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  • Somos como ratones de laboratorio

    Somos como ratones de laboratorio

    Los seres humanos estamos inmersos en un mundo donde recibimos a diario miles de estímulos para que compremos, quien llame más la atención y de forma más efectiva, logrará su cometido de una forma más fácil. Es parte del sistema capitalista, pero ojo, que el ser humano en donde sea siempre ha querido estimular a las demás personas para que se comporten de una forma o realicen actos que nos beneficien. En un país socialista-comunista, los estímulos existen por medio de la propaganda gubernamental, y así en cualquier tipo de sociedad.

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    Algo tan simple como ir un Starbucks nos rodea de miles de estímulos los cuales ignoramos, aquí te muestro algunos.

    1.- El Starbucks huele a café no sólo porque venden café, sino para que te atraigan con su aroma y les compres.
    2.- El decorado de los interiores del Starbucks y el mobiliario está hecho con el fin de que te quedes un rato en el establecimiento, lo que significa que consumirás más cafés y Starbucks ganará dinero. ¿A poco no es agusto trabajar en un Starbucks o tener una conversación larga?
    3.- Starbucks pone tu nombre en el vaso no sólo por buena onda o por parecer cool, sino para que sientas cierto reconocimiento por parte de la marca, lo cual significa un mayor posicionamiento que se traduce en un mayor consumo de productos Starbucks (un efecto parecido a las latas Coca Cola).
    4.- La música de Starbucks siempre será calmada o relativamente lenta lo cual relaja al individuo con lo cual volvemos al punto dos, la intención es que te quedes más y consumas más.
    5.- En Starbucks venden café supuestamente comprado a los productores con el fin de que creas que es una empresa socialmente responsable y veas con buenos ojos a la marca, lo cual se traduce en más ventas.
    6.- La mayoría de los empleados de Starbucks están felices en su trabajo, esto porque empleados felices significa una mejor atención al cliente, lo cual se traduce en… más ventas.
    7.- En Starbucks venden revistas y periódicos, esperando a que te quedes leyéndolos en su establecimiento, y voila, «más ventas».
    8.- Y al hacer esta lista, mencioné tanto el nombre de Starbucks que posiblemente contribuí a un mayor posicionamiento de marca, entonces espero que los malditos me den regalías.

    Y si ya te sentías usado, entonces mejor no te hablo de lo que pasa cuando vas al súper.

    En un supermercado eres prácticamente una rata de laboratorio. Los productos necesarios están colocados hasta el final para que recorras cientos de estantes de productos innecesarios y compres. No es un secreto que las frutas, verduras, carnes y leche, estén colocados al fondo. Igualmente en el súper siempre encontrarás música calmada para que así compres lenta y tranquilamente (es decir, que comprarás más). Los productos que se desean vender más se colocan a una altura que los puedas ver a simple vista. Los productos que gustan a los niños se colocan a una altura menor de tal forma que a ellos les quede de frente y persuadan a a sus padres para que les compren cualquier producto. En la caja hay cientos de productos inútiles (revistas, productos chatarra) para que te animes a comprar aún más cuando estás en la fila esperando a que te cobren.

    ¿Te has preguntado por qué los cines siempre se encuentran en el piso de arriba del centro comercial, o en caso de que tenga un sólo piso, lo más lejos de las entradas? Es fácil, porque quieren que recorras la mayor parte de dicho centro comercial con el fin de que las posibilidades de que compres algo aumenten.

    Vivimos en un mundo donde se requiere que el individuo compre y consuma. Gran parte de los empleos y de las actividades comerciales que proveen de recursos a los individuos para vivir y mantenerse dependen de esa espiral de consumo. No importa si eres un vendedor de puerta en puerta, si eres gerente de un banco, o directivo de una empresa.

    Los mercadólogos y estrategias publicitarios (y hablo de los buenos, no de cualquier pasante que termina vendiendo chucherías) han estudiado bien al ser humano. Detrás de las campañas publicitarias hay fundamentos antropológicos, psicológicos y hasta filosóficos donde se estudia al individuo con el fin de planear una estrategia que lo haga consumir más cierto producto o cierto servicio. Y es que cuando hay mucha competencia y sobre todo, una gran necesidad de ingresar recursos a las arcas de una empresa, se hace indispensable crear una estrategia agresiva, lo cual orilla a los competidores a hacerlo también.

