplo, posiblemente no profese alguna religión y se considere ateo (un liberal no lo deja de ser si decide profesar una religión, como aclaración), pero respeta a quienes sí la profesan. Un liberal puede, sí, tener un sistema de creencias muy diferentes a las de un religioso (el aborto, eutanasia, matrimonios gay, por un decir) y lucha por ideales que se contraponen con los de las personas religiosas; pero si bien esta contraposición puede confrontarlo con los religiosos, no deja de respetar el derecho de la otra parte de tener su religión y sus creencias, como él tiene las suyas.

    Ese halo de superioridad moral de algunos, al criticar y considerar poco inteligentes a quienes profesan una religión, sólo deja patente su ignorancia. Máxime cuando ese tipo de personas solamente se encargan de repetir los mismos discursos, posts y dibujos que otros publican en las redes sociales. Creen que por el mero hecho de ser ateos son más intelectuales, saben más (porque vaya, para conocer bien una religión se necesita leer y estudiar mucho también) y son superiores, y con base en esas premisas falsas, se dan la autoridad moral de criticar y denostar a quienes han elegido una religión como su forma de vida.

    Es válido poner en tela de juicio lo que no se cree. Si un ateo emite una crítica a la Iglesia, o incluso a la doctrina, está en su derecho. Si quiere hablar de los casos de pederastía o la inqusición, también lo puede hacer. Pero una persona que se quiera autodenominar liberal, deja automáticamente de serlo cuando se burla o denosta a aquellas personas que han decidido profesar sus creencias.

    Curioso con un Papa que se ha mostrado bastante más tolerante con aquellos que estaban etiquetados por algunos integrantes de la Iglesia o algunos círculos conservadores, como los gays, y que en este sentido ha mostrado una mayor apertura.

    Dicen las lenguas, que lo que te choca, te checa.

  • Yo, en una misa

    Yo, en una misa

    No sé por qué entrar a la misa de un templo me genera algo de ansiedad, como si no me sintiera cómodo estar ahí sin saber por qué, o tal vez sí lo sé y tiene que ver con que no me siento parte de. Porque ir a una misa no es mi forma de ejercer la espiritualidad. Asisto muy pocas veces a misa, realmente sólo voy cuando se trata de acompañar a mis papás en un día significativo como lo es navidad, o el cumpleaños de alguno de ambos. Desde chico asistía con ellos todos los domingos, y en cuanto cumplí los 18 años dejé de asistir. A esa edad muchos se vuelven «ateos» y pocos años después vuelven a retomar sus inclinaciones religiosas. Yo en realidad nunca me volví ateo porque de alguna forma siempre he creído en la existencia de un Dios, simplemente ejercer mi espiritualidad aferrándome a un dogma y a un orden de valores preestablecidos (y por lo tanto incuestionables) no es algo que haya funcionado conmigo nunca.

    Yo, en una misa

    El padre antes de iniciar nos invita a pasar al piso de arriba (que en un principio se habría contemplado para que ahí estuviera el coro o quienes tuvieran a su cargo la música) desde donde se tiene por así decirlo, una vista panorámica de la misa. No creo que tenga que ver con un problema de concentración, más bien es que a mi los rituales no me funcionan. Ir y repetir lo mismo (Por mi culpa, por mi culpa, por mi grande culpa… Creo en un Dios todopoderoso, etc.) nunca me ha funcionado; desde que era pequeño no terminaba de entender la razón del por qué mi mamá me hacía repetir varias veces los padres nuestros. Cuando era pequeño pedía algo después de comulgar y nunca notaba que eso hiciere alguna diferencia. Tan me cuestionaba todo que cuando mis papás me dejaron de obligar a ir a misa, deje de ir.

    En todo el inicio de la celebración estoy en todo menos en misa, estoy pensando cosas, meditando, analizando a la gente, la estructura de la capilla, el acomodo de los bancos. Solo logro poner algo de atención cuando inician las lecturas y la única parte en la cual me concentro es en el sermón. Aquí voy yo a debatir mentalmente con el Padre. Ok, en esto concuerdo, en esto no, ¿Cuáles son sus fuentes? El padre hablaba sobre la «aberración del matrimonio gay» de los exorcismos, y del papel del padre en una familia. Terminó el sermón y con ello mi interés. Tal vez si las misas tuvieran más momentos de reflexión y menos actos protocolarios me podrían interesar pero no es así.

