Etiqueta: Redes Sociales

  • No seas como José

    No seas como José

    Yo no tengo el gusto de conocer a José.

    Y no lo tengo porque José, en este caso es una persona hipotética, que dicen, tiene una vida propia porque no está posteando información de su vida en las redes sociales.

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    Aunque en realidad no creo que postear acontecimientos en las redes sociales sea necesariamente reflejo de la falta de vida propia. Incluso ni siquiera se puede decir eso de quienes quieren llamar la atención.

    En realidad conozco gente que cae en el exhibicionismo en las redes sociales, y no le hacen falta amigos y gente que los quieran. En muchos casos ciertamente puede haber una relación con algún problema de índole psicológico (alguna pérdida, algún problema) como los que la gran mayoría de los mortales tenemos.

    Sí, me preocupa que mucha gente relacione su autoestima con lo que ve en las redes. Sobre todo por el sesgo cognitivo que produce la información posteada ahí, y que orilla a pensar a muchas personas que las vidas de los demás son mejores que las suyas. Las personas tienden a narrar su vida con base en acontecimientos agradables, y publican más bien poco de aquellos desagradables o que les hacen sufrir (que si los despidieron del trabajo, que si se pelearon, que si se sienten solos).

    Pero ese es su problema. ¿Saben?

    Y las redes sociales como Facebook fueron concebidas para eso, para que la gente interactúe y comparta sus momentos.

    La gente no comparte necesariamente por exhibicionismo, muchas personas lo hacen simplemente por compartir sus acontencimientos con los demás y es válido. Si una persona bajó 10 kilos y lo quiere postear ¿cuál es el problema?

    Y si lo hace en exceso, si realmente quiere llamar la atención porque tiene algún problema de autoestima, es muy su problema. Si es tu amigo tal vez podrías hablar con él. Si no lo es ¿cuál es tu problema?. Si te molesta, simplemente déjalo de seguir.

    ¿Y cuál es el problema con que las personas suban las fotografías de su nuevo bebé? ¿Y cuál es el problema con que suban la fotografía de su último maratón?

    En realidad, habrá que preguntarse que hacen en las redes aquellos que no están de acuerdo con que sus amigos suban imágenes de la radiografía del bebé, el nuevo empleo o su crítica sobre algún asunto político. Ese es el propósito de las redes. Si es tu caso, tal vez lo más prudente es que cierres tu cuenta.

    Porque no tiene sentido que estés usando un servicio del cual reniegas su dinámica.

    Cierto, hay personas que publican contenidos hasta el cansancio, hay quienes comparten contenidos desagradables o deprimentes, o quienes son demasiado exhibicionistas. Tan fácil es como dejar de seguir a esas personas, o bien, bloquear sus contenidos sin dejarlos de seguir para no herir susceptibilidades. Tan fácil como eso. Si estás harto de que tal persona suba fotos de su comida o quiera llamar la atención, ahí están las funciones para dejar de ver sus contenidos.

    ¿Por qué?

    Porque ellos tienen el derecho de usar su cuenta de Facebook como se les venga en gana. Aunque sea una persona lo suficientemente deprimida como para postear que tiene ganas de suicidarse.

    Porque las políticas de Facebook no los obliga a dejar de publicar ciertos contenidos porque a ti no te gustan. De hecho Facebook tiene un algoritmo que hace que las publicaciones de los usuarios más relevantes para ti (es decir, las publicaciones con las que más interactúas) aparezcan con más frecuencia en tu muro, con el fin de que la información que aparezca ahí sea la que más te interesa ver.

    Lo que quiere decir que posiblemente te molesta que tus amigos y gente con la que tienes algún tipo de relación (y no desconocidos que por alguna extraña razón los agregaste) publiquen cierto tipo de contenidos. Tal vez te molestan las frases como «No pain no gain» o «Es viernes y el cuerpo lo sabe» que un amigo tuyo posteó.

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    Y es que hay que entender a las redes sociales como una extensión (no sustituto) de la vida real. Aún tomando en cuenta el sesgo cognitivo al cual me referí (que la gente tiende a postear información agradable de sus vidas en detrimento de la desagradable), la gente refleja mucho de quien es en sus redes.

    Y se sobreentiende que tú tienes amigos con los cuales tienes muchas cosas en común. Y por ello interactúas con sus publicaciones.