    Pero en realidad este tipo de estímulos no son nuevos y no son exclusivos de una sociedad de mercado. A lo largo de la historia instituciones gubernamentales, clericales, o ideológicas han hecho lo mismo. Al final del día, al acto de incitar a que los humanos se comporten de una u otra manera se le llama poder, e históricamente el humano siempre ha gustado de tener poder sobre sus semejantes. Y eso no quiere decir que todas las personas que están detrás de una campaña tengan algún espíritu maquiavélico, sean sádicas, o estén enfermas de poder. Posiblemente la mayoría de quienes hemos estado detrás de alguna campaña lo hemos visto como algo inocente donde podemos a relucir toda nuestra creatividad. Porque tú a la hora de diseñar un simple logotipo, ya estás de alguna forma persuadiendo a los demás para que te compren.

    Y a fin de cuentas las mentes débiles, siempre serán más susceptibles ante estos impulsos. Pero dichos impulsos que recibimos llegan a ser tan fuertes y constantes que terminan por persuadir a aquellos que los crean. Un publicista puede sucumbir ante una campaña comercial de otro producto. Y si crees que es una estrategia de dominación absoluta conspiranoica-judeomasónica-iluminati, te podrás dar cuenta que hasta los dictadores sucumben a las campañas comerciales. Hasta el Presidente de Corea del N0rte Kim Jung Un.

     

     

  • Peña Nieto como artículo de venta para Time

    Peña Nieto como artículo de venta para Time

    Este artículo viene como una corrección del otro artículo que publiqué sobre este tema, que bien no aparece ya directamente en el blog, pero que pueden consultar aquí.

    Resulta que la revista Time publicó una portada donde aparece nuestro querido Presidente de la República, Don Enrique Peña Nieto (el Presidente más guapo de la historia de México, por cierto), con la frase «Saving México». Esta portada inmediatamente empieza a correr por todas las redes sociales y causa indignación. Era ya suficiente con escuchar que fue nombrado el pensador del año, y demás adjetivos que nos causan una carcajada con cierta molestia adherida a ella.

    Cada vez somos más. Únete a #Mexicotecalifica y sé parte del cambio. En los próximos días estará lista ya nuestra página y estamos trabajando duro.

    ¿Se vendió Time? ¿Le pagó el PRI? Contrario a lo que normalmente sucede, parece que no fue así, y fue simplemente una estrategia de publicidad para ganar cierto hype que se espera, se traduzca en ventas. Inteligente porque la hicieron de tal forma que no hiere las susceptibilidades del Presidente (les recuerdo, el más guapo) al cual entrevistaron y fotografiaron, pero a la vez despertando ese encono y aprovechándose de éste para vender.

    ¿Cual es el nicho de mercado de Time en México? Desconozco como lo tienen delineado, pero por medio de mi intuición masculina, puedo deducir que es gente con estudios, parte de la clase media, media alta, y alta de México. Naturalmente en este sector, Peña Nieto tiene pocas simpatías. Entonces simplemente Time saca su portada polémica que conduce un artículo que aparentemente habrá sido escrito por encargo, cuando en realidad al final es un artículo mediocre, que aborda el tema presidencial de forma superflua, sin una investigación muy profunda que pueden leer completamente gratis aquí.

    La forma de hacer publicidad de Time no es muy ética, pero es cada vez más común en muchas revistas. Hace tiempo Wired lanzó una portada sobre una «Steve Jobs mexicana». Eso hizo que el nacionalismo mal entendido de muchos saliera a flote, y salieran orgullosos a comprar la revista (o lo peor, a publicar en las redes la portada con mucho orgullo sin consultar el artículo, que en este caso se podía leer gratuitamente) para terminar con un artículo que en realidad no hablaba sobre una nueva Steve Jobs, sino de los tipos de enseñanza alternativa en varias latitudes del mundo, entre ellas México (tema que se sacó de contexto premeditadamente para vender la portada).