    Y nunca me he sentido mal por ello, aunque mi postura a ojos de algunos sea considerado un «pecado»; por el contrario, sería deshonesto conmigo mismo tratar de estar en un lugar donde no me siento cómodo. Los humanos tenemos diferentes formas de ejercer la espiritualidad, hay a quienes les gusta ejercerla dentro de un marco de ideas y valores ya fijados y se respeta, habremos quienes no somos así, quienes ejercemos nuestra espiritualidad de mejor forma al adquirir conocimientos nuevos, al sentirnos libres y capaces de llegar a nuestras conclusiones personales. Posiblemente se deba a una predisposición genética, al temperamento, o a alguna otra cosa.

    Posiblemente eso que tú sientes en misa es algo que yo siento leyendo un libro o analizando artículos de revistas. Posiblemente el efecto de un Padre Nuestro en tu cuerpo sea el mismo que el efecto en el mío a la hora de redactar un artículo. La espiritualidad es algo muy importante, pero creo que no existe ni debería existir un monopolio sobre como es que ésta se debería de ejercer; los seres humanos somos o deberíamos de ser libres de buscar como ejercerla.

    No me considero un «anti religioso» ni me parece mal que la gente ejerza su religión (en tanto haya un respeto entre ambas partes), por lo contrario me parece que puede ser una buena opción para que muchas personas ejerzan su espiritualidad. No soy de los que se para en la Iglesia y empieza a emitir mentalmente una cantidad de críticas implacables y a reprochar. Solo me llego a molestar cuando veo expresiones de fanatismo, o cuando desde su postura emiten juicios o etiquetas a quienes ejercemos nuestra espiritualidad de forma diferente. La Iglesia para mi es tan imperfecta como el ser humano mismo, con virtudes y defectos, con aportaciones valiosas a la humanidad y con otras que provocan un efecto adverso.  Y así como puedo criticar a la Iglesia por algunas razones (muchas conocidas e incesamentemente repetidas) puedo valorar también las cosas positivas que ésta como institución pueda hacer.

  • Fe Cristiana, Sociedad y Economía – Jorge Medina Orozco

    Fe Cristiana, Sociedad y Economía – Jorge Medina Orozco

    Fe Cristiana, Sociedad y Economía - Jorge Medina OrozcoPues ahora agarré un libro editado por la Universidad Pontificia de México, el cual me regalaron, llamado Fe Cristiana, Sociedad y Economía, escrito por Jorge Medina Orozco, Padre que murió hace poco más de un año en un accidente. Y se me hizo interesante reseñarlo, porque creo que tiene cosas interesantes tanto desde el punto de vista de un católico, como de alguien que no lo es. Me dio curiosidad leerlo debido a que la religión Católica es la que me enseñaron, aunque no he estado cerca de ella desde hace más de una década. También porque este libro aclara la posición de la Iglesia ante ciertos temas económicos y sociales.

    Este texto es fácil de leer aunque cuenta con casi 600 páginas, no es un libro que cause muchas recitencias a los no religiosos (no es de aquellos que te recuerda cada rato que te vas a ir al infierno). Aunque creo que el libro pudo ser más corto, hay partes en que lo percibo algo redundante y a veces se repiten varios conceptos cuando no había la necesidad de hacerlo.

    Algo que me gusta de esta obra, es que dota de ciertos fundamentos al lector antes de ir al grano. Antes de tocar directamente las cuestiones sociales actuales, habla de personajes importantes del catolicismo como San Agustín, San Juan Crisóstomo, por su puesto Santo Tomas de Aquino, y algunos otros más. Toca antecedentes históricos de lo económico, lo social, para después trasladarlos a la actualidad y hablarnos desde cuestiones laborales, doctrinas económicas (donde hace fuertes críticas tanto al comunismo como a la doctrina neoliberal),  sindicatos, gobierno, derechos humanos, globalización, terrorismo, resistencia civil entre muchas otras más. Naturalmente tiene un enfoque más económico, y de organización social. No toca temas polémicos como preferencias sexuales, aborto y demás temas que suelen crear mucha polémica.