    Pero si estás en Facebook y esos contenidos te generan alguna molestia, posiblemente existan otras razones que no quieres aceptar.

    Posiblemente tú como José, te sientas sólo.

    Posiblemente tú como José, te sientas mal al ver los bebés de tus amigos mientras que tú ni novia tienes. O posiblemente te molesten los viajes de tus amigos cuando tú siquiera has salido del país porque tu sueldo es lo suficientemente miserable (producto de tu mediocridad profesional) como para irte de viaje.

    O posiblemente  a ti, como a José, te moleste ver a tus amigos correr maratones cuando tú ni tienes el hábito de salir a trotar.

    ¿O entonces por qué te causa tanto conflicto?

    José no es tan inteligente como pensabas que era, te han mentido.

    No seas como José.

  • Ya bájale a tu pinche odio en las redes

    Ya bájale a tu pinche odio en las redes

    En esta semana de huracán me di cuenta en las redes de algo. No, más bien ya me había dado cuenta de ello pero la reacción en las redes en tiempos de huracán fue la gota que derramó el vaso.

    Ya bájale a tu odio en las redes

    Hay gente a la que no le importa que a México y a su gente le vaya mal con tal de ver caer al Presidente.

    Muchos somos muy críticos con Peña Nieto, no nos gusta en lo absoluto su Gobierno lleno de ineficacia, corrupción, conflictos de interés, inseguridad, economía deprimida y un sin fin de tópicos más (en un país más desarrollado posiblemente estaría en la cárcel). Pero su gobierno nos indigna precisamente por eso, por lo que representa para nuestro país. Somos muy críticos con Peña porque somos críticos con las corrupción o los conflictos de interés.

    Pero hay quienes tienen una postura de odio fanática contra el Presidente. Y no son pocas las personas (basta echarse un clavado en Twitter).

    Es decir, más que «odiar» a Peña por lo antes mencionado, lo odian por odiarlo, o porque su político favorito (AMLO) no llegó a la Presidencia en 2012. Entonces toda acción que él haga es medida con una vara donde no se puede reconocer nada bueno, porque es imposible que nuestro «antípodas» haga algo bueno. Y no sólo eso, para ellos es inaceptable que haga algo bueno. Si hace una mala acción, más que indignarse, sienten cierto placer al ver como las críticas le llueven al Presidente.

    Cierto, en este sexenio han pasado tan pocas cosas buenas, que cuando nuestras autoridades tienen un acierto (como fueron las acciones preventivas del Gobierno frente al huracán Patricia) hasta nos sorprendemos. Pero quienes queremos a México tenemos la capacidad de aceptar e incluso de reconocer cuando se ha hecho algo bueno. Aunque no simpaticemos con Peña, ni con el Gobierno ni su partido.

    Ese tipo de fanatismo destruye y polariza. Porque no es propositivo, es destructivo. Aunque dudo que exista algún tipo de fanatismo propositivo.

    Algunos incluso esperaban ansiosamente los desastres del huracán y los muertos para tener un pretexto y hacerse que se indignan para saborear las mieles de lo que muy dentro de sí considerarían un triunfo «¿Cuántos muertos más Peña Nieto, cuántos más? ¡Peña los mató! Se decepcionaron al ver que los desastres fueron mucho menores y comenzaron a crear teorías de las conspiración. Que si el gobierno nos engañó, que si nos manipuló. No podía caber ninguna posibilidad donde el Gobierno terminara bien parado.

    Lo triste es que ellos, a su respectiva escala, se terminan convirtiendo en algo peor de lo que critican. ¿Como gobernarían este tipo de personas si se les diera poder? Personas a los que no les importa el bienestar de sus semejantes con tal de ver a una facción política caer. En el mejor de los casos serían igual que ellos.

    Habrá que ver si este tipo de personas tienen conflictos emocionales que descargan en las redes. Hablan de un «gobierno represor» pero no admiten críticas y descalifican a quienes los cuestionan con etiquetas, estereotipos e insultos.

    Y si tenemos un Gobierno que está haciendo las cosas mal, la actitud de estas personas simplemente lo hace peor. Porque no son una oposición real. Simplemente son personas que hacen ruido, pero nadie los oye.