    La estrategia de Time tuvo éxito. Quería hacer ruido en las redes sociales y lo hizo. Así se posicionó más en la mente de los lectores, y tal vez algunos se molestaron con la revista afirmando que se habían vendido, pero al leer el artículo verán que no fue tan así. Peña Nieto resultó ser un artículo de venta, fue el gancho para que esta campaña tuviera éxito, más éxito que todas las campañas mediáticas y millonarias del… Gobierno de Enrique Peña Nieto

     

  • En la publicidad, los blancos primero

    En la publicidad, los blancos primero

    Voy a abrir una revista de Expansión que me regalaron, y procederé a analizar el linaje de las personas que aparecen en la publicidad pagada por marcas mexicanas (no contaré por ejemplo, el anuncio donde salen los integrantes de Depeche Mode promocionando un reloj cuya parte del costo va a causas benéficas). Resultado, 22 personas caucásicas, 3 mestizas (uno es Cuauhtémoc Blanco, y los otros dos fungen como personas con puestos operativos tales como vigilancia) y ninguna indígena. En resumen, la publicidad «me enseñó» que los exitosos deben de ser blancos, los mestizos pueden aspirar solamente a estar a la mitad de la pirámide social, y los indígenas deben ser totalmente ignorados, a menos que se trate de una campaña benéfica.

    En la publicidad, los blancos primero

    Lo curioso, es que esta falsa realidad contrasta inclusive, cuando se ve el linaje de los empresarios, CEO’s y personas con puestos ejecutivos dentro del contenido de la revista, y que en este caso sí son representativos de el aspecto racial de este sector de la sociedad. En este caso sí es posible ver a algunas personas mestizas con altos puestos, morenitos, chaparros, y algunos que rompen con el estereotipo del CEO que la publicidad nos muestra (aunque al final son los menos).

    ¿Son responsables las agencias publicitarias de promover el racismo? En parte, pero no podríamos atribuir todo el problema a ellas. Resulta que las agencias publicitarias buscan colocar un producto en la mente del consumidor de la forma más eficiente. Para hacerlo, se realizan estudios para conocer los rasgos del mercado meta al que se quiere llegar, cuales son sus aspiraciones, cual es su idiosincrasia. Es decir, si en tal sector de la sociedad no existieran actos racistas dentro de su idiosincrasia, entonces no habrían razones para mostrar pura gente con rasgos caucásicos en la publicidad, porque simplemente no funcionaría como estrategia de branding o no representaría ventaja alguna.

    El problema es que sí lo es, y basta revisar la historia de la sociedad de nuestro país, notablemente dividida en españoles, criollos, mestizos e indígenas. Y más curioso resulta que las clases «marginadas» no tienen alguna contrariedad con esta situación. Al mestizo pareciera no molestarse tanto ante una publicidad de la cual es parte del target, pero donde en ella aparecen personas caucásicas. Posiblemente esto se deba a un deseo aspiracional transmitido en dicha publicidad. Al mestizo no le afectará ver una pareja de dos personas caucásicas comprando una casa de clase media alta, siempre y cuando crea que él pueda aspirar a tener una.

    Es muy cierto que no es símbolo de una publicidad exitosa mostrar a individuos que parecen no aspirar a algo más, pero ello no debe implicar la relación entre cierta capacidad económica con cierta apariencia de una forma tan contundente que difiere con la realidad y se alimenta por medio de prejuicios. Los anuncios de Elektra (sin dejar de señalar que su dueño Salinas Pliego incurre en las mismas prácticas con TV Azteca, aunque de forma un tanto mas tenue que Televisa) podrían ser un ejemplo de como realizar un comercial aspiracional sin necesidad de colocar actores de rasgos caucásicos, pero sin llegar tampoco a usar a gente con rasgos más bien mestizos o indígenas de una forma despectiva como en algunos casos se ha llegado a hacer.

    Las agencias de publicidad tienen una responsabilidad social muy grande. Y a veces no están convencidas de ella, en tanto esos anuncios donde se excluye al linaje que representa a la mayoría de los mexicanos puedan significar una ventaja a la hora de promocionar un producto o posicionar una marca. Como mencioné, este hecho representa un rasgos característico de nuestra sociedad y no se trata de un problema creado directamente por las agencias de publicidad y medios de comunicación, sino que más bien se hacen partícipes de este círculo vicioso y logran hacerlo más grande.

