Etiqueta: Raúl Salinas de Gortari

  • En México no sirve ser honesto

    En México no sirve ser honesto

    No sé, no sé que hago escribiendo en este blog. Tal vez estoy perdiendo mi tiempo quejándome de lo que está pasando en este país. Pero sí, si la teoría evolutiva habla de la ley del más fuerte y no de la ley del más honesto; entonces debo de dejar de hacerme tonto y me debo de volver un cabrón, un hijo de puta, porque esos son los que destacan. Porque esos son los que están en la cúpula del poder y los que hacen lo que se les pegue la gana.

    En México no sirve ser honesto

    Veía el cochecito de Raúl Salinas con el que se paseó en Santa Fe. Un BMW deportivo que cuesta más de dos millones de pesos. Raúl Salinas no trabaja, pero le sabe a eso del poder, tiene influencias, tiene a su hermano. Es un cabrón. Mientras yo pago mis impuestos cabalmente y participo en organizaciones civiles y tengo que contar bien mi dinero, él no hace nada y lo tiene todo. Mi esfuerzo no se ve muy redituado, el poco esfuerzo de Raúl Salinas lo tiene en la cumbre del poder. Supo moverse, supo hacer contactos, supo tener a sus incondicionales, supo traicionar a aquellas personas que sería una gran ventaja traicionar.

    Después veo a nuestro Presidente Peña Nieto. Guapo, galante. A pesar de no ser una persona inteligente o culta, es el Presidente de este maldito país. ¿Qué no lo quieren? Les apuesto que Peña se pitorrea sobre las masas, y lo único que le preocupa es que puedan representar un riesgo para la cúpula del poder. ¿Que me tratan como imbécil? Yo los tengo agarrados de los.. ¡A mí esos revoltosos me la pelan! Yo tengo mi casa blanca, mi otra casa en Ixtapan de la Sal, tengo belleza, dinero, un séquito de mujeres de clases marginadas a quienes detesto, pero quienes se masturban pensando en mí y por lo tanto me dan los votos que necesito para mis intereses políticos. Me harán un muñeco y me quemarán, me harán una peñata y me romperán en las posadas, pero apostaré el tiempo y la gente olvidará. Ayotzinapa va quedando en el olvido. Tal vez la historia no me juzgue bien, pero mis millones me darán prosperidad a mí y a mis descendientes.

    Luego veo a otras personas que se convierten en líderes mesiánicos con un discurso que raya en las mas insulsas obviedades. Con una inteligencia no muy superior al del galante de Atlacomulco, el eterno Presidente Legítimo López Obrador es adulado por las masas. No será Presidente, pero puede tratar de ser Dios. ¿Y qué ha hecho de su vida? Trato a mis seguidores como botín político, y tal cual predicador, los comparo con la mafia en el poder si dudan de mí tal cual Judas.

    Y si los que tienen el poder, las influencias, el dinero no lo hicieron precisamente en un acto de honestidad. ¿Por qué yo tendría que serlo? La honestidad y la humildad es para los débiles. En lugar de estarme quejando, debería engañar a mis lectores y vender artículos a quienes suelten más dinero, para así meterles falsas ideas a la gente (ups, lo dije en voz alta). Si a los del Mitófago les funciona ¿Por qué a mí no?

    Debería ser un cabrón, porque en México no hay espacio para personas honestas. En México ser un emprendedor honesto, un periodista, es ser débil. Sólo te adulan los demás débiles, los que se quejan del sistema. No, los buenos nunca ganan, esas son mentiras de películas Hollywoodenses que nos metieron basura en la cabeza, y dicha basura tenía intenciones políticas ocultas. Los malos de la película en realidad son los ganadores, y los buenos son los que se mueren al final. El mundo es de los cabrones, de los que se saben chingar a los débiles. ¿Quiero ser un cabrón o un débil? La respuesta debería de ser obvia.

    Debería ser un Salinas, un Peña, un López Obrador, un Azcárraga, un Berlusconi, un Hitler, un Mao. Debería pasar por encima de los demás, debería demostrar que soy más humano que los demás pobres seres estúpidos. Porque gente adulándome por mi dinero o mi poder es mucho más importante que los likes recibidos en Facebook por artículos titulados «Peña Nieto robó…».

    Porque le voy a cambiar el nombre a este blog, posiblemente suene muy bien «El Cerebro Tranza».

  • Cerebro Salinas de Gortari

    Cerebro Salinas de Gortari

    Quisiera ser un Salinas de Gortari, quisiera entender ese hambre de poder que tienen; quisiera comprender esa insensibilidad; ese cinismo; ese maquiavelismo; esa incapacidad, que comparten con los delincuentes, de no sentir el dolor ajeno. Quisiera entender al primer Presidente que supe, era Presidente de México (tenía 6 años cuando llegó al poder), del cual ya muy niño sabía que era ratero y que se había robado las elecciones en 1988. Yo recuerdo, a mis 5 años, mi mamá tenía una calcomanía de Manuel Clouthier en su Brasilia y me decían que él era el bueno, cuando el PAN todavía valía la pena. Pero ganó Salinas de Gortari, acompañé a mis papás a votar, yo quería votar, pero estaba muy chico, aunque su voto no sirvió de mucho. Salinas le cometía fraude electoral a Cuauhtémoc Cárdenas.

    Cerebro Salinas de Gortari

    El día de hoy nos acordamos de ellos por dos cosas, por la exoneración de Raúl Salinas de Gortari, y por la declaraciones de Carlos Salinas sobre Carlos Slim. Los dos eventos simultáneos tienen algo en común, Enrique Peña Nieto, supuestamente apadrinado y apoyado por Carlos Salinas (aunque las cosas van tan mal que ni siquiera parece haber un cerebro inteligente como el del ex Presidente detrás). En tiempos de Peña Nieto, Raúl Salinas es absuelto del cargo por enriquecimiento ilícito. Esto significa que las autoridades deben de devolverle las pertenencias que le fueron confiscadas en 1996, y el «descongelamiento» de varias cuentas bancarias. Raúl Salinas fue ajusticiado por un priísta enemigo como Ernesto Zedillo, y ahora, en los momentos en que uno al que muchos señalan como cercano gobierna, termina eximido de culpas. Así la impunidad y la corrupción en México. Si eres poderoso e influyente, al final te vas a salir con la tuya.

    El cinismo es más cruel cuando escuchas hablar a Carlos Salinas de Gortari sobre Carlos Slim. La crítica es dura, pero Slim puede estar muy contento, porque el deslinde le ayuda a su nombre el cual está vinculado con el de Salinas. El ex Presidente afirma en una columna suya para El Financiero que él hizo una muy buena privatización que fue incluso aplaudida por sectores internacionales, pero que Carlos Slim resulto ser un empresario muy voraz y pragmático que se benefició del «régimen neoliberal» (en tiempos de Zedillo según èl, claro) para que Telmex terminara siendo lo que siempre fue, un monopolio privado. ¿Salinas hablando de los males neoliberalismo? ¿Pero que podemos esperar del miembro de un partido en cuyos estatutos está en contra del estatismo y del neoliberalismo a la vez, pero al mismo tiempo puede ser estatista y si quiere neoliberal?

    Si la relación cercana entre Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto es real (algunos sugieren que no lo es así), tal vez tendría algo de sentido, porque a Slim no se le ve cómodo con el gobierno de Peña Nieto. Incluso algunos priístas han afirmado que Carlos Slim está detrás de los intentos de «desestabilizar el proyecto de nación de Enrique Peña Nieto», porque como sabemos, salió perdiendo, mientras que el gobierno de Peña se ha preocupado por beneficiar a Televisa, empresa que lo promovió a la silla presidencial.

    Los Salinas son el más claro ejemplo de impunidad en el país y el claro ejemplo de que con poder, puedes beberte a México y llevarte a tus bolsillos el dinero de todo el pueblo sin temer que te caiga todo el peso de la ley. El PRI de Peña y «el nuevo PRI», no se entiende sin los Salinas. De ellos pareciera heredaron el cinismo, y la incapacidad deliberada de saber que están gobernando para el pueblo, como Pedro Aspe, mentor de Luis Videgaray y Secretario de Hacienda de Salinas presumió; que él sólo ha ido dos veces en su vida al Centro Histórico de la Ciudad de México.

    No es gratuito que a los 7 años supiera que Carlos Salinas era un «ratero», no es un secreto que después de su mandato, cuando los mexicanos entendimos el daño que nos hizo, se vendieran sus máscaras por doquier (había que sacar la rabia). Pero no logramos completar el cambio, y lamentablemente, estamos lo suficiente mal como sociedad para volver a tropezar con la misma piedra.

    Los Salinas siguen impunes, y conforme sigan hablando, sigan siendo absueltos y sigan saliéndose con la suya, no podremos hablar de un Estado de derecho en México. Su sola presencia genera desconfianza, nos habla de que algo sigue podrido.

  • Raúl Salinas de Gortari, México siempre impune

    Raúl Salinas de Gortari, México siempre impune

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    Algunas personas creen en el karma. Creen que la naturaleza se encargará de poner en su lugar a aquellas personas que les hayan cometido un atropello. En el caso de nuestro querido país el karma simplemente no existe, y más bien tenemos una nación que acumula traumas y rencores colectivos debido a los personajes que hacen lo que se les pegue la gana sin que sean castigados, o bien, con el tiempo sean liberados y después exonerados como el caso de Raúl Salinas de Gortari.

    Quienes nos acordamos del México de principios de los noventa (e incluso quienes no lo vivieron), entendimos lo que significan los apellidos Salinas de Gortari. A diferencia de Peña Nieto, el ex Presidente Carlos Salinas, no necesitó una sociedad conectada en línea para que burlas y chistes sobre él se viralizaran. Creíamos que el castigo de la sociedad era implacable y que iba a coadyuvar en un posterior ejercicio de la justicia. Lo primero no sucedió (Peña Nieto, cercano de alguna forma a Salinas, llegó al poder) y lo segundo tampoco, debido a que Raúl Salinas fue puesto en libertad hace algunos años, y ahora con todo el cinismo que va implícito, es exonerado del delito de enriquecimiento ilícito (La PGR afirmó que no «pudo demostrar» que ese súbito enriquecimiento fuera ilegal).

    Naturalmente hay muy pocos argumentos de peso (o más bien no los hay) para pensar que Raúl Salinas, hermano del que fuera acusado por Luis Tellez por robarse la mitad de la partida secreta (Carlos), no haya cometido delitos. Incluso se percibe como de un cinismo descarado ver que a Raúl le devolverán todos sus bienes incautados (41 bienes inmuebles y 12 cuentas bancarias). Los Salinas se salieron con la suya. Solamente por la decisión de Ernesto Zedillo de aprehender a Raúl y exiliar a Carlos, la familia Salinas llegó a vivir algunos momentos «difíciles», pero en esta historia parecen haber triunfado. No importe que su nombre esté manchado mientras puedan reírse sin piedad de la gente.

    Si alguna persona, en acto de ingenuidad, creyó que la detención de Elba Esther Gordillo o de Andrés Granier significaba algún cambio positivo en el nuevo gobierno del PRI entrante. Con la decisión de la PGR, dicha esperanza se apaga por completo para ver que siguen siendo los mismos. Ignoro la cantidad de poder que pueda tener Carlos Salinas dentro del país, pero a juzgar por conversaciones como las de Luis Tellez o las del ex Presidente Miguel de la Madrid, vemos que sigue teniendo una influencia política considerable, al punto que se le considera el mentor y padrino político de Enrique Peña Nieto.

    Con esta exoneración, las autoridades se han vuelto a burlar de la ciudadanía. Y han dado una razón más para que los ciudadanos les tengan escepticismo. Al final es la clara muestra de que como requisito para actuar impunemente, sólo se debe estar completamente alineado al poder, o ser parte de él (cosa en la que se equivocó Elba Esther Gordillo). La famiglia Salinas, a excepción de Enrique, quien muriera asfixiado en el Estado de México, sigue viviendo como si no hubiera pasado nada. Incluso Carlos Salinas se da el lujo de escribir libros y atender a periodistas. Mientras que muchos ciudadanos de a pie, inocentes, deben de lidiar con la presunta culpabilidad tan típica del sistema mexicano.