    Y nadie tendría por qué escucharlos, cuando no tienen nada que decir.

  • Tú, como tú te comportas cuando estás en las redes sociales

    Tú, como tú te comportas cuando estás en las redes sociales

    Las redes sociales parecen haber creado (o más bien crearon) un mundo virtual. No es un mundo propiamente paralelo, más bien podría considerarse como complementario porque lo que sucede ahí tiene cierta repercusión en el mundo real. Las redes pueden deprimir personas al punto de llevarlas al borde del suicidio, pueden lograr que un producto lanzado al mercado sea exitoso o (por el contrario) que una marca termine deteriorándose, o bien, incluso pueden llegar a derribar políticos o hasta a un gobierno entero. Pero si bien las redes son un complemento, la dinámica en la que entran los participantes no es exactamente igual a la que juegan en el mundo real.

    Tú, como tú te comportas cuando estás en las redes sociales

    ¿Por qué no es igual? Porque la arquitectura de las redes hace que las personas se comporten de alguna u otra forma, de hecho la dinámica no es igual entre las distintas redes sociales. Facebook parece ser una extensión virtual de la relación de una persona con sus círculos cercanos. Twitter más bien parece ser una red orientada al intercambio de opiniones e información (aunque con ciertas limitaciones, una puede hacer lo que hace otra).

    Facebook ayuda a la gente a «estar conectada» con sus seres queridos, esta red (junto con los servicios de mensajería instantánea) ha desplazado al teléfono como principal medio de comunicación con los cercanos. El usuario puede saber que es lo que están haciendo sus amigos, puede estar al tanto de lo que hacen los demás y sentirse en contacto. Esta tecnología tiene muchos aspectos positivos, como también algunos negativos (como crear una narrativa de vida idealmente sesgada que puede hacer creer a otra persona que los demás tienen una vida más interesante que la propia, tratar de equiparar una relación o lazo en la red a uno personal, o bien, usar esta red para evadir o tergiversar el mundo real).

    Mientras en Facebook por razones obvias, los usuarios tienden a mantener la compostura de forma parecida a la que tomarían en la vida real (se trata de amigos y seres queridos reales), en Twitter la cuestión es diferente: No existe esa necesidad, y como no existe, los usuarios tienden a tomar posturas más intolerantes frente a ciertos temas.

    Algunos usuarios o personalidades se llegan a preguntar por qué ocurre este fenómeno. – ¿Por qué en redes como Twitter o foros de discusión la gente toma una postura muy agresiva? Personajes como Enrique Krauze intentan relacionar esto con una democracia incipiente y una sociedad que no ha terminado de madurar; puede haber una relación pero no lo explica todo, en tanto en cierta medida y con sus particularidades esto ocurre en diferentes latitudes del mundo.

    Adicción redes sociales

    La explicación más obvia es que muchas de las personas con las que interactuamos no son personas con las que tenemos alguna relación cercana. Cuando discutimos con gente que queremos buscamos guardar las formas y llegamos a la conclusión de que vale más la pena conservar una amistad que ganar una discusión de un tema que no es muy relevante. Podemos ganar poco, y a cambio podemos perder mucho.

    En cambio en las redes como Twitter los usuarios no perdemos nada a la hora de tratar de «humillar al rival». Podemos difamar a alguien, decirle de lo que se va a morir y la consecuencia más extrema sería recibir una sanción por parte de la red social (claro, exceptuando gobernadores autoritarios que son capaces de llevarlo a otra dimensión). Se trata de defender nuestra postura, y no sólo eso, sino de exhibirla tal cual es como no lo haríamos con nuestros seres queridos. Si el tío es «conservador» o es un «chairo» procuraremos no discutir, o si accedemos a la discusión, trataremos de no llegar a los insultos y buscaremos cerrar el debate de forma cordial.

    Pero siendo sinceros, cuando eso ocurre, el pleito continúa latente en nuestra mente. Muchas veces la discusión desgarradora de ideas sigue en nuestra cabeza cuando el tío no está o cuando hemos dado por concluido el tema. Ese hábito más que ser una postura hipócrita es un acto de tolerancia e inteligencia emocional. Pero en las redes, al no tener nada que perder, insisto, el usuario asume que no hay necesidad de guardarse nada. Incluso es capaz de proyectar en las otras personas a esos seres queridos a los cuales por prudencia no les mienta la madre, debido a sus diferencias ideológicas, políticas, religiosas, o ve tú a saber que.

    Muchas personas que son agresivas en las redes, en la vida real pueden ser muy tranquilos e incluso inseguros con dificultad para expresar sus sentimientos.

    Dentro de las redes como Twitter no hay lazos afectivos con la mayoría de las personas con las que se interactúa. Uno no puede lamentar romper un lazo que no existió. Tampoco hay necesariamente un interés en esa relación, ni afectivo, ni económico ni de interés. Vaya que una discusión con un anónimo no corre el riesgo siquiera de llegar a los golpes. Además el juicio que hacemos de los demás usuarios tiende a ser muy apresurado (efecto halo) y nos asignamos atributos y características a una persona solamente por su forma de pensar (y en la mayoría de los casos, con respecto a un tema específico).

    Las redes sociales como Twitter o los foros de discusión no tienen el propósito de crear lazos afectivos entre las distintas personas, no son Facebook (que más bien busca consolidarlas) ni mucho menos Tinder. Esas redes buscan generar discusión, es su propósito. Habrá quienes discutan de forma moderada y respetuosa, pero los que no lo hacen (independientemente de si pudieran tener problemas de personalidad, psicológicos o de autoestima), no tienen barreras que les impidan ser agresivos.

    No es que la gente «cambie» o se haga «más buena» o «más mala»; es que la gente se comporta de forma diferente de acuerdo el entorno en el que está. Así como un mexicano puede ir a Estados Unidos y respetar las leyes que aquí jamás respetaría, en las redes sociales tendría comportamientos que no manifiesta cuando interactúa con otras personas en la vida real. Los seres humanos jugamos distintos roles (con amigos, familiares) y las redes sociales solo vinieron a crear nuevos roles, porque el individuo sigue siendo el mismo.

     

     

  • Cuando te crees todo lo que ves en las redes sociales

    Cuando te crees todo lo que ves en las redes sociales

    En mi Facebook empezó a circular un artículo afirmando que Miley Cyrus (ese asco de artista que se pasó la bandera mexicana por su trasero) odiaba a los mexicanos: – “No me importa lo que los Mexicanos piensen, no me gustan, son lo peor que le pudo pasar a mi país. Lo que hice fue una demostración de lo que siento por los mexicanos, son flojos, mediocres y vienen a quitarnos nuestros empleos, lo volvería hacer y por la multa… por favor, podría pagarla cuantas veces quisiera”. Era una página web sin ninguna reputación, con un diseño web pobre y con un nombre que nunca había escuchado. Es decir, un sitio que cualquier persona podía montar y publicar cualquier cosa. Pero lo dieron por sentado y la gente se indignó.

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    En la misma red social, veo a personas de ideología conservadora opuestas a López Obrador compartir información posteado por el periódico «Regeneración» (ligado completamente a AMLO) porque ese artículo habla mal de Peña Nieto (a quien también se oponen). Pero como el diario, ignorando de donde proviene, habla mal de Peña Nieto, entonces dice la verdad. Luego las notas del Deforma compartidas como si fueran verdad ya elevan esto a otro nivel.

    Mucha gente cree que como ya no ve Televisa ni los medios «oficialistas» entonces ya no es susceptible de ser manipulada porque se informa en los medios alternativos y sociales (es decir, el muro del «feis»), pero es increíble el poco rigor que la gente le da a la información que consume, no se detiene a ver de donde proviene. Como si fuera lo mismo una nota del País de España a un artículo escrito en juanperez.blogspot.com. Gran parte de mi muro de Facebook está lleno de mentiras o de notas tendenciosas. Partidos políticos crean Fan Pages disfrazadas para criticar a la oposición y la gente crea que se trata de una página creada por «ciudadanos conscientes».

    Luego también los usuarios de las redes pueden ser proclives a crear rumores falsos (muchas veces sin mala intención) y estos son viralizados. No es de extrañar que muchas personas sigan cayendo en la trampa de esas cadenas que afirman que Hotmail, Messenger o Whatsapp van a cobrar mensualmente y para evitarlo debes de enviar el mensaje a 10 personas y encomendarte al san patrono de las redes sociales San Zuckerberg Tadeo. Que decir de las imágenes evidentemente alteradas en Photoshop que muchas personas dan por reales.