    Anteriormente he hablado sobre el problema de racismo y clasismo que existe en nuestro país. Pero llego a la conclusión que para solucionar este problema, todos debemos de colaborar, y no sólo se trata de insistir a los medios y a las agencias que cambien su parecer. Porque de alguna manera, nosotros les damos motivos para que sigan publicando ese tipo de anuncios.

    Escrito para: México desde México

  • ¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

    ¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

    El exceso de espectaculares y el derribe de árboles para su mejor efectividad no son un ejemplo de una economía dinámica, son más bien ejemplo de una sociedad bananera.

    ¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

    Pareciera que para muchos empresarios (relacionados muchos con los anuncios publicitarios), la ecología es algo que no existe. Naturalmente en su visión librecambista, donde lo que es bueno para los negocios es bueno para la sociedad, si un árbol estorba a la visibilidad de un espectacular, o al letrero de un Oxxo, entonces hay que derribarlo. Porque hay que darle prioridad al «desarrollo económico» sobre el balance armónico de la naturaleza (que no genera ingresos). De por sí, el exceso de espectaculares en las ciudades hace ruido, genera contaminación visual. Ahora el que derriben árboles para que estos se vean, la verdad que representa un descaro. Seguramente este tipo de empresarios se justificarán diciendo que quienes los que los critican son «ecologistas radicales, opositodos, ecomarxistas rojillos comunistoides totalitarios, y que se pongan a trabajar».

    Pero es que bajo esta forma de pensamiento donde se privilegia a la economía sobre la armonía, es que se ha logrado que nuestro entorno se desgaste. Lo peor es que para el asunto de los espectaculares existen alternativas, una campaña publicitaria creativa puede no solo generar más posicionamiento de marca en las empresas, sino puede conjugarse con el respeto a la naturaleza y al medio ambiente. En México existe la falsa creencia de que por más se exponga una marca, más posicionamiento y por ende mayores ventas generará, persiste la falsa creencia de la cantidad sobre la calidad, lo vemos en los espectaculares colocados en las avenidas, en los uniformes de futbol llenos de publicidad tal cual Sección Amarilla. Quienes hayan viajado a Estados Unidos (y lo pongo como ejemplo por ser la meca del capitalismo), se darán cuenta que no existe tanta saturación publicitaria. Incluso en lugares donde esta abunda por la naturaleza del lugar (Times Square por ejemplo), podrán ver que esta, está colocada de una manera en que no contamine tanto la mente de quienes la ven.

    Si nos vamos a lugares como Europa veremos una mayor restricción de este tipo de anuncios. En España se prohibieron los espectaculares en las carreteras, solo permitiéndose el famoso toro de Osborne (anuncios que también existen en las carreteras mexicanas) por considerarlo emblemático. Pero parece que mientras los otros países buscan una mayor armonía respetando su entorno y medio ambiente, en México damos pasos para atrás. Si en un tramo de un kilómetro hay tres espectaculares, la marca anunciada en cada uno de ellos tendrá menos posicionamiento que una sola marca anunciada en un espectacular en dicho tramo. Eduardo Muñoz Díaz, representante legal de la asociación civil Empresarios en Publicidad Exterior, afirmó que lograron «bajar» 300 espectaculares porque convencieron a los empresarios de que entre menos anuncios hubiera, más se valuarían sus marcas. Pero para otros, tanta es su ansia por ser vistos, que los árboles son vistos como enemigos, los cuales se deben derribar en aras del posicionamiento de marca y el «buen comercio».

    Estas empresas publicitarias como Vendor o Expo Graphics, buscan que ningún objeto estorbe la visibilidad de sus espectaculares, para poder valuar bien la renta de sus espacios a las empresas, porque por más visible es el anuncio, más posicionamiento genera y por lo tanto debe de ser más caro. Por esta razón también estas empresas se pelean los mejores lugares, sin importar la contaminación visual que estos generan, sin importar si estos arruinan la visibilidad de la ciudad, y sin importar si con esto se atente a la naturaleza, la cual no genera utilidades a las empresas.