    Los argumentos siempre están fundamentados en toda la herencia que dejaron los últimos papas, así como el Concilio Vaticano II, entre otras fuentes de información que muestran la postura de la Iglesia Católica en los últimos tiempos. Desde un punto de vista laico (al yo no practicar la religión) percibo una posición moderada ante los temas que se plantean, y en muchos casos lógica y desde una perspectiva muy humana y nada utilitarista. Estos están basados en el «amor a Dios», en el amor al hombre (humanismo). Por lo tanto en este texto encontraremos una faceta más accesible, comprensiva, por lo cual comentaba que esta obra no generará muchas recitencias; pero que aclarará diversos puntos de vista que a veces son erróneamente interpretados, como algunos que comentan que Juan Pablo II fue un Papa neoliberal, cuando en realidad estuvo lejos de eso. De hecho muchos gobiernos de derecha a nivel internacional y latinoamericano, a pesar de su faceta conservadora, están algo lejos de seguir en la práctica, las posturas sobre temas económicos que se sugiere, tiene la Iglesia.

    También, en base a lo leído y después visto en la práctica, veo que aunque varias de las posturas son coherentes y razonables, las instituciones religiosas católicas en realidad no han hecho mucho por frenar el mundo actual basado en la hipercompetencia, y el consumismo desenfrenado. Incluso si extrajera algunos párrafos, se podría pensar que se trata de un libro más bien afín con las izquierdas.

    Como comenté, las posturas me parecen razonables. Tal vez porque aunque no desde un punto de vista religioso, soy alguien que tiendo más al humanismo que al utilitarismo y me siento identificado con algunos de los preceptos mencionados en este libro.

    Les recomiendo el libro, sean religiosos o no. Sobre todo por el hecho de que se puede leer e interpretar desde diversas perspectivas.

    El libro lo pueden pedir aquí.

     

     

  • La renuncia de Benedicto XVI

    La renuncia de Benedicto XVI

    Hay temas en los que no voy a profundizar porque no soy un experto en teología, y para ser sinceros no he prestado demasiada atención a lo que ha hecho la Iglesia Católica en los últimos años. Que por un lado algunos hicieron una misión para ayudar a los pobres, que por este otro lado salió un sacerdote pederasta, por otro donde se pedía la paz de los pueblos y en tal otro se vierte alguna crítica contra el homosexualismo. Que en la historia, la Iglesia ha dado sentido a la vida de muchas personas, que la «Santa Inquisición». Se puede hacer un análisis de todo lo bueno y lo malo de la Iglesia Católica pero en este caso no es el asunto, y más bien lo que escribo va en torno a la reacción de la renuncia de Benedicto XVI, que es algo histórico si tomamos en cuenta que ningún papa había dejado su cargo voluntariamente desde el medievo.

    La renuncia de Benedicto XVI

    Se pueden crear conjeturas del motivo de la salida de Ratzinger, que si estaba cansado, o si tenía mucha presión encima, si fue únicamente la vejez o fueron presiones dentro del Vaticano, no sabría decir que sucedió y no es que esté muy interesado en saberlo realmente. Lo que sé, es que se me hace algo injusto poner en tela de juicio el carácter del todavía Papa y mofarse de ello. Es paradójico y contradictorio que muchos de quienes hacen esta crítica, al mismo tiempo se sienten «indignados» porque el viernes tuvieron que salir tarde de trabajar, que por qué quieren subir la edad de la pensión. Es decir, se pide a esta figura papal algo que la sociedad no puede dar.

    Ser el «mandamás» del Vaticano no es algo fácil, dirigir una Iglesia y lo que esto implica (representar a Dios en la tierra, intereses monetarios, geopolítica, lo que quieran imaginar) significa mucho desgaste. Al tratarse de una religión todavía poderosa, lo cual significa que existen muchos intereses (a favor y en contra) de por medio, se necesita temple, tomar decisiones muy difíciles a una edad donde el estrés puede significar la vida o la muerte.

    Entiendo las molestias que puedan surgir para algunos con el Papa y la Iglesia, la posición de esta frente a los homosexuales, los casos de pederastía, que si esta se tiene que renovar. Y para eso se puede debatir, y claro, levantar la mano cuando se vea alguna injusticia o atropello desde dentro de esta institución (que para mí no existe institución incorrompible o inflalible). Que hay que aclarar que la Iglesia está formada por seres humanos, y como seres humanos se pueden equivocar, corromper, cometer errores y llegar a perjudicar a otros.

    Pero todas estas críticas que se puedan hacer, no creo que tengan que ver con esta desmesurada crítica del carácter del Papa. Como comenté en la cuenta de Facebook, no es como que nosotros mantengamos al Papa con nuestros impuestos. Incluso quienes no profesan la religión católica, no deberían de darle a esto mayor importancia, dado que es una figura que no tiene representación en sus vidas, y bajo el mismo talante tendrían que criticar a los máximos jerarcas de todas las demás religiones.

    Como siempre lo he notado aquí, yo nunca he sido muy religioso, tiendo más al agnosticismo. Y sí, hay cosas de la Iglesia que no me parecen, al igual que hay otras cosas que hace bien y que reconozco. Pero creo que mofarse del Papa porque decidió renunciar, está de más. Más porque critican un esfuerzo que muchos no están dispuestos a dar. Creo una cosa es hacer bromas que comúnmente se hacen en las redes como la comparación que se hace del Papa con el personaje de Star Wars, Darth Sidious por su parecido físico, y otra cosa es poner en tela de juicio algo que incluso se critica, el hecho de que el papa renuncia a su cargo y no es el todopoderoso u omnipotente, características que muchos critican.

    Quien quiera creer y sentir simpatía con el papa lo respeto, igual respeto a quienes deciden no creer. Creo que la tolerancia implica no solo pedir que respeten nuestras creencias, sino también respetar las de los demás.

    Y si me preguntan, sí, yo pienso que a la Iglesia no le caería nada mal una renovación.

  • Presidentes de izquierda y el cáncer ¿Coincidencia o castigo de Dios?

    Presidentes de izquierda y el cáncer ¿Coincidencia o castigo de Dios?

    Presidentes de izquierda y el cáncer ¿Coincidencia o castido de Dios?De unos años para acá, hemos sabido de varios presidentes en el mundo que han padecido cáncer. Lo curioso del caso es que han sido cinco presidentes que simpatizan con su izquierda (en sus diferentes modalidades) los que han sufrido este padecimiento. Entre ellos están Fernando Lugo, Lula da Silva, Cristina Kirchner, Dilma Roussef y Hugo Chávez. Claro que esto para algunos conservadores (especialmente estadounidenses) fue una «muy buena noticia» y lo quisieron interpretar como si fuera un castigo de Dios. Pero si nos ponemos analizar y nos despojamos de fanatismos veremos que es una mera coincidencia el que los afectados hayan sido presidentes de izquierda, aunque eso sí, algunos se atreven a afirmar que Estados Unidos está detrás de esto, incluso el propio Hugo Chávez.

    Para empezar, no creo que Dios o algún ser superior castigue a los mandatarios simplemente por tener ideas de izquierda. Luego, en la izquierda hay varias corrientes y es muy diferente la izquierda progresista del Brasil de Lula, país que ha crecido gracias a sus exitosas políticas, a la izquierda bananera de Hugo Chávez. Luego tendríamos que preguntarnos el por qué izquierdistas totalitarios como Kim Jung-il de Corea del Norte murió ya grande de causas naturales, o por qué Fidel Castro a sus 85 años sigue vivito y coleando. Además tendríamos que ver la relación de los mandatarios con la religión, por ejemplo, Chávez que varias veces se enfrentó al clero, siempre ha profesado la religión católica y de hecho mostró un mayor acercamiento cuando padeció cáncer, enfermedad de la cual no sabemos si se va a curar. Y Fernando Lugo, el presidente paraguayo ya es otro cantar, porque el antes de ser presidente de su país fue un obispo católico que dejó los hábitos para asumir la presidencia (porque al igual que en México, un clérigo no puede ejercer funciones públicas), el mismo Vaticano le concedió el permiso para poder dejar dichos hábitos e involucrarse en la política.

    De los 5 presidentes de izquierda tres han tenido un buen desempeño como Lula, Dilma y Fernando Lugo. El trabajo de Cristina Kirchner ha sido más dudoso y bueno, de Hugo Chávez, pues es Hugo Chávez. Yo sinceramente no creo que un ser superior castigue a las personas por sus ideas. Al final de sus vidas posiblemente sean juzgados por sus actos, pero no creo que el cáncer sea una forma efectiva de castigar a aquellos humanos que a juicios de algunos ultraconservadores estadounidenses, están destruyendo la humanidad. Me pregunto en ese caso el por qué Stalin a pesar de sus borracheras, estado en el que mandó matar mucha gente, gozó de buena salud hasta los 74 años cuando sufrió una apoplejía provocada por la hipertensión (al menos eso dicen las fuentes oficiales).

    De estos mandatarios, la mayoría al parecer han librado el cáncer, y eso no fue porque se arrepintieron y se hicieron de derecha, sino porque se sometieron a un tratamiento. Simplemente la naturaleza a veces es caprichosa, y la naturaleza no discrimina a las personas por sus ideas o incluso si son buenas o malas; cualquier persona puede sufrir cáncer o morir tempranamente independientemente de si es una buena persona o es una mala persona. Incluso en la religión se dice que Dios decidió que murieran tempranamente por alguna razón (que no es coercitiva, sino más bien todo lo contrario). Creo que estos ultraconservadores no solo fantasean demasiado y se dejan llevar por el fanatismo, a veces creo que ni siquiera conocen a fondo la religión que tanto defienden, porque al menos en Occidente, en el mundo contemporaneo, no conozco Dios alguno que castigue a un ser humano por su forma de pensar.

  • México siempre … fiel

    mexico siempre fielLas visitas de Juan Pablo II causaban mucho furor en los mexicanos, incluso personas que no eran religiosas, al menos no activamente, mostraban cierto entusiasmo, no solo por el hecho de que Juan Pablo II fuera el líder de la Iglesia Católica o considerado como  el «enlace» entre nosotros los humanos y Dios, sino porque desde su posición logró muchas cosas positivas en el mundo, ciertamente como todo «humano» tuvo sus errores, pero la influencia que ejercía en el mundo generalmente era para bien. A pesar de que le tocaron momentos difíciles para la Iglesia, gracias a él, la imagen de esta institución no se deterioró aun más. A Juan Pablo II muchos lo recuerdan como un mensajero de la paz, a un líder que dejaba constantemente su silla en El Vaticano para viajar por todo el mundo e incluso para restablecer relaciones diplomáticas con otras religiones.

    Benedicto XVI en cambio, es visto como un Papa conservador; no se pueden negar sus amplios estudios y conocimientos teológicos, pero no tiene el carisma de Juan Pablo II. Si bien los asuntos de la pederastía comenzaron en épocas de su antecesor, la crisis que generó en la Iglesia Católica le explotó en las manos a Benedicto XVI. Claramente también problema que los críticos (algunos con cierto interés) han magnificado tratando de hacer creer que la pederastía es un problema generalizado, y no que si bien si es un problema que la Iglesia Católica tiene que atender y poner mano firme, se trata de una minoría. Pero también es cierto que el papel de la Iglesia en estos temas ha dejado mucho que desear, lo que ha minado su credibilidad. Un claro ejemplo es la negativa a hablar con los afectados por el difunto líder de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.

    No se niega que en el sector conservador de la población, existe entusiasmo por la visita, y seguramente en León veremos calles llenas esperando ver a Benedicto XVI, pero también es cierto que muchos de los que no estarán en la calle, ven a Benedicto XVI como una persona non grata, por diferencias ideológicas, o bien por los casos de pederastía a los que la Iglesia ha desatendido. Muchos mexicanos no ven con buenos ojos la visita del Papa por el gasto que hará el gobierno para recibirlo, o bien porque en las primeras filas en la misa que ofrecerá en el Parque Bicentenario, estarán los «empresaurios» como Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Salinas Pliego, e incluso políticos como Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto, y si, Andrés Manuel López Obrador (quien fue invitado a la zona VIP también), aunque eso podría justificarse un poco pensando que aparte de venir como representante de la Iglesia Católica, es una visita de estado.

    La Iglesia Católica tiene los ojos puestos en el México siempre fiel, esto porque saben que están perdiendo feligreses, los cuales o bien terminan por dejar la religión y refugiarse en el agnosticismo o ateísmo, o por otro lado, terminan migrando a otras religiones. México es uno de los países con más fieles (todavía) en el mundo, y la intención clara de la Iglesia es fortalecer esa fe, por eso se entiende el interés que tienen en el artículo 24 de la constitución; aunque aseguran que por el teje y maneje político no podrán reformarle muchas cosas (al menos no al grado de que se permita la religión en las escuelas públicas).

    Si, Juan Pablo II era el mensajero de la paz, Benedicto XVI es el emperador Palpatine; no solo por su increíble parecido facial con el personaje oscuro de Star Wars, sino por lo que para muchos representa él y la Iglesia Católica. Y creo que inmiscuírse en la vida política y social de México es a mi juicio contraproducente, porque por más de 150 años de estado laico (de la Guerra de Reforma a la actualidad), donde a veces es difusa la línea entre «libertad religiosa» y «censura a las religiones», México ha sido siempre uno de los países más católicos del mundo. La solución no está en el artículo 24, no está afuera, está dentro de la propia Iglesia Católica, y si quieren recuperar terreno, deberán tener un sentido autocrítico y buscar recuperar credibilidad, porque para muchos, a veces la Iglesia más que parecer la legítima representación de Dios en la tierra, pareciera ser un poder de facto. La gente tiene acceso cada vez a más información (que como la digieren es otra cosa), y la Iglesia deberá entender esta nueva dinámica, si no lo hace terminarán perdiendo, porque sus opositores ya la han entendido, y vaya que la han entendido bien.