    La información útil es para quien sabe buscarla, para quien sabe ser selectivo a la hora de buscar y recibir contenidos, para quien tiene criterio propio. Es absurdo darle valor a todo lo que todos publican en la redes sociales nada más porque lo pusieron ahí: -Mijo, ten cuidado porque en la calle está de moda una niña que te arroja un polvo mágico, te hipnotiza y te roba todas tus cosas. -Por favor, mamá, esas son mentiras. -No es cierto hijo, es verdad, tu tía Mary lo puso en el Face.

    En este sentido las redes sociales pueden ser un arma de doble filo y los incautos inconscientemente pueden estar promoviendo rumores falsos cuya propagación beneficia a alguien. Si bien las redes sociales son más difíciles de controlar que los medios unidireccionales (como la televisión o la radio), sí se puede introducir ruido para confundir al usuario de tal forma que no sepa asimilar que es verdad y que no es.

    Es más, puede que todo lo que acabo de decir es mentira, ustedes ni se dieron cuenta y ya compartieron este artículo en las redes sociales.

  • Y todo se reduce a una «Selfie»

    Y todo se reduce a una «Selfie»

    Internet sigue creciendo, las tecnologías avanzan y permiten tener en una mano lo que antes difícilmente cabría en la cajuela de un automóvil. Los avances de la tecnología influyen en el comportamiento del individuo, en parte porque crean canales nuevos, estos se establecen y se vuelven un imperativo. De pronto, las compañías fabricantes de smartphones, ven como una buena idea colocar una cámara de menor resolución al frente, llegando a la conclusión de que serán útiles para videoconferencias, pero el individuo promedio le ha visto otra utilidad.

    Y todo se reduce a una "Selfie"

    Internet, y en especial, las redes sociales, han servido para que el individuo refuerce su personalidad ante terceras personas (ya sean conocidos o desconocidos), la resalte, o incluso la manipule. Al punto en que puede tratarse a él mismo como si fuera una marca de producto. Mediante fotografías, comentarios, e incluso compartiendo enlaces, trata de enaltecer sus virtudes y mitigar sus defectos con tal de obtener un fin, que puede ser la aprobación. Esto puede ser a nivel consciente o incluso inconsciente. Y es aquí donde la selfie juega un papel primordial.

    La selfie es el acto de tomarse una fotografía a sí mismo con la cámara frontal del smartphone para después compartirlo en las redes sociales. A pesar de que el objeto al que enfoca la cámara y que se impone a lo demás es la cara del individuo, los demás detalles de la fotografía son las que suelen darle sentido. Me explico. Una fotografía de un individuo con la Torre Eiffel desenfocada en segundo plano, muestra a una persona que quiere presumir sus viajes. Una selfie de cuerpo completo podría mostrar una intención de presumir el cuerpo ante los demás. Algunos selfies pueden ser muy cotidianos e inocentes, o incluso pueden llevar un tono más humorístico. Otros pueden denotar una gran necesidad de aceptación.

    La selfie es parte de la necesidad de construir una personalidad ante los demás, y en este caso más orientada hacia la gente conocida. Se busca que la fotografía sea óptima, que quien se encuadra en la fotografía salga muy bien (a menos que tenga una connotación cómica) y que resalte. La ventaja del mundo virtual es que te permite ensayar varias veces para dar la mejor cara, a diferencia del contacto real donde no hay oportunidad de corregir los errores de comunicación. Esto hace que el individuo pueda manipular de algún modo su personalidad y mostrar una endulzada a los demás.

    En el mundo virtual es más fácil mentir. El nerviosismo vocal y las microexpresiones te pueden delatar en una conversación en vivo. Cuando se trata de textear en las redes sociales, sólo es necesario crear un argumento aparentemente convincente. En una selfie se busca el mejor ángulo, o se resaltan los «mejores momentos y experiencias». Incluso los videoblogs en boga, permiten al emisor ensayar y editar cuantas veces sea necesario un video para lograr una mejor comunicación y ocultar todas las deficiencias o expresiones que pudieran dejar en evidencia el mensaje.

    El Internet le ha dado la posibilidad de ser narcisistas a quienes antes tenían problemas para serlo o no se atrevían a serlo. Esto debido a que, como ya expliqué, se pueden difuminar aquellos rasgos que muchas personas consideran indeseables y que les causan inseguridad. En realidad el Internet no es el problema, porque es un simple medio. Más bien, gracias a él, podemos entender de cierta forma el comportamiento del individuo al ponerlo en otros contextos.

  • Esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales

    Esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales

    Mucho se ha satanizado a las nuevas tecnologías arguyendo que aíslan a la sociedad y dañan las relaciones interpersonales. En mi punto de vista, a veces esta creencia se lleva al extremo, y si bien los avances tecnológicos pueden modificar de alguna manera la forma en que el humano se conduce consigo mismo y con sus semejantes (desde la imprenta, el teléfono, la televisión, el Internet), tampoco creo que una tecnología como lo es el Internet termine deteriorando las relaciones interpersonales como algunos críticos de estas dicen. Pero sí es cierto que al haber algún cambio en esta dinámica, si tenemos que entender también los riesgos (nuevos) que ésta pueda tener (entendiendo que los cambios llevan riesgos y dificultades implícitas a ellos).

    Esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales

    Uno de estos tiene que ver con la dificultad que tienen muchas personas para entender que una relación virtual no puede ser una relación real. Que parte de la confianza se genera a través de la plática en vivo, donde la presencia, el tono de la voz, el lenguaje corporal y la forma de expresarse nos dice mucho sobre la otra persona. En tanto que una relación virtual se limita al intercambio de ideas, afirmaciones y pensamientos, a través de caracteres de código binario, y en el mejor y menos común de los casos, fotografías o videoconferencias por Skype que no logran sustituir la interacción personal.

    Así sucedió con Gabriela Hernández Sierra, cuyo caso causó conmoción de la red, y lamentablemente en algunos casos, burlas por su suicidio debido a que un joven ecuatoriano con quien tenía una relación virtual limitada a texto y fotografías, la terminó debido a la distancia que los separaba. Es cierto que en este coctel habría que incluir problemas psicológicos que pudiera tener esta adolescente, que decidió terminar su vida a los 22 años con un futuro por delante, y por un joven al cual no conocía bien.

    El problema con las relaciones virtuales, es que también es muy fácil mentir y crear un personaje o alter-ego para engañar a otra persona, o en el más honesto y común de los casos, que el individuo oculte sus defectos y altere su esencia (lo cual es muy fácil a través de estos medios) por miedo al rechazo, lo que hace que la otra persona se quedará con un concepto equívoco de ésta. Esto no sería gran problema si quien participa en ellas entiende que una relación virtual nunca podrá asemejarse con una relación real y en persona. Pero a 15 años de que este tipo de tecnologías se empezaron a usar, parece que no se ha logrado entender esa diferencia. Y no entenderlo puede acarrear muchos problemas, desde decepciones y depresiones, hasta suicidios.

    Las burlas que recibió Gabriela Hernández por su suicidio en las redes, es también el ejemplo de como virtualmente el individuo se puede comportar de una manera totalmente diferente (con desconocidos) a como lo haría en la vida real. Muchas personas, sin mostrar compasión alguna por el caso, se burlaron creando memés, tweets, y comentarios crueles y agresivos.

    No creo que las nuevas tecnologías aíslen a la sociedad, sobre todo porque quienes se refugian en ellas para evitar el mundo real, son personas que sin éstas lo harían de otro modo. o bien acarrean problemas psicológicos donde el uso abusivo de estas redes son consecuencia y no causa. Inclusive en algunos casos, dichas tecnologías pueden reforzar las relaciones sociales y facilitarlas más al ser un canal de comunicación si estas son bien usadas. Aunque con ellas habrá que crear nuevos apartados en nuestro manual de buenos modales, como el evitar el uso de los smartphones en una conversación en vivo con otras personas.

    Pero para evitar estos riesgos, es importante el papel que deben de jugar los padres para evitar que sus hijos puedan salir afectados al no entender esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales, y que les enseñen a usar las redes sociales como un complemento de sus relaciones personales, y no como una forma de evadir a la gente de carne y hueso, o como una forma de obtener lo que en el mundo real no se puede obtener.