    Por eso sería mejor idea derrumbar los espectaculares para que se vean los árboles. Que las empresas busquen alternativas más modernas y más frescas para anunciarse. Es importante el involucramiento de la ciudadanía, porque de esta manera, las empresas que sean cómplices de estos ecocidios serán señaladas, como lo hicieron varias organizaciones civiles en Guadalajara, después de que estas empresas fueran parte de la tala inmoderada de árboles, y quienes se posicionaron ante este penoso evento. El resultado fue que estas empresas quedaron exhibidas ante la opinión pública, y por lo pronto los anunciantes están pidiendo una explicación a los dueños de los espectaculares, dado que esta exhibición puede perjudicar su marca.

  • Manipulación mediática / Libertad de elegir

    La frase «Libertad de Elegir» fue muy usada por el economista neoliberal Milton Friedman, incluso publicó un libro con ese nombre. El aseguraba que sin la intromisión del estado en la economía y con los mercados libres, los seres humanos tendríamos la libertad de elegir, que productos o servicios queremos comprar porque al no haber dicha intervención estatal, pues seríamos completamente libres. La política neoliberal, muy criticada en los últimos años, bien, nunca ha sido implementada al 100% en ningún país, porque se trata de una utopía. Algo así como una especie de anarquía (sobre todo en índole económico), a la cual se le suma un estado de derecho controlado por el gobierno (ese sería prácticamente uno de sus pocos papeles dentro de esta economía); en realidad el neoliberalismo, tal como se concibió en las universidades, en las aulas, es una utopía inalcanzable, algo así como el comunismo, que a pesar de estos dos parecen ideologías extremas entre sí, sus fines, en realidad, bajo una percepción teórica, no parecen ser tan diferentes.

    La libertad de elección es uno de los puntos que se deben de poner dentro de esta discusión, porque hay que preguntarnos si los humanos somos completamente libres de elegir, o bien si se trata de una libertad limitada o condicionada por algunos factores externos. Una libertad «real» de elegir en mi punto de vista es aquel donde el humano consume de una forma racional, es decir, evalúa racionalmente el producto o servicio sobre los demás y lo adquiere porque es el que satisfacerá mejor sus necesidades. Pero en realidad los humanos que viven dentro de una sociedad de consumo no siempre tienen esa libertad real, porque no siempre están capacitados para ejercerla. Esto debido muchas veces a la falta de criterio propio, o bien, al entorno que busca modificar sus patrones de conducta que le señala que producto le es conveniente comprar y cual no. La publicidad (sobre todo la que carece de ética) busca privar de esa «libertad real» a los consumidores, al inducirles a comprar cierto producto. Esto aprovechando las necesidades e impulsos instintivos del ser humano que pueden ser orientados hacia un fin buscado por un tercero.

    A diferencia de una sociedad comunista totalitaria, en una sociedad occidental. Una persona tiene la capacidad de evadir aquellos influjos que buscan moldear su pensamiento, no será llevada a campos de concentración, ni juzgada ni asesinada; en el peor de los escenarios quedaría «fuera del sistema». Pero también es cierto que los métodos publicitarios más agresivos no solo se parecen a la propaganda comunista en su forma y en el fondo, sino que la publicidad actual está muy influenciada de los métodos de manipulación mediática que han existido en regímenes totalitarios, tales como los comunistas, fascistas o nazis (los publicistas deben de considerar a Goebbels como uno de sus mentores). La única diferencia entre la propaganda y la publicidad es que la propaganda son aquellos esfuerzos dirigidos a promover una idea o ideología, a un político, una religión; y la publicidad está dirigida a promover un producto o servicio. Si ignoráramos esa sutil diferencia, propaganda y publicidad serían sinónimos.

    Y no es que la publicidad sea mala per sé. Para una empresa es importante que su mercado potencial conozca su producto, el que una empresa busque posicionar una marca, mediante un slogan, un logotipo, busque segmentar su mercado y ofrecer un producto atractivo que satisfaga las necesidades del cliente, no es algo perjudicial en lo absoluto. El problema es el uso poco ético que muchas veces se le da a la publicidad, y es cierto que en una sociedad de consumo, donde la competencia se vuelve tan feroz, muchas empresas recurren a tipos de publicidad poco éticas y enajenantes con tal de sobrevivir. Como esto sucede, y este tipo de publicidad se vuelve tan cotidiano que ya lo asumimos como normal, entonces estamos expuestos a varios influjos que buscan moldear nuestros patrones de conducta con el objetivo de que compremos sus productos.