    A mi, lo que haga la Iglesia o deje de hacer me tiene sin cuidado. No me molesta en absoluto que la gente sea religiosa, que apoye a Benedicto XVI y que tome los valores de la Iglesia como valores propios. Para mi es solo una institución más, y como institución, si están teniendo problemas reflejados en su area de influencia (toda la comunidad católica mundial) es que deben de comenzar por hacer el aseo en casa, antes que presionar a la sociedad a ser «más fiel», de lo contrario habrá un tiempo que México ya no será siempre fiel.

  • Apple, el culto y la adoración a un nuevo dios

    Apple, el culto y la adoración a un nuevo diosLa anunciada muerte de Steve Jobs fue algo así como la muerte de Jesucristo y su regreso al cielo. Para los adoradores de Apple, la crucificción se dió cuando hace varios años lo despidieron de Apple. Resucitó al tercer día y dotó a la humanidad de iMacs iPods, iPhones y iPads. Luego se fue cuando todos ya sabíamos que se iba a ir, y nombró a Tim Cook algo así como el San Pedro, el que seguiría su legado. Sus productos se volvieron objeto de adoración y entre su partida, sus fieles en estado depresivo colocaron velas virtuales en sus dispositivos para despedir al creador de estas tecnologías. Aunque a diferencia de Jesucristo, Steve Jobs no hacía milagros, más bien el los ideaba y los que los ejecutaban eran sus ingenieros, pero él se llevaba todos los créditos, y el era adorado.

    No niego la calidad de los productos Apple, si tuviera el dinero de sobra pensaría en comprar una iMac para trabajar (que en su precio no viene solo la calidad sino el costo de la marca), mi teléfono es un iPhone, el cual me ha funcionado muy bien, y he usado iPods para escuchar música. Pero también es cierto que la interesante mercadotecnia utilizada por este emporio que empieza con una manzana monocromática mordida (cuando tenía muchos colores no funcionaba) ha hecho que sus productos sean objeto de culto más que de necesidad. Es una especie de consumismo elevado al nivel de una religión, donde sus fieles seguidores creen que todo lo que tiene «esa manzanita mordida» es garantía de que tienen lo mejor en sus manos, aún cuando en realidad no sea así.

    Debido a eso, a que el diferendo de Apple está en el hecho de ser una «marca exclusiva» no hacen mucha gala de las características técnicas del hardware de sus productos (tal vez si lo hacen más con las iMac porque en una computadora de escritorio es algo totalmente necesario), cuando anuncian en la clásica Keynote un iPhone, se limitan a decir que tiene una cámara HD de no sé cuantos megapixeles, que tiene pantalla retina, y a lo más, que tiene un procesador de doble nucleo. A diferencia de su competidor más cercano Android (en sus varias modalidades, porque este sistema está instalado en dispositivos de varias empresas) que se enfocan mucho en las características del hardware.  Saben que al consumidor promedio no le interesa tanto esas características, sino como es que un iPhone va a satisfacer sus necesidades y que por medio de la experiencia (y no datos técnicos) se den cuenta de que tienen la última tecnología a la mano, y sobre todo, que son parte de algo.

    Para mucha gente tener un iPod o iMac es símbolo de status. Pero no solo eso, es como ser parte de una cuasireligión, parte de un movimiento, de una cultura. Es la adoración a un ente de cierta forma abstracto. Su «Jesucristo» se ha ido, pero Apple seguirá ahí, tal vez no por toda la eternidad, sino que desaparecerá cuando la empresa ya no sea económicamente rentable. Al igual que la Iglesia, muchos críticos le encuentran defectos a esta nueva religión, no, no es la pederastía lo que se critica, es más bien el trabajo esclavo en las fábricas chinas.

    La adoración a la manzana mordida es algo que muerde pasiones, como en el viejo testamento de la Biblia, la manzana de Adán y Eva representa la tentación. Pero ¿Quién no ha sucumbido alguna vez a la tentación de tener algo de Apple?, no importa si cuesta $3,000, $8,000, $14,000 o $50,000 pesos, lo vale la pena si se es parte de la nueva religión. Y si, también acá hay doble moral, porque muchos de sus fieles, fallan al 5to mandamiento de la ley de Apple: No harás Jailbreak a ninguno de nuestros productos.