  • Maestros, bullying y redes sociales

    Maestros, bullying y redes sociales

    La historia comienza con un tweet de la alumna Marina que dice así:

    @Grimaldonas vist lo ke m hizo hoy vieja esa de mierda idalia? pero m las ba a pagar maldita perra ojala renunsie de la scool

    La maestra se ha percatado de que la alumna la insultó en Twitter. Entonces prepara una sorpresa en clase. A Marina y a Grimaldo (quien retuiteo el texto) los puso a leer un texto sobre valores, redes sociales y el bullying. Pero todo era una trampa. Al final la maestra con su celular le muestra el tweet a Marina, mientras algunos alumnos (evidentemente a petición de la maestra) graban la forma en que expone a la alumna, para decirle que así como la difamó en Twitter, ella subiría a las redes a Marina pidiéndole disculpas por el incidente. Idalia amenanzó tanto a Marina como a Grimaldo (quien compartió la publicación de la primera) con llevar esto hasta las últimas consecuencias. Marina fue expulsada del colegio y enfrenta una demanda.

    Maestros, bullying y redes sociales

    ¿Y dónde están los papás? Las redes sociales terminan siendo un arma de doble filo. Al tiempo que se concientiza e incluso exagera el fenómeno del bullying, las redes pueden llegar a ser una amenaza para sus víctimas. El acoso ya trasciende las aulas, y una difamación a un alumno, no sólo queda como un evento traumático, sino que puede ser viralizado y replicado por las redes sociales para mostrarle al alumno cómo es que la molestaron.

    ¿Y dónde están los papás? No es algo anormal que cuando como alumnos estamos enfadados o indignados con algún maestro, vayamos con nuestros amigos a hablar mal de ellos: -Pinche profe cara de sapo, me reprobó-. Puede ser cierto que la maestra debería suponer que los alumnos siempre «se quejan» de los maestros, pero hacerlo en redes sociales no sólo es bastante imprudente, sino que se magnifica y se humilla al afectado al punto que puede destruir a su persona.

    ¿Y dónde están los papás? Creo que la postura de la maestra es exagerada y posiblemente no es una persona muy estable psicológicamente. Al exponer a sus alumnos en redes sociales, de alguna forma se ha rebajado a lo que ellos han hecho. Una situación así se debería de arreglar en la dirección o con los padres. La falta es muy grave, pero la maestra se lo llevó al terreno personal, al punto que al final estuvo a punto de llorar por la forma en que la alumna se expresó de ella. Eso no justifica de ninguna manera la conducta de los alumnos.

    ¿Y dónde están los papás? Parece que la figura del maestro va perdiendo autoridad paulatinamente, no sólo por la forma en que se comportan los alumnos. Sino porque en la actualidad, los padres le reclaman a los maestros el mal desempeño de los alumnos, en vez de reclamarles a sus propios hijos. Algunos padres «no quieren aceptar» su mal comportamiento o desempeño, por el simple hecho de que los alumnos muchas veces suelen ser de una forma en casa, y de otra forma en la escuela. La maestra no sólo no ganó respeto con su actitud, sino que la perdió. Porque el mensaje oculto es «me afecta lo que digan los alumnos». Un maestro de secundaria me comentó algo muy cierto: -Con los alumnos tienes que actuar como encabronado sin realmente estarlo, porque si realmente estás encabronado, entonces ellos ganaron-.

    Los niños necesitan disciplina. Si quieren ser realmente libres, deben tener una estructura y una escala de valores que permita que lo sean. El maestro tiene que ser figura de respeto, eso no implica que siempre lo sea por medios coercitivos, sino que se aprenda a respetar, que tenga una verdadera intención y motivación de educar a los alumnos. Los padres deben enseñar a los niños a obedecer y respetar al maestro, y no al revés como se empieza a frecuentar, donde el padre victimiza al alumno y culpa al maestro de todas sus desgracias.

     

  • Ciudad Hospital Civil de Guadalajara

    Ciudad Hospital Civil de Guadalajara

    En la mañana antes de trabajar, abro el Facebook y veo que todos están hablando del Hospital Civil de Guadalajara. Todos mis contactos afirman que viven en este lugar y lo presumen. ¿Se trata de una campaña? ¿Se han unido a una causa a favor de los enfermos? Porque para ir a este afamado hospital y ver a los enfermos, se necesitan agallas.

