Etiqueta: relaciones sexuales

  • ¡Qué eliminen los condones!

    ¡Qué eliminen los condones!Recuerdo que en mi primaria ultraconservadora del Opus Dei, cuando nos empezaron a enseñar sobre sexualidad y nos explicaron que un hombre tiene que friccionar su pene dentro de la vagina de una mujer para poder crear hijos. Iba en sexto año de primaria y la gran mayoría en realidad ya sabíamos como se hacía eso, de hecho la mayoría alguna vez habíamos tenido contacto con algún material pornográfico que había compartido algún amigo. Luego nos hicieron ir a la farmacia a comprar un condón (hasta la fecha sigo impresionado que un profesor de una escuela con tendencias conservadoras haya dejado tal tarea), la del mostrador se quedó sorprendida con cara de «no manches, estos niños van a ir a coger». A pesar de que en los «principios» de la escuela no se promovía de ninguna manera el uso del condón, si querían que supiéramos que era y como funcionaba, y que con todo y todo era una de las tantas formas de prevenir un embarazo.

    Ahora salen algunos políticos panistas que buscan limitar la publicidad de los condones, y algunas empresas conservadoras como los dueños de FRAGUA (Farmacias Guadalajara) por sus valores morales, no los venden. Aunque claro, que de esto nada sirve porque en Guadalajara (tómese en cuenta que Farmacias Guadalajara hay en varias ciudades de la República Mexicana) por cada sucursal, hay 5 de Seven Eleven, 4 Oxxos y 2 Benavides que si venden condones. Mi pregunta es, ¿Por qué la necedad de prohibir los condones?. Todo eso de la castidad es algo del pasado, y es que es algo que por la misma naturaleza evolutiva de la humanidad queda rezagada porque va en contra de la forma en que ha evolucionado la sociedad (parejas que por el ambiente económico, deciden tener uno o dos hijos solamente) y muchos otros que prefieren no casarse. Según los preceptos morales arcaicos, el hombre solo puede tener relaciones con su esposa dentro del matrimonio, y exclusivamente para procrear; también está moralmente prohibido usar condones dentro del matrimonio.

    Posiblemente esto sería más prudente en las épocas donde las familias podían tener los hijos que «Dios les mandara», la gente se casaba a una edad más corta. Pero ahora la situación hace que la gente se case siendo ya más adultos y donde solo es conveniente tener uno o dos niños. Entonces hay un problema, se estaría ignorando una etapa crucial (entre finales de la adolescencia y varios años de la adultez) donde los seres humanos necesitan por naturaleza satisfacer sus necesidades sexuales, tanto hombres como mujeres. Entonces se volvió más común que varias parejas (novios) tuvieran relaciones prematrimoniales. Lo cual fue criticado y satanizado por el conservadurismo, claro, mostrando su inclinación a despreciar a la mujer. Porque no era tan mal visto que el hombre tuviera relaciones prematrimoniales, pero el hecho de que una mujer perdiera su virginidad, era suficiente motivo para afirmar que había perdido totalmente su dignidad.

    Muchas veces, es cierto, los jóvenes tienen relaciones sexuales de una forma irresponsable, donde se dejan llevar por el calor, y no meditan las consecuencias (que desde la postura que se quiera ver, existe un riesgo); pero por ese motivo es que el condón viene a disminuir este riesgo. Ya no solo de embarazos no deseados, sino de casos de VIH. Sin el condón los casos de aborto aumentarían exponencialmente, así como los contagios por las enfermedades venereas. El sector conservador viene a decir que el condón no garantiza el 100% de seguridad en una relación y es cierto; pero aún asi, con un 90% de efectividad, el riesgo de que una mujer quede embarazada o que exista un contagio de una enfermedad venerea se reduce dramáticamente.

    Se han hecho muchas campañas para fomentar la abstinencia, pero el problema es que ya no funciona con el modelo social actual. Y menos podemos aspirar a regresar al pasado, siendo que tanto los seres humanos como la naturaleza evoluciona «hacia adelante» y no hacia atrás. El condón se debe de promover, porque los embarazos no deseados acarrean dos riesgos. Uno, que la mujer decida abortar, o que la pareja se tenga que casar «por la fuerza», lo que aumenta el riesgo de crear una familia disfuncional que posiblemente pueda terminar en una separación y en un ambiente poco propicio para el desarrollo del niño.

    El hecho de que una persona tenga relaciones sexuales prematrimoniales, no significa que vaya a tener problemas con el matrimonio; incluso, por el contrario, una persona con una mayor experiencia sexual podrá satisfacer mejor a la pareja con la que ha decidido vivir el resto de su vidas. Es cierto que en la cuestión del sexo existen excesos, existe desde la masturbación impulsiva (como aquellos que se generan placer más de 2 veces al día, posiblemente para disipar los excesos de ansiedad) o aquellas personas promiscuas, pero son la excepción y no la regla. Y estas personas generalmente tienen transtornos de personalidad que hacen que actúen así, pero no llegaron a esos extremos por el hecho de que se puedan conseguir condones a la vuelta de la esquina.

    Existe también la pornografía, que a mi parecer, si convierte al ser humano en un objeto generador de placer genital, sobre todo se fomenta el machismo (la gran mayoría de las personas que aparecen en contenidos pornográficos y que son objeto de excitación son mujeres). Pero muchas de las parejas que tienen relaciones prematrimoniales, no buscan un encuentro genital, sino una relacion sexual integral. Incluso, sin pornografía de por medio siempre han existido los hombres que buscan y seducen mujeres para llevarlas a la cama, más que socialmente (sobre todo por el reforzamiento del machismo) esto nunca ha estado estríctamente prohibido.

    Siempre se argumentará que el humano fue dotado del placer sexual para reproducirse. Pero dicho apetito en realidad va mucho más allá de los hijos que sea conveniente que tenga un ser humano, para consigo mismo, su pareja y la sociedad. Es decir, si este placer sexual estuviera confinado a la pura reproducción, dada la teoría evolutiva, entonces el hombre no tendría necesidad de sentir la misma necesidad de placer que hace dos siglos, por el hecho de que no es conveniente ni rentable tener muchos hijos, pero no es así, la necesidad sexual se mantiene constante, y al ser una necesidad, esta debe de ser satisfecha. Por eso se me hace irrisoria la búsqueda de la prohibición del condón, porque este material tiene el objetivo de disminuir los riesgos que conlleva una relación a su mínima expresión.

  • Quiero tener sexo

    Verónica estaba postrada sobre una cama mientras Jorge estaba completamente listo para realizar el acto, tenía que insertar el pene dentro de la vagina de Verónica. Ella tenía 19 años y el tenía 22, era su primera vez y ambos dentro de sí concordaban en que estaban llegando tarde a su primer acto sexual. Entre los rumores, dires y diretes de sus compañeros de escuela se decía que los 16 años era la edad perfecta para perder aquella inocencia, que los convertiría de niños a hombres, de niñas a todas unas mujeres. ¿Como habían llegado Verónica y Jorge hasta ahí?. Tenían 3 meses de noviazgo. Él desde un principio estaba apresurado en tener relaciones con una mujer, de cierta forma quería a Verónica, pero también es cierto que quería tener relaciones sexuales y ella era el pretexto para hacerlo. Por su parte Verónica estaba enamorada de él, de su masculinidad, de su seguridad, de su forma de ser, de su caballerosidad y en realidad no estaba forzada a tener relaciones con él, ella estaba deseosa de hacerlo. Pero había un pequeño problema, ella la deseaba a él, quería entregarse a él, en un acto sexual pleno, mientras que el no lo veía así. Verónica era atractiva físicamente para él y estaba deseoso de acostarse con ella, era todo un reto.

    Mientras realizaban el acto sexual, emanaban sensaciones muy diferentes a las dos cabezas que lo llevaban a cabo. Verónica se sentía realizada, entregada, sentía orgullo de poder estar con un hombre como Jorge, se sentía mujer, se sentía querida, amada. Pero Jorge pensaba un poco distinto, el pensaba en el placer por el placer que le traía la práctica del sexo, la fricción de su aparato genital contra el de Verónica le provocaba un placer inmenso, se sentía orgulloso porque había logrado acostarse con una de las mujeres más bonitas del salón. Es cierto, Jorge de cierta forma la quería, pero el amor que el sentía por ella quedaba en segundo plano, el sexo era lo importante.

    Después de aquella ocasión en que ambos se entregaron, las cosas no marcharon igual. En la cabeza de Verónica solo cabía Jorge. En la cabeza de Jorge solo cabía ¡quiero tener sexo!, ¡quiero más!. Los dos se habían vuelto adictos, se frecuentaban una que otra vez para repetir el acto, pero lamentablemente para Verónica, ella si era reemplazable, Jorge no. Jorge era lo único que había en la vida de Verónica y deseaba estar con él. Hubo en momento en que la esperada ruptura se dió. Jorge optó por buscar nuevas aventuras porque el acto sexual con Verónica ya había dejado de satisfacerle y Verónica quedó desconsolada, angustiada, no se había dado cuenta que ella no era la prioridad en Jorge, sino su cuerpo. Ese cuerpo maleable, re-utilizable, tírese y vuélvase a usar, cámbiese a una mejor opción. Jorge quería más y estaba dispuesto a hacer lo que fuera por lograrlo, Verónica solo quería a Jorge.

    La historia es de lo más trillada pero es de lo más común. Porque a nivel sentimental-genético así responden los cuerpos de ambos sexos. Los hombres somos más genitales, las mujeres son más sentimentales. Lamentablemente en el acto quien muchas veces sale más lastimada es la mujer, es la que se termina sintiendo más utilizada, y esto del sexo es difícil porque entran una serie de presiones individuales, sociales, espirituales, de pareja, y cuando no se pone en claro, sobre la mesa las prioridades de cada quien al tener sexo, alguien puede salir lastimado.

    Que artículo tan creepy acabo de escribir, pero ¡quiero tener sexo!.