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  • Cuando es necesario ver lo malo de México

    Cuando es necesario ver lo malo de México

    Se nos ha educado a procurar ver lo positivo de nuestra nación. Se relaciona la negatividad con el pesimismo, con una actitud no deseable, con la mala vibra. Criticar lo malo de nuestro país equivale a ser grillero. Pero les tengo una mala noticia, pensar eso es estar en el error.

    Cuando es necesario ver lo malo de México

    Se le dice al ciudadano: -México tiene bonitas playas, su gente es muy cálida, se firmó el «Pacto por México», la selección calificó al mundial de futbol, hay que ver lo bueno que tiene el país y no lo malo-.

    ¿Entonces cómo se va a resolver lo malo si nos han invitado a negarlo? Esa necedad de algunos cerrarse a la crítica y vivir en ese México positivo cancela automáticamente la posibilidad de resolver los problemas reales que tiene el país. Seguramente vendrán las comparaciones y dirán que en Estados Unidos la sociedad no es tan pesimista con respecto a lo que pasa en su país, y es natural que suceda así, porque Estados Unidos tiene menos problemas que México (que no deja de tener y muchos, y dichos problemas son señalados fehacientemente por su sociedad).

    Querer negar los problemas de México en aras de una supuesta actitud positiva, es como mirarse al espejo y ver un cuerpo escultórico donde no lo hay, ver solo los ojos azules y la nariz perfectamente delineada ignorando los 30 kilos de sobrepeso y la celulitis en los gluteos.

    Si queremos una nación que salga adelante, entonces es necesario ver lo malo de esta para poder corregir aquellos problemas en aras de que en un futuro tengamos realmente cosas más buenas que malas y podamos, sin que una televisora nos diga, ver con más facilidad las cosas buenas de este país.

    Alguna vez lo dije, por alguna razón existe el «negativismo» y creo que este es sano mientras no se llegue al extremo donde el ser humano quede sin capacidad de reacción. ¿Cuántos no hemos salido adelante y le hemos echado ganas después de una depresión o un momento difícil que nos  hizo ver que teníamos un problema el cual teníamos que enfrentar? Creo que haciendo una analogía México debería ser una depresión, un momento difícil del cual debemos de salir. Pero se nos invita a creer que estamos bien, nos recuerdan y nos enjaretan nuestras playas, nuestras mujeres (con esa connotación machista implícita), estamos mejor que Burkina Faso. Es como si a un hombre que acaban de despedir de su trabajo le dijera que no se preocupe, que todo está bien en su vida, y que no necesita buscar un empleo nuevo porque todo está bien.

    Es injusto criticar a quienes, valga la redundancia, critican (quejarse de quienes piden resolver problemas que de los problemas en sí). Muchas de estas personas viven bien (lo cual no se reclama para nada), pero viven en una especie de burbuja, donde al tener sus necesidades satisfechas, no logran generar empatía con la sociedad donde viven.

    Claro está, después de la crítica debe de venir la propuesta de lo que se debe de hacer para cambiar las cosas. Error sería quedarse en la mera crítica y caer en un círculo vicioso. Creo yo que a veces se repiten tanto los errores y los atropellos (ver gobierno actual) que la sociedad termina por resignarse. Hay dos caminos,  hacerlo o salir adelante, para salir de esta crisis ya crónica, se necesita creer en que podemos tener un país mejor, y que lo merecemos, que nos merecemos algo mejor que playitas y mujeres bonitas.

    Cartón por Alfredito Romano. (les recomiendo visitar su Fan Page).

     

  • De la crítica a la propuesta

    De la crítica a la propuesta

    La crítica es necesaria, porque las propuestas surgen de una crítica. Entonces se supone que la crítica nos debe hacer reflexionar y tomar acción. Podemos criticar que el país está mal, pero entonces hay que buscar como corregirlo, podemos criticar a otra persona, entonces hay que ayudarla. pero cuando la crítica se queda solo en crítica se convierte ya no en algo útil, si no en algo nocivo. Y eso es algo que pasa mucho en México, estamos muy acostumbrados a criticar, porque señalar es fácil, lo difícil es proponer porque esto implica tener iniciativa, valentía y creatividad.

    Este sitio, en parte está concebido como un blog de crítica, donde se hablan de diferentes temas y a veces recojo sucesos que tienen una connotación negativa. Muchas veces no me toco el corazón con lo que escribo y digo las cosas como pienso, pero al menos en mi caso, la intención de hacer crítica (cuando la hago) es para generar conciencia. A esta crítica le debe de seguir una propuesta, y tal vez en mi blog no he realizado tantas propuestas como críticas, porque pues no es el lugar para hacerlo, porque puedo listar aquí un montón de propuestas para mejorar al país, pero quedan en el tintero. Para esta cuestión más bien actúo en mi vida diaria y trato de hacer un cambio positivo en la sociedad, ya lo he dicho, soy miembro de una organización civil y participo en otras actividades.

    Lo que a veces me preocupa es que en México muchas veces la crítica se queda en eso, en crítica, y a veces creo que eso en vez de ayudar termina perjudicando, porque pareciera que en vez de hacernos reaccionar nos sumerge en una depresión colectiva, en un sentimiento de que todo está mal y que somos incapaces de cambiar nuestra realidad. Es cierto bien, que una sola persona no puede comerse al mundo, pero esta especie de pesimismo es como un círculo vicioso, porque para hacer un cambio, se necesita que un grupo de personas busquen un mismo propósito, y muchas veces al no ver eso, el mexicano termina sumergiéndose en la pasividad.

    Con esto no quiero decir que no existan mexicanos activos, a través de la historia han existido ciudadanos que han buscado impulsar un cambio, o en determinados momentos el mexicano de pronto despierta y ve que puede hacer algo (sobre todo en los casos donde es necesaria la solidaridad colectiva como en el terremoto de 1985), pero generalmente la mayoría de las personas sigue asumiendo un papel pasivo, y las críticas solo terminan siendo una justificación para deprimirse más, o bien, para conformarse con la realidad actual. A la vez el mexicano en su generalidad ocupa un ente paternalista para tomar acción, porque se cree incapaz de tomar iniciativa por sí mismo.

    Tal vez a veces por eso me preocupa que los lectores al leer mis críticas hacia la política, la sociedad, más que ayudarles a tumar conciencia, termine creando una especie de sentimiento de que ya nada se puede hacer y creo que debería ser lo contrario, creo que los problemas son los que deberían de motivarnos a resolverlos y a construir una sociedad mejor. Un terapeuta me dijo sabiamente una vez que la ansiedad era la constructora del mundo moderno, que la ansiedad era la que hacía que la gente se moviera y actuara, buscara alternativas e innovara lo cual terminaba beneficiando a toda la sociedad. Me decía el terapeuta, esa ansiedad es positiva y necesaria; pero cuando dicha ansiedad excede un límite ocurre lo contrario, la persona termina «apachurrándose» e inhibe su capacidad de reacción ante los problemas. Pienso que el creernos incapaces de hacer un cambio hace que la ansiedad crezca y se dispare. Por lo cual nos limitamos a sobrevivir y tratamos de evadir los problemas que nos rodean.

    Yo espero que los lectores tomen los artículos que escribo como una forma para darse cuenta de los problemas que vivimos y en consecuencia, actuar y buscar generar un cambio positivo. Tal vez es fácil decirlo por aquí, pero nadie dijo que es fácil, se requiere de voluntad para construir las cosas negativas en cosas positivas, y si lo logran hacer, sentirán el placer de haber logrado un cambio.