    Ciudad Hospital Civil de Guadalajara

    Descubro que se trata de un error de la red social. Todos se lo atribuyen a Facebook. Aunque en realidad, el usuario que registró la ciudad de Guadalajara, le cambió de buenas a primera el nombre. Pero me llama la atención cómo algo tan simple se puede viralizar. Sin duda se trata de algo gracioso para los que viven aquí. Algunas personas con una altivez concienzuda piden en la red que en lugar de mofarse de la situación apoyen a los enfermos y ayuden al hospital, otros, la mayoría, crean memés y los distribuyen a través de todas las redes sociales. La Reforma Educativa pasa a segundo plano (que en realidad no se le puso atención en las redes a un tema tan trascendente como ese) ni el CNTE, ni el informe de Peña Nieto. Es más, ni el partido del América.

    Llama la atención como tenemos la capacidad de viralizar en las redes temas que pueden ser cotidianos pero en realidad no tienen alguna importancia real. Porque por más gracioso que sea para los tapatíos, ese desperfecto no implica nada más que ver la ubicación de «Hospital Civil» a la hora de publicar cualquier contenido. ¿Y por qué los temas más importantes no se viralizan? ¿Por qué no se viraliza en mis redes algún análisis sobre la reforma educativa? Incluso las partes más frívolas de estos temas son las que se suelen difundir más. Que si nuestro querido Presidente debería de ser evaluado (que mala idea, tampoco es), que si los del CNTE son unos revoltosos a los que hay que aniquilar. Pero no hay debate y cuando lo hay, este se reduce a un círculo muy reducido. Y se trata de un tema que implica el futuro de los niños. Aunque claro que hay que aclarar que la reforma es lo suficientemente pequeña para pensar en cambios de verdad (es más bien una reforma laboral).

    Alguna vez comenté en las redes, que el Facebook, o más bien el uso que se le da, pareciera una Televisa del Siglo XXI. Y digo, no espero (porque ni yo lo hago) que todos los contenidos publicados tengan cierta altura intelectual. A veces las bromas, las frivolidades son sanas para distraernos un poco. Pero cuando se analiza la generalidad de los contenidos en la red, se llega a la conclusión de que los usuarios pueden producir contenido casi de la misma talla que las televisoras lo hacen. Y lo hacen autónomamente, aunque es preferible que se así, a que un ente unidireccional como lo es una televisora les diga que contenidos deben o pueden consumir.

    ¿Tiene algo de malo mofarse de vivir en el Hospital Civil de Guadalajara? No. En realidad no lo es. Incluso yo utilicé esta curiosidad dentro de la publicidad de mi negocio. El problema no es tanto la existencia de contenidos frívolos. El problema más bien es, la ausencia de contenidos útiles, máxime que Internet es un lugar donde la información está al alcance de la mano (aunque se necesita voluntad para buscarla, y formación para saberla interpretar). Me gustaría más que se hablara sobre estos temas trascendentales, o sobre el conflicto de Siria, donde es un hecho que comenzará una intervención militar en Estados Unidos. Que la gente diera su opinión sobre estos temas, que hubiera más debate, ver a los usuarios (ciudadanos) con más disposición de informarse de estos temas.

    En redes como Twitter si hay mayor intercambio de información. Pero en muchos casos más que el debate se llegan a las descalificaciones desde posturas dogmáticas de «izquierda o derecha», signo inequívoco no sólo de falta de tolerancia, sino de falta de capacidad de debatir.

    Tal vez estoy pidiendo mucho, estoy exigiendo mucho. Pero me preocupa que no podamos generar un buen debate en las redes sobre temas trascendentales. Su formato de dejar comentarios (incluso de dejar «likes«) y replicar, lo permite hacer. Porque si pongo una frase chusca sé que recibiré más palmaditas por medio de los «likes» que al poner algún artículo sobre alguna noticia trascendental. Porque tal vez el mundo es lo suficientemente complejo y difícil, que la gente no quiere pensar en más problemas que en los que ya tiene en su vida cotidiana, aunque en realidad cuando uno adquiere la capacidad de interesarse en dichos temas y asumir que el mundo es así, termina ayudando al espíritu y no al contrario.