    El ser humano es una persona consumidora por naturaleza, necesita del consumo para satisfacer sus necesidades. Pero la diferencia del consumo con el consumismo, es que el primero es un acto totalmente racional y libre, y el segundo no lo es. Es un acto condicionado, porque en realidad el humano no está actuando con el pleno uso de su libertad, porque dentro de un acto consumista, entran otros elementos como lo es la ansiedad provocada deliberadamente para comprar dicho producto (si no compro este producto, no soy parte de este círculo social, o no reflejaré esto o aquello). Este círculo vicioso del consumismo hace que el ser humano tenga como última finalidad el «tener» y no el «ser» y ni siquiera el «hacer». El hedonismo y el materialismo son antivalores que han existido a través de la historia, pero un modelo económico que fomenta (aunque sea indirectamente) el consumismo (sobre el consumo), los agranda, les da más importancia de la que tiene y más personas los adoptan como modelo de vida.

    Más que hombres libres, tenemos entonces hombres programados que buscan solo en el consumismo, satisfacer sus necesidades, de reconocimiento, status y autorrealización. El problema en sí no es el que se fabriquen iPhones, Xbox, o ropa de marca. Muchos de esos productos tienen un uso realmente útil para el ser humano. Una persona puede ver en un Blackberry o un iPhone una forma de poder mejorar su productividad al estar en contacto a cualquier hora con sus clientes, o bien, poder estar en contacto permanente con sus amigos mediante las redes sociales, o hasta tener acceso a Internet para leer las últimas noticias en lugares donde antes no podía hacerlo. Eso es un simple aprovechamiento de las nuevas tecnologías para realizar actividades y satisfacer necesidades de una forma más eficiente. El problema es cuando se induce a las personas a comprarlas en una posición consumista y no consumidora. Cuando esos productos son un fin, y no son lo que realmente deben de ser, un medio; cuando se cree que los productos dan valor a la persona, como si sin ellos, esta perdiera su valor y se denigrara ante la sociedad, entonces estamos hablando del consumismo.

    Es cierto, podemos escapar de ese círculo vicioso. Pero se necesita de tener un amplio criterio, y de tener fuerza de voluntad para no caer en los impulsos externos; y lamentablemente no todos lo tienen. Para ejemplificar la fuerza de manipulación que puede tener una campaña publicitaria sobre una sociedad que se considera, vive bajo un régimen democrático, haré una comparación. El primer video es de unas niñas llorando inconsolablemente por no haber alcanzado boletos para ver a su ídolo musical Justin Bieber y otro donde los norcoreanos lloran la muerte de su «querido lider» Kim-Jong-il. Aquí lanzo la pregunta, ¿en realidad somos libres para elegir?.

    Video de niñas llorando por boletos de Justin Bieber.

    Norcoreanos llorando la muerte de Kim Jong-il.

  • Comercial sobre maltrato a un niño

    Estaba vagando por Internet en esos lapsos que descanso cuando en el sitio de www.blog.com.mx me encontré esta nota donde mencionan que censuraron un comercial deportivo realizado por el periódico peruano «El Bocón» donde un niño mete un gol, y el padre lo termina criticando al punto de quitarle la sonrisa de la cara y hacerlo sentir humillado.

    “El spot publicitario difunde una situación de maltrato emocional y trato humillante perpetrado en contra de un niño, lo que constituiría una trasgresión al Principio de Adecuación Social, contenido en el Art. 18° del Decreto Legislativo N°1044″, señaló en un comunicado la ministra Nidia Vílches.

    Muchos dicen que están cayendo en una exageración aquellos que decidieron censurar dicho anuncio. Pero la verdad es que cuando uno vé dicho comercial, no le queda un buen sabor de boca ni mucho menos. He aquí dicho comercial y opinen si a ustedes se les hace una exageración que hayan ejercido la censura frente a este